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miércoles, 20 de mayo de 2020

El liderazgo de China se consagra en esta coyuntura del coronavirus



Por Rolando Prudencio Briancon:

Se suele afirmar que las crisis son una oportunidad para reordenar las condiciones que generaron la misma. Vale decir que es un momento para poner orden al desorden. Suele suponerse también que las crisis son una oportunidad para la emergencia los liderazgos.

Es en ese sentido que las disputas de los liderazgos siempre son traumáticas, pues al ser la hegemonía el elemento que enfrenta a las potencias, no cabe comprender que éste no sea un factor de extrema explosividad, pues éste hecho no se produce nunca en condiciones normales, y menos fraternales, sino de una casi bélica disponibilidad, pues lo que está de por medio es la disputa de la hegemonía, y en este caso a nivel mundial como es lo que presenciamos hoy.



Así es como mientras Trump se entretuvo buscando en la China a un chivo expiatorio para exculparse sobre el origen de las responsabilidades del contagio del coronavirus, el gobierno de XI Jin Ping; más allá de responder velozmente a la emergencia sanitaria del Coronavirus, construyendo un hospital en menos de ¡10 días!, y revirtiendo la pandemia, en Wuan que fue donde comenzó el contagio, ha generado un proceso de acercamiento con todos los países para cooperar en esta pandemia.

En cambio en los EE.UU. el panorama de la pandemia fue pavoroso; no sólo por la cantidad de contagios y decesos a causa de la pandemia, sino porque de acuerdo a la lectura de la leyes dialécticas del materialismo, fue en su seno que se generaron las "contradicciones internas", como ha ocurrido, y aún continúan sobre el levantamiento de la cuarentena, que tiene a Frank Cuomo -alcalde de Nueva York- como el más férreo opositor, frente a Trump que es quien alienta el desconfinamiento irrestricto.

Así hasta ahora transcurría esta coyuntura de compula de la hegemonía a nivel Mundial, hasta que este fin de semana el presidente XI Jing Pin, ha hechos dos grandes anuncios, que como es obvio son un golpe de optimismo y del posicionamiento de su hegemonía. El primer es el anuncio que en el menor tiempo la China pondrá a disposición del planeta de la vacuna contra el Coronavirus como un "Bien Público Global". O sea, que no es sólo el hecho de tener lista la vacuna; sino que la misma será un "Bien Público Global", que ya corresponde a una concepción de un alto contenido comunista.

Pero además que, respondiendo al modelo comunista combinado de la China, el gobierno de Pekín ha anunciado que pondrá a disposición de los países afectados de 2000 millones de dólares apoyar a los países afectados por el coronavirus. Y si faltarán más elementos para entender que la hegemonía de los EE.UU., está en pleno proceso de desplazamiento, es el hecho que el mayor acreedor que tiene es justamente China, adeudado al gigante asiático ¡2 billones de dólares!

Vale decir que incluso este desplazamiento de la hegemonía, como en este caso es la estadounidense, cuenta hasta con sus propias paradojas, que es lo que suele caracterizar a los momentos como los que vive el mundo, y no sólo porque China es su mayor acreedor -lógica netamente capitalista- sino porque el presidente de la mayor potencia que ha tenido el mundo, como es Trump está hoy muy triste.

prudenprusiano@gmail.com

sábado, 3 de agosto de 2019

Algunas reflexiones sobre recientes opiniones en Uruguay acerca de Venezuela



Por Carlos Flanagan:
  
En estos días, el Cr. Danilo Astori (Ministro de Economía), el ex presidente José Mujica y luego el actual candidato a presidente por el Frente Amplio Ing. Daniel Martínez, afirmaron que en Venezuela se vive una dictadura.

Al mismo tiempo entre el 25 y el 28 de julio, se llevó a cabo en Caracas el XXV Encuentro del Foro de Sao Paulo cuya declaración final – votada por la totalidad de la delegación oficial del Frente Amplio (miembro fundador y titular de la Secretaría Regional del Sur del FSP) presente en el evento máximo de la izquierda de América Latina y el Caribe – expresaba su apoyo a la Revolución Bolivariana en los siguientes términos: “De forma enérgica rechaza las amenazas de intervención militar contra Venezuela y condena en todas las instancias posibles el bloqueo económico, financiero, comercial y el cerco diplomático por parte del gobierno de los Estados Unidos. Preservar la paz en Venezuela es preservar la paz en la región y una de las prioridades de los partidos que integramos el FSP.”



 Lo que el neoliberalismo nos dejó

Queda claro que estas declaraciones de tres connotados dirigentes del FA no representan la postura orgánica del mismo y corren exclusivamente por su cuenta y riesgo, cual regalo del cielo han regocijado a la derecha y le han hecho un flaco favor político a la coalición y más aún a tres meses de las elecciones nacionales.

Previo a un análisis particular del contenido de estos dichos, no está de más analizar este tipo de conductas en un marco más general.

Hemos subrayado hasta el cansancio la vigencia y acierto de la definición del neoliberalismo hecha por el Frente Amplio en su III Congreso Extraordinario de noviembre de 1998: “vivimos en un mundo en el cual el imperialismo impone una estrategia global neoliberal que abarca aspectos económicos, políticos, ideológicos, culturales y militares”

Y vuelvo a repetir que esta estrategia no pasó de largo por las puertas de las organizaciones de izquierda. Por el contrario, se enquistó en el tejido social de todas nuestras sociedades.

