viernes, 1 de noviembre de 2019

El riesgo del resurgimiento de una bota militar en el Cono Sur y evaluación de la coyuntura interna en Venezuela


.
Por Juan Martorano:
América Latina y el Caribe son en estos momentos escenarios de grandes manifestaciones y protestas como parte de una convulsión social producto de las medidas neoliberales que EEUU y aliados aplican, dentro del contexto del dominio del espectro global y en sus planes de reconquista y recolonización de lo que ellos consideran su “patio trasero”.


Indudablemente, los triunfos en Bolivia y Argentina nos alegran sobremanera. Uruguay luce cuesta arriba, sin embargo, el hecho de que un triunfo del Frente Amplio luzca cuesta arriba no quiere decir que en cuatro semanas no pueda revertir una tendencia, si se saben hacer las rectificaciones a tiempo y desenmascarar la propuesta programática de Lacalle Pou. Es importante que esto se haga así, por el bien de la Patria Grande.
Pero la mayor atención se ha enfocado en una de las sociedades más desiguales del continente como lo es Chile. El país que han mostrado como la panacea y el modelo a exportar para el resto de nuestras naciones, mostró su verdadero rostro: Un pueblo hastiado de las políticas de shock y de la receta neoliberal, que ha estallado por los cuatro costados.

Chile lleva cerca de tres semanas encendido en protestas y manifestaciones, resistiendo una brutal represión y violaciones de Derechos Humanos, hechos estos en los que los organismos multilaterales guardan silencio cómplice y miran a otro lado. Parte de la hipocresía y la doble moral de este tipo de organismos de Derecho Internacional Público, varias veces denunciado por el comandante Chávez.

Indudablemente el panorama de Chile nos duele en el alma, y a la vez nos llena de esperanza, pero como analistas objetivos de esta realidad, también el camino que ha adoptado la sociedad chilena no es nada fácil, y los riesgos aumentan porque el imperialismo no escatima esfuerzos para derramar sangre y llevarse por el medio a quien ose obstruir sus planes hegemónicos de tutelaje y dominio.

El primer elemento que tienen a favor las fuerzas de la reacción en Chile es el carácter de cancerberos de la burguesía y de los propios gringos por parte de los carabineros y la Fuerzas Armadas de ese país. No es como en el caso venezolano, que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) tiene un origen y un carácter eminentemente popular. En Chile, los componentes de la fuerza pública y el componente armado tienen un origen y una derivación eminentemente elitesca y de defensa de las clases dominantes.

Por otra parte, está el predominio de la Constitución y todo el entramado que construyó la dictadura de Augusto Pinochet que tiene un carácter pétreo (como una roca muy dura, resulta prácticamente inmodificable) y de parte de los actores políticos, sobre todo los que hacen vida en el parlamento y en Poder Ejecutivo, hay poca voluntad política de realizar las reformas que Chile demanda en estos nuevos tiempos.

Pero hay algo peor, y esto sí es preocupante, y es lo afirmado por el profesor y camarada José Sant Roz, quien al igual que Diosdado Cabello (Primer Vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela y presidente de la Asamblea Nacional Constituyente) quienes, al observar la espontaneidad de las manifestaciones en Chile, pero que le falta evidentemente una clara conducción política, el riesgo de que el resurgimiento del fascismo aplique de que el remedio sea peor que la enfermedad.

Me explico. El profesor Sant Roz denunció en reciente artículo titulado: “Pompeo monitorea Chile: “Si es necesario un Pinochet, PUES, no vacilaremos”. En el referido artículo, Sant Roz revela que Pompeo, en una reunión ante una Comisión de Urgencia de la Cámara de Representantes, manifestó la preocupante situación de Chile: “América del Sur se nos puede embrollar de modo incontrolable si no tenemos siempre a la mano un líder militar, y en el caso de Chile, esto reclama un jefe de la “CALIDAD SOLIDARIA” del general Augusto Pinochet. Esa es la cuestión de esta hora, la que estamos enfrentando en este momento, y que la estamos enfocando con sumo cuidado. Queremos que las cosas en Sudamérica en general, nunca vayan bien a lo interno de cada país en estos permanentes polvorines, aunque eso forme parte de nuestra línea estratégica fundamental, pero… siempre y cuando los eventos desestabilizadores puedan ser dirigidos por nosotros…”.

Otra de las revelaciones del profesor Sant Roz de su nota, la cual recomiendo leer, revela que el pasado 23 de octubre hubo movimientos inesperados: viajaron a Santiago de Chile un grupo de asesores norteamericanos para tratar directamente la grave situación interna del país, la que estaba enfrentando el presidente Sebastián Piñera, algo realmente insólito. El país estaba sublevado, desafiando a los carabineros, una fuerza especial de ocupación, cuyos altos jefes casi siempre han sido entrenados en Estados Unidos, para cuestiones de alta seguridad de Estado.

