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sábado, 21 de marzo de 2020

Tiempos difíciles


Por Carolina Vásquez Araya:

Se ha trazado una línea entre el antes y el después; ese cruce definirá el futuro

El mundo ha enfrentado pandemias a todo lo largo de su historia, pero nunca con tal abundancia de información –falsa o real- y en condiciones tan precarias para millones de seres humanos. Los escenarios varían de manera dramática entre países desarrollados y vastas regiones en donde reinan la desigualdad y la más absoluta miseria. Para los países de nuestro continente, la dura prueba podría derivar en una toma de conciencia sobre la urgente necesidad de dar un golpe de timón en las políticas públicas, especialmente en el ámbito de la salud, educación, vivienda y alimentación; en caso contrario, las consecuencias podrían desembocar en una mayor profundización de las condiciones de pobreza y falta de oportunidades para las grandes mayorías, peores aún que las actuales.


Entre los segmentos más sensibles a este desafío sanitario están los grupos históricamente vulnerables: población indígena-campesina; migrantes; cinturones urbanos de asentamientos precarios privados de servicios públicos (agua, manejo de desechos, carencia de atención sanitaria, violencia); comunidades en extrema pobreza; mujeres y un fuerte porcentaje de la niñez en condiciones de desnutrición crónica y/o aguda. La atención prioritaria a estos grupos, sin embargo, depende de decisiones dictadas por sectores de interés económico, ampliamente conocidos por su posición antagónica con respecto a las políticas de beneficio social.

Si existe algo positivo en la actual pandemia provocada por el nuevo virus, es la inevitable certeza de que ante ese peligro somos todos igualmente vulnerables y esos rangos intocables de estatus social y económico se difuminan frente a una amenaza que golpea sin excepciones. Los sistemas políticos diseñados en función del empoderamiento de pequeños círculos de poder son, por lo tanto, una de las torres del tablero que recibirán los golpes más contundentes. Esto, porque de no iniciarse una transformación de fondo hacia sistemas más justos, con Estados más fuertes y con mejoras significativas en los servicios públicos, será imposible remontar hacia la recuperación económica, ya duramente golpeada por medidas extremas que tienen al mundo prácticamente paralizado.

En este receso obligado, es de enorme importancia actuar con responsabilidad frente a sí mismos, a la familia y a la comunidad. Tomar en serio y acatar las disposiciones decretadas por las autoridades sanitarias no solo garantiza la seguridad personal, sino trasciende hacia quienes nos rodean. El impacto provocado por la paralización de actividades normales tendrá repercusiones imprevistas en la interacción entre personas y es una oportunidad valiosa para revisar actitudes y reparar relaciones. Entre estas acciones debería ser imperativa una reflexión sobre la necesidad de establecer parámetros más estrictos en la protección integral de la niñez, uno de los grupos más sensibles a cualquier crisis.

En países con profundas desigualdades, como sucede en la mayoría de naciones latinoamericanas, hoy se mostrarán con crudeza todas las debilidades endémicas presentes en los marcos políticos instaurados para beneficio de unos pocos. Por lo tanto, la revisión de estos sistemas no deberá posponerse porque, de hacerlo, se pondrá en riesgo la supervivencia de millones de habitantes. Dadas las circunstancias, las autoridades deben enfocarse en el estudio de políticas públicas adecuadas para enfrentar un escenario cargado de amenazas y transformarlas en vehículos propicios para generar cambios y, por ende, nuevas oportunidades de desarrollo para toda la población.

La cuarentena es un tiempo para reflexionar sobre nuestras decisiones.

elquintopatio@gmail.com

sábado, 24 de agosto de 2019

Estados Unidos contra el mundo. La amenaza como política.



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
Continuando con la observación del sistema internacional a la luz de los acontecimientos más relevantes que marcan la agenda y que están signados -como se dijo la semana pasada- por una creciente agresividad del gobierno de Estados Unidos que ha trastocado todos los valores y principios alrededor de los cuales se ejecutaban las relaciones internacionales y que tienen hoy en el conflicto de la potencia norteamericana contra China el elemento más dinámico en cuanto a su influencia a lo largo y ancho del planeta, vale dar seguimiento a éste y otros hechos que dan cuenta de una incertidumbre pocas veces vista en el pasado.


El devenir político planetario se debe mirar desde la consideración del carácter aciago de las previsiones económicas del futuro inmediato para Estados Unidos, Europa y América Latina en especial. El presente  marca una realidad que se distingue por la caída de las inversiones en Estados Unidos motivada en el clima de guerra y conflicto que ha generado el presidente Trump en sus relaciones internacionales, por supuesto, esto tiene consecuencias inmediatas en la totalidad de la economía mundial en tanto la balanza comercial se torna cada vez más deficitaria,  unas exportaciones en franco declive, que lo llevado a apelar al gasto público como impulsor principal de la economía, haciendo la salvedad de que su componente más dinámico es el que emana del ámbito militar. En este sentido, como afirman Oscar Ugarteche y Alfredo Ocampo, economistas e investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM): “No hay evidencia que el gasto militar arrastre la economía ni tampoco la expansión de crédito interno, antes. Desde el segundo trimestre del 2018 el crecimiento del PIB estadounidense lleva una tendencia descendente que continuará como efecto de todo lo anterior y de la guerra comercial”.

