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martes, 11 de febrero de 2020

Disidencias, reincidencias y resiliencias, regreso a la guerra



Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez: 
Hay unos que no entraron en el proceso de finalización de la negociación del conflicto armado con las FARC. Esos son los disidentes. Los que no compartieron los acuerdos firmados, manifestaron su inconformidad y quedaron por fuera de lo pactado. No tienen relación alguna con la JEP, ni beneficio con la implementación. Los disidentes, se separaron de la doctrina y conductas que implicaba el abandono de la lucha armada. En la historia política y social, los disidentes han sido perseguidos y censurados por sus actuaciones contrarias al grupo mayoritario que cierra las negociaciones.



Hay otros que estuvieron en la construcción de los acuerdos, compartieron lo pactado, y cumplieron su palabra empeñada de desarmarse y retornar a la vida civil, pero al final se fueron del proceso, reincidieron en la lucha armada. Ellos ejercieron parcialmente su condición de ciudadanía, pero a la par se vieron incursos en situaciones creadas para obligarlos a afrontar y resistir los embates de la persecución, el estigma y el hostigamiento permanente, por los llamados enemigos de la paz, que representan el horizonte de poder de las elites que emite ordenes no manifiestas sobre lo que debe ocurrir y que termina por ocurrir sin lugar a responsables, como ha sido la recurrente historia de la tragedia, el desastre y la barbarie. Entre el asedio y la resistencia algunos firmantes del acuerdo de paz se esfumaron anunciando su regreso a las armas. Esos son los reincidentes, aunque penalmente no fueron condenados.

Reinciden al volver a las armas como instrumento de acción política, rehacer sus conductas anteriores, y seguir un sistema de valores y modos de vida que ya no comparten sus antiguos compañeros. La reincidencia en cuanto concepto jurídico es amplia, tiene una característica de plasticidad y puede ser entendida como una recaída en el delito político y las conductas de rebelión y conexos, lo cual genera una reacción social de rechazo y produce el agravamiento de la pena en térmi¬nos punitivos por conductas autónomas que concurren en el delito de rebelión, lo que implicaría para cualquier reincidente que sea detenido una condena que resultaría impagable en vida.

Y hay otros, que recibieron con entusiasmo los acuerdos, pero se sienten abandonados, inseguros amenazadas e incluso humillados y están pensando en volver a su antiguo modo de vida en armas. Esos bienes pueden ser resilientes, aunque el estado se encargará de impedir cualquier otro calificativo distinto al de reincidentes. Ellos organizaron su modo de vida ya no alrededor de un comandante, una estrategia, una doctrina y un fusil, si no de proyectos de vida civil, sin armas y en democracia, pero paulatinamente han perdido la esperanza. La sociedad les impide reintegrarse y el estado se niega a cumplir sus compromisos de protección, respeto y garantías a sus derechos. En Ituango donde han asesinado a 12 excombatientes (dos en la última semana), el responsable por parte del estado les ha informado que solo puede dar respuesta a sus demandas de protección dentro de seis meses. Para muchos se han ido desmoronando sus ilusiones colectivas y ante la marginación y el olvido hay quienes dicen preferir desandar el camino y regresar al levantamiento en armas, donde saben moverse y creen que les resulta más segura su vida y sueños de futuro con garantías y dignidad.

Los resilientes, una vez consumen el alzamiento, pasarán a ser reincidentes y seguramente a reencontrarse con los disidentes y para todos ellos hablar de lo justo y lo injusto desaparecerá del panorama y serán tratados como delincuentes. La sociedad sin embargo estará llamada a tener en cuenta que ninguna explicación puede buscarse en la simple repetición de hechos de guerra, sino que también en las responsabilidades políticas en el estado y seguramente otros terceros, quienes usando el poder han obstaculizado la construcción de la paz estable y duradera pactada.

Nunca se sabrá con exactitud cuántos insurgentes se quedaron en la disidencia. Se calculan más de 400 presos aún encarcelados que hace tiempo deberían haber sido amnistiados e indultados. De la reincidencia se conoce que, en agosto de 2019, Iván Márquez, segundo al mando de las FARC y jefe negociador, junto a Santrich, Romaña, el Paisa, Morantes y otros en número superior a 40, anunciaron su retorno a las armas para “luchar por la paz traicionada”, pero además para disputar el nombre original político-militar forjado por Marulanda. De los resilientes, en tránsito de regreso a las armas, nada se sabrá hasta que lo anuncien, como acaba de ocurrir este primero de febrero del 2020, en que el comandante Martin anuncio públicamente que 158 antiguos combatientes, retomarán la lucha armada en el departamento del Tolima.

