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miércoles, 19 de febrero de 2020

Dinámica humana del proceso de transformación social y político


Por Mariano Sierra:
Nada de extraño encierra la reflexión si sabemos que cuando nos referimos a la transformación, nos estamos refiriendo al mundo de las leyes universales, al mundo del equilibrio que proporciona esas leyes sabias de la gran naturaleza que han dado origen de Vida que por medio de ellas buscásemos una razón para ser felices. La sociedad consume y es consumida por los dominantes sociales que impiden ser felices a través de múltiples ficciones fabricadas por la gran industria política y social y por los creadores de mitos y creencias, que inducen a acciones de no obedecer el derecho y al mal gobierno,

Al observar la naturaleza, el orbe, el cosmos, todo ese gran universo de vida es un gran cuadrante y complejo armonizador de leyes.  Y las leyes son armonía y equilibrio, orden, regulación, justicia. El hombre como parte de ese gran universo no se puede apartar ante una dimensión equilibrada para que pueda desarrollarse, para que pueda trascender con base a un principio transformador igualitario.


El proceso cosmos-social que nos aviene está transformando la conciencia humana. Las circunstancias actuales presentan un mundo social pasivo, sin potencial de cambio, mas no en lo tecnológico. Pero aun así nos compete reaccionar al tenor de la entropía que nos asiste dinamizando todos los campos del entorno humano. Conviene que la sociedad en evolución se informe del nuevo acontecer. Solo avanzan cosmológicamente quienes miran el nuevo horizonte humanista y la nueva filosofía de vida donde se alzan las categorías de los sintientes que nos están dando sentido del valor del amor y los sentimientos.

El hombre no puede quedarse en los caducos argumentos dogmáticos ya sociales, ya políticos, ya económicos o ya espirituales. El hombre actual debe dejar fluir el nuevo cosmos evolutivo para una nueva conciencia donde impere la justicia social, donde impere la dignidad, la verdad, la libertad y el trabajo. La dinámica de la transformación implica gestión interior que fije actos de servir al otro, que implique que lo que hagamos lo ejecutemos con compromiso, con respeto, con felicidad, con entrega y sentido de pertenencia, con respetar las diferencias buscando eliminar las desigualdades-

 Las ciencias avanzan gracias a esa cosmología universal y gracias a la cosmología humana, esa red de energía vital y cósmica. Por lo tanto, toda existencia funciona y debe funcionar armónicamente de manera consistente, lógica, racional, sin violencia, salvo cuando el hombre sale a desarticular esa armonía por razones de su perversidad, de su arrogancia, de su poder y su soberbia científica y de avaricia-

La cosmología es la fuente de la vida integral del hombre que fecunda a la filosofía de la vida, que es liberación interior y exterior, que anuncia un S.O.S. de vida social. Ella, la cosmología hunde sus raíces en el curso de la vida y la evolución histórica de la humanidad. Por la acción transformadora, el hombre busca darle sentido a su vida. A contrario sensu se embarcaría en un caos social al tenor el ejercicio diario de su acontecer que está lleno de bifurcaciones, entropías sociales y confusos dogmas.

Toda existencia es creación evolutiva de una arquitectura sabía que está por encima de todo y el hombre lo que hace es transformar, conservar, trascender con base a esas leyes que rigen la cosmología de su ser... Todo lo armónico llega al interior del hombre porque está dotado para ello. Filosofía, política, ciencia, religión, pensamiento, valores, virtudes, principios, amor, fe, inteligencia, libertad entran en equilibrio para conformar esa dinámica humana, esa condición humana que impulsa todo propósito democrático y creyente, por medio de una unidad del pueblo en asociaciones, movimientos sociales y otros entes

Desafortunadamente el hombre ha puesto en enfrentamiento las leyes generando conflictos, divisiones y contradicciones.  Las leyes lo único que pretenden es armonizar, equilibrar vida y naturaleza. Las leyes no pueden ser enemigas entre sí, pero el poder desarticulado del hombre está creando un monstruo legislativo que lo está destruyendo.  El hombre se mide en la medida que equilibra sus acciones, en la medida que aprende a mantener ese equilibrio, en la media que es un rebelde coherente, radical justo y social.

