Mostrando entradas con la etiqueta escuelas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escuelas. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de julio de 2020

El regreso a clases ¿una decisión correcta?



 Por Carolina Vásquez Araya:

La niñez es uno de los grupos más vulnerables y menos beneficiados de la sociedad.

La discusión en torno del regreso a clases se plantea, por lo general, desde el interés económico, ya que mientras los padres deban permanecer en casa para cuidar a sus hijos, los países parecen encontrarse en un estado de parálisis laboral casi absoluta. Por ello, los gobiernos en su empeño por regresar a una normalidad todavía utópica, apuestan por la apertura de escuelas, colegios y universidades con la ilusión de haber vencido –o por lo menos reducido- los efectos de la pandemia. Enviar a los estudiantes a los establecimientos educativos permitiría a los padres regresar a sus puestos de trabajo, con lo cual se daría el impulso necesario a la productividad para evitar un total colapso de los indicadores económicos.



Sin embargo, este tipo de acciones afirmativas no necesariamente se basan en los intereses prioritarios de la niñez. Es decir, este segmento de la población resulta, en estos casos, un factor secundario; y los efectos que pueda sufrir al exponerlo a situaciones de vulnerabilidad, suelen ser vistos como consecuencias marginales ante la preponderancia de la puesta en marcha de la maquinaria productiva. En países como los nuestros, la infraestructura educativa es débil y carece, por lo general, de las condiciones de seguridad sanitaria adecuadas. La mayoría de escuelas públicas –urbanas y rurales- en donde estudia el grueso de la población infantil, están desprovistas de recursos para garantizar el bienestar y la salud del alumnado, al extremo de ni siquiera contar con una provisión segura de agua potable e instalaciones sanitarias. En los países menos desarrollados, además, ni alumnos ni maestros cuentan con la tecnología ni los recursos para utilizar una plataforma virtual capaz de reemplazar la presencia física en las aulas, por lo tanto, de no acudir a clases quedan totalmente marginados del sistema educativo.

Por otro lado, se plantea la necesidad de abrir los establecimientos educativos con el propósito de paliar los efectos de la violencia doméstica, la cual ha incrementado de manera significativa como efecto del encierro obligado de los últimos meses. Niñas, niños y adolescentes se ven expuestos a un sistema de relaciones familiares que limita su capacidad de defensa ante agresiones físicas, sexuales, económicas y psicológicas en el interior de su hogar. Por lo tanto, el regreso a clases se presenta como una opción interesante entre dos situaciones puntuales de riesgo: la violencia versus el contagio. De acuerdo con datos de World Vision y de ONU Mujeres, los llamados de auxilio por violencia doméstica durante la pandemia han aumentado entre 25 y 40 por ciento en la mayoría de países en todo el mundo, lo cual demuestra la extrema indefensión de los grupos vulnerables: niñas, niños, adolescentes y mujeres.

Esto que hoy revela el ataque sorpresivo de una pandemia capaz de trastornar la vida en todos sus aspectos, es hasta dónde se han marginado los intereses de las nuevas generaciones; hasta qué extremo se les ha convertido en meros instrumentos de campaña política, abandonándolos a su suerte una vez conseguidos los resultados electorales. Las promesas vanas de invertir y priorizar los programas destinados a nutrición, salud y educación han condenado a los sectores más desprotegidos de nuestras sociedades y, por conveniencia de los grandes grupos económicos, los destina a ser un simple vivero de trabajadores mal pagados. La educación es la herramienta más poderosa para alcanzar el desarrollo y garantizar el bienestar en todos los demás aspectos de la vida humana. ¿Abrir o no? El dilema está planteado.

Las decisiones sobre la niñez deben estar enfocadas en su bienestar.

elquintopatio@gmail.com

miércoles, 22 de julio de 2020

¿COVID-19 “oportunidad” para una mejor educación en el mundo?



