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domingo, 3 de febrero de 2019

En la primera trinchera del combate.


Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

El mundo asiste con verdadero terror a un resurgimiento de las formas más retrógradas del totalitarismo y la negación del pueblo como protagonista de las decisiones políticas; a semejanza del período iniciado en 1933 cuando Adolfo Hitler tomó el poder en Alemania, esta nueva etapa está caracterizada por un rechazo a la democracia, la persecución de las minorías, el linchamiento social, la segregación, el militarismo, el racismo y la exaltación de la violencia como forma fundamental de hacer política.

La diferencia es que, en el siglo pasado, el interés capitalista en destruir a la Unión Soviética le dio vía libre a Hitler para realizar sus desmanes siempre que se dirigiera hacia el este y Estados Unidos solo actuó tras permitir que Japón destruyera parte de su flota en el Pacífico, a fin de tener los argumentos para contrarrestar tal acción, limitándose a operar en ese océano, para intervenir en Europa cuando la derrota nazi estaba casi consumada.

Al contrario, hoy Estados Unidos es el actor principal de las acciones violentas, es el promotor de la anti democracia, la guerra, el militarismo y actúa desembozadamente sin importarle si tiene causas (que son reales), ni siquiera si tiene motivos (que son falsos) para poner al mundo en un estado de tensión generalizado.

No creo que el planeta haya vivido momentos tan peligrosos como ahora desde el lanzamiento por Estados Unidos de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945. En América Latina ni siquiera los desmanes de las dictaduras de seguridad nacional impuestas por Estados Unidos en los años 60 y 70 del siglo pasado pueden compararse con las aberraciones políticas y jurídicas y la violación de los derechos humanos que se cometen ahora. Precisamente en ese aspecto, radica la diferencia, hoy todo se hace de manera abierta y artera, sin que haya las protecciones que en el pasado proporcionaba el mundo bipolar y la existencia de potencias antagónicas que constituían un sistema que paradójicamente mantuvo el equilibrio.

La superación de ese sistema coincidió en América Latina con el fin de la larga noche neoliberal y el ocaso de las tenebrosas dictaduras de derecha que bajo protección estadounidense diezmaron al movimiento popular, sin embargo, el siglo XXI trajo una nueva dimensión para la región: una democracia que permitió que llegaran al gobierno fuerzas políticas que ponían en el centro los intereses nacionales y los de los sectores desplazados y marginados de la población. En este momento, todo eso es parte del pasado, como se dijo antes, hoy se enseñorean las más brutales manifestaciones de la prepotencia imperial, la soberbia empresarial y el delito político transnacional.
Contrario a lo que pretenden hacernos creer, esto no es expresión de fortaleza, ni del triunfo de sus ideas, tampoco de la constatación de que “el mundo es así” y no puede ser cambiado. Me niego a creer que los pueblos pueden ser eternamente engañados y que la democracia mediática representativa será capaz de establecer para siempre la mentira, la especulación y la estafa como instrumentos de la política para mantener a los pueblos bajo control.

Lo que vivimos no es testimonio de vigor, es exhibición de debilidad, es la muestra más clara de que el capitalismo y  su expresión política: la democracia representativa, en su forma moderna, que es aquella en la que la soberanía no emerge del pueblo sino de los medios de comunicación, están en franca crisis de la que no pueden salir por vía de la razón, por lo que se ven obligados a recurrir a la fuerza para intentar salvar un sistema que se desmorona.

No estoy diciendo que el fin del capitalismo y de la democracia mediática representativa están a la “vuelta de la esquina”, mis estudios en China me han permitido aprender que los procesos políticos y sociales y sobre todo los de transformación de la sociedad, son de largo plazo. Lo que estoy afirmando con total convicción es que ese proceso ya se inició y que, aunque en su transcurrir, todavía se llevará a miles y millones de personas en todas las latitudes y longitudes del planeta, es un proceso inevitable.   Los pueblos que se propongan y tomen la decisión de marchar por un camino distinto serán atacados y avasallados.  Así ha sido en el pasado reciente, los 150 mil muertos en Afganistán desde 2001, los 1.100.000 en Irak desde 2003, los 500 mil en Siria desde 2011, y los 10 mil de Yemen desde 2015, por solo mencionar las peores atrocidades imperiales de Estados Unidos y Europa en los últimos casi 30 años lo pueden atestiguar, estos seres humanos solo son considerados un número necesario que debe ser sacrificado para conservar el predominio del capitalismo, frente a la emergencia del socialismo en China y otros países.
La posibilidad cierta de que China, un país conducida por el Partido Comunista llegue a ser primera potencia mundial, no deja dormir a los líderes occidentales, a la OTAN, a la putrefacta Europa y sobre todo a Estados Unidos, quienes recurren a todo para salvarse.

