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sábado, 28 de septiembre de 2019

Venezuela: Crónica de una intervención anunciada.



Por Tony López R.:
Desde hace mucho tiempo vengo anunciando la posibilidad de una intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, no por pitonisa, pero sí, por las experiencias  que tenemos los latinoamericanos, la activación del TIAR es una noticia grave, indeseable y malévola y confirma que Estados Unidos, usando al mercenario gobierno de Colombia, está dando pasos para legitimar la intervención militar en Venezuela.  
Un Tratado que ha servido solamente para ensangrentar a nuestras tierras de América. Guatemala, Nicaragua, Cuba, República Dominicana, Haití, Granada, Panamá y Argentina son entre otras, las víctimas de la acción de Estados Unidos, usando el TIAR . 


El paso dado, por la desprestigiada OEA, favoreciendo la activación del TIAR debe llamar a la opinión publica y a los pueblos de nuestra América, no solo a condenar sino también hacer patente la solidaridad y exigir a sus gobiernos no prestarse a los criminales planes intervencionistas. La solidaridad con Venezuela es hoy, no esperar a que las tropas mercenarias y paramilitares de Colombia, inicien la agresión.

La afirmación de que Estados Unidos se apresta a tal aventura, las deja muy clara el  encargado de Venezuela en la Secretaria de Seguridad Nacional, el señor Elliot Abrams, al intervenir ante la Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representante de los Estados Unidos al cínicamente expresar lo siguiente: “Esto de atacar al chavismo es sencillamente para nosotros una guerra de sobrevivencia y la imposición de una razón que debe prevalecer sobre las demás, porque de otro modo estaremos admitiendo y dando campo para que se nos destruya”.

Ósea, el señor Abrams, plantea que la guerra contra Venezuela es necesaria para lo sobrevivencia de Estados Unidos y una “imposición que debe prevalecer sobre las demás.   En este caso, una acción militar en Venezuela es prioridad para el gobierno de los Estados Unidos, porque representa una amenaza especial y extraordinaria para la Seguridad de los Estados Unidos, un verdadero insulto a la inteligencia de los pueblos de nuestra América, ningún gobierno, ni nación latinoamericana y caribeña, es una amenaza para los Estados Unidos, la potencia militar y económica más grande del mundo.

La comparecencia de Abrams, previa a la convocatoria del TIAR, se hizo con el propósito de buscar apoyo del legislativo y respaldo al plan intervencionista, evidencia que la agresión está en marcha, aunque este injustificado y maquiavélico plan, está encontrando divisiones dentro del TIAR y la OEA, y ojalá que estas contradicciones, en la reunión de cancilleres, convocada para esta segunda quincena de septiembre desapruebe reactivar el TIAR.
Por otra parte, el escenario político y económico externo e interno, para el gobierno del presidente Trump es sumamente complejo, lo cual lo hace más peligroso, y más aún, cuando se encuentra en plena campaña electoral.

Desatar un conflicto militar contra Venezuela y presentarlo como una defensa a los intereses nacionales estadounidense, puede ser una opción, y el arraigado nacionalismo en ese país asegure el apoyo de la opinión pública y se deja a un lado los graves problemas internos y neutralice a sus opositores.
También una forma de afianzar la aspiración presidencial de Trump, pues el supuesto derrocamiento del presidente Nicolas Maduro, lo presentarían como un triunfo en la política exterior de Estados Unidos.

 Una intervención militar en Venezuela, como he referido en mis anteriores artículos, incendiará toda América Latina y provocará la furia de los pueblos y los países que hoy sirven de lacayos a Estados Unidos,  que votaron en la OEA y el TIAR a favor de la propuesta de Estados Unidos, presentada por su fiel subordinado el gobierno paramilitar de Colombia, una agresión contra Venezuela, se revertirá y traerá consecuencias impredecibles y un alto costo en vidas y bienes,  no solo para el país agredido, sino para los países y gobiernos, promotores y cómplices de una guerra contra el pueblo y legitimo gobierno venezolano.
Vergüenza es lo que deben tener los mandatarios de los países que, prestándose a intervenir en Venezuela, a sabiendas que Estados Unidos no le interesa ni se preocupa por la democracia, ni los derechos humanos en ese país andino, Washington, lo que busca, es apoderarse de las riquezas minero-energética del pueblo venezolano y algunos de los países que lo apoyan, como Colombia estiman que, reconstruyendo a Venezuela, ganarían unos 70 mil millones de dólares.