Por Carlos Luna Arvelo:
“Antes de la COVID-19, la educación ya estaba en crisis. Ahora nos encontramos ante una crisis educativa cada vez más profunda y que puede crear aún más divisiones” afirmó Robert Jenkins, Jefe de Educación de la UNICEF.

Según Jenkins, quien es Director Asociado de la División de Políticas y Estrategias de la UNICEF, “el acceso a la tecnología y a los materiales necesarios para seguir estudiando mientras las escuelas permanecen cerradas es notablemente desigual”.


No hay que ser expertos ni especialistas en materia educativa para saber que el cierre masivo de escuelas, a partir de marzo de 2020, ha afectado especialmente a los más pobres del mundo y viene a ensanchar la brecha entre quienes han podido seguir accediendo a la educación en plena pandemia y quienes definitivamente dejaron de hacerlo.

Nadie puede soslayar que no sólo cerraron las escuelas, sino que buena parte de las labores económicas se han paralizado y que millones de familias se enfrentan al drama de cómo garantizar la subsistencia a su prole.

A pesar de los esfuerzos que intentan hacer los gobiernos por garantizar el acceso a la educación en los sistemas de educación a distancia que se vienen improvisando las desigualdades sociales no se pueden ocultar. El acceso a las tecnologías de comunicación es limitado en vastos sectores de la población del mundo. Esta brecha no se podrá superar en cuestión de meses, en muchos casos no es temerario afirmar que podría suponer décadas.

Llama la atención el “optimismo” que se desprende de Informe del Banco Mundial del mes de mayo COVID-19: Impacto en la Educación donde se hacen afirmaciones que parecen sacadas de manuales baratos de autoayuda y superación, tan de moda en los tiempos que corren. En dicho material se hacen afirmaciones como la que citamos a continuación

“…si los países reaccionan con rapidez para apoyar el aprendizaje continuo, pueden mitigar el daño e incluso convertir la recuperación en una nueva oportunidad…”
1
El mundo sin duda está condenado a la transformación radical después de la COVID-19, pero llama la atención cómo se espera que los países más atrasados y con menos posibilidades de enfrentar la crisis sanitaria que supone la pandemia, en África y Latinoamérica, podrían comenzar a “hacer mejor las cosas”. El informe del Banco Mundial no aborda el espinoso tema del financiamiento que requerirá la incorporación de las tecnologías al campo educativo. Parece un asunto de mera voluntad de quienes gobiernan. Como si los niveles deficientes que presentan estas sociedades en educación dependieran exclusivamente de la mala voluntad de sus gobernantes.
Cerramos estas reflexiones con una extensa cita del informe donde parece estar la solución al problema de la educación

“… la planificación de un futuro mejor debe comenzar ya. Incluso a medida que los sistemas enfrentan el periodo de tiempo en el cual las escuelas permanecen cerradas, deben comenzar a planificar de qué manera se gestionará la continuidad cuando las escuelas reabran y cómo se mejorará y acelerará el aprendizaje. El principio rector debe ser utilizar todas las oportunidades que se presenten en cada etapa para hacer mejor las cosas. Al aprender de las innovaciones y de los procesos de emergencia, los sistemas pueden adaptar e implementar las soluciones más efectivas. Al hacerlo, pueden convertirse en sistemas más eficientes, ágiles y resilientes. Una visión y una acción proactiva ayudarán no solo a reducir el daño que cause la crisis actual, sino que podrían convertir la recuperación en crecimiento real. Las sociedades tienen una verdadera oportunidad de “reconstruir mejor”. Deben aprovecharla”

1.            http://pubdocs.worldbank.org/en/143771590756983343/Covid-19-Education-Summary-esp.pdf
carloslunarvelo72@gmail.com

sábado, 30 de marzo de 2019

¿Qué hace el rey de España, en los Congresos de Lengua Española?