Cuando vivimos en equilibrio todo llega a nuestro corazón.  No hay espacios para el prejuicio. En una persona que equilibra sus emociones encapsula en ella la transparencia, la coherencia. Cuando nos enfrentamos a los hechos de la vida si no estamos ordenados no producimos buenos resultados. Vivimos actuando con egoísmo, con actitudes de amargura e ínfulas de grandeza sin comprender en que la fundamos, violándose los derechos humanos, atentando contra el desempleo, la pobreza y el orden.

El poder que no es armonía, embriaga, desequilibra, enturbia, acosa por el afán de tener más y más, de no saber compartir lo que poseemos, de no saber armonizar con los otros lo que adquirimos. El poder debe ser propio para los equilibrados, para los del espíritu del amor, para los que aman desinteresadamente, pues el poder es para servir, no para engañar, no para dividir e imponer, no para la inmoralidad política.

Los grandes desastres contemporáneos tienen su explicación en la entropía y los desórdenes afines a la gestión pública, La cosmología social no admite gobernanzas cerradas donde el gobernado se enceguece ante las realidades. Una filosofía social define la rebeldía, asume la resistencia contra el mal endémico del estado para dar rienda suelta a la revolución molecular portadora del espíritu liberador y el pensar libre-

Sabiamente el pensador Bertan Russell decía que “Todo lo que necesita el hombre es que no se envenene tanto con el poder “. El núcleo de la crisis es producto de las limitaciones que nos rige y de la deficiente manera de interpretación y practica de las leyes, como del poder. El proceso cosmológico permite conocer las diversas contradicciones que se anteponen a los intereses comunitarios por parte de tan diversas y voraces potencias, porque a no dudarlo un estado contradictorio nos asiste para llevar a cabo la voluntad del voto y con él, gran desastre humano de la decadencia de la administración pública.

. Cuando se abusa de la naturaleza, cuando el hombre se extrema sin control en el manejo de las leyes sociales, éstas reaccionan, con su comportamiento propio, porque está siendo aniquilada, maltratada, manipulada, oprimida. Si hay ausencia de modelos democráticos, dejemos que los muertos entierren a los suyos y vayamos por nuevos pensamientos libres hacia la transformación, aniquilando lo inservible, pero haciendo útil lo inútil para empezar de nuevo con nuevas luces, sin la sombra perversa de lo que destruye al país, pues el enemigo esta al interior de la gobernanza, que solo entiende ser acabado por vías radicales pues se ha incrustado cual parasito aferrado a todas las instituciones sociales para sus propósitos. 

La sociedad y el gobierno cuando se desproporciona en sus posturas, responsabilidades y procesos de desarrollo social genera crisis, desconcierto y enfrentamientos. Ser equilibrados es armonizar razón y corazón, dureza y suavidad, humildad con perdón. La entropía social es consecuencia de actos paranoicos bien estructurados por gobernantes y   políticos que con su poder arrogante impiden desarrollo creando ambientes intoxicados por la atrofia dominante, por el desarrollo de un capitalismo desigual.

El equilibrio es responsabilidad para evitar errores, ofensas y enfrentamientos y todo acto extremo que impida sensatez, ecuanimidad y justicia. Un proceso equilibrado ve el amor en toda dimensión, valora lo que se hace, da sentido al trabajo, fortalece los lazos familiares, políticos y sociales-El equilibrio se refleja en ecuaciones logarítmicas profundas y en reflexiones con base a esquemas de administración como el DOFA. Usando este mecanismo podemos realizar análisis de los actos pues nos permite ver cuáles son nuestras debilidades para fortalecerlas, cuales nuestras oportunidades para ponerlas al servicio comunitario, cuales las falencias para mejorar y cuales nuestras amenazas para contrarrestarlas.  Ejecutar este diagnóstico con sinceridad vamos en la ruta de un excelente balance personal, político y social y dinámica de cambio, haciendo de la vida el mejor estado de ciudadanía social y laboral-

