Mostrando entradas con la etiqueta indios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta indios. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de enero de 2019

La rebeldía estudiantil contagia la pradera


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

2018 le deja a la corta historia del naciente siglo XXI una sólida movilización en defensa de la universidad pública y de la educación como derecho fundamental y bien común. A la vanguardia estudiantes de todas partes del país más diverso de américa, en el que paradójicamente el gobierno se niega a reconocer a los indígenas (mas de 100 pueblos) atacados y asesinados a diario o victimas del exterminio (nasa, nukak makuk); invalida como sujetos de derechos universales a los campesinos (10 millones) contrariando una decisión de Naciones Unidas (ONU, oct 2/2018) o; invisibilizando a raizales, afros y palenqueros.


Los estudiantes tienen origen en todos esos lugares, son diversos, viven en barrios marginales, pequeños poblados, ciudades, campos, son indios, blancos, negros, campesinos, proceden en general de sectores populares, de familias humildes, son hijos y hermanos nacidos en la clase por fuera del poder.

Eso los ha convertido rápidamente en una esperanza, ya no solo para reivindicar lo que corresponde a las universidades, si no para jalonar otras transformaciones aplazadas. Son garantía por ser una voz más plural, son tratados como sujetos políticos y lograron sacudirse del estigma de vinculación con las insurgencias usada para invalidar su identidad propia.

Los estudiantes mostraron que tienen agenda propia, pero también voluntad para tejer la unidad con otras agendas con causa común en entender que la violación más grande a los derechos humanos es impedirle a un pueblo realizar su dignidad o negarle su educación. Saben que su lucha es real, pero de corto tiempo para no dejar ir su juventud en rebeldía. Del paro nacional aprendieron que el gobierno es débil cuando discute porque no sabe hacerlo y comunicativamente su palabra es cerrada, nada sincera en lo que dice y portadora de medias verdades para provocar confusión. No necesitaron grandes estrategias para revelar la realidad oculta de crisis de las universidades, les bastó descorrer el velo de tapadera forjado con cifras maquilladas, indicadores y ventas de todo tipo, para poner al descubierto las goteras y fisuras en los edificios, las carencias para hacer la ciencia, el faltante del 70% de profesorado, cubierto con contratos precarizados y el elevado costo de matrículas que elimina oportunidades.

Le enseñaron al país que el nicho del éxito privado se nutre con el fracaso de lo público, y que la causa no era de calidad medida en sumas, si no de indiferencia de la clase en el poder para desalentar a los jóvenes y vender la idea de que así son las cosas y no se pueden cambiar.

Los jóvenes que edifican la universidad pública, dejan múltiples resignificaciones. Políticamente recuperaron su identidad como actor autónomo, capaz de confrontar civilmente al gobierno que no sabe dialogar si no imponer y lo desafiaron con 60 días de paro nacional, tomas de edificios universitarios, bloqueo de actividades de aula y resistencia a los desmedidos embates policiales. Organizativamente, fueron de abajo hacia arriba, las asambleas locales deciden y la comisión de representación nacional negocia. La lucha se focalizó en la desfinanciación como eje principal y de ella se desprenden pliegos locales en un modo de acción y relación horizontal de la periferia al centro (su último encuentro preparatorio fue en Florencia, Caquetá, a 500 km de la capital).

Éticamente en la práctica cultivaron virtudes de solidaridad, amistad, compromiso intra e intergeneracional, defensa de derechos, construcción del dialogo y de una conducta emocional colectiva que recuperó su lugar como parte de las virtudes intelectuales. Crearon confianza y supieron hablar de justicia y resaltar que la desigualdad incuba todos los males del país y pusieron en evidencia que los gobernantes no son garantía para promover su abolición, si no agentes comprometidos con sostenerla y que por eso les importa más la guerra que la educación, y no les causa pudor saber que un militar cuesta más y aporta menos que un profesor doctor, o un soldado cuesta más que un estudiante o la cacería a un objetivo de alto valor vale a mucho más que todas las prácticas académicas de una universidad entera.

La solvencia ética y sinceridad de los estudiantes, les permitió ser portadores de una carga de motivación que cambio la percepción negativa del paro y la protesta y lo valido como herramienta para evitar la extinción tanto de la universidad pública como institución autónoma (no dependiente de las orientaciones del gobierno) como del derecho mismo a la educación para la clase social excluida, que compone esa diversidad ocultada y olvidada en los territorios. El cambio de percepción podrá permitirles a los estudiantes si así lo agendan, cobrar políticamente su victoria y hacer girar la movilización hacia una lucha frontal contra el injusto sistema de poder, que con sus anuncios de alzas, impuestos, exoneraciones y desgobierno total le echa más leña al fuego en su contra.

