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miércoles, 31 de julio de 2019

“De oligarquía vs pueblo, Bebel y otras yerbas”


  
Por Carlos Flanagan:

El pasado 18 de julio sesionó el Plenario Nacional del Frente Amplio de Uruguay (el máximo organismo entre Congreso y Congreso que funciona como mínimo en forma trimestral) para tratar la aprobación de la fórmula presidencial hacia las elecciones generales del próximo 27 de octubre. La fórmula Daniel Martínez (precandidato triunfador en las elecciones internas del 30 de junio) – Graciela Villar fue aprobada por aclamación de todos los delegados presentes.


Un discurso que levantó polvareda

La compañera Villar en su discurso planteó los desafíos centrales que tendrá la campaña electoral en estos tres meses: “salir a disputarle a la derecha en su máxima expresión las conquistas de estos 15 años, contra un brutal proyecto neoliberal que empieza con Lacalle y tiene en su frontera a Manini Ríos”.

Para ello “nos comprometemos a salir barrio a barrio, pueblo a pueblo, esquina por esquina a pelear esta batalla porque vuelve a estar sobre la mesa una opción entre oligarquía y pueblo”.

Las reacciones – las esperadas y algunas no esperadas – se hicieron públicas de inmediato.
Los sectores de la oposición respondieron airadamente calificando los dichos como “de una época superada” de “discurso de dividir y enfrentar uruguayos contra uruguayos” “panfletarios”, “discurso binario” etc.

Esta reacción visceral de la derecha me hizo recordar – contrario sensu – la anécdota de Augusto Bebel (fundador del Partido Obrero Socialdemócrata Alemán y brillante parlamentario) cuando una vez finalizado uno de sus discursos y habiendo sido aplaudido por parlamentarios de la derecha, reflexionó en voz alta: "¿Ah, viejo Bebel! ¡Qué tontería habrás dicho para que esta gentuza te aplauda!"

En conclusión, la iracunda reacción de los neoliberales estaría dando señales de que sus afirmaciones en principio dieron en el clavo.
Sí es llamativo algún comentario desde el propio FA como por ejemplo afirmar que sus dichos fueron “una caricatura en el marco de un discurso de proclamación de candidatura en el Plenario del Frente Amplio”.

Algunas precisiones necesarias

 Los documentos fundacionales del FA de 1971 que siguen estando vigentes y son ley para todos los frenteamplistas sin excepción - en la medida que ningún sector jamás planteó su modificación - se refieren taxativamente a la contradicción entre oligarquía y pueblo.

Su Declaración Constitutiva definía al gobierno del Partido Colorado de esa época como gobierno de la oligarquía, denunciando sus políticas de paralización de las fuerzas productivas y enajenación del patrimonio y la soberanía nacionales mediante préstamos lesivos con el Fondo Monetario Internacional.

Estas políticas se mantuvieron y profundizaron durante la dictadura de 1973 – 1985 y con los gobiernos del Partido Colorado y Nacional desde 1985 hasta el primer gobierno del Frente Amplio en 2005.

Fueron ni más ni menos que partes constitutivas de la llamada estrategia neoliberal - emanada del llamado Consenso de Washington - aplicada a rajatabla en nuestra región y que hoy se sigue aplicando en todo nuestro continente a excepción de Bolivia, Uruguay y Venezuela.

Para algún dirigente frenteamplista desmemoriado o distraído y para los militantes que por razones de edad puedan no tener tan presente esta Declaración Constitutiva, me permito citar dos párrafos (a mi juicio muy ilustrativos) que dan cuenta de la esencia del contenido del capítulo “Las bases programáticas de la unidad” de ese documento:

Un programa de contenido democrático y antiimperialista que establezca el control y la dirección planificada y nacionalizada de los puntos clave del sistema económico para sacar al país de su estancamiento, redistribuir de modo equitativo el ingreso, aniquilar el predominio de la oligarquía de intermediarios, banqueros y latifundistas y realizar una política de efectiva libertad y bienestar, basada en el esfuerzo productivo de todos los habitantes de la República.

