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miércoles, 29 de abril de 2020

Capitalismo y Coronavirus



Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

Que nadie le pida a un banco lo que nunca podrá hacer: actuar con sentido de humanidad. Así a secas, se define el cómo del capital encarnado en el mal. En el extenso estudio del Capital en el S.XXI, Piketty, alude que, en la novela clásica del siglo XIX, la riqueza se encontraba en todas partes y sin importar su tamaño ni su poseedor, estaba en manos del que tenía tierra o era portador de deuda pública. Marx, el del Capital, ya había concluido que “el enigma del fetiche dinero no es, más que el enigma del fetiche mercancía, que cobra en el dinero una forma visible y fascinadora”.



En el siglo XXI los dueños del capital, han impedido que la riqueza este en todas partes y en manos de sus poseedores así no más y han mejorado su capacidad para ocultar que el trabajo humano es el creador del valor, de la riqueza. Dejó de ser evidente que la forma simple del valor de la mercancía es producto del trabajo y más bien se acoge que la riqueza es cuestión de mercado. El capital del siglo XXI se mueve con mayor velocidad que antes, pero igual ataca y despoja sin piedad países, sectores, grupos, poblaciones, etnias, se convierte en poder y se traduce a papeles legales, que le permiten fijar las condiciones y precios de una mercancía, y adecuar sus técnicas de acumulación inhumana e insaciable, capaz de convertir sin el menor escrúpulo en ganancia el hambre y la pandemia.
  
El gran propietario, sigue como antes, controlando la tierra y sus recursos y la deuda pública, que produce cifras ilegibles de billones y trillones a nombre del 1% de la población poseedora de las 4/5 partes de todo. La riqueza refleja especulación e ignominia de propietarios unidos en grandes consorcios y corporaciones que siguen sin alteración su proyecto contemporáneo de acumulación, en el que el rentista de antes aparece como una figura deshonrada, superada por bancos y poseedores de papeles que anuncian propiedades repartidas por el mundo que físicamente no conocen. Los dueños del capital son conscientes del sufrimiento, hambre e insalubridad que provoca su avaricia, sostenida mediante el control de su riqueza a través del control de los gobernantes a su servicio.

La oferta de un ingreso seguro y regular y de un trabajo estable hasta la jubilación tiende a desaparecer de manera radical, como desaparecieron las garantías al descanso y salubridad, que eran parte sustancial del derecho al trabajo, convertido en libertad, cedido a los grandes dueños del capital y afirmado con papeles de deuda. Pero nada de eso ocurre por la pandemia, es por el trazado del capital que hacen los dueños del mundo, para quienes el virus resulta estimulante, inclusive para neoliberizar el amor y la muerte, que parecían cosa de poesía.

Nada va a quedar estable, pero no por el virus, el capital será aún más liquido (Bauman), más burbuja (Sloterdij), más rizoma (Deleuze), pero en todo caso, más parecido al carbón que se quema en la maquina y desaparece sin dejar rastro (Marx). El capital avanzará a mayor velocidad, luego del descanso material por la pandemia y de haber ocupado temporalmente el lugar de salvador de la vida humana, luego de dejar la sensación de que no está mal desprenderse de todo, porque al fin y al cabo el covid19, es una plaga habitual y siempre ha estado en las transiciones del mundo. Del mundo clásico al medieval (como ahora) “los líderes políticos debieron primero enfrentar una decisión casi shakesperiana: poner o no un precio a la muerte.

Porque es eso precisamente lo que supone elegir entre políticas de mitigación (no paralización de la vida económica aún a costa de más infecciones) frente a políticas de hibernación de la economía (para doblegar la curva cuanto antes)” (en: ¿Qué nos dice la historia…?, agendaeconomica.com). Socialmente la percepción dirá que la disputa de clases terminó y que ahora empieza un reino de la igualdad, en la que nadie escapa al virus o la muerte. Pero es, al contrario, lo que queda entronizado en el cuerpo social es la desigualdad y la espera humana por un “chip de inmunidad” exclusivo para propietarios, como hace 200 años lo fue el título de ciudadano o hace 400 el de nobleza y linaje. No hay señales de una nueva era económica, ni de un cambio de las estructuras valor-trabajo.

El trabajo seguirá siendo el creador de la riqueza y está el aliento para matar sin piedad por tierra, agua, comida, medicinas. En eso Colombia es un laboratorio perfecto para mirar lo que sigue: mientras la pandemia infecta y la gente se resguarda, la matanza de líderes sociales, defensores de tierras despojadas y comunidades indígenas protectoras del planeta sigue en pie, como si nada.