En su sospecha por su inseguridad jurídica y material, los excombatientes llevan las cuentas de la venganza y el odio con 185 excombatientes asesinados en indefensión, en la oscuridad y a la luz del día en inmediaciones a sus zonas de refugio en las que han permanecido condenados a permanecer allí, inmóviles, a riesgo de ser ciudadanos solo allí.

El contexto en el que actúan las disidencias y crecen las reincidencias, es el de un país, que no pierde la esperanza de que la paz es la única salida para acabar la tragedia, la barbarie y el amor a la muerte. No importa que los hechos muestren que el partido de gobierno volvió a implantar la guerra antes que implementar la paz, lo que ha favorecido violencias y destrucción con masivas violaciones a derechos, desplazamientos forzados, asesinatos de líderes sociales, matanzas delincuenciales, robos, atracos, abusos de todo tipo y corrupción imparable, más debilitamiento de instituciones, por ejemplo ya poco se habla de la consejería de derechos humanos y se recalcan más bien las relaciones internacionales; la memoria histórica fue borrada y; la protesta social vuelve a ser estigmatizada.

 mrestrepo33@hotmail.com

viernes, 25 de octubre de 2019

La minoridad abandonada y/o infractora



Por Jorge Aniceto Molinari:
A propósito de las declaraciones de la Psicóloga Gabriela Fulco, Presidenta de INISA (Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente) en el Uruguay. Sobre la necesidad de Instrumentar una especie de servicio militar para este sector de la sociedad. Medida que no figura en ninguno de los planteos programáticos del Partido de Gobierno, el Frente Amplio.

Nos preocupa el tema y ya en agosto del año pasado dedicamos una columna a analizarlo:
“He estado leyendo el libro de Leonardo Clausen y Cristina Mega, donde relatan cómo se realizó la experiencia en la colonia Martirené para la recuperación de menores infractores y abandonados en el Uruguay.


No puedo entender como en este país, que hoy vive la realidad universal de la crisis del capitalismo con el aumento, entre otras de gran preocupación, de la delincuencia juvenil, no haya recurrido a retomar esa experiencia formidable para dar al menos una respuesta consciente y organizada al problema. Hace pocos días desde Barcelona (España), el Centro de Estudios Bardina, solicitaba autorización para hacer llegar a sus estudiosos una copia digital de este texto. La edición impresa es del 2016, coordinada por Paola Pastore y Diego Silva Balerio, el impresor Carlos Álvarez. - Las experiencias son analizadas en el texto “Trazos y legados de una experiencia pedagógica (1969-1976)”. El texto está en YouTube.

“Todavía es tiempo, aunque como para mí, como para Leonardo y Cristina si bien los años no han pasado en vano, lo cierto es que han pasado, (ellos son ya bisabuelos).  Ahora allí está la obra reflejada en un texto y en la vida del Uruguay y de los que vivieron y llevaron a cabo la experiencia.

Días pasado en facebook, alguien me decía: el ser humano es egoísta por naturaleza, a lo que respondí al interlocutor que lo felicitaba pues tenía algo resuelto que en muchas disciplinas de la ciencia hoy sigue siendo motivo de debate y para mí una incógnita a resolver.
En lo personal –salvo que se me demuestre lo contrario- el desarrollo material completo del modo de producción es lo que determina las características “culturales” del desarrollo humano, incluido el egoísmo (este puede ser precisamente el punto en debate).

En la colonia Martirené, Leonardo y Cristina, -también sus pequeños hijos- empiezan en un trabajo arduo por restablecer el principio de autoridad, para dar base después sobre ese principio a organizar el trabajo y la autogestión, en el libro está explicado maravillosamente. Cada uno de estos pasos son realizados a plena consciencia seguros de una respuesta positiva en la inmensa mayoría de aquellos seres humanos que la sociedad había dejado de lado. Son meticulosos en describir cada una de aquellas ceremonias y protocolos, que luego se traducirán en la eficiencia del trabajo.