Ir en procura de un nuevo ser y un nuevo régimen será posible en la medida que exista coherencia entre lo que se predica y se hace para que el deseo de trascender se convierta en el deseo de servir, de compartir, de dar apoyo con los recursos de una moral social que hoy se ha perdido en los agujeros negros de la conciencia nefasta en los atropellos laborales, tributarios, de libertad de expresión y de protesta.

Vivir cosmológicamente es ser auténticos, es estar despojados del maquillaje que cubre las distintas facetas con las que nos presentamos ante el mundo que no nos deja ver esas fantasías vanas que están impidiendo valorar lo bello de la vida como el hogar, la amistad, la naturaleza, la verdad, el trabajo honesto que da sentido y calidad de vida. El hombre se reconoce en su vida ante lo colectivo-
La cosmología hoy nos presenta múltiples apreciaciones de vida. Unos de esos procesos cosmológicos es la presencia del Jesús de la historia. No como un religioso, sino como un hombre en la historia que nos invita a entender el sentido de la vida- Jesús cosmológico hace un llamado a transformar la vida dentro del proceso social para amar y servir, para socializar la paz, para comprender al que sufre, para asistirlo.

Explorar la naturaleza es de la filosofía practica que nos lleva a conocer nuestro hábitat. No podemos permitir que el miedo y la violencia nos impulse a través de partidos e ideologías perversas. El hombre debe ser cuidadoso ante la libertad pues este valor es manipulable. La cosmología está siendo penetrada con gran furor a fin de corroer la libertad humana. Mitos diversos asumen verdades, creando ficciones para desviar la realidad, para crear fantasías de felicidad, mágicos gobiernos y plataformas tentadoras-
Estas reflexiones buscan abrir debates para repensar el orden actual agobiado por la globalización y los credos populistas, fundamentalistas neoliberales y por las categorías de ficciones democráticas contaminadas por un contrato social leonino, un contrato desigual que la resistencia y la rebeldía comunitaria enfrenta con persistencia, ante una gobernanza que no ofrece alternativas.

La unidad comunitaria es prioridad........ Dividid y reinaras no puede ser una plataforma como hoy se nos quiere mostrar al tenor de que disque somos un país de regiones, Un estado debe manejar al país como un todo, jamás por regiones, los diálogos son universales con los afectados. Esperemos que estos nuevos aires refresquen el sentido social y no mueran en conciencias emotivas, porque si algo necesita el mundo es solidaridad firme que no se deje enredar con propuestas amañadas, como los impulsos mágicos de proyectos de emprendimiento pues esas son las tácticas de la opresión.

Creamos en la fuerza y el espíritu de los jóvenes que, con su alegría, su capacidad y praxis permiten que los nuevos rumbos estén trazados con el sentido de un futuro democrático. Este proceder de juventud genera confianza y delirio de cambio. Porque que confianza podemos tener en un estado ciego, orgulloso, falto de criterio de gobierno, si ante el macabro asesinato de 18 niños donde crecían esperanzas, se ha tornado en el olvido y sin visos de gestión de justicia. Solo asoma una impunidad patética, alrededor de otros episodios macabros, donde todo apunta a que el problema del país es la catástrofe institucional donde cada estamento procede con violación y corrupción e impunidad de sus actos,

Venimos de devenir en devenir luchando con espíritu rebelde. Todo régimen nefasto tiene un fin y un fin con fin. Lo dice la voz de una comunidad que anima ardiente sus impulsos claros hacia una nueva nación, así los ilegales amos del poder quieran detenernos con sus balas asesinas de ejércitos sin moral y de estatutos propios de seguridad de un estado que se quiere aferrar por medio de una dictadura feroz.
En el proceso de transformación humana se consolidan acciones sociales que están enmarcadas en políticas para la gente, que no es otra cosa que el compromiso y la gestión del hombre con la sociedad siempre buscando caminos de interés común. La política es la acción que involucra al hombre para servir al pueblo, ´por el pueblo y con el pueblo, a fin de romper el sistema existente de corrupción e impunidad.