Este es el contexto que empieza a generar una serie de escenarios que vislumbran -aunque aún de manera indefinida- un futuro de contradicciones cuyo devenir se visualiza de forma difusa bajo el manto que le impone el protagonismo del presidente Trump. Lo único cierto es que el mundo ha entrado en una fase de conflicto global que se manifiesta de formas multidimensionales y en escenarios tan diversos que cubren la casi totalidad del planeta.

En el este de Asia, más allá del conflicto con China, se han comenzado a evidenciar novedosas variables que causan desasosiego de forma creciente en la región. Las contradicciones entre Corea del Sur y Japón -dos de los principales aliados de Estados Unidos- han llevado al país nipón a responder a Corea, por haber eliminado ciertas ventajas comerciales que Tokio poseía en el intercambio bilateral, sobre la base de que Seúl no había explicado sus razones para la más reciente acción en su creciente disputa comercial. Se refiere a que Corea del Sur había retaliado la decisión japonesa de retirarla de su propia "lista blanca" de países que han disfrutado de restricciones comerciales mínimas. Tokio atribuyó la decisión a una erosión de la confianza que detonó después que el Tribunal Supremo de Corea del Sur dictaminara el año pasado que las compañías japonesas deberían compensar a los surcoreanos que fueron reclutados como trabajadores forzados durante la Segunda Guerra Mundial.

Estados Unidos ha tratado sin éxito de mediar entre sus dos socios, toda vez que un diferendo entre ambos podría desarticular el esquema de dominio y control que ejerce en la zona del Mar de China oriental a través de las bases militares y navales que tiene instaladas en ambos países y que apuntan directamente contra China y Rusia.

En ese marco, se ha puesto en escena una nueva región de conflicto en nuestro agobiado planeta. El calentamiento global que ha significado la desaparición de importantes masas de hielo que hasta hace unos años parecían perpetuos, ha instalado al Océano Ártico como área estratégica en disputa. La posibilidad de abrir una ruta ártica para la navegación mundial despierta el interés de las potencias.

Una vez más, Rusia y China han tomado la iniciativa y desde hace años han trazado una política para la región, generando una gran inquietud en Estados Unidos que ha reaccionado al estilo tradicional de Trump quien -en ese marco- de la nada, hizo pública una oferta para comprar Groenlandia a Dinamarca. La negativa danesa no satisfizo al inquilino de la Casa Blanca quien respondió suspendiendo una reunión pactada con la primera ministra de ese país, lo cual fue considerado en Copenhague como un agravio a la reina, sin embargo, el canciller danés–en una acción propia de la actitud subordinada de Europa a Estados Unidos- procedió a reunirse con su par Mike Pompeo para “limar asperezas” y buscar “aflojar las tensiones”.

Sin embargo, el analista mexicano Alfredo Jalife opina que el verdadero interés de Estados Unidos por Groenlandia está originado en la existencia en su subsuelo de importantes reservas de “tierras raras”, minerales imprescindibles para la industria moderna, en particular en las áreas militar,  de telecomunicaciones e informática, toda vez que Estados Unidos que importa el 80% de sus necesidades de China ve peligrar ese mercado en el marco de la guerra tecnológica y comercial que se ha desatado entre ambos países.

Estados Unidos también ha abierto un nuevo frente de conflicto con Europa. Vale decir que los países de la zona euro han crecido solo 0,2% durante el segundo trimestre de este año (abril-junio) la mitad que lo observado entre enero y marzo, todo lo cual ha sido causado por la guerra comercial de Estados Unidos contra China y por la incertidumbre en torno al brexit. Sin embargo, la causa más inmediata viene dada por la contracción de la economía alemana y el estancamiento de la italiana, primera y tercera de la región.
Por su parte, en el conjunto de la Unión Europea (UE), el PIB se incrementó un 0,2%, también inferior al 0,5% del trimestre previo. Alemania, se ha llevado la peor parte, con un descenso de su PIB del 0,1% (frente a un crecimiento del 0,4% del primer trimestre) lo cual es expresión del lastre de la guerra comercial y la recesión industrial, significando la segunda caída del PIB en un año, que deja la economía de la llamada “locomotora europea” al borde de la recesión, lo cual ocurre cuando se producen dos trimestres consecutivos de contracción.

