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sábado, 7 de diciembre de 2019

Los agro-exportadores ambiciosos e insensibles, combaten a Alberto Fernández, antes de que asuma.


Por Norma Ferreyra:  

“Para la Argentina, que llueva mucho o nada en la zona más fértil tiene precio: 6 mil millones de dólares. Visto de cerca, el paraíso de la cosecha récord que salvará a una economía en crisis es una trampa. Las jornadas inciertas, los riesgos de aspirar agrotóxicos y la falta de políticas nacionales que garanticen una infraestructura a medida del principal polo agroexportador de soja del mundo convierten el traslado de cereal en un duelo entre transportistas, policías trasnochados, pungas, automovilistas y vecinos. El cronista Ricardo Robins recorrió el gran Rosario para mostrar la otra cara del maíz, el trigo y la soja, la de los camioneros que duermen al costado de la ruta”. Esto expresaba el cronista en la revista de la Universidad de San Martin “Anfibia” a principios de este año. (la foto es de la Revista)


Precisamente, estamos al final del nefasto mandato de “Cambiemos”, donde se involucran la Coalición Cívica y la UCR., que son sus cómplices. Hoy es alarmante, lo que ocurre en la ruta 12 desde donde un particular, habla desde su celular y describe lo siguiente “Acá.. Ruta 12 en Roldán. Santa Fe, hay kilómetros y kilómetros de camiones para vende su soja y sus cereales, porque no quieren pagar aumentos de retenciones,-acá está la prueba-dice el automovilista, que está el 3 de Diciembre de 2019, a un costado de dicha ruta e indignado, repite que es para no colaborar con Alberto Fernández cuando asuma.

Y yo le digo a ese señor que desde su indignación, se comunica con todos nosotros, que no se preocupe, porque vamos a cambiar esta historia negra de los “capos sojeros”, que se volvieron anti-argentinos, a pesar de que sus hijos, también lo son. Vamos a tener que invertir en rutas especiales, que no hizo nadie, para que los sojeros vayan por esa y no por otras rutas, obstruyendo el paso a los demás ciudadanos que por allí, circulan.

Vamos a tener que evitar las muertes de los obreros del campo por envenenamientos, ya sea trabajando  en el campo o en los transportes, por el exceso de agrotóxicos con que mantienen semillas sin vender, mediante especulaciones financieras. Vamos a tener que fumigar, sólo por empresas estatales, prohibiendo la venta de esos fertilizantes y agrotóxicos en forma directa a la mafia del Agro, que parece odiar a la Argentina y a su gente. Prohibirles que lo hagan ellos mismos, sin respetar la vida humana. Regular la producción con semillas transgénicas, separando la producción que alimentará a los argentinos con otras formas agrarias sin venenos  y con tierras bien nutridas.

Como ven, no es difícil. Deberemos llenar de Inspectores los campos, para contabilizar las hectáreas cultivadas, con multas a las no cultivadas, impidiéndoles la retención  de los  cereales, para vender en otras temporadas, totalmente sobrecargados de venenos, que perjudican a quienes los cultivan y a los consumidores.

Contratar personal para análisis químicos, en los productos que son para el consumo, desde que salen del campo. Con dichos controles, ya salvamos la desocupación en la Argentina, donde el amo es el Agro y nosotros sus víctimas. Tenemos que legislar sobre el trabajo de peones agrarios y prohibirlo a los menores de edad. La indemnización a los muertos por efecto de agrotóxicos, calificándolos como crímenes de lesa humanidad, con cárcel para esos agro-explotadores, que odian a sus obreros, pero son los que les permiten poder vivir con su familia, sin respirar tóxicos, en las ciudades y countries de lujo.

Siempre pensé que esas fumigaciones, deben ser realizadas por el Estado Provincial y con control Nacional, para evitar acomodos y coimas. Las mismas deben ser seguras para no perjudicar la salud de obreros y pobladores. Estos trabajos deberían ser abonados por quien vende el producto a quien los realiza. Así los desocupados, tendrían una fuente de mucho trabajo y bien remunerada. Y las retenciones agropecuarias serían menores.

Habrá resistencia, claro. Pero habrá que decomisar y expropiar  los cereales o los campos de quienes se resistan, mediante debido proceso. Una reforma agraria, es de esperar ante el desastre tóxico de la población y de los trabajadores, las inundaciones, la infertilidad de la tierra etc. El pueblo deberá apoyar o perecerá muy pronto de enfermedades producidas por su dejar hacer, sin comprometerse con la vida propia y de su familia. Es ahora o nunca.
“En 2019, se estima que se harán 2,2 millones de viajes (unos 650 mil más que en 2018 en el gran Rosario).

