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miércoles, 16 de octubre de 2019

Un ejercicio hipotético sobre la oposición venezolana en un contexto latinoamericano



Por Ramiro Gómez:
Yo considero, el Síndrome Adámico de la Política, es una categoría de análisis tomada del origen teológico de la humanidad, dónde la culpa de la causa del pecado original es del otro, de la tentación, del árbol que produjo la manzana, o de la serpiente que incita, es decir, la culpa de la acción del pecado es del otro. Y también que, es traspalado a la política, la misma está siendo llevada por los actores políticos de derecha por el síndrome Adámico, como es caso del traidor Lenin Moreno que no asume la responsabilidad de las medidas neoliberales que ha tomado en contra de los intereses de las mayorías populares de su país y a favor del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial; el infeliz, Lenin Moreno, prefiere decir que el Presidente Nicolás Maduro y el Ex Presidente Correa son los culpables de las revueltas y refriegas, pues bueno, cuando las consecuencias son negativas otros tienen la culpa.


Lo mismo ocurre con el sub presidente de Colombia, y con el ya casi depuesto Presidente de Perú, según ellos Maduro y los venezolanos residenciados o no en esos países, son los culpables de sus malas políticas, pues los otros son los culpables de la incapacidad e ineptitud de Duque y Vizcarra.

Ni hablar del impresentable títere, autonombrado, el diputado Rastrojo que se llama Juan Guaidó, quien después de posar con consentimiento y satisfacción al lado de los cabecillas de la banda criminal Los Rastrojos, banda heredera de las desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), dedicada al narcotráfico y el contrabando, dice, Guaidó, no estar al tanto de todo esto. La manifestación del Síndrome Adámico en el diputado Rastrojo se muestra en el típico yo no fuimos o la culpa es de Teté, del que no esté.

Así van en una extensa cadena que llega hasta los más minúsculos dirigentes de la derecha, hasta los que ocupan un carguito por designación o elección popular, por ejemplo, Smolansky, Ocariz y demás hierbas aromáticas parecidas o iguales. Esta clase de personajillos se la pasan echando la culpa de su incapacidad, ineficiencia e ineptitud en la gestión a los otros, los otros tienen la culpa de que ellos nunca trabajaron por la comunidad que alguna vez los eligió, ellos nunca cumplieron con la responsabilidad para la que fueron electos, pues la responsabilidad es de otros. También son típicas las zancadillas, las puñaladas traperas; o la maledicencia y los corillos para desprestigiar, preferiblemente a los ausentes, en reuniones públicas y privadas, o en radio, prensa y TV; en los arrabales también valen las patadas, los puños y los mordiscos.
Todo lo anterior se justifica, porque hay que echar la culpa a otro, a quien sea, así sea al gato se le echa la culpa. El síndrome la culpa es de los otros, distorsiona la realidad en el otro de forma negativa, inclusive puede inducir a sentir odio, antipatía, temor, desprecio, rabia por el otro, por cualquier razón, por la nacionalidad, por el origen étnico, por el estatus social, por la religión, por la edad, o por simple revanchismo político.

Ahora, la pregunta qué podemos hacernos es ¿por qué los personajes de la derecha padecen obsesivamente el Síndrome Adámico en la política?
Ø porque necesitan ocultar su incapacidad e ineficiencia y con ese fin responsabilizan a otros;
Ø porque necesitan desviar el foco de atención y distraer a los incautos e incautas, muchas veces ofendiendo la inteligencia del común trasladan la culpa al otro;
Ø porque necesitan deslindarse de sus responsabilidades y de las consecuencias de sus acciones, utilizando un discurso vilmente manipulador y cínico les echan la culpa a los otros.
Todo lo que significa que es una manera cobarde de planchar la arruga.  Así es como los cobardes empezando por el traidor Lenin Moreno, seguido del narco paraco Sub presidente de Colombia Iván Duque, del títere Vizcarra, y de Juanito Alimaña el diputado de los Rastrojo y demás secuaces, le echan la culpa de sus rollos al presidente Nicolás Maduro y a los venezolanos.

alfaruqomar36@yahoo.es
* Ramiro Gómez es un comunicador alternativo latinoamericano experto en temas como el Medio Oriente, la revolución cubana, Nicaragua, Colombia, la revolución Bolivariana, la Unión Soviética y la Guerra Civil española.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Una derecha fascista pro EEUU vende patria


