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miércoles, 16 de septiembre de 2020

La decisión de ir o no votar, de vacunarse o no, debe ser de razonamiento propio de cada individuo



Por Rubén D Lopera:
¿Qué será lo prioritario en los próximos meses para los gobiernos y los ciudadanos de Venezuela o de los EEUU en esta pandemia? La respuesta pudiera ser evidente para la mayoría ¿Cuál es la respuesta? Se las dejo al lector y a su imaginación. La contestación de muchos es una sola, para otros varían las alternativas, las prioridades y las circunstancias de cada uno. Los motivos y respuestas sobran en la mente de los ciudadanos de ambas naciones. Donde parte de sus gobernantes y miembros son prepotentes, soberbios y protegidos por el poder. En estos gobernantes se ha perdido la confianza y cuando se pierde esa seguridad en la persona o gobierno la duda invade los sentimientos de los que lo acompañan a su alrededor o en la colectividad; el concepto de la desconfianza es extensible a cualquier situación de la vida diaria con alguna persona cercana o amada ante un hecho o actuación.


L a decisión de ir o no votar, de vacunarse o no, debe ser de razonamiento propio de cada individuo. Solo se realizará en el momento del acto, en el tiempo, espacio establecido y de los escenarios, a menos que sea obligatorio o impuesto por el gobierno. Personalmente e independiente en un proceso electoral y de la sombra del fraude la mejor forma es enfrentarlo para luego reclamar con base y pruebas en mano, aunque ya sabemos los intereses que están en juego y la credibilidad de los resultados de la justicia que son la desconfianza en algunos países de varias de sus autoridades, en las cuales ya algunas han sido cuestionadas por sus hechos. Y ahí está la desconfianza del soberano pueblo en la duda de ir o no a ejercer cualquier acto. No así en una vacunación donde sus dudas o miedos son otros. Es cuestión de pocos meses estas decisiones.

En relación al tema de las vacunas y en especial para prevenir COVID-19 si están disponibles antes de noviembre o diciembre del 2020, el tema es mucho más de seguridad, prevención y de desconfianza, pues será la calidad, sensibilidad, especificidad y costo de las diferentes vacunas que salgan, y si el tiempo y la ciencia lo permiten, para que la gente se decida vacunarse. La lucha mercantilista de la industria farmacéutica aliada a los gobiernos de turno por su ideología o interés particulares de seguro estarán en las negociaciones y en la propaganda electorera (donde los” medios serán el mensaje”).

Personalmente soy de la idea de no tener miedo a vacunarse si los resultados y evaluaciones de las instituciones que las fabrican son buenas y verificadas con el visto bueno de la OMS. Si este virus sigue hay que atacarlo, al igual que creo en todas las demás vacunas para múltiples enfermedades infecciosas virales y bacterianas que deben ser prevenidas y que los gobiernos NO DEBEN DESCUIDARSE, porque si no, la desconfianza será máxima en la población. El vacunarse es prioritario en estos tiempos, debería ser gratis y cubrir a la mayor cantidad posible de población en riesgo. Notas gobernantes. Este dato final en estos momentos les serviría de propaganda para sus electores “ingenuos”. “El medio es el mensaje” McLuhan. Eso sí, cuidado con los ensayos, engaños y los errores con estos procedimientos y con estos pueblos que quieren vivir en libertad y en paz.

Sin ser lo prioritario los invito a votar en las elecciones con desconfianza o no y a vacunarse cuando sea el momento. La libertad de los que son reacios a las vacunaciones o al voto en las elecciones se les respeta, pero no deben influir en la decisión de los otros que también deben ser respetados, y acordarse que nadie tiene la razón ni la verdad absoluta.
Republicanos, demócratas, “comunistoides”, afroamericanos, latinos en EEUU; “opositores”, marxistas absolutistas, G4, M.C.M y su gente, independientes, abstencionistas en Venezuela, miren a su alrededor. 

“LA LOCURA ES HACER LO MISMO UNA Y OTRA VEZ ESPERANDO OBTENER RESULTADOS DIFERENTES” Albert Eisten.  Esta frase final se puede leer, interpretar y razonar desde cualquier cara de las circunstancias, de los actores o de los países.
Abstencionistas   en Venezuela no hagan perder la ilusión, la esperanza o el deseo de un cambio para un mejor vivir de todos ô marquen “pronto” un camino mejor para todos, no solo para ustedes. Los lobos, los zorros y los leones se están reuniendo; la red y las redes están para todos y pueden ser virales. Hay que volverse maquiavélicos ocasionalmente porque el fin y el momento justifican la causa en este primer intento para la libertad de los dos países.
Opositores, oficialistas e indecisos, demócratas y republicanos aparten por algunos meses sus ideales o principios electoreros por el bien común de su patria. No se dejen manipular por algunos medios.