Expresamos nuestro hondo convencimiento de que la construcción de una sociedad justa, con sentido nacional y progresista, liberada de la tutela imperial es imposible en los esquemas de un régimen dominado por el gran capital. La ruptura con este sistema es una condición ineludible de un proceso de cambio de sus caducas estructuras y de conquista de la efectiva independencia de la nación. Ello exigirá, a su tiempo, la modificación del ordenamiento jurídico-institucional, a efectos de facilitar las imprescindibles transformaciones que procura. (el subrayado de texto es mío).

Por lo tanto es válido y vigente el planteo de que en esta próxima elección la ciudadanía tendrá que optar nuevamente entre dos proyectos antagónicos de país: el del crecimiento con justicia social encarnado en un cuarto gobierno consecutivo del Frente Amplio, que sin duda deberá profundizar la aplicación de su programa de cambios estructurales o el de la vuelta a la estrategia neoliberal de privatizaciones de empresas públicas, retroceso en las políticas sociales y laborales y subordinación a las políticas económicas dictadas por el FMI.-

carlos.flanagan@gmail.com

viernes, 14 de septiembre de 2018

La Plataforma de Lucha Campesina pasa a una nueva fase en su Marcha Admirable.


Por Juan Martorano:
En fecha 31 de agosto de 2018, escribí un artículo sobre mi encuentro con los compañeros y compañeras hermanos y hermanas de la Plataforma de Lucha Campesina, los protagonistas de la denominada “Marcha Campesina Admirable”, que el 12 de julio salió “a pata” a Caracas, para entregarle al ciudadano Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, un conjunto de denuncias, de señalamientos, pero a su vez, propuestas, para producir alimentos, a fin de poder sortear la actual guerra económica, que tiene una expresión cruda y brutal en lo que a la parte alimentaria se refiere.

No soy pitoniso ni pretendo serlo, pero el ejercicio del análisis me permitió una prognosis en la referida nota que comentó,  advertía (y continúo advirtiendo) sobre la campaña de invisibilización de esta lucha que es la de muchos y muchas que en aras de la solidaridad militante y revolucionaria, estamos acompañando.

Realmente es triste y lamentable, que luego del evento del 2 de agosto de 2018, en el que el Presidente Nicolás Maduro recibió a estos compañeros y compañeras, ninguno de los acuerdos y de las instrucciones dadas por el Jefe de Estado fueron cumplidas. ¿Quién se beneficia de esta situación? ¿Qué intereses han “tocado” los hermanos campesinos, que luego de 42 días del inicio de esta jornada aún no han tenido respuesta a muchas de sus justas y necesarias peticiones que deberían ser atendidas de inmediato?
Ante la evidente falta de voluntad política, es que diez de esos compañeros y compañeras de este colectivo iniciaron, a partir del martes 11 de septiembre de 2018, una huelga de hambre ante el poco avance (por no decir NINGUNO) de las mesas de trabajo instaladas en la Vicepresidencia Ejecutiva de la República para atender sus demandas.

Y no conforme con ello, individualidades y diversas expresiones del movimiento popular de Caracas y algunas del resto del país, nos hemos apersonado en el Fermín Toro, a fin de acompañar y solidarizarnos con la justa lucha de estos hermanos y hermanas de clase, y en ese sentido, en el día de ayer, 12 de septiembre de 2018, nos convocamos para definir líneas de acción para volver a hacer visible esta lucha.
Los compañeros Arbonio Ortega y Nieves Ríos nos hizo un balance y una exposición bastante clara y contundente sobre la situación del campo venezolano. Realmente la situación es crítica y se debe declarar la emergencia agraria, so pena de que el año que viene no tengamos absolutamente nada para comer, lo que nos haría depender de la importación, lo que constituye un flanco de ataque en contra de nuestro Estado- Nación en el contexto de la imposición de medidas coercitivas unilaterales y del bloqueo financiero y comercial contra nuestra Patria. Quiero dejar constancia de la magnitud de la gravedad de la situación denunciada por los compañeros y compañeras del campo.