El hombre transcurre en un dialogo permanente consigo mismo y con todo su entorno. Este conversatorio nos conduce a asumir críticas en medio de un pensar libre que doblegue la insensatez humana. El diálogo es un no callarse, es una denuncia en medio de los procesos que desaten toda adversidad a fin de movernos como oposición responsable para hallar en consenso, el bien común con acuerdos sociales.

La dinámica transformadora propia del hombre es un imperativo social. Corregir las injusticas es el mayor gesto de ser justo. La fe es el gran espíritu que apoya las causas justas. Así, entendemos como una sociedad se libera de la mala administración pública, del abuso del poder, del estado fallido. Y esta liberación y abolición del orden que atropella al pueblo se lleva anarquizando mediante la resistencia, la rebeldía Basado en principios. La transformación la hacemos todos, desde lo más pequeño a lo más grande de la modernidad, con el conocimiento en toda su complejidad, en toda su realidad.

Toda transformación que impetra acciones para suprimir gobiernos e instituciones públicas contradictorias y llenas de ficciones no podrá causar más desorden, no causará desorganizaciones, pues aparecerá lo que está oculto. Así se empezaría a generar la nueva gobernanza. Pero también depende de la comunidad en un mundo que proclama radicales acciones, Los cambios hunden sus raíces en los evangelios que nos proporcionó nuevos tiempos, nuevos signos, un adviento de justicia y servicio, que desmorono las déspotas políticas y las confusas prácticas religiosas para establecer un nuevo orden. Un acuerdo nacional

La transformación se identifica con las condiciones de vida. No hay razones para decir que no nos podemos organizar en un nuevo régimen. Destruir lo social, lo político y las espiritualidades dañinas se hace enfrentándolo con estrategias de resistencia sin violencia., inspirados en una enseñanza tal, que formados y formadores sean una conciencia productiva, Cualquier filosofía moral encuadra y conduce a abolir toda organización fallida, estando al frente una sociedad civil resistente, rebelde y con propiedad legal para conseguir el bien común que se le viene negando.

Alguien dijo que en un sistema vacío no podemos alcanzar justicia social, ante un gobierno disfrazado se niega todo derecho, se ahonda el humanismo ante la desaparición de tantos compatriotas. La dinámica es el espacio rebelde que deja entrever el régimen. El dolor de patria nos destroza por dentro, cuando las instancias de los poderes no obvian los abscesos y se vuelven inmunes ante la falaz podredumbre de los mandatos que impiden un orden justo. Pero pueden más los retos y los paros de libertad radicalista.

Para concatenar estos pensamientos que mejor que recordar a Dante cuando  nos dice en su obra la Divina Comedia “ Dios es el amor que mueve el sol y las demás estrellas, lo que significa que las estrellas, los planetas, el universo  entero no están gobernados por una fuerza ciega sino por el amor, ellos no obedecen solo a las dinámicas de la materia y por lo tanto no hay que divinizar los elementos cósmicos, sino por el contrario, en todo y por encima de todo está una voluntad personal, el espíritu del arquitecto creador señalándose de otra parte… que los seres humanos no son esclavos de los elementos del cosmos, sino que son libres responsables, es decir, son capaces de relacionarse con la libertad creadora del creador, creador que está en el origen de todo y lo gobierna todo….
marsblawyer@gmail.com

miércoles, 30 de enero de 2019

La sociedad vacía tras el humanismo perdido



Por Mariano Sierra S. :

Se pregunta el hombre como recuperar lo humano. Una sociedad se mueve bajo estamentos sociales muy diversos y en cada uno se destaca la actividad diaria con sus deberes y obligaciones donde hace eco un gran acontecimiento.... El vacío al que le salpica un pensamiento crítico en pos de un compromiso: recuperar la pérdida del sentido de la convivencia común en medio del caos que se vive.

