martes, 24 de abril de 2018

El consumo responsable como actividad para controlar los precios


Por Reinaldo Tamaris:
La necesidad de analizar sobre el consumo responsable, como actividad para controlar los precios.  En los artículos anteriores, se hablo acerca de algunos elementos a considerar para analizar la situación y coyuntura económica que se vive en Venezuela actualmente, en donde a través de dos de los agentes que intervienen en el proceso económico; Gobierno y Empresas, se vislumbran algunos tópicos a través de los cuales estos agentes intervienen en la economía. En el presente artículo se tocara el tercer agente; la Familia, quien tienen dos funciones muy bien definidas, por un lado forman parte del ejercito de trabajadores y trabajadoras y también una parte la conforman los dueños de los medios de producción; la lucha de clases la 1ra gran contradicción del sistema,  y su otra función la de ser los consumidores y consumidoras de todos los bienes y servicios producidos, tanto trabajadores y trabajadoras como dueños de medios de producción son consumidores



El sistema capitalista de producción, en su formación ideológica siempre busca de mantener oculta su verdadera esencia, cuando se divide el sistema económico en agentes intervinientes lo que se busca es mecanizar el sistema y así ocultar su verdadero objetivo, como también deshumanizar la función del hombre y mujer en dicho sistema.  A través de este esquema; el modelo acerca del circuito económico, se pretende establecer funciones y reglas para cada agente que interviene en este circuito, y precisamente cuando se habla acerca de la familia como un tercer agente que interviene en este circuito económico, por lo general se obvia que esas familias están conformadas tanto por trabajadores y trabajadoras y también por los dueños de los medios de producción.

La acotación anterior es necesaria, debido a que se debe tener claridad en la necesidad de fortalecer la conciencia de clases, y romper los esquemas y paradigmas que la maquinaria ideológica; sobre todo la de origen académico, que trata de mantener mediante la elaboración de ecuaciones que buscan abstraer la realidad y manipularla a conveniencia, dando por sentado que las personas solo forman parte del sistema a través del consumo de bienes y servicios, y que para ello, que para vivir con un alto grado de calidad de vida, se debe contribuir a este sistema capitalista. En otras palabras, transforman a la sociedad en simples robots que tributan a un sistema económico, al cual mantienen a través del consumo de lo que se produce, a cambio de una vida llena de confort y bienestar.

En la medida que la conciencia de clases se incremente, en esa misma medida la pseudo concreción se romperá y se tendrá claridad que el sistema de producción capitalista continua siendo un sistema explotador del hombre por el hombre, un sistema en donde los dueños de los medios de producción continua explotando a los trabajadores y trabajadoras, incluso aquellos que no se consideran estar dentro de la clase obrera o clase trabajadora, ya sea porque su actividad económica no implica percibir un salario o sueldo, son igualmente un sector explotado por el sistema. Es precisamente este sector el más alienado, uno de los que más plusvalía ideológica crea y el más proactivo a defender un sistema explotador, comerciantes; formales o informales, lícitos o ilícitos, forman parte de una clase igualmente explotada por el capitalismo.

El consumo responsable, es un término muy nuevo que surge primeramente de los movimientos ecologistas, los cuales mantienen una posición muy clara en cuanto al daño que el sistema capitalista infringe al ambiente y que debido al consumo de manera anárquica está fortaleciendo ese daño al medio ambiente. Ya actualmente este término está siendo utilizado con mayor frecuencia y el mismo se ha desarrollo en su conceptualización, incluso este término ha sustituido al llamado Boicot; como concepto usado en el ámbito económico para referirse a la no compra o venta de algún bien o servicio para castigar a la empresa o comercio que se considera está ejecutando una acción moralmente reprochable.

Como ya en los párrafos anteriores se manifestó, el acto de consumir no solo se debe percibir como un acto de una satisfacción a una necesidad o deseo personal, sino, también debe haber la conciencia de que al consumir se está colaborando en todo el proceso que se lleva a cabo para producir un bien o servicio. Todo este proceso de producción tiene implicaciones económicas, políticas y ambientales; tanto nacional como internacionalmente, razón por la cual se debe tener el claro conocimiento de que al consumir se está valorando positivamente al productor de ese bien o servicio. Debido a todo esto, el consumo responsable (CR) consiste, en su concepto básico, el de consumir; de acuerdo a las opciones que ofrezca el mercado, tomando en consideración todas las implicaciones que conllevan a la producción de ese producto o servicio.
El CR no se trata de consumir menos, y este será ejecutado de acuerdo a la realidad social y económica de cada región en donde se aplique. Por esta situación, es posible que en algún país haya la necesidad de consumir menos, pero desde otra perspectiva, lo que se necesite sea la de cambiar los hábitos de consumo, consumir diferente y de manera más eficiente. Para el caso de Venezuela, posiblemente el medio para combatir la hiperinflación existente sea a través de un cambio en la cultura de consumo que se tiene.
Existen tres actividades de consumo básicas que encierran el desenvolvimiento de un CR, estos son: el consumo ético, el consumo ecológico y el consumo solidario.

Se trata de consumo ético cuando se involucran en esta acción los valores como una variante al momento de consumir. A la hora de consumir se valoran las opciones más justas y solidarias en función del colectivo, de la sociedad, de la humanidad. Para conseguir esa valoración es necesario contar con una formación e información al respecto, entender el contexto social en el cual se desenvuelve el consumidor (a), entender cuál es el proceso detrás de cada bien producido, sus opciones, sus consecuencias, se hace necesario tener un pensamiento muy crítico a la hora de consumir. Por otro lado, se debe tener conciencia de la necesidad de reducir los niveles de consumo, consumir lo realmente necesario en función de las necesidades reales y no de las necesidades impuestas por la economía de mercado.