Los acuerdos con el ciudadano Presidente de la República, Nicolás Maduro era de instalar cuatro mesas de trabajo: sobre Sicariato, Tierras, Judicialización de los casos de la lucha campesina y producción. Los hermanos campesinos y campesinas propusieron una quinta mesa que llamaron “política”, a fin de trabajar desde allí la reestructuración del Ministerio de Agricultura Productiva y Tierras y de sus entes adscritos, fundamentalmente el Instituto Nacional de Tierras (INTI), presidido por el sobrino del ministro Wilmar Castro Soteldo, Luis Soteldo. Qué triste saber que nada se ha concretado.

Importante es recordar que desde el 2 de agosto de 2018, los hermanos y hermanas del campo pernoctan en el Liceo Bolivariano Fermín Toro sin ningún tipo de apoyo institucional o gubernamental, más si del apoyo y solidaridad de diversas organizaciones del Poder Popular. Ante la indolencia e indiferencia traducida en el terrible flagelo que representa el burocratismo, ahora están en huelga de hambre.

La falta de respuesta a estos compañeros y compañeras constituye una declaración de guerra en contra del Presidente Nicolás Maduro, y a los 30 millones de venezolanos y venezolanas. Qué triste continuar teniendo reportes de que miembros de cuerpos de seguridad continúen maltratando y vejando a los que están en la primera línea de combate por la batalla de un modelo productivo, y de producir los alimentos que nos permitan resistir los embates de la guerra económica.

Que triste saber que los latifundistas y terratenientes, estén robando nuestras siembras de frijol, de lentejas, de granos. Qué triste que se asesine el ganado, que se envenenen aguas con crías de alevines que se criaban para llevar la comida y la proteína animal a la mesa de las venezolanas y los venezolanos. Qué triste que se financie a las grandes transnacionales para que nos traigan sus semillas transgénicas y cancerígenas.

Qué triste como nos lo expresó Arbonio Ortega, que funcionarios de nuestro gobierno promuevan la economía de puertos. Ortega nos citó el ejemplo de Agrícola A y B de Portuguesa, donde se produce arroz sin embargo importamos este grano que no llega a su hogar compatriota que me lee, sino que se va por los “caminos verdes”. Estas mafias, tienen tres patas: lo militar, lo económico, lo político, sin mencionar la cuarta pata, que es la más importante, la de los latifundistas y terratenientes, aliados con el paramilitarismo y el narcotráfico.

Qué tristeza y que arrechera nos da, que la plataforma de lucha campesina le haya presentado a la ciudadana Vicepresidenta Ejecutiva Delcy Rodríguez un plan de siembra 2018, el cual se comprometió a financiar los predios de manera directa a través del Ministerio del Poder Popular de Agricultura Productiva y Tierras, y desde la propia Vicepresidencia se señale que los predios expresados por estos compañeros no van porque “están en litigio”, dejándolos por fuera. ¿Qué vaina es esta que requerimos producir alimentos, y por un tecnicismo burocrático y argucias jurídicas se compromete el alimento que requiere nuestro país?

¿Cómo entender que se propone cultivar 50.253 hectáreas para producir 23 rubros y multiplicar las semillas, y se evita esto? ¿Cómo la compañera Luz Escarrá, hija del camarada revolucionario Carlos Escarrá ponga trabas a un asunto, que a todas luces es de seguridad nacional? ¿Habrá escuchado Luz lo que en alguna oportunidad su padre señalo en lo concerniente a los asuntos de seguridad nacional como lo es el tema de la seguridad agroalimentaria, tal y como lo ordena el artículo 305 de nuestro texto constitucional, que ella como colega abogada debe conocer al pie de la letra?

¿Cómo entender que en plena siembra los insumos no le lleguen a los pequeños y medianos productores, que son los que producen la “papa” que llevamos a nuestras mesas? Son interrogantes realmente incomprensibles en tiempo de revolución.

