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miércoles, 7 de marzo de 2018

Muchas masacres en escuelas de EE UU, ninguna en Cuba


Por Emilio Marín:
Sociedad enferma violenta y con acceso casi libre a armas

El 14 de febrero fue cometida otra masacre en una escuela norteamericana, con 17 alumnos muertos. Es una historia repetida en escuelas, cines, clubes e iglesias. ¿Por qué sucede eso a menudo en EE UU y nunca en Cuba?
Es una historia que se repite seguido en los centros educativos de Estados Unidos: 16 tiroteos desde 1989 hasta el ocurrido en la escuela Marjory Stoneman Douglas, en Parkland, Florida. En el podio de la muerte está la masacre de Blacksburg, hace once años, con 32 muertes, seguida de la de Sandy Hook, en Newton, en 2012, con 28. El tercer lugar corresponde al tiroteo del pasado 14 de febrero en Parkland, donde el exalumno, Nikolas Cruz, de 19 años, mató a 17 alumnos. El autor fue detenido y puede ser condenado a muerte.



Lo primero a evaluar frente a estos hechos es la reacción del poder político. El presidente Donald Trump dio un breve mensaje al país poniendo el acento en la enfermedad mental del atacante y la necesidad de reforzar la seguridad de los establecimientos educativos, léase con más efectivos armados. Su lógica, desairada por la realidad estadounidense funciona así: frente a personas armadas, el Estado pone efectivos más numerosos y mejor armados y soluciona el problema.
Los policías norteamericanos son muchos y bien pertrechados y comunicados, pero eso no significa que puedan impedir todos los ataques que por sorpresa libran personas también bien armadas, que compraron sus fusiles y pistolas en cualquier armería, tienda o supermercado, y que conocen muy bien la escuela donde atacarán, inesperadamente.

La primera parte de la doctrina Trump, que sería una cuestión de salud mental, es puesta en la picota por los entendidos en esa rama de la medicina; afirman que eso es una auténtica locura. Dicho vulgarmente, puede haber allí muchas personas con problemas mentales, pero ellos no son la fuente principal de ese tipo de ataques.
Si el magnate no insistiera en recortes a los programas de salud y educación, todo en ello en beneficio de recortar impuestos a los ricos y engordar el presupuesto militar (este año de 716.000 millones de dólares), seguramente la salud mental de los estadounidenses tendría mejores niveles. Y eso alguna pequeña influencia tendría en disminuir los tiroteos en centros educacionales. Pero ni siquiera eso está ocurriendo. A propósito, ¿cómo anda la salud mental de Trump? Muchas de sus medidas de gobierno no pasarían una prueba mínima de ser alguien que esté en sus cabales…

Falsos diagnósticos
Las teorías de Trump, por llamarlas de algún modo, son muy erráticas para explicar esos tiroteos. Ya ocurrió en junio de 2016, esa vez en el club nocturno gay, Pulse, en Florida, donde el atacante, Omar Mateen, asesinó a 49 personas antes de ser abatido por la policía. En ese momento se largaba la campaña electoral entre el magnate inmobiliario y la exsenadora Hillary Clinton.
El aspirante republicano afirmó que esas cosas pasaban por la inmigración musulmana, catalogando a Mateen como venido de Afganistán. La Clinton le replicó que eso era falso, que el matador había nacido en Queen, Nueva York, el mismo distrito que Trump.

Por otro lado, cualquier comparación con Afganistán habría dejado mal parado al imperio, pues allí comenzó George Bush en octubre de 2001 la llamada “guerra antiterrorista” con la invasión del país y unos 150.000 muertos hasta 2014.
Ya en esa polémica el dueño del emporio Trump adelantó que si era presidente impediría la entrada de ciudadanos provenientes de países islámicos; una media docena fue penalizada a partir de 2017 excluyendo siempre a su aliada Arabia Saudita. Sin embargo, no por eso cesaron los tiroteos masivos, muchas de cuyas víctimas son inmigrantes, por caso puertorriqueños, como en el bar Pulse.