A la sombra de la pandemia, mientras se espera la demorada cura y se deprime la actividad económica, la cura a imponer esta lista: se llama endeudamiento. Los estados se rinden ante los dueños del mundo, asociados en los consorcios de la banca mundial y del FMI, que aparecen como filántropos, en tanto los nadie, rebuscadores de comida y refugio, son llamados bandidos y barbaros. La deuda llega arropada de causa humanitaria no controvertible.

El FMI le ofreció a Colombia 11.000 millones de dólares, que ojalá en una década no se traduzcan en intereses a pagar con trozos de amazonia o franjas de mar. El complejo tema del endeudamiento de los estados y de la naturaleza del patrimonio es tan importante hoy como lo era en 1800 y la conclusión es una sola: se acrecienta la acumulación privada y la inhumanidad de los dueños del capital. La deuda pública a expensas de los estragos del Covid19, pronto hará olvidar quien posee qué y a diferencia del siglo XIX en que se identificaba a los rentistas de la deuda pública, en adelante será un misterio difícil de descubrir.
     
mrestrepo33@hotmail.com

miércoles, 8 de abril de 2020

Virus y guerra para el mal morir



Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez: 
Petróleo, ferrocarril y aseo, cambiaron el curso del mundo a comienzo del siglo XX que Internet, robótica y especulación financiera cerraron. Las guerras que abrieron el siglo con grandes movilizaciones de soldados harapientos emboscando al enemigo en campo abierto, al ritmo de tanques y camiones, en el S.XXI mutaron hacia enemigos asimétricos, difusos, creados en laboratorio y atacados para justificar victorias que distraen los grandes negocios y dominio político que subyace. Así ocurrió con Afganistán, Iraq, Siria, todos bajo la expresión de “infectados”.



Para ocupar lugar de aislamiento basta que le toque su turno en la baraja del poder hegemónico para ser bloqueado, encerrado, exterminado, con la lógica de la peste y de la guerra, que hace 70 años llevan la herencia nazi técnicamente perfeccionada. Peste y guerra azotan con mayor violencia a vulnerables, apátridas, marginados, pobres, que reciben por igual los azotes de la plaga, sea de mariners, cabezas rapadas, paracos, militares en ejercicio o bacterias y virus letales como este covid19 en sus dos cepas S y L.

Los barbaros ejércitos, “inteligentes”, son mitad máquina, mitad humanos, digitales y mecánicos, drones, bombarderos no tripulados, máquinas de precisión, hombres sin humanidad, francotiradores en línea apostando a matar, salen de la nada, dan miedo, aprovechan la sombra y la legalidad que les da impunidad, reciben la paga como antiguos mercenarios, sus asesinatos valen oro, cobran en bolsa. Los gobernantes declaran y anuncian al “enemigo universal” a ser atacado de manera implacable, ante la impotencia de sus vecinos y hermanos. Estos días los Estados Unidos le anuncian a América Latina, que viene una guerra, así de repente como la peste y nadie duda que su poder le alcanza para cooptar gobernantes (calificados por quienes los eligieron para conservar la paz de pusilánimes, entreguistas y traidores) y hacer alianzas de negocios con empresarios y políticos para adelantar acciones abiertas y encubiertas, de guerra regular o sucia y uso del terror general o selectivo.

El virus invisible, llega sin anuncio no declara la guerra, se mete en el cuerpo de los más expuestos y se expande, permitiendo que los gobernantes abandonen la agenda social y la concertación y busquen equilibrios entre un temor manipulable (útil para experimentar una nueva disciplina y control de conductas sociales) y contener el contagio. América Latina con el anuncio de guerra, anticipa su lenta muerte como continente próspero y esperanza de futuro, su tenacidad no va a alcanzar para vivir al mismo tiempo el contagio y una guerra inesperada, creada a la sombra del virus letal. Los vientos de guerra contra Venezuela, se extenderán y todo el continente va a arder. Lo que ocurra no podrá ser exhibido como victoria de nadie, es una gran vergüenza para todos.

La gran perdedora será Colombia, que con sus siete bases americanas será convertida en el “nido del águila” (donde el furher ordenaba su crueldad) para organizar la destrucción de lo poco que le queda de grandeza a la patria grande soñada por Bolívar, que en su soledad cuenta sus muertos, en tanto espera completar el contagio del 10% de su población total, inerme, desigual, excluida y olvidada, lista para morir.

Los hechos del siglo XXI, que era el siglo de América Latina, impiden ser optimistas y más bien invitan a prepararse para entender que después del trance de covid19 nada quedará igual y la vida será de otra manera, pero no para vivir un post de alegrías, porque la guerra prometida estará ahí como otro virus letal. Colombia podrá quedar encerrada en el triángulo macabro de una violencia endémica con visos de retorno a la guerra interna; una guerra internacional y; una pandemia que se niega a irse. Las consecuencias previsibles anuncian afectación de fondo a la estabilidad del trabajo, al aparato productivo de baja capacidad de respuesta y una economía inestable, en medio de un tejido político y social polarizado, que impide avanzar en la solidaridad y respeto a la naturaleza, al otro y a sí mismos, lo que dificulta regresar a una normalidad de renovados deberes y responsabilidades que permitan un fraterno reencuentro.