¿Por qué el Ministerio Público no ha dado respuesta al asesinato de los campesinos del fundo “Palo Quemao”, el pasado 12 de mayo, ni de los casi 300 asesinatos de campesinos y campesinas que han ofrendado sus vidas en la lucha por la tierra? ¿Por qué no se da respuesta al sicariato de tres compañeros de esta Plataforma de Lucha ocurrida cinco minutos después de la cadena presidencial donde los campesinos fueron recibidos por el Jefe de Estado? ¿Será esta la respuesta de los latifundistas y terratenientes a la orden dada por el Primer Mandatario Nacional de devolver las tierras a los campesinos y campesinas? ¿Por qué efectivos de nuestros cuerpos de seguridad, en vez de proteger a los campesinos, los agreden y la represión a ellos no ha hecho sino crecer?

¿Qué ha pasado con los preparativos del Congreso Campesino? ¿No se había indicado que se realizará esta actividad conjuntamente con el de los obreros y obreras? ¿Por qué se realizó el Congreso Obrero aparte del Congreso Campesino? ¿Será que se olvidó que el símbolo del comunismo internacional es la hoz (símbolo de los campesinos y la producción) y el martillo (símbolo de las fábricas y los obreros)? ¿O será que son otros los intereses que mueven la realización de estas actividades?
Solo espero que estas interrogantes tengan respuesta y tengan eco en algún oído receptivo de las altas instancias del Estado.

Lo que sí es importante reiterar, y lo he expresado en otros artículos, es que la falta de seguimiento y evaluación no sólo de las políticas públicas sino de las instrucciones dadas por el Presidente de la República, Nicolás Maduro, es un mal endémico del actual Estado que debemos erradicar totalmente.
Y de ahí, que nuestra tristeza y arrechera ante estas fallas no nos hace quedarnos de brazos cruzados. Y de ahí que varios y varias nos hemos convocado para una gran jornada de agitación, difusión y multiplicación de la lucha de estos hermanos del campo.

Les expresé a estos hermanos y hermanas que lamentablemente no pude asistir a la rueda de prensa convocada el 11 de septiembre, pese al esfuerzo sobrehumano que hice para llegar al Fermín Toro, debido al colapso del Metro de Caracas (de ello me referiré en próximos artículos). No obstante, si estuve en la asamblea (varios medios alternativos y comunitarios presentes, uno de ellos, aporrea.org así lo corroborarán en las grabaciones a difundirse en las próximas horas). Pero ya estamos incorporados en las comisiones de solidaridad para que esta justa lucha tenga eco y respuesta de nuestra población.
Afortunadamente, existen medios distintos al Sistema Bolivariano de Comunicación e Información, y a los medios hegemónicos, que fueron actores importantísimos para que la lucha de los hermanos y hermanas de la Plataforma de Lucha Campesina no fuese invisibilizada.

Y sobre todo, hay que estar solidarios con estos hermanos y hermanas y no permitir que sean desalojados del liceo Fermín Toro. Ese centro de revolución y luces ha sido el epicentro posterior al 2 de agosto, de esta nueva fase de la lucha de la Marcha Campesina Admirable. Si se deja que los desalojen a otro sitio, la burocracia enquistada en nuestro Estado que apuesta al fracaso de esta lucha y por ende, de nuestra Revolución, habrá ganado no sólo la batalla, sino la guerra.

Y se trata que por la vida de nuestro país, debamos ganar esta guerra, ya que si no, los escenarios en materia de alimentos en el año 2019 resultarán verdaderamente complejos, duros y difíciles.
En guerra avisada, no mueren los soldados, y si mueren es…
¡Si el campo no produce, la ciudad no come!

¡Bolívar y Chávez viven! ¡Y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!

sábado, 10 de junio de 2017

La izquierda, ¿con quién se identifica?

Por Julio A. Louis

“Con los pobres de esta tierra, quiero yo mi suerte echar” (José Martí)

Se publican en diversos medios periodísticos infinidad de opiniones acerca de la situación de Venezuela. Muchas de sedicientes  izquierdistas. Por eso, se vuelve necesario exponer  las bases filosóficas de las que se parte al abordar la Historia, para interpretar los acontecimientos.    


