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miércoles, 4 de diciembre de 2019

La tecnología al servicio del crimen



Por Julio Sergio Alcorta Fernández:
Hace algún tiempo leí con mucho interés un correo que recibí sobre las posibilidades de que se le haya inoculado el cáncer a Hugo Chávez Frías, a través de una “NANO ARMA”.
Esta tenebrosa noticia me hizo recordar dos momentos célebres en la vida política del querido venezolano.
El primero cuando participó en una de las Cumbres de las Américas, celebrada en Argentina, presidiéndola Néstor Kirchner, y con la presencia, como es natural, del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush.


Esto fue vergonzoso para el jefe del imperio, observando con cara de cínico y enfurecido, como estos dos mandatarios latinoamericanos destrozaban para siempre su ansiado ALCA.
El otro caso fue sorpresivo, al comparecer el presidente Hugo Chávez en la Asamblea General de las Naciones Unidas, comenzando su célebre alocución: “Hay olor a azufre; aquí estuvo el diablo; yo le llamo “el diablo” al presidente Bush”.

En estas dos ocasiones, y conociendo la prepotencia, la mentalidad agresiva y el engreimiento de los gobernantes de esa nación; y por demás, estando presente el más obcecado e inepto de ellos, presentí con pesar, en esos momentos, de que se habían sentenciado penas de muerte por el omnipotente tribunal imperial.
Tristemente, ya no están con nosotros los dos eminentes combatientes latinoamericano del nuevo siglo, cumpliéndose, según mi criterio, la vil condena presagiada.

En el caso que pretendo analizar, no es nada nuevo que hayan salido a la luz hace algún tiempo noticias de hechos similares organizados, financiados y ejecutados por los aparatos de inteligencia de los Estados Unidos, y en muchas ocasiones en complicidad con las altas esferas de esa poderosa nación.

Se sabe que el asesinato del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz y otros dirigentes del Estado cubano, constituyó una de las opciones contempladas por la CIA en combinación con la mafia norteamericana.

La primera tentativa ocurrió tan temprano como en julio de 1960, partiendo de la idea de J.C.King, Jefe de División del Hemisferio Occidental de la CIA, y de acuerdo al asistente director de Planeamiento, C.Tracy Barnes, con su orden , telegrafió a la sede en La Habana, para informar que la posible REMOCIÓN de los tres principales líderes de Cuba: Fidel Castro, Raúl Castro y Che Guevara, estaba recibiendo seria consideración en el cuartel general de la CIA.

Llegó un momento en que las revelaciones que se publicaron de asesinatos extrajudiciales a líderes extranjeros y otros personajes no bien vistos por la élite gobernante de los Estados Unidos, fueron tan escandalosos, que no quedó más remedio, a pesar de la oposición de algunos miembros relevantes, que el Senado de esa nación creara en 1975, un Comité presidido por el senador Frank Church, titulado:
•             “US Senate Select Committee to Study Government Operations with Respect to Intelligence Activities”.

El trabajo realizado comprendió 8000 páginas de testimonies bajo juramento, procedente de 75 personas que testificaron durante 60 días de audiencias y numerosas entrevistas del equipo de investigación.
El informe presentado por este Comité del Senado, con el nombre de:

•             Alleged Assassination Plots Involving Foreign leaders.
constituyó una documentada e irrebatible denuncia de varios de los complots aparentemente gestados en los más altos niveles del gobierno de los Estados Unidos, y mayormente instrumentado por la CIA, para asesinar, entre otros, a:
•             Patricio Lumumba      - presidente del Congo.
•             Fidel Castro Ruz        - presidente de la República de Cuba.
•             R. Leónidas Trujillo     - Dictador y presidente de Rep. Dominicana.
•             Ngo Dim Diemh          - Dictador y presidente de Vietnam del Sur.
•             René Schneider           - General chileno en el gobierno de Salvador Allende.
Así mismo, confirmaron que en1961, los principales jefes de la CIA ordenaron la instrumentación de la Operación llamada ZR/RIFLE, cuya misión no era otra, según la terminología empleada en los documentos que le dieron origen, de “crear capacidad para la eliminación física de líderes políticos extranjeros”.

