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sábado, 18 de julio de 2020

Intentan detener a Evo y proscribir al M.A.S. ante inminente triunfo electoral



Por Verónica Zapata:
El lunes 6 de junio la fiscalía de Bolivia imputó y pidió la detención del ex presidente Evo Morales por “Terrorismo y sedición”. Se reactivó de esta manera la causa basada en un audio casero atribuido al ex mandatario, que supuestamente desde México donde se encontraba refugiado, instruyó al dirigente cocalero Faustino Yutra a bloquear caminos e impedir el ingreso de alimentos a diferentes ciudades en el marco de los conflictos desatados en noviembre del 2019, cuyo desenlace fue un golpe de estado.

La investigación había comenzado el 20 de noviembre del 2019 luego de que el gobierno de facto presentó los cargos contra el ex mandatario por “terrorismo, sedición y financiamiento al terrorismo”. El 20 de diciembre los fiscales pidieron la detención de Morales que se encontraba en Argentina con el “estatus de refugiado” por lo que las autoridades argentinas rechazaron extraditarlo.



Interpol tiene sede regional sudamericana en Buenos Aires, se espera que se mande un pedido de alerta roja para crear un conflicto diplomático con Argentina cuyo presidente Alberto Fernández no reconoce a Jeanine Áñez como presidenta constitucional y legítima del Estado Plurinacional de Bolivia porque no accedió al poder por el voto democrático. Se autoproclamó presidenta de Bolivia en una asamblea legislativa semi vacía y la banda presidencial se la coloco un  militar. Por fuera la asamblea legislativa estaba situada de militares, rodeada de tanques y helicópteros. La autoproclamación se produjo posterior a la renuncia del ex presidente Morales a pedido del jefe de las F.F.A.A., Williams kaliman. Áñez para llegar a ser presidenta de facto, primero se autoproclamo presidenta del senado, y recién luego presidenta de Bolivia, antes de ello era la segunda vicepresidenta del senado por lo que no cumplió con la línea de sucesión y su partido había obtenido el 4% de los votos.
 
Los abogados de Morales, Raúl Zaffaroni y Gustavo Ferreyra emitieron un comunicado: “Bolivia es un estado de derecho donde rige la fuerza bruta. La imputación a Evo Morales constituye la enésima evidencia del estado policial en Bolivia. Las pruebas no existen, la acusación fiscal es un disparate, igual que el pedido de detención. No hay cargo penal alguno que deba incriminar al ex presidente, nuestro defendido. Morales lucha por la recuperación del estado constitucional y la democracia. El peso de nuestras razones despeja los señalamientos despreciables, cómo son la imputación y el pedido de detención”.

Por otro lado, el 15 de junio se reactivó la investigación en que se acusa a Evo Morales de planificar un fraude en las elecciones del 2019 y se anunció la presentación espontánea de un “testigo clave” cuya declaración permitiría ampliar las denuncias y los pedidos de captura. Salvador Romero, presidente del Tribunal Supremo Electoral quién tiene estrecha amistad con Carlos Mesa candidato de comunidad ciudadana y aparece en diversas fotografías en redes sociales, se sumó a esta denuncia. 

La estrategia golpista es “probar” por medio de jueces cooptados por el golpismo que hubo fraude sin pruebas y anular la personería jurídica del M.A.S. Sería una opción para los golpistas que les permitiría ganar una elección, sacar de competencia electoral al M.A.S.

La persecución política y judicial contra el ex mandatario no termina ahí, el 25 de junio Arturo Murillo ministro de gobierno de facto, acusó a Morales disparatadamente de ser el ideólogo de la escandalosa causa de corrupción por la compra de respiradores con sobre precios en el que se detuvo al ex ministro de salud golpista Marcelo Navajas. Murillo sostuvo que esta causa responde a “una conspiración del M.A.S.” y  amplió las denuncias al dirigente cocalero Andronico Rodríguez, y a dos ex ministros, entre otras otras 10 personas más por presuntos delitos de enriquecimiento ilícito con afectación al estado y organización criminal. En esta causa también se habría presentado un “testigo clave” que brindaría datos que compromete a los dirigentes y a ex funcionarios del M.A.S. 
               
Proscripción del candidato a presidente, Luis Arce.
El 30 de junio se conoció  la denuncia penal interpuesta por Sergio Flores gerente de la gestora pública de pensiones contra Luis Arce Catacora, candidato a presidente del Movimiento al Socialismo por la compra de dos programas informáticos cuando fue presidente del directorio de la gestora publica, que habría causando un daño económico en detrimento del estado. La denuncia fue realizada a dos meses de las elecciones presidenciales fijadas para el 6 de septiembre en el país y en el contexto en que Áñez anuncia el decreto 4.272 de reactivación del empleo. El M.A.S. denunció que dicho decreto implica el retorno al neoliberalismo, favoreciendo a las empresas privadas y excluyendo a las empresas públicas de recurrir a los fondos del tesoro nacional, condenándolas a la quiebra para su posterior privatización. De tal manera, se pone en riesgo la existencia de los bonos Juancito Pinto y Juana Azurduy, cuyo fondo para el pago proviene de las rentas de las empresas públicas. Además, este decreto determina la privatización de los servicios básicos: luz, agua, gas, etc., que fueron declarados como un derecho humano por Morales quién bajo sus precios en el país.