Ojo con esto, porque el optimismo y la esperanza de la correlación de fuerzas en el continente no deben hacer que perdamos las perspectivas ni entremos en excesos de confianza, porque el enemigo también juega y despliega sus tácticas. Y cuando por momentos logra neutralizarnos por revelar nuestras cartas, entonces entramos en decepción.

Sebastián Piñera como buen fascista e hijo de Pinochet, no va a renunciar a la Presidencia de Chile. Y las Fuerzas Armadas chilenas y carabineros, como buenos gendarmes del statu quo, no se les aguará el ojo para reprimir, pero sobre todo PARA MATAR a cuantos osen insubordinarse al orden establecido. Las únicas maneras en las que pudiera salir Piñera del poder es a través de elecciones presidenciales (las cuales serán en Chile en el 2022), o a través de un Golpe Militar (el cual, mientras este se va a su exilio dorado en EEUU, lo amnistía de todos los crímenes que cometerá, con tantos asesinatos que harían ruborizar hasta al propio Hitler).

Y este riesgo de que una bota militar se apodere de Chile no sería exclusivo de ese país. La Argentina con Alberto y Cristina Elizabeth Fernández también corre ese riesgo, al igual que el Estado Plurinacional de Bolivia de Evo Morales y Álvaro García Linera ante la reactivación de la “media luna” de hace 12 años en ese país, a propósito del desconocimiento de la oposición de los resultados de las elecciones generales celebradas en esa nación hace un par de semanas, y que a la cabeza de ese plan desestabilizador está el ex candidato y ex presidente de ese país, Carlos Mesa.

Es ahí, cuando pasamos como lo hemos señalado en el título de este artículo, a formular algunas consideraciones sobre el frente interno en Venezuela. Los recientes resultados electorales en Bolivia y Argentina, más el resto de las situaciones en el resto de Suramérica, el Caribe (Con Haití, Honduras y ahora se suma Panamá a protestas de calle) y hasta en Europa (con la retoma de las protestas en Cataluña por su independencia del reino de España) hace que dentro de las filas de la oposición haya una desazón y una cierta desesperanza.

Sostenemos estas aseveraciones, puesto que hace un par de días escuchábamos un análisis del abogado constitucionalista José Vicente Haro muy desesperanzador para la oposición en Venezuela. Esto porque el presidente electo de Argentina, Alberto Fernández habría manifestado su disposición de abandonar el denominado “Grupo de Lima”, siendo el segundo país que lo hace por el cambio de signo de su gobierno que será a partir del próximo 10 de diciembre, al igual que lo hizo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en los Estados Unidos Mexicanos desde el 1 de diciembre de 2018.

Pero, a pesar de que este escenario en lo internacional puede presentarse favorable a Venezuela (también hay que tener claro que la llegada de esta nueva oleada de gobiernos progresistas y revolucionarios no será la misma de cuando Chávez y Kirchner, y esto lo explicaremos con mayor detalle en próximos artículos), esto hace que las fuerzas de la oposición venezolana, y en especial del fascismo entren en desespero, y que puedan tornarse peligrosos.

Y el peligro representa, porque el mismo Haro expresó en sus apreciaciones que debían “volver al punto inicial”, es decir, a la “presión interna”. ¿Será que el colega Haro estará pidiendo la reactivación de los actos terroristas (guarimbas) del año 2013,2014 y 2017 que enluto a varios hogares en Venezuela?
Al respecto, volvemos nuevamente a citar al compañero Diosdado Cabello, quien en su programa “Con El Mazo Dando” transmitido en la noche del día de ayer 30 de octubre de 2019, formuló la siguiente advertencia, la cuál nos permitiremos reproducir íntegramente:

La Patriota Fisgón informa:
 En el año 2017, antes del inicio de las protestas violentas planificadas por la oposición venezolana, fueron muchos los casos en los que se descubrieron en los puertos y aeropuertos del país cargamentos donde se hallaron máscaras antigases, resorteras, guantes, pasamontañas que pretendían fuera  usadas en las violentas acciones de calle propiciadas por la oligarquía venezolana y algunos dirigentes con el fin de derrocar al gobierno bolivariano.

Recientemente fueron descubiertos por autoridades venezolanas 1 mil mascaras antigás procedentes de la ciudad de Miami. ¿Será causalidad o tiene que ver con el plan de Juanito Alimaña para el 16 de noviembre?
¡Sigue inventando campeón de la derrota, no volverán!”   
Como se diría en el argot de los bajos fondos: “Ya el plomo está cantado”.
Ahí se las dejo.

¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
jmartoranoster@gmail.com

0 comentarios:

Publicar un comentario