 Ahora veamos algunos muertos: el domingo 24 de marzo le tocó el turno de descargar a Víctor Cáceres, un joven cordobés de 30 años, en la playa que la gigante china Cofco tiene en Timbúes. Como el chofer de Villa María no aparecía con su camión Iveco rojo lo fue a buscar el personal de seguridad de la planta. Lo encontraron a las cinco de la madrugada dentro de la cabina, sin vida. Prefectura dio la primera versión oficial de lo ocurrido. Despejó rápido cualquier sospecha. Descartó que se haya tratado de un hecho por intoxicación con fosfina (un agrotóxico). El caso se catalogó como “muerte súbita sin signos de criminalidad”, según el informe de esa fuerza federal y el de Fiscalía de la provincia. La semana anterior, el lunes 18 de marzo, murió Hugo Domingo Pelandino, de 63 años, en la playa de Molinos Agro, en San Lorenzo. Otro cordobés, de Colonia Castellanos. Mientras esperaba, vio que su camión se desplazaba y cuando corrió para subirse terminó aplastado, informó el sitio regional Infomasnoticias.com. El domingo 24 de marzo, Gatti, un chofer de 49 años, entró a la playa de Cofco en Timbúes a las cinco de la madrugada con su Mercedes Benz 1114 rojo modelo 1972. Se despabiló con las luces de una ambulancia, unos metros adelante. se corrió la bola que había sido por el veneno que le ponen al maíz. Gatti no conocía a la víctima, eso le contaron unos compañero. La fosfina es un gas que se desprende de una pastilla (de fosfuro de aluminio) que le agregan a las cargas para matar a insectos y plagas. Aunque ese tóxico de banda roja (muy peligroso) está prohibido hace años, algunos cerealistas todavía lo usan, dicen los choferes. Si sus cargas llegan con bichos a los puertos pueden ser rechazadas.

Visto de cerca, el paraíso de la cosecha de los millones de dólares que salvará a una economía desértica, ese asis de cereales que la pampa húmeda ofrece al mundo como un fruto divino, es un infierno de camiones gigantes y sucios, choferes enojados y desbordados, policías trasnochados, trabajadores muertos, putas lúgubres, sombras al acecho y tierra que se levanta, se cuela entre los dientes y no deja ver el horizonte”. (Todos estos datos fueron sacados de la revista Anfibia y el cronista Robins)

Otro medio, llamado “El Cronista”  dijo: “El campo adelanta ventas por 6.600 millones de dólares”  y debemos pensar que es por temor al aumento de retenciones del nuevo gobierno y también  lo sugiere sobre las ventas futuras. https://www.cronista.com/economiapolitica/Temor-por-retenciones-el-campo-adelanta-ventas-por-mas-de-us-6600-millones-20191117-0017.html?utm_source=ecc_nota&utm_medium=cms&utm_campaign=refresh
Como dije, deberemos propiciar una reforma agraria para cambiar todo este desastre, dejado por Macri.
normaef10@hotmail.com

domingo, 4 de marzo de 2018

Hambre en Argentina, pero Mauticio Macri critica a Venezuela


 Por Norma Estela Ferreyra: 

La palabra hambre proviene del latín vulgar “famen”. Con ese vocablo designamos la necesidad natural de proveer al cuerpo de alimentos, algo ocasionado por sustancias que operan a nivel del cerebro, en el hipotálamo y que no lo debemos confundir con el apetito o sea con el deseo de comer.
Hay varios tipos de hambre, pues tener que proveer al cuerpo de alimentos, no es sólo darle comida, sino otras cosas que nuestro cerebro nos reclama.



Desde que nacemos predicamos a los niños valores, como la igualdad, la fraternidad, les hablamos de nuestros derechos y así, vamos haciéndoles conocer lo que es justo, o sea, sus derechos a tener  lo que posee la sociedad en donde vive, como algo esencial para su desarrollo psicofísico.

El hambre como necesidad de comer, requiere ser saciado con alimentos. Pero no cualquiera puede alimentarse, saciando el apetito. Hoy sabemos que la clase media, se alimenta y por lo general está desnutrida, pues las empresas multinacionales como Monsanto, acusada de ecocidio, se encargan de que los alimentos no tengan nutrientes, porque la tierra está en estado de coma, por estar saturada de monocultivos y de agrotóxicos que enferman a los seres humanos, que se alimentan de cereales, verduras y frutas. Los productos fertilizantes que estas empresas comercializan para los productos transgénicos, o sea, modificados en su ADN, sacian el hambre pero no nutrien. Igualmente sucede con la carne animal, saturada de antibióticos y hormonas, lo que nos hace mucho daño a los seres humanos. Hasta la leche y huevos sufren las mismas consecuencias.

No obstante, se pueden cultivar alimentos orgánicos, con cajones  y  un poco de tierra, se pueden criar gallinas y tener huevos con buenos nutrientes. Pero para ello, hay que brindar conocimientos desde la niñez, porque la naturaleza les brindará todo el alimento que necesita. Lo que mata, en realidad, no es la falta de alimentos sino la ignorancia. Desde que el hombre comenzó con la división del trabajo, hizo trueques y perdió sus conocimientos para saber cultivar y sobrevivir con salud. Hay que retomar el camino de los bisabuelos, donde cada casa era una pequeña huerta orgánica, con gallinero.

