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viernes, 10 de noviembre de 2017

Oasis de la incoherencia y el oportunismo

Por Ilka Oliva Corado:

Sociedades de doble moral, sociedades incoherentes y chambonas que forman vergeles de tierra fértil para la impunidad de los oportunistas. Sociedades racistas, misóginas, clasistas donde proliferan los peleles. Los cómodos y los insensibles: peor aún, los solapados. Guatemala es una sociedad de esas.



En Guatemala los absurdos en materia de Derechos Humanos se cuentan hasta el infinito, uno tras otro, ya es costumbre que poblaciones enteras de indígenas sean despojadas de sus tierras, les quemen sus casas y asesinen desde el brazo armado de las clicas criminales que pululan en el gobierno y que defienden intereses oligárquicos. 

Es común y normalizado el nivel de violencia hacia la mujer que alcanza niveles de feminicidios y embarazos en niñas y adolescentes a causa de violaciones sexuales, muchos realizados desde el mismo gobierno: ahí están las niñas que fueron abusadas sexualmente y posteriormente quemadas vivas por orden del Estado. Un crimen atroz que no hizo despertar en cólera y dignidad a la sociedad y exigir la renuncia inmediata del presidente y el encarcelamiento de los culpables. Guatemala es un eterno absurdo. Una tierra fértil para los abusadores, oportunistas y descarados.

Si la violación sexual de niñas que estaban a cargo de un refugio del Gobierno y su posterior feminicidio al quemarlas vivas, no hace reaccionar a una sociedad, esa sociedad merece el sistema impune que la gobierna, porque ese gobierno es solamente un reflejo del andamiaje que la conforma.

Se permite que a   los indígenas se les insulte, explote, torture, desaparezca y asesine solo por existir sobre su propia tierra, que no es de nadie más que de ellos, milenariamente.

No es posible que en Guatemala además de seguir negando el genocidio, el gobierno envíe turbas de policías a quemar casas y cultivos para sacar a comunidades indígenas de sus hogares, y que la sociedad no se indigne y por el contrario voltee para otro lugar.

No es posible que siga siendo presidente un hombre deshonesto que aceptó sobornos por trabajar para las clicas criminales que crean leyes a su conveniencia y hacen de la impunidad la simplicidad del día a día. ¡No es posible!

En Guatemala la justicia es un otrora de algún sueño que se tuvo cuando pintaba para una revolución que como timón llevara la Reforma Agraria. ¡Pero, ay, malaya! No nos queda ni la Memoria Histórica de la Revolución de Octubre, mucho menos damos para aceptar que en Guatemala sí hubo genocidio, con esto dándole cabida a propuestas de ley que amenazan con dar una amnistía a los militares culpables de crímenes de lesa humanidad. ¿Qué podemos esperar de una sociedad canalla?

En Guatemala el tema de la corrupción en el gobierno ha encendido chispas de vez en cuando y han ido a manifestar a las plazas, más para la foto que como denuncia. Fotos que circulan en las redes sociales, mundo paralelo donde abundan los revolucionarios de poses y “postees” pero en acción reculan. Digo el tema de la corrupción, porque jamás por el genocidio, jamás por los feminicidios y jamás por el despojo de tierras a los Pueblos Originarios, es un ejemplo de lo que es prioridad para algunos en el país.

Y tampoco lo harán por los niños que son forzados a trabajar, ni por las familias que viven en los basureros y mucho menos por los niños que viven en la calle. En Guatemala la prioridad es el oportunismo de la fotografía para aparentar una dignidad que no existe.

Es pues, un oasis de la incoherencia y el oportunismo.

ilka@cronicasdeunainquilina.com 

sábado, 15 de julio de 2017

Las chicas malas del Hogar Seguro

Por Carolina Vásquez Araya 
Cualquier cosa se puede decir. Lo que no se dice es el porqué de la marginación.

Las hipótesis más descabelladas de labios de las autoridades echan raíces profundas en el imaginario colectivo, vale decir en la muy voluble y bien ponderada “opinión pública”. Esto sucede con las niñas quemadas en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, dependencia estatal de acogida a niñas, niños y adolescentes con problemas de asistencia y resguardo. Este Hogar está a escasos kilómetros de la capital de Guatemala y hace 4 meses fue el escenario de un horrendo acontecimiento dejando a más de 40 niñas convertidas en cenizas, otras mutiladas, otras embarazadas por violación, todas con su vida destrozada para siempre. Como en toda tragedia inexplicable, se suele aprovechar el poder -en cualquiera de sus formas- para cambiar versiones, descalificar a las víctimas y reducir el impacto negativo de las malas decisiones emanadas por quienes lo detentan. Así ha sido a lo largo de la Historia y así continuará siendo.


Para quienes ven al toro desde la barrera resulta casi gratificante aceptar las versiones oficiales, dado que ello los exime de asumir posiciones incómodas. Si las chicas eran mal portadas entonces el desarrollo de los acontecimientos era inevitable. Mal portadas significa rebeldes, ariscas, soeces, desafiantes. Mal portadas, ingratas y violentas al negarse a aceptar su situación y pretender cambiar las cosas. Mal portadas al estilo de las novelas de Charles Dickens, mal portadas bajo los códigos de una sociedad tan indiferente a su condición como lo ha sido con respecto a su destino. En fin, esas chicas malas se lo labraron solas.

La otra cara del asunto es el escenario completo. Es decir, ¿qué llevó a esas criaturas que al nacer eran unos angelitos caídos del cielo a transformarse, supuestamente, en producto desechable? ¿En qué momento se produjo la metamorfosis, si es que realmente hubo alguna y no estamos simplemente asumiendo lo que no es? Al buscar respuestas estas convergen en las carencias de siempre, producto de la infame manipulación de la riqueza para acrecentar los capitales de unos pocos para privar a todos los demás de las oportunidades de desarrollo que han generado con su trabajo mal pagado, todo ello coronado por la indetenible corrupción de las clases política y económica.

En ese cuadro de costumbre campea a sus anchas el crimen organizado, el cual ha invadido todos los espacios y se ha beneficiado largamente de la inercia del Estado y la ciudadanía. Esas niñas malas, quienes de acuerdo con la voz oficial estaban bajo cuidado de psicólogos y personal especializado en cuidado de niñas, niños y adolescentes, no supieron agradecer tanto beneficio y se amotinaron en un acto de inconcebible rebeldía. Por supuesto, no se dice que entre ese personal especializado había ex militares entrenados, había quienes aprovechaban su poder absoluto para abusar a su antojo de las niñas malas y nadie en ese antro de horror era capaz de sentir la menor empatía por esos seres tristes y abandonados a una suerte macabra.

El período de la adolescencia no es fácil. No lo es para las niñas y niños nacidos en un ambiente apropiado, mucho menos para quienes fueron a parar a las zonas marginales en un hogar desintegrado y con todas las carencias del catálogo. No existe un solo ser humano capaz de conformarse con la miseria sin rebelarse contra su suerte. No existe tampoco uno que acepte la violencia como forma de vida sin intentar escapar de ella.
La pretensión de acusar a las niñas de mentirosas, afirmar que sus violaciones y embarazos son imaginarios, negar la existencia de las redes de trata es abusar de la paciencia de quienes poseen un mínimo de sentido común y algo de capacidad de raciocinio. Esas niñas no nacieron para ser un producto gratuito para el comercio sexual, todas ellas tienen derechos y es obligación de la ciudadanía exigir que sean respetados.

ROMPETEXTO: No existe un ser humano capaz de conformarse con la miseria y la violencia sin intentar salir de ella.

Elquintopatio@gmail.com