Por Norma Estela Ferreyra : 
A los niños de las Escuelas primarias Argentinas les explico, como maestra que soy, que este señor lleno de cintas y medallas, de la foto, es el Rey.de España. Y no vayan a creer que hemos regresado al pasado, ya que seguimos estando en el siglo XXI, con tanta tecnología como a Uds les gusta y con países republicanos a la vista, a partir de la Revolución Francesa.

 Lo que pasa, es que España o Inglaterra, se quedaron en la Monarquía como un adorno, para destacarse y sentirse más importantes que el resto de los países. Pero en realidad, ellos no gobiernan, ya que tienen un presidente, llamado Pedro Sánchez Pérez Castejón, como los demás países republicanos que son muy obedientes con los EEUU. De modo que los reyes con esos trajes de lujo, medallas honores y  esas todas esas cosas, que ya no vemos es esta modernidad que nos  toca vivir, viven como en un carnaval, representando a la gente demás rica y poderosa, para impresionar a las demás repúblicas, dándose una importancia que en realidad no tienen.

Inglaterra, también tiene esa costumbre faraónica de presentarse ante el mundo y pretenden ser vistos como democráticos, algo que aún no han conseguido los países republicanos  y  que está muy lejos de sucederles. Ellos tienen muchos problemas, sin solucionar, como el resto de las “llamadas” repúblicas..

De modo que esta nueva especie de monarquía, que nada tiene que ver con la verdadera política y poder monárquico verdadero de épocas anteriores, vinieron a la Argentina al Congreso de la Lengua Española y por eso, debimos gastar millones de pesos, para recibirlos y atenderlos con honores, además de suspender las clases y el trabajo, sabiendo en qué situación está nuestra patria, sumida en la pobreza, esperando terribles aumentos en los servicios, en alimentos y con un dólar que toca los 50 pesos por unidad. Y esto es muy grave, cuando hay desempleo y pobreza. Pero de eso no hablaremos, porque todo el día debes escucharlo en la tele, en la radio o en tu casa, mi querido niño argentino.
Lo que diga de aquí en adelante, está dirigido a los mayores de edad, ya que muchos ignoran ciertas cosas.

Lo que pretende la Real Academia Española (RAE) es conservar la unidad del Español en el mundo, ya que  de los casi 7000 idiomas que  existen, es el  tercero  en el mundo después del Mandarín (China) que es hablado por 1300 millones y un conjunto de dialectos llamado el Indostánico, con  970 millones de personas que los hablan.. El Español es hablado por 550 millones de personas. Le sigue el Inglés con 328 Millones (según Infobae)

Esto resulta muy importante para la globalización de las ideas políticas, a través de los medios hegemónicos de comunicación y las prácticas comerciales, como la publicidad masiva a través de internet. Y no es poca cosa. Nadie podría imaginar lo difícil que serían estas prácticas impulsadas por los imperios colonialistas, si en cada país hubiera un idioma diferente, pues necesitan agruparlos en una sola masa, para favorecer el dominio colectivo, por ejemplo, de América.

Cada vez que desde internet, los escritores pulsamos a la RAE para saber si tal palabra está bien escrita, ese sitio recibe dinero. Así se maneja todo en Internet. De modo que imaginen lo que gana España con su idioma, que por otra parte, ha tomado de otros idiomas como el árabe, que lo tuvo bajo su dominio por siglos y que le enseñó de todo a los Españoles y les dejó mucho de su léxico,  palabras muy usadas en el famoso idioma Español, que tiene muchos dialectos en su propia tierra.
También le costó a Latinoamérica, 90 Millones de vidas humanas, cuando llegaron aquéllos españoles trayendo la Inquisición a estas tierras, donde  existían algunas civilizaciones, superiores a las europeas, según las Cartas de Hernán Cortés, o las Cartas de Cristóbal Colón a los reyes de España y otros, como Fray Bartolomé de las Casas.

