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miércoles, 6 de noviembre de 2019

A fin de sumar votos, viene bien un poco de circo en Washington y otro poco en los medios



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
En un momento en que la opinión pública de Estados Unidos observa y evalúa en estado de gran incertidumbre los primeros pasos para la realización de un juicio político (impeachment) a Trump, este trata de salvarse como lo hacen todos los presidentes estadounidenses: golpeando en el exterior a fin de atraer a los ciudadanos, escudado en un discurso de defensa de la seguridad nacional que persigue desatar ánimos nacionalistas y fortalecer identidades buscando transformar en votos una coyuntura que los medios de comunicación se esfuerzan en mostrar como adversa.


Los analistas que saben “de buena tinta” como se maneja el sistema político estadounidense en sus profundidades, que es donde realmente se toman las decisiones, descartan que Trump pueda ser destituido. Por dos razones fundamentales, la primera es que nunca antes ha ocurrido y la otra, mucho más tangible es que los republicanos tienen mayoría en el senado y no están dispuestos a hundirse con Trump de cara a las próximas elecciones para las que no tienen ninguna pieza de recambio.

A estas alturas, poco importa si Trump delinquió, tampoco si es culpable o inocente en las causas que se le imputan. Eso no pasa de ser un show más dentro del espectáculo de la política de este país en el que tanto demócratas como republicanos saben que deben poner sus cartas sobre la mesa del juego que realmente les interesa: las próximas elecciones.

El impeachment para los demócratas significa la posibilidad de golpear a Trump en ciertos sectores de una derecha fundamentalista, conformada por blancos mayores de cincuenta años para quienes ciertos valores de la sociedad estadounidense tradicional siguen teniendo alguna importancia, numéricamente (en términos electorales) todavía son la mayoría y, en la medida que los jóvenes aún no se incorporan a votar masivamente, tienen una influencia electoral no desdeñable.

Trump, por su parte, sabiendo –como se dijo antes- que es muy improbable que pueda ser destituido, apuesta al desprestigio de los demócratas que según él, malgastan tiempo y dinero de los contribuyentes en la búsqueda de una quimera que aleja a los legisladores de la que debería ser su principal responsabilidad.
Finalmente, en Estados Unidos el impeachment no es más que eso: un instrumento del sistema para mantener entretenida a la opinión pública mientras se siguen cometiendo toda clase de desmanes y perversiones en la ejecución de la política real, la que afecta e influye en los ciudadanos.

El último de ellos, realizado contra Bill Clinton, fue expresión de la hipocresía de la sociedad estadounidense cuando se quiso acusar al presidente por acciones éticamente repudiables según los falsos cánones de conducta que rigen a la sociedad de ese país. A Clinton no se le imputaba por lo que hizo –que además, se sabe, ha sido propio de su proceder durante todo su vida, antes durante y después de ser presidente- sino porque su desenfreno sexual había tenido efecto en los inmaculados salones de la Casa Blanca.

Al final no pasó nada, el Congreso, los ciudadanos y hasta la señora Clinton “perdonaron” al presidente por su actitud libertina que no le impidió seguir desarrollando sus funciones como si nada hubiera ocurrido, después de mantener al país en vilo durante varios meses.

Pero ahora, ante esta nueva puesta en escena, a diferencia de Clinton que ya estaba en su segundo mandato cuando se produjo el impeachment, Trump está aspirando a dar continuidad a su administración en las elecciones del próximo año. Ello cambia sustancialmente su forma de actuar en la coyuntura.

Pero, en este caso, dada la tradición estadounidense, en la que las diferentes administraciones se escabullen de los bretes internos realizando acciones de gran impacto fuera de sus fronteras, lo que se haga es de extrema peligrosidad. Para esto, no se escatima en mover ríos de tinta, muchas horas de televisión y millones de mensajes en las redes sociales. Todo es posible en la estupidizada sociedad norteamericana que vive obnubilada entre las drogas y la mentira hollywoodense creyendo que son una nación elegida por Dios.

En días recientes hemos sido testigos de una nueva película del “Capitán América”. Esta vez fue escenificada en algún lugar del Medio Oriente, en la que Trump informó de la muerte de Abu Bakr al-Baghdadi máximo líder de la organización terrorista Estado Islámico. Todo el mundo sabe que eso es falso.

En esta ocasión, Trump no hizo el anuncio del hecho por twitter, su principal instrumento que usa para exponer la perversión mediática con la que logra atraer incautos a través de la improvisación, la mentira y sin aportar pruebas. El showman-presidente supone que cualquier cosa que diga, se transforma en verdad indesmentible por la fuerza del poder militar, económico y mediático de Estados Unidos.

En la citada operación nocturna que supuestamente duró dos horas y en la que participaron fuerzas especiales del ejército de Estados Unidos que se trasladaron en ocho helicópteros volando “muy, muy bajo y muy, muy rápido” durante una hora y media por un “territorio muy, muy peligroso” según Trump, fue aniquilado al-Baghdadi junto a algunos de sus secuaces y tres hijos que murieron cuando el líder terrorista activó un cinturón explosivo adherido a su cuerpo. En el momento de informar, el presidente de Estados Unidos agradeció a Rusia por su asistencia, así como a Turquía, Siria, Irak y a los kurdos sirios.

Todo podría parecer muy real y muy plausible, los problemas comenzaron a surgir cuando el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Mayor General Igor Konashenkov, aseguró que el ejército de su país no tenía “ información confiable" sobre operaciones especiales en la provincia de Idlib, en Siria, donde según Trump tuvo lugar la operación, toda vez que ni el día en que aparentemente se realizó tal acción ni en días sucesivos se produjeron ataques aéreos en esa zona por aviones estadounidenses. Pero además, ante la referida asistencia rusa a la operación Konashenkov informó que su institución armada no tenía “conocimiento de ninguna presunta asistencia para el paso de la aviación estadounidense al espacio aéreo de la zona de Idlib durante esta operación".

