viernes, 4 de septiembre de 2020

Donald Trump y su fracasada política contra Cuba



Por Tony López R.:
La censura al periódico Granma, y a otros medios noticiosos cubanos como la Mesa Redonda y Cuba debate, es el reflejo de la fracasada política de bloqueo, sanciones y ataques militares a la Revolución Cubana y muestra la debilidad que demuestra esa malograda política, no solo de la administración Trump, de todos los gobiernos que desde 1959 han ejecutado esa genocida política contra el pueblo cubano.

Al tener conocimiento de estas acciones contrarias al capítulo----- de la Constitución de los Estados Unidos, he querido remontarme en importantes hechos históricos pocos conocidos por nuestras jóvenes generaciones y que ellas puedan explicar las razones esenciales de porque los gobiernos estadounidenses se niegan a sostener normales relaciones con Cuba y mantiene un genocida bloqueo contra la isla. Pero también la firme posición del pueblo y su gobierno revolucionario. 

La decisión de censurar a la prensa cubana escrita y televisiva, solo se explica, como debilidad y temor a que el pueblo de los Estados Unidos conozca la verdadera realidad cubana y se venga abajo todas las montañas de mentiras, que sobre el gobierno y el pueblo cubano se ha difundido en toda la Unión Americana y de otras latitudes y conozcan los logros de la Revolución Cubana, a pesar de su criminal bloqueo de 58 años cuyo delito es mantenerse firme, independiente y soberana.

Increíblemente suspendieron el servicio You Tube y Twitter a Cuba debate y la Mesa Redonda, unas horas antes de que los científicos cubanos dieran a conocer que Cuba ya tenía la vacuna contra la Covid-19, Soberana 01.  Trump y su vergonzoso secretario de Estado y gobierno, no podían aceptar que Cuba se adelantara y pusiera al servicio de la humanidad una vacuna, porque Cuba salva vida y no asesina pueblos como han hecho y hacen los gobiernos de Estados Unidos.

Han pasado 60 años del triunfo de la revolución cubana y Miami que era apenas un remanso de paz y tranquilidad donde venían a vacacionar los jubilados del norte y disfrutar de sus hermosas playas, de repente se convirtió en el centro de conspiración, y de acciones de la delincuencia y mafia de cuello blanco que huyó de Cuba.

Estados Unidos y el gobierno de Eisenhower cómplice de la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista, abrió las puertas y  Miami se convirtió en el refugio de los  criminales y odiados esbirros y sus corruptos congresistas, funcionarios batistianos y políticos  vinculados a la dictadura, la mayoría de ellos relacionados con la mafia italiana-americana, de Mayer Lansky,  propietarios de hoteles y casinos de juego y antros de prostitución y vicios, que regenteaba el hijo del dictador Papo Batista.

Junto a esos delincuentes y tránsfugas, se fueron a vivir a Miami y New Jersey, en los primeros meses del triunfo de la revolución, muchas familias de la alta burguesía cubana, clase media alta, profesionales y otras familias, muchas de ellas   engañadas por la campaña de que Cuba y el gobierno comunista no durarían mucho tiempo en el poder, porque Estados Unidos no lo permitiría.

En apenas unos tres o cuatro meses del triunfo del 1ro de enero, la campaña anticomunista se venía intensificando cuando la revolución se proclamaba nacional liberadora y si bien existía una buena relación con el Partido Socialista Popular, (PSP), el gobierno estaba integrado por personas que no militaban en el PSP, la mayoría eran combatientes revolucionarios del movimiento 26 de julio o del Directorio Revolucionario y muchos otros miembros del gobierno provenientes de la Resistencia Cívica.

Es conocido que, dentro de la embajada de los Estados Unidos, a fines de 1958, existía una fuerte discrepancia entre el embajador Earl Smith y el Consejero Político John Topping, (1) el embajador Smith defensor a ultranza de Batista y Topping propulsor de buscar una tercera vía para sacar a Batista, y evitar que Fidel ocupara el Palacio Presidencial, a quien caracterizaban como un revolucionario radical.

La preocupación sobre el rumbo que tomaría la revolución cubana liderada por Fidel Castro, se puso de manifiesto durante la visita a Estados Unidos, que en abril de 1959 él hizo en su condición de Primer Ministro, invitado por la Sociedad Americana de Editores de Periódicos (SAEP), lo que permitió que él líder revolucionario pudiera intercambiar con diversos sectores sociales, congresistas y políticos de los Estados Unidos, incluida una reunión con el vicepresidente Richard Nixon.

Por cierto, la reunión con Nixon fue un desastre, Fidel no cedió ni un ápice y Nixon “quiso aconsejarlo sobre como gobernar, y le advirtió sobre la creciente influencia de los comunistas en su gobierno” y escribió un memorando que expresaba: “Fidel era increíblemente ingenuo con respecto a la amenaza comunista”. Nixon se convirtió en el primer defensor de destruir por la fuerza a la Revolución Cubana.

El mensaje era claro, Cuba no era libre de elegir su propio camino si ese camino le parecía comunista a Estados Unidos. Lo que sí quedó claro, que Fidel y el equipo económico que le acompaño, no fueron a pedir ayuda económica a Estados Unidos, planteo que su viaje eran de buena voluntad y de mantener buenas relaciones con Estados Unidos en el marco de mutuo respeto. Ese fue un digno mensaje de Fidel Castro y la administración estadounidense entendió, que Fidel y el gobierno revolucionario no se podía comprar, ni se arrodillaba.

Y con su respuesta a Nixon sobre el tema del comunismo, dejó muy bien sentado, que nadie podía decirle a Cuba cual era el camino a escoger y mucho menos que se le imponga una política de no reconocer que los comunistas eran una fuerza política ajena, sino que eran parte de la coalición revolucionaria y firmes aliados de la Revolución Cubana.