La Sección referida al Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz ocuparon 121 de las 346 páginas del Informe, e incluye los fragmentos más sustantivos de los interrogatorios a protagonista de aquellos hechos; y se revelan las conspiraciones de la CIA y elementos de la mafia estadounidense, para atentar con la vida de Fidel  - no todas sino algunas-,  particularmente aquella que se desenvolvió en complicidad con la Mafia y el llamado caso AM/LASH.

La situación se hizo tan embarazosa durante ese año 1975, que obligó al presidente de los Estados Unidos, Gerard Ford, firmar una Orden Presidencial en 1976, que decía: “Ningún funcionario de los Estados Unidos participará o conspirará para participar en asesinatos políticos”.

En 1978, el presidente Jimmy Carter, emitió también una orden prohibiendo estos asesinatos.
Sin embargo, el 4 de diciembre de 1981, Ronald Reagan, obsesionado con combatir la “conspiración internacional comunista” en varios frentes, canceló esa orden ejecutiva, creando lo que se denominó por la prensa: “una licencia para matar”.

Y para colmo, el 13 de octubre de l989, George H. Bush, padre, añadió una nueva trampa de relaciones públicas. Emitió un “escrito legal” que permitiría asesinatos “accidentales”, si eso era el subproducto de una acción legal.
Hasta aquí he reflejado alguna información, muy reducida, pues el tema tiene para mucho más, sobre esa candente conjura, que pienso era necesario evocar, antes de pasar a un asunto vinculado estrechamente a la “NANO ARMA”.

Un artículo publicado por el diario inglés The Guardian en febrero 2012, destacaba que durante la investigación del Comité Selecto del Senado de Estados Unidos sobre Planes de Asesinatos de la CIA a líderes extranjeros en1975, se reveló que la Agencia había desarrollado una pistola de dardos envenenados que causaba ataques al corazón y cáncer.

La pistola disparaba dardos de la anchura de un cabello humano y un cuarto de pulgada de largo.
En el artículo, que podía hallarse en Internet en:
 http://guardian.co.tt/lifestyle/2012´02-27/cancer-secret-weapon, se destaca una fotografía de la época donde aparecen los senadores Frank Church y Tower John, examinando esa arma de la CIA.

En su discurso de fin de año, el 28 de diciembre 2011, ante los militares venezolanos, Chávez dio a entender que Estados Unidos podría haber encontrado una manera de inocular cáncer a los líderes latinoamericanos.

Chávez dijo que “recibió la advertencia del líder de Cuba, Fidel Castro, que ha sobrevivido a cientos de intentos de asesinato fallidos”. “Fidel siempre me dijo: Chávez ten cuidado, estas personas han desarrollado la tecnología, eres muy descuidado”.

Han transcurrido 45 años desde que se desató aquel escándalo en que se vieron involucradas las diferentes organizaciones de inteligencia de los Estados Unidos; a pesar de las actuaciones del Congreso y medidas ejecutivas de dos de sus mandatarios prohibiendo su repetición.

Sin embargo, la historia nos está demostrando claramente, que esos poderosos y tenebrosos aparatos de espionaje de los Estados Unidos, y los gobiernos que los dirigen y amparan, seguirán apostando por la eliminación, no solo de los países que no les son afines, sino también de cualquier ciudadano que posea alguna relevancia y, como tal, represente un peligro que interfiera en sus perversas proyecciones.

jalcorta@nauta.cu

viernes, 25 de mayo de 2018

Venezuela crónica de un triunfo y un ataque anunciado


Por Gerardo Szalkowicz:
Doña Carmen llega despacito, medio rengueando, al colegio Manuel Fajardo del populoso y mítico barrio 23 de Enero. Arrastra sus 81 años con hidalguía, una de sus manos morenas se apoya en un bastón y la otra carga un paraguas para el sol. Peregrinó cuatro cuadras y unos 60 escalones cerro abajo. Ante el primer acercamiento despliega su sonrisa caribeña, nos guiña el ojo y responde: “Mi voto es directo, universal, secreto… y maduro”. Antes de irse la volvemos a abordar y ya con más confianza descarga: “Mira chico, la vaina es así: estamos pasando roncha, sobreviviendo a cómo podemos, no te voy a caer a cuentos, pero estamos claros que la culpa es de los gringos que nos quieren tumbar a punta de hambre.
No lo van a lograr, aquí hay un pueblo resteado (jugado) con la revolución, que no quiere perder su soberanía, nunca más seremos sus esclavos”.