Por Diego Olivera Evia:
Las fauces del imperio contra el pueblo venezolano

La crisis humanitaria de Venezuela ha sido creada por EEUU y la derecha criolla, la impronta de querer culpar al presidente legal Nicolas Maduro, de la crisis económica en esta nación latinoamericana, los dirigentes de la MUD, apoyados por las grandes transnacionales de los medios comunicación, afirman que en Venezuela hay una "dictadura", en ese sentido el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, quien creo una falacia que en Venezuela había un quiebre del orden constitucional. Lo primero es tomar con pinzas el concepto de dictadura. En algún momento hasta Simón Bolívar fue dictador, y no por eso alguien justificaría hoy su derrocamiento.


Las dictaduras y su significado conocido en América Latina data del siglo XX, sobre todo de la segunda mitad del mismo, época en la cual no hubo en muchos países la menor tolerancia a la disidencia y la discrepancia, un gobernante o junta de gobierno se erigieron en poderes absolutos, y los derechos individuales fueron violados a gran escala.

Esta realidad es imposible en Venezuela, la realidad de una crisis ha sido creada por le oposición venezolana, la premisa de crear un títere terrorista, con Juan Guaidó  que ha intentado varios acciones de golpes de estado, de imponerse en la embajadas de Venezuela, como presidente interino, pero te sin realmente sin ninguna autoridad, ante el mandatario venezolano Maduro, legalmente aprobado en la últimas elecciones, legales y la ausencia del voto de la ultra derecha, fue decidida soñando una intervención de EEUU. 
Cuando ello ha ocurrido, jamás un grupo de opositores hubiese podido participar en elecciones, ganarlas, ser reconocidos, ocupar puestos públicos, tener partidos, periódicos, canales de televisión, etc.

La verdad del modelo fascista e imperial surgió entre 1898 y 1994 en EEUU creo al menos 41 casos en que EE.UU. logró su objetivo de cambiar gobiernos en América Latina y el Caribe: una media de uno cada 28 meses, según un estudio de la Universidad de Harvard publicado en 2005. Esto incluye 17 ejemplos de intervención "directa", es decir, que implicaron el uso de fuerzas militares, agentes de inteligencia o empleados del gobierno de Washington.

Por eso, los expertos creen que si Trump efectivamente optase por una intervención militar unilateral en Venezuela marcaría un giro radical en la política de EE.UU. hacia la región. "Eso no se ha hecho desde Panamá o Granada en la década de 1980", dice McPherson, autor del libro Breve historia de las intervenciones de EE.UU. en América Latina y el Caribe. "Además, ese sería el país más grande que EE.UU. haya invadido en América Latina, quitando a México a mediados del siglo XIX".

Entre estos a creado una falsa postura de la derecha venezolana, creado un títere por EEUU y Donald Trump, asumiendo un falso presidente de Venezuela,  presidencia de la Asamblea Nacional de Juan Guaidó, la movilización de la comunidad internacional que estaba frustrada al ver que fracasaban todos los esfuerzos de negociación para restablecer el funcionamiento de las instituciones democráticas en Venezuela y la ola migratoria de venezolanos, que da dimensiones regionales a la crisis de este país.

Las fauces del imperio contra el pueblo venezolano
Recientemente el canciller de Bolivia, Diego Pary, consideró que Estados Unidos debe levantar el bloqueo económico a Venezuela en vez de ofrecerle ayuda humanitaria. Afirmo “Creo que la ayuda humanitaria es muy importante para cualquier país que tiene emergencias. Sin embargo, es más importante todavía que se levante el bloqueo económico financiero, porque Venezuela tendría muchos más recursos, alimentos y medicamentos que la miserable ayuda humanitaria que se le está ofreciendo”.

En el marco de una solución pacífica Bolivia respaldó la Cumbre de Montevideo en la que se estableció encontrar una solución pacífica para la crisis política que vive Venezuela, desde el pasado 23 de enero, cuando Juan Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional (AN) de la República Bolivariana se autoproclamó “presidente interino” del país bolivariano. Pary resaltó que en dicha cumbre se determinó la necesidad de contribuir al desarrollo de un diálogo abierto y sin imposiciones, dejando que los diferentes actores de la sociedad venezolana acuerden cómo superar la crisis en el marco de su Constitución y con respeto a la soberanía del país.