De manera que por más variado y bello que sea el Español, sólo resalta el modo de hablar de los más cultos y ricos de Madrid, y el hispanohablante consulta sus diccionarios, a cada momento..
Y a pesar del reconocimiento de la RAE de la lengua panhispánica, o sea de los modos de hablar de todos los pueblos dominados, asesinados por la España Colonial, a fuerza de Cruz del Vaticano y las espadas de los reyes católicos españoles, ese tal reconocimiento no se hizo efectivo en la realidad. Así, los argentinos al convertir y reconocer a la RAE, como autoridad en el idioma, le damos al Estado Español, soberanía sobre los contenidos que se enseñan en las escuelas.

Para España estos Congresos son un gran negocio. Con la soberanía del Español,  es más fácil vender ideas, productos y servicios.(cine, televisión, música, editoriales, traducción, recursos digitales, medios de comunicación, ya que según un informe de la Fundación Telefónica, el idioma español, le genera  a España, un 16% de su PBI y da trabajo a tres millones y medio de personas. Más que Congresos, son una ronda de negocios en torno a las Industrias de la lengua y sus servicios. En Córdoba Argentina en este año 2019, se realiza pomposamente y con gastos oficiales, para  beneficiar la economía de España,a través del Instituto Cervantes y la RAE. Para ello se necesita:

1)   Enrosque político para que les entreguen la autoridad sobre la lengua  
2) Referentes culturales, literarios, mediáticos, y educativos que los sigan reconociendo como autoridades sobre el idioma.

Por eso les digo a ellos, como escritora y periodista argentina: ¡Fuera de aquí !. con la explotación que aún quieren hacer, con su Invasión salvaje a nuestras tierras, donde asesinaron a 90 Millones de Originarios de Abie Yala, como ellos llamaban a estos territorios.
Se los diré en inglés, al estilo de Chávez: ¡ GO HOME !

NORMAEF10@hotmail.com

sábado, 31 de marzo de 2018

Las malas palabras


Por Carolina Vásquez Araya: 
El derecho de los demás es también mi derecho. Una idea para reflexionar.

Hubo un tiempo no muy lejano –mediados del siglo pasado- cuando no se hablaba de derechos humanos. Era un concepto desconocido para las mayorías; no se había desgastado por la manipulación mediática ni el manoseo social y era algo así como una parte decorativa del léxico diplomático en los círculos internacionales. Luego, con el transcurrir de los años y la violencia política ya bien instalada en los países del Tercer Mundo, fue tomando protagonismo por la obvia necesidad de proteger a la población civil de los desmanes de sus gobiernos y de grupos extremistas.


 Sin embargo el tema de derechos humanos nunca parece haber tomado cuerpo más que en círculos muy reducidos de las sociedades, quedando como un tópico de discusión entre expertos pero nunca, o casi nunca, como una materia obligatoria en las escuelas, colegios y universidades para que las nuevas generaciones comprendieran en toda su extensión el significado de esos códigos de comportamiento y de respeto por sus semejantes, pero también la dimensión de sus propios derechos como persona. Por el contrario, se fue desarrollando una especie de anticuerpo dedicado a distorsionar y destruir la esencia misma del concepto.

El respeto por los derechos humanos y todo mecanismo para garantizar su protección, constituyen un capítulo indispensable de la vida en cualquier sociedad democrática en donde las óptimas condiciones de vida de sus miembros representen un objetivo primordial para sus gobernantes. Por el contrario, los regímenes autoritarios y dictatoriales se han caracterizado precisamente por reprimir los derechos de los ciudadanos, oprimiendo y coartando sus libertades por la fuerza de las armas, la intimidación o la amenaza, abierta o velada.