Este es el contexto que Estados Unidos ha creído propicio para infligir nuevas penurias a su supuesto aliado a fin de acentuar la subordinación de las elites europeas a su dictado, colocando al viejo continente en una superior situación de sumisión, obediencia y acatamiento de las órdenes imperiales que emergen desde Washington. Esta apreciación se basa en los cálculos del gobierno estadounidense que ha anunciado la necesidad de imponer tarifas a la importación de vehículos europeos una de los productos más importantes que la UE le envía, sobre la base de la suposición de que el mantenimiento de ese mercado en las condiciones actuales podría poner en peligro la seguridad nacional estadounidense.

El propio presidente Donald Trump afirmó que aunque "lidiar con la UE es muy difícil", su país tiene "todas las cartas para ganar", agregando que  "Solo tenemos que poner aranceles a sus automóviles y nos darían todo lo que quisieran porque envían [ a Estados Unidos] millones de Mercedes. Envían millones de BMWs", aseguró a los medios de comunicación. Se prevé que Trump anuncie su decisión definitiva sobre la posible imposición de tarifas el próximo mes de noviembre. Ante la probabilidad creciente de que este hecho se concrete en las condiciones actuales del comercio mundial, los analistas opinan que Europa podría devolverle el golpe con dureza. En ese sentido, Margritis Schinas, vocera de la UE advirtió que la imposición de aranceles a los automóviles europeos recibirá una respuesta "rápida y adecuada", dejando en suspenso la precisión de lo que podría significar tal decisión, pero incrementando los temores respecto de que se abra un nuevo espacio de confrontación que haría todavía más difícil enfrentar el momento complejo por el que transita la economía mundial., 

En otro ámbito, en este momento de complicados equilibrios, el Golfo Pérsico también se ha tornado en un escenario explosivo que amenaza con el estallido de una confrontación de incalculables dimensiones para la región y para el planeta. En el fondo, este atolladero está inducido por la incapacidad de Estados Unidos para diseñar un mapa de la región que sea proclive a sus intereses. El afán imperial de solidificar la presencia de Israel como eje de su política para la región y de Arabia Saudita como artífice de la realización de sus intereses para el mundo árabe y musulmán están topando con la cada vez mayor resistencia de esos pueblos. No deja de ser trascendental cuando se habla de la región, que ésta en conjunto representa la mayor productora de energía y la mayor compradora de armas del orbe, es decir se está aludiendo a las dos magnas industrias de la economía mundial.

Los reveses en Siria, donde a Estados Unidos solo le ha quedado intentar salvar la alianza con las organizaciones terroristas como estructura de apoyo en su afán de derrocar al gobierno de Al Assad; el conflicto interno de la coalición pro norteamericana en Yemen después de la retirada de los Emiratos Árabes Unidos de la misma; la imposibilidad de establecer un gobierno cercano a sus intereses en Irak; la incapacidad norteamericana de doblegar y arrodillar a Irán tras su salida del Acuerdo 5+1; la aceptación de su derrota en Afganistán donde se han visto obligados a negociar con el talibán a  quienes solo hace unos meses calificaban como terroristas y el desprestigio creciente de la monarquía saudita por las evidentes y cotidianas violaciones a los derechos humanos, son expresiones claras de ese fracaso atronador de su política para el Medio Oriente.

Esta conflictiva atmósfera que rodea al planeta ha hecho que, ante la adversidad, Estados Unidos se haya abocado con inusitada fuerza a asegurar su entorno. Es la única explicación plausible al desenfreno de su política intervencionista en América Latina y el Caribe que solo tienen parangón en las ambiciones expansionistas del siglo XIX que vinieron a modelar el mapa actual de la unión norteamericana.

Sin embargo, a la resistencia de más de medio siglo de Cuba, se ha venido a sumar la tozudez, firmeza y tenacidad del pueblo venezolano, a los que se agrega la voluntad soberana de Bolivia y Nicaragua para enfrentar la obstinación imperial. Pero, así mismo hay que destacar que en el campo del enemigo de los pueblos, se comienzan a gestar expresiones de deterioro del bloque subordinado a Estados Unidos.

No sólo por la aplastante derrota de Macri en las PASO de Argentina que supusieron un inmenso revés al neoliberalismo, a las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y a Trump. Estados Unidos tuvo que intervenir directamente para lograr un acuerdo urgente entre sus aliados Brasil y Paraguay que hiciera retroceder el acuerdo energético sobre el uso de la electricidad producida en Itaipú y salvar de esa manera al presidente Mario Abdo de una eventual destitución por traición a la patria. Por su parte, Bolsonaro, cada vez más aislado, siguiendo el estilo Trump, ha recurrido a la represión y la fuerza para imponer medidas antipopulares que rayan en el fascismo y el abandono de las prácticas democráticas en el gigante sudamericano, todo lo cual está causando una repulsa nacional e internacional para ese país.