El covid19 se irá, llegará un antídoto, pero la guerra que empieza estará más cerca, mortal y certera. Todo cambia drásticamente de repente y ojalá haya tiempo para preguntarnos en estos días: ¿Quién soy yo como ser humano? Y ¿Quién soy yo para la humanidad? El covid19, es el “enemigo invisible” y la conciencia indica que desigualdad y exclusión son la base de permanencia del “enemigo visible”: el gran propietario, que no abandona su ímpetu de guerra, ni cesa en su empeño de permanecer así, hasta que realmente el sistema de acumulación sea golpeado.

mrestrepo33@hotmail.com


miércoles, 9 de octubre de 2019

La dolarización de facto de Venezuela



Por Homar Garcés:
La dolarización de la economía venezolana -pese a los esfuerzos del gobierno nacional para impedirla, antes y ahora- se inició prácticamente con la campaña orquestada desde los diferentes medios de comunicación de los sectores de la ultraderecha, implantando un clima ficticio de inestabilidad económica apoyado por páginas como DolarToday, que permitió incrustar un dólar paralelo a su total conveniencia. Simultáneamente, se desarrolló una espiral descontrolada de acaparamiento, especulación y contrabando de productos de primera necesidad que han afectado, principalmente, a la población de menor poder adquisitivo, una porción de la cual se ha visto obligada a emigrar a otras naciones donde el trato recibido no es el mejor de todos, dada la xenofobia desatada en su contra, incluso desde instancias oficiales.

Como parte de su estrategia, la derecha local (estimulada y asesorada desde el exterior) inventó un culpable. Inmediatamente, la burguesía parasitaria señaló al gobierno como único responsable de la crisis que ella misma ideara y aupara. Sus más conspicuos representantes se dieron a la tarea de contactar a gobiernos (liderados por Estados Unidos) que incrementaran la presión sobre Venezuela, de modo que Nicolás Maduro se viera obligado a dimitir como única alternativa para sacar al país de los graves aprietos en que éste se halla.

Esta degradación sistemática de la gobernabilidad y de la economía venezolanas -causada, como ya se sabe, por los enemigos del chavismo, pero también, no hay que dudarlo, ni porqué negarlo, por la codicia, la ineficiencia y la falta de visión política de muchos de sus principales actores- ha permitido que la dolarización sea un asunto cotidiano entre venezolanas y venezolanos, en tiempos pasados ajena al vaivén de los tipos de cambio de divisas extranjeras y, ahora, víctima de la especulación diaria de empresarios, con base en lo que el dólar sería respecto al bolívar; cuestión ésta que no se corresponde con la realidad, ya que la hiperinflación tiende a incrementarse más por razones particulares que por efecto del alza del dólar.

Ahora esta misma oposición, estrechamente ligada a los factores de poder hegemónico estadounidense, se presenta ante el país como la única capaz de solucionar la crisis que ha tratado de agudizar por todos los medios, lo que, según sus propósitos, forzaría a los sectores populares a alzarse contra el chavismo, consintiendo revertir totalmente la situación creada por este durante estos últimos veinte años.

Refiriéndose a este tema, Pascualina Curcio, en su artículo “Nuevo orden económico mundial”, describe que “la hegemonía del dólar es un arma poderosa no solo por el dominio que puede ejercer Estados Unidos al tener el control del suministro de la moneda a nivel mundial y las transacciones financiera que con ésta se realicen, sino que, además, basar el sistema monetario en la ‘la confianza’ y no en activos reales y palpables, le ha permitido al país norteamericano accionar otra de las armas imperiales más poderosas: el ataque a las monedas de los países que no se alinean a sus intereses. Manipular los tipos de cambio resulta más sencillo cuando el precio depende de una variable tan etérea como es la fiduciaria”. Siguiendo el curso de esta aseveración, tendría que aceptarse que, pese al modelo económico fomentado por el chavismo, nominalmente socialista, la economía venezolana no alcanzó independizarse de esta hegemonía del dólar; al contrario, se estimuló la inversión de empresas transnacionales, sobre todo petroleras, con sede en Estados Unidos.

A la par de ello, muchos gobernantes chavistas fundaron empresas bajo el esquema capitalista y, por ende, sometidas a las fluctuaciones de la moneda gringa, creando un escenario enteramente contrario a sus discursos. No es extraño, entonces, que la dolarización pregonada por varios dirigentes opositores tuviera alguna posibilidad de concretarse, llevando al país a lo que sería un inevitable callejón sin salida. No obstante, en medio de esta realidad, todavía cabe pensar en la perspectiva (nada ilusoria) de una democracia económica, incluso sin renegar del todo del capitalismo (para escándalo de algunos), en lo que sería la promoción de las economías productivas en sus niveles regionales y locales, con pequeños y medianos empresarios, además de emprendedores populares, más que basar cualquier medida en la flexibilización laboral y el apoyo financiero brindados a las grandes empresas, nacionales o extranjeras.