El ser humano requiere un entender, un unirse a los demás con sus luchas, con sus retos, con la unidad del amor, amor entendido como el respeto, la convivencia, el compartir en comunidad y de esta manera desalojar el caos y la soledad que vive la sociedad en su interior.

Así como la sociedad vive un estado riesgoso, así podemos decir que se puede rescatar. En la medida que la democracia esta fracturada, la libertad rota, surgen cual ave fénix formas humanas que estructuren oportunidades igualitarias y convivencias sanas. Recuperar la sociedad perdida, recuperar la dignidad pisoteada, recuperar la economía donde no se explote y el capital se socialice entender que la política esta para gobernar no  para corromper ni politizar, entender que la religión esta para orientar no para generar confusión, entender que la naturaleza es vida y no un ser viviente para destruir, entender que la familia es el principio celular de amor, no de odio.

Hoy el hombre convive en la sociedad del vacío que lo ha llevado a la destrucción por el mismo hombre, por la ambición, el poder, la egolatría y la industrialización. El caos destruye el sentido de la vida humana impidiéndole vivir en libertad responsable.  La sociedad del vacío habita dentro de una gran burbuja para no comprometerse pues se ve enfrentada a los mesías falsos, a los mercaderes de la violencia, a los escribas del desprecio, del rechazo, de la exclusión, de la indiferencia, sintiéndose débiles, faltándoles capacidad de lucha, de cambio. La sociedad del vacío vive crucificada por la codicia, por vender su imagen o como se dice vive al frente del espejo para perfeccionar su yo, su personalidad. Pero todo eso es el vacío de la mediocridad que no la puede ocultar ninguna careta.

La dignidad humana es esa categoría que abre caminos para el cambio. El orden social es un vínculo humano que en la sociedad vacía esta ´por superar- Ese vínculo ha perdido toda proporción dando paso al mundo de la nada.  Las mediciones de nuestras vidas vienen experimentadas nefastos cambios ante la tecnología acelerada y el consumismo galopante.

Estos cambios rompen principios y valores que perturban el orden familiar, social, político, el trabajo, la estabilidad, crece el individualismo y las incertidumbres haciendo vulnerable las conductas sociales donde los de menos recursos llevan la peor parte, donde los más frágiles son dominados en sus propósitos vitales.

El capitalismo es destructor, pero el problema no es el capital, sino el hombre que lo dispone como poder para su beneficio. La sociedad vacía está invadida por fuerzas dominantes e indiferentes dejando esos agujeros negros para que perforen la pérdida de valores, la violencia y el miedo, pero sobre todo para que penetre el poder de la economía canalla, el poder de la guerra concentrando todo su dominio sin tener en cuenta al hombre en su individualidad.

 El evangelio del cambio debe estar al servicio de la libertad de conciencia, de la educación liberadora, no de la educación manipulada y protagónica, debe estar al servicio de las practicas cotidianas, de las relaciones que a diario entramos en contacto, del pensamiento libre, de la rebeldía justa.

La sociedad vacía esta esclavizada por el opio de las instituciones dominantes que alienan la conciencia humana. Estamos en la sociedad del vacío porque hemos perdido el sentido común, el
 sentido de comunidad, el sin sentido que se compenetra desde la derecha, desde la izquierda, desde toda posición partidista que no brinda ninguna garantía.  Einstein nos dijo... qué Triste época. . Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio´´ Perder el sentido común es estar integrado en una sociedad vacía, de la nada, del sin sentido donde se da más valor al hedonismo y al consumismo, donde el acompañamiento de la indiferencia evoca a que otros piensen por nosotros.