A su vez, la élite peruana, aliada de Estados Unidos no encuentra las formas de superar el desprestigio en que se encuentra sumida tras cinco presidentes y gobiernos corruptos. Hoy, las principales fuerzas opositoras se encuentran sin liderazgo, el fujimorismo tiene a sus máximos representantes en prisión, el APRA no tiene rumbo tras el suicidio de Alan García y el propio presidente inventado para superar la crisis Martín Vizcarra, incapaz de enfrentar tal tarea con éxito, prefirió abandonar el buque, implorando el adelanto de las elecciones presidenciales. En Guatemala, el nuevo presidente fue electo en un proceso en el que participó sólo el 42% de los posibles votantes, por lo cual Alejandro Giammattei gobernará después de recibir el apoyo de menos del 25% de la ciudadanía, poniendo en entredicho aquella viaja idea de que la democracia es el gobierno e las mayorías.

En este contexto, el gran frente anti venezolano construido por Estados Unidos que se configuró alrededor del grupo de Lima parece haber iniciado el camino hacia su absoluta inoperancia. La conferencia mundial sobre Venezuela realizada en la capital peruana concluyó en un total fracaso, en la que solo participaron un poco más de 50 países de los casi 200 que son parte de la ONU, únicamente dos organizaciones financieras internacionales y mostrando la notoria ausencia de la ONU y la OEA, además de la inasistencia de Rusia, China, Turquía y Cuba, países aliados de Venezuela a quienes los organizadores imploraron su presencia para mostrar una supuesta amplitud en la búsqueda de objetivos generales que incorporaran a la mayoría a la tarea de trazar una supuesta “transición” para Venezuela.

Además de eso, de concretarse en las elecciones presidenciales argentinas los resultados de las PASO, el virtual nuevo presidente ya anunció que se plegaría a la propuesta de México, Uruguay y Caricom de buscar una salida negociada a la crisis venezolana, todo lo cual avanza hacia el debilitamiento del Grupo de Lima y su virtual desaparición. Tal es el grado de desesperación de sus miembros que la ministra de relaciones exteriores de Canadá Chyrstia Freeland, viajó a Cuba para pedir ayuda a la isla caribeña a fin de intentar salvar al ente supranacional creado para destruir al gobierno de Venezuela.

Al observar todos estos elementos en contexto global, se puede concluir que la alta conflictividad mundial es expresión de la agresividad de Estados Unidos en su desesperada búsqueda por lograr los objetivos de hegemonía del capital y de la imposición de los valores de una sociedad que comienza a mostrar debilidades, que cree poder evitar mediante el conflicto, la imposición y la guerra.

sergioro07@hotmail.com

martes, 23 de julio de 2019

Narcotráfico, corrupción y FFAA



Por Juan Pablo Cárdenas S.:
En Chile hasta hace poco el narcotráfico y el consumo de estupefacientes no eran temas de mucha preocupación política. Nuestro país, se decía, a lo sumo sería solo un pasadizo de las drogas, pero hoy debemos reconocer que aquí se producen alucinógenos, se exportan al extranjero y los niveles de consumo, especialmente entre los más jóvenes, han llegado a superar el de muchos países de nuestra Región. Las lacras vinculadas al narcotráfico muestran dramáticamente sus efectos en los establecimientos escolares, los tribunales de justicia y las cárceles. Además de involucrar severamente a las poblaciones más pobres de las grandes urbes, aunque los recursos de este fenómeno sirvan para mitigar, muchas veces, nuestra arraigada y vergonzosa desigualdad social.


Solo esta realidad puede explicar que millones de chilenos condenados al salario mínimo puedan incrementar sus ingresos, subsistir y acceder a los servicios más básicos, aunque muchos de ellos sigan privados en sus derechos a la salud, educación y vivienda digna. Cualquier cálculo que se haga, indica que el sueldo promedio de nuestros trabajadores hace imposible solventar su adecuada alimentación, vestuario o trasporte cotidiano. Mucho menos, todavía, el de sus familias o el más mínimo acceso a las expresiones de la cultura, el deporte y la sana recreación. De esta forma es que los niños y adolecentes pobres descubren en el microtráfico la posibilidad resolver sus carencias. Más todavía cuando en nuestro país se reprime con tanta dureza el comercio ambulante, esto la posibilidad que tienen cientos de miles de familias de escapar de la miseria e, incluso, de ser enrolados por la droga.

El gobierno de Piñera ha dado el paso de incorporara a nuestras FFAA al combate del narcotráfico, especialmente en los numerosos puestos fronterizos del país. Una medida audaz que ciertamente puede tener su pro y contra, como ha quedado demostrado en México, Colombia, Argentina, Brasil y otros países como Estados Unidos. Se trata todavía de una propuesta por implementar que ya suma partidarios y detractores, cuando hasta aquí esta tarea ha sido acometida por las policías.