En manos de los estudiantes puede estar la salida hacia una gran transformación (aunque no haya conciencia plena de lo que está ocurriendo). En todo caso tendrán que hacer alianzas y unidad con los demás sectores y movimientos sociales, que de facto están listos para entrar en desobediencia civil ante el acumulado de desaciertos, engaños, reglas injustas y autoritarismo del estado y que fácilmente puede traducirse en una poderosa resistencia civil, contra la injusticia y falta de gobernabilidad y atacar directamente las técnicas de reproducción política hegemónica.

Los estudiantes trasmitieron lo que había que decir y promovieron la universidad pública no de espaldas si no comprometida con la sociedad y dejaron construido el escenario, definidos los conceptos, ganada la experiencia, superado el déficit de credibilidad respecto que es posible ganar cuando se lucha y de que nada es invencible. Solo parece faltar por definir el momento decisivo para empezar a confrontar civilmente y a fondo al poder, con la fuerza de la razón y con la rebeldía del estudiante que contagia la pradera, como ocurrió hace 100 años. Tienen legitimidad para convocar a dar un salto de poder que en todo caso no será al vació.
mrestrepo33@hotmail.com

miércoles, 2 de mayo de 2018

El apreciable desde abajo para defender de la vida


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:
Duelen los muertos y las terribles secuelas mentales, físicas y morales de la guerra, pero duele más, que a pesar de los inagotables esfuerzos del pueblo, las elites usen su poder para impedir que la paz sea el nuevo destino del país. Ponerle trampas a la paz, inventar bandidos, crear nuevos enemigos, falsear la verdad, querer meter a los vecinos en la tragedia, es una ignominia, una crueldad sin nombre, una traición a los pactos y a la patria misma que dicen defender.



El Estado está siendo moldeado para que permanezca inamovible actuando con la misma lógica de la guerra, en la que las conquistas son de los poderosos y las derrotas de las mayorías de población, llamadas a votar por los predestinados candidatos que de día ponen las trampas y de noche recogen sus trofeos. En 1789, al firmar el pacto de derechos en Paris, las élites impusieron para sí el derecho a la propiedad y el pueblo el derecho de resistencia y rebelión, para prevenir la tiranía. Casi Doscientos  treinta años después se firmó en Colombia un acuerdo para la paz estable y duradera y las élites volvieron a ratificar a la propiedad como su sagrado derecho humano y los insurgentes solo pidieron a cambio cumplir cabalmente la constitución de 1991, en especial sobre derechos y libertades, sin embargo el estado se niega a materializar lo pactado, que retóricamente dice reconocer, pero que se resiste a implementar.

El Estado permanece desmantelado por las élites que homologan como suyos a los que consienten sus actuaciones (legales e ilegales) y denigran y persiguen a los que disienten, fracturan la sociedad haciendo creer que solo está hecha de amigos y enemigos, unos de izquierda y otros de derecha y promueve la desconfianza y el interés individual para impedir la solidaridad social. Crea la sensación de que los poderosos fueron enviados y son protegidos por la divina providencia y a quienes no se deslumbren y los adulen los llama comunistas, guerrilleros, anarquistas, ateos, negros, indios, travestidos y desobedientes, porque aborrece a intelectuales, sindicalistas, obreros, magistrados o disidentes en sus propios partidos (que no están partidos si no temporalmente divididos para obtener mejores dividendos).

Las élites en todo momento cuando hablan de paz mienten y conspiran, porque la traición al pacto ya está decidida, a las élites les interesaba desarmar a los armados y al gobernante obtener un premio nobel (y mucho más por supuesto). Traicionada la paz, en veremos la sociedad de derechos y en el limbo el estado social de derecho, solo se pueden esperar ajustes de procedimientos o retardos de efectos lesivos de la traición, pero no impedirla, salvo que las élites no estén en el poder.

Los muertos de la paz, los falsos positivos judiciales, con los que se hace populismo penal de derechas, es decir, de élites, y se instaura el perverso modelo de castigar no por lo que se ha hecho sino por lo que es la persona vinculada, es decir, no por hechos ilícitos, sino por la identidad sea racial, política o religiosa (casos recientes de Feliciano Valencia, Santrich, A. Castilla), con lo cual se violenta el principio de igualdad que excluye del estricto derecho toda discriminación por condiciones personales y sociales y de (igual) dignidad de las personas, dando lugar a una formula inquisitoria de legalización (con ultra ratificación mediática) de un (ilegal) delito cobijado con la figura de la persona ilegal[1], todo ello producto del eslabón roto hace tiempo de la división e independencia de poderes, que mantiene activa la más alta impunidad y la más baja capacidad de la justicia. 