En la sociedad vacía los hombres viven aislados de cualquier relación intensa. En esta sociedad se vive la dificultad de sentir la vida, pues estamos programados en una guerra de todos contra todos. Puede decirse que quien se rebela a ese apocalipsis puede doblegar las ataduras impuestas.  El que se rebela ejerce el derecho a denunciar los atropellos dantescos que amenazan la dignidad humana cuyo ejecutor es el globalismo como un devastador del pensamiento, de las capacidades, extremando las desigualdades.

  La sociedad vacía que navega en la nada tiene el compromiso sine qua non de comprometerse con los hechos sociales, de ahondar en ellos para liberarnos del divide y reinaras. Urge la necesidad de poseer el arte de la resistencia y de replantear la noción de los movimientos sociales aun en situaciones de relativa calma.

Tenemos que ser, siendo, pero siendo como seres de cambio viendo el mundo como es, sin miedo alguno, asociándonos en una sola fuerza.  Lo que está sucediendo no es una realidad permanente. Es efímera y en cada uno está que sea así para romper las marañas sociales que nos enfrentan unos con otros. Todo caos destruye el sentido de la vida humana, impide vivir en libertad responsable, impide humanizarnos. El estado en esta sociedad carece de principios y voluntad política para llevar a cabos procesos sociales y de desigualdad.  Llamar a la conciencia social es un deber, si queremos corregir los desenfrenos inmersos en el tejido social, los vicios y todo desatino de los poderes.

En una sociedad vacía, correr el velo lleva a conocer los pecados capitales que deforestan los principios humanos. Cada cambio generado en  la sociedad de la nada, es  una desintoxicación de la conciencia para que surja la sociedad  humanista imperio de una  doctrina  social, ética y moral. Es que lo que se vive no es ni siquiera un limbo, es un dantesco infierno donde no tiene asiento ningún valor. Parece que estamos conviviendo en el inframundo social sin persistir una salida.

 A la vida no le podemos poner muros que aíslen la relación social, que separen las personas en comportamientos estancos, pues el ser humano se creó para convivir armónicamente. En la sociedad vacía es frecuente ver a muchos creer en discursos ideológicos, retóricos y en dogmas sin cuestionar, sin buscar respuestas. Nace así la sociedad sin identidad, sin espíritu crítico donde el instinto irracional lleva al hombre con el apoyo de las fuerzas moldeadoras a  irrigar  formas de vivir.

En una sociedad vacía se hace difícil entender el sentido humano. Ante el poder económico se doblan todos los poderes. El poder económico corrompe todo el tejido social de manera incontrolable, se descubren las pasiones como afrenta a la dignidad. Este acontecer es propio para provocar crisis, que sin embargo permite buscar alternativas de transformación haciendo juicios y denuncias.

 Reflexionar los juicios es un compromiso, es una acción social que libera para crear procesos dentro de un combate de pensamientos libres y de gestión espiritual contra hechos que a diario se desplazan contra el común necesitado. El mundo de la sociedad vacía no es invisible, es real que implica la presencia humana para que esa presencia sea la voz de los que claman justicia.

Cambiar la sociedad vacía es mirar la vida con responsabilidad, con identidad social, con dimensión cósmica. La sociedad vacía que se presenta, es un mensaje para unir compromisos con la mediación espiritual y política, con la palabra que representa la verdad. La sociedad vacía no es solo un componente material, es la suma de personas con historia, con realidad donde no se puede claudicar ante los injustos sociales- El compromiso ante la sociedad vacía es eliminar todas las restas que quieren borrar las sumas de la vida suprema.

Por ello no podemos ser simples observadores de unos hechos sociales, políticos, espirituales, culturales y económicos que coartan libertades, que coartan esperanzas que cuestionan la prepotencia de una diversidad de poderes que hunden sus raíces en gobernanzas sin sentir social. A la sociedad del vacío nos ha llevado la indiferencia, la filosofía de la globalización, el cuestionamiento religioso y el a doctrinante sistema capitalista.

