miércoles, 9 de octubre de 2019

Octubre, lluvia fresca que no cesa.



Por Juan Martorano:
Este artículo estaba previsto ser escrito en el día de ayer, pero como me considero una persona de palabra, decidí publicar el artículo en respuesta a Rafael Ramírez y el tema del Esequibo. Particularmente, quien esto escribe, entiende que se puede adversar políticamente de un proyecto político, pero en un tema como éste, que obligatoriamente convoca a la unidad nacional, no debería haber oposiciones de ningún tipo.

Y ahí está el propio ejemplo del Estado Plurinacional de Bolivia, en cuanto al tema de su disputa de la salida al mar con Chile. Ahí vemos a Evo Morales que se ha unido con ex presidentes de la talla de Carlos Mesa (su actual rival y contendor para los comicios generales a escenificarse dentro de 15 días en esa hermana nación), Jorge “Tuto” Quiroga, y otros tantos de la extrema derecha de ese país. Política e ideológicamente se adversan, se odian y se detestan; pero en el caso de un tema que convoca a la unidad nacional de los bolivianos y bolivianas, han tenido que unirse por el interés y bienestar de los ciudadanos y ciudadanas de ese país.

Vaya este mensaje como introducción para algunos y algunas que confunden hacer oposición con oposicionismo o con la apatridia, que hay que entenderla como aquella condición del que no tiene patria, y de ahí que surge la expresión apátrida.

Escribo estas líneas con una profunda carga emotiva. En el día de ayer, viernes 04 de octubre de 2019, recordábamos los 7 años de aquel hombre que se hizo lluvia y nos bañó de amor. Aquellos que estuvimos muy cerca de él ese día, acompañándolo no pudimos contener las lágrimas al recordarlo, porque, aunque físicamente no esté, está más presente y vigente que nunca.

Hoy escribo estas líneas, tomando prestado como título ese título, valga la redundancia en el uso del término, de una hermosa canción compuesta e interpretada por la agrupación larense El Pacto, y hoy que nos encontramos nuevamente, desplegados y en batalla, en homenaje a aquel que nos dio todo por darnos patria, no tenemos opción ni siquiera de morir.

En medio de un escenario de particulares complejidades, y de dificultades como el mismo avizoró, el imperialismo y el sistema capitalista atiza sus contradicciones en medio de sus terribles crisis que lo agobian. Y de ello evidentemente no escapa nuestro país, y esto hay que tenerlo en cuenta y tomarlo muy en claro.
No es cuento aquella expresión popular de que “el que se mete con Venezuela y el chavismo, se seca”, los denominados gobiernos de los países del autoproclamado “Grupo de Lima”, han mostrado en estos últimos días, las señales de sus crisis. Para la muestra, un botón con alguno de esos casos:

1.- El inicio de impeachment, o “juicio político” al presidente de EEUU, Donald Trump, que podría determinar el destino de los comicios presidenciales a escenificarse en noviembre de 2020.
2.- El ridículo hecho por el presidente colombiano Iván Duque en la 74 Asamblea General de Naciones Unidas, al tratar de mostrar supuestas fotografías de la presencia del ELN en Venezuela, cuando realmente las gráficas que mostró eran provenientes de su propio país: Colombia. Por supuesto, la estrategia era nada inocente y de lo que se trataba era de colocar y posicionar ante la opinión pública nacional e internacional que el gobierno de Nicolás Maduro apoya y está vinculada a “organizaciones terroristas y del narcotráfico” como parte de la generación de “falsos positivos” para legitimar una intervención de tipo “humanitaria” en Venezuela.

3.- El pronunciamiento de uno de los peores discursos de Jefe de Estado brasilero alguno por parte de Jair Bolsonaro en Naciones Unidas.

4.- Las vinculaciones y el financiamiento recibido por el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández por parte de las mafias del narcotráfico.

