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sábado, 19 de octubre de 2019

En jaque el cantinflas neoliberal del Ecuador



Por Eduardo Andrade Bone:
Después de casi 12 días de manifestaciones transversales del pueblo ecuatoriano, junto a las organizaciones indígenas, sociales, estudiantiles, sindicales, ha triunfado el clamor popular, los cuales han terminado de poner en jaque al gobierno neoliberal de Lenín Moreno (Alianza país) y han logrado en un primer diálogo con el gobierno, los líderes indígenas han logrado aventar la derogación del decreto ley 883 del Fondo Monetario Internacional (FMI).


El saldo de las grandes protestas del pueblo ecuatoriano ha significado alrededor de 10 muertos torturados, más de 1000 detenidos, dos mil heridos, 100 desaparecidos, todo esto, producto de la brutal represión desatada por el gobierno de Alianza país y su presidente Lenín Moreno.

El presidente Moreno que estuvo durante todos estos días escondido en la ciudad de Guayaquil y bajo la protección de los altos mandos corruptos de las Fuerzas Armadas, vendidos al cartel del FMI. Lo único que hemos observado es un mandatario que vive obsesionado con achacar responsabilidades al expresidente Rafael Correa, a Nicolas Maduro, a las FARC, el narcotráfico y los presuntos infiltrados en el país, que buscan desestabilizarlo, pero sin entregar ningún tipo de pruebas ante el país y la prensa nacional como extranjera, lo que refleja una gran irresponsabilidad gubernamental.

En estas alocuciones el primer mandatario se parece mucho al führer Trump, que todo el tiempo está cargando contra los demócratas, o de Mauricio Macri que también vive obnubilado con la figura de Cristina Fernández o del ultraderechista Jair Bolsonaro que acusa de todos los males del Brasil, a la gestión gubernamental del gobierno de Lula o Dilma Rousseff, es el discurso calcado del Departamento de Estado norteamericano y los grandes empresarios, que vienen aplicando en la región, cuando se trata de sus espurios intereses, buscando neutralizar la lucha social por mejores condiciones de vida.

El presidente Moreno en su verborrea seudo política, suele acusar a los máximos líderes de Revolución Ciudadana de corrupción. Sin embargo, nada dice acerca de las imputaciones que involucran directamente a su hermano y toda su familia, ligados al escándalo Odebrecht y la escondida de sus dólares en los paraísos fiscales.

Lo cierto, es que después de la lucha desplegadas por el pueblo ecuatoriano en las calles de las diversas ciudades del país, el presidente Moreno, ha quedado herido de muerte, en realidad es un pato cojo sin ningún futuro político. Ya nada será igual para los actuales gobernantes, los que en forma clara y precisa se han puesto al servicio del cartel del FMI, los grandes empresarios y las mafias del mundo financiero y bancario. De allí que el gobierno de Alianza país, se encuentra seriamente dañado, así como la propia figura del presidente Moreno, que solo cuenta con el 10% de apoyo, según diversos sondeos realizados en el país. En este sentido se puede decir que el único camino que le queda a Lenín Moreno es su renuncia y el llamado a nuevas elecciones, ante la conmoción nacional que ha generado su decreto 883 y su programa de reformas laborales, al servicio del cartel del FMI.

Durante los doce días de movilizaciones, la única respuesta del gobierno fue dictar el Estado de Excepción, el toque de queda y la represión y muerte que han padecido los manifestantes, medidas propias de dictaduras militares, transformándose Lenin Moreno, en un vulgar dictadorcillo. En este plano también destaca el silenciamiento de la Asamblea Nacional, por orden del presidente Cesar Litardo, ligado a Alianza país, y que debiera haber sido la institución de la democracia ecuatoriana, llamada resolver el conflicto surgido con la aplicación del decreto 883 del ejecutivo y que gatillo las protestas nacionales.

En Ecuador, Amnistía Internacional (AI), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, así como la Defensoría del Pueblo, la ONU, han realizado sendos llamados de atención, a terminar con la brutal represión desatada por el gobierno neoliberal de Lenín Moreno y garantizar los derechos humanos de todos los ciudadanos. Además, dichos organismos han denunciado el uso excesivo y de forma indiscriminada de gases lacrimógenos contra los manifestantes o la utilización de escopetas de perdigones, lo que ha dado como resultado la muerte de alrededor de diez ciudadanos. Informaciones que han sido entregadas directamente por la Defensoría del Pueblo, cuyos miembros además han recibidos amenazas anónimas. Extrañamente la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, hasta el momento de escribir está nota, no se había pronunciado acerca de la violación de los derechos humanos, bajo el gobierno de Lenín Moreno.

 Hasta ahora el único apoyo que ha recibido el gobierno de Lenín Moreno, ha sido de los halcones de la Casa Blanca, de Luis Almagro, secretario general de la OEA y primeros títeres de los intereses norteamericano para la región y de todos los gobiernos de derecha y extrema derecha de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Paraguay, Guatemala, Perú).