Nos dejó el lastre del individualismo a ultranza.

La soberbia manifestada en la irrefrenable pulsión a opinar - si es ante un micrófono mejor - sobre todos los temas del universo: desde deportes, política o mecánica cuántica; en el mal entendido que decir que no conocemos a fondo una temática porque no somos especialistas en ella, o que debemos estudiar más un asunto antes de opinar sobre él, va en desmedro de nuestra imagen mediática.
En definitiva vivimos en el reino de la vanidad, el egocentrismo y la incontinencia verbal, cada vez más lejos de aquel viejo dicho sabio que aconsejaba “procura que tus palabras sean mejores que tu silencio”.

El “tema” Venezuela

Como todo hecho o proceso social es la resultante de la confluencia e interacción de múltiples factores; por lo que debe ser analizado desde distintos ángulos.

En primer lugar, hay que señalar la incidencia del criminal bloqueo económico del gobierno de los Estados Unidos, sólo comparable al que somete a Cuba desde los años sesenta del siglo pasado.

Muchos políticos y gobiernos se “horrorizan” por la falta de medicamentos y muchos alimentos que sufre la población venezolana. Habría que preguntarles: ¿cómo se manejarían ustedes si de un plumazo les quitaran el acceso a 40.000 (sí, cuarenta mil) millones de dólares mediante el bloqueo a los ingresos generados por empresas de su país en el exterior?

Un artículo aparte merecería el sesgado informe de fecha 4 de julio (hasta la fecha parece una ironía) de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet.

Me remito al demoledor análisis realizado por Pablo Sepúlveda Allende (Presidente de la Fundación Salvador Allende) en el cual lo tilda de “parcializado, deshonesto, cobarde y peligroso”. Se lo puede ver en el enlace--.

https://werkenrojo.cl/pablo-sepulveda-allende-nieto-de-salvador-allende-analiza-informe-bachelet-sobre-venezuela-y-lo-califica-de-parcializado-deshonesto-cobarde-y-peligroso/

A esto hay que sumarle la sustantiva baja del precio internacional del petróleo. En la época de los gobiernos de Hugo Chávez (1999 - 2013) el barril llegó a valer más de 100 dólares y la renta petrolera mensual se ubicaba entre los 2.000 y 3.000 dólares. En 2014 descendió hasta los 24 dólares y hoy su precio es de 55,82 dólares.

Estos factores no pueden ser ignorados en cualquier análisis que se haga sobre la situación venezolana. Lo que no niega en absoluto que haya luces y sombras en el proceso de la Revolución Bolivariana.

A mi juicio existen al menos dos factores de inocultable gravitación: 1) se desperdició en el período de bonanza económica una gran oportunidad de diversificar la producción y comenzar a salir de la condición de país mono productor y dependiente de la renta petrolera y eterno importador de bienes y alimentos. 2) tampoco para nada es igual la estatura política de Hugo Chávez que la de Nicolás Maduro.

“No aclares más que oscurece “o el maltrato de las categorías

Luego de reacciones críticas de sectores del Frente Amplio a los dichos sobre el carácter dictatorial del gobierno de Venezuela (incluyendo a Oscar Andrade dirigente del Partido Comunista), Mujica no tuvo mejor reacción que afirmar el día martes 30: "¿Los otrora defensores de la dictadura del proletariado se horrorizan por una palabra? Porque tiene un régimen duro y metió soldados por todas partes no se la llevaron puesta".

Igualar el concepto materialista de dictadura del proletariado con el de “dictadura” a secas, que se utiliza habitualmente para denominar a los regímenes de corte fascista resultantes de los golpes de Estado cívico-militares dados en nuestro continente en los años 60 y 70 del siglo pasado, revela o una ignorancia supina – que creo que no es el caso – o una evidente mala intención (“mala leche” como decimos en lenguaje coloquial uruguayo).

Muchas categorías de la teoría materialista han sido utilizadas de forma incorrecta, reduccionista, en aras de una supuesta más fácil asimilación conceptual. El de dictadura a mi juicio ha sido una de ellas.

Para el materialismo, el concepto “dictadura” se refiere a la forma histórica concreta por la cual una clase social realiza su hegemonía sobre el resto de la sociedad.

En las sociedades feudales, la clase dominante (familias de la nobleza propietaria de las tierras) ejercía su hegemonía sobre el resto de sus miembros.

Luego de la Revolución Francesa y hasta hoy en el capitalismo, es la burguesía quien pasa a ejercer su hegemonía en tanto clase dominante y propietaria de los medios de producción, bajo la forma de la democracia burguesa. Es la “dictadura de la burguesía”.

Y en el socialismo será el proletariado quien ejercerá su hegemonía de clase. De ahí el término “dictadura del proletariado”. La diferencia radica en que, por vez primera en la historia, será la mayoría de la sociedad que ejercerá su hegemonía sobre la minoría.
Sólo en una sociedad comunista, no será necesaria una dictadura de clase, como consecuencia de la desaparición de las clases sociales.

Por ende y en mi opinión – para ser más rigurosos con las categorías y evitar malos entendidos - sería más adecuado llamar “tiranías “a los regímenes que rompen la legalidad burguesa mediante golpes de Estado en lugar de “dictaduras”. Pero esto puede ser materia de otro debate.

carlos.flanagan@gmail.com