viernes, 11 de septiembre de 2020

Colombia Álvaro Uribe Vélez, acusado de narco-paramilitar



Por Tony López R (*):
Cuando en días pasados la prensa de los Estados Unidos publica documentos desclasificados, que el gobierno estadounidense sospechaba desde hace 20 años de los presuntos vínculos de Uribe Vélez con el narco paramilitarismo, es considerar, que los colombianos y latinoamericanos somos idiotas. Todo un gran show mediático. Hace 40 años que se le hizo la primera acusación a Uribe de estar vinculado al narcotráfico.

En el año 1981 el ex gobernador del departamento de Antioquia, Iván Duque Escobar, “denunció ante el entonces presidente Julio César Turbay Ayala, que Álvaro Uribe Vélez nombrado por él como Director de Aeronáutica Civil, había otorgado una licencia al conocido narcotraficante Jaime Cardona, con el fin de trabajar la ruta aérea Medellín- Turbo, así como la construcción de pistas de aterrizaje para aviones de la mafia”.  Turbay no tomo medidas y Uribe duró en el cargo dos años. (1)


Desde entonces la sindicación de que Uribe Vélez estaba vinculado al Cartel de Medellín y a la familia Ochoa, a quien le unen lazos familiares, había sido denunciadas, tal es así, que cuando el ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, ordenó una investigación sobre Aeronáutica Civil, comenzaron a salir informaciones sobre el tema.

El periodista colombiano Fabio Castillo en su libro “Los Jinetes de la Cocaína” dio a conocer que “Uribe le otorgo licencia a muchos pilotos de los narcotraficantes cuando era director de Aeronáutica Civil”.
El ministro Lara ordenó paralizar 30 aeronaves a los Ochoa, 10 a Pablo Escobar, 10 a Gonzalo Rodrigue Gacha “El Mexicano” y 4 a Carlos Lehder Rivas, que habían sido beneficiadas con dichas licencias.

Información aportada por el diario El Tiempo el 8 de septiembre de 1983, en la pagina 17 A, da cuenta de lo siguiente: “El Consejo Nacional de Estupefacientes, solicitó ayer a la Aeronáutica Civil suspender la operación aérea de la flota de aviones, helicópteros y avionetas, propiedad de Pablo Escobar y Carlos Lehder”

Ya desde esa fecha, 8 de septiembre de 1983, en su primera página el diario El Colombiano, daba a conocer que “el gobierno de los Estados Unidos señalaba a Carlos Lehder, Pablo Escobar y Jorge Ochoa como cabecillas del cartel de la cocaína”. El 21 de abril del 2002 la unidad investigativa del periódico El Tiempo señala “que durante la gestión de Uribe comprendida desde marzo 24 de 1980 y agosto 6 de 1982 se otorgaron 562 licencias”. “La administración Uribe de Aeronáutica también otorgo licencia de operación a 95 pistas privadas”.

Mientras que “el ministro Lara Bonilla, daba una batalla en la Cámara de Representante, para que se aprobara la ley que permitía la extradición, y denunciaba que el parlamentario Pablo Escobar, poseía tres hangares y una flotilla de aviones para transportar drogas”.

Como es sabido, el enfrentamiento del ministro de Justicia Lara Bonilla a los carteles de la droga, le costó la vida, Pablo Escobar ordenó su asesinato.

Acerca de la noticia de los vínculos de Uribe Vélez con el narco-paramilitarismo, que ahora desclasifica el gobierno de Estados Unidos, cabe preguntarse: ¿Porque en todos estos años, sí el secretario de Defensa de EE: UU Donald Rumsfeld, conocía estos vínculos mafiosos, los gobiernos de Bush y Obama, le dieron total apoyo e incluso se sirvieron de él al aceptar Uribe la entrega de su territorio para establecer 7 bases militares de EE: UU en Colombia?

Se desprende de esa conducta de la Casa Blanca: ¿complicidad o chantaje? ¿Porque ahora desclasifican y publican documentos que prueban los vínculos del ex presidente y ex senador Uribe Vélez con el narco-paramilitarismo? Es acaso una jugada electoral de Trump para presentarse como defensor de los derechos humanos y enemigo del narcotráfico, cuando la realidad ha venido demostrando una política de complacencia o tolerancia, empleando una hábil y tramposa defensa de Uribe Vélez.

Todo lo que está sucediendo es muy oscuro, el encarcelamiento domiciliario de Uribe y la maniobra de salir de la jurisdicción de la Corte a la Fiscalía, con una maniobra de Uribe al renunciar a la curul y así pasar a la justicia ordinaria quien lleve el caso, a mano  del Fiscal Francisco Barbosa, quien por su dependencia y relaciones política con Uribe fue recusado por el senador Iván Cepeda y  pese a estar recusado el  Fiscal  nombro Fiscal  para el caso de Uribe,  al Fiscal  Gabriel Jaime,  que llevó al senador Iván Cepeda a  reiterar la ilegalidad cometida por el  Fiscal Barbosa,  quien en el proceso de Uribe  debe abstenerse de actuar.  Es público que el Fiscal Jaime está señalado de uribista y por sus relaciones con el exgobernador del Magdalena, Trino Luna y sus vínculos con el paramilitarismo.

Por otra parte, el escándalo con el incumplimiento de la orden judicial del tribunal de Cundinamarca al gobierno de Duque porque desconoció al senado, como manda la Constitución de ingreso de tropas militares extranjeras a territorio colombiano. Lo cierto es que el gobierno sigue incumpliendo y el senador Iván Cepeda denuncia que siguen ingresando tropas estadounidenses, sin la aprobación del senado y violando la Constitución.

La negativa de Estados Unidos en extraditar al capo narco-paramilitar Salvatore Mancuso a Colombia, con el argumento de que hubo errores de procedimiento en la solicitud de extradición del gobierno de Colombia y que por esa razón fue extraditado a Italia, cuando era conocido que Mancuso había manifestado su disposición a declarar todo lo que conocía del comprometimiento de Uribe con el paramilitarismo y las masacres cometidas en Colombia.

El gobierno de Donald Trump será señalado de cómplices   al apoyar y admitir la impunidad con la que el gobierno de Iván Duque está actuando en el caso del ex presidente Uribe Vélez, en un tema tan sensible como el paramilitarismo y el narcotráfico, lo que se agrava con las 43 masacrases que se han cometido en lo que corre de este año, que involucra en algunas de ellas a las FF: MM. Por cierto, no es descartable que los líderes del partido demócrata pueden utilizar estos elementos en la campaña contra Trump.

A este escándalo se enfrenta el gobierno colombiano en medio de una crisis sanitaria como consecuencia de la pandemia que azota a la humanidad y que en Colombia ha cobrado la vida de más de 22 mil fallecidos y los más de 600 mil infestados por una negligente e insensible política del Presidente Duque, que se ha dedicado a buscar salida, como bien se dice, en el argot mafioso colombiano, al caso de su patrón.
(*) Periodista, politólogo y analista internacional.

Biografía no autorizada de Álvaro Uribe. Ed Oveja Negra 2002. Pag 7-8 y 15. Josef Contreras y F. Garavito.
jorgarcia726@gmail.com

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