Las reivindicaciones por la paz y las protestas de las mayorías olvidadas que reclaman respuestas a sus demandas por derechos no cuentan para la deficitaria democracia, sea la que interpreta Santos, Uribe, Vargas Lleras, Duque o Vivian, sencillamente porque todos, uno a uno o en grupo, pertenecen a la única matriz de la real política del país, que tiene en común su propia y egoísta necesidad de supervivencia a partir de conservar su statu quo, su poder y privilegios sin oposición. Todos ellos, sus partidos, movimientos y casas familiares de poder, tienen convertido al país en un territorio “envenenado por el miedo, por el odio a los diferentes y el desprecio a los débiles”.

Han sembrado minas de temor a los negros, a los indios, a los LGTB, a los gitanos, a los campesinos, a los inmigrantes, a los de izquierda, a los estudiantes, a los trabajadores y sindicalistas, a los profesores, a los intelectuales, a los artistas, a los universitarios, a las mujeres que se niegan a ser víctimas del patriarcalismo y en general a los empobrecidos, a los despojados, a los que por construir paz les incuban la semilla de nuevas guerras, a los que nacieron en la Colombia profunda del Sur o del Choco o el Catatumbo, y a las nuevas clases medias que subieron en el estrato medido por inversionistas sin escrúpulos, que se quedan con los subsidios y con las ganancias pagan los sobornos a alcaldes y concejales. Todos ellos hacen parte de la otra matriz, la de los olvidados, la que implica peligro para el statu quo de los que nunca han aceptado construir la vida y la democracia desde abajo y con más igualdad y libertades.

Los medios de comunicación hacen parte de esas elites, modulan la conciencia, repiten los mensajes del pensamiento fraudulento y ganan raiting con la difusión de contenidos para mantener la ignorancia, horas y más horas de chismes, realitys y shows y noticias cuya falsedad se conoce y no corresponde al pensamiento que construye reflexiones, bienestar, afectos y solidaridades, si no odios, machismos, resentimientos y sensaciones de venganza. Los medios, esos medios, tampoco están allí donde el pueblo se junta para resistir, porque la gente que sufre no hace parte de sus objetivos, las cadenas de radio, televisión, prensa y redes, están tomadas por las mismas elites y son propiedad privada de poderosos contratistas del estado (Ardilla Lule, Sarmiento Angulo, otros) que convierten las desdichas en oro y violentan el derecho a recibir información, la manipulan y ponen en decadencia la moral pública, hacen de la información una fábrica de consensos basados en falsedades y mentiras, en encuestas controladas y argucias que impiden el derecho a recibir informaciones y opiniones verdaderas (art. 19 DUDH y Art. 19 del pacto de DESC de 1966), que atentan contra el derecho a la misma libertad de pensamiento y de conciencia, sobre la que se levanta la política que realmente atiende las cuestiones de interés publico

 El proceso electoral en favor de las elites, vuela como cometa, aunque esta corrompido por encuestas, estratagemas (de prófugo como JJ Rendón y otros genios de la maldad) conducidas regionalmente por las clientelas del todo vale, que saltan de un partido a otro, que convierten al dolor, la carencia y la precariedad en su fuente de ganancia electoral. El odio sembrado por las elites y mejor instalado en la conciencia de buena parte de la sociedad alienta el embrujo criminal, para que la paz sea un imposible por tratarse de un derecho humano con alcance universal, es decir, para todos sin excepción, pero también para que unos asalten los gruesos recursos públicos y entren al reino de la impunidad y otros se aprovechen de la inocencia y la decencia para robarle a las calles su sentido de lucha por la vida y la democracia y las conviertan en lugares de asalto y muerte cotidiana por un celular, unos tenis, una bicicleta o simplemente por nada......De abajo saldrá la nueva democracia...

[1] Notas basadas en la lectura de poderes salvajes de Luigi Ferrajoli, Trotta, Madrid, 2011
mrestrepo33@hotmail.com

martes, 22 de agosto de 2017

“Atentado” en Barcelona: La otra cara

Por Rubén Ramos: 

Lo que pasó en Barcelona el pasado 17 de agosto es lo que la alianza sionista euro-estadounidense-israelí-saudí venía anticipando para frenar el proceso autonómico de Cataluña que tiene el próximo 01 de octubre su referéndum de independencia. Esto, sin descontar el explícito interés de Estados Unidos de una mayor injerencia en el Mediterráneo Occidental, expresado a sus “súbditos” borbones de España. Algo que, por su parte, le asegura a esa monarquía y a sus “reyes” la protección que requieren para seguir vegetando en la corrupción que corroe la deuda pública del “Estado” español (101% de su PBI).