5.- La crisis política devenida en Perú (vanguardia del cartel de Lima) producto de la disolución por parte del actual Jefe de Estado, Martín Vizcarra, del parlamento de ese país y la convocatoria a comicios anticipados. Posterior a ello, el parlamento disuelto “destituyó” al presidente Vizcarra, designando a Mercedes Aráoz como mandataria encargada, la cual en menos de 24 horas renunció al cargo. En virtud de todo ello, Pedro Olaechea Álvarez Calderón se proclamó mandatario encargado, por lo que todo esto ha devenido en una crisis política y constitucional a ser dirimida por el Tribunal Constitucional de Perú en las próximas horas. Pero es importante destacar, que Perú desde el año 2017, por sólo mencionar uno de los años más recientes, ha estado en crisis política debido a la renuncia de Pedro Pablo Kuzcynski a la presidencia de ese país, debido a los sobornos que éste aceptó por el caso de corrupción de Odebrecht.

6.- La crisis política y social provocada por el traidor de Lenin Moreno en Ecuador y cuyo detonante que ha hecho estallar la misma han sido la implementación de un paquetazo neoliberal traducido en el alza desproporcionada e indiscriminada de los combustibles. Esta ha sido la gota que rebosó el vaso de la paciencia de los ecuatorianos y ecuatorianas ante el desmantelamiento del Estado de Bienestar legado por la Revolución Ciudadana y su líder histórico, Rafael Correa Delgado.  Ecuador tiene antecedentes largos y desde hace rato, de que mandatarios que han abrazado la ortodoxia neoliberal, han sido echados a patadas por su mismo pueblo. El único que pudo concluir su mandato (y no en una, sino en dos oportunidades) por mantenerse fiel al juramento y al programa que hizo a su pueblo se llama el propio Rafael Correa. ¿Posibilidades de vuelta al Palacio de Carondelet por parte de este hermano de camino y de luchas? Amanecerá y veremos.

7.- Las rencillas y disputas entre Sebastián Piñera de Chile e Iván Duque de Colombia, que lo tienen a la calladita. Algo de eso comentaremos con detalles en próximas entregas.

En resumen, da la impresión de que tanto Trump como ese apéndice de su política contra Venezuela que es el Grupo de Lima están experimentando crisis simultáneas, algunas más intensas que otras, pero todas relacionadas con sus escenarios internos, esos de los que pocas veces hablan ellos, afanados como están en demostrar que el único asunto urgente del continente es derrocar a Nicolás Maduro.

La crisis también la sufre la oposición venezolana, específicamente la parte de ella que ha tomado el control desde hace meses (Voluntad Popular y Primero Justicia). Esto configura un momento de altísima peligrosidad para los pueblos de los países mencionados y también para Venezuela, pues siempre ha sido el subterfugio de estos gobernantes para distraer la atención y tratar de salir ilesos. En el trance en que se encuentran, no sería raro que pretendieran utilizarla de nuevo como un elemento distractor.

La crisis interna se ha expresado también a través de síntomas como la renuncia (no dirigida a Guaidó, sino a su jefe político, Leopoldo López) del supuesto representante ante el Banco Interamericano de Desarrollo, Ricardo Hausmann, lo que según algunos analistas evidencia que importantes sectores de la burguesía nacional se están desentendiendo del Experimento Guaidó.

Las crisis del centro imperial, de sus satélites y la clase política opositora venezolana son simultáneas, aunque tal vez sea la misma crisis expresada en síntomas específicos en cada caso.

Pero también, quiero permitirme formular las siguientes consideraciones a este respecto, que no podemos perder de vista en nuestras apreciaciones y análisis.

Varias elecciones de importancia para los pueblos de todo el continente tienen lugar en este mes de octubre, en un contexto en el que el proceso de restauración neoliberal pareciera debilitarse en diversos países y podría estar en puertas un nuevo período de avance y defensa de los intereses nacionales y populares bajo la dirección de gobiernos de izquierda y progresistas.