Finalmente insistió con que su país está en contra de la decisión de Washington de haber bloqueado miles de millones en divisas que pertenecen al erario público venezolano y que pueden usarse para la importación de alimentos y medicinas en beneficio de la población. En ese sentido criticó a la Unión Europea (UE) y EE.UU., por asegurar que han enviado 60 millones de dólares para la supuesta ayuda humanitaria a Venezuela, mientras Caracas reclama la liberación de más de 18 mil millones de dólares retenidos recientemente.

El Gobierno de Maduro rechazo las declaraciones de Bolsonaro y Trump. "Resulta grotesco ver a dos jefes de Estado con responsabilidades internacionales hacer apología de la guerra sin destemplanza alguna, en flagrante violación de la carta de Naciones Unidas", ha indicado el Gobierno en un comunicado, publicado por el ministro de Asuntos Exteriores venezolano, Jorge Arreaza, a través de Twitter. 

Venezuela también ha mostrado su preocupación por la "influencia guerrerista" de Estados Unidos sobre Brasil y ha indicado que los presidentes de ambos países "reflejan las ideas más retrógradas para los pueblos de la región”. Las declaraciones que reprochan desde el chavismo son las siguientes: "Sé exactamente lo que quiero que pase en Venezuela, pero vamos a hablar sobre un montón de opciones diferentes", ha indicado Donald Trump. "Todas las opciones están sobre la mesa", ha insistido. Preguntado sobre si esto incluye la opción militar, ha respondido: "Eso hay que discutirlo".

De esta manera la realidad de una crisis interna de Venezuela, es producto de las continuas sanciones desde el gobierno de Obama, a la era Trump, que bajos su farsa de una acción democrática, viola los derechos humanos de los venezolanos, crea un fantasma de mentiras, mientras los robos de las cuentas del estado venezolano, por varias naciones EEUU, Portugal, Inglaterra, entre otros para ahogar la economía de Venezuela, bajo una falsa crisis creada por la potencias, obviando la normativas de la ONU.

Lic Periodista Internacional, Historiador, Director de Barómetro Internacional
diegojolivera@gmail.com

miércoles, 6 de febrero de 2019

Iván Duque la marioneta perfecta



Por Eduardo Andrade Bone:

Iván Duque presentado de flamante candidato presidencial y ahora primer mandatario de Colombia después de un poco más de 100 días de gestión presidencial, comienza rápidamente a caer en las encuestas. Lo que no puede ser de otra manera, pues su populismo y demagogia, comienza a pasarle la cuenta, pues las expectativas que genero en el electorado que lo voto, comienzan a difuminarse y producirse un desencantamiento de aquellos que tenían la esperanza en que las cosas pudieran cambiar.

De acuerdo a lo publicado por la encuestadora Cifras y Conceptos, el presidente de Colombia, Iván Duque, cuenta con apenas el 33 % de imagen favorable, frente a un 65 % que ya no lo aplaude mientras que el 2 % dice no conocer al mandatario. La caída en los sondeos se debe a las falsas promesas y nefastas políticas antipopulares, que se comienzan a aplicar, en favor del poder del dinero.

Lo que resalta en las encuestas es que los consultados tachan a Duque, de ser “un gobernante sin identidad, sin significado, que es un títere, mentiroso, farandulero e hipócrita”. Los niveles de insatisfacción regresaron a cifras similares a las registradas en los últimos años del gobierno de Juan Manuel Santos. Quienes consideran que el país va por mal camino aumentaron de 59 a 73,8 por ciento. Esta es una subida significativa, sobre todo para un periodo tan corto, que arrastra a la gran mayoría de indicadores sobre las expectativas del ciudadano de a pie y sobre la imagen de las principales figuras públicas colombianas.

Los entendidos en las tendencias que marcan las consultoras creen que este desplome es producto de la incompetencia y de la poca experiencia que tiene el presidente en la vida pública y por los grandes políticos corruptos que cubren sus espaldas y que tienen grandes lazos con las bandas de narcotraficantes y sicarios, que van erosionando la imagen de Duque.