Esta información llevó al canciller ruso Serguei Lavrov a afirmar que la muerte de al-Baghdadi es “una creación de Estados Unidos”, pero además recordó que el líder terrorista “es, o era si ya está muerto, una creación de Estados Unidos”.

Mucho más lejos fue el presidente sirio Bashar el Assad quien en una entrevista concedida a la televisión de su país afirmó que: "No sabemos de verdad si esta operación tuvo lugar efectivamente o no”. Al caracterizar esta maniobra como un truco, el Assad afirmó que todo había surgido de la imaginación norteamericana, recordando además que el Baghdadi estuvo detenido en prisiones de Estados Unidos en Irak, de donde lo dejaron salir para que desarrollara acciones terroristas contra el gobierno de su país.

El presidente sirio explicó que las doctrinas fundamentalistas dentro del islam que son las que han desarrollado el terrorismo a lo largo de la región tienen más de dos siglos de antigüedad y no desaparecerán con la muerte de una persona, sugiriendo que toda esta escena es un arreglo entre Estados Unidos y el Estado Islámico para que emerja de una forma diferente en el nuevo escenario del conflicto, tras la casi absoluta derrota de este engendro criminal.

En los hechos, contrasta el festín y la celebración alborozada que hizo Estados Unidos tras el asesinato de Hussein en Siria y Gadafi en Libia (en la que incluso la secretaria de Estado Hillary Clinton exhibió su alegría al ver el cuerpo de Gadafi abatido y sodomizado), con lo ocurrido con Osama bin Laden en Pakistán y ahora esta nueva fantasía imaginariamente acaecida en Siria, en ninguna de las cuales hay pruebas ni experticias, salvo la palabra de los presidentes de Estados Unidos.

El Assad agregó que el afán de Estados Unidos de agregar a otros países como participantes de la acción sólo intenta dar credibilidad por una parte y no sentirse avergonzados por otra.

Muy probablemente, nunca se sabrá la verdad, solo que esta acción se agrega a la deleznable lista de mentiras que adorna el curriculum de la presidencia de Estados Unidos. A fin de sumar votos, viene bien un poco de circo en Washington y otro poco en los medios.
sergioro07@hotmail.com

viernes, 9 de noviembre de 2018

Elecciones intermedias en los Estados Unidos de Norteamérica


Por: Carlos Ellis:
Un referendo para salvar al mundo

Un evento trascendental, el centro de la política interna e  internacional; la antesala a las nuevas interacciones entre las distintas fuerzas representadas por el  complejo económico, financiero militar y comunicacional que perturba al planeta y que dinamiza desde los Estados Unidos de Norteamérica, conocido como el “establishment”; la composición del Congreso tanto en el Senado como en la Cámara;  que de resultarle adversa a Donald Trump podría configurar el impulso para la aplicaciones del  “impeachment”, o proceso por el que un alto cargo público puede ser destituido.


La totalidad en la política norteamericana coloca en manifiesto el proceso de evolución y ajuste a condiciones cambiantes en la cual se encuentra sumergida; un periodo particularmente complejo por su afinidad al Sistema Internacional y por la cantidad de espectadores de orden mundial que participan. En estas elecciones se manifiesta el debate entre los sectores públicos, militar y académico de este país en torno a posiciones claves de rango internacional, allí su importancia: La posición presente, su aislamiento dentro de las correlaciones de fuerzas y el papel que debería desempeñar en el mundo. Un rol que sigue siendo de la única superpotencia mundial resultante de la combinación de sus recursos militares, políticos, ideológicos, económicos y científicos-tecnológicos aun sin un contrapeso solido y firme, pero que posiblemente esté en gestación.

La importancia de este evento es su incidencia en la futura aplicación de políticas que garanticen los intereses para alcanzar los objetivos definidos por su clase dominante en el ámbito externo que tiene la misión fundamental de preservar, consolidar y ampliar las estructura hegemónica y de dominación propias de dicho sistema y establecida a escala planetaria ahora con un representante distorsionante de este objetivo.

Desde la llegada al poder del presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Donald Trump, quien triunfo en las elecciones del 2016, se perciben perturbaciones por el cambio aplicado en la naturaleza global de la actividad política. Los estudios indican que el mundo disputa políticamente para acceder al control económico; este neoconservadurismo invirtió su poder económico para obtener el poder político, fracturando esta naturaleza y ahora permitiendo incursionar desmedidamente en el equilibrio de los poderes que sostiene el Sistema Mundo y pudiera distorsionar al Sistema Internacional. Lo más osado: Haber decretado a Jerusalén la capital de Israel como obsequio a su yerno el judío ultra-ortodoxo Jared Kushner, generando en el frente domestico una reforma impositiva que favorece al dólar y apuntala a la Bolsa de New York a niveles no visto, una coalición de Judíos-Republicanos que proclamo a Trump como uno de los mayores exponentes de amistad con Israel y que en otro orden genero perturbaciones al equilibrio del poder religioso mundial; el Cristianismo, el Judaísmo y el Islán; desatando las intenciones más feroces que ponen en riesgo el ecosistema humano.

Se evidencia; el Secretario de Estado del Vaticano en el mes julio se reúne en Turín Italia con la corporatocrácia global “Club Bilderber” uniéndose a los lineamientos del “Torá”, los judíos,  dueños del capital global “La banca” para colocar al poder religioso musulmán bajo amenaza de su existencia. A esto obedece parte del conflicto con Irán, país con mayor fundamento islámico
En el ámbito interno el Presidente Donal Trump rompe la naturaleza republicana conservadora con la estratégica relación o afinidad con el presidente Vladímir Putin y su vinculación con la destitución del Director del FBI Jame Comey quien se encontraba al frente de una investigación que estudiaba si el Kremlin se había infiltrado en los comicios presidenciales en Estados Unidos logrando el triunfo de Trump para alcanzar el poder.

