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miércoles, 23 de septiembre de 2020

¿Cuántos creen la versión del exdirector del SEBIN sancionado y luego “perdonado” por el imperio?

 Por Carlos Luna Arvelo: 

“Estados Unidos es el autor material principal (de violaciones de los derechos humanos), es, además, cómplice y encubridor de crímenes de lesa humanidad, de genocidios, de toda clase de crímenes de guerra, de torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes, de secuestros y desaparición forzada de personas de todo tipo de asesinatos y magnicidios, de violación pertinaz de las normas del Derecho Internacional y desacato a las resoluciones de las Naciones Unidas, pero ¿quién juzga al imperio?”

Los Derechos humanos como arma de agresión imperial

A propósito del informe de la ONU y la violación de derechos humanos en Venezuela, es interesante aclarar que dicho documento está basado en más de 270 entrevistas con víctimas, testigos, exoficiales y abogados, así como documentos confidenciales, y según lo reseñado por algunos medios, como Forbes “Entre los testimonios estuvo el del General Christopher Figuera, exjefe del Servicio Nacional de Inteligencia”

Con razón el Canciller Jorge Arreaza, a través de Twitter, respondió “informe plagado de falsedades, elaborado a distancia, sin rigor metodológico alguno, por una misión fantasma dirigida contra Venezuela y controlada por gobiernos subordinados a Washington, ilustra la practica perversa de hacer política con los DD HH y no política de DD HH”.

En Venezuela y en el mundo entero todos saben que el General Christopher Figuera de ser un funcionario venezolano sancionado por los Estados Unidos, en el año 2019, después de su destitución de la Dirección del SEBIN, por su complicidad en la fuga de Leopoldo López y su participación en el intento de golpe de estado el 30 de abril, pasó a ser protegido e “informante” del imperio.

Es conveniente recordar las declaraciones del vicepresidente de EE UU, M. Pence al respecto “Hoy anuncio que Estados Unidos está retirando todas sus sanciones al general Manuel Ricardo Christopher Figuera, con efecto inmediato”.

¿Qué validez tiene el testimonio de este General?, ¿según el informe Christopher Figuera es víctima o victimario de los hechos que se señalan en el documento? 

Cuando se lee la reseña del informe de la Misión de la ONU “La Misión constató que las autoridades estatales de alto nivel tenían y ejercían el poder con la supervisión de las fuerzas de seguridad y los organismo de inteligencia identificados en el informe como responsables de estas violaciones. El Presidente Maduro y los ministros del Interior y de Defensa tenían conocimiento de los crímenes. Dieron órdenes, coordinaron actividades y suministraron recursos en apoyo de los planes y políticas en virtud de los cuales se cometieron los crímenes”, cualquiera puede inferir que Maduro estuvo allí cuando se cometía cada uno de esos “crímenes”, su propia mano, en muchos casos, pudo llegar a ejecutarlos. 

Después de leer la reseña completa es imposible no convencerse que Maduro es el principal responsable de estos “patrones de violaciones y crímenes altamente coordinados” y en los “crímenes de lesa humanidad” en Venezuela. Más tendencioso no podría ser este informe de DD HH en Venezuela. 

Vale la pena conocer los nombres de otros “exfuncionarios del Estado” que fueron entrevistados por la Misión, para tener una idea de si son “informantes” desinteresados o pueden estar recibiendo beneficios por las “informaciones” que aportan en el expediente contra Venezuela. Así como quienes fueron esos testigos, familiares, abogados representantes de organizaciones no gubernamentales. 

No mencionemos la “oportuna” ocasión en la que aparece el informe sobre DD HH en Venezuela de la Misión de la ONU. 

carloslunarvelo72@gmail.com

sábado, 13 de junio de 2020

Consejo de Seguridad de la ONU: 10 razones por las que Canadá no merece un escaño

Opinión Por Bianca Mugyenyi:

Los otros contendientes, Irlanda y Noruega, tienen un historial internacional más sólido.

La campaña del Primer ministro Justin Trudeau para obtener un mandato en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas va intensificándose en todos los círculos a medida en que se acerca la votación del 17 de junio. Pero todo aquel que valora un orden internacional fundado en principios de legalidad y una ONU vibrante debiera conceder el privilegio de ocupar el puesto codiciado a los otros contendientes, Noruega e Irlanda, y no a Canadá.

Ningún Estado Miembro es perfecto, pero, a fin de cuentas, los competidores de Canadá por los escaños de “Estados de Europa occidental y otros Estados” tienen mejores antecedentes internacionales.


Sencillamente actúan como ciudadanos del mundo más responsables.

