Opinión Por Bianca Mugyenyi:
Los otros contendientes, Irlanda y Noruega, tienen un
historial internacional más sólido.
La campaña del Primer ministro Justin Trudeau para obtener
un mandato en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas va intensificándose en
todos los círculos a medida en que se acerca la votación del 17 de junio. Pero
todo aquel que valora un orden internacional fundado en principios de legalidad
y una ONU vibrante debiera conceder el privilegio de ocupar el puesto codiciado
a los otros contendientes, Noruega e Irlanda, y no a Canadá.
Ningún Estado Miembro es perfecto, pero, a fin de cuentas,
los competidores de Canadá por los escaños de “Estados de Europa occidental y
otros Estados” tienen mejores antecedentes internacionales.
Sencillamente
actúan como ciudadanos del mundo más responsables.
A continuación, enumeramos diez razones en las cuales nos
basamos:
1. Irlanda y
Noruega endosaron la Enmienda de Prohibición adoptada por el Convenio de
Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos
peligrosos y su eliminación desde los países ricos a los países pobres. Canadá
se negó a apoyar la iniciativa que se hizo vinculante el año pasado tras la
ratificación por parte de 97 Estados miembros.
2. Los
competidores de Canadá ante el Consejo de Seguridad también suscribieron el
Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas
Crueles, Inhumanos o Degradantes de Naciones Unidas. Ottawa no lo ha hecho.
3. Noruega e
Irlanda han ratificado más de convenios de la Organización Internacional del
Trabajo.
4. Irlanda
se unió a la mayoría de los países del mundo en la Conferencia de la ONU de
2017 para negociar un instrumento legalmente vinculante para prohibir las armas
nucleares y alcanzar eventualmente su eliminación total. También firmó el
tratado resultante y no forma parte de la alianza de la OTAN en materia de
armas nucleares.
5. Ni
Noruega ni Irlanda forman parte del G7, una alianza de siete países ricos
liderada por Estados Unidos. Tampoco son miembros del Grupo de países de Lima
que buscan derrocar al gobierno venezolano, el cual es reconocido por Naciones
Unidas. Canadá contribuyó al establecimiento del Grupo de Lima con Perú a
mediados de 2017, luego de que la Organización de Estados Americanos, impulsada
principalmente por Estados miembros del Caribe, se negara a criticar a
Venezuela. Noruega ha tratado de mediar en la crisis venezolana.
6. A diferencia
de Canadá, Noruega e Irlanda no son miembros del Grupo Nucleo (“Core Group”) de
embajadores extranjeros que han determinado en gran medida los asuntos
haitianos desde que el gobierno de Jean-Bertrand Aristide fue derrocado en
2004. Algunos haitianos han denominado al grupo, liderado por Estados Unidos,
Francia y Canadá, como la Pandilla Núcleo (“Core Gang”).
7. Contrariamente
a Canadá, ni Noruega ni Irlanda han sido objeto de críticas por parte de al
menos cuatro organismos de la ONU por no pedirle cuentas a sus mineras por sus
actividades en el extranjero. A pesar de una letanía de abusos ambientales y de
derechos humanos por parte de las empresas extractivas canadienses, Ottawa
continúa ofreciendo el respaldo diplomático y financiero a algunas de las
mineras más controvertidas.
8. En
comparación con Canadá, Irlanda y Noruega tienen en la ONU antecedentes mucho
mejores en su defensa de los derechos del pueblo palestino. Desde el año 2000,
Canadá se ha opuesto a 166 resoluciones de la Asamblea General que critican el
trato de Israel a los palestinos. Irlanda y Noruega no han votado en contra de
ninguna de estas resoluciones.
9. Irlanda y
Noruega han contribuido mucho menos a las perturbaciones climáticas, y cargan
con poca responsabilidad respecto de las emisiones de gases de efecto
invernadero que están devastando partes de África y Asia. Las emisiones per
cápita de Noruega e Irlanda representan poco más de la mitad de las de Canadá.
10. Incluso,
respecto de las condiciones que Ottawa ha enunciado para lanzar su candidatura
ante el Consejo de Seguridad, las de Noruega e Irlanda son más merecedores de
los escaños. Justin Trudeau pretende que los países debieran apoyar a Canadá
para conseguir un mandato de dos años en el órgano de toma de decisiones más influyente
de Naciones Unidas porque “Canadá se compromete a colaborar con socios del
mundo entero a fin de construir un mejor futuro para todos nosotros, —desde
favorecer las economías en expansión por el bien general, luchar contra el
cambio climático y crear un mundo más pacífico y más seguro”. El sitio web que
promueve la candidatura de Canadá para obtener un mandato en el Consejo de
Seguridad dice que “el cambio climático representa una amenaza existencial para
los países vulnerables” y que “Canadá comprende la importancia del orden
internacional fundado en principios de legalidad”. Es sobre estos puntos que
Irlanda y Noruega son mejores candidatos.
A pesar de su buena reputación, el gobierno de Trudeau no
refleja el deseo de la mayoría de los canadienses de ser una fuerza para la paz
y los derechos humanos en el mundo. Para reconstruir después de la pandemia de
COVID-19, el Consejo de Seguridad de la ONU requiere voces que no sigan a
Washington y en su lugar busquen un cambio constructivo. Cuando Canadá tenga
una mejor política exterior, centrada en la superación de las desigualdades
mundiales, entonces se merecerá la confianza del mundo y un escaño en el
Consejo de Seguridad.
Bianca Mugyenyi es autora y ex directora ejecutiva de The
Leap. Actualmente coordina el Instituto Canadiense de Política Exterior
(Canadian Foreign Policy Institute).
Fuente original en inglés: Ricochet, Canadá:
https://ricochet.media/en/3150/un-security-council-10-reasons-canada-doesnt-deserve-a-seat
arnoldaugust@hotmail.com
