sábado, 6 de julio de 2019

Los tres mosqueteros de nuestra América



Por Jorge Antonio Hernández:

En nuestra América, que es la Patria Grande; la Pachamama y la Abya Yala (Abia Yala como la llamaba la cultura Kuna) de todos sus pueblos, ocurren toda suerte de eventos novedosos, aunque otros son lacerantes y odiosos. Con la influencia directa de los Estados Unidos, se han estado instalando gobiernos neoliberales y neofascistas, por relativo tiempo, me atrevo a vaticinar, pues los hombres y las mujeres que habitan todo el continente toman conciencia de que ellos son los protagonistas y tienen el derecho de sus acciones en la vida política, social, cultural, económica, de cada país que forman este bello continente.


Y cuando señalo que esos gobiernos estarán gobernando por relativo tiempo es porque ya nuestros pueblos están llegando a la madurez para empoderarse de lo que por años les han arrebatado, el de poder dirigir su destino en todos los ámbitos, incluyendo el poder político. Solo basta observar lo que está sucediendo en México con la Cuarta Transformación que está llevando a cabo su actual presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Como pueden los amigos lectores apreciar, el camino se está volviendo expedito para que se revierta el neoliberalismo que trajo Macri a Argentina, con las secuelas de daños materiales, morales, daños a la economía, a la salud, educación y otros ámbitos. Eso está por terminar, en este mismo año, aunque a Argentina le costará mucho tiempo volver escalar la economía que tenía antes del macrismo, entreguista y arrastrado al imperio hegemónico.

Brasil? Está por definirse el panorama político que, aún lastrado por divisiones en los partidos y movimientos progresistas, los que otrora llevaron a Lula y a Dilma al poder político y comenzaron una nueva era de inclusión social para los más desposeídos. Pero no hay que ser muy avezado en política para darnos cuenta de que este país tan enorme en su geografía, con Bolsonaro en la presidencia, va a trillar el mismo camino que el de Macri de Argentina y solo esa condición llevará a los brasileños, como está sucediendo en el país hermano ya mencionado, a unificar criterios y buscar la alternativa viable para reencausar a Brasil por el mismo sendero de gobiernos incluyentes (Las causas de las pérdidas del poder en estos países, serán tratadas por este escribidor en otra oportunidad).

Creo que la sola mención de estos tres grandes países del Cono Sur y Centro América, basta para demostrar que a pesar de que el neoliberalismo ha tomado fuerza en nuestra América y el Caribe, el Socialismo del Siglo XXI, como lo llamó Chávez en su momento, con las características propias de cada pueblo, va a seguir avanzando y enraizando en nuestras culturas, principalmente porque tenemos ya ejemplos, podría decirse casi definidos de países que se encaminan hacia ese porvenir de esperanza. Y es en este contexto que entra el título de este artículo: Los Tres Mosqueteros de nuestra América. ¿Quiénes son y qué papel juegan en el concierto de países que han dado la clarinada hacia un porvenir mejor para los más desposeídos?

Comencemos hablando del legendario guerrillero de América Central, el comandante Daniel Ortega Saavedra. Pero antes tenemos que rememorar quienes fueron los fundadores del partido político que ha sustentado la candidatura presidencial de Ortega. En 1961, un 19 de julio se funda el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), inspirado en los ideales de Sandino, con la consigna de derrocar el gobierno tiránico de los Somoza, instaurado en 1934 en Nicaragua y sus fundadores fueron: Carlos Fonseca Amador, nacido en 1936; Tomás Borge, nacido en 1930; entre otros líderes importantes.

Daniel Ortega llegó en 1979 desde Costa Rica para formar parte de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, que se formó a la huida del dictador Somoza, por la inminente derrota que le estaba infringiendo el FSLN a ese oprobioso gobierno torturador. Fue presidente de Nicaragua hasta 1990, fecha en la cual volvió a gobernar la derecha producto de errores acumulados por las fuerzas de izquierdas, comandadas por Saavedra y otros dirigentes Sandinistas. Es en 2007, con un pueblo con mayor conciencia, que éste se da cuenta de que esos errores eran menores que las calamidades que de nuevo les impuso la derecha desalmada a todos los pobres, privándolos de los logros que, en los años de gobierno del Sandinismo, habían logrado.

Nicaragua enderezó el camino producto de las reflexiones de sus derrotas después de las exitosas batallas durante la guerrilla y hoy, a la fecha que escribo estas líneas, Daniel Ortega es el presidente amado, aplaudido y reclamado por los obreros, campesinos, amas de casas, etc. Quien estará en ejercicio de sus funciones hasta el 2022. Su actuación, hasta ahora, está apegada al plan de llevar a Nicaragua por los senderos de la paz, la confraternidad, la armonía y el internacionalismo; de hacer de Nicaragua un país más igualitario, incluyente y progresista, en el concierto de las naciones de todo Centro América y más allá. Eso solo es posible por la capacidad de las fuerzas revolucionarias de sustentarse en la sabiduría del pueblo y la humildad de hacer los correctivos en los momentos oportunos cuando mentes de la revolución desvían sus objetivos.