En la recorrida por los distintos centros de votación caraqueños se repiten las doñas Carmen. Varían las edades, los rostros, las historias, pero los mensajes son parecidos. Y sobre todo el origen social. Es cierto que la afluencia de votantes es mucho menor a elecciones anteriores, que se percibe el descontento y la apatía instalado en los últimos años, pero la polarización de clase es evidente: la mayoría de las y los votantes proviene de sectores populares, los centros de votación en zonas de clase media y alta están casi vacíos.

Primera conclusión: hay un núcleo duro chavista que se mantiene firme incluso en las cada vez más complicadas condiciones de vida. Esta vez fueron 6,1 millones de personas que le dieron la reelección a Maduro nada menos que con el 67,7% de los votos, más de 4 millones por encima de Henri Falcón (21,1%). Hay memoria, por las innumerables conquistas en estos 20 años. Hay conciencia política, adquirida en tiempos de revolución. Es cierto que el chavismo atraviesa una etapa de retroceso, de debilidad; obtuvo un millón y medio de votos menos que en la presidencial anterior, pero en este contexto de asedio internacional y crisis económica supo mantener la unidad y se ratificó como principal fuerza política y electoral en el país.

Como contraparte, las elecciones profundizaron el desconcierto y la atomización de una oposición huérfana de liderazgos potables y que perdió capacidad de movilización (menos de 300 personas el miércoles pasado fue la máxima convocatoria de protesta de los últimos tiempos).Su incapacidad para interpelar a los sectores populares, su subestimación al chavismo -al que reducen a una masa ignorante arrastrada clientelarmente-, su subordinación a los mandatos externos, los sigue llevando una y otra vez al fracaso. Falcón y Bertucci no lograron captar esa base social, pero emergieron como nuevas fracciones de la derecha local.

Una segunda sensación que repiten los votantes consultados es la valoración de haber recuperado la paz. Un año atrás, las calles de Venezuela (en rigor algunas zonas de clase media y alta) eran escenario de una suerte de insurrección con impronta paramilitar que dejaba un tendal de muertes, destrozo de hospitales y edificios públicos, personas quemadas vivas y un país al borde la guerra civil.

Los grandes medios lograban instalar la imagen de “la dictadura” y “el gobierno represor” y le contaban las horas a Maduro. Nadie hubiera imaginado el panorama actual: el chavismo logrando su cuarta victoria en 10 meses en una jornada electoral sin incidentes (a excepción de las botellas que le arrojó un grupo de opositores al expresidente español Rodríguez Zapatero por haber sostenido su apoyo al proceso democrático venezolano).

La otra (y principal) preocupación que trasmite la población venezolana en la jornada electoral, y que se percibe constantemente en la calle, en el metro, e todos los ámbitos de la vida diaria, es la soga económica que aprieta cada día más. Hiperinflación descontrolada que vuelve insignificante cualquier salario medio, escasez de efectivo y fallas constantes en los servicios públicos son partes de una crisis multidimensional inducida que tiene su centro de operaciones en Washington pero que, tras más de cuatro años, no encuentra una respuesta eficaz desde el Ejecutivo venezolano.

La matriz de la abstención
Los grandes consorcios mediáticos instalaron la idea de una elección deslegitimada por la baja participación (fue del 46%), siguiendo el libreto del “desconocimiento” desplegado por EEUU, la OEA, la Unión Europea, el Grupo de Lima y los partidos opositores venezolanos que acataron la orden de no presentarse ante una segura derrota.

Las cifras de participación electoral similar o menores en la región (40,6% en las últimas presidenciales colombianas o 46% en las recientes chilenas) desnudan la manipulación y doble vara de los medios y la “comunidad internacional”, que nunca cuestionaron la legitimidad otorgada por los votos a Piñera o a Santos.