En medio de un panorama político continental en el que destacan las posiciones dignas y soberanas de gobernantes y el desgaste creciente que muestran algunos gobiernos de derecha, están ahora en desarrollo los procesos electorales generales de Bolivia, Argentina y Uruguay, cuyos resultados podrían dar una nueva señal de que los pueblos de América Latina están girando hacia la izquierda nuevamente. La nueva oleada de gobiernos progresistas y revolucionarios como lo señaló el marxista y actual vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, en ponencia titulada: “¿Que está pasando en el Continente?” realizada en Argentina en el año 2016.

El 20 de octubre serán las elecciones generales en Bolivia, para elegir al presidente, vicepresidente y 130 diputados y 36 senadores que integrarán las Asamblea Legislativa en el período constitucional 2020-2025.
Todos los sondeos de opinión dan a Evo Morales triunfador como candidato de las fuerzas de avanzada e izquierda, tras haberse sobrepuesto a una compleja situación jurídica que estuvo a punto de impedir su nueva postulación. Si bien es cierto que aparece como favorito en todas las encuestas hasta ahora publicadas, las últimas informaciones obtenidas por este servidor apuntan a que existe la posibilidad de que su triunfo no sea lo suficientemente amplio para evitar una segunda vuelta, la cual tendría lugar el 15 de diciembre. Esto porque el imperialismo ha venido haciendo un trabajo en ese país, además del cierto desgaste de Evo producto de más de una década de gestión al frente de los destinos de ese país.

También es importante destacar que el principal foco de atención continental recae en esta oportunidad sobre Argentina, la cual tendrá sus elecciones generales el 27 de octubre, en las que serán elegidos presidente y vicepresidente de la República para los próximos 4 años, además de la mitad de los 257 diputados y un tercio de los 72 senadores integrantes del Congreso de la Nación.

La mayoría de las encuestas prevén que la fórmula electoral progresista Frente de Todos, integrada por Alberto y Cristina Fernández, triunfe sobre el aspirante a la reelección, Mauricio Macri sin necesidad de segunda vuelta. No obstante, no se puede confiar, puesto que en la provincia de Mendoza (la quinta en importancia electoral del país y emblemática por los triunfos kirchneristas de otrora) acaba de elegir de gobernador a un representante del macrismo que derrotó a la izquierda por más de 15 puntos de ventaja. Parte de la estrategia de Macri en esta campaña electoral ha sido no hacerse visible ante el electorado, y esto le devino en este resultado importante para su causa. Así que no podemos pecar de triunfalistas en estos casos, ya que la realidad política Argentina no es igual a la de Venezuela, como algunos de mis compatriotas pueden pensar.

La victoria de los Fernández significaría la derrota de la opción neoliberal y la posibilidad de retornar a la orientación progresista y latinoamericanista que caracterizó a los gobiernos argentinos desde 2003 hasta el año 2015.

Por su parte, Uruguay, también el 27 de octubre, serán elegidos el presidente y vicepresidente e integrantes de la Asamblea General, en este caso 99 representantes y 30 senadores, todos ellos para el período 2020-2025.

El progresista Frente Amplio, ganador de las tres anteriores elecciones y gobernante desde 2005, presenta como candidato presidencial a Daniel Martínez, quien se desempeñó como ministro durante el primer gobierno de Tabaré Vásquez, en 2010 como senador y en 2015 como intendente (alcalde) del departamento de Montevideo. Las encuestas más recientes señalan que la dupla integrada por Martínez y Graciela Villar debería ganar esa votación, pero que será necesario un balotaje el 24 de noviembre para determinar el resultado definitivo.

En caso de obtener el triunfo estas fuerzas, serían elementos muy favorables para el actual gobierno venezolano y Nicolás Maduro. En su debida oportunidad explicaré las razones.
Definitivamente, octubre llega como la lluvia fresca, que no cesa.
¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!

jmartoranoster@gmail.com

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