Mas vergonzoso resulta la conducta de Gobiernos y países, que fueron víctimas y sufrieron la intervención militar de Estados Unidos, utilizando al TIAR, como son los casos de Guatemala, República Dominicana, Honduras, El Salvador, Haití y que decir de Argentina, país que fue traicionado por Estados Unidos, Colombia y Chile, cuando se negaron a invocar al TIAR, para defenderla, en su legítima guerra contra el Reino Unido, para recuperar las ocupadas Islas Malvinas.

EE. UU, Colombia y Chile se unieron a Inglaterra y a la OTAN, con esa traición el TIAR firmó su defunción y quedó demostrado que a Estados Unidos no le importa nada el desarrollo y el bienestar de nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños, solo hoy, por intereses político y económicos, Washington lo quieren revivir por lo que representa Venezuela en riqueza.

En la segunda quincena de septiembre está convocada la reunión de cancilleres miembros de la OEA, para someter el acuerdo de activar el TIAR para el caso de Venezuela, por representar un peligro para la paz de la región y una amenaza para Colombia. Acuerdo que fue aprobado por 11 países de los 17 que integran el TIAR, estos son: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, EE:UU, Guatemala, Haití, Honduras, Paraguay, República Dominicana. Votaron en contra cinco: Costa Rica, Uruguay, Trinidad y Tobago, Panamá, Perú y ausente el delegado de Bahamas por lo sucedido en su país por el huracán Dorian. 

Como bien queda reflejado, los países en propiedad legal de votar  fueron los 17 y no 18 como refleja el documento, tampoco son 12 votos a favor,  porque  fue el voto del delegado del autoproclamado presidente interino Juan Guaidó,  y aparece Venezuela  votando,  cuando ese país  no es  miembro de la OEA  desde el pasado mes de  abril de este año y desde el año 2013 no es miembro del TIAR, por lo que el Secretario de la OEA  Luis Almagro,  comete una fragrante violación al Derecho Internacional y a la Carta Fundacional de la OEA y tendrá que responder por estos desafueros.

Este rocambolesco e irracional show de convocar y revivir el TIAR, aparece cuando Juan Guaidó, designado por Donald Trump, y autoproclamado presidente interino de Venezuela, asesorado por el Departamento de Estado, propuso el pasado 7 de mayo, ante la Asamblea Nacional (AN) en desacato, solicitar a la OEA y al TIAR reingresar nuevamente en dicho tratado, del cual Venezuela había salido en el año 2013.

Luego de más de dos meses de aplazamiento de la propuesta y en una segunda discusión este órgano legislativo en desacato, aprobó la reincorporación de Venezuela al TIAR, hecho que, anunciaba en Twitter, Juan Guaidó, en la primera quincena de Julio.

Se hace evidente, que ante la debilidad de los opositores partidos políticos Voluntad Popular y Primero Justicia y la imposibilidad de ganar electoralmente y alcanzar el poder en Venezuela, descartan las vías legitimas, previstas en la Constitución Bolivariana y no apegarse a las leyes, y subordinados a los planes de Estados Unidos, buscan legitimar la intervención militar para llegar al poder.

Pero la maniobra política en la OEA se le complica a Estados Unidos a Colombia, a Juan Guaidó, a la Asamblea Nacional en desacato, dos acontecimientos de suma gravedad uno y el otro de gran importancia para la concordia y la paz.