Este evento es el de mayor fuerza para las controversias en la naturaleza de la política interna de los Estados Unidos, obligando el resurgimiento de una corriente paralela al Partido Republicano que pugnan una serie de eventos sin precedentes en la historia de este país. La expresión de una organización Social estructurada desde 1947 ( Harry S.Truman) quienes engendraron el poder de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) , devenido de  la Agencia de Seguridad Nacional Militar e Industrial; un grupo elite ultraconservador que depuso al presidente John F. Kennedy en 1963 por oponerse a la guerra en Vietnam; y que ahora pide que el Presidente sea sometido a un proceso de “impeachment” o juicio por obstrucción de la justicia en el caso de las relaciones con el Kremlin y la posible patología medica para la toma de decisiones que quebrantan los intereses nacionales.

 La otra es una corriente paralela al Partido Demócrata “Social Democracia” la cual se ha convertido en una fuerza significativa; un movimiento social no revolucionario que pretende hace del capitalismo un sistema más humano; tomando en cuenta los temas de la inmigración y la tasa de desocupación, la atención médica gratuita para todos los norteamericanos y la pugna por evitar eventos bélicos mundiales como elemento de afectación a la población.

Una variedad de factores entran en juego en estas elecciones, los señalados para la dinámica interna y sus relaciones de fuerza y poder, pero de gran importancia es la referencia que marcaran estos resultados para la dinámica internacional en el ámbito de tomas de decisiones. El aislamiento internacional en la cual está sumergido el país es producto del escenario que ofrece las nuevas corrientes de orden mundial, junto a la resistencia y los nuevos esquemas de defensa y ataque para la subsistencia de actores en el Sistema internacional y que ponen en riesgo la hegemonía norteamericana.

La ruptura del pacto nuclear y las sanciones a Irán que generan desequilibrio en los precios de los hidrocarburos y su efecto en el acercamiento de Francia y Alemania con Rusia,  la Guerra comercial con China que ha afectado a productores domésticos por imposición de aranceles y la pérdida del mercado asiático, la imposibilidad de controlar el mercado petrolero por el acercamiento de la monarquía árabe a la diplomacia rusa, los nuevos mecanismos de intercambio para el mercado de energía fósil que genero la caída del valor de las empresas petroleras norteamericanas, la derrota en el Medio Oriente, Ucrania,  y la inmigración centroamericana que marcha a paso firme para territorio norteamericano excluida del rango de evento humanitario, cuando es  producto de las políticas para Centroamérica;  son factores que dinamizan en esta contienda. 

Es de carácter obligatorio señalar de gran análisis e importancia; una posible avanzada en el ámbito económico-financiero global por el efecto de diferentes elementos que están dinamizando: el proceso de desdolarización del mercado petrolero y la ruta comercial china llamada “La Ruta de la Seda” para cambiara todo el sistema geoeconómico global. El triunfo del Partido Republicano tanto en el Senado como en la Cámara desataría seguramente una cadena de nuevos eventos intervencionistas y bélicos para el mundo. El Partido demócrata tiene sus objetivo más firme a la problemática domestica que agobia al país del norte. Allí nuestro interés en este evento refrendario.

MSc. Carlos Ellis. Analista Internacional
carlosellis1 @gimail.com

viernes, 14 de septiembre de 2018

Elecciones en USA


Por Nestor Garcia Iturbe:

En los primeros días del mes de noviembre se efectuarán en Estados  Unidos las elecciones conocidas como de “medio término” donde  sacarán a votación  todos los cargos  de representante, un tercio de los puestos en el Senado, un número de Gobernadores y una buena cantidad de cargos a nivel de Estado.

Esta elección resulta de gran importancia pues  existen toda una serie de circunstancias que la rodean  que pudieran determinar relevantes eventos dentro de Estados Unidos, entre otros, el “impeachment” del propio presidente Donald Trump, poner en juego sus aspiraciones de contar con un Congreso que lo respalde en sus propósitos y además también pone en juego sus aspiraciones de reelección en el 2020.


Esto lo conocen Trump y sus enemigos, por lo tanto no debe sorprendernos que en estos meses la propaganda anti-Trump se incremente y que comiencen a salir a la luz pública las cosas más horribles que puede haber hecho el actual presidente, que en realidad no se diferencian en mucho a las que hicieron otros que también estuvieron en la Casa Blanca.

La táctica de los enemigos de Trump es no darle tregua, que todos los días tenga que ocuparse de una denuncia, sea esta cierta o no, pues sus contendientes saben que si Trump puede dedicar un tiempo a la campaña electoral, todo estará perdido para ellos.

¿Qué es lo que se está jugando?

¿Será que Trump quiere implantar el socialismo en Estados Unidos? Nada más alejado de la realidad. Tanto Trump como sus enemigos quieren mantener el dominio del mundo en manos de Estados Unidos.

Los pobres del mundo no ganan nada con esta competencia, es de tontos ponerse al lado de unos o de otros. Gane quien gane, nosotros no ganamos.

La diferencia  está en que los GLOBALISTAS han estado creando condiciones durante decenas de  años para dominar al mundo mediante sus inversiones, convenios e influencia en otros países, cuyas economías y dirigentes actuarán siempre de acuerdo con Estados Unidos.  Es por eso que en los últimos veinte años las inversiones de Estados Unidos en el exterior totalizan 53 trillones de dólares. Junto con el dinero va la tecnología y un mercado apreciable, el estadounidense, donde se limitara la fabricación de mercancías que ahora se realizan en otros países, a un costo más barato.