Ahora, así como un joven en las coordenadas de la vida, necesita determinados principios de autoridad y que cuando no los tiene corre el riesgo de ingresar en zonas propensas al delito, lo mismo sucede con el desarrollo organizado de las sociedades. En Martirené los jóvenes se adhirieron no sin trabajo previo en ese sentido, pero se adhirieron firmemente a un principio de autoridad y disciplina que una vez hecho suyo dio paso naturalmente a la auto gestión, a la cooperación, a la construcción multifacética con beneficio colectivo.
En síntesis, una deuda pendiente en la sociedad, con los jóvenes que hoy siguen sin encontrar su destino en la vida de todos los días.

Esta reflexión me trajo a otra:
Para hablar de la proyección del centro actual del capitalismo en el mundo: China y la sucesión de autoridades, en la historia al comando de la economía.

¿Qué exige el modo de producción capitalista desde el momento en que nace y comienza su desarrollo? Exige un mando, una autoridad, un patrón, que le dé forma y comando a la acción de producir, que a su vez participa en la competencia elemento central de su propia condición inicial.

El burgués se inicia desde su taller construyendo su empresa en competencia con sus iguales y con los no tan iguales. La revolución burguesa, que es la acumulación de estas experiencias llega hasta desbordar al modo de producción que lo antecede y para triunfar en su imponente crecimiento necesitó de la mayor realización de libertades que hubo conocido el ser humano hasta ese momento como sin duda lo fue la revolución francesa, uno de sus ejemplos mayores.

El desarrollo moderno de los Estados pareció ser la estación final de ese desarrollo; Inglaterra –no el único- fue su principal centro, desde el cual comenzaba a caminarse el mundo con los signos del capitalismo. Sin embargo, el imperio no pudo impedir que desde su interior se diera impulso a un nuevo centro, más libre, más dinámico, ese nuevo centro fue EE.UU., la autoridad central británica del capitalismo era desafiada con éxito por el desarrollo impetuoso de este nuevo Estado. ¿Cómo se construyó, como ha sido la historia de su autoridad interna y luego externa? Valdría dedicarle tiempo y estudio a acontecimientos como por ejemplo el rol de ferrocarril en la unidad productiva de todos los puntos del país. Fue la construcción de una nueva autoridad para el capitalismo en el mundo, con la cual se afrontaron nada menos que dos guerras mundiales y una crisis como la de 1929. También en el abuso de esa autoridad el uso criminal de armas nucleares contra poblaciones civiles.

Con EE.UU. cuando su surgimiento, se produce en los hechos la debacle de la teoría del super imperialismo, pero a partir de la segunda guerra mundial estas teorías vuelven a la carga con el rol del propio EE.UU.
En la actualidad cuando este centro del capitalismo se satura, y la competencia universal lo hace entrar en  crisis, sus burgueses más relevantes, muchas veces asociados con los de otros países, comienzan a ubicarse en otras zonas del mundo favorables a lo que les exige la competencia – y esto ni la política nacionalista de Trump lo para, son las leyes del capitalismo- la búsqueda se orienta hacia ubicaciones en el planeta donde rige una autoridad aunque ella sea una paradoja pues es proporcionada por un Partido Comunista, y porque además estos han entendido –no sin lucha ideológica- como lo  defendió Lenin toda su vida, que dependen del desarrollo productivo del mundo y no del aislarse de él.  Entonces hacen de su vinculación a lo más avanzado en cada unas de las ramas de la actividad productiva un objetivo de sus mejores cuadros empresariales y también políticos.

El formidable desarrollo chino actual, tampoco es una estación de llegada del modo de producción capitalista, es si la utilización disciplinada ahí de las condiciones que se vienen dando en todo el mundo, que requieren un centro de esta naturaleza, pero a la vez acentuando las condiciones ecuménicas de fractura social, para la cual ya no hay en el planeta nuevos lugares de desarrollo, por el que el capitalismo pueda incursionar con sus objetivos de rentabilidad, los limites están.

China garantiza aún por un plazo histórico que las inversiones capitalistas si se hagan con rentabilidad, la seriedad de su modelo, que también sean eficientes sin cuestionar en ese marco la predominancia del modo de producción que en otras zonas del planeta está recargado de capitales improductivos sin posibilidad de inversión en un desarrollo económico eficiente.