El primero: ¿Cómo justifica Estados Unidos las relaciones de Juan Guaidó, con el Cartel de los narco-paramilitares Los Rastrojos, que tuvieron a su cargo la seguridad del autoproclamado para llegar a Cúcuta a reunirse con el presidente de Duque, y los mandatarios de Chile y Paraguay y Luis Almagro, para formar parte del Show, ¿montado por Colombia siguiendo las ordenes de Estados Unidos contra Venezuela?
El segundo, la firma de los Acuerdos para mediante el diálogo y la negociación entre el Gobierno de Nicolás Maduro y una oposición sensata, que desea resolver la crisis venezolana entre ellos y no ser un instrumento de las ambiciones intereses de Estados Unidos. Con este paso los terroristas grupo de Voluntad Popular y Primero Justicia, quedan aislados y sin argumentos.

Con este grave escándalo político y moral, representado por el autoproclamado Guaidó, vinculado a uno de los carteles de la droga más sanguinario de Colombia, y por el otro lado, la firma de Acuerdos de paz y concordia de los opositores partidos COPEI y Acción Democráticas entre otros,  los Cancilleres que forman parte de la OEA, en su próxima reunión, tendrán la histórica misión de votar a favor de rechazar semejante y diabólico plan o favorecer la restauración del TIAR y dar un paso para convertir estas tierras latinoamericanas, en una zona de guerra y no de paz y bañar de sangre la región. La historia hará el juicio final.

Esperemos que reine la prudencia y la sensatez, el diálogo y la conciliación es la única salida a las crisis venezolanas, luchemos junto a ese hermano pueblo porque Estados Unidos, suspenda todas sus sanciones y se deje a Venezuela seguir su propio y soberano destino en paz. 
(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com

miércoles, 3 de abril de 2019

Almagro con la OEA apoya el terrorismo regional



Por Diego Olivera Evia
La utilización de la Organización de Estados Americanos (OEA), se ha transformado en una estructura intervencionista, a través del Secretario General de la misma, Luis Almagro, quien de manera ilegal asume funciones de un pro cónsul, del presidente bipolar, Donald Trump en su campaña contra Venezuela, como objetivo principal y otras naciones como Cuba, Nicaragua, Bolivia, y naciones del Caribe.

La OEA se concibió como un mecanismo de control, luego de la segunda guerra mundial, con el objetivo de que EEUU pueda controlar a los países latinoamericanos, bajo las teorías intervencionistas, bajo esta realidad se intervino a naciones del área, y se aplicó el Plan Cóndor en el Cono Sur, con golpes de estado, con miles de muertos y desaparecidos.


Antecedentes de las doctrinas imperialistas de EEUU.

La Doctrina Monroe, sintetizada en la frase «América para los americanos», fue elaborada por John Quincy Adams y atribuida al presidente James Monroe en el año 1823. Establecía que cualquier intervención de los europeos en América sería vista como un acto de agresión que requeriría la intervención de Estados Unidos La doctrina fue presentada por el presidente James Monroe durante su sexto discurso al Congreso sobre el Estado de la Unión. Fue tomado inicialmente con dudas y posteriormente con entusiasmo.

Fue un momento decisivo en la política exterior de los Estados Unidos. La doctrina fue concebida por sus autores, especialmente John Quincy Adams, como una proclamación de los Estados Unidos de su oposición al colonialismo en respuesta a la amenaza que suponía la restauración monárquica en Europa y la Santa Alianza tras las guerras napoleónicas.
El presidente norteamericano James Polk despertó por primera vez el discurso de Monroe en su alocución del 2 de diciembre de 1845 con la finalidad de apoyar las pretensiones norteamericanas sobre Texas y el territorio de Oregón, así como para oponerse a supuestas maquinaciones británicas con relación a California, que en aquel entonces era una provincia mexicana.
En 1850 también se tomó el pronunciamiento del entonces expresidente Monroe en ocasión de la rivalidad entre británicos y norteamericanos en Centroamérica. 

La aplicación de la doctrina del gran garrote
Los antecedentes de esta realidad se sitúan  La política del Gran Garrote, plan Garrote o Big Stick es el nombre con que se conoce a una tendencia en las relaciones diplomáticas estadounidenses de principios del siglo XX. La expresión se origina en una frase escrita por el presidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, en el año 1901, donde manifestaba su agrado porque el comité del Partido Republicano de Nueva York había expulsado a un corrupto consejero. La frase, tomada de un proverbio del África occidental era: "habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegarás lejos" (speak softly and carry a big stick, you will go far).

