jueves, 18 de junio de 2020

Chile porque no recuperar lo nuestro



Po Eduardo Contreras:
Corría el año 1929 cuando el Oficial de la Fuerza Aérea, comandante Arturo Merino Benítez creó la llamada Línea Aeroportuaria de Chile, especialmente para la ruta Santiago Arica. Esto constituye el antecedente primero y concreto de lo que fue durante años nuestra línea aérea estatal. Fue en 1932 cuando se cambia su denominación y se da vida formal a lo que fue LAN, la Línea Aérea Nacional, que llegó a transformarse en un elemento de fundamental importancia para la vida y el desarrollo nacional.


Hasta que la dictadura de los militares, de la derecha y de los grandes empresarios la privatizó en los años ochenta del siglo pasado. Fue en el año 1983 que se le dio la condición de sociedad de responsabilidad limitada, pasando en 1985 a la calidad de sociedad anónima. Más de medio siglo de avances y de contribución efectiva a la economía nacional se perdían en favor de los grupos económicos nacionales. Para eso impusieron la dictadura. Enriquecerse inmensamente al precio de la sangre de miles y miles de compatriotas.

Desde 1994 más del 90% de las acciones pertenece al mismo grupo de sus actuales dueños, sin olvidar que por algunos años también la empresa tuvo como accionista al empresario pinochetista Sebastián Piñera, el del escándalo del Banco de Talca, el mismo que los chilenos de derecha han hecho presidente en dos ocasiones con las consecuencias de todos conocidas.
Continuando con la historia de esta empresa, el año 2010 LAN se fusionó con una empresa aérea brasileña y pasó a denominarse LATAM...

Y bien, llegados a nuestros difíciles días de pandemia, la empresa atraviesa por una crisis económica compleja. Las circunstancias que se vive en el mundo entero como consecuencia de la gravísima crisis sanitaria afectan a LATAM como a otras empresas similares en el mundo. Es el caso, por ejemplo, de Al Italia en Italia y de Lufthansa en Alemania. Pero allí la solución lógica, esperable, económica y políticamente correcta. que se ha decidido en ambos países es la estatización de las empresas.

Pero, claro está, nosotros estamos en Chile y aquí gobiernan los grupos económicos.
Y entonces pareciera que se admite como solución que sea el Estado el que en lugar de recuperar lo suyo, vaya en ayuda de los empresarios.

Chile no es Italia, ni siquiera la Alemania de la Sra. Merkel. Por eso la consigna y el camino acá en nuestro país es que salvemos a estos grupos económicos, que apoyemos a los co- dueños de LATAM.

No importa el resto del país. No importan nuestros pequeños o medianos empresarios Mucho menos importan los trabajadores, los pobladores, los campesinos, los pensionados y jubilados, ni las clases medias y ni que hablar de nuestros pueblos originarios. Para los pobres, para los modestos, a lo más unas cajitas a nombre del señor de La Moneda. Pero los grandes recursos son para los grandes empresarios.

No hay dineros para mejorar Salarios, Salud, Educación, Trabajo, Vivienda, Previsión Social, etc…, pero los hay para los grandes empresarios. No importan los miles de cesantes, no importa que haya muchos que no tienen dinero para comer o para comprar remedios.

Lo sorprendente es que el Estado chileno, su Gobierno, no se plantee en absoluto la recuperación de la que fue su Línea Aérea como hacen en circunstancias similares gobiernos que ni siquiera son gobiernos de Izquierda. Al contrario, no habrá recursos para los trabajadores ni para los empresarios medianos o pequeños. Pero los grandes son los grandes y ellos mandan, son parte esencial del sistema, del modelo de sociedad.

Es entonces que parece aconsejable meditar este asunto. ¿Y por qué no recuperar para el Estado lo que fue del Estado?  ¿Por qué no estudiar una fórmula de participación estatal chilena en LATAM?

Es preciso resolverlo ahora, mañana será tarde.
eduardocontreras2@gmail.com

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