Tal vez lo que el Partido Comunista no prevé es que, en un plazo relativamente corto, tendrá que analizar con lo mejor de la cultura, de la intelectualidad mundial, en cómo ayudar a que el modo de producción que predomina en la propia China tenga que permitir la muerte en paz de esa predominancia, para pasar a construir la autoridad que emane de las instituciones de la sociedad en su conjunto. La contribución, por su experiencia social, de los comunistas chinos puede llegar a ser decisiva.

La historia china, tiene en sus antecedentes, -siempre hay que contar con ellos- acontecimientos que hay que tener en cuenta; el Profesor Julio Louis viene realizando en el semanario Voces, una serie de notas muy ilustrativas particularmente en lo que tiene ver con el análisis que en su momento realizara Marx sobre el modo de producción asiático, y que se conocieran no hace mucho tiempo cuando se publicaran sus escritos conocidos con el nombre de “Grundrisses”.

El capitalismo a diferencia de espacio de los modos de producción anteriores, edifica su autoridad para realizar su producción, desde el humilde taller artesanal a todo el planeta aumentando entonces los alcances de su pugna competitiva.

Es razonable entonces que la crisis en su autoridad se exprese en aquellos lugares que no son centrales en el desarrollo que se hace con mayor intensidad, construir una nueva autoridad que comprenda a todos los seres humanos requiere de una transición que hoy apenas se insinúa pero que comienza a ser decisiva para nuestro futuro, con la condición cada vez más excluyente de que debe abarcar todo.

Y construir una nueva autoridad que beneficie a los seres humanos siempre es posible, tal vez la más noble de las tareas del hacer político, como lo entendemos desde nuestro punto de vista en estas reflexiones”.
Tal lo que decíamos el 4 de agosto de 2018.  Los profesores Leonardo Clausen y Cristina Mega, mostraron claramente como sobre la base del trabajo organizado estableciendo el principio de autoridad era posible fijarse metas y luego autogestionarse por parte de este sector tan importante de la minoridad.

Su trabajo era de pleno conocimiento del General Líber Seregni quien siempre lo respaldó, sin embargo, cuando el Frente llega al gobierno nacional y ya sin la presencia física de su líder, nada de esto se tuvo en cuenta. Y no estamos hablando de cargos, estamos hablando de una experiencia exitosa que hay que tener presente para no llegar al despropósito hoy de los planteos que se hacen a nivel de la presidencia de INISA, que por lo menos muestran la orfandad de los objetivos.
sipagola@adinet.com.uy

viernes, 17 de agosto de 2018

Mi cuerpo mi decisión el derecho al aborto no está sujeto al debate

Por Paola Francia:
Cuando entre compañeros hablamos del movimiento feminista, siempre acoto que curiosamente soy feminista en gran parte gracias a mi padre, Néstor Francia. La Revolución para mi siempre fue feminista, y es con esa certeza que respondo a su artículo, que dentro de toda su deconstrucción y espíritu revolucionario, comete el mismo error que el hetero patriarcado con sus argumentos: concebir al aborto como un tema sujeto al debate social y no como un procedimiento médico y derecho, propio de los cuerpos gestantes. Quiero aclarar que el orden de mis argumentos responde únicamente al orden expositivo del artículo mencionado.

Las mujeres como “Las principales víctimas de todos los males que acarrean las prácticas de aborto ilegal”.


Afirmar la posibilidad de que un cuerpo no gestante está siendo afectado por un aborto ilegal, es afirmar, entre otras cosas, que este tiene derechos sobre un feto y sobre un cuerpo gestante, es darle entidad externa a algo que no es externo al cuerpo hasta el momento del nacimiento. Esta es la base del argumento principal de los movimientos anti-derechos: el feto es vida y la mujer no puede decidir sobre eso por su cuenta. La niñez que resultan huérfanos por la muerte de sus madres en abortos ilegales, son víctimas del Estado, y son parte de una realidad que abarca a todas la niñez en esa condición, no únicamente a les que han perdido sus madres por abortos ilegales, y que en su gran mayoría han sido abandonados por sus padres.