Sin embargo, la realidad nos viene indicando que el presidente Duque, se viene inclinando por más neoliberalismo económico y la oscura tecnocracia, que solo tiende a beneficiar a los grandes empresarios criollos y las hienas de las multinacionales, especialmente las estadounidenses.
No puede ser de otra manera, puesto que el grupo político que apoya su gestión presidencial, el Centro Democrático, es una entidad que representa los más oscuros intereses de la oligarquía colombiana, de la derecha tradicional reaccionaria y de una serie de personajes, que detrás de las bambalinas, tienen fuertes lazos con la corrupción y el crimen organizado.

Ahora, también hay que tener en cuenta, que de la gobernabilidad del presidente Duque, no se puede esperar mucho, pues no cuenta con un parlamento de mayoría que los respalde, frente a lo cual deberá desplegar ciertos esfuerzos negociadores, para poder llevar aguas a su molino, que le permitan gobernar sin sobresaltos y que no terminen por hundirlo aún más en las encuestas.

Cabe tener en cuenta, además, que desde el punto de vista de la realidad socio económica y política de Colombia, los vientos no soplan a favor de Iván Duque, más aún, cuando estamos frente a un mandatario que carece de carisma, que no cuenta con una definición política ideológica clara, que no sea otra que la del dinero, tampoco cuenta con una agenda precisa para gobernar, incluso dentro del propio Centro Democrático, comienzan a observarlo con desconfianza. Además, producto de su inexperiencia política, debe depender de su mentor o padrino político, el ex narco presidente, Álvaro Uribe, que se encuentra imputado e investigado y que lo utiliza como su marioneta virtual, pero que no ayuda en nada, a solventar una buena figura de Duque.

Otro factor que influye en la caída en las encuestas de Duque, es que cuenta con un equipo ministerial que no tiene buena imagen ante la ciudadanía, por ejemplo, los funcionario que más mala talla tienen en el Gabinete del presidente Duque, es su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla Barrera, un peón de Álvaro Uribe y detestado por la ciudadanía, seguido por la ministra de Educación, María Victoria Angulo, que son los que han contribuido al desplome de la imagen del presidente colombiano. El primero, por haber propuesto la subida de impuestos, a la llamada canasta básica en un 18 % y que en un 80% es condenada por los encuestados. En el caso de la ministra de educación, por no resolver lo relativo al petitorio de los estudiantes universitarios, que exigen un mayor presupuesto para educación.

Duque, al no contar con una mayoría parlamentaria su favor, debe gobernar en base a resquicio legales y lo que le pueda permitir la Constitución, o sea debe gobernar por decretos, como suelen hacer los dictadores. Ahora, negociar y buscar alianzas se torna en una nebulosa, que le impide a Duque ejercer una buena gobernabilidad, más difícil aún, con un mandatario que carece de manejo político efectivo y es un incompetente en diversas materias, además de las que están relacionadas con el manejo del Ejecutivo.

De allí, que frente a un gobierno mediocre, o sea, más de lo mismo, su electorado comienza a manifestar su descontento y a tomar distancia de sus gestión presidencial, más aún, cuando se trata de resolver los problemas más acuciantes que vive Colombia en materia económico social, corrupción, asesinatos de dirigentes sociales y sindicales, inmigración y violación sistemática de los derechos humanos, de parte de personajes ligados al aparato del Estado, la policía y las fuerzas armadas, que no son otra cosa, que los guardianes del poder del dinero y el crimen organizado.

En consecuencia, las encuestas aparecidas recientemente reflejan una desconfianza gradual hacia el nuevo Ejecutivo, en donde el ciudadano de pie exige una lucha real y efectiva en contra de la corrupción institucionalizada, como una de las cuestiones más sensibles para los colombianos. Ahora, un gobierno que no cuenta con un programa claro de gobierno, para combatir la corrupción, comienza a transitar por las aguas nauseabundas y turbulentas, de un gobierno que puede colapsar en el corto plazo.

O Duque ante el descontento y la efervescencia de una creciente movilización social, por mejores condiciones de vida gobierna para las grandes las grandes mayorías del país, o cual perfecta marioneta, permite ser instrumentalizado en función de los intereses de la oligarquía colombiana, la derecha reaccionaria y golpista y los corruptos, sobre la cual se sostiene el poder político y económico colombiano.