Esta clase de sistemas opresivos muchas veces cuentan con la colaboración entusiasta de un sector de la sociedad cuyos parámetros valóricos e intereses coinciden plenamente con los de sus líderes, ya sea por protegerse contra una eventual pérdida de privilegios o por pura convicción. Entonces orquestan hábiles campañas de desprestigio contra quienes se empeñan en la defensa de los derechos de la ciudadanía para debilitar su discurso y socavar sus funciones. Estas campañas pretenden destruir no solo a los defensores de los derechos humanos; también atentan contra esos derechos retorciendo su significado con la intención de anular el potencial poderío de una sociedad fuerte y, por lo tanto, consciente de su papel en la vida de la nación.

El desgaste provocado por esos grupos antidemocráticos resulta en un incremento de la violencia social y un creciente escepticismo sobre el papel de la justicia en la resolución de conflictos. Al no comprender la trascendencia de los valores humanos en las relaciones entre individuos y grupos, las tensiones fácilmente derivan en la aplicación de la fuerza anulando toda posibilidad de diálogo y búsqueda de consenso. Se intenta bloquear el flujo de la información, se amenaza a quienes ejecutan una labor periodística, social, humanitaria o ambientalista y poco a poco se van cerrando las posibilidades de crear las condiciones necesarias para el desarrollo de un auténtico sistema democrático.

En otras palabras, el respeto por los derechos humanos no conviene a las fuerzas antidemocráticas por ser la base del desarrollo de una ciudadanía poderosa, educada y consciente de su papel en el mundo que le rodea. Las libertades consagradas en convenios y tratados resultan una amenaza para quienes no poseen las calidades para sobresalir sin el recurso del miedo y la tiranía. Derechos humanos son, para ellos, malas palabras.

Sin el respeto por los derechos humanos no existe la menor posibilidad de vivir en democracia.

elquintopatio@gmail.com

miércoles, 7 de marzo de 2018

Muchas masacres en escuelas de EE UU, ninguna en Cuba


Por Emilio Marín:
Sociedad enferma violenta y con acceso casi libre a armas

El 14 de febrero fue cometida otra masacre en una escuela norteamericana, con 17 alumnos muertos. Es una historia repetida en escuelas, cines, clubes e iglesias. ¿Por qué sucede eso a menudo en EE UU y nunca en Cuba?
Es una historia que se repite seguido en los centros educativos de Estados Unidos: 16 tiroteos desde 1989 hasta el ocurrido en la escuela Marjory Stoneman Douglas, en Parkland, Florida. En el podio de la muerte está la masacre de Blacksburg, hace once años, con 32 muertes, seguida de la de Sandy Hook, en Newton, en 2012, con 28. El tercer lugar corresponde al tiroteo del pasado 14 de febrero en Parkland, donde el exalumno, Nikolas Cruz, de 19 años, mató a 17 alumnos. El autor fue detenido y puede ser condenado a muerte.



Lo primero a evaluar frente a estos hechos es la reacción del poder político. El presidente Donald Trump dio un breve mensaje al país poniendo el acento en la enfermedad mental del atacante y la necesidad de reforzar la seguridad de los establecimientos educativos, léase con más efectivos armados. Su lógica, desairada por la realidad estadounidense funciona así: frente a personas armadas, el Estado pone efectivos más numerosos y mejor armados y soluciona el problema.
Los policías norteamericanos son muchos y bien pertrechados y comunicados, pero eso no significa que puedan impedir todos los ataques que por sorpresa libran personas también bien armadas, que compraron sus fusiles y pistolas en cualquier armería, tienda o supermercado, y que conocen muy bien la escuela donde atacarán, inesperadamente.