Frente a los GLOBALISTAS están los que como Trump quieren ver a “Estados Unidos grande otra vez” con una industria potente, que controle el mercado internacional, que les permita fijar los precios de mercancías y materias primas.
Los INDUSTRIALISTAS pretenden dominar el mundo de esa forma.  No quieren socios, como los GLOGALISTAS, sino quieren subordinados. Están en contra de todo acuerdo o tratado internacional donde cada país tenga un voto o ellos tengan que someterse a lo que decida la mayoría, su idea es hacer convenios individuales donde siempre Estados Unidos reciba un trato preferencial.

Las sanciones comerciales contra China y otros países van dirigidas a crearles dificultades en las exportaciones que después se reflejen en disminución  de la producción, el incremento del desempleo y la disminución de las utilidades, lo cual afecta directamente a las empresas estadounidenses que realizaron  sus inversiones en los “países hambreados” aprovechando la mano de obra barata y otras condiciones favorables para sus inversiones, que ahora la política Trump de “Hacer America Grande otra vez” pone en peligro los planes futuros de los inversionistas-

Es una batalla entre dos fracciones del “stablisment” sobre como dominar el mundo.

En otras circunstancias las elecciones de “medio término” tendrían una importancia  relativa, pero en medio de esta sangrienta batalla por el poder adquieren mayor relevancia.

Además de la prensa, resaltando los errores de Trump, su entrega a los rusos y las inmoralidades que ha cometido, comenzaremos a ver encuestas donde el triunfo está asegurado para los oponentes de Trump, algo similar a lo que leíamos cuando Hillary era la que        querían saliera  presidente.

Ya se están publicando libros y películas, financiadas por los GLOBALISTAS, sobre los desaciertos de Trump, su estilo de dirección poco democrático y algún que otro funcionario que utiliza el anonimato para denunciar sus desafueros, algo que por el método utilizado huele a CIA.

En estas elecciones Trump no solamente tiene que asegurar ganarles a los demócratas, sino también sustituir  a los republicanos que no coinciden con sus ideas y representan un freno a todo lo que él presenta en el Congreso.

Un problema a tomar en consideración en estas elecciones es la abstención. que siempre se pone de manifiesto en los sufragios estadounidenses, más en la elecciones de medio término que en las presidenciales.

En ls ultimas elecciones, las del 2016 tenían derecho al voto 324,3 millones de personas, se inscribieron para votar 231,6 millones e hicieron su voto efectivo 137,1 millones. Una abstención del 41 por ciento de los inscritos y del 55 por ciento de las personas con  derecho al voto.

Algunos politólogos plantean que los demócratas son más propensos a la abstención que los republicanos, pues estos últimos son más militantes. Este problema de la abstención se pone también de manifiesto en las primarias de cada partido.
Otro aspecto a tomar en consideración, pues influye en el resultado de las elecciones, es el por ciento de desempleo, tanto nacional como por estado. En agosto del 2018 este indicador registró el 3,9 por ciento a nivel nacional, una disminución significativa al 8.1 obtenido en  los últimos meses de Obama.

Este indicador,  tiene gran  importancia a nivel de estado, por ser estas elecciones para seleccionar representantes de los estados. Un estado cuyo desempleo sea bajo, casi asegura que votará por el candidato del partido que está en el poder.
La composición étnica de los votantes y el porciento de desempleo de los mismos  también es un indicador a observar. El desempleo entre los negros ha disminuido en casi el 50 por ciento y entre los latinos en un 35.

Otro indicador importante es el salario medio, que ha tenido un aumento del 0.02 por ciento, mientras que los productos de la canasta básica han aumentado su costo en el 0.01 por ciento.

Los indicadores aquí mencionados se publican mensualmente, mientras que otros, también relacionados con la situación económica de la población se publican trimestral o semestral, pero para tener una idea de quién puede ganar una elección deben tenerse en cuenta.

Influyen también  en el resultado de las elecciones problemas nacionales que se reflejan en las comunidades locales, pues los votantes consideran pueden resolver votando por uno u otro candidato. El problema de la inmigración, la posición de Estados Unidos en el conflicto entre Israel y Palestina y otros que constituyen una amplia gama de problema.

Siempre habrá una sorpresa de última hora que tratará de influir en las elecciones, los demócratas tienen preparada la investigación de Muller sobre las vinculaciones de Trump con los rusos. Considero que Trump también debe tener algo preparado, pero en estos momentos no tengo idea de lo que pudiera ser.

Estos indicadores son los que reflejan lo que está sufriendo el votante, un libro, un artículo, un escándalo tiene vida limitada, en un círculo determinado,  en caso de que el votante tenga acceso al mismo, o le de credibilidad. En estos        momentos la utilización de las redes sociales se consideran mucho más efectivas para transmitir un mensaje  y tratar de influir en las elecciones que cualquier medio de prensa.

¿Quién ganará las elecciones de noviembre?

Analice los datos de Septiembre, porque los de Octubre le llegarán muy tarde y casi seguro que usted mismo podrá responder.

sarahnes@cubarte.cult.cu

sábado, 18 de agosto de 2018

Que preocupa a Trump en estos momentos


Por Néstor García Iturbe:

Hablar de Trump se ha convertido en el deporte preferido de muchos. Algunos que tiene la obligación de cubrir un espacio periodístico, cuando encuentran un cable que lo menciona, no dudan en hacer un “refrito” y sacar su propio despacho utilizando la información que leyeron en el cable. Al hacer eso ya se ganaron el salario del día, independientemente de que la información se verdadera o falsa.
Muchas veces, los que de esa forma divulgan informaciones, se convierten en repetidores inconscientes de las campañas contra Trump y cuando le preguntas algo de la información que divulgaron, te das cuenta de que no dominan el tema.