En la sociedad del vacío, de la nada, todo lo ilegal parece correcto o mejor no existen normas para los actos por fuera de la ley o estas normas se controlan según a quienes se quieren favorecer. En esta sociedad, decíamos que no hay moral o es decadente y lo ético es un sinsentido, como decir también que la fe carece de obras, por lo tanto, el nuevo testamento es simbólico, perdiendo su esencia. Ese evangelio de la vida es un apocalipsis, es una esperanza liberadora.

 En la sociedad del vacío, el hombre vaga en soledad perpetua sujeto a los amos del poder, no hay libertad, sino servidumbre. No obstante, hay que entender que solo la sociedad es la única llamada a controlar y resolver la problemática social generada por el imperio que gobierna. Los actos humanos reflejan lo que hay en el interior del hombre, lo que emana de los sentimientos y de la conciencia.

Se busca la perfección de los demás, mas no miramos nuestros yerros. Esto nos lleva a decir que nuestra sociedad está enferma, le falta humanismo, haciéndonos evasivos para pensar, para reflexionar, para opinar. Somos expertos críticos en voz baja, sin adquirir compromisos, esquivando responsabilidades. No es pesimismo, es fuerza que llama para desencadenar la desesperanza con el coraje que proporciona la desesperanza.

La sociedad vacía contradice el sentir de lo que debe ser, una sociedad para el bien social. La sociedad es acción, es transformación, es liberación, es esperanza generadora de justicia y solidaridad, nunca de enfrentamientos, aunque si de confrontaciones respetuosas con quienes no piensen distinto. En una sociedad vacía hay miseria, hay injusticia, no hay democracia así proliferen muchas leyes, procesos constitucionales, disposiciones institucionales. Una sociedad implica orden y gobierno comunitario, no un gazapo. Se requiere crear un humanismo lejos de las estructuras caducas y las conductas cínicas que impiden dinamizar el mundo social.

La sociedad vacía por donde la miremos es una confusión. Muchas cosas o todas vagan sin rumbo. Es aquí donde ese caos social y político necesita disentir para que toda directriz tome nuevos caminos donde manipulación, democracia, corrupción política social, creencias y pensamientos sociales no se confundan. La sociedad vacía es producto del abandono de todos, es el clímax de lo que acontece, donde la corrupción es el imperio que realza el poder de la impunidad. para que todo acto de violencia se disuelva en medio de la actuación compleja y viciada fundiendo la imposibilidad de desarrollo que la vieja sociedad ha negado. 

Ante la magnitud de las relaciones de poder, urge una catarsis socio política que ponga freno a todo proceso que sobrevive con base a las relaciones personales, con base a todo tipo de dadivas como modus operandi de un capitalismo más que salvaje, destructor pues no avizora ninguna esencia social, pues lo que toca, el sistema lo corroe llegando hasta lo más profundo del alma humana.

El mundo se torna ajeno para la mayoría y propio para quienes sin escrúpulos quieren dominar. Al decir de la filosofía, el mundo somos nosotros, pero lo vemos reducido para habitarlo e inmenso para transformarlo. Cada día es más esencial el humanismo para comprender sin egoísmos, con la dulzura que marca el camino de la convivencia. Cada día llega a nosotros el hombre rebelde que nos invita a ser nosotros para desalojar del vacío los vicios que otros nos han proveído. Esos otros no pueden ganar la guerra. Ese yo que se rebela a todo lo inútil   tiene la resistencia para rechazar la individualidad y toda ideología que pregone sumisión que quiera instaurar desequilibrio.

 El hombre rebelde es un principio vitalista del ser que lucha con espiritualidad firme contra lo que le impide pensar, contra la globalización perversa integral, contra la religión dogmática, contra los sistemas sociales que adoctrinan con saña. Hoy el mundo es cual el cristo roto que clama potente para indicarnos una vez más el camino esperanzador del amor social.  El cristo roto es el mensaje rebelde, mensaje de protesta en un mundo vacío carente de valor humano, de espíritu, de movilidad, de voz de amor comunitario sin ninguna exclusión.