Hasta los dientes
En esa campaña electoral de 2016 se volvió a discutir sobre la conveniencia de limitar o no la venta de armas así como su posesión y porte. Los republicanos, y una buena parte de los demócratas, son partidarios de que todos y todas deben estar armados, invocando la Segunda Enmienda. Esta es una realidad abrumadora sobre todo en el interior del país, como se refleja en series televisivas como Fargo (no es publicidad de Netflix simplemente un ejemplo que el cronista pone).

Clinton, como Obama, quería alguna limitación a la venta de armas que no solucionaría el drama pero al menos lo condicionaba, por ejemplo límites a los fusiles automáticos, esos que disparan 30 balazos en un minuto. El AR-15, versión civil del militar M-16, era uno de los más empleados en las balaceras. Se lo compra en minutos en cualquier parte y cuesta 475 dólares, cuando un Iphone 7 sale 769.

Trump tuvo la posición más favorable a la venta ilimitada de armas, incluso las de ese calibre. Lo hizo por convicción reaccionaria pero también por conveniencia electoral, ya que gozaba del apoyo en campaña de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), la emblemática entidad que fomenta el armamentismo.

En EE UU hay 319 millones de armas en poder de los civiles, de ellas 114 millones de pistolas, 110 millones de rifles y 86 millones de escopetas. Y fuentes especializadas aseguran que la industria que fabrica armas de ese tipo mueve 43.000 millones de dólares al año, con ganancias para Smith&Wesson y otras firmas.

Ya instalado en el Salón Oval, el actual presidente no quiso ni siquiera poner limitaciones para la libre adquisición de armas de personas con problemas mentales. Mal puede cargar todas las culpas sobre quienes tienen esas perturbaciones, como sería el caso de Cruz.
Muchos potenciales asesinos y suicidas son los militares que vuelven de guerras donde han ido a masacrar a otros pueblos. Hay pérdidas de vidas en esos tiroteos, pero más vidas se perdieron en sus teatros de invasión y más millones y millones de dólares se pierden en la atención médica y psiquiátrica de esos marines.
El matador más reciente, Nikolas Cruz, recibió instrucción militar en Fort Lauderdale, Florida, en un Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva Junior. Por eso mató más y mejor…

Cuba es otra cosa
Para la mentalidad de los gobernantes y mayoría de medios norteamericanos, la isla socialista sería la encarnación del mal, de la opresión del Estado sobre el individuo, una vulgar dictadura, asentada en las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

La realidad cubana ofrece un panorama totalmente opuesto al yanqui que se venía describiendo. Los escolares de la isla van a instituciones gratuitas y públicas, habiendo desaparecido el analfabetismo ya en 1961, a menos de dos años de la revolución.
Pese al bloqueo norteamericano desde 1962 hasta hoy, con las dificultades económicas y financieras que eso provoca a Cuba, allí no se ha cerrado ninguna escuela ni dejado cesante a ningún maestro.
La preocupación oficial por la salud de su gente se plasma en el mejor índice continental en mortalidad infantil: menos de 4 por mil de nacidos vivos. A diferencia de los norteamericanos Medicare y Medicaid, de tiempos de Obama y ahora limitados al máximo por el gobierno republicano que dejará sin cobertura de salud a 24 millones de personas, en la Mayor de las Antillas la salud es pública, gratuita y de buena calidad.

En Cuba no hay masacres en las escuelas, ni por parte de exalumnos ni de nadie, no hay tiroteos masivos en bares ni cines, como es moneda corriente en su mal vecino. ¿Por qué será tan abrumadora diferencia?
No es porque en la isla no haya armas. El cronista no tiene datos precisos, pero sabe que las FAR tienen numerosos efectivos bien armados, de Tropas Regulares y Milicias de Tropas Territoriales, y que hay almacenadas mucho armamento defensivo, al alcance de esas milicias, para el caso de responder a una agresión norteamericana. Cada cuatro años se hace el ejercicio militar masivo Bastión, para preparar esa defensa. El artículo 65 de la Constitución plantea: “la defensa de la patria socialista es el más grande honor y el deber supremo de cada cubano”. Llegado el caso, ese deber se cumple en forma armada.

O sea que en la isla también hay una gran cantidad de armas, pero con otros fines, y manejadas por el Estado de otra manera, sin las corporaciones y empresas lucrando con su venta.

