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sábado, 13 de abril de 2019

Fuera de contexto


Por Carolina Vásquez Araya:

Cuando una autoridad naturaliza la violencia de género, dispara las alarmas.

El vicepresidente de Guatemala dijo textualmente durante una entrevista: “La historia juzgará a cada quien en el quehacer de su vida. Hasta cómo nos comportamos en el hogar. Cuántas veces dejamos el ojo morado a la esposa o la esposa al esposo. Porque todos atacan a los hombres, pero las mujeres a veces son agresivas y no se quedan calladitas”. Su afirmación corrió de inmediato por las redes sociales, en donde fue objeto de fuertes críticas. Sin embargo, no faltó quien defendiera al funcionario aduciendo que su malhadada frase había sido sacada de contexto. Para aclarar las cosas, démosle el entorno que merece.



“La violencia contra las mujeres se ha manifestado como un continuo en la historia de Guatemala y la violencia de género ha sido perpetuada como una herramienta de subordinación y control de la vida y cuerpo de las mujeres, sustentada por una cultura patriarcal y conservadora y un sistema frágil de seguridad y respuestas judiciales que genera impunidad.” (ONU Mujeres). Siguiendo en esa línea y de acuerdo con datos recabados por la misma organización en Guatemala, durante el último semestre de 2018 se registraron más de 50 mil embarazos en niñas y adolescentes como reflejo de la violencia a la cual se ven expuestas, la mayoría de veces dentro del hogar y por incesto cometido por sus padres, hermanos, tíos o personas allegadas a la familia.

La violencia de género y la ejercida en el hogar, eso que al vicepresidente de Guatemala le parece la cosa más natural del mundo, se produce sobre más del 51 por ciento de la población y la pobre respuesta del Estado ante las violaciones, el abuso económico, social y laboral, así como el femicidio que alcanza cifras de espanto, han convertido a Guatemala en uno de los países de mayor riesgo para la vida y la integridad física y psicológica de las mujeres. Por ello, naturalizar la violencia doméstica, como pretendió esa alta autoridad del gobierno, posee implicaciones de enorme alcance moral.

El problema con las expresiones vertidas por representantes de la máxima autoridad es cómo impactan en amplios sectores de la ciudadanía. El acoso y la violencia en el entorno doméstico son taras sociales que es preciso erradicar a través de educación, una legislación capaz de sancionarla y una administración de justicia con enfoque de género y capacidad para condenar a los agresores y proteger a las víctimas. En ese mismo sentido, la aberrante decisión de utilizar una ley como la Ley contra el Femicidio y Otras Formas de Violencia contra la Mujer, diseñada para amparar a las mujeres víctimas de violencia, como parapeto contra investigaciones por supuestos delitos cometidos por Sandra Torres, candidata a presidente, viene a horadar la solidez de un sistema que, bien utilizado, es capaz de salvar la vida de tantas mujeres amenazadas por un sistema patriarcal que las margina.

No hay frase inocente cuando viene de una autoridad, dado que refleja una postura y una línea de pensamiento; por eso la necesidad imperiosa de analizar cuidadosamente a quién o quiénes se les concederá un voto de confianza en las próximas elecciones. Guatemala no merece la pobre calidad de funcionarios como aquellos que la han sometido durante tantas décadas al saqueo, a la miseria y a la desnutrición de sus nuevas generaciones con un cinismo cruel; pero, sobre todo, a la perpetuación de una violencia cuyos niveles solo se comparan con aquellos de las naciones africanas sumidas en conflictos bélicos. El país se enfrenta como nunca a una necesidad imperiosa de cambio y depuración de sus más importantes instituciones y la ciudadanía tiene en sus manos el voto, con el poder de generar el salto hacia el futuro.

elquintopatio@gmail.com

miércoles, 17 de octubre de 2018

Otra vez Maduro en la mira de un magnicidio Made in USA


Por Rolando Prudencio Briancon:

Los intentos son varios y el objetivo es el mismo. Ya no debería sólo extrañarnos que la vida del presidente Maduro esté asediada por la sombra del magnicidio, pues los intentos son harto conocidos, como también el objetivo sigue siendo el mismo; sino lo que lo sí debe preocuparnos es la pasividad de quienes estando comprometidos en esta alevosía no aclaren nada, como es el caso del gobierno de EE.UU. O el gobierno chileno que se ha visto envuelto en el magnicidio en grado de frustración del pasado 4 de agosto, cuando desde la embajada chilena en Caracas se planificó la fuga de Heryberth Rivas Vivas, alias “El Morfeo”, responsable de intento fallido.


Cabe hacer notar que los intentos magnicidas, también estuvieron precedidos por las intentonas de promover un Golpe de Estado contra Nicolás Maduro, que fue soliviantado a los militares por Mike Pence. No en vano Trump ha afirmado que: “Todas las opciones están en la mesa”. No hace falta entonces ser muy avispado para entender lo que denunció el presidente Maduro, que desde la Casa Blanca se ha dado la orden a las oligarquías bogotanas para su asesinato. Si esa es la razón por la que el ultraderechista de Uribe ha pedido a la comunidad internacional promover una “intervención doméstica”, que no es sino un eufemismo, para la estocada final que elaboran los estadounidenses.

Esa es la explicación también del: porqué el gobierno de Duque estuvo comprometido en el intento de fuga, también frustrado de “El Morfeo”, quien confesó su participación en el ataque con el dron el pasado 4 de agosto, involucrando como señalaba anteriormente a diplomáticos chilenos, en la segunda parte del operativo que ya era el plan de fuga de los autores hacia Colombia.

Claro que Maduro es un hueso duro de roer, y tiene además a un pueblo movilizado que está dispuesto a defender el legado de Chávez y de Bolívar, como lo ha estado victoriosamente haciendo hasta ahora, estando él a la cabeza de la defensa de la revolución bolivariana; pero también en la construcción del Socialismo que es la tarea trascendental, y que está más allá de las personas.

Estamos en tiempos de la apología para el retronó del neofascismo -una vez que el neoliberalismo está en entredicho- en el continente y el mundo, y que no es sino el preámbulo de que se vienen  tiempos mucho más violentos aún, pero como dice ese refrán: “A más fuego se funde el mejor acero”.

prudenprusiano@gmail.com