El cristo roto producto de la comercialización vacía, en una compraventa globalizada desbordante de consumismo. El cristo roto lo está, como nuestra sociedad, vacía, que requiere una restauración profunda del interior humano.

marsblawyer@gmail.com

sábado, 9 de septiembre de 2017

Cristina y su universo

Por Carolina Vásquez Araya:

He conocido a muchas personas fascinantes, pero pocas como María Cristina Orive (1931-2017).

La entrevisté en 1980, durante una de sus frecuentes visitas a Guatemala. Llegó cargando su cámara como si la entrevistada fuera yo. Su amplia sonrisa y esa energía luminosa tan propia de quien disfruta la vida fueron los primeros signos de que la conversación iría por buen camino. Me contó de todo: su vida en París, sus viajes, su corresponsalía para agencias francesas de prensa en Buenos Aires y, finalmente, la creación más importante de su carrera: la fundación, en 1973, de la editorial fotográfica de América Latina La Azotea, junto con la notable fotógrafa Sara Facio.



Cristina Orive nunca se conformó con los límites de una sociedad conservadora, rompió esquemas allí en donde los había y lo hizo con gracia y propiedad. Se rodeó siempre de personajes tan fascinantes como ella, intelectuales y artistas de renombre cuya amistad conservó durante toda la vida. Para esta mujer excepcional, los grandes desafíos fueron siempre invitaciones para emprender nuevas aventuras y en su editorial demostró cómo era capaz de superarlos. Sara Facio y Cristina se volcaron a la tarea de elevar el arte de la fotografía a la categoría que merecía en una época cuando esta actividad se consideraba apenas poco más que un simple oficio.

Las primeras obras realizadas en La Azotea demuestran el enorme trabajo de investigación y rescate efectuado por ambas, en una lista de títulos y de exposiciones de gran impacto en el ambiente cultural. Ahí figuran pioneros de la fotografía como Martín Chambi de Perú, J. J. Yas y J. D. Noriega de Guatemala, Grete Stern y Alejandro Witcomb de Argentina y luego un largo listado de nuevos valores latinoamericanos y caribeños cuyas obras eran, hasta entonces, desconocidas por el gran público.

Las cualidades humanas e intelectuales de Cristina le abrieron las puertas de un mundo tan diverso como enriquecedor. Tan definida en su pensamiento político como en su sensibilidad social, entabló amistades de todos los colores del espectro, compartiendo sus inquietudes con apertura y tolerancia, cualidades suyas que la acompañaron siempre. Así fue como en sus recorridos por Guatemala encontró las puertas abiertas para fijar en imágenes los aspectos más diversos de la cultura y las costumbres de este país. De allí nació una de sus obras, Actos de Fe en Guatemala, realizada en colaboración con Sara Facio con textos de Miguel Ángel Asturias y Manuel José Arce.

Pero no todo sobre María Cristina Orive es una historia de vida profesional. Ella fue una amiga maravillosa para quienes tuvimos el privilegio de tenerla cerca, de compartir la mesa y disfrutar largas pláticas sobre cualquier tema que nos llamara la atención. Su exquisitez no tenía parangón y eso también se reflejaba en el círculo que la rodeó durante la mayor parte de su vida.  Intelectuales y grandes artistas como Sara Facio, Vera Gregg, Miguel Ángel Asturias, María Elena Walsh, Manuel José Arce y otros nombres de gran relevancia en el mundo cultural contribuyeron en gran medida a enriquecer sus experiencias y a dotarla de una visión universal del mundo, perceptible en cada una de sus obras.

Para conocer más a fondo a la Cristina fotógrafa, hay que dar una mirada a su obra, en donde reside la verdadera esencia de su pasión por su país y su gente, una fuerza siempre presente en sus imágenes. Su importante legado para la fotografía latinoamericana es una herencia cultural de enorme relevancia, por lo cual su nombre merece inscribirse en los anales de la historia cultural de Guatemala como una de sus más relevantes figuras. 
elquintopatio@gmail.com