EEUU y Barcelona

En el 2007 se concretó la conversión del Consulado USA en Barcelona en una gran “multiagencia” de inteligencia, espionaje y operaciones especiales (CEO). Esto había sido previamente acordado entre las autoridades de la alianza sionista euro-estadounidense-israelí-saudí con la necrosada monarquía española y el Partido Popular. La solicitud había salido de la Embajada de EEUU en Madrid. 

La “multiagencia” de Barcelona se encargaría de las acciones de “propaganda terrorista” para generar el caos y la violencia en Barcelona y frenar el proceso independentista de Cataluña. Deberían tener, sin embargo, un alcance mayor a toda España, Europa y el Magreb Africano. Estarían a cargo de la CIA, la contratista Stratfor y el FBI estadounidenses; el Mossad israelí, el M19 inglés y la GID saudita. Con estas acciones EEUU se aseguraría, además, el control del comercio, la migración, el narcotráfico, la prostitución y el “turismo” para el lavado de dinero que son las actividades que le permiten al gobierno regional de Cataluña contar con ingentes recursos económico-financieros.

Previamente, en el 2004, las agencias del terror que he señalado más arriba montaron el atentado en el Metro de Barcelona y culparon del hecho al Movimiento Talibán Pakistaní que es una de las organizaciones de mercenarios creada por esas mismas agencias.

En este contexto no es gratuito que el actual encargado de la Casa Blanca por las élites masónico-sionistas del Poder Mundial “inste” a los españoles a ser duros y fuertes en la lucha contra el terrorismo y poner en práctica lo que el general Pershing de EEUU hizo antes de ejecutar a insurgentes musulmanes en Filipinas hace más de un siglo: mojar las balas en sangre de cerdo antes de volarles la cabeza y dejar a uno vivo para que cuente lo ocurrido a su pueblo. (A los musulmanes les está prohibido comer carne de cerdo).

Lo que menos importa es si el hecho al que hace referencia el Sila estadounidense ocurrió o no. Lo que importa es el sentido y significado del mensaje. Por un lado, evoca la psicopatía que comparten europeos y estadounidenses como producto del bastardaje bárbaro-romano y, por otro, actualiza el imperativo que le toca España en el aseguramiento de los intereses sionistas en el mediterráneo. Para esto resulta clave impedir la independencia de Cataluña. A no ser que EEUU llegue a un acuerdo con los separatistas.

Los Mossos de Squadra y la “operación jaula”

Los Mossos de Squadra, tan ponderados ahora, fue creada en tiempos del rey Felipe V para manejar el bandidaje y el crimen en los pueblos, caminos y montañas de Cataluña y para acabar con los partidarios de la anexión española por los austriacos. Reformada y entrenada por las agencias de inteligencia de la alianza sionista, se dice que es “experta” en cercar al enemigo utilizando su “operación jaula”. Curiosamente, en el “atentado” de Barcelona, el autor del atropellamiento masivo en La Rambla de esa ciudad, logró  “escurrirse”.

Lo que pasa es que en los atentados de “falsa bandera”, como el de Barcelona y Cambrils, y antes el de Londres, Bruselas, Francia, se necesita de un cabecilla que huye, de un niño víctima, o de algún otro símbolo que agudice el “efectismo” de la propaganda de guerra que implican este tipo de “atentados”.

Estados Unidos es el país que ha vivido haciendo guerras durante 220 años de sus 241 de existencia desde que abandonó su “matriz” europea en 1776. No ha ganado UNA. Ni siquiera, una batalla. Pero ha desarrollado todo tipo de operaciones, métodos y técnicas de espionaje, persecución y tortura que evoca como dije anteriormente su herencia bárbaro romano y judeocristiana. Ha creado los aparatos policiales y militares más perversos y sanguinarios de la historia reciente. Ejemplo de esto son los Mossos de Squadra y el CNI español que depende directamente del ejecutivo y está al servicio particular de Mariano Rajoy.

Si los aparatos de inteligencia que he mencionado no están detrás de cuanto “atentado” ocurre en el mundo, entonces la historia no existe. Quienes insistan en creer que cuanto atentado ocurra, como el de Barcelona y Cambrils, es obra de los que la prensa psicópata difunde no sólo está contribuyendo a negar la historia sino que está haciendo de la realidad una parodia.

El Daesh fue creado por los servicios de inteligencia de los países de la alianza sionista: EEUU, Israel, Inglaterra, Arabia Saudita. Está integrado por los mercenarios al servicio de esta alianza sionista y de la UE. De su codicia por los recursos del mundo y de su maldad sobre musulmanes, árabes, negros, chinos, rusos, indios y mestizos.
ruby_7872@yahoo.es