El ministro de justicia Álvaro Coimbra confirmo que aceptaran la denuncia contra Luis Arce y solicitó a la fiscalía que reactive las diligencias para citarlo en el caso del desfalco del fondo de desarrollo para los pueblos indígenas originarios y comunidades campesinos (F.O.N.D.I.O.C.), en la que estarían implicados la mayoría de los ex funcionarios del gobierno del ex presidente Morales. Luis Arce es acusado de incumplimiento de deberes y otros. Coimbra también relató que se reactivaran los más de 60 procesos por presunta corrupción durante el gobierno de Morales.

La persecución judicial o lawfare es una estrategia conocida en la región al que han sido sometidos diversos ex mandatarios como Lula Da Silva, Rafael Correa y Cristina Fernández de Kirchner para intentar sacarlos de competencia electoral ante el abrumador apoyo de sus pueblos. El caso brasileño fue paradigmático.
El 30 de junio desde la dirección nacional del M.A.S.-I.P.S.P. se emitió un comunicado a nivel nacional e internacional denunciado el intento de inhabilitar al candidato a la presidencia Luis Arce  por el M.A.S. que se presenta como ganador indiscutido en las encuetas con el fin de impedir la participación en los comicios del próximo 6 de septiembre. De tal manera, se proscribiría al M.A.S. principal fuerza política de Bolivia, mediante un golpe judicial. Se apuesta a competir en una elección pero sin el principal competidor.

Luis Arce llegó a La Paz, desde el exilio en México para iniciar su campaña proselitista el 28 de enero pasado, de inmediato fue notificado por la fiscalía por un caso de corrupción apenas bajó del avión en un pasillo del aeropuerto de El Alto. Se lo acusa de supuesto incumplimiento de deberes en el caso del fondo indígena (F.O.N.D.I.O.C.), cuando ejercía como ministro de economía. Este caso es el que los golpistas advirtieron que reactivaran en lo inmediato. Anteriormente, Luis Arce también estuvo en resguardo en la embajada de México en La Paz posterior al golpe de estado del 10 de noviembre del 2019 y se asiló en México luego de obtener un salvoconducto del gobierno de facto.

Las elecciones en Bolivia están fijadas para el 6 de septiembre, y todas las encuestas dan por ganador al candidato Luis Arce del Movimiento al Socialismo. El contexto es de crisis política, económica, social y sanitaria en el país con una fuerte ofensiva golpista hacia el pueblo boliviano para evitar las próximas elecciones a toda  costa, pese al establecimiento de la fecha electoral. El golpismo busca evitar los comicios con acciones violentas para convulsionar el país y en simultáneo se administra siniestramente la pandemia con el fin de obtener un pico de contagios de 130 mil contagios para la fecha electoral.

Por este motivo, Añez no tomó las medidas de contención necesarias y recién luego del colapso sanitario, se empezaron a realizar pruebas para justificar el disparo en las cifras oficiales. Otra opción sería llevar a cabo las elecciones, pero eliminando de la competencia al principal candidato opositor y/o anulando la personería jurídica del M.A.S. También se advierte la asunción de un gobierno netamente militar que eliminaría la realización de los comicios en la fecha establecida.

Esta situación se entrelaza y reconfigura en relación al contexto geopolítico regional e internacional en que EU dejó de ser la potencia económica del mundo y el jefe Trump de Áñez, también cae estrepitosamente en las encuestas para su reelección, lo que demuestra que la pandemia puede llevarse puestos varios gobiernos.
periodista y psicóloga boliviana.
zapataveronica513@gmail.com


jueves, 14 de septiembre de 2017

El Papa en Colombia para “conciliar”¿a quiénes?

Por Rubén Ramos

Nadie medianamente informado pone en duda que en todos los tiempos, desde el advenimiento del cristianismo a nuestros días, la Iglesia ha sido y es la institución clave para imponer, antes, el colonialismo genocida más despiadado contra la civilización, la cultura y los hombres y mujeres del “Nuevo Mundo”, de África y de Asia y, hoy día, el neocolonialismo de las transnacionales y la globalización.



Tampoco, nadie medianamente informado, pone en duda que en todos los intentos de los pueblos por su liberación y sus luchas por una verdadera independencia y libertad para decidir sobre sus propios destinos, la Iglesia y sus jerarquías eclesiásticas han sido y son las que auspician, encubren e instrumentalizan la sedición, la corrupción y el terrorismo de los llamados partidos o grupos de oposición y de sus mercenarios, movidos y pagados por la alianza sionista internacional.

Uno de los beneficiarios directos de cuanta guerra, tiranía o dictadura hay en el mundo es la alta jerarquía eclesiástica de la Iglesia paulina que representa y maneja el Papa, y las diferentes iglesias protestantes y evangélicas. Juntas vertebran, ideológica y políticamente, la avanzada de la alianza sionista euro-estadounidense-israelí-saudí, contra la paz y en pro del supremacismo racista.