Hablan sobre Trump, como al día siguiente pudieran hablar de Macri, después de la Merkell y son capaces  de hablar sobre un indeterminado número de aspectos que cubren la política exterior, la economía, el desarrollo científico, el terrorismo, la situación internacional y otros.  Son lo que se denomina un “todólogo”, que habla de todo y no domina nada.
Lo importante, en mi criterio es dar una información objetiva sobre Trump y su actuar, de forma tal que el lector pueda conocer verdaderamente cuáles son sus motivaciones y las razones por lo que hace o se expresa de una forma determinada.

Por ejemplo, el famoso muro que se achaca a Trump lo comenzó a construir Bush, lo continuaron los demás presidentes, incluyendo a Obama y ya tiene cerca del 50 por ciento construido, lo más que puede hacer Trump es terminarlo, lo que aspira a realizar con una empresa estadounidense de capital israelita, la cual en sus planes tiene el de contratar personal mejicano para realizar la obra, con el fin de que la mano de obra les salga más barata.

Obama deportó 2,4 millones de inmigrantes ilegales, un promedio de 34,000 personas mensuales, Trump ha deportado un promedio de 17,000 mensuales. ¿Es que Donald Trump quiere ayudar a los inmigrantes ilegales?.

Los inmigrantes ilegales van a cárceles privadas, donde el gobierno estadounidense paga 127 dólares diarios por cada uno. Los principales propietarios de estas cárceles son la GEO Group y la Core Civic, que en el año 2017 tuvieron ingresos pos 4 mil millones de dólares. Este es un negocio que comenzó durante la administración Clinton con la ayuda de los hermanos de Hillary.

Cuando comenzaron las protestas por separar a los hijos de los padres, Trump planteó que los encerrar con ellos, lo cual aumentó los ingresos de las dos grandes empresas. Todos estarán sujetos a un proceso judicial que demorará la deportación. Se cumplen las leyes y se aumentan las utilidades.

En ocasiones leemos o escuchamos comentarios de que Trump está trabajando en función de su reelección en el 2020, que las bases electorales que lo eligieron en el 2016 se mantienen intactas y que ha llegado al 50 por ciento de popularidad como lo tuvo Obama.

Lo que Trump está haciendo en estos momentos es tratando de asegurar las elecciones de noviembre del 2018. Está haciendo campaña dentro de su propio partido para eliminar a los “disidentes” del mismo y que aspiren y de ser posible ganen, personas que tengan sus misma ideas y que cuando estén en el Congreso lo apoyen incondicionalmente. Si no logra eso, el sabe que las aspiraciones del 2020 están  en el aire y que un Congreso con mayoría demócrata, seguramente presentará un “impeachment” contra él, entre otras cosas tomando como base la investigación del Fiscal Especial Robert Muller por el problema Ruso, la cual seguramente presentará, antes de que se efectúen las elecciones de noviembre.

¿Por qué Trump es tan odiado por algunos, si muchas de las cosas que ha realizado también las hicieron los presidentes que lo antecedieron, demócratas y republicanos?

La oposición a Trump nos muestra claramente una seria fisura dentro del “establishment”. Nos permite conocer que aunque los propósitos de todos sus miembros son similares, que Estados Unidos sea el que domine el mundo, los métodos para llegar a esto son distintos.

Una parte del “establishment” promueve la globalización como estrategia para consolidad su poder a escala mundial, estos son los que tienen fuertes inversiones en otros países, principalmente China, Corea del Sur, Taiwan , México y otros, donde fueron a explotar la mano de obra barata, realizaron cuantiosas inversiones y  llevaron la tecnología más avanzada existente en Estados Unidos.

Trump representa el sector de “establishment” que tiene como estrategia, para consolidar a escala mundial el poder de Estados Unidos, el debilitamiento del gran capital financiero y fortalecer el capital productivo industrial estadounidense. Esto claro está puede poner en crisis los centros financieros del mundo, incluyendo los de Estados Unidos.

Para avanzar en su plan, Trump debe desconocer los tratados comerciales con sus “aliados”,  el tratado sobre el Medio Ambiente, firmados por los amantes de la globalización. Requiere de barreras arancelarias fuertes, que han provocado la guerra comercial con China y Europa occidental.

La gran prensa, en su mayoría en manos del sector que tiene sus capitales invertidos en la globalización, no puede menos que sumarse a la campaña y destacar cada vez que sea posible “los errores de Trump”.

Sobre este asunto planteó un artículo de RusiaToday. “La consigna “Estados Unidos Primero” sintetiza la política de Trump. En el escenario mundial tiene que subvertir la política globalizante para regresar a una economía mundial competitiva. Su punto de partida tiene como base el supuesto que Estados Unidos puede ganarle a los demás países del mundo y someterlos a una “pax americana” global.

La tesis globalizante, impulsada desde la década de 1970 por todos los presidentes estadounidenses, se basaba en poner fin a las fronteras, construir un súper gobierno mundial dirigido por tecnócratas y disolver las identidades nacionales. Los capitales del centro financiero de EEUU seguirían a la cabeza, en alianza con Europa occidental y con la nueva potencia emergente en China.

Los grandes capitalistas detrás de Trump quieren desmontar el esquema globalizante. Hay que minimizar los acuerdos comerciales, hay que desestabilizar a la Unión Europea y frenar el auge de China. La Casa Blanca se ha convertido en un laboratorio donde se barajan las tesis más increíbles. Todas dirigidas a un fin: Acabar con el poder del “establishment”.