A continuación, enumeramos diez razones en las cuales nos basamos:
1.            Irlanda y Noruega endosaron la Enmienda de Prohibición adoptada por el Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación desde los países ricos a los países pobres. Canadá se negó a apoyar la iniciativa que se hizo vinculante el año pasado tras la ratificación por parte de 97 Estados miembros.
2.            Los competidores de Canadá ante el Consejo de Seguridad también suscribieron el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de Naciones Unidas. Ottawa no lo ha hecho.
3.            Noruega e Irlanda han ratificado más de convenios de la Organización Internacional del Trabajo.
4.            Irlanda se unió a la mayoría de los países del mundo en la Conferencia de la ONU de 2017 para negociar un instrumento legalmente vinculante para prohibir las armas nucleares y alcanzar eventualmente su eliminación total. También firmó el tratado resultante y no forma parte de la alianza de la OTAN en materia de armas nucleares.
5.            Ni Noruega ni Irlanda forman parte del G7, una alianza de siete países ricos liderada por Estados Unidos. Tampoco son miembros del Grupo de países de Lima que buscan derrocar al gobierno venezolano, el cual es reconocido por Naciones Unidas. Canadá contribuyó al establecimiento del Grupo de Lima con Perú a mediados de 2017, luego de que la Organización de Estados Americanos, impulsada principalmente por Estados miembros del Caribe, se negara a criticar a Venezuela. Noruega ha tratado de mediar en la crisis venezolana.
6.            A diferencia de Canadá, Noruega e Irlanda no son miembros del Grupo Nucleo (“Core Group”) de embajadores extranjeros que han determinado en gran medida los asuntos haitianos desde que el gobierno de Jean-Bertrand Aristide fue derrocado en 2004. Algunos haitianos han denominado al grupo, liderado por Estados Unidos, Francia y Canadá, como la Pandilla Núcleo (“Core Gang”).
7.            Contrariamente a Canadá, ni Noruega ni Irlanda han sido objeto de críticas por parte de al menos cuatro organismos de la ONU por no pedirle cuentas a sus mineras por sus actividades en el extranjero. A pesar de una letanía de abusos ambientales y de derechos humanos por parte de las empresas extractivas canadienses, Ottawa continúa ofreciendo el respaldo diplomático y financiero a algunas de las mineras más controvertidas.
8.            En comparación con Canadá, Irlanda y Noruega tienen en la ONU antecedentes mucho mejores en su defensa de los derechos del pueblo palestino. Desde el año 2000, Canadá se ha opuesto a 166 resoluciones de la Asamblea General que critican el trato de Israel a los palestinos. Irlanda y Noruega no han votado en contra de ninguna de estas resoluciones.
9.            Irlanda y Noruega han contribuido mucho menos a las perturbaciones climáticas, y cargan con poca responsabilidad respecto de las emisiones de gases de efecto invernadero que están devastando partes de África y Asia. Las emisiones per cápita de Noruega e Irlanda representan poco más de la mitad de las de Canadá.
10.          Incluso, respecto de las condiciones que Ottawa ha enunciado para lanzar su candidatura ante el Consejo de Seguridad, las de Noruega e Irlanda son más merecedores de los escaños. Justin Trudeau pretende que los países debieran apoyar a Canadá para conseguir un mandato de dos años en el órgano de toma de decisiones más influyente de Naciones Unidas porque “Canadá se compromete a colaborar con socios del mundo entero a fin de construir un mejor futuro para todos nosotros, —desde favorecer las economías en expansión por el bien general, luchar contra el cambio climático y crear un mundo más pacífico y más seguro”. El sitio web que promueve la candidatura de Canadá para obtener un mandato en el Consejo de Seguridad dice que “el cambio climático representa una amenaza existencial para los países vulnerables” y que “Canadá comprende la importancia del orden internacional fundado en principios de legalidad”. Es sobre estos puntos que Irlanda y Noruega son mejores candidatos.

A pesar de su buena reputación, el gobierno de Trudeau no refleja el deseo de la mayoría de los canadienses de ser una fuerza para la paz y los derechos humanos en el mundo. Para reconstruir después de la pandemia de COVID-19, el Consejo de Seguridad de la ONU requiere voces que no sigan a Washington y en su lugar busquen un cambio constructivo. Cuando Canadá tenga una mejor política exterior, centrada en la superación de las desigualdades mundiales, entonces se merecerá la confianza del mundo y un escaño en el Consejo de Seguridad.

Bianca Mugyenyi es autora y ex directora ejecutiva de The Leap. Actualmente coordina el Instituto Canadiense de Política Exterior (Canadian Foreign Policy Institute).

Fuente original en inglés: Ricochet, Canadá:
https://ricochet.media/en/3150/un-security-council-10-reasons-canada-doesnt-deserve-a-seat
arnoldaugust@hotmail.com