Esto exige que el liderazgo político del país (chavista y opositor) entienda como mínimo que la salida de la crisis creada impone la adopción de medidas orientadas a la producción interna, en especial de insumos agrícolas, medicinas y alimentos, evitando la libre importación de rubros que se elaborarían en Venezuela. Es decir, comprender la importancia de la producción social, lo que tendría un peso significativo en la economía venezolana si no se coarta su autonomía y no se le somete al absolutismo de engorrosos procedimientos administrativos que rezagan y frustran su pleno funcionamiento. Otro tanto debiera hacerse en lo que respecta a las diversas empresas en manos del Estado, poniendo al frente de las mismas a personas idóneas para su manejo en vez de activistas o simpatizantes del gobierno que solo se contentan con asumir el cargo, careciendo del perfil requerido y de la conciencia revolucionaria para medianamente entender el gran compromiso a asumir para hacerlas realmente productivas y sacarlas adelante, en bien de todos los venezolanos. 

mandingarebelde@gmail.com

miércoles, 27 de febrero de 2019

¡Es el imperialismo, estúpido!



Por: Manuel Cabieses:
El periodista Cabieses en amena charla con Hugo Chávez Frías

En su discurso del 18 de febrero en Miami el presidente Trump afirmó “que un nuevo día llega a América Latina”. Fue la oratoria remozada de James Monroe en el siglo XIX proclamando que América es propiedad de EE.UU. Desde entonces cerca de cincuenta intervenciones en países latinoamericanos confirman que la Doctrina Monroe es la matriz permanente de la política de EE.UU. hacia América Latina y el Caribe. Ya se trate de presidentes demócratas (Kennedy y la invasión a Cuba) o republicanos (Nixon y el derrocamiento del presidente Salvador Allende), el meollo de la política hemisférica de EE.UU. es la dominación. Para mantenerla no titubea en violar el derecho internacional y pisotear la soberanía y el derecho a la autodeterminación de nuestros países.
Venezuela ha sufrido la experiencia de ambas caras de la política aplicada desde la Casa Blanca. El 9 de marzo se cumplirán cuatro años del decreto del presidente Barack Obama (demócrata) que declaró a Venezuela una “amenaza a la seguridad” de EE.UU. Eso dio cobertura “legal” a una escalada intervencionista que el presidente Donald Trump (republicano) pretende ahora convertir en agresión armada.


Para llegar al punto en que nos encontramos, los arrenquines del imperio desplegaron sus artes viles para debilitar a Venezuela. Siguiendo orientaciones de Washington se formó el Grupo de Lima; Judas Almagro fue designado secretario general de la OEA; se boicoteó el diálogo gobierno-oposición en República Dominicana y -¡la guinda de la torta!- se creó un Frankenstein: Juan Guaidó, encargado de un gobierno fantasma que ha sido reconocido por gobiernos que presumen de serios. Entretanto EE.UU. apretó la soga financiera en el cuello de Venezuela y alineó a la Unión Europea detrás de su política injerencista.

La asfixia económica fue el siguiente peldaño para provocar escasez de alimentos y medicinas, mercado negro, acaparamiento, especulación, hiperinflación y las múltiples formas de corrupción que engendran estas crisis, como bien sabemos los chilenos que vivimos la experiencia de los ’70. A lo anterior hay que sumar el drama de la migración. Centenares de miles de venezolanos -al igual que en América Central- han debido salir de su país en busca de mejores condiciones de vida.

Una guerra sicológica de magnitud desconocida en la región -salvo los casos de Cuba y Chile- se encargó de crear una imagen distorsionada de la realidad venezolana. Las mentiras sobre Venezuela ruedan por el mundo sin límites ni fronteras éticas. Algún día el rol miserable del “periodismo” de las oligarquías tendrá que ser juzgado como el asesinato mediático de la verdad para agredir a un pueblo que sólo pretende construir su propio destino.
Sin embargo, lo sobresaliente en la situación actual es que una mayoría impresionante del pueblo -incluyendo sus Fuerzas Armadas- no ha caído en la desmoralización a que pretende empujarlo la ofensiva de EE.UU.