Para saber si el “estado profundo” colombiano y el presidente Duque, serán capaces de avanzar y resolver las mayores preocupaciones de los colombianos, en materias como la corrupción, pago de impuestos, inseguridad ciudadana, los pésimos servicios de salud, desempleo, educación, costo de la vida, acuerdos de paz y sus consecuencias, conflicto armado, que aún perdura, es el gran desafió de una elite política altamente cuestionada por la ciudadanía y que no es extraño que caigan en las encuestas. 

Con una Colombia con 26,9% de pobreza, pobreza extrema del 8% y una pobreza multidimensional del 17% y que cuenta con un bajo logro educativo de un 43,4%, un rezago escolar del 29,3%, todos problemas de larga data, en un país que ha sido gobernado por grupos políticos de centro derecha, que, desde el punto de vista práctico, reflejan no tener ningún interés por resolver los problemas de las grandes de las mayorías del país.

Además, hay que tener en cuenta, que Colombia es un país subdesarrollado que cuenta con un 10% de desempleo, según cifras oficiales, un desempleo informal del 46,8%, un 72,7% de los colombianos no tiene un trabajo formal, además de un desempleo de larga duración del 12%.
Ahora de acuerdo a informaciones procedente de la prensa colombiana y sin que haya un estudio exhaustivo al respecto, hay alrededor de 5 millones de colombianos que emigraron a Venezuela, por diversas razones, de los cuales y producto de la crisis venezolana, solo han regresado al país, un poco más de 300 mil personas.

Concluyendo, según las empresas encuestadoras, nunca se había registrado en el país un nivel tan bajo de apoyo, hacia un presidente en los primeros días de su mandato. Las encuestas, además, destacan la caída de popularidad en las consultas, del ex narco presidente Álvaro Uribe, el que despliega todos los esfuerzos pertinentes, para manejar bien, a su perfecta marioneta presidencial.

Analista Político
aindoamericanap@gmail.com

sábado, 15 de diciembre de 2018

Iván Duque… la marioneta perfecta


Por Eduardo Andrade Bone: 
Iván Duque presentado de flamante candidato presidencial y ahora primer mandatario de Colombia después de un poco más de 100 días de gestión presidencial, comienza rápidamente a caer en las encuestas. Lo que no puede ser de otra manera, pues su populismo y demagogia, comienza a pasarle la cuenta, pues las expectativas que género en el electorado que lo voto, comienzan a difuminarse y producirse un desencantamiento de aquellos que tenían la esperanza en que las cosas pudieran cambiar.

De acuerdo a lo publicado por la encuestadora Cifras y Conceptos, el presidente de Colombia, Iván Duque, cuenta con apenas el 33 % de imagen favorable, frente a un 65 % que ya no lo aplaude mientras que el 2 % dice no conocer al mandatario. La caída en los sondeos se debe a las falsas promesas y nefastas políticas antipopulares, que se comienzan a aplicar, en favor del poder del dinero.

Lo que resalta en las encuestas es que los consultados tachan a Duque, de ser “un gobernante sin identidad, sin significado, que es un títere, mentiroso, farandulero e hipócrita”. Los niveles de insatisfacción regresaron a cifras similares a las registradas en los últimos años del gobierno de Juan Manuel Santos. Quienes consideran que el país va por mal camino aumentaron de 59 a 73,8 por ciento. Esta es una subida significativa, sobre todo para un periodo tan corto, que arrastra a la gran mayoría de indicadores sobre las expectativas del ciudadano de a pie y sobre la imagen de las principales figuras públicas colombianas.

Los entendidos en las tendencias que marcan las consultoras creen que este desplome es producto de la incompetencia y de la poca experiencia que tiene el presidente en la vida pública y por los grandes políticos corruptos que cubren sus espaldas y que tienen grandes lazos con las bandas de narcotraficantes y sicarios, que van erosionando la imagen de Duque.