 Recordemos el pasado 
Escogemos acontecimientos del pasado de los que, en la izquierda, parecería que hubiera consensos. La rebelión de Espartaco (73-71 A. C.) - muy anterior al concepto de izquierda -surgido durante la Revolución Francesa- goza de su simpatía. Salustio -historiador latino (86-34 A. C.) expone la masacre en masa de los esclavistas y las crueldades cometidas por los esclavos en libertad. Empero, Marx escribe: “Espartaco figura aquí (en Apiano) como el tipo más extraordinario que nos muestre toda la historia antigua.” (1). Es que el odio de clase acumulado explica esas crueldades. Mas lo sucedido en la rebelión de Espartaco no es excepcional. La primera rebelión de esclavos en Sicilia estalla  entre los años 136 a 132 A. C. en la ciudad de Enna. “El odio de clase, reprimido durante mucho tiempo, se manifestó en las formas más agudas: casi toda la población libre fue muerta (pero) algunos esclavistas que eran famosos por el trato humano que tenían para con sus esclavos, fueron dejados vivos.” (2)     

Pasemos de la antigüedad a la época colonial de Nuestra América. Después de la revolución de la independencia de Estados Unidos, viene la  haitiana, guerra social que enlaza la lucha emancipadora de los esclavos  con la lucha anticolonial.  Toussaint-Louverture extiende su poder en la isla, en el territorio francés (1794-1795) y en el español (1801, hoy República Dominicana). Adopta medidas para reorganizar la producción y el trabajo; pero entre la aspiración de abolir la esclavitud -y elevar la condición humana de los liberados- y las medidas inmediatas a las que se ve obligado (la emancipación social choca contra la necesidad de reflotar la economía) se genera una contradicción insalvable.

Por de pronto, impone reglamentos de trabajo coercitivos, y al adoptar esas medidas, cuenta con la inmediata  adhesión de los antiguos colonos y  sus administradores,  por lo que, desde entonces, su poder se basará en la alianza de nuevos latifundistas negros -con frecuencia, los generales que recibieron las plantaciones de los contrarrevolucionarios, - con los viejos latifundistas blancos. El contenido social de la Revolución se desvirtúa.  Ésta y otras contradicciones, facilitan la restauración del poder imperial francés. Por otra parte, Toussaint  se rodea de fasto, vive en una mansión con ribetes versallescos,  demostrativo que los nuevos gobernantes imitan el viejo orden. Todas esas rebeliones son ferozmente reprimidas.    
  
Son ejemplos separados casi por veinte siglos, en lugares diferentes, con formaciones económicas y sociales distintas. Podríamos agregar varios de las revoluciones de los últimos siglos, la francesa, la hispanoamericana o la rusa. Ahora bien: con una mirada retrospectiva, y sin  negar errores y horrores criticables de sublevaciones y procesos revolucionarios de  las clases explotadas, nos identificamos con ellas, y partimos de la base que la lucha de clases es el motor de la historia. No cabe la  neutralidad entre Espartaco y los esclavistas, Toussaint Louverture y los negreros colonialistas, los regímenes del “socialismo real” y los agresores capitalistas, y hoy, la lucha en Venezuela.  
Ubiquemos el presente

Sí, llegamos a Venezuela, donde “no están todos locos” como afirma Mujica. Consideremos que los negros y los “pardos” -mulatos, zambos y mestizos comprendidos- son la mayoría de la población, y que la mayoría de los blancos, despectivamente han sido llamados “blancos de orilla” (artesanos, comerciantes, asalariados) por su cercanía con los negros y pardos. La segregación económica, social, política, cultural, ha sido una constante, y factor decisivo para la victoria de Chávez. Conocer ese pasado es básico para captar la feroz lucha actual, que tiene a Venezuela en América del Sur, como  el principal escenario del combate entre dos grandes bloques político-sociales, después que Brasil volviera al redil  norteamericano.

Por un lado, el del capital trasnacional, los socios locales y su séquito de funcionarios civiles y militares, con Estados Unidos como su principal expresión estatal, en tanto el 45% de las 500 principales empresas trasnacionales son de capitales estadounidenses; esa ”oligarquía”-así la llama Samir Amin- desde el Club de Bilderberg fija la orientación de los organismos rectores de la economía y de la política internacional. A su frente, un  bloque popular heterogéneo: “Sin una clase obrera estructurada y poderosa, el punto de apoyo chavista recae en las comunas, el campesinado, la población de las periferias urbanas, el funcionariado público, los movimientos feministas, juveniles, LGBT, las fuerzas armadas y parte de la burguesía” (3). Es un bloque fuerte, y a la vez, limitado. Con la principal limitación, comparado con el enemigo, de que no tiene un centro mundial rector. Y para vencer, en cualquier país o región, se requiere el apoyo internacional, representativo   de las grandes mayorías trabajadoras. 