El discurso de Trump en Miami fue respondido con altivez y dignidad por el presidente Nicolás Maduro. Asimismo, el torpe intento de Trump de sobornar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para inducirla a un golpe de Estado encontró la contundente respuesta del general Vladimir Padrino López y de los comandantes de las distintas ramas de las FANB y la Milicia. El discurso del general Padrino López, que reitera la doctrina bolivariana y socialista de las FANB, es una pieza notable del pensamiento militar antimperialista y anti oligárquico. Abre una perspectiva muy distinta de lo que ha sido la conducta histórica de los ejércitos de la región, sempiternos servidores de las oligarquías.

Trump también ha amenazado a Cuba y Nicaragua. Son los objetivos siguientes si la agresión a Venezuela alcanza sus objetivos. El energúmeno yanqui ha sido claro y rotundo: EE.UU. no permitirá ningún régimen socialista en América Latina y el Caribe. Su notificación interpela a los sectores sociales y políticos que trabajan por construir propuestas democráticas y sociales de mayor equidad y justicia en el continente. La solidaridad activa con Venezuela Bolivariana es una cuestión de vida o muerte para los venezolanos… y para nosotros, latinoamericanos y caribeños.

Fuente: https://radio.uchile.cl

sábado, 4 de agosto de 2018

Venezuela. La Constituyente aprueba la derogación de ilícitos cambiarios


Por Jorge Aniceto Molinari: 

La medida permitirá a las autoridades venezolanas autorizar operaciones de cambios de divisas a través de las casas de cambio.

La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) de Venezuela aprobó este jueves la derogación de la Ley de Ilícitos Cambiarios. La medida permitirá a las autoridades venezolanas autorizar operaciones de cambios de divisas a través de las casas de cambio, para frenar la actividad de las mafias que señalan un valor irreal y desmedido de las divisas.


El vicepresidente para el Área Económica, Tareck El Aissami, quien fue el encargado de presentar el decreto del Ejecutivo ante la ANC para su aprobación, dijo que el propósito de la derogación de la ley es “otorgar a los particulares, personas naturales y jurídicas, las más amplias garantías para el desempeño de su participación en el modelo” económico, reseñó AVN.

Además, explicó que el decreto “responde a una realidad concreta que busca respaldar todo el funcionamiento de los mecanismos cambiarios nacionales”, con el fin de “derrotar los marcadores criminales de la guerra económica que tanto daño han causado a nuestra economía”.

El constituyente Orlando Camacho dijo que la propuesta “permitirá que cualquier venezolano y venezolana pueda comprar divisas“, una acción que combatirá la especulación.

La derogatoria de la ley entrará en vigencia el próximo 20 de agosto, el mismo día que el país suramericano pondrá en marcha una reconversión monetaria.
sipagola@adinet.com.uy

sábado, 18 de noviembre de 2017

¿Venezuela ha caído en default? Propaganda, bonistas y buitres

Misión Verdad:

Una noticia sumamente estruendosa le abre paso a un nuevo y particular episodio en la economía venezolana signada por los cercos y torniquetes financieros de era reciente: la agencia norteamericana de correduría de bolsa Standard & Poor's (S&P) declaró a Venezuela en "default selectivo" por impago de intereses.
La agencia financiera rebajó la calificación de la deuda soberana venezolana en moneda extranjera porque el país cruzó el límite de tiempo para abonar 200 millones de dólares en el pago de cupones por sus bonos globales, con vencimiento en 2019 y 2024, durante el periodo de gracia de 30 días. En consecuencia, la agencia declaró que devalúa la calificación de la deuda soberana venezolana en moneda extranjera de largo y de corto plazo de 'CC/C' a 'SD/D', lo que significa "default selectivo".


La noticia ocurre luego de que se emprendiera el proceso de reestructuración y refinanciamiento de la deuda venezolana, acciones ordenadas por el presidente Nicolás Maduro en vista de las nuevas realidades que imponen las sanciones que Donald Trump emitiera el 25 de agosto de 2017, y que significan limitar considerablemente el acceso de Venezuela a nuevos financiamientos para cubrir sus compromisos de deuda, además de retrasar los pagos de intereses y deuda, como sucede en este caso. Desde esas circunstancias y para proteger las finanzas venezolanas en favor de crear nuevas simetrías, el Estado venezolano emprende su derecho soberano a cambiar los términos para cumplir a los bonistas y evitar el default que S&P ha cantado.
Los alcances y el frente de la especulación informativa

Como primera aclaratoria, vale la pena considerar que Venezuela es señalada de caer en default o impago de deuda, por cupones de 200 millones de dólares en intereses, insignificantes frente a los 60 mil millones de dólares en bonos venezolanos que circulan en el mercado.
Una vez al vencerse el plazo de este pago, la rebaja que hace S&P es estruendosa y enciende alarmas en el mundo de la información económica. Pero es un hecho que, para que un país sea declarado en default, ese país también debe declarar expresamente que se asume insolvente y que en consecuencia, no pagará sus compromisos. Ese es el mecanismo habitual y tal circunstancia no ha tenido lugar en el caso de Venezuela. Todas las vocerías económicas de Venezuela señalan que el país está pagando y seguirá pagando sus compromisos.