Sin embargo, la realidad nos viene indicando que el presidente Duque, se viene inclinando por más neoliberalismo económico y la oscura tecnocracia, que solo tiende a beneficiar a los grandes empresarios criollos y las hienas de las multinacionales, especialmente las estadounidenses.
No puede ser de otra manera, puesto que el grupo político que apoya su gestión presidencial, el Centro Democrático, es una entidad que representa los más oscuros intereses de la oligarquía colombiana, de la derecha tradicional reaccionaria y de una serie de personajes, que detrás de las bambalinas, tienen fuertes lazos con la corrupción y el crimen organizado.

Ahora, también hay que tener en cuenta, que de la gobernabilidad del presidente Duque, no se puede esperar mucho, pues no cuenta con un parlamento de mayoría que los respalde, frente a lo cual deberá desplegar ciertos esfuerzos negociadores, para poder llevar aguas a su molino, que le permitan gobernar sin sobresaltos y que no terminen por hundirlo aún más en las encuestas.

Cabe tener en cuenta, además, que desde el punto de vista de la realidad socio económica y política de Colombia, los vientos no soplan a favor de Iván Duque, más aún, cuando estamos frente a un mandatario que carece de carisma, que no cuenta con una definición política ideológica clara, que no sea otra que la del dinero, tampoco cuenta con una agenda precisa para gobernar, incluso dentro del propio Centro Democrático, comienzan a observarlo con desconfianza. Además, producto de su inexperiencia política, debe depender de su mentor o padrino político, el ex narco presidente, Álvaro Uribe, que se encuentra imputado e investigado y que lo utiliza como su marioneta virtual, pero que no ayuda en nada, a solventar una buena figura de Duque.

Otro factor que influye en la caída en las encuestas de Duque, es que cuenta con un equipo ministerial que no tiene buena imagen ante la ciudadanía, por ejemplo, los funcionario que más mala talla tienen en el Gabinete del presidente Duque, es su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla Barrera, un peón de Álvaro Uribe y detestado por la ciudadanía, seguido por la ministra de Educación, María Victoria Angulo, que son los que han contribuido al desplome de la imagen del presidente colombiano. El primero, por haber propuesto la subida de impuestos, a la llamada canasta básica en un 18 % y que en un 80% es condenada por los encuestados. En el caso de la ministra de educación, por no resolver lo relativo al petitorio de los estudiantes universitarios, que exigen un mayor presupuesto para educación.

Duque, al no contar con una mayoría parlamentaria su favor, debe gobernar en base a resquicio legales y lo que le pueda permitir la Constitución, o sea debe gobernar por decretos, como suelen hacer los dictadores. Ahora, negociar y buscar alianzas se torna en una nebulosa, que le impide a Duque ejercer una buena gobernabilidad, más difícil aún, con un mandatario que carece de manejo político efectivo y es un incompetente en diversas materias, además de las que están relacionadas con el manejo del Ejecutivo.

De allí, que frente a un gobierno mediocre, o sea, más de lo mismo, su electorado comienza a manifestar su descontento y a tomar distancia de sus gestión presidencial, más aún, cuando se trata de resolver los problemas más acuciantes que vive Colombia en materia económico social, corrupción, asesinatos de dirigentes sociales y sindicales, inmigración y violación sistemática de los derechos humanos, de parte de personajes ligados al aparato del Estado, la policía y las fuerzas armadas, que no son otra cosa, que los guardianes del poder del dinero y el crimen organizado.
En consecuencia, las encuestas aparecidas recientemente reflejan una desconfianza gradual hacia el nuevo Ejecutivo, en donde el ciudadano de pie exige una lucha real y efectiva en contra de la corrupción institucionalizada, como una de las cuestiones más sensibles para los colombianos. Ahora, un gobierno que no cuenta con un programa claro de gobierno, para combatir la corrupción, comienza a transitar por las aguas nauseabundas y turbulentas, de un gobierno que puede colapsar en el corto plazo.

O Duque ante el descontento y la efervescencia de una creciente movilización social, por mejores condiciones de vida gobierna para las grandes las grandes mayorías del país, o cual perfecta marioneta, permite ser instrumentalizado en función de los intereses de la oligarquía colombiana, la derecha reaccionaria y golpista y los corruptos, sobre la cual se sostiene el poder político y económico colombiano.