Lo que se teme es que los militares, como también ha sucedido en otras naciones, puedan ser corrompidos por los enormes y seductores poderes del narcotráfico y que este fenómeno termine desmoronando la pretendida probidad de nuestros institutos armados. Por diversas razones, hay chilenos mantienen confianza en la idoneidad de mundo militar, cuando es cosa de comprobar la cantidad de oficiales que están siendo procesados por corrupción en las distintas ramas de nuestra Defensa y seguridad. Como si no fuera también una expresión de su falta de probidad haber conspirado tantas veces contra nuestra institucionalidad y haber usado su poder y armas para matar a sus propios compatriotas, derribar gobiernos, organizar campos de exterminio y tortura. Junto con facilitarse toda suerte de leyes y condiciones de vida, ciertamente muy por encima de las que tiene la población civil. Sin que ello les haya exigido, como se sabe, más trabajo, estudios o meritos, aunque sean propiamente castrenses, cuando hace más de un siglo en que no tenemos conflictos bélicos con nuestros vecinos.

Como reza el dicho popular, podemos temer que incorporar a estos uniformados a la lucha contra el narcotráfico sería como “amarrar con longanizas a los perros más rabiosos”. Facilitar la acción de los carteles de la droga y masificar hasta en los propios regimientos el consumo de estupefacientes. Quizás sea más razonable partir desde cero con la organización de una policía antidrogas ad hoc, independiente de las labores militares y policiales, la cual pudiera reclutar conscriptos y jóvenes que escapen del mando militar y policial actual tan desprestigiado por sus acciones. Y por los horrores cometidos en el presente y el pasado.

Sin embargo, lo más importante de todo es cuidar de nuestras instituciones republicanas y la honorabilidad de sus integrantes. Las clases políticas aquí y en otros países han sido prácticamente las primeras en dejarse seducir por los poderes fácticos dispuestos a financiar sus partidos y competencias electorales. Como es el caso de tantos gobernadores y parlamentarios que han consolidado verdaderos narco estados en el continente; o como también ha sucedido con tantos jueces y tribunales cooptados por las redes delictuales.

Chile puede quedar mucho más expuesto todavía al poder del narcotráfico si sus autoridades e instituciones republicanas no recuperan la fortaleza e independencia que tuvieron en el pasado. Para hacer frente, por ejemplo, a la abusiva inversión extranjera en la que muchas veces se solapa la penetración de los narcotraficantes, como ya sucedió con las concesiones de carreteras y la instalación en Chile de un Amado Carrillo, el llamado Señor de los Cielos. Por cierto, con la complicidad de algunos políticos, jueces y policías. Asimismo, el sometimiento de nuestro país a tantos tratados de libre comercio, amén de debilitar nuestra soberanía y ceder nuestras riquezas básicas, puede ser un severo inconveniente en la posibilidad de evitar la inversión de capitales indeseables.

Ni pensar siquiera lo que podría suceder si el propio Ejecutivo, los legisladores y los tribunales siguen al arbitrio de un Tribunal Constitucional constituido como un supra poder por la Constitución de Pinochet. Entidad que se mantiene vigente en lo esencial y que, de verdad, muy pocos políticos quieren acotar en sus atribuciones, ante la posibilidad que, a su turno, sus referentes ganen el control del organismo. Dado que la integración de sus magistrados se cuotea políticamente, salvo las muy honrosas excepciones de algunos de sus integrantes.

El abultamiento de nuestro gasto militar, los ingentes presupuestos que se destinan a las FFAA, además del mismo sentido común, indican que el camino debe ser la disminución de su personal y la supresión de sus privilegios. Que se termine con el absurdo de que los uniformados cuenten con hospitales propios, un sistema de previsión escandaloso en relación al de los trabajadores del país y la eliminación de la llamada Justicia Militar, que lo que hace en la práctica es favorecer la impunidad de los delitos cometidos de los denominados “hombres de armas”. Qué más podrían querer los narcotraficantes que contar con “burreros” uniformados que pudieran, a lo sumo, ser llevados a las fiscalías militares y, eventualmente, a sus cárceles de lujo, como sucede actualmente en otros ámbitos del delito.

Siempre es conveniente revisar la experiencia de otros países al respecto, donde se comprueba que la represión militar a los traficantes de drogas, además de infiltrar a sus agentes, ha llevado a los carteles a dotarse expeditamente de las armas para hacer frente a la represión y sumar a los estragos del consumo de drogas los de la violencia, el narcoterrorismo y los crímenes más espeluznantes.