El presidente Moreno, en todos estos días de protestas nacionales contra el decreto ley del FMI sus alocuciones han estado cargadas de odiosidad, manipulación, tergiversación y mentiras, acerca de la realidad económica que vive el país, cuya crisis es producto de la ineptitud e incompetencia del gobierno de Alianza país. De allí, que su gobernabilidad ha estado trazada por la política de los bandazos y la búsqueda de chivos expiatorios (Correa, Maduro, Farc, narcotráfico, corrupción), para imponerle a los ecuatorianos medidas económicas draconianas que afectan directamente el poder adquisitivo de las familias ecuatorianas.
El triunfo alcanzado en la movilización popular, que ha tenido como objeto voltear el decreto 883 que establecía el alza de los combustibles y reforma laborales que perjudicarían al conjunto de la clase trabajadora, han quedado por el momento congeladas, puestos que el gobierno de Lenín Moreno, busca a través de otros subterfugios, imponer los dictados del FMI a la gran mayoría de los ecuatorianos.

En el encuentro y diálogos con las organizaciones indígenas, estas han exigido además la renuncia del ministro del Interior, María Paula Romo, y el ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, los cuales junto a Lenín Moreno, son los mayores responsables de la represión, torturas, muertes, heridos y detenidos ocurridos en el transcurso de las protestas nacionales. También se ha exigido la reparación pertinente a los familiares de los asesinados por los aparatos represivos del gobierno de Alianza país.

Al momento de culminar esta nota, cual cacería de brujas dirigida hacia los seguidores de Revolución Ciudadana, se producía la detención de Paola Pabón, prefecta de Pichincha, la cual fue detenida durante horas de la madrugada del lunes 14 de octubre de 2019, en la redada de la policía se detuvieron dos presuntos colaboradores de la prefecta. También se ha encarcelado a Alexandra Arce, ex alcaldesa de Durán se busca al exdiputado Virgilio Hernández y se ha desatado la persecución hacia algunos dirigentes de las organizaciones indígenas, dando por inaugurado el “estado policial”, en el país.

La movilización transversal del pueblo ecuatoriano contra el decreto 883 del FMI, en una primera instancia, ha sido lo más relevantes y una gran victoria del pueblo ecuatoriano contra las medidas draconianas del gobierno de Lenín Moreno, su grupo político Alianza país y el cartel prestamista del Fondo Monetario Internacional (FMI).

aindoamericanap@gmail.com

miércoles, 16 de octubre de 2019

Algunas reflexiones tras los acontecimientos en Ecuador



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
La gran movilización por la derogación del decreto 883 que estipulaba aberrantes medidas anti populares en Ecuador a instancias del Fondo Monetario Internacional, se inició bajo la impronta de un movimiento indígena que había demostrado en el pasado su capacidad para “tumbar gobiernos”.

Así ocurrió en diciembre de 1996 cuando Abdalá Bucaram anunció un “paquete” de medidas económicas que incluían el congelamiento del salario mínimo y el aumento del costo de los pasajes, todo lo cual generó un gran descontento social que derivó en casi dos meses de movilización conducentes a que en febrero de 1997 el Congreso destituyera a Bucaram.


Solo unos años después, en enero de 2000, un grupo de oficiales jóvenes de las fuerzas armadas en alianza con el movimiento indígena que marchó hacia las sedes del gobierno y el parlamento, provocaron la renuncia del presidente Jamil Mahuad tras su decisión de elevar el precio de los combustibles, congelar los depósitos bancarios y dolarizar la economía, haciendo que la moneda estadounidense pasara a ser oficial en Ecuador. El gobierno fue asumido por el vicepresidente Gustavo Noboa hasta 2002 cuando el coronel Lucio Gutiérrez se hizo cargo del poder.

En el año 2005, otra movilización de las organizaciones indígenas y populares que fue conocida como la "rebelión de los forajidos" y que duró más de una semana, indujeron al cese del gobierno de Lucio Gutiérrez.
De manera que en un lapso menor de 10 años se produjeron tres grandes movilizaciones indígenas contra los gobiernos de turno que condujeron al derrocamiento de los presidentes, en todos los casos siguió gobernando la derecha. 2019 no ha sido la excepción, el movimiento indígena pone la movilización, pone el discurso, y lo que es peor, pone los muertos, heridos y desaparecidos para solo producir un cambio de la persona que ha estado gobernando. En esa perspectiva, algo ha ido mal.

Lenin Moreno, que llegó a Carondelet gracias al engaño masivo más grande de la historia del Ecuador, mostró mayores habilidades que sus antecesores para aferrarse al poder, exponiendo una actitud obsesiva solo explicable a partir de sus grandes limitaciones intelectuales, optó por engañar a los indígenas de otra manera. En primer lugar, estableciendo un paralelo en la historia solo comparable con la matanza realizada por los españoles del 2 de agosto de 1810, desató la más furiosa represión de la historia reciente de ese país. Después, al afirmar que: “vienen por mí”, huyó a Guayaquil para no enfrentar directamente al pueblo y ganar tiempo. Finalmente, descubrió que en el fondo coincidía con los indígenas en que para ambos el enemigo principal era el ex presidente Rafael Correa y su partido, pactando con la Conaie, el fin del conflicto a cambio del apoyo de estos a la persecución de los correistas.