En cuanto al sistema electoral venezolano -calificado hace unos años por Jimmy Carter como “el más seguro del mundo”-, los cerca de dos mil acompañantes y observadores internacionales ratificaron su confiabilidad y transparencia. El proceso de votación, automatizado comienza con la huella dactilar, que habilita a realizar el voto electrónico y culmina con un recibo para el votante y otro que coloca en la urna. Además, tras el cierre de mesas se realizan auditorías de verificación ciudadana.

Nicanor Moscoso, presidente del Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA), que monitoreó la elección, aseguró: “Podemos recalcar que estas elecciones deben ser reconocidas porque son el resultado de la voluntad del pueblo venezolano”. Por su parte, la representante de la misión de la Unión Africana, Arikana Chihombori Quao, sostuvo: “No conozco en el mundo un proceso electoral más transparente y riguroso como el de Venezuela”.

Los días por venir
Lo que se viene para Venezuela es mayor asedio internacional, ofensiva comunicacional y asfixia económica. Así lo dejaron en claro las nuevas sanciones anunciadas por Trump horas después de las elecciones y el “plan Masterstroke” del almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur estadounidense, en el que insta a “alentar la insatisfacción popular incrementando la escasez y el alza en precio de los alimentos, medicinas y otros bienes, con la intención de provocar la deserción de los ciudadanos por todas las fronteras”. La amenaza de la intervención extranjera sigue latente.

Con la victoria del domingo, el chavismo mostró fortaleza, logró mantener el poder político. Ganó aire y tiempo. Pero la urgencia sigue ahí: revertir el descalabro económico. Y deslastrarse de las altas cuotas de corrupción y burocratismo que lo dificultan. De las pugnas entre las distintas visiones a lo interno dependerá el rumbo a seguir. Todavía queda margen para que el gobierno se atreva a profundizar el proceso y retomar la estrategia comunal como vía al socialismo bolivariano.

Editor de Nodal.
coordinadora@solidaridadvenezuela.org

miércoles, 7 de febrero de 2018

El imperio está empeñado en impedir las elecciones presidenciales de Venezuela


Por Carlos E. Lippo:


"Yo diría que el proceso electoral en Venezuela es el mejor del mundo"
Jimmy Carter (1)

Tal como se señala en la exposición de motivos de nuestra actual constitución, se ha creado una nueva rama del Poder Público, el Poder Electoral, ejercido por órgano del Consejo Nacional Electoral (CNE), como expresión del salto cualitativo que supone el tránsito de la democracia representativa a una democracia participativa y protagónica.



Y es que tratando de adaptar a nuestro tiempo las ideas inmortales del Libertador Simón Bolívar, esta constitución rompió con la clásica división de los poderes públicos (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), creando el Poder Electoral, inspirado en el proyecto de constitución que el Libertador redactase para la naciente república de Bolivia en 1826 y el Poder Ciudadano, que tiene su inspiración en el proyecto de constitución presentado al Congreso de Angostura de 1819, para la creación de ese gran sueño del inmortal Francisco de Miranda, hecho realidad por el Libertador, que fue la Gran Colombia.

El Consejo Nacional Electoral (CNE), en el marco de sus atribuciones y en cumplimiento de sus funciones, ha diseñado un sistema de votación totalmente automatizado, con identificación biométrica del elector a través de su huella digital, para garantizar así el principio de “1 elector – 1 voto” y con emisión de un comprobante físico del voto electrónico que permite auditar cada proceso a posteriori; siendo necesario señalar además que el correcto funcionamiento de las máquinas de votación y de las programaciones (hardware y software) está garantizado por una cantidad importante de auditorías previas y posteriores al acto comicial, realizadas en presencia de los representantes de todas las organizaciones políticas participantes y de los veedores internacionales acreditados.