El segundo caso que nos atañe es el de Venezuela, cuya lucha hacia el Socialismo, se inicia con aquella lapidaria frase del Comandante Eterno, Hugo Chávez Frías, aquel 4 de febrero del 1992, cuando era apresado por la intentona de golpe de Estado al gobierno corrupto y represor de Carlos Andrés Pérez, entonces presidente de Venezuela; el de por ahora no fue posible. Es, sin duda el campanazo para que el pueblo, que sabía en sus adentro y sentía que necesitaba un cambio profundo en la forma y el método de gobernar, entendiera, inmediatamente, que el líder prometido había ya resurgido de las entrañas de esas mismas Fuerzas Armadas, que tres años antes, habían dejado una estela de muertos de más de tres mil hijos del pueblo que reclamaban mejoras en su situación económicas, agravadas por los apetitos de poder y dinero de una burguesía rancia, que había abandonado el campo para dedicarse a vivir parasitariamente de la renta petrolera.

Ya en 1999 ese líder carismático, popular, juraba sobre la Constitución moribunda de la IV República, tal como él la llamaba e inició cambios profundos, no solo en la situación de penuria de los que habitan en los cerros, los descalzos, los de a pies; sino, también en las estructuras carcomidas que por siglos sustentaron esa burguesía podrida y anti patria, comenzando un proceso de sustitución de elementos de las Fuerzas Armadas, de la educación; en fin, de las reglas de juego del gran capital, impactando profundamente a los habitantes de Venezuela con las Misiones y Grandes Misiones; con la educación gratis a todos los niveles; con la salud para todos, las pensiones, etc., ampliando este pliego de buenas nuevas para el pueblo el camarada presidente, sucesor digno de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, quien ha ensanchado la inclusión con nuevos mecanismos, como es el Carnet de la Patria, el logro de más de dos millones, seiscientas mil viviendas construidas, la misión Barrio Nuevo, Barrio Tricolor; la de Chamba Juvenil, lograr que el 100% de los venezolanos con edad de pensión, esté, al día de hoy recibiendo su pensión; los bonos, todo a través del Carnet de la Patria y otras innumerables conquista para los pueblerinos y los campesinos.

Nicolás Maduro Moros, recibió el gobierno venezolano en un momento muy difícil, situaciones que no tengo que enumerar porque todos las conocemos y a partir de ese 2013 hasta hoy, las fuerzas sociales burguesas, no solo de Venezuela, sino de Colombia; Brasil; Perú… y los imperios lidereados por los EE. UU., han hecho lo indecible por sacar a ese digno presidente del poder, con tal de volver a retornar sus privilegios y apropiarse de las inmensas riquezas de ese hermoso país. No podrán por la razón de que ya es un pueblo empoderado, con la suficiente madurez para soportar todos los embates de los gobiernos genocidas.

Y como tercer tema de la trilogía que nos hemos propuesto describir en estas líneas, está, como un alumno bien aventajado, por su participación en movimientos sociales, como es el caso de los sindicatos cocaleros donde desarrolló su lucha y a partir de la cual llegó al más alto cargo de la nación boliviana; el camarada Evo Morales Ayma. Como en los demás procesos que hemos descrito, la derecha, muy cavernaria, también está continuamente, todos los días, desplegando sus recursos de mentiras, racismo con la finalidad de deslegitimizar el gobierno que encabeza Evo, tanto el actual, como el que presidirá por la voluntad de todos los bolivianos, a partir de las próximas elecciones, mismas que esa derecha torpedea con toda su irracionalidad y su desconocimiento de que los pueblos cuando se trazan un rumbo, no hay fuerza que los detenga.

Haciendo memoria recordamos que en época como el 2003, los gobiernos de los Estados Unidos, Francia e Israel les aconsejaban a sus conciudadanos no visitar a Bolivia, por motivos como la inseguridad, la violencia, advertencia que logró que consideraran al país que nos ocupa como el Afganistán de América del Sur. Todo el cuadro que se configuraba para ese entonces de una Bolivia en crisis, cambió radicalmente con la llegada al poder de ese carismático e indiscutible líder de masas, Evo Morales quien emprendió un proceso de nacionalizaciones de empresas importantes como las de hidrocarburos, las de electricidad y otras no menos importantes; la reforma y proclamación de una nueva Constitución Política del Estado, lo mismo que el adoptar el modelo económico social productivo y con todas esas reformas, logró bajar el desempleo a su mínimo histórico y crecimientos que han superado el 5% del PIB, más la redistribución de la riqueza nacional.

Todo ello y más ha llevado a Bolivia, con Evo a la cabeza, a pasar de un país con casi el 70% de pobreza, a encabezar los países de nuestra América con mayor crecimiento, con seguridad, con ética, sin corrupción, situación positiva que ha revalorizado a ese hermano país, apreciado hoy por todo el concierto de países del mundo.

Estos gobiernos que he referido en una pincelada muy apretada son los que han decidido de manera firme hacer los cambios oportunos de lo que Marx llamaba la super estructura, fina tela que mantenía unida la sociedad en los estamentos que le daban sostén a la burguesía, que, aunque minoría siempre, detentaba el poder a sus anchas. Los cambios que se van introduciendo, tanto en el ámbito material como los subjetivos, darán como consecuencia final, hoy, mañana o pasado y dentro de las características de cada país, un salto a lo que conocemos como el Socialismo del Siglo XXI. El Socialismo de Evo; el de Chávez y Maduro y el de Daniel Ortega.

No hay forma ya de abandonar ese sendero de prosperidad, de felicidad para pueblos oprimidos por siglos. No hay vuelta atrás y cada uno, con su esquema, será ejemplo vivo, real de lo que es vivir en una sociedad donde en el centro de ésta lo que prima es el ser humano y no el dinero como es la sociedad capitalista.

jorgehernandez4508@gmail.com

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