Las consecuencias sociales, legales y físicas de los abortos ilegales son experimentadas únicamente por los cuerpos gestantes, todo lo demás es directamente responsabilidad de un Estado ausente. Está de más decir que los hombres no tienen derecho alguno sobre el feto hasta que nace, afirmar lo contrario es estar de acuerdo con el principio católico de que la vida empieza en la concepción y no en el nacimiento. El mito del aborto quirúrgico. Es muy común escuchar entre quienes defienden o combaten el derecho al aborto, y no han pasado por la deconstrucción necesaria, discutir el tema en base a cuestiones presupuestarias de salud pública con el argumento, por parte de algunos, de que no debería ser gratuito porque es adosarle al Estado un gasto más.

Esto es consecuencia de la falta de información al respecto. La mayoría de los abortos en los países donde es legal, seguro y gratuito, se hacen farmacológicamente. Son menos los abortos quirúrgicos, que además son efectivos sólo a partir de la 6 semana de gestación. En la generalidad de los casos, se realizan con tomas de pastillas (mifepristona o misoprostol) hasta la semana 12 cumplida y en casa. El aborto quirúrgico es realmente la última de las opciones y los cuerpos gestantes que no quieren gestar, suelen abortar antes de este período. De igual forma, el gasto Estatal por complicaciones en abortos clandestinos es mayor al que se derivaría de la legalización y gratuidad de dicho procedimiento. El aborto ilegal, “primero que nada”, como un problema de salud pública. Acá es donde, como dice Malena Pichot, me duele en el feminismo el argumento. El derecho al aborto es, primero que nada, un tema de derecho sexual y reproductivo de la mujer. Se ha convertido en un problema de salud pública por responsabilidad, o mejor dicho, irresponsabilidad por parte del Estado al no legalizarlo, pero el fondo del debate es nuestro derecho como seres sexuales con capacidades reproductivas a decidir sobre nuestros cuerpos.

Durante la sesión del Senado en Argentina, se habló muchísimo acerca de presupuestos, constitucionalidad, derechos del feto, derechos de los hombres, la Iglesia y el Estado, poco se dijo acerca del derecho de la mujer como ser sexual a disfrutar de ello sin riesgos y sin la obligación de gestar. Obviar esto o no ponerlo en el centro del debate, es seguir negándonos a las mujeres independencia sobre nuestras decisiones sexuales, que han estado siempre normadas y restringidas por el heteropatriarcado. Las mujeres se embarazan por putas y ahora quieren abortar por sin vergüenzas. Este punto me ha tocado discutirlo en muchas oportunidades, sobre todo cuando muchos hombres que queriendo ser solidarios con la causa feminista incurren en el mismo modelo heteropatriarcal, convencidos de que sus opiniones son válidas en la materia. Yo soy profunda defensora del principio de que los cuerpos no gestantes, no deben seguir opinando acerca del útero como si las decisiones con relación a él deben ser debatidas entre todas.

BASTA DE DEBATIR ACERCA DE QUE HACEMOS O NO LAS MUJERES CON NUESTROS CUERPOS.

Lo que ocurre en nuestro cuerpo es problema nuestro, no está sujeto a debate social, y abordarlo primordialmente desde esa perspectiva es seguir dejando de lado el problema de que las sociedades heteropatriarcales creen tener derechos sobre los cuerpos y vidas sexuales de les otros.

Ahora, profundicemos un poco en esto de que la opinión del cuerpo gestante es la que hay que validar en estos debates, desde la responsabilidad de la anticoncepción. La Anticoncepción como responsabilidad exclusiva de los cuerpos gestantes. La responsabilidad de la anticoncepción es algo que siempre ha recaído exclusivamente en los cuerpos gestantes. Si bien el procedimiento de la vasectomía es seguro, legal y gratuito, además de la existencia y disponibilidad de pastillas anticonceptivas para hombres, la anticoncepción siempre fue responsabilidad nuestra. Desde que empezamos a tener una vida sexual activa e incluso antes, las mujeres estamos obligadas a cargas hormonales que en muchos casos resultan físicamente inaguantables, para prevenir el embarazo. Desde las pastillas anticonceptivas hasta los DIU o la ligadura de trompas, los métodos que se difunden y se utilizan son los diseñados para el cuerpo gestante, no para los cuerpos que fecundan.