La idea de Trump es construir un sistema que asegure un equilibrio político mundial dirigido por Estados Unidos.  En sus planes está el contener a China, desestabilizar la Unión Europea, mantener con Rusia relaciones y el resto del mundo sumido en el neo colonialismo, principalmente América Latina que continúa considerándola su traspatio.

La idea es tener subordinados, no socios.

sarahnes@cubarte.cult.cu

sábado, 14 de abril de 2018

¿Estamos bajo una amenaza fascista?


Por  Bruno Lima Rocha:

El tema es preocupante y ahora ha dejado de ser una especulación para entrar en el campo de las probabilidades. Para el fascismo avanzar, de forma "clásica", sería necesaria una estructura organizada, un partido organizado de hecho, algo que ni siquiera el Dr. Enéas Carneiro arriesgó organizar. Masificar a la extrema derecha - por una vertiente de barniz nacionalista-conservador o más alineada con la "línea chilena" - no es tarea fácil y menos aún controlable. En ausencia de un partido fascista, no teniendo ni siquiera una leyenda marcada claramente identificada con las dos vertientes enumeradas arriba, pasamos a una segunda caracterización.


Brasil vive un clima fascista en las redes sociales y que va al encuentro de dos fenómenos permanentes en la estructura social de las clases sociales oprimidas en el país. Las dos estructuras abajo inciden sobre la democracia brasileña (liberal, indirecta, pero tensionada por una Constitución Ciudadana y el reconocimiento de derechos de 4ª generación) y fueron catalizadas por la fuerza difusora del odio y de la imbecilidad a través de dos exponentes de esta demencia colectiva. El diputado federal por Río de Janeiro y pre candidato a la Presidencia, Jair Bolsonaro (PSC / RJ) y el incansable difusor de tesis conservadoras y estapafúrdias en la red, el astrólogo Olavo de Carvalho. Estos dos personajes arriba serían sólo ridículas caricaturas (por el criterio de razonabilidad) si no hubieran sido propaladas a través de la Internet masificada en Brasil yendo al encuentro de dos instituciones sociales - difusas, pero perennes - como las citadas abajo.
En primer lugar, el día a día de la mayor parte de nuestra población, en especial de las mayorías urbanas y periféricas (viviendo en las 30 Regiones Metropolitanas) es atravesado por la violencia estatal, el control extendido de las facciones oriundas del dominio del sistema penitenciario y de la precariedad en los derechos civiles . Esto crea un clima fascistoide, donde transitan con vigor las lógicas como "bandido bueno es bandido muerto". Más adelante, en otras publicaciones, vamos a debatir (nuevamente) el carcomido modelo policial brasileño.

La segunda permanencia en la estructura social brasileña es el crecimiento vertiginoso del neopentecostalismo. Estas "iglesias" de formato empresarial captan liquidez financiera (con donaciones desproporcionadas la renta de los fieles y en especie) y adhesión en las bases de la sociedad y no se unifican, compitiendo entre sí. Pero estas "iglesias" acaban teniendo algunos exponentes mediáticos como el "obispo" Edir Macedo (y su sobrino alcalde de Río de Janeiro por el PRB, Marcelo Crivella, PRB / RJ); el pastor y diputado federal por San Pablo Marco Feliciano (del Avivamiento, una rama de la Asamblea de Dios y con mandato por el PSC / SP) y el mejor polemista de todos y también el más agresivo, líder del ala mayoritaria de la Asamblea de Dios en Brasil , el pastor y psicólogo Silas Malafaia.

Estas dos presencias (violencia policial y para-policial y neopentecostalismo conservador) y las consecuentes comprensiones de fenómenos como violencia estatal, economía del crimen, postura predatoria e individualismo llevan a un odio entre los abajo y el apoyo consecuente a prácticas ilegales de represión, llegando a apoyar ejecuciones extrajudiciales.

El encuentro es explosivo, pues la propaganda absurda del clan político de los Bolsonaro encuentra eco en la predicación del odio por Marco Feliciano y de los giros cada vez más a la derecha política, ideológica y eurocéntrica de Silas Malafaia. Al mismo tiempo, este mensaje gana impacto en las capas populares y entre operadores de las Policías Militares -que en general no cuestionan el modelo de la institución- y defienden las prácticas de violencia excesiva, diuturnamente practicadas. Es una suma explosiva cuando hay vacío político, criminalización tanto de los intermediarios profesionales (en general oligarcas comprometidos consigo mismos, véase el Congreso del golpe) como del empresariado familiar brasileño (desgarrado después de la Lava-Chorro). Como la centroizquierda tras 13 años de gobierno nacional con aprobación popular récord no creó una nueva base social permanente, estamos ante el abismo ideológico a ser conquistado. Ya sonó el gongo.

2013, Venezolización y predicadores del odio
Si vamos a recapitular los episodios brasileños desde 2013, quedó evidente algo. Los gobiernos lulistas (PT como partido de gobierno, PC del B como fuerza aliada principal y la composición de pacto de clases) no crearon una fuerza social para servir como base más allá de las elecciones. De ahí la sorpresa que todas y todos tuvimos con la adhesión masiva en 2013-mucho antes de junio, me refiero, por ejemplo, a la victoria del derecho colectivo arrancado la uña en Porto Alegre aún en mayo de ese año - y reorientación de los grupos de TV sobre el mes de junio. Recuerdo que los coches de los equipos de televisión estaban siendo incendiados por quienes ocupaban la calle protestando contra el aumento de los pasajes y los reporteros trabajando sin canopla, o sea, sin identificación de las emisoras. En los siguientes episodios, los editoriales fueron modificados y las coberturas alteradas para alabar las "buenas protestas" (sugiero conferir los trabajos de los jóvenes periodistas gauchos Pedro Kessler y Anderson Huber).