Es cierto que habría muchos militares o ex uniformados capaces de ejercer un notable servicio al combate de las drogas, pero ciertamente podríamos arriesgarnos a lamentar, mañana, una dócil sumisión de los militares al poder de los narco productores y traficantes. Por todo lo cual parece oportuno recordar que la mejor forma de combatir ésta y otras lacras es la justicia social, favorecer el empleo justamente remunerado, prohibir la extrema riqueza, ejercer una real soberanía sobre nuestro territorio y fronteras. No para cerrarles el paso a los inmigrantes que llegan con la ilusión de encontrar un trabajo digno, sino a tantos especuladores y delincuentes “de cuello y corbata” que vienen a empoderarse en nuestra geografía. Y que hoy, como tanto nos consta, tienen en jaque nuestros suministros más esenciales, como la luz y el agua potable.

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

miércoles, 22 de mayo de 2019

AMLO y el sistema político de México



 Por: Jorge Antonio Hernández:

A vista de pájaro pereciera verse que las propuestas del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, van viento en popa, cumpliendo con todos los compromisos que ofreció en la campaña electoral. En efecto, ya gran parte de los abuelos están recibiendo su pensión y la misma se ha hecho universal, lo que significa que todos los mexicanos la tendrán independientemente de si en su vida han tenido la suerte de tener un trabajo o, en su defecto, se han ganado la vida chiripiando, con cualquier tipo de negocito o simplemente, como el caso de las mujeres, trabajando en sus casas. Todos, merecen una pensión, ya que lo que hacen es trabajo digno.



Lo mismo podría explayarme hablando de las bondades de otros programas de corte social, como los de los apoyos a los campesinos; a las micro empresas; los integrales de bienestar; los de créditos ganaderos a la palabra; tandas para el bienestar; programas sembrando vida; la construcción de plantas de generar electricidad; tren Maya; el internet para todo México y un largo etcétera. Todos ellos van a tocar las fibras más sensibles y que impactan en la población que por décadas ha sido relejada en ese país, principalmente durante los gobiernos neoliberales a ser simples espectadores de como unos cuantos se enriquecen a costa del trabajo de los de a pie.

Abordar el México actual en lo social, lo económico, lo político, lo cultural, inversiones como las del aeropuerto y otros ámbitos, requiere de la fortaleza y entereza de un titán, con respaldo arraigado en lo más profundo de ese país y esas cualidades le sobran a López Obrador. Tiene la convicción, los conceptos y detrás de él todo un pueblo que lo respalda, por lo tanto, debemos suponer que realizará en el sexenio que le toca gobernar, las obras y los cambios que demanda la 4T, para encarrilar a México por senderos de paz, seguridad, confiabilidad, justicia social, escolaridad total, etc.

Ahora bien, para tener certeza de que esos programas se van a cumplir tenemos que plantearnos este esquema de razonamiento y es que los mismos se asume que se harán efectivo dentro del Estado capitalista que hay actualmente en México. Para analizar el tema vamos a hacer un repaso por nuestra América para constatar qué ha sucedido con aquellos gobiernos que intentaron algo parecido:

Abordemos primero el caso de Argentina. Después de la dictadura de Videla (de 1976 a 1981), gobernaron a ese país gobiernos neoliberales, como el de Raúl Alfonsín; Carlos Menen; Fernando de la Rúa y otros que siguieron hundiendo más la vida de las grandes mayorías argentinas y es en ese contexto que llegan a la presidencia de la República Argentina los gobiernos encabezados, el primero por Néstor Kirchner y a la muerte de éste, los de su esposa, Cristina Fernández.

Los Kirchner hicieron algo que se asemeja a lo que AMLO ahora hace en México, llevaron bienestar social, sacaron a millones de personas de la pobrera, privilegiaron la educación, la salud, la alimentación y al final la mal llamada clase media terminó votando por un neoliberal que raya en el fascismo. ¿Por qué sucedió esto? Por una razón sencilla: como se ha creado esa mal llamada clase media, ésta busca imitar a la burguesía en todos sus ámbitos y resulta que ya los gobiernos incluyentes de los Kirchner, se convirtieron en un estorbo para esos fines, los de ser burgueses y, en consecuencia, terminaron siendo la diferencia en votos para que se instaura el macrismo.

La verdad que hoy es otra la realidad que se cuenta en la patria de José de San Martín y Domingo Faustino Sarmiento, pues ha sucedido lo contrario a las ilusiones de esa mal llamada pequeña burguesía y es que han vuelto a empobrecerse producto de las políticas que aplican los gobiernos neoliberales del FMI y de las demás instituciones crediticias de los grandes capitales.