A expensas del anuncio de S&P, un grupo de bonistas han solicitado a la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA, por sus siglas en inglés), que agrupa a tenedores de deuda, evaluar si hubo un cese de pagos de un bono de PDVSA por 1 mil 161 millones de dólares (capital e intereses), para así activar el pago de seguros. ISDA funge como una agencia global rectora de los mercados de bonos, un tribunal-bufete protector de los intereses de los tenedores de deuda.

En sus deliberaciones de hoy, no alcanzaron un acuerdo sobre si Venezuela está en default o no, y han diferido ese debate para el próximo jueves. Según la agencia Bloomberg, los dueños de swaps de incumplimiento de crédito, los mismos que han consultado al ISDA, están buscando activar pagos en sus contratos de seguro. Es decir, se trata de inversores que han apostado al default de Venezuela para obtener beneficios; se trata en esencia de capitales buitre. Este es un mercado que representa unos.

1 mil 600 millones de dólares, es decir, una parte ínfima del universo de tenedores de la deuda venezolana. Sobre este punto es necesario indagar, si S&P apuesta a un desbarajuste estrepitoso de los bonos venezolanos en el mercado, un desplome, para abaratarlos por intereses segundarios. O si acaso hay una apuesta a declarar el default de Venezuela por propósitos asociados a estos capitales, que buscan que el ISDA detone los mecanismos. Pero si el ISDA activa acciones declarando a Venezuela en default, generaría un efecto negativo incluso para agencias como Goldman Sachs, que tienen bonos venezolanos. Así que apostar al default de Venezuela tiene contrapesos.

El "default" venezolano mediáticamente cantado tuvo alcance en la Bolsa de Luxemburgo, que virtualmente ha bloqueado las operaciones con bonos venezolanos. Los bonistas que solicitan al ISDA que tome postura sobre Venezuela, han solicitado que se considere ese evento como un referente.
Los anuncios de reestructuración de la deuda venezolana habían generado incluso una sensación de optimismo en los mercados. Más todavía, al unísono de anuncios de acuerdos favorables con Rusia. China, importantes acreedores de deuda venezolana. Al anuncio de S&P generó no obstante una caída estrepitosa de los bonos venezolanos y la semiótica apocalíptica se impuso en la mediática económica.
Pero en la realidad, ¿cuál es la actitud de los tenedores de bonos? Para Bloomberg, la sensación que predomina en los bonistas es la paciencia y las expectativas frente a los anuncios de las vocerías venezolanas, de que se está pagando y se seguirá pagando.

Venezuela ha señalado retraso en los pagos a cargo de las agencias bancarias. Cuestión que no es de desestimar, en medio de irregulares financieros en el entorno de la deuda venezolana, una vez que se haya anunciado su reestructuración: en pleno pago del bono PDVSA 2017, las agencias calificadoras de riesgo presionaron al alza la calificación venezolana, y muchas vocerías financieras han sobredimensionado las dificultades del país en sostener su capacidad de pago, omitiendo en buena medida los efectos perniciosos de las sanciones de Trump. Dicho de otra manera, sectores específicos del entramado financiero norteamericano (así como las políticas de sanciones de la Casa Blanca) han apostado al default de Venezuela, y ahora un sector entre ellos lo han cantado.

El Wall Street Journal (WSJ) ha emitido una interrogante en una presentación del caso venezolano. El dilema de los bonistas consiste en esperar o iniciar un proceso de presión por declaratoria de default que llevará a situaciones sumamente complejas. Para el WSJ, la sensación en buena parte de los bonistas es de confianza y el empleo de paciencia estratégica. El historial de pago del país y los enormes sacrificios que ha implicado el habitual manejo de deuda, dejan clara a disposición de PDVSA y del Estado de honrar sus compromisos inmediatos.

¿Cómo es el "cara a cara" con los bonistas? Contrastes entre la realidad y la propaganda
Según el Gobierno venezolano, ya se conversa en directo con 414 acreedores o bonistas de la deuda venezolana, representan el 91% de los tenedores de deuda. Aunque sobre Venezuela pesan las sanciones de Trump y muchos bonistas se inhiben de ser asociados a Venezuela, por las represalias a las que estarían expuestos por parte del Departamento del Tesoro norteamericano, la convocatoria y asistencia es un buen indicador. Durante el primer encuentro en Caracas, la primera jornada de acercamiento ha sido "constructiva".

La correduría de bolsa venezolana Rendivalores confió que "de acuerdo a las autoridades, hay 1 mil 200 millones de dólares en valor nominal de bonos PDVSA congelados en Euroclear. Por otro lado, Deutsche (Bank) habría cerrado las cuentas del Gobierno, y Citi habría cerrado la corresponsalía de Citi China". Es decir, las explicaciones del Gobierno venezolano al retraso de los pagos, de cara a los bonistas, apunta a operaciones de boicot financiero.