Junto con la diferencia en educación y cultura, allí radica la gran diferencia con el imperio, donde se invoca la 2 Enmienda para el armamento de las personas. Eso, en una desequilibrada nación capitalista y gendarme mundial, termina con masacres de alumnos y profesores, en el marco de guerras contra otros pueblos a escala mundial (antes Vietnam, más acá en Afganistán, Irak, Libia, etc). Y lo que es peor, luego de cada masacre escolar, ante el temor que se pudieran limitar las ventas, más compradores corren a los negocios a adquirir más armas, temerosos de perder ese enfermizo privilegio de armarse hasta los dientes. El “american way of life” aspira a una buena tarjeta de crédito, un lindo auto, una casa bonita, comida chatarra, viajes, Hollywood, tecnología, en muchos casos drogas y unos relucientes AR-15.

Cuba no es un modelo perfecto, pero comparado con EE UU resalta por su humanismo, lo otro tiene mucho de bestial. Es José Martí compitiendo con la Asociación Nacional del Rifle, es Fidel en contraste con el bruto de Trump, son los pioneros en la escuela habanera versus los matadores de Parkland. Usted, ¿con quién se queda?

ortizserg@gmail.com

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La manipulación financiera en EEUU

Por Diego Olivera Evia:
La guerra y el armamentismo es  parte de la doctrina Trump

El capitalismo sea transformado en una máquina de malversaciones, EEUU se ha transformado en un paraíso fiscal, para esconder los capitales y encubrir la falta del pago de impuestos a la mayoría de los presidentes y magnates, entre ellos el actual mandatario Donald Trump, que ha logrado manipular sus ingresos, a través de una red de Edificios y empresas en el exterior, para poder controlar sus riquezas. Ahora el mandatario estadounidense, acusa a otras naciones como China, Rusia, Japón, como la comunidad europea, como países que agreden económicamente a las empresas de EEUU, según el presidente bipolar para frenar, a las grandes trasnacionales.



En ese sentido nos parece importante señalar, una publicación de ABC color de Paraguay, donde se muestra las manipulaciones financieras, señalamos parte de este artículo:    

 Aseverando que existe la filtración de datos más grande de la historia
Los documentos filtrados muestran cuán profundamente se entrelaza el sistema financiero offshore con los mundos superpuestos de los actores políticos, la riqueza privada y los gigantes corporativos y otras compañías globales que evitan pagar impuestos.

La gran promesa de los paraísos fiscales es el secreto: los entornos offshore facilitan la creación de empresas que son difíciles o imposibles de rastrear hasta sus propietarios. Si bien tener una entidad offshore a menudo es legal, el secreto incorporado atrae a lavadores de dinero, narcotraficantes, cleptócratas y otros que quieren operar en las sombras. Las empresas offshore, a menudo un simple “caparazón” sin empleados ni espacio de oficinas, también se utilizan en complejas estructuras de evasión fiscal que drenan miles de millones de las tesorerías nacionales.

La industria offshore “empobrece a los pobres” y “profundiza la desigual distribución de la riqueza”, dijo Brooke Harrington, gestora de riqueza certificada y profesora del Copenhagen Business School, autora de “Capital sin fronteras: gestores de riqueza y el uno por ciento”.

“Hay un pequeño grupo de personas que no están sujetas a las leyes como el resto de nosotros, y eso tiene un propósito”, dijo Harrington. Estas personas “viven el sueño” de disfrutar “los beneficios de la sociedad sin estar sujetos a ninguna de sus limitaciones”.

Los registros expanden significativamente las revelaciones producidas por la filtración de documentos offshore que generó la investigación de los Panama Papers en 2016 por parte del ICIJ y sus medios asociados. Los nuevos archivos arrojan luz sobre un conjunto diferente de paraísos isleños no explorados, incluidos algunos con reputaciones más limpias y servicios más costosos, como Bermuda y las Islas Caimán.
Las revelaciones más detalladas surgen de décadas de registros corporativos de la firma de abogados offshore Appleby y el proveedor de servicios corporativos Estera, dos empresas que operaron juntas bajo el nombre Appleby hasta que Estera se independizó en 2016.