La primera parte de la doctrina Trump, que sería una cuestión de salud mental, es puesta en la picota por los entendidos en esa rama de la medicina; afirman que eso es una auténtica locura. Dicho vulgarmente, puede haber allí muchas personas con problemas mentales, pero ellos no son la fuente principal de ese tipo de ataques.
Si el magnate no insistiera en recortes a los programas de salud y educación, todo en ello en beneficio de recortar impuestos a los ricos y engordar el presupuesto militar (este año de 716.000 millones de dólares), seguramente la salud mental de los estadounidenses tendría mejores niveles. Y eso alguna pequeña influencia tendría en disminuir los tiroteos en centros educacionales. Pero ni siquiera eso está ocurriendo. A propósito, ¿cómo anda la salud mental de Trump? Muchas de sus medidas de gobierno no pasarían una prueba mínima de ser alguien que esté en sus cabales…

Falsos diagnósticos
Las teorías de Trump, por llamarlas de algún modo, son muy erráticas para explicar esos tiroteos. Ya ocurrió en junio de 2016, esa vez en el club nocturno gay, Pulse, en Florida, donde el atacante, Omar Mateen, asesinó a 49 personas antes de ser abatido por la policía. En ese momento se largaba la campaña electoral entre el magnate inmobiliario y la exsenadora Hillary Clinton.
El aspirante republicano afirmó que esas cosas pasaban por la inmigración musulmana, catalogando a Mateen como venido de Afganistán. La Clinton le replicó que eso era falso, que el matador había nacido en Queen, Nueva York, el mismo distrito que Trump.

Por otro lado, cualquier comparación con Afganistán habría dejado mal parado al imperio, pues allí comenzó George Bush en octubre de 2001 la llamada “guerra antiterrorista” con la invasión del país y unos 150.000 muertos hasta 2014.
Ya en esa polémica el dueño del emporio Trump adelantó que si era presidente impediría la entrada de ciudadanos provenientes de países islámicos; una media docena fue penalizada a partir de 2017 excluyendo siempre a su aliada Arabia Saudita. Sin embargo, no por eso cesaron los tiroteos masivos, muchas de cuyas víctimas son inmigrantes, por caso puertorriqueños, como en el bar Pulse.

Hasta los dientes
En esa campaña electoral de 2016 se volvió a discutir sobre la conveniencia de limitar o no la venta de armas así como su posesión y porte. Los republicanos, y una buena parte de los demócratas, son partidarios de que todos y todas deben estar armados, invocando la Segunda Enmienda. Esta es una realidad abrumadora sobre todo en el interior del país, como se refleja en series televisivas como Fargo (no es publicidad de Netflix simplemente un ejemplo que el cronista pone).

Clinton, como Obama, quería alguna limitación a la venta de armas que no solucionaría el drama pero al menos lo condicionaba, por ejemplo límites a los fusiles automáticos, esos que disparan 30 balazos en un minuto. El AR-15, versión civil del militar M-16, era uno de los más empleados en las balaceras. Se lo compra en minutos en cualquier parte y cuesta 475 dólares, cuando un Iphone 7 sale 769.

Trump tuvo la posición más favorable a la venta ilimitada de armas, incluso las de ese calibre. Lo hizo por convicción reaccionaria pero también por conveniencia electoral, ya que gozaba del apoyo en campaña de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), la emblemática entidad que fomenta el armamentismo.

En EE UU hay 319 millones de armas en poder de los civiles, de ellas 114 millones de pistolas, 110 millones de rifles y 86 millones de escopetas. Y fuentes especializadas aseguran que la industria que fabrica armas de ese tipo mueve 43.000 millones de dólares al año, con ganancias para Smith&Wesson y otras firmas.

Ya instalado en el Salón Oval, el actual presidente no quiso ni siquiera poner limitaciones para la libre adquisición de armas de personas con problemas mentales. Mal puede cargar todas las culpas sobre quienes tienen esas perturbaciones, como sería el caso de Cruz.
Muchos potenciales asesinos y suicidas son los militares que vuelven de guerras donde han ido a masacrar a otros pueblos. Hay pérdidas de vidas en esos tiroteos, pero más vidas se perdieron en sus teatros de invasión y más millones y millones de dólares se pierden en la atención médica y psiquiátrica de esos marines.
El matador más reciente, Nikolas Cruz, recibió instrucción militar en Fort Lauderdale, Florida, en un Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva Junior. Por eso mató más y mejor…