Para los bonistas esto no es sorpresa. Entienden que se desenvuelven en un entorno de información financiera sobre estimulada, que constantemente tambalea el entramado de divulgación para provocar estampidas y cambios de mano de los bonos, y también conocen los efectos reales de la conjura financiera en un marco de sanciones.

Las reuniones con bonistas prevén la realización de mesas técnicas para evaluar alternativas. Se trata de construir confianza para tenedores de bonos pagaderos al mediano plazo. Esta también supone la construcción de un clima de prudencia para los bonistas, que están por recibir pagos en ejecución en estos momentos. Para el WSJ, propiciar derivaciones negativas por desacuerdos o reacciones intempestivas por la moratoria de pagos sólo complica las circunstancias para los mismos bonistas. "La nación sudamericana, que no cuenta con recursos suficientes, ha proporcionado algunos de los mejores rendimientos en los mercados emergentes en los últimos años, lo que complica el caso de los inversionistas para aumentar la presión sobre Caracas en el corto plazo", reseña el WSJ.

¿La arena política es distinta a la de los mercados?
En este caso, así parece ser. Mientras la calma, la sensatez y la paciencia predominan en el mercado de bonistas, como respuesta al nerviosismo generado por las agencias informativas, en la arena política dentro y fuera de Venezuela el  planteamiento es sumamente diferente, por ser sobredimensionado e intoxicado.
Los señalamientos apocalípticos apuntan a detonar acciones sancionatorias por el "default" venezolano y podrían someter a confiscación activos venezolanos en el extranjero, concretamente CITGO, filial venezolana de PDVDA en EEUU. Landon   Thomas Jr para The

New York Times afirma que Venezuela, en el marco de los señalamientos desproporcionados de su situación financiera, se está convirtiendo en un foco de los fondos buitre. "La compañía venezolana (PDVSA) tiene activos muy lucrativos en el extranjero que podrían ser objeto de demandas y confiscación por esos capitales en caso de que Venezuela deje de pagar".

Sobre la re estructuración de la deuda venezolana se ciernen intereses muy específicos, que no hay que desestimar. Por supuesto, no están ausentes de ellos los de índoles geopolíticas. Los poderes fácticos que desde EEUU apuestan a la caída de Venezuela, además de intentar abiertamente implosionar Venezuela mediante operaciones de cerco y asfixia, no son actores a descartar en creaciones de "impago" en el espectro de la opinión e información financiera, acciones camufladas para detonar nuevas escaladas en la arena financiera.

solidaridad-venezuela@lists.mayfirst.org 

miércoles, 27 de septiembre de 2017

"Más propuestas a la ANC"

Por William Castillo Pérez (el indio):

La ANC, debe revisar de manera urgente, Por qué  algunos planes y leyes creados para derrotar la guerra económica, no fueron implementados correctamente y obviada su ejecución o fueron boicoteados p por la oposición. En suma, que fueron anulados por irrespeto generalizado de los sectores nacionales como comerciantes, ciudadanos y hasta el mismo pueblo consumidor, quienes en tradicional aceptación de matrices de opinión, contra la revolución, se hicieron cómplices de los medios de comunicación.



 Y la aceptación del chantaje de la oposición, que permitió el cambio de la favorable percepción que tenía la mayoría de la población acerca del gobierno revolucionario. En este aspecto ha tenido mucha influencia algunas empresas encuestadoras que produjeron, con sus preguntas inductoras, conductas contrarias al proceso revolucionario modificando su esencia popular.

La sugerencia a la ANC, obedece al hecho que, de haberse implementado estos planes seguramente el empoderamiento del pueblo con su consecuente aplicación habría evitado el problema que siempre gravita sobre la población: La ineficiente distribución de alimentos y la especulación en los precios. Está demostrado que los nuevos sistemas como las misiones resultan más eficaces que las mejoras y/o modificaciones a planes y programas existentes basados en la cultura capitalista, los cuales al final fueron vulnerados por la derecha. Por ello insistimos que además de crear nuevos procedimientos, se trabaje sobre los que fueron frustrados por las razones descritas en la base de atacar las causas del fracaso de dichos planes o leyes.

Veamos, por ejemplo, la ley de precios justos,  fue vulnerada por los comerciantes. La motivación más importante fue destruir la revolución bolivariana minando  a su eficiencia, atacando la  eficiencia de la revolución. Precisamente, dónde ésta se había  hecho más conspicua: El acceso de toda la población a bienes y servicios, algo que le había sido negado en la cuarta república.