La otra "sorpresa" vino en la secuencia, con la increíble capacidad de la excrescencia dar la cara en la calle, en el proceso conocido en 2014 y en 2015 como la "venezuela de la política brasileña". A finales de 2014 ya había actos en la Avenida Paulista con 20 mil alucinados convocados por pastores y el clan Bolsonaro impugnando los resultados electorales. Esto concomitante a la maduración de la nueva generación de neoliberales militantes, cuyo máximo exponente es la empresa que atiende por la sigla de MBL y su increíble capacidad técnica de crear hechos políticos a partir de hechos digitales y la consecuente persecución de sus blancos y desafíos.

Hoy, aquellos y aquellas que conocen un poco de la nueva derecha cibernética brasileña (operando en Brasil sería el mejor término) ven que hay una tendencia a la separación entre "liberales" x "conservadores", respectivamente estando los primeros bajo los focos del MBL y los segundos bajo el liderazgo de Bolsonaro. Las tesis pueden aproximarse, ya que tienen enemigos comunes, motivaciones semejantes, la misma incidencia de valores y simbología de la política neoconservadora de EEUU y una enorme munición de generar hechos controvertidos y "fake news" a través de las redes sociales.

La suma de estos sectores es desproporcionada a su capacidad de convocatoria por Internet. Pero tal como las falsas noticias, alguien, algunos, piensan parecido y emitieron tales enunciados para un robot, empresa o algoritmo cruzar y propagar. Es decir, detrás de este humo, hay fuego. No sólo hay fuego como hay una dimensión autorizadora de propagar el odio, de volverse el hilo, algo que las mayores empresas de comunicación, empezando por la propia Globo, resolvieron colocar un pie en el freno - al menos en la red abierta y en formadores de opinión conservadora - tras los asesinatos de Marielle Franco y Anderson Gomes.

Si hay alguna responsabilización por este conjunto endémico de odio social, reproduciendo lo peor de Brasil en todos los niveles, estoy de acuerdo con la tesis de Luis Nassif y atribuyo la campaña de los mayores grupos de medios contra las tímidas políticas compensatorias del lulismo. A partir de la maldita campaña contra las cuotas y la ridícula tesis del Director General de Periodismo y Deportes de la Globo, Ali Kamel, con su libro "No somos racistas" (editora Nova Fronteira, Río de Janeiro, 2006). O en la presencia de Reinaldo Azevedo con su blog al frente de la Veja (donde trabajó por doce años, hasta mayo de 2017) acuñando términos como "izquierdopata". Después de propalado, con la potencia que tenía la revista semanal de los Civita, el estrago encuentra eco en las cloacas de la sociedad y se dispersa peligrosamente.
Para concluir esta breve serie, hay que comprender - interpretar al menos - efectos de la Lava-Chorro y del gobierno Temer sobre esta amenaza. Estamos ante la ruptura del pacto de clases del lulismo-situación coyuntural que lleva a una derrota estructural en términos económicos -y del desgarrar de la Constitución-esta sí una derrota estratégica que todo el pueblo viene sufriendo -el país vivió un trance -que ya pasó - donde todas las peores tesis, las más asquerosas y horrendas, entre regresivas y racistas, vinieron a la superficie. La agenda del Congreso antes del impeachment del segundo gobierno Dilma ya era terrible y continuó siendo, ampliando al máximo la regresión de derechos.

En los decretos de GLO (Garantía de la Ley y de la Orden, como en Río de Janeiro, el ministro y general Sérgio Etchegoyen, en los decretos de GLO, por ejemplo) y ahora en la pirotecnia - ya fracasada - de la Intervención Federal en Río de Janeiro (la resaca post-carnaval de Temer). Este conjunto explosivo, más las declaraciones peligrosas del general-ahora en la reserva- Hamilton Mourão, sumado al impedimento - fático - de Lula concurre, coloca al ex capitán Jair Bolsonaro con un 20% de intenciones de voto si llega a la segunda vuelta. Por su parte, extrema o lavada, el "mito" se convierte en la opción "más viable" para intentar vencer las elecciones, y la certeza más segura de no poder gobernar, transformando al país en un caos en todos los niveles.

La situación es muy difícil y trae el elemento incendiario de los asesinatos de Marielle Franco y Anderson Gomes (el 14 de marzo de 2018). En otras circunstancias, estos crímenes estarían atados al terrible contexto de Río de Janeiro, con para-militarismo, control territorial y violencia reñida de ejecuciones extralegales. Pero, como los asesinatos se dieron bajo Intervención Federal y en las horas siguientes sufrieron una avalancha de Fake News y crimen contra el honor de la militante del PSOL, negra, homoafetiva, feminista y cría de la Maré, nos encontramos frente a un divisor de aguas. Antes y después de este crimen. La definición explícita de lados, y el flirteo del fascismo con alguna posibilidad de ejercicio de poder - basta observar la campaña de Trump y cómo estos métodos se están reproduciendo en Brasil - mientras los conglomerados de medios intentan deshacerse del monstruo que ayudaron a crear.

Como ya dije antes, el gongo ya sonó para el pueblo brasileño. Ninguna expresión fascistoide, sea por la Intervención Militar, sea en la candidatura de Bolsonaro, sea en la versión de línea chilena y "fascismo de mercado", nada de eso puede pasar!

Bruno Lima Rocha es científico político, profesor de relaciones internacionales y de periodismo

estrategiaeanalise.com.br
blimarocha@gmail.com

miércoles, 31 de enero de 2018

Nota sobre el caso de Lula y la nueva democracia

Por Dr. Sirio López Velasco:

El ex-Pte. Lula y el lulismo le deben al país y a la izquierda de A. Latina y mundial una autocrítica sobre su parte de culpa en la corrupción institucional reinante en Brasil (que, se sabe, ya venía desde antes, como lo prueban los casos ocurridos en los gobiernos de Collor y de  Fernando Henrique Cardoso); eso es un hecho.