Cuba es otra cosa
Para la mentalidad de los gobernantes y mayoría de medios norteamericanos, la isla socialista sería la encarnación del mal, de la opresión del Estado sobre el individuo, una vulgar dictadura, asentada en las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

La realidad cubana ofrece un panorama totalmente opuesto al yanqui que se venía describiendo. Los escolares de la isla van a instituciones gratuitas y públicas, habiendo desaparecido el analfabetismo ya en 1961, a menos de dos años de la revolución.
Pese al bloqueo norteamericano desde 1962 hasta hoy, con las dificultades económicas y financieras que eso provoca a Cuba, allí no se ha cerrado ninguna escuela ni dejado cesante a ningún maestro.
La preocupación oficial por la salud de su gente se plasma en el mejor índice continental en mortalidad infantil: menos de 4 por mil de nacidos vivos. A diferencia de los norteamericanos Medicare y Medicaid, de tiempos de Obama y ahora limitados al máximo por el gobierno republicano que dejará sin cobertura de salud a 24 millones de personas, en la Mayor de las Antillas la salud es pública, gratuita y de buena calidad.

En Cuba no hay masacres en las escuelas, ni por parte de exalumnos ni de nadie, no hay tiroteos masivos en bares ni cines, como es moneda corriente en su mal vecino. ¿Por qué será tan abrumadora diferencia?
No es porque en la isla no haya armas. El cronista no tiene datos precisos, pero sabe que las FAR tienen numerosos efectivos bien armados, de Tropas Regulares y Milicias de Tropas Territoriales, y que hay almacenadas mucho armamento defensivo, al alcance de esas milicias, para el caso de responder a una agresión norteamericana. Cada cuatro años se hace el ejercicio militar masivo Bastión, para preparar esa defensa. El artículo 65 de la Constitución plantea: “la defensa de la patria socialista es el más grande honor y el deber supremo de cada cubano”. Llegado el caso, ese deber se cumple en forma armada.

O sea que en la isla también hay una gran cantidad de armas, pero con otros fines, y manejadas por el Estado de otra manera, sin las corporaciones y empresas lucrando con su venta.

Junto con la diferencia en educación y cultura, allí radica la gran diferencia con el imperio, donde se invoca la 2 Enmienda para el armamento de las personas. Eso, en una desequilibrada nación capitalista y gendarme mundial, termina con masacres de alumnos y profesores, en el marco de guerras contra otros pueblos a escala mundial (antes Vietnam, más acá en Afganistán, Irak, Libia, etc). Y lo que es peor, luego de cada masacre escolar, ante el temor que se pudieran limitar las ventas, más compradores corren a los negocios a adquirir más armas, temerosos de perder ese enfermizo privilegio de armarse hasta los dientes. El “american way of life” aspira a una buena tarjeta de crédito, un lindo auto, una casa bonita, comida chatarra, viajes, Hollywood, tecnología, en muchos casos drogas y unos relucientes AR-15.

Cuba no es un modelo perfecto, pero comparado con EE UU resalta por su humanismo, lo otro tiene mucho de bestial. Es José Martí compitiendo con la Asociación Nacional del Rifle, es Fidel en contraste con el bruto de Trump, son los pioneros en la escuela habanera versus los matadores de Parkland. Usted, ¿con quién se queda?

ortizserg@gmail.com

martes, 18 de octubre de 2016

El “nuevo rumbo” apura el acaparamiento de tierras campesinas e indígenas

Por Jorge González

En pocas semanas actores estatales y productores sojeros violentaron tres comunidades, arrasando múltiples derechos de cerca de 1.200 personas.“Vuelta de tuerca” sobre la tierra