Ya está identificado como se ha perpetrado está agresión: Una acción irresponsable de irrespeto al Estado venezolano, la CNRBV y la ley por los sujetos de su aplicación: Fedecamaras y su poder ilegítimo basado en la aberrada creencia que la economía es el factor más importante en el devenir de la humanidad. Venezuela en ejercicio del artículo 5  de  CNRBV inscrito en los Principios fundamentales de la misma, se dió la solución: Ahora  la ANC otorga todo el poder al pueblo venezolano.

Por lo antes dicho, hacemos las siguientes propuestas a la ANC:

17.-Proponemos, que la ANC en una decisión valiente, establezca normas constitucionales que decreten, que Venezuela se constituye en un Estado socialista y comunal, democrático y de derecho de Justicia Social. Modificando así el artículo 2 de CNRBV.

Por otro lado, establezca, que la dirección y ejecución de toda la actividad económica del país y el pueblo será ejercida por el Estado venezolano, mediante estructura creada para ello, con la preeminencia del Poder Popular. Esto hace imperativo revisar y modificar el título VI del Sistema económico, en su capítulo 1 y arts. 299 al 321 de la CNRBV.

Nunca más, injerencia del capital y la inversión privada en los negocios de Venezuela, toda actividad privada deberá estar sujeta al pueblo mediante el Estado venezolano, dicha actividad será regulada por leyes normativas de la prestación de servicios. Los actuales abusadores  y prevaricadores, sólo serán servidores públicos y de allí recibirán justos emolumentos, nada más.

18.- proponemos a la ANC, promover las diligencias necesarias para convertir a Venezuela en productor de Energía eléctrica a partir de fuentes amigables con la naturaleza y no contaminantes, tales como energía hidráulica, energía eólica, energía solar, las provenientes del movimiento de las mareas y cualquier otra que cumpla con el plan de la Patria 2013-2019, creado por el Comandante supremo Hugo Chávez y convertido en ley nacional por la revolución bolivariana.

Aun cuando, las reservas petroleras de Venezuela y la voracidad con la que se consume este recurso energético indican que será siempre un buen negocio su explotación.

Debemos ser responsables con la salud del planeta y las futuras generaciones.

19.- Proponemos a la ANC organizar y dirigir acciones cívicas y masivas de la ciudadanía para desconocer la actual junta directiva de la Asamblea Nacional por la constante y contumaz violación de los  DDHH del pueblo venezolano y a la CNRBV y el incumplimiento de promesas ofertadas al electorado. Es evidente, que su único favor a la Paz del pueblo, son algunos cortos recesos, en su hacer terrorista, algo que realizan mediante transmutaciones electorales y conversatorios "exploratorios", clásicas distracciones "mientras el palo va y viene".

Por ello debemos quitarle su única "plataforma legal manipulable". Deben ser proscritos lo antes posible.

20.- Proponemos a la ANC instar a los partidos políticos y organizaciones no gubernamentales, emprender un reforzamiento y renovación del liderazgo político de las mismas, acorde con los tiempos constituyentes, en todo el territorio nacional, mediante la participación protagónica de las bases de dichas organizaciones. Y también bajo premisas y condiciones renovadas que permitan el surgimiento de un nuevo liderazgo y reforzamiento del buen liderazgo existente, que permita la construcción del nuevo republicano que tanto preconizo el maestro Simón Rodríguez

Es evidente que el apoyo,  que un sector de la población le dio a la guerra económica total, produjo un cambio radical de su percepción favorable del gobierno revolucionario. Llevándolo al extremo de elegir un Asamblea Nacional con mayoría opositora, además de convertirse en el protagonista destacado del bachaqueo, la especulación, el acaparamiento y el terrorismo, con el consecuente daño a sus propios hermanos y a la seguridad de la Patria, en un deplorable ejercicio de complicidad con los enemigos del pueblo y la revolución bolivariana.

Se hace necesario advertir a la ANC lo urgente de actuar en lo relacionado con esto. Porque el hecho de haber superado, aparentemente, el estado de angustia producido en la población por el terrorismo desatado. Ha hecho surgir en el pueblo, su proverbial espíritu conciliador, y  pudiéramos perder la oportunidad de sentar las bases de un accionar responsable y respetuoso de las leyes y el buen vivir.
De no aplicar  un ejemplar castigo a los perturbadores del orden público.

Toda esta deplorable situación que nos produjo la pobre capacidad de conciencia patriótica para rechazar la oferta engañosa y ataque de la derecha, refleja la urgente necesidad, que el trinomio Gobierno-Pueblo y partidos revolucionarios, acometan la tarea de concientizar al pueblo, para hacer definitivamente al nuevo republicano, tan pertinente para coronar con éxito la revolución bolivariana mundial.

¡Independencia y Patria socialista y soberana!
¡Chávez vive!
¡La Patria sigue!
¡Viviremos y venceremos!


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