Al mismo tiempo, el ex-Pte. Lula, el lulismo y muchos analistas consideran que  tanto el impeachment de la Pte. Dilma Rousseff como la condena judicial de Lula son fruto de una conspiración neoliberal de grandes empresarios, banqueros, agentes financieros (el Primer Poder, económico, “el Mercado”, no sometido al alcance de las decisiones resultantes de la voluntad democrático-popular), las cúpulas partidarias de la derecha  y del falso centro-izquierda, la  gran prensa (en especial la Globo, erigida en Cuarto Poder, a veces con peso de Primer Poder), sectores de los Poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y factores externos (vinculados al imperio yanqui-OTAN, deseoso de controlar los recursos naturales brasileños y de subordinar a sus intereses la política internacional de Brasil).

Algunos comentaristas consideran que el ataque a la Pte. Dilma y al ex-Pte. Lula fue decidido cuando bajaron los precios internacionales de las commodities y que en Brasil la torta había disminuido de tamaño, lo que llevó a los super-ricos a no querer más compartir con los pobres ni siquiera las migajas que habían concedido a éstos los Gobiernos del PT (a través, en especial, del Programa Beca Familia, que retiró a millones de la pobreza extrema, sin, no obstante, proporcionarles las condiciones para una subsistencia autónoma que les permitiese renunciar a aquella ayuda dentro del capitalismo, y, mucho menos, enrumbarse hacia el pos capitalismo, que concebimos como un socialismo en perspectiva comunitarita). También puede pensarse que cerca de la mitad del segundo mandato de la Pte. Dilma, aquellos sectores decidieron actuar porque percibieron que la Pte.

 Lograría hacer elegir un sucesor, alejándolos otra vez  de la conducción del país por la  vía de la voluntad de las urnas. Sea como sea, la conducta efectiva de los sectores antes mencionados obligan a Lula, al lulismo y a todos quienes  luchan por el socialismo a cuestionar hasta su raíz al Estado y a la pseudo democracia actuales, con sus bases económicas y prolongamientos (como lo es una gran prensa al servicio de los intereses de los poderosos). No hacerlo seria condenarse a tropezar una y otra vez con la misma piedra, viendo a Lula o a quien venga a substituirlo, o imposibilitado de llegar a la Presidencia, o ser retirado de la misma por la vía del impeachment  (por la acción combinada de los sectores antes citados), bajo cualquier pretexto (como lo fue, por ejemplo, el de las supuestas “bicicletas fiscales”, supuestamente usadas por la Pte. Dilma, y de las que hoy nadie más habla pues los especialistas dicen que inmediatamente después del impeachment fueron legalizadas por y para Temer, para facilitar su tarea de acabar con diversos derechos de los brasileños, rematar el país en beneficio de las multinacionales y en detrimento de la orientación público-estatal de sectores estratégicos, y someter al Brasil a la política internacional de los EEUU).

Hacer esa reconsideración a fondo debería llevar a Lula y a la izquierda a proponer al país una refundación completa de la democracia, que incluya la democratización de la economía (hoy en Brasil, según Oxfam, cinco billonarios tienen la misma riqueza que la mitad de la población más pobre del país), de la gran prensa (aprobando una “ley de los tres tercios iguales” entre prensa pública/estatal, comunitaria y privada, que impida que esta última erija monopolios u oligopolios nacionales o regionales que crean-controlan  una falsa “opinión pública” manipulada), que promueva la educación ambiental ecomunitarista en todo un sólido sistema educativo público, gratuito, de calidad y al servicio de los más necesitados (como también habrá de serlo un nuevo Sistema Único de Salud).

Potencie el ejercicio de la democracia directa (o por lo menos participativa) por el pueblo (en especial mediante repetidos plebiscitos y referendos de alcance municipal, estatal y nacional, para decidir sobre cuestiones que afectan la vida de la ciudadanía muy significativamente, como es el caso de las directrices macroeconómicas y de política externa, leyes laborales, cuestiones ambientales, y sistemas de salarios, jubilaciones/pensiones, seguridad y defesa, entre otros temas que hace mucho tiempo en Suiza son sometidos a la decisión popular), e incluya activamente al ciudadano en las tareas de seguridad y defensa de su comunidad y del país; tal democracia debe limitar el número de los mandatos (incluso en el poder judicial, cuyos miembros também deberán surgir de la elección popular y estar bajo control popular, como ocurría en la Grecia antigua), promover la rotación de los ciudadanos en el ejercicio de las funciones públicas (para evitar la perpetuación de la actual clase política corrupta), y cortar de raíz la corrupción mediante un efectivo y continuado control popular sobre los actos de todos los funcionarios.

El conjunto de estos cambios debe orientarse rumbo al socialismo de perfil ecomunitarista, donde el pueblo podrá vivir una  vida digna (aunque frugal, como lo imponen los imperativos ecológicos). Esa nueva democracia brasileña velará de manera permanente por la soberanía nacional, y habrá de articularse con una A. Latina integrada solidariamente y con postura/ación soberana e independiente en el escenario mundial.

Bibliografía mínima
López Velasco, Sirio. Ideas y experiencias de la democracia. Una mirada ecomunitarista, Ed. Fi, Porto Alegre, 2017, disponible gratuitamente enhttps://www.editorafi.org/180sirio
Lopez Velasco, Sirio. Contribuição à Teoria da Democracia: uma perspectiva ecomunitarista, Ed. Fi, Porto Alegre, 2017; disponible gratuitamente enhttps://www.editorafi.org/196sirio

(Universidade Federal do Rio Grande –
lopesirio@hotmail.com