La única forma de inmunizarnos, obtener anticuerpos y células “T” “anti totalitarias” en esta pandemia es vacunándonos contra la injusticia, el miedo, la opresión, el poder, la anarquía, la corrupción y así conquistar la libertad deseada por todos. Lo prioritario es vivir con independencia, tener salud, respetar los derechos humanos, tener calidad de vida, saneamiento ambiental, educación y alimentación adecuada, recreación, prioritario es la familia, amor, trabajo, empleo, buen salario, agua, electricidad, gas, gasolina, valores, confianza en uno mismo. Lo secundario lo pone el estado y los gobernantes eficientes.
rdlchez@gmail.com

sábado, 2 de mayo de 2020

A flor de piel



Por Carolina Vásquez Araya:

Mirar hacia la calle desde la ventana, una parte de esta rutina recién adquirida.

6 de la mañana: Me despiertan la Pelusa y la Mimi algo impacientes y mirándome directo a los ojos, en espera de una señal de vida para comenzar a mover la cola y saltar de la cama. Sé muy bien que podría quedarme entre las sábanas porque no hay planes para hoy. De hecho, hace más de 6 semanas que no hay planes para el día; pero igual, con una persistencia encomiable, he insistido en darle un sentido positivo al encierro creando pequeños desafíos domésticos. Aunque agradecida por el privilegio de tener un techo y comida suficiente -mucho más que millones de personas cuyo día se inicia con el estómago vacío, en la incertidumbre y la necesidad- no puedo dejar de mirar con desconfianza al futuro inmediato.


Después de la invasión inicial de noticias y de sentirnos catapultados hacia una vorágine de información contradictoria cuyo efecto inmediato ha sido una profunda desconfianza hacia los medios y las fuentes oficiales, hemos pasado a la etapa del cedazo, en donde intentamos sin mucho éxito separar la paja del grano y darnos pequeños espacios de silencio mediático para no sentir, no saber y no ser absorbidos por la tensión y el temor natural al caos y a la desinformación. De todos modos, no siempre se puede ser tan racional cuando se trata de conservar la vida y el sentido común.

He pasado mi vida entera luchando por creer en conceptos tan elusivos como la justicia y el bien común y también he trabajado duro para tener la libertad de expresar mi pensamiento. A pesar de haber transitado por entornos de enorme incertidumbre política y de grandes fosos de inequidad social, todavía intento convencerme de la capacidad humana para experimentar algo parecido a la solidaridad, pese a las evidencias constantes de que en el fondo nuestra naturaleza nos hace egoístas y persistentemente impermeables al dolor ajeno.

Por esa necesidad de búsqueda de los motivos de tanta desigualdad, he llegado a conocer de cerca la miseria de quienes son considerados por las élites como un recurso indeseable pero necesario para acrecentar su riqueza. En el otro extremo del espectro, he tenido la oportunidad de constatar cuánto desprecio destilan esos núcleos privilegiados por quienes nunca han tenido las oportunidades ni los medios para superar su condición de pobreza, pero también cómo manipulan los conceptos para convencerse y convencer a otros de la inevitabilidad de las distancias sociales; como si estas nunca hubieran sido diseñadas y construidas a propósito.

Hace apenas unas semanas, creía que la pandemia nos equiparaba. Profundo error. Las nuevas condiciones comienzan a revelar hasta qué punto estamos distanciados frente a un enemigo común y cómo esta amenaza, supuestamente universal, se transforma en otro sistema de selección en donde los más pobres y los más vulnerables serán siempre los más castigados. Poco a poco, el mapa se define y las clases dominantes muestran la esencia de su codicia al aferrarse al poder y concentrar la toma de decisiones, afectando a millones de seres humanos alrededor del planeta. Ante ese poder prácticamente ilimitado, somos apenas un murmullo distante, una masa anónima con la impotencia y la rebeldía a flor de piel.

6 de la tarde: Termino el día con la sensación de no haber realizado ninguna tarea esencial. Me he empeñado en refugiarme en el no saber, como si esa barrera contra la especulación, la desinformación y la manipulación mediática pudiera, de algún modo, protegerme contra un enemigo ubicado al otro lado de la puerta de mi casa. Y vuelvo a mirar por la ventana, esperando que no llegue.

La amenaza sanitaria que nos rodea, también nos discrimina.

elquintopatio@gmail.com