El capitalismo superó su etapa de expansión basada en una acumulación generada por altos niveles de producción para transitar a procesos de acumulación sustentados en la especulación y la usura, lo cual ha llegado a un tope que augura su declive, para sostenerse y mantener su modo de vida deben saquear los recursos naturales y destruir el planeta, por eso niegan la existencia del cambio climático y el calentamiento global, así mismo recurren a la guerra con el doble propósito de obtener por la fuerza lo que no pueden conseguir por el convencimiento fuera de sus fronteras y, al mismo tiempo hacen crecer de manera artificial su economía, cuyos principales pilares son la venta de armas, el negocio energético y el narcotráfico, para ello han creado una clase que ya no es de empresarios, sino de delincuentes: son lo que sostienen la economía y ponen los gobiernos que siguen sus dictados. En América Latina es más que patente; una buena cantidad de delincuentes ostentan hoy el cargo de presidentes en varios países, lo cual ya es habitual. Ya nadie se sorprende que así sea en el modelo mediático representativo en el que los medios de comunicación son los que colocan a los candidatos en la cabeza de los ciudadanos y tras enrevesados mecanismos de dominación y control, ampliamente demostrados en la abundante literatura existente, hacen que sean elegidos a través de comicios fraudulentos en las que cada vez menos ciudadanos creen.

Pero, incluso en las guerras no les esta yendo bien: en Afganistán después de permanecer 17 años, en los que su único logro ha sido aumentar la producción de heroína que genera el 80% del opio que se obtiene en el mundo, Estados Unidos se ha visto obligado a negociar con los talibanes su salida del país. Lo curioso es que los talibanes, aliados de al Qaeda, son considerados como terroristas por Estados Unidos. En Irak tuvieron que aceptar su derrota y aunque se mantienen en el país, no pudieron impedir que se estableciera un gobierno de mayoría chií aliado de Irán. En Siria, derrotados y sin poder obtener nada a cambio, junto a Israel, se aliaron con las organizaciones terroristas, para tratar de salvarlas, cuando la victoria del gobierno sirio es inminente y el presidente al-Ásad se mantiene en el poder. Así mismo, un pequeño país como la República Popular Democrática de Corea, obligó a Estados Unidos a sentarse a negociar a pesar de su prepotencia y fanfarronería.

En África y Asia (tanto en el Medio Oriente y Asia central como en la región Asia-Pacífico) e incluso en la decadente Europa, China ha ido ganando espacio aceleradamente tras el avance de su proyecto estratégico de la Ruta y el Cinturón de la Seda que ha significado importantes mejoras en los países involucrados en este propósito. Estados Unidos, a cambio solo promete, intervención, guerra y conflicto y los pueblos indeteniblemente se alejan de su influjo que solo se mantiene áun por la sujeción de élites parásitas, entreguistas y subordinadas al poder imperial

En la guerra tecnológica (verdadero trasfondo de la guerra comercial), China ha comenzado a superar a su rival norteamericano, la llegada primero de China a la tecnología 5G, la dota de una superioridad que Estados Unidos no podrá retomar colocándose en una situación de debilidad estratégica a la que -apegados a sus tradiciones- han intentado reaccionar con la fuerza sin que esta haya hecho mella en la también tradicional paciencia china. Hoy incluso, Estados Unidos no tiene ni siquiera capacidad para poner sus naves en el espacio y debe recurrir a Rusia para ello.

En este contexto, a Estados Unidos solo le queda su “patio trasero” y lo quiere sujetar a cualquier precio, en América Latina la potencia imperial se verá obligada a librar batallas importantes, la historia ha colocado a los pueblos de América Latina y el Caribe en la primera trinchera de lucha en defensa de la humanidad y hoy es Venezuela quien está asumiendo esa responsabilidad, pero no está sola, los pueblos de la región están con Venezuela.

Ni siquiera en la OEA, Estados Unidos pudo ejecutar sus designios a tal punto que se vio obligado a desecharla para crear otra entelequia llamada Grupo de Lima, en la que pueden aplicarse sus designios sin cortapisas, pero esta asociación que representa lo peor de las sociedades latinoamericanas, lo más asqueante y putrefacto de sus élites y que hoy, configuran parte importante de la fauna presidencial de la región, deben saber que por más lambisconería, subordinación y arrodillamiento a Estados Unidos, representan solo una pequeña parte de la humanidad que se opone a plegarse a los dictados imperiales.  Esto no será eterno, más temprano que tarde, los pueblos se los sacudirán para ir configurando nuevamente una correlación de fuerzas a favor de la democracia y la paz.