En este hilo incluimos a Brasil donde los gobiernos incluyentes de Lula Da Silva y Dilma Russel, fueron sustituidos por un gobierno neoliberal en elecciones celebradas el 1 de enero de 2019, cuyo nombre es Jair Bolsonaro; lo mismo pasó con Ecuador que después de elegir a Rafael Correa en la presidencia, éste, en su último período escogió a un candidato oscuro, llamado Lenin Moreno Garcés, quien una vez obtuvo el triunfo, viró la economía de ese país, a una economía neoliberal; en términos de menos impacto fue el caso de Fernando Lugo en Paraguay, a quien le dieron un golpe “constitucional” y lo destituyeron, lo mismo que el gobierno de Manuel Zelaya en Honduras, defenestrado por un golpe militar por el solo hecho de proponer hacer una consulta al pueblo hondureño y, el caso de Don Pepe Mujica, en Uruguay, que no encaja exactamente en los ya tratado, pero que siendo un gobierno de inclusión, Paraguay, luego de su mandato siguió la senda del neoliberalismo.

Por qué ha sucedido todos estos casos expuestos, por la sencilla razón de que no aglutinaron a sus pueblos en torno a una ideología distinta a la del capitalismo, vale decir la de la burguesía y dejaron a sus miembros sin preparar, sin concientizar para que defendieran sus intereses antes los embates que debían venir de esa burguesía apátrida, atacando sin piedad las conquistas obtenidas bajo los gobiernos patriotas. Fueron tímidos en atacar las causas por la que existe tanta miseria en el capitalismo que no son más que las que los tratadistas del tema llaman LAS SUPER ESTRUCTURAS, o lo que es lo mismo, las bases en que se sustenta el sistema capitalista y por tanto burgués. Al no hacerlo dejaron las condiciones objetivas y subjetivas intactas para que la clase dominante se recompusiera y les arrebataran el poder, tal como ha sucedido en los pueblos hermanos mencionado.

Cuando escribo estas reflexiones no me queda más que pensar en lo que Andrés Manuel López Obrador, está haciendo con la instauración en México de la 4ta transformación, después de haber ganado a los neoliberales, con unos 36 años destruyendo a México, unas elecciones con más de 30 millones de votos, dándole una tremenda pela de falda alzada (como decimos en mi país).

Qué temo, que por no incluir en sus decisiones transformar también a México en lo ideológico, a través del partido MORENA, dejando a éste a su libre albedrío, sucedan los acontecimientos que acabo de narrar en esos distintos países que he referenciado y la burguesía, con los medios hegemónicos del poder, en la comunicación, en lo económico y su dependencia del imperio, vuelva a asaltar al país de los charros y luego las lamentaciones sean peores, debido a que AMLO no aspirará a un segundo periodo presidencial.

No soy un agorero, un pitoniso, ni mucho menos adivino el futuro, pero la historia dice algo que es aterrador y es que esa clase dominante una vez se aglutine y actúe en defensa de sus intereses, posiblemente, si no se prepara al pueblo y se fortalece el papel que debe jugar MORENA en la arena política, las consecuencias futuras serán muy lamentables para el pueblo mexicano y la portentosa obra de López Obrador, quedará truncada para una próxima oportunidad. Espero que nada de lo que explico aquí ocurra y México a partir del 1 de diciembre del 2018, se eleve y trascienda, como lo está haciendo volviendo polvo cósmico a todos los partidos neoliberales que tantos daños le han hecho al México lindo y bonito que todos conocemos.

jorgehernandez4508@gmail.com

sábado, 30 de marzo de 2019

Guaidó y su oscurantista obsesión por someter a la oscuridad a Venezuela



Por Rolando Prudencio Briancon:
Ya no es un secreto a gritos que Guaidó abiertamente esté atentando contra la soberanía e independencia de la patria del libertador; no sólo pidiendo a gritos la intervención por parte de los EE.UU., país al que el libertador señaló que siembra muerte y miseria en nombre de la libertad; sino que está comprometido en actos y declaraciones abiertamente subversivas como los sucedidos la anterior semana que han atentado la seguridad y tranquilidad de los venezolanos.



Y es que fueron los opositores quienes quisieron dejar en la más absoluta oscuridad la autoría de estos atentados que hace dos semanas afectaron contra el sistema eléctrico nacional, dañando la central de distribución del Guri, y el cerebro el cerebro que distribuye el fluido a otras regiones de la república, pero fue Guaidó quien reconoció que es el “cerebro” de este atentado.

Claro que como siempre la derecha descaradamente culpó al gobierno de ser responsable del apagón; ya sea porque no renovó equipos, o por la falta de personal calificado, etc., echando sombras sobre la verdadera causa que no es otra que la mano criminal y anti patria de quien está en el más pleno ataque de desesperación por quitarse de encima al presidente Maduro; incluso a costa de afectar el sistema eléctrico. Es más, no le interesa al “auto proclamado” que por este hecho provoque la muerte de venezolanos; a quienes además apela para que lo apoyen.