Durante los dos primeros años de gobierno de Horacio Cartes y su proyecto de “nuevo rumbo” agentes estatales en función de este gobierno violentaron y criminalizaron a 43 comunidades campesinas, que reclamaban sus derechos frente a conflictos de tierra o de fumigaciones sojeras. 1 En todos los casos imputaron, encarcelaron o condenaron a referentes de dichas comunidades. En la mayoría de los episodios, también, los agentes estatales actuaron ilegalmente, pues con simples órdenes de detención ejecutaron desalojos de comunidades enteras, incluido el derribo de viviendas. Todas estas situaciones y su gravedad fueron difundidas públicamente, mas ningún órgano del Estado intervino después de las denuncias públicas.

El de Cartes se inscribe entre aquellas administraciones decididas a encaminar todo tipo de políticas económicas, ambientales, económicas y de seguridad funcionales al modelo de agro negocios, por lo que podemos considerarla como una expresión política del modelo. De hecho el mismo presidente de la República y su vice, Juan Afara, obtienen gran parte de sus riquezas familiares a partir de la explotación sojera, ganadera y la especulación con tierras.

Es parte de la naturaleza del modelo sojero expandirse sobre nuevas tierras para acrecentar sus ganancias, y en Paraguay este crecimiento de superficie se viene dando sobre tierras fiscales, campesinas o indígenas históricamente.

Esto es viable a través de un Estado organizado funcionalmente a los intereses de los sectores acaparadores de la tierra, para las que las familias campesinas e indígenas que disputan la tierra para recrear en ella sus derechos, son un estorbo.
Desde hace unos 20 años Paraguay vive una intensa ofensiva sobre las tierras campesinas e indígenas, pero para la analista Inés Franceschelli, a partir de agosto último se vive una decisión del gobierno de apretar el acelerador de este proceso de acaparamiento, como una “vuelta de tuerca”. En  el último mes y medias autoridades institucionales, fiscales, jueces y policías de Paraguay protagonizaron, en coordinación con empresarios productores de soja, tres grandes operativos ilegales de desalojo forzoso contra dos comunidades campesinas y una indígena, dejando en
situación de emergencia humanitaria a cerca de 250 familias.

En todas ellas el objetivo fue expulsar de colonias del mismo Estado o de territorios ancestrales a familias campesinas e indígenas beneficiarias de las políticas de tierra, para que los intereses sojeros penetren en el lugar. En algunas de estas comunidades se sembró soja el día después del operativo, mientras las viviendas seguían humeando tras los desahucios. En la mayoría de estas comunidades el operativo, además, destruyó infraestructuras del mismo Estado, como pozos, tanques de agua, redes de electrificación, escuelas, etc. montadas en años anteriores.

Pero el nuevo rumbo y sus intereses “rueda” sobre una estructura estatal profundamente definida por niveles de corrupción en torno a la tierra estatal, que involucra principalmente a funcionarios del Instituto de la Tierra (INDERT) y del Registro de Propiedades, fiscales, jueces y escribanías privadas. Estas prácticas generan superposiciones de derechos sobre la tierra, de lo que resulta un escenario de confusión jurídica, que permite dar el golpe final a quienes tienen influencia económica o política.

Por su signo político-económico, el gobierno de Cartes viene recreando un clima favorable a los sectores acaparadores de tierra, que le anima a avanzar sobre nuevas dimensiones que antes eran impensadas.
Esta “vuelta de tuerca” para acumular y hacerse del recurso central de la tierra ocurre cuando el gobierno cumple más de la mitad de su mandato y cuando existe una gran incertidumbre sobre lo que va a pasar en las elecciones de 2018, luego de que el Congreso denegara al presidente la posibilidad de ser re-electo y luego de que se publicaran encuestas que presentan como favorito al ex presidente Fernando Lugo, depuesto a través de un golpe institucional parlamentario en 2012 luego de la masacre de Curuguaty. 
redlatinasinfronteras.sur@gmail.com