miércoles, 6 de junio de 2018

La dos pos verdades como un cínico signo de la civilización posmoderna


Por Rolando Prudencio Briancon:
Básicamente la posmodernidad es una expresión que se extiende más allá de la modernidad, entendida ésta como una manifestación lógica y racional en todos los ámbitos que hacen a las acciones humanas, en el conocimiento de la verdad de los hechos.

Vale decir que la posmodernidad vendría a ser una etapa civilizatoria que superaría el desarrollo del conocimiento humano de la realidad basada en la racionalidad, dada ésta (posverdad), a partir de la construcción de la verdad fundada en las emociones (se conoce también como mentira emotiva), las mismas que son estimuladas en función a intereses concretos.  La Posverdad, de acuerdo al diccionario de Wikipedia: “es un neologismo que describe la distorsión deliberada de una realidad, con el fin de crear y modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales, en la que los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales”.

Es a partir entonces de la manifestación de las posverdades, que es obvio que se puede manipular la información en función a falsificarla, como son hoy las falaces y famosas Noticias Falsas o “Fake News”, que de acuerdo a quienes las trasmiten, éstas tramposamente trastocan el contenido de verdad y objetividad por algo que no es cierto, ni verdadero. Como un emblemático ejemplo de engaño de lo que es una posverdad, se puede  citar aquella que el genocida de George Bush armó con las “Armas de Destrucción Masiva” que poseía Saddam Hussein, las mismas que una vez que se invadió Irak el 2003, y se apropiaron del petróleo iraquí, terminó admitiendo que las mismas nunca existieron.

Hoy las posverdades han cobrado mayor vigencia y vigor a partir de un exponencial uso de las redes sociales, que no solo ha atravesado todos los segmentos sociales sin excepción, sino que en su uso universal ha hecho presa a casi toda la sociedad. No en vano se tipifica a ésta era, como la era de la sociedad de la información, que es aquella en la cual las tecnologías facilitan la creación, distribución y manipulación de la información y juegan un papel esencial en las actividades sociales, culturales y económica

En cambio la posmodernidad no sólo es la expresión extendida de la modernidad; sino que es una etapa histórica que superaría oponiéndose a las expresiones de la modernidad. Es por esa razón que la principal limitación para precisar el contenido cognitivo de lo que es la posmodernidad, es precisamente que no tiene como base epistemológica al conocimiento racional, sino al de la espontaneidad expresiva en los ámbitos artísticos, literarios, culturales y filosóficos que hacen al ser humano, haciendo que ese conocimiento sea impreciso y ambiguo.

Consiguientemente el mayor obstáculo para comprender ontológicamente lo que representa la posmodernidad, es lo que potencialmente posibilita hoy a que sean las posverdades las que impongan creencias falsas e imaginarias, que están en contraposición a los que la modernidad reivindica, como es que el conocimiento de la realidad esté dado en función a la razón, y no las sensaciones y emociones, que es en lo que se basan las posverdades.

A estas alturas la irrupción inusitada de las posverdades dentro el ciclo civilizatorio de la sociedades modernas -que es algo a lo que deberíamos prestarle mucha atención- traslucen no sólo un ciclo de contemporánea contradicción, sino que éste es un cínico signo de la decadencia de nuestra civilización. 
prudenprusiano@gmail.com

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