Es en razón a estos antecedentes que ya está rodando en las redes un video en el que se lo muestra a Guaidó dando un discurso ante la Asamblea legislativo, controlado por la oposición, en el que señala: “No habrá solución al problema eléctrico, no habrá agua para las casas, mucho menos gas doméstico”. “El cese de la oscuridad vendrá definitivamente con el cese de la usurpación”.

Para nadie es un secreto de Estado de que no sólo está admitiendo que es él, junto a sus mercenarios que están detrás del atentado de las pasadas semanas; sino que además es una amenaza para todos los venezolanos; chavistas o no, que están a merced de sus mercenarios métodos de: SABOTAJE y TERRORISMO, que como el arma política la usa para acabar con la revolución. Y cabe además aclarar que el asesoramiento de esta alevosía tiene la marca Made in USA. No en vano fue Mike Pompeo quien anunció: “no hay electricidad, no hay comida, pronto no habrá Maduro”.

Y es que por esta su oscurantista obsesión de querer someter a Venezuela de la más oprobiosa oscuridad ordenada por Washington; Guaidó se ha convertido en el: ¡Enemigo público No1! de Venezuela.

Así que mientras la Revolución Bolivariana es luz y libertad, Guaidó es oscuridad y oprobio.
A enjuiciarlo y encarcelarlo a Guaidó por ¡traición a la patria!
prudenprusiano@gmail.com

domingo, 10 de febrero de 2019

La niñez descalza


Por Carolina Vásquez Araya:

En nuestra ignorancia celebramos imágenes cuya crudeza debería golpearnos.

Las redes sociales suelen funcionar como un buen termómetro social. En ellas se suceden comentarios e imágenes, los usuales despliegues de una visión particular del mundo en el cual vivimos. En ellas la infancia tiene por lo general una fuerte presencia, aunque desde esa visión patriarcal que la ubica en un plano subordinado y dependiente. Algo que no logramos entender desde nuestra posición de adultos, es nuestra responsabilidad respecto de la seguridad y el respeto por los derechos de ese inmenso sector de niñas, niños y adolescentes cuyo presente y futuro depende íntegramente de las decisiones de otros y cuyo destino suele estar marcado desde un nacimiento rodeado de privaciones.



Las caritas sonrientes frente a la cámara, de niñas y niños descalzos y pobremente vestidos, deberían avergonzarnos y no ser motivo de comentarios superficiales teñidos de compasión. Hemos normalizado la miseria de la infancia hasta el extremo de usarla en postales, como si esa injusticia fuera una parte legítima de nuestro entorno social, del mismo modo como hemos normalizado el embarazo en niñas y adolescentes y la violación sexual en el seno del hogar, en la escuela o en los ámbitos eclesiásticos. La sociedad se ha blindado contra la agresión de su propia naturaleza y, revistiéndose de supuestos principios morales, ha condenado a sus nuevas generaciones a toda clase de vejámenes cuyas consecuencias las marcan de por vida. Por ello, esa resistencia a comprender y sobre todo, aprehender el significado profundo de los derechos humanos y su impacto en las decisiones cotidianas y la relación con los demás también constituye una forma de agresión transformada en estilo de vida.

La niñez posee instrumentos de protección integral avalados por la inmensa mayoría de países del mundo, los cuales no constituyen siquiera un llamado de atención para quienes deciden y priorizan las políticas públicas y el uso de los recursos de las naciones. La Convención sobre los derechos del Niño es uno de ellos y señala con claridad meridiana los alcances y la importancia de garantizarles un ambiente apropiado para crecer y desarrollarse, bajo la responsabilidad plena de los Estados y, por supuesto, con la colaboración de toda la sociedad.

Esta Convención es uno de los mandatos fundamentales –en concordancia con ciertos artículos de las Constituciones Políticas y otros acuerdos de carácter obligatorio- cuyo objetivo es proteger a la niñez y, de ese modo. erradicar toda forma de discriminación y violencia en su contra; mandato ignorado de manera irresponsable por los gobernantes latinoamericanos, cuyo privilegio de ostentar el control político, económico y social de sus países pareciera otorgarles el derecho de condicionar a su antojo las condiciones de vida de sus pueblos, pero sobre todo las condiciones en las cuales sobrevive la niñez.

Como una de las mayores injusticias cometidas contra este amplio sector de la población es el acuerdo político teñido de fundamentalismo religioso cuyo objetivo es condenar a millones de niñas y adolescentes a mantener embarazos y maternidades no deseadas, producto de la violencia sexual. Estos embarazos representan una de las mayores causas de la feminización de la pobreza en nuestros países, en donde el respeto por los derechos de las mujeres continúa siendo uno de los temas pendientes más urgentes de sus agendas, pero también uno de los que provoca mayor rechazo desde los grupos de poder. Esto, precisamente por representar un factor de cambio en todos los ámbitos de la vida ciudadana empezando, claro, por dar a la niñez el lugar que merece.

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