Tal concepto ilustra la voluntad de Roosevelt para realizar negociaciones y pactos con sus adversarios internos y externos, pero siempre mostrando la posibilidad de una actuación violenta como modo de presión. Aplicada a la política de Estados Unidos en América Latina, la frase mostraba que el régimen de Roosevelt podía presionar a los países latinoamericanos, particularmente los ribereños del Mar Caribe con una intervención armada.

Señala el inicio del imperialismo estadounidense y de su actuación como potencia mundial. En América Latina comenzaría una ola de dominio político y económico estadounidense (a principios del siglo XX) justificada en la marcada extensión del "derecho" de Estados Unidos a intervenir en asuntos de otros países en defensa de los intereses de ciudadanos estadounidenses, encontrada en el "Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe" emitido por Theodore Roosevelt en su mensaje anual de 1904 como consecuencia de la intervención de las potencias europeas en el Bloqueo Naval a Venezuela de 1902-1903.

América Latina bajo la manipulación de EEUU
Estos son las bases del concepto imperialista de EEUU, de concebir a América Latina como su patio trasero, que adopta el carácter intervencionista y sus campañas  expansionistas, como racistas hacia los países latinoamericanos, como actualmente lo desarrolla el gobierno de Donald Trump, en su concepción de la supremacía blanca y sus nexos con el Ku Klux Klan un clan terrorista que surgió en Tenesse, Estados Unidos en el año de 1865, cuyos integrantes eran un grupo de antiguos oficiales, blancos esclavistas que tenían un fin en común, reprimir a los esclavos liberados, concibiendo a la raza de color como seres totalmente inferiores a ellos, siendo sus padres miembros de esta secta.

Bajo esta visión imperial e intervencionista Trump y su equipo político-militar, adopta estas teorías para controlar a los países latinoamericanos, su prepotencia enfermiza lleva a tratar a los mandatarios de mala manera imperial. De la misma manera trata al presidente de Brasil Bolsonaro, a  quien caracterizo el magnate a estos en su encuentro con Trump de “perritos”, como el presidente de Paraguay, con sus vínculos con narcotraficantes, estos son parte de la campañas anti populares y sus ataques a Venezuela y al presidente Nicolás Maduro.

Esta nueva realidad continental y las derrotas de algunos modelos progresistas, han mostrado la necesidad de nuevas propuestas económicas y políticas, ante el neoliberalismo, el uso de la prepotencia en las relaciones políticas, el llamado a atacar a Venezuela del presidente de Panamá, Juan Carlos Varela por expreso mandante del presidente bipolar Trump, muestra el poder imperial, creando a través de la OEA, del inmoral Secretario Almagro, han creado una farsa de la realidad de esta nación latinoamericana.

Hoy naciones criminales como Colombia, con más de 200 dirigente sociales y campesinos, entre ellos ex FARC amnistiados y familia, las acciones impunes de los paramilitares, dirigidos por el exmandatario Álvaro Uribe, con nuevas amenazas de invadir a Venezuela, los asesinatos de periodistas y comunicadores sociales en México, las tumbas colectivas en ambas naciones, hablan de verdaderos gobiernos forajidos, la inmoralidad de la presidencia de facto de Temer y sus juicios por corrupción, frenados por la compra de legisladores y jueces, cubren la malversaciones, de la misma Manera Macri en Argentina, donde la justicia no cumple sus funciones y la corrupción esta impune.

Nada de estos hechos son investigados por la OEA y el esbirro Almagro, para él los miles de asesinados,  la tumbas colectivas, el narcotráfico en Colombia y México, la impunidad en Brasil y Argentina, son parte de  la realidad del modelo neoliberal capitalista, si atacar al gobierno de Venezuela y Cuba, con mentiras, pero en el fondo es el petróleo venezolano, la mayor reserva del planeta, el oro, el coltán, y otros minerales son el objetivo del imperio, los ciudadanos son para Trump un mero daño colateral, como lo realiza en Iraq, Siria, Yemen, Somalia, Afganistán.
diegojolivera@gmail.com