Nuevas revelaciones muestran la trama de los multimillonarios
Personas ricas de todo el espectro político usan el sistema offshore.
Los archivos revelan que Stephen Bronfman, asesor y amigo cercano del primer ministro canadiense Justin Trudeau, se asoció con Leo Kolber, otro seguidor incondicional del partido liberal y ex miembro del Senado de Canadá, y el hijo de Kolber, para mover en silencio millones de dólares a un fideicomiso en Cayman. Las maniobras offshore pueden haber evitado pagar impuestos en Canadá, Estados Unidos e Israel, de acuerdo con expertos que revisaron algunos de los más de 3,000 archivos que detallan las actividades del fideicomiso.

A medida que las riquezas offshore fueron creciendo, los abogados de Bronfman, los Kolbers y otros grupos acaudalados presionaron al Parlamento de Canadá para que luchara contra las propuestas legislativas que buscaban gravar los ingresos de los fideicomisos offshore.

Bronfman sigue siendo un recaudador de fondos clave para Trudeau, quien ha defendido una mayor apertura del gobierno y prometió una ofensiva contra la evasión de impuestos en las jurisdicciones offshore. En setiembre, Trudeau dijo a la Asamblea General de las Naciones Unidas: “En este momento, tenemos un sistema que alienta a los canadienses adinerados a usar corporaciones privadas para pagar una tasa impositiva más baja que los canadienses de clase media. Eso no es justo y lo arreglaremos”.

Los abogados de Kolber dijeron en una carta a CBC, socio de ICIJ, que “ninguna de las transacciones o entidades en cuestión se efectuaron o establecieron para evadir o incluso evitar impuestos”. Agregaron que los fideicomisos “siempre estuvieron en total conformidad con todas las leyes y requisitos aplicables”, y dijeron que Stephen Bronfman no proporcionaría más comentarios. (Fin de la nota)

Esta realidad muestra el uso de los mecanismos fraudulentos, para esconder los millonarios en paraísos fiscales, sus capitales y evadir el pago de impuestos, como lo hacen los multimillonarios y el lavado de dólares de la ganancias del narcotráfico, como venta de armas ilícitas e terrorista, como grandes negocios con Arabia Saudita, controlada por EEUU y sus satélites en el mundo, para lavar la cara de un robo global de las necesidades de la grandes mayoría de la humanidad, que vive en la pobreza crítica.

La guerra y el armamentismo es  parte de la doctrina Trump

En esta segunda parte nos pareció importante señalar, que no solo la riqueza viene de grandes trasnacionales, sino la base de EEUU se sustenta en la guerra, como ingresos multimillonarios, en el denominado Complejo Militar Industrial “CMI”, quien vende armas a poderosas naciones, para crear la guerra imperialista, como actualmente se desarrolla en Siria, Iraq, Afganistán, Yemen, apoyando y armando a  grupos terroristas, como el estado Islamico, el Dahes, como  Al Qaeda herencia de la familia Ben Laden, y el terrorista que actuó en  una guerra criminal en Afganistán, para apropiarse de la producción de amapola y el opio.

Estos hechos son parte de una guerra global, que con la actual presidencia de la denominada supremacía blanca, como lo ha manifestado Trump y sus grupos del KukuClan heredados por sus padres, fanáticos del racismo, ahora esa mentalidad fascista y terrorista, viaja por el mundo atacando a las naciones e imponiendo sanciones económicas y usa el Departamento del Tesoro de EEUU, como un poder supremo a nivel mundial, ahora en sus gira en Asia, visita a Japón, Corea del Sur, criticándolos por influir en la economía estadounidense, lo que muestra que no son acuerdos bilaterales, sino imponer la hegemonía del nuevo modelo hitleriano.

Para Trump la sociedad humana es irrelevante, las muertes de sus ejércitos por el mundo, son efectos colaterales del expansionismo de EEUU, la destrucción de Iraq y Siria, con millones de muertos, no son un problema para el Complejo Militar, que con sus empresas de mercenarios y los acuerdos con el Eli, son para controlar la reservas mundiales de petróleo, el narcotráfico manipulado por la DEA, los acuerdos con los cartel de Colombia y la burguesía de esta nación, son entre otros, parte del terrorismo y los crímenes de EEUU.
diegojolivera@gmail.com