Es una realidad, y esto es algo que cualquier mujer puede confirmar, que la mayoría de los hombres no sólo desconoce los métodos de anticoncepción masculina, sino que aun conociéndolos, no los usa y en muchísimos casos es la mujer quien tiene que demandar el uso del condón. Ahora, si de acuerdo a la sociedad heteropatriarcal, la responsabilidad de la anticoncepción es de los cuerpos gestantes, ¿cómo es que la decisión acerca de la gestación recae en el colectivo? Es decir, es mi responsabilidad individual como cuerpo gestante cuidarme y cargarme hormonalmente para no quedar embarazada, pero si algo falla, no es mi derecho decidir si quiero o no gestar y parir, esto aparentemente es una decisión colectiva, y si decido parir, criar a ese ser humane pasa de nuevo a ser mi responsabilidad individual, ya que tampoco es obligación del padre asumir la responsabilidad que tiene sobre les hijes que abandona.

Los anticonceptivos fallan. En una parte de su artículo, mi padre hace referencia a la realidad de muchas mujeres que no toman anticonceptivos o se valen de métodos como el “ritmo” para prevenir embarazos, como ejemplo de población afectada por la ilegalidad del aborto. Incluso si hacemos todo como nos lo demanda el heteropatriarcado, los anticonceptivos tienen un margen de error mayor al que se conoce. De hecho, no sólo antibióticos como la Rifampicina y Rifabutina cortan el efecto de las pastillas anticonceptivas, sino que incluso la diarrea (sí, algo tan común como eso), disminuye la absorción hormonal y reduce la efectividad de las mismas. Ante esta realidad, siempre se nos aconseja usar condones cuando estamos en tratamientos con antibióticos o tenemos cuadros de infección gastrointestinal, obviando que el condón es un dispositivo para el hombre, cuyo uso responsable es también algo que tenemos que monitorear nosotras. El anticonceptivo masculino no deja de ser efectivo con el uso de antibióticos o cuadros diarreicos. Las 3 luchas: feminismo, aborto y un Estado Laico.

La lucha por el derecho al aborto es una lucha que va mucho más allá del aborto.

En Argentina, el movimiento por el aborto ha crecido significativamente y se ha hecho cada día más visible, gracias al crecimiento del movimiento feminista, que no sólo lucha por esto, sino por la caída de un sistema heteropatriarcal que le da derecho de opinión a todas sobre el cuerpo de las mujeres, desencadenado en violaciones, ofensas, femicidios, condena social y tortura. Separarlos es desconocer el trabajo incansable de miles de compañeras que durante el último año han salido a las calles a dar talleres, conferencias y debates acerca del aborto como derecho y lucha feminista por el respeto a las decisiones sobre nuestros cuerpos.

El feminismo es un movimiento que lucha por el reconocimiento de los derechos de la mujer en todos los ámbitos, desde los colectivos a los íntimos, y el derecho a una vida sexual libre, es un derecho que se nos sigue negando a las mujeres. Estamos constantemente castigadas socialmente por ejercer nuestros derechos sexuales, con acciones de violencia que van desde el calificarnos como putas, hasta obligarnos a ser madres como castigo. Nosotras, al exigirle a los hombres que dejen de opinar sobre lo que sucede con nuestros cuerpos, no nos paramos desde un lugar “anti-hombres”, nos paramos desde nuestro lugar “pro-mujer”.

Desde este lugar es que exigimos también un Estado Laico en el que no se legisle de acuerdo a creencias, sino de acuerdo a hechos; una deconstrucción necesaria de la sociedad heteropatriarcal de la que todas hemos sido parte; y un reconocimiento de esta lucha como un tema fundamental dentro de las conquistas pendientes de los movimientos progresistas. Es hora de cambiar los patrones de debate con relación a los temas de género-diversidad y feminismo, dejar de someterlos a la dicotomía del estar o no de acuerdo, y empezar a reconocerlos como temas de derechos humanos que no están siendo reconocidos como tales.

Nosotras no luchamos por el aborto legal, seguro y gratuito porque sea una problemática social, únicamente, nosotras luchamos por ello porque es nuestro derecho decidir sobre lo que le sucede o no a nuestros cuerpos, porque son nuestros, no son una propiedad social de la especie humana.
afrancia1@hotmail.com