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martes, 9 de octubre de 2018

Fenómenos que amenazan al planeta


Por Germán Saltrón Negretti:
Existen riesgos naturales que amenazan al planeta  unos producidos por el hombre y otros por la naturaleza que generalmente preferimos ignorar. Ejemplo el cambio climático a veces ocasionado por la madre naturaleza y otra por el hombre que aumenta paulatinamente las temperaturas ocasionando los riesgos de catástrofes naturales, contaminando el aire y las aguas, ocasionan inundaciones y  extinción de algunas especies animales entre otros. El calentamiento global está afectando negativamente a la vida de la población del planeta, ya que el aumento paulatino de las temperaturas incrementa los riesgos de catástrofes naturales y perjudican la salud humana. El mayor contaminador del planeta los Estados Unidos renunció a la Convención para combatir el Cambio Climático.

Residuos urbanos como la basura que producimos cada día que contamina los ríos y los mares y acaban con los ecosistemas terrestres y marinos. Se agota los yacimientos de petróleo y de agua en el planeta, podemos vivir sin petróleo pero no sin el recurso agua, a ello se suma el cambio climático, que influye en la escasez de lluvia y en el aumento de la erosión y desertización de las tierras fértiles. Esto produce otro grave problema, la escasez de los alimentos.

Escasez de alimentos. El crecimiento y desarrollo económico en los países desarrollados y en los emergentes provoca paralelamente una mayor demanda de alimentos. Todo hace indicar que dentro de varias décadas se producirá una grave escasez global a menos que se encuentren métodos alternativos de alimentación o se aumente notablemente su producción.

La desigualdad económica y energética. El desarrollo económico de una nación depende en gran medida de su desarrollo energético. Es el caso de varios países que no tienen acceso ni posibilidades para desarrollar su industria energética, sin la cual no serán capaces de lograr nunca un desarrollo económico y social adecuado para su población.

Seguridad social. Cuanto más se desarrolla un país, más aumenta la calidad de vida de sus habitantes. Sin embargo, aún existen estados que no consiguen desarrollarse debido a sus pésimas infraestructuras sanitarias, lo que facilita la posibilidad de contraer enfermedades infecciosas. En consecuencia, estas naciones tales como en África ven frenado su progreso e incrementada la mortalidad de su población.

Envejecimiento de la población. Aunque bien conocido por todos, se desconoce una solución eficaz para resolver este problema ligado a la baja natalidad y especialmente vinculado a los países más desarrollados, donde el nivel y esperanza de vida es elevado. Se estima que para 2050 la población de varios de los países más desarrollados se haya reducido de forma acusada, llegando incluso a ser tres veces menor que la actual. El Calentamiento global y el grave peligro de una guerra nuclear. Todos estos males son producto del capitalismo salvaje el cual debe desaparecer para dar paso al Socialismo que significa Justicia Social para los pueblos y amor a la naturaleza.
wwwtodoobrederechoshumanosblogspot.com
germansaltronpersonal@gmail.com

sábado, 18 de agosto de 2018

El lento suicidio de una nación


Por Carolina Vásquez Araya:

Hay muchas maneras de acabar con las posibilidades de progreso para un país.

Cuando presumimos de ser inteligentes, solemos compararnos con otros seres vivos de la naturaleza. Grave error. Nuestra capacidad para pensar, analizar, diseñar nuevos modelos de sociedad, desarrollar tecnología y modificar el entorno se ha divorciado paulatinamente de las necesidades vitales de las personas. Los animales y las plantas, en cambio, funcionan de manera colectiva y no solo se protegen, sino además administran sus recursos para evitar sufrir las consecuencias de una depredación total de su hábitat.


En estas primeras décadas del siglo nuestra dependencia de los sistemas tecnológicos tiende a acentuarse de modo acelerado. Quienes poseen los recursos económicos para tener acceso a la tecnología, esta dependencia alcanza visos de obsesión. Lo que no nos dicen es cómo van a enfrentar las nuevas generaciones –y quizá nosotros- los enormes desafíos cuando los fenómenos atmosféricos alcancen un nivel catastrófico: calentamiento global y desertización con su cauda de inundaciones, pérdida de fajas costeras, agotamiento de los recursos hídricos, sequías y otros fenómenos de los cuales ya hemos tenido los primeros anuncios.

Si esto resulta fatal en países desarrollados, para aquellas naciones menos afortunadas, cuyos gobiernos corruptos se sostienen gracias a un balance desigual de los poderes, el futuro presenta riesgos de enorme envergadura. Entre estos países se encuentran algunos de los más afectados por las intervenciones políticas, económicas y militares de Estados Unidos, como los que componen el triángulo norte de Centroamérica –Guatemala, El Salvador y Honduras- cuyas frágiles democracias se encuentran bajo constante amenaza.

En estos países, los indicadores de desarrollo humano revelan un cuadro de abandono y abuso indescriptibles. La desnutrición crónica, miseria, violencia y falta de oportunidades para las nuevas generaciones auguran un futuro marcado por la profundización de sus carencias, con una gran masa poblacional bajo la línea de la pobreza cuyas capacidades intelectuales -reducidas por efecto de su condición nutricional- les impedirá tener acceso al mercado laboral; y cuya pobreza será, por razones obvias, un obstáculo insalvable para emprender cualquier iniciativa como salida hacia el desarrollo.

Lo más preocupante de este cuadro es la falta de inteligencia de quienes poseen el poder económico. Ocupados en consolidar sus privilegios y aumentar sus riquezas, han olvidado el hecho elemental de su dependencia de la fuerza laboral, gracias a cuyo trabajo mal remunerado han amasado algunas de las mayores fortunas del continente. Sumado a ello, su indiferencia hacia las graves consecuencias de sus industrias extractivas y cultivos extensivos, que han destruido por completo algunos de los más importantes ecosistemas de la región, denota una absoluta falta de sentido común.

En otras palabras: la combinación de gobiernos corruptos y empresariados miopes da como resultado el suicidio lento de naciones ricas en potencia, pero miserablemente administradas por castas fincadas por siglos en los poderes de esos Estados. A ello se suma una clase media con afanes aspiraciones y bajo la ilusión de pertenecer al sector privilegiado aun cuando lo sirven por migajas. Este colchón poblacional –entre los ricos muy ricos y los pobres muy pobres- se conforma mientras no haya síntomas de colapso y reeligen, una y otra vez, a sus mismos representantes políticos. Quizá sea ahí en donde se necesita empezar a reconstruir la autoestima de estas naciones castigadas por siglos.

La codicia es capaz de anular la inteligencia y el sentido común.

elquintopatio@gmail.com