La pregunta que me hago (sin conocer a profundidad la historia de Ecuador) es ¿por qué si la Conaie odia tanto a Correa, nunca organizó una marcha multitudinaria para derrocarlo como si hizo con Bucaram, Mahuad, Gutiérrez y Moreno?.

Al final y a diferencia del pasado, Moreno se mantuvo en el poder como era de prever. Tan solo había que conocer la historia de Ecuador para saberlo. No es mi intención defender a Correa ni a su partido. Nunca fue un personaje de mi agrado, no por su propuesta política que compartí en gran medida, sino por un equivocado estilo mesiánico que lo llevó finalmente a decidir que Lenin Moreno -un permanente tránsfuga de las ideas a lo largo de su vida- debía ser su sucesor.

Pero también se debe dejar sentada la incongruencia del discurso de la Conaie que destilando odio una y otra vez mencionaban su apego a la Constitución Nacional que le consagra derechos por los que han luchado durante siglos y que apenas fueron incorporados a la Carta Magna en 2008 originada en el cumplimiento de la principal promesa de Rafael Correa en su primera campaña electoral en 2006.
Sabrá la Conaie por qué mientras transmitía un discurso de paz y hasta de cierta lambisconería cuando negociaban con su brutal represor y asesino, al mismo tiempo exudaban odio contra Correa,  a quien caracterizaba como enemigo principal, bajo la mirada complacida de Moreno.

Ahora, la Conaie ha anunciado públicamente a través de su presidente Jaime Vargas su decisión de formar un partido político para presentarse en las elecciones presidenciales de 2021 buscando representar a los sectores de centro y de izquierda, lo cual es una gran noticia que tal vez conduzca a que en el futuro sigan luchando por las demandas coyunturales y sectoriales del movimiento indígena, pero favoreciendo que la derecha se mantenga en el poder.

Vargas ha dicho que “busca representar a los sectores de la izquierda y del centro”, lo cual implica una titánica tarea que lo debe conducir a superar la impronta sectaria que lo llevó a excluir a otras agrupaciones indígenas, de estudiantes, trabajadores públicos y privados que se vieron marginadas de los diálogos con Moreno, al estar ausentes en la negociación que finalizaba una lucha en la que participaron activamente.

Por otro lado, si Vargas aspira a ser representante de la izquierda debe entender que en Ecuador hay varias izquierdas, una de ellas- por cierto- es la que milita dentro del Movimiento de la Revolución Ciudadana, otra –que no se si seguirá siéndolo- ha asumido el ideario neoliberal al ser cooptada por Moreno a cambio de cargos y prebendas, una más, no está ni con Moreno ni con Correa, manteniendo independencia y criterio propio y finalmente, la que hoy es aliada de la Conaie.

La Conaie es la más importante agrupación indígena de Ecuador pero no la única, Vargas quien se asumió como líder de todos los ecuatorianos para lograr exitosamente que los precios de los combustibles volvieran al nivel que tenían antes de la aprobación del decreto 883, debe saber que los mestizos y blancos son casi el 80% de la población ecuatoriana, por lo que si aspira a gobernar Ecuador debe acercarse a otros grupos en la perspectiva de construir una plataforma de base social amplia,  porque una cosa es movilizarse para derrocar presidentes y bajar los precios de la gasolina y otra muy diferente, ganar una elección.

El odio racial de la oligarquía no puede enfrentarse con un odio racial inverso, un gobierno popular en Ecuador debería ser un gobierno que se parezca al Ecuador con la participación de todas sus regiones, todos sus sectores sociales y todos sus pueblos indígena o no.

En Bolivia, los indígenas también tumbaron gobiernos y también era la derecha la que usufructuaba de las luchas populares. Es lo que supo entender Evo Morales, interpretando el sentir de las mayorías sobrepasó su indudable capacidad de conducir a los trabajadores cocaleros, para transformarse en un líder indígena de su pueblo y otros pueblos y un líder de toda Bolivia hasta llegar a ser exitosamente presidente por varios períodos. Comprendió con inteligencia suprema que el movimiento social tenía limitaciones y que era imposible desde ahí cambiar el país. Por eso, creó el instrumento: el Movimiento al Socialismo (MAS) para participar – en el ámbito de la democracia participativa- en las luchas por el poder que se dan en los comicios y desde el espacio que concede la obtención de cargos en las elecciones, luchar en mejores condiciones por el objetivo final que es crear y construir poder popular, para lo cual hizo alianzas y amplió su base social, formando, educando , elevando el nivel político y superando sectarismos y racismos que solo convienen al enemigo histórico de los pueblos.

sergioro07@hotmail.com