 El hombre puede saciar el hambre físico con alimentos, lo que no puede saciar es el otro hambre, pues desea tener como sus iguales, abrigo, zapatos, juguetes, ir a estudiar, tener  televisión, una estufa, un ventilador, en fin, vivir como todos.  Y como es un animal dotado de razón, que le permite dominar sus instintos, se contiene ante la adversidad, pero cuando las necesidades son muchas y no se satisfacen, el hombre ya no puede controlar racionalmente el instinto  y puede llegar a robar o matar para conseguir lo que desea.

Como dije, no hay que confundir hambre y desnutrición, tampoco limitar las necesidades humanas a la comida. Si bien es cierto, que la alimentación, puede satisfacer ese deseo de comer, puede  que no aporte los requerimientos nutricionales necesarios y eso origina en muchos casos y en todos los niveles económicos, la mala nutrición, o sub nutrición, que puede llegar a producir la muerte o enfermedades graves y también mentales.

Según la ONU el hambre y la desnutrición afectan a 1.500.000.000 de seres humanos en el planeta. Pero oculta decir, que las personas que pueden comprar alimentos, también pueden morir a causa de desnutrición, por las mafias que envenenan los productos alimenticios, que les quitan todos los nutrientes  a las verduras   como a los animales. Monsanto o empresas multinacionales, que producen gaseosas, son las  que enferman a todo el mundo, gracias a las sustancias químicas nocivas como Aspartamo, en aquellas bebidas, postres y dulces que son dietéticos. Tampoco nos dice la ONU que las aguas que bebemos, están cargadas de arsénico, como ocurre en San Juan de Argentina, a causa de las Mineras. Y si bien,  la gente no muere con la piel pegada a los huesos, como los niños africanos, muere con cáncer, por obra de los negocios de los laboratorios que se hacen ricos con la quimioterapia y la radioterapia, que no curan a nadie, pero les llenan los bolsillos de dinero.

 La causa de todas estas enfermedades, es la destrucción del sistema defensivo, por mala nutrición. Y esto no es por la pobreza sino por los negocios de los Laboratorios y super-empresas extranjeras, que aprovechan la baja en las defensas de esas personas, que comen comida chatarra a toda hora, que son adictos a los deliverys, que beben litros de Gaseosas  y jugos, con edulcorantes y químicos nocivos y  como los alimentos no los nutren, eso acaba con su sistema inmunológico y enferman física y psíquicamente, tanto los pobres  como los no pobres. 

Insisto, la palabra hambre no se refiere sólo al cuerpo físico, porque tenemos otras necesidades que satisfacer y entonces, por extensión llamamos hambre al deseo  de conseguir cosas distintas al alimento. Y se tiene hambre de paz, de amor, de justicia, de ser tratado con igualdad de derechos y oportunidades, de educación, etcétera.  Y por eso es que digo, que el hambre” no se acabará nunca, si no es con educación. Me dirán que estoy demente, pero correré el riesgo.

Cultivar verduras verdes orgánicas, en su propio terreno, puede hacerse utilizando los cabitos de las verduras que tiramos a la basura. Pero la educación para la salud, está vedada para las escuelas públicas y privadas, porque el neoliberalismo salvaje y criminal, necesita personas mal nutridas para proveer  de clientes a la Multinacionales de la salud, que son muchas, no sólo  los laboratorios sino  los fabricantes y dueños de tantos aparatos para diagnósticos, que negocian con las enfermedades, con las cirugías y  especialmente,  con el cáncer.

Ya sabemos que un hombre instruido, puede defenderse del hambre del cuerpo, ya que la naturaleza  es muy generosa. Pero no del hambre que nace en las insatisfacciones espirituales, en el desprecio por el color de su piel, por su pobreza, en la discriminación, a pesar de un  falso discurso social de igualdad y solidaridad. Porque, se vive entre los ricos, quienes lucen sus autos de alta gama, sus celulares y cuanto aparato surge para que el pobre se deprima, se estrese, sienta el peso de haber nacido en una villa de emergencia, de la falta de trabajo, de la portación de cara, de raza y cuanta diferencia le quieran endilgar. Y así, cuando se llega a la adolescencia, se rebela y toma en sus manos la justicia por la igualdad, que el gobierno no asume.

Claro está,  que ese no es el camino, pero nadie les ha enseñado a sobrevivir. Ni en su casa ni en la escuela, que es donde más ha notado las diferencias, porque los niños no se igualan con un uniforme blanco, ni azul, sino con políticas destinadas a ello, que nunca se aplican. Y la Justicia por propia mano, siempre termina mal.  Y el hambre espiritual, va a dañar, también, a los que no tienen hambre de ninguna clase, porque suelen ser víctimas de los errores fatales que se enquistan en el alma enferma de hambriento, pero no sólo de comida, sino de las cosas que no tiene y que tiene derecho a tener.

Por eso, una educación para la salud física y psíquica del niño y del adolescente, es tan imprescindible en la erradicación de la injusticia  social y la delincuencia. Pero lamentablemente, hay  otra delincuencia, la del rico enquistado en el poder, la del funcionario político que no respeta ni ama a su pueblo, que no sabe de solidaridad con el que menos tiene, ni permite la erradicación del hambre, que cada día es mayor en el planeta.
normaef10@hotmail.com