La pulcritud de este sistema ha sido reconocida por todos los grupos de veedores internacionales (acompañantes, según su denominación legal), que han actuado en todos los procesos desde que éste fue puesto en funcionamiento en el referendo revocatorio del mandato del Presidente Chávez, que resultó ser reafirmatorio, en agosto de 2004. También ha sido reconocida por alguien tan insospechable de tener simpatías y mucho menos coincidencias con la revolución bolivariana, como lo es el expresidente Jimmy Carter, presidente del Centro que lleva su nombre, quien en su discurso en la reunión anual de esa institución celebrada en el 2012 señaló textualmente: "De hecho, de las 92 elecciones que hemos monitoreado, yo diría que el proceso electoral en Venezuela es el mejor del mundo"(1); complementando ese señalamiento tan categórico con la afirmación de que la mayor ventaja del sistema venezolano es el hecho de que sea totalmente automático, lo que facilita la verificación de los resultados de las elecciones.

En contraste con lo anterior, existe un país que aunque se precia de ser excepcional y de estar al frente de todas las innovaciones sociales, económicas, políticas, científicas, tecnológicas y militares del mundo actual, mantiene aún un arcaico sistema de elección presidencial de segundo grado que data de finales del siglo XVIII, con base en el cual es actualmente presidido por alguien que no fue el más favorecido por el voto popular en sus pasadas elecciones, algo que no es nada extraordinario puesto que ya había ocurrido en cinco oportunidades anteriores (2). Como habrán de saber los lectores, se trata de los mismísimos Estados Unidos del norte de Norteamérica.

Sin embargo no es este anacronismo, que en fin de cuentas atañe sólo a los ciudadanos estadounidenses, lo más deleznable del imperio en materia electoral sino su desmesurado afán de inmiscuirse en cuantas elecciones presidenciales se realizan en el planeta; tal como lo hicieron en Corea, en 1948, organizando unas elecciones con la ayuda del antiguo invasor japonés y bajo el manto tutelar de la absolutamente sumisa ONU de aquellos días, que lejos de reunificar el país profundizó su división (3), y también en el Vietnam, oponiéndose en 1955 a la celebración de unas elecciones propuestas para la reunificación de aquel país, porque daban por seguro que las habrían de ganar los vietnamitas del norte (4). Siendo oportuno recordar que tan funestas acciones de injerencia causaron una cruenta guerra de veinte años en el Vietnam y otra que aún no ha terminado, después de 70 años, en el caso de Corea.

Agotaría todo el espacio que habitualmente dedico a estas notas si me pusiese a señalar el sinnúmero de intromisiones del imperio en diferentes procesos electorales a todo lo largo y ancho del planeta, por lo que pasaré a reseñar sólo las ocurridas en Venezuela desde que a comienzos de 1998 el Comandante Chávez se perfilase como seguro ganador de  las presidenciales convocadas para finales de ese año.

En efecto, en 1998 cuando poco antes de la elección percibieron que el triunfo de Chávez era inevitable ordenaron a los dos grandes partidos del estatus por aquellos días (AD y Copey), que defenestraran a los candidatos por los cuales llevaban casi un año haciendo campaña, para apoyar la candidatura de su ungido, Enrique Salas Römer; a partir de esa fecha siempre han forzado la “unidad” en contra de Chávez y de Maduro, haciendo uso de los más  variados especímenes: Francisco Arias Cárdenas, ex chavista por aquellos días, en las elecciones de 2000; Manuel Rosales, en el 2006; Henrique Capriles Radonsky en el 2012; y nuevamente Henrique Capriles, en las elecciones de 2013, sobrevenidas por la muerte de Chávez.

Sin embargo, no se ha limitado el imperio a intervenir en nuestras elecciones imponiendo los candidatos presidenciales que ha de financiar y tutelar, ni tampoco a intervenir sólo en las presidenciales, sino que se ha acostumbrado a utilizar las movilizaciones asociadas a las Maniobras Navales UNITAS, ejecutadas muy cerca de nuestras costas, como elemento de presión y para garantizar una rápida intervención en caso de que la juzguen conveniente; tal es el caso de: UNITAS IV (presidenciales de 1963); UNITAS LIII (presidenciales de 2012); y UNITAS LVI (legislativas de 2015).