Para saber si el “estado profundo” colombiano y el presidente Duque, serán capaces de avanzar y resolver las mayores preocupaciones de los colombianos, en materias como la corrupción, pago de impuestos, inseguridad ciudadana, los pésimos servicios de salud, desempleo, educación, costo de la vida, acuerdos de paz y sus consecuencias, conflicto armado, que aún perdura, es el gran desafió de una elite política altamente cuestionada por la ciudadanía y que no es extraño que caigan en las encuestas.

Con una Colombia con 26,9% de pobreza, pobreza extrema del 8% y una pobreza multidimensional del 17% y que cuenta con un bajo logro educativo de un 43,4%, un rezago escolar del 29,3%, todos problemas de larga data, en un país que ha sido gobernado por grupos políticos de centro derecha, que, desde el punto de vista práctico, reflejan no tener ningún interés por resolver los problemas de las grandes de las mayorías del país.

Además, hay que tener en cuenta, que Colombia es un país subdesarrollado que cuenta con un 10% de desempleo, según cifras oficiales, un desempleo informal del 46,8%, un 72,7% de los colombianos no tiene un trabajo formal, además de un desempleo de larga duración del 12%.
Ahora de acuerdo a informaciones procedente de la prensa colombiana y sin que haya un estudio exhaustivo al respecto, hay alrededor de 5 millones de colombianos que emigraron a Venezuela, por diversas razones, de los cuales y producto de la crisis venezolana, solo han regresado al país, un poco más de 300 mil personas.

Concluyendo, según las empresas encuestadoras, nunca se había registrado en el país un nivel tan bajo de apoyo, hacia un presidente en los primeros días de su mandato. Las encuestas, además, destacan la caída de popularidad en las consultas, del ex narco presidente Álvaro Uribe, el que despliega todos los esfuerzos pertinentes, para manejar bien, a su perfecta marioneta presidencial.
(*) Analista Político y Comunicador Social
Fuente: http://www.clarindecolombia.info

sábado, 26 de mayo de 2018

¿Quién mueve los hilos de la marioneta presidencial en Argentina?


Por Norma Estela Ferreyra:
Estamos muy preocupados por el presente y futuro de los argentinos, sabiendo de que esto  tendrá un final trágico para las mayorías y un éxito millonario para las clases privilegiadas o de ricos. No hay dudas, de que se repartirán las inversiones que nunca existirán y nos dejarán  deudas que nunca se terminaremos de pagar. Pero nadie irá preso, ya que el sistema funciona impunemente.

Pero develemos la incógnita. Los argentinos que votaron a Macri creen que eligieron a un presidente. Pero no saben quien maneja a este títere, desde adentro y desde afuera. Lo de afuera, es sencillo, todos sabemos que Israel es el dueño del mundo y sus lacayos más importantes son los EEUU, Inglaterra y la Unión Europea. Pero adentro, la cuestión es más difícil de visualizar, porque está encubierta. Veamos:¿Ud.. cree que es Magneto? No. (Sólo difunde mentiras programadas) ¿Cree que es Durán Barba? Tampoco. ¿Sólo maneja una secta sobre imagen y  dicursos). ¿Entonces, quién?

Pues quien maneja los hilos de la marioneta es Marcos Peña, el niño elegido por los servicios del Poder Mundial, por sus antecedentes familiares. En el último tiempo, el jefe de Gabinete ha sido fuertemente cuestionado por sus provocadoras declaraciones en medio del ajuste al pueblo trabajador y el uso de datos personales de la Anses para comunicación oficial y por desafiar fallos de varios jueces que frenaron el tarifazo del gas. Como si eso fuera poco, por estos días se conoció que bajo su mando y dentro de la Casa Rosada mantiene una “oficina de inteligencia”.  Hechos como éstos no sorprenden viniendo de un CEO como él, que es parte de una familia de patrones y de un gobierno que sólo benefició a los grandes empresarios, al campo, las mineras y a los buitres. Con sólo seguir el árbol genealógico se puede saber de dónde descienden Marcos Peña y su primo Miguel Braun, actual secretario de Comercio de la Nación.