Como se pudo constar casi dos años después de aquella visita, en 1960, cuando el Secretario General del PSP Blas Roca, quiso entregar la dirección del Partido a Fidel y este no aceptó, pero fue Fidel quien propugnó y en su condición de máximo jefe del Movimiento 26 de Julio, lideró el proceso de unidad del M-26-7, con el Directorio Revolucionario 13 de marzo y el PSP. Es así, que, a fines de 1960 con la propuesta unitaria de Fidel, surge las Organizaciones Revolucionarias Integradas. (ORI).

En esa visita que incluyó conversar con miembros del gobierno de Eisenhower, incluido un “emisario de la CIA nombrado Gerry Droller (alias Frank Bender, seudónimo que utilizó como jefe de acción de la fracasada invasión a Bahía de Cochinos) (2) este sacó la conclusión que Fidel no era comunista, sino un nacionalista radical. El discurso del peligro que significaba el comunismo de Bender, le entró a Fidel por un oído y le salió por el otro, evidentemente Fidel que era un político y avezado analista, aceptó esta entrevista, no por protocolo, sino porque obviamente quería saber que pensaban sobre él y Cuba los ejecutores de la política imperial.

Desde entonces, abril del 59 hasta nuestros días, Estados Unidos ha desarrollado una agresiva política contra la Revolución Cubana, teniendo como sede la ciudad de Miami, a donde se refugiaron desde personas interesadas en tener un buen vivir como propone el American Way of Life, entre que, por cierto, solo lo logra una exigua minoría. 

Miami se convirtió en la madriguera de los terroristas como Posada Carriles, Orlando Bosch, Jorge Más Canosa, la familia Díaz Balar, Ileana Ros, José Basulto entre otros, todos vinculados a los crímenes de la dictadura batistiana y otros a los actos terroristas y asesinatos de cubanos en estos últimos 40 años. Es imposible olvidar el crimen del avión de Barbados, los ametrallamientos desde lanchas rápidas provenientes de Miami, a los hoteles y playas, cubanas la colocación de bombas en hoteles y restaurantes, para sabotear el turismo.

En Estados Unidos, hijos de emigrados cubanos, como Marco Rubio, Ted Cruz y Curbelo entre otros se han convertido en la punta de lanza contra la Cuba Revolucionaria de hoy, ellos son los que en Miami lideran la política anti cubana, práctica que les ha resultado beneficiosa porque se llenan los bolsillos con los 40 millones de dólares que destina el congreso de Estados Unidos en su política contra Cuba.

En todos estos años se han dedicado a esa política contra Cuba y a vivir de los millones y millones de dólares, que aporta al fisco el pueblo norteamericano, que comenzó en la década del 60 para financiar bandas criminales de alzados, la derrotada invasión mercenaria por Playa Girón, la famosa Operación Mangosta, en la preparación de más de 630 atentados contra el líder de la revolución Fidel Castro y otros dirigentes.  Todo ordenado y organizado por la CIA, cuyo centro principal estaba ubicado en Miami.

De la industria contrarrevolucionaria cubana se han enriquecido varias  familias  entre ella la de Mas Canosa, los Díaz Balar, y la de  Iliana Ross, entre los más célebres y la caterva de delincuentes que integraron las organizaciones Alfa 66, Omega 7 y Directorio Democrático, así como los canales de televisión y radios de Miami, que siguen viviendo de propagar noticias falsas y programas dedicados a Cuba, cuyos contenidos solo muestra el odio que sienten por la tierra donde nacieron y lo indignamente  deseos anexionistas, mientras que el pueblo cubano, siente por ellos  absoluto deprecio por tal abyección. Pero todos ellos, siguen chupando de la teta del imperio, pero sin lograr sus objetivos.

Y tal como el analista Jesús Arboleya, muy bien recoge en su artículo para Progreso Semanal, que “Las estructuras destinadas a la guerra contra Cuba, muchas de ellas creadas por la CIA, también acabaron puestas en función de influir en la política doméstica y se articuló una fuerza política que permitió a los cubanoamericanos el control de importantes espacios locales, así como catapultar a la extrema derecha a planos nacionales, formando parte de los sectores más conservadores del país”.

Así nació lo que Francisco Aruca bautizó como la “industria del mal”, y la razón por la cual esa emigración cubana y no exilio, como se autoproclaman, están atrapadas por el debate político entre republicanos y demócratas y esa política doméstica, tiene una gran incidencia en el tema de Cuba, que influye en la existencia de una doble moral de la comunidad cubana, porque el miembro de ella, que en Miami, defienda a Cuba, sufre persecución y que a lo largo de la historia, en estos 60 años, ha costado  muchas muertes.

En relación a la actual coyuntura electoral es normal que los medios de prensa y figuras recién emigradas de Cuba, estén apoyando a Trump, considerando que su triunfo representaría el derrocamiento del gobierno revolucionario cubano y fíjense que la campaña en contra de los demócratas, vuelve a la misma cantaleta del comunismo del año 59, ahora resulta que Biden y sus seguidores son socialista, la idea, imponer el terror y levantar el fantasma del comunismo, retomando la época de la “guerra fría”. Una absoluta y mentirosa campaña, que esconde los verdaderos y aviesos fines neocoloniales del imperio.

Las desesperadas acciones del gobierno de Estados Unidos, entre ellas la censura a los medios de prensa, cubanos y, venezolanos, es la prueba más contundente, que Trump ha perdido la batalla y no podrá eliminar de este Continente a los gobiernos revolucionarios de Venezuela, Nicaragua y Cuba, porque sus pueblos han ganado en conciencia y saben de qué lado está la razón.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com


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