Los Estados imperialistas, en especial, Estados Unidos utilizan su  potencial militar para imponerse. Donde tiene aliados  desestabilizan los procesos que se le oponen, y esperan definiciones internas, sea en Ucrania, Brasil o Venezuela;  cuando carecen de ellos, intervienen directamente, sea en Iraq, Libia, Siria o Afganistán. 

En tales circunstancias, es tan desigual el enfrentamiento que, por más proezas de los pueblos, el imperialismo lleva las de ganar, a menos que el país agredido sea asistido, por auténticos intereses revolucionarios, o  por las luchas entre potencias, hoy, con el apoyo de China y Rusia. Por ende,   la desigualdad presente entre las fuerzas en pugna  frena los procesos de intención revolucionaria (Venezuela, Ecuador, Bolivia) y más aún, los meramente progresistas (los países del Cono Sur) y los empujan a extender sus alianzas a sectores de la burguesía, con los riesgos inherentes. 
           
¿Estamos al servicio de quién?

 Cuando los pueblos de Nuestra América sufren reveses, que inician una época contrarrevolucionaria, es tarea de los trabajadores -o de los estudiantes, que en su mayoría lo serán, o de los jubilados y pensionistas que su mayoría lo fueron-  reflexionar para reconstruir sus organizaciones sociales y políticas. Y comprender, que la principal batalla que estamos perdiendo, es la ideológica. El notorio avance en las políticas sociales ha  mejorado las condiciones de vida de los sectores mas sumergidos de la población, sin que simultáneamente se acrecentara su conciencia de clase.
Cuando a muchos les resulta indiferente la pobreza en la niñez, las personas de diversas edades viviendo en las calles; cuando los explotados  agudizan su alienación individualista y consumista, se crean las mejores condiciones para la victoria del fascismo, que renace en diversos  países del mundo. Cuando los pueblos se movilizan -caso de las marchas de silencio exigiendo verdad y justicia ante los crímenes de las dictaduras de la Seguridad Nacional- se fortalecen las esperanzas. Convengamos en que la solidaridad, la economía social, la planificación, el socialismo son conceptos extraños a amplios sectores del pueblo trabajador.  
  
Por fin, subrayemos el error obsesivo “por el arriba”, por el aparato estatal y sus puestos de mando, lo que magnifica el valor de las elecciones. Los partidos de izquierda pierden sus fundamentos  ideológicos para cazar votantes. Sin desconocer la importancia de la lucha por acceder el aparato del Estado, habrá que valorar más la militancia “en el abajo” de las organizaciones sociales, culturales, deportivas, etc., ésas que tienen mayor cercanía con las clases y sectores populares. Para ello, es preciso reforzar el estudio del materialismo dialéctico y de otras concepciones solidarias, que combaten al ego individualista. Y profundizar el combate contra el sistema capitalista, que caerá por la confluencia de sus contradicciones, por la degradación irresponsable de la naturaleza, y por la acción consciente de la clase trabajadora y otras clases y sectores populares. La contradicción principal de la época se dirime entre ellas y su aproximación al socialismo o, los intereses del bloque del capital trasnacional  que acomoda la “democracia” a su conveniencia, sea en Brasil o en Venezuela.    

 NOTAS
(1) Carlos Marx. “Carta a Engels” del 27 de febrero de 1861. En “Correspondencia Marx-Engels”. Nota del Autor. Apiano es un historiador griego del siglo II.
(2) S.I. Kovaliov. “Historia de Roma”. Tomo II. “La República”.- Página 196. Editorial Futuro.
(3) Rodrigo Alonso. “El mismo laberinto”. “Brecha”. 7 de abril de 2017.

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