Por caso, José Menéndez y Mauricio Braun, crueles personajes de la historia del país fueron, entre otras cosas, miembros de la Sociedad Rural Argentina. José Menéndez, un joven asturiano, que arribó a Buenos Aires en 1866 después y luego se radicó en la Patagonia, donde se transformó en empresario naviero, comerciante y gran estanciero. Eran dueños y patrones en el sur de gran parte del comercio de lanas, frigoríficos, almacenes, bancos y otros. En 1908 crearon lo que actualmente es la gran cadena de supermercados La Anónima, que cuenta con 159 sucursales en 80 ciudades del país y sus propietarios actuales son familiares de Miguel Braun. El historiador español José Luis Alonso Marchante documenta en su libro “Menéndez, rey de la Patagonia” que esas familias fueron parte de la Sociedad Rural y propietaria de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego que llegó a tener 1.376.160 hectáreas, 1.250.000 lanares que producían 5.000 millones de kilos de lana, 700.000 de cuero y 2.500.000 de carne. Las dos familias terminaron apropiándose de casi la mitad de la tierra de la Patagonia. Mauricio poseía además, en forma particular, más de 15 estancias, la Compañía Minera Cutter Cove de explotación de cobre y varios frigoríficos, entre otros grandes negocios. Desde ya que no eran los únicos, entre ellos había  estancieros  británicos. Unos y otros, se apropiaron de miles de hectáreas en la Patagonia argentina y chilena a sangre y fuego, con el exterminio de los pueblos originarios

El escritor Eduardo Galeano aseguraba que “los alambrados de José Menéndez y la introducción de cientos de miles de lanares en la tierra de los onas, a fines del siglo XIX, espantaban los guanacos, sustento principal de los selk’nam (por su carne como alimento y sus pieles para sus vestimentas), quienes vieron una alternativa en el ‘guanaco blanco’ -como denominaban a la oveja-, desconociendo que era ‘propiedad privada’”. Añade Galeano que “pronto los grandes estancieros se organizaron y comenzó la cacería de los selk’nam”.

La familia Menéndez Braun no sólo fue responsable, junto al Estado y otros empresarios nacionales y extranjeros, del genocidio contra los pueblos originarios, sino que años más tarde fueron también parte de los responsables de la masacre de los 1.800 peones rurales de “La Patagonia Rebelde” (pegar el google).
Las condiciones de vida y trabajo para los trabajadores en 1920 en la Patagonia eran terribles, con temperaturas bajo cero, sin luz, etc. Eran los tiempos de la presidencia de Hipólito Yrigoyen y del gobernador conservador de Santa Cruz Edelmiro Correa Falcon. En aquel año los trabajadores, cansados de vivir como esclavos, se largaron a la huelga y pararon todas las estancias. Miles se movilizaron y ni los hoteles ni los comercios funcionaron. Demandaban un sueldo mínimo de $100, comida en buen estado, dignas condiciones de higiene, velas para alumbrar en la noche y que las instrucciones de los botiquines sanitarios estuvieran en español en lugar de inglés. Fue una de las huelgas más importantes del siglo XX, protagonizada por valientes trabajadores argentinos, chilenos y de otras nacionalidades.

 Según el periodista Patricio Segura (pegar en google), “en 1921 fueron ejecutados cientos de peones en la Estancia La Anita, de propiedad de la familia  Braun Menéndez, cerca de lo que hoy es El Calafate, en Argentina. Éste fue un episodio más en la huelga general que se produjo en la Patagonia producto de las desigualdades donde  siempre ha habido matanzas,  Esta es la herencia que hasta los gobiernos más “progresistas” ocultan. En la actualidad los trabajadores rurales siguen sufriendo en carne propia la explotación y muchas veces hasta la esclavitud, incluso de niños y niñas. que hoy llamamos justicia social” La respuesta del gobierno, los militares, los estancieros y empresarios como los Menéndez Braun, con el lógico apoyo del imperialismo, fue el intento de desterrar para siempre la resistencia de los trabajadores.           
Sin embargo hay algo que no podemos explicar: ¿Cómo es posible que el pueblo siga pagando la entrada en este espectáculo que ya es un fracaso, con un poder de daño tremendo?.

¿Tenemos los gobiernos que nos merecemos o somos víctimas de una ingeniería político-marketinera-financiera que se reinventa constantemente y nos mantiene entretenidos con un show mediático. A lo mejor ya sea hora de dejar de ser espectadores.

normaef10@hotmail.com