El extraordinario apego al derecho internacional de México, la alianza que ha hecho con Uruguay y con los países del Caricom configuran la otra cara del Grupo de Lima, la de la América latina y caribeña profunda que desea retomar la senda de los libertadores, la senda de la independencia y la de la libre autodeterminación.

La solidaridad con Venezuela ya está generando inéditas alianzas de fuerzas populares, democráticas y apegadas a la paz que se encontraban distanciadas en el pasado reciente. Estas fuerzas y organizaciones políticas y sociales en Argentina, en Uruguay y en Chile, por ejemplo, también se han puesto en la primera trinchera para enfrentar al imperialismo. La invasión militar a Venezuela, se podría transformar en la primera batalla por de una nueva ruta a Ayacucho.  Si la solidaridad y el apoyo al pueblo de Venezuela en resistencia, también sirve para que las diferentes organizaciones de los pueblos hermanos superen el enfrentamiento fratricida y busquen caminos de unidad en contra del enemigo común, la nueva etapa de luchas, será indudablemente una nueva etapa de victorias.  

sergioro07@hotmail.com

miércoles, 23 de mayo de 2018

Balance del poder revolucionario en Venezuela, hoy 21 de Mayo de 2018.

Por William Castillo Pérez (el indio): 
Somos: 
* El Poder originario del Pueblo venezolano, ejerciendo plenamente el Poder en Venezuela. Mediante LA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE, Plenipotenciaria y supraconstitucional. 
 * La Presidencia de la República. 
 * 19.Gobernaciones 
 * 295.Alcaldías 
* Más CLE. y CM



Si esto no es Poder, y Poder Legítimo, díganme ¿Qué lo es? 

Para América y el planeta tierra la revolución bolivariana tiene que continuar ejerciendo la hegemonía del Poder, para producir los cambios que impulse la vida del pueblo a excelsos niveles de justicia social, mayor suma de felicidad, mayor suma de estabilidad política y la mayoría seguridad. Nadie podrá objetar nuestro triunfo, sobre todo en los momentos, que la derecha pretende retrotraer la humanidad a los tiempos de la colonia, la expoliación, la explotación y la segregación.

 No debe haber en el planeta nadie que se oponga a que nosotros los venezolanos mantengamos encendida la luz del faro que guía a la humanidad hacia el mejor de los destinos; la vida en igualdad, en socialismo y en común unión.

La calificación de victoria pírrica al triunfo de Nicolás Maduro, además de un  craso error, es una deslealtad y desconsideración, con el Presidente Nicolás Maduro. Pero expliquemos el origen de esa identificación de la Victoria del rey de Epiro, llamado Pirro sobre  las fuerzas del imperio romano:     Pirro obtuvo esa victoria con muchas pérdidas en su ejército, de tal importancia que se consideró, tácticamente, una victoria desfavorable para el vencedor. Tan desastrosa fue esa Victoria pirrica, que el propio Rey Pirro exclamó al final de la Batalla "Otra Victoria como está y vuelvo solo a mi casa".

Mientras que la Victoria de Maduro, no es una Victoria Pirrica. Porque en ésta conquista no se desgasto  la estructura, no se destrozó la fuerza ni el capital político de la revolución.
Es, que, por el contrario, ganamos a pesar de estar soportando los más feroces ataques, descalificaciones, traiciones de propios y ajenos, de potencias y gobiernos hostiles, con amplio apoyo dentro de nuestro país. Logramos triunfar, aún con una baja participación de un sector de la población, que se sumó al ataque traicionero de la contrarrevolución. De allí, que no se puede calificar de victoria pirrica. Sino de una victoria heroica, porque triunfamos a pesar de la abstención.

En este balance debemos con toda sinceridad observar y analizar con cuidado y sin apasionamiento los resultados.

Los hechos son claros, ganamos, pero no hemos convencido. Quienes se abstuvieron lo hicieron, porque no los hemos podido convencer. La abstención, no es culpa exclusiva de la revolución, el gobierno y el psuv, es culpa también del pueblo. Porque el conocimiento necesario para adquirir la conciencia que nos permita discernir la verdad y lo conveniente, solo se adquiere accediendo a la información, la cual, existe en abundancia y es de libre acceso. Conectarse con la información, no es una inyección que debe ser inoculada para acceder a ella, es como el aire que respiramos; ejercicio vital. Si consumimos o no, la información, ello finalmente es nuestra responsabilidad.