El consumo ecológico se fundamenta en la aplicación de las tres “erres”; reducir, reutilizar y reciclar. Este tipo de consumo busca neutralizar en gran medida, las propuestas de marketing que tratan de inducir a la compra compulsiva de productos que valoran más lo estético que lo funcional (obsolescencia programada). Los sectores agroalimentarios, ganadería, no escapan a este tipo de consumo.

Y el consumo solidario trata precisamente de consumir tomando en consideración las implicaciones laborales que surgen en la producción de bienes y servicios. Este tipo de consumo busca que los consumidores y consumidoras paguen el precio justo de bienes y servicios, además de propiciar las condiciones necesarias para potenciar la integración entre los diferentes actores que intervienen en el proceso económico. Del consumo solidario surge lo que se conoce como el comercio justo, término usado en diferentes latitudes, en donde el fin último es el de mantener una economía sana y prospera, a través de la integración de productores, organizaciones sociales, importadores, consumidores y Gobiernos para que trabajen en conjunto para el beneficio de todos.

El CR como ya se indicó antes, se debe aplicar en función de las condiciones materiales históricas de cada región, bajo sus realidades y necesidades reales. Para el caso de Venezuela el CR debe ir dirigido en primer lugar al equilibrio de los precios de bienes y servicios, para luego ir avanzando y consolidar una economía prospera y sana que permita el desarrollo de la Nación.

Como ya se explicó en artículos anteriores, la inflación que existe actualmente en Venezuela obedece a dos hechos o fenómenos que terminan unificados en una estructura económica que se fundamenta en la renta petrolera, por un lado se tiene un mercado paralelo de divisas que sirve como marcador de precios (dólar today) y por otro lado está la falta de una oferta de bienes y servicios por parte de los productores para satisfacer la demanda agregada y que genera una escases que obliga al incremento de los precios.
Los consumidores y consumidoras son quienes; dicho de manera muy coloquial, tienen la última palabra a la hora de pagar por un bien o servicio de acuerdo al precio que tenga ese producto. Desde otro punto de vista, si los consumidores y consumidoras pagan a los precios existentes; especulativos todos, los precios continuaran su incremento. Cuando un productor o comerciante le coloca el precio a su producto y el mismo es cancelado por los consumidores, este empresario continuara incrementando ese precio, bajo un argumento irrisorio pero valido porque existe un sector de la población que los paga.

Mientras exista un sector de la población que cancele los productos, los precios continuaran en su escalada inflacionaria, la burbuja inflacionaria seguirá creciendo hasta que explote y genere consecuencias muy negativas para el país. La inflación inercial especulativa, la cual genera una espiral inflacionaria a través de las expectativas de los empresarios y comerciantes, solo puede ser detenida a través del Consumo Responsable, pero para que esto sea una realidad primero es necesario que exista una organización al respecto. El poder popular, debe asumir su protagonismo histórico al fomentar en la práctica, políticas dirigidas a mitigar el problema económico que existe en Venezuela, muy particularmente el de los precios de bienes y servicios.

Ya es conocido como muchos organismos sociales se han organizado dentro de estructuras como los consejos comunales y comunas, y a través de estas nuevas estructuras de poder se han desarrollado nuevos esquemas de producción, distribución y consumo. Las empresas de propiedad social, el sistema económico comunal, son instrumentos de mucha utilidad para combatir la problemática económica en Venezuela, ejemplos como los observados en la Comuna Panal 2021; ubicada en la parroquia del 23 de enero, deben ser analizados y comprendidos en toda su dimensión para luego ser llevados a otros espacios, comunidades organizadas y así fortalecer el Poder Popular, dando nacimiento a la nueva estructura económica socialista que propiciara y fortalecerá las nuevas estructuras de poder.

Cuando se habla de un comercio justo, se espera que un empresariado sea lo suficientemente consciente de la situación que existe en su entorno, que debe tener presente que su negocio solo prosperará a través del consumo de lo que ofrece. Esta situación debe llevarlo a comprender la necesidad de velar por darle al consumidor la oportunidad de mejorar su poder de compra.

Por otro lado, si el empresariado y comerciantes mantienen su posición de mantener la ganancia a través de la especulación, le tocara a la sociedad, al pueblo, tomar las consideraciones pertinentes y aprender verdaderamente a consumir de forma responsable. Los consumidores y consumidoras deben organizarse, para lograr mediante la información y formación educarse en como consumir de manera que su poder adquisitivo mejore. Cambiar el hábito de alimentación, buscar alternativas, usar las tres “erres” para fomentar soluciones, entender los extremos como actividades de última instancia y no como resultado de la problemática, será necesario para salir de esta guerra económica que le tienen a Venezuela.

Las familias como agentes que intervienen en el circuito económico, deben entender su importancia y desde su función como consumidores y consumidoras, es necesario que comprendan su importancia como sujetos en este proceso económico. El pueblo es quien tiene la última palabra a la hora de aceptar el precio de un bien o servicio, y no se trata de caer en la anarquía, sino al contrario, se trata de accionar de manera planificada, organizada, con conciencia, se trata de generar una contraofensiva que le demuestre al empresariado y a los comerciantes que el poder decisorio está en manos de quienes consumen, de quienes pagan los precios, hay que hacer vales los derechos del consumidor.

A fin de cuentas, que es la inflación; sino un instrumento del capitalista para tener el control sobre el salario y los ingresos del pueblo, razón por la cual, el pueblo organizado debe apropiarse de este instrumento y utilizarlo a su favor. En la medida que se tenga conciencia y se tenga claridad de como a través de la plusvalía ideológica, manipulan todas las realidades, en esa misma medida se logrará acabar con esta guerra de quinta generación o guerra hibrida. 

Lic. Economía Social
reytamaris@gmail.com

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