La “visita” del Papa Jesuita a Colombia no sólo significará más terror y muerte de líderes populares y campesinos, tal como ha ocurrido en cuanto lugar ha llegado, sino también la “venia” para atacar, desde territorio colombiano a Venezuela usando las bases militares estadounidenses allí instaladas.

Llama la atención, en este sentido, lo que la prensa llamada “alternativa” dice sobre esta nueva “visita” del Papa. En un artículo publicado en la web de Telesur, por ejemplo, el articulista hace suya las palabras de un sacerdote venezolano apellidado Molina y las pone para el consumo del pueblo sin la menor reflexión exigible en estos casos.

El Papa no visita Colombia “luego del proceso de paz alcanzado entre la insurgencia colombiana y el Gobierno” sencillamente porque esta paz no existe. A no ser que la paz suponga asesinatos selectivos de líderes campesinos y movimientos sociales que ya van por 200 en lo que va del año y de dirigentes de la ex-FARC-EP, que ya son cuatro. O suponga territorio invadido por fuerzas mercenarias y bases militares. Al respecto, sólo diré que un medio alternativo lo es en la medida de su deslinde con cualquier tipo de eclecticismo.

La visita del Papa a Colombia tampoco expresa o significa “apostolado” alguno.  El Papa es un jefe de Estado como cualquier otro de los sátrapas del Nuevo Orden Mundial Capitalista. Que agrega a su condición de tal, ser el jefe del único Estado Teocrático de Europa y del más pequeño de los “micro estados” europeos cuyo poder manipula, sin embargo, al mundo entero.

El Papado no es solamente reconocido como el inveterado aliado de las dinastías del poder mundial cuyas raíces se hunden en los orígenes del cristianismo (Concilio de Nicea), las cruzadas, los templarios, los Iluminati, los jesuitas, los masones. Es ella misma una dinastía, “familiar” y, sobre todo, política. No de otra manera ha podido construir su magno poder, su sistema corrupto y enajenador de la Fe y sus vínculos con el poder dinástico hasta nuestros días. Baste recordar, como ejemplo, el Papado de los Borja o Borgia con Alejandro VI que gobernó la Iglesia y el Vaticano entre 1492-1503 sucediendo a su tío Calixto III.

No abundaré aquí en la historia tiránica de esta dinastía y de las que le antecedieron y sucedieron. Sólo diré que de las instituciones erigidas sobre el terror y la muerte, la más cruel y corrupta de todas estas es, sin lugar a dudas, la Iglesia y su alta jerarquía. A no ser que alguien pretenda contradecir a la realidad y a los hechos. A esa realidad y a los hechos que marcaron los cristianos y conversos que llegaron a la parte sur de América para extinguir sus poblaciones y su civilización; y que marcaron, en el norte, los llamados “protestantes” (pero igualmente judeocristianos) con igual furia y sintiéndose “enviados de Dios”. O la realidad y los hechos de cuanto cardenal hizo del poder de los reyes la más sangrienta cacería de infieles, herejes y brujas. O la que hizo de las guerras entre protestantes y católicos una matanza de inocentes o fieles de uno y otro bando durante siglos.

El Papa Francisco que representa a esa misma Iglesia (que no pertenece al pasado sino que vive en el presente) llega a Colombia a bendecir a los mercenarios que se alistan en Colombia para invadir Venezuela. Tal como su antecesor Juan Pablo II hizo en 1983 con los mercenarios estadounidenses llamados "contras" que desde Honduras invadían Nicaragua para "acabar" con la Revolución Sandinista.

El Papa llega a Colombia para asegurar con el gobierno entreguista de Santos los intereses de la alianza sionista que maneja Estados Unidos en “su patio trasero”; los del Vaticano y la jerarquía eclesiástica; y los de las oligarquías y “criollos” colombianos.

No dirá algo que pueda distanciarlo de estos sus fieles devotos. No denunciará, pero hará retórica conciliatoria sobre la corrupción, la violencia y el crimen institucionalizado que el gobierno de Santos-Uribe induce y protege. Tampoco dirá algo sobre las bases militares estadounidenses y las bandas paramilitares mercenarias que financian las oligarquías nativas, la USAID, la NED, el Congreso estadounidense, la UE. No tocará a las ONG colombianas y extranjeras intermedian los pagos del mercenarismo militar y político. Su retórica "conciliará" a estas fuerzas con las del Comando Sur, de la OTAN, de la ONU ((FMI, BM, UNESCO, UNICEF), de la OEA (BID). No en vano se trata de la institucionalidad que tiene sumergido al pueblo colombiano y a los demás pueblos de América latina y del mundo, en la miseria, la ignorancia, la prostitución, el narcotráfico, el terrorismo. ¿Qué otra cosa se puede esperar de un lobista y operador político al servicio de los intereses del gran capital y del sionismo internacional? Sólo la estupidez rampante que otorga “santidad” a una sotana puede esperar otra cosa.


ruby_7872@yahoo.es