De allí, que el pueblo debe asumir su responsabilidad  y apoderarse de ese poder cognitivo que le permita y le obligue ¿por qué no? A ser responsable con su patria, su pueblo y su familia

Ante esa matriz negativa, que propalan, que hemos disminuido el caudal de votos, sencillamente está errada, es más bien  indicativo, que nuestra votación o sea la aceptación del pueblo hacia la revolución es hoy por hoy suficiente para controlar el poder. Hoy, nosotros gobernamos con el apoyo del 60% de la población con capacidad y decisión electoral que además está firmemente convencida e identificada con nuestro proceso político. Todo quien fué a votar por Nicolás Maduro y los candidatos de la revolución votó para constituirse en Poder sólido, granítico, inexpugnable e indestructible, no fue a satisfacer apetencias, fue a realizar un ejercicio de amor por la Patria, su pueblo y su familia. Aunque, a algunos les parece que fuimos pocos venezolanos a votar. Es, que fuimos los suficientes, la semilla de una cosecha que crecerá al calor de buen clima, para producir la savia buena que alimentará  la Patria nueva.

 Si  diseccionáramos la abstención, la mayor proporción de ella puede calificarse como descontentos y confundidos, o sea, pueden eventualmente, ser convencidos, mientras que el resto no pertenece a ningún sector opositor porque, simplemente obedece a situaciones que de hecho estamos en vía de solución y en consecuencia, ellos, se convencerán por la fuerza de los hechos. De tal manera, que esa cacareada victoria de la abstención no existe. Solo es circunstancial y la resolveremos.

Aún conservamos el poder, porque solo nosotros, pueblo y revolución somos capaces de gobernar este país, porque la oposición nacional e internacional ha demostrado en millones de oportunidades que es sencillamente incapaz y además brutalmente malvada, traicionera y egoísta. Por ello es importante que la revolución bolivariana socialista imperialista y chavista. Emprenda sin dilación las reflexiones necesarias para corregir y derrotar la abstención y conquistar e ideologizar el corazón y las mentes de esa población que está  en ese peligroso 49% del electorado que pudiera algún día echarnos una vaina.

La abstención es un problema a resolver por la revolución con absoluta urgencia, a partir del 21 de Mayo.

Aun cuando la agresión que perpetra contra nuestra población la inversión privada, la economía y la comunicación como arma contra la humanidad para doblegar su voluntad y someterla y hacerla  dócil a sus designios. Elementos estos, que han desnaturalizado la política, la CNRBV y las leyes. Reclama la acción inmediata de la revolución  en pleno. Existe el elemento ideológico, que requiere nuestra atención inmediata, para eliminar, entre otras falencias, la práctica de la abstención.

No podemos seguir actuando y asumiendo situaciones inconvenientes y definitivamente contrarias a la lógica, solo porque la tradición, las costumbres, las estadísticas y un largo chorizo de etc., así lo indican. Para entonces concluir, a consecuencia de la aceptación de esa propaganda, en que la solución  a nuestras situaciones incómodas o adversas, es meter  la cabeza en un hueco,  como un avestruz para no asumir ni responsabilidades ni acciones proactivas.

Cuando se es ciudadano de un país. Se debe exhibir.

Una gran responsabilidad con ese país, igual debe suceder en el nuestro, los venezolanos, estamos en el deber de ser  responsables de nuestra patria y todas sus circunstancias.  Al indagar en la decisión de las personas para abstenerse de votar, opinar, articular y asumir responsabilidades es increíble la gran cantidad de razones equivocadas esgrimidas. Todas ellas muestran claramente que cuando un pueblo no está consustanciado con la patria, es fácil presa de manipulación que indefectiblemente, pueden inducirlo al suicidio político.

La abstención es como la corrupción,  solo indica una posición política puntual circunstancial, no define nada porque no obedece a ninguna ideología ni corriente del pensamiento, es como ya indicamos, igual a la corrupción, o sea,  una actitud individual que compromete a quien la usa o la caracteriza aun cuando la ejecuten en equipo. Para empezar, insistimos, la abstención,  al igual que la corrupción, es indicador de un importante grado de irresponsabilidad con la humanidad, con el orden establecido, con las leyes, la Constitucional nacional, en suma una aberración social.

La abstención no tiene ningún programa político de respeto a los ddhh, etc.
La abstención es una actitud vergonzosa, es signo de irrespeto a la humanidad, propiciador de caos, de falta de identidad, de egoísmo, de lesa humanidad.

En conclusión obtuvimos una gran Victoria, hemos demostrado que "Solo el pueblo salva al Pueblo". Y no es cualquier pueblo es un ejército de 6.157.185 patriotas que nos enfrentamos, con todas las adversidades para mantener la revolución bolivariana en Poder, liderada por Nicolas Maduro para lograr la más sublime Justicia Social

Honor y respeto a ese noble pueblo venezolano!!!!

¡Independencia y Patria Socialista y Soberana!!
¡Chávez vive!!!
¡La Patria sigue!!!!
¡Viviremos y venceremos!!!!!

wiliancastillop@gmail.com