Su injerencia en las elecciones presidenciales de 2013 llegó al extremo de que al no reconocer los resultados oficiales que daban la victoria a Nicolás Maduro por el 1,8 % de los votos, financiaron y dirigieron unas protestas violentas instigadas por el candidato perdedor que trajeron como consecuencia más de una decena de víctimas mortales y medio centenar de heridos; siendo oportuno señalar que el imperio se quedó totalmente sólo a nivel internacional con este desconocimiento, ya que hasta el reino de España que es uno de sus aliados más incondicionales, reconoció oportunamente los resultados (5). A pesar de haberlo reconocido de hecho a partir de la reunión celebrada en la VII Cumbre de las Américas celebrada en abril de 2015 en Panamá y de haberle enviado varias veces al subsecretario Shannon como mediador, la administración Obama nunca lo reconoció oficial y públicamente, y lo mismo se ha negado a hacer hasta ahora la administración Trump.

La variopinta oposición venezolana, acicateada por su victoria en las elecciones legislativas de 2015, durante todo el año 2016 estuvo intentando defenestrar al Presidente Maduro mediante un referéndum revocatorio que no lograron ni siquiera poder convocar gracias a la estulticia de sus dirigentes, así como  también por medio de una caterva de procedimientos inconstitucionales entre los cuales estuvo presente desde el mes de octubre un extemporáneo adelanto de las elecciones presidenciales.

Durante la primera mitad del 2017 persistieron en el adelanto de las elecciones utilizándolo además como hipócrita pretexto para tratar de justificar sus cruentas acciones terroristas que estuvieron a punto de llevar el país al caos total y aún después de ser derrotados en ese intento, por medio de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, persistieron en solicitarlo incluyéndolo como un punto prioritario en la agenda del diálogo con el gobierno que se viene realizando bajo los auspicios del gobierno de la República Dominicana.

A todas luces el adelanto del proceso electoral presidencial para este 2018 había llegado a ser un importante punto de coincidencia entre los venezolanos, como lo sugieren los resultados del más reciente sondeo de opinión de Hinterlaces, una de las pocas empresas serias del país en este ramo, cuya muestra fue terminada de levantar una semana antes de la celebración de las elecciones para alcaldes y concejales, según los cuales el 72 % de los venezolanos estaría de acuerdo en adelantar las presidenciales entre febrero y marzo de 2018 y sólo un 26 % estaría en desacuerdo (6).

Es en el marco de las consideraciones anteriores y habida cuenta de que estamos ya en el tiempo constitucional establecido para ello, que la  Asamblea Nacional Constituyente (ANC), el pasado miércoles 23, aprobó por votación unánime el ordenar al CNE la convocatoria a elecciones presidenciales para el período 2019-2025 en el lapso comprendido hasta el 30 de abril del presente año. Es importante señalar, como un indicador del delicado momento político que estamos viviendo, que Delcy Rodríguez, presidenta de la ANC, al hablar de las motivaciones que tuvo ese organismo para haber tomado tal decisión, argumentó lo siguiente: “… los venezolanos no queremos la guerra, no queremos una guerra civil, no queremos una intervención militar, defendemos la paz y la tranquilidad en sus expresiones económicas, políticas, sociales, culturales, eso es lo que queremos los venezolanos, y estamos en ese proceso, por eso hemos convocado al evento de la elección presidencial” (7), argumento que compartimos íntegramente.

Contrario a lo que en una sana lógica cabría esperarse, la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que llevaba ya más de 16 meses pidiendo a gritos las elecciones anticipadas, no sólo es que no ha recibido esta decisión con beneplácito, sino que hasta esta fecha no ha hecho pública ninguna posición oficial al respecto. Y por otra parte, de los partidos que conforman dicha coalición, unos han manifestado, aunque sin mayor entusiasmo, estar a favor de acordarse en un candidato único para poder participar mientras otros han rechazado de plano la convocatoria con las argumentaciones más estúpidas que se pueda uno imaginar.

Curiosamente, el mismo día 23 y mucho antes de que cualquier grupo opositor se pronunciase, el llamado “Grupo de Lima”, esa manga de gobiernos cipayos del continente que servilmente ejecuta el trabajo sucio ordenado por los gringos en nuestra contra, que hasta hace un par de meses  clamaba histéricamente por elecciones anticipadas, se pronunciaba en contra de la decisión con el petulante discurso de quienes se sienten procónsules del imperio: "Exigimos que las elecciones presidenciales sean convocadas con una adecuada anticipación, con la participación de todos los actores políticos venezolanos y con todas las garantías que corresponda" (8). ¡Qué riñones, al igual que los gringos no nos conocen, aunque tienen sobrados argumentos para conocernos!

Y al día siguiente, en clara demostración de que es el imperio el verdadero dueño de este funesto circo montado en contra de Venezuela, a través de su embajada en Caracas, emitía un grosero comunicado (9) en el cual terminaba señalando: “Exhortamos al Gobierno de Venezuela a que cumpla los compromisos asumidos conforme a la Carta de la OEA y la Carta Democrática Interamericana (¿!). Apoyamos la declaración emitida el 23 de enero por el Grupo de Lima, en la cual se llama a impulsar un proceso democrático inclusivo y transparente”.

Resulta evidente que tan destemplada posición por parte del imperio y sus aliados regionales se basa en la certeza de que la revolución bolivariana emergería de ese proceso con una gran fortaleza gracias a una clamorosa victoria del presidente Maduro. También pone de manifiesto la contradicción existente entre el imperio y el sector opositor proclive a participar, contradicción que es necesario exacerbar por todos los medios a nuestro alcance, en beneficio de todos.

Constituyen pruebas inequívocas de que no pudiendo montar unas elecciones tuteladas en Venezuela, el imperio está decidido a impedir las ya convocadas, los siguientes hechos: la anunciada gira del secretario Tillerson por Méjico, Argentina, Perú y Colombia, próxima a ser iniciada, cuyo propósito no declarado es atar indisolublemente al dispositivo militar invasor a los gobiernos cipayos de estos países y a otros del Grupo de Lima; unas desesperadas e inconexas declaraciones de Mike Pence, el número dos del imperio, en las que al mismo tiempo que rechaza la convocatoria a elecciones acusa al gobierno venezolano de no llamar a elecciones (10); y más recientemente, un irrespetuoso pronunciamiento difundido el día 30 a través de la cuenta oficial de la embajada gringa (11), @usembassyve, señalando que: “El gobierno de los EE.UU. cree en un diálogo genuino y espera que el régimen de Maduro tenga el coraje de reformar el CNE y permitir la participación de la MUD en elecciones presidenciales efectuadas a partir de una fecha acordada por ambas partes”.

Aunque es harto conocida nuestra posición de abogar por la realización de unas elecciones con un formato diferente al de la “democracia burguesa”, por razones más que obvias, queremos dejar sentada nuestra plena conformidad con la convocatoria a estas elecciones anticipadas aunque se siga usando el mismo formato que tanto hemos cuestionado; sólo nos quedaría señalar que consideramos que la fecha de su celebración debería ser la más próxima técnicamente posible, dentro del lapso ordenado por la ANC.
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!

(1)    https://actualidad.rt.com/actualidad/view/54145-jimmy-carter-sistema-electoral-venezolano-mejor-mundo
(2)    https://www.telesurtv.net/news/Estados-Unidos-donde-se-puede-ser-presidente-sin-voto-popular-20161108-0036.html
(3)    http://www.granma.cu/granmad/secciones/ref-fidel/art34.html
(4)    https://es.wikipedia.org/wiki/Vietnam
(5)    https://mundo.sputniknews.com/mundo/20130417156872052/
(6)    http://www.sincuento.com/2018/01/21/jose-vicente-hoy-entrevita-a-wilmar-castro-soteldo-ministro-de-produccion-agricola-y-tierras-y-los-confidenciales/
(7)    http://www.cubadebate.cu/noticias/2018/01/28/delcy-rodriguez-venezuela-quiere-paz-por-eso-convocaremos-elecciones-presidenciales/#.WnJD2HwpDIU
(8)    http://www.eluniversal.com/noticias/politica/grupo-lima-rechazo-adelanto-elecciones-presidenciales-venezuela_685352
(9)    https://ve.usembassy.gov/es/elecciones-presidenciales-anticipadas-en-venezuela/
(10)  http://www.lechuguinos.com/mike-pence-venezuela-no-hay-elecciones/
(11)  http://www.lechuguinos.com/embajada-ee-uu-irrespeta-venezuela/

celippor@gmail.com