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miércoles, 21 de octubre de 2020

El ocaso de la Escuela Sudamericana de Defensa, un fracaso planeado de la integración regional en el ámbito de la seguridad

 Por Pedro Guedes y Bruno Lima Rocha: 

Hay una controversia, un profundo dilema, debatir qué papel, cuáles son los papeles de las Fuerzas Armadas en América Latina. Un concepto demostrado en los años 60 y 70 del siglo XX dijo que "ninguna fuerza reaccionaria es antiimperialista". En el apogeo del realismo regional, la Guerra de las Malvinas demostró plenamente esta hipótesis. En Centroamérica, había dos caminos. Uno, más formal, el Ejército se transformó en una Guardia Nacional que operaba como una defensa interna, o el mantenimiento del orden. Otra, menos cínica, fue la Guardia Nacional Somoza, de la dinastía de las tres Somoza, barrida a la basura con la Revolución nicaragüense. 

Ilustración de Rafael Costa

Otro problema grave es el nacionalismo, o la falta de él, o la noción de lo que sería un "nacionalismo latinoamericano". Nuestro continente tiene una profunda dimensión. De pueblos originales, territorios resistentes de la sede afroamericana, luchas implacables de una pobreza de desconversara y que la modernización no se ha incorporado definitivamente. Por otro lado, nuestros países tienen, en mayor o menor medida, y Brasil en un grado muy alto, una noción de "nacionalismo" donde la nación no es el espejo del pue-blo, los pueblos de los Hembras, sino más bien un espejo retorcido de una élite reaccionaria, patética, colonizada y sumisa. Es repugnante, incluyendo el militar de alto rango, cuya versión más "sincera" es la crema de los milicos de Pinochet, que aniquiló la infra-estructura independiente del país y la dejó empobrecida y plenamente incorporada a las redes transnacionales del eje Pacífico, incluidas las capitales asiáticas. 

A principios de este siglo, cuando, en la conjunción de los gobiernos socialdemócratas y de desarrollo nacional promovidos por Chavista Venezuela y la Alianza Bolivariana (AL-BA), nuestros países experimentaron un momento más elevado de acercamiento y con-junción. Una vez más, muy lejos estábamos formando ejércitos populares, como el republicano liberal-radical que se enfrentó a la invasión gringa, la dictadura de Santa Anna, hizo la Guerra de la Reforma y expulsó a los invasores franceses, pero fue un paso relevante, especialmente para las estaciones que forman la columna vertebral de las Castren instituciones. En este sentido y con todos los "enganches" la Escuela Sudamericana de Defensa (EDSA) fue uno de los pasos más audaces de la integración regional en el área de Defensa y Seguridad jamás emprendida. 

Su creación surgió de la necesidad de coordinar los esfuerzos de defensa a nivel regio-nal en América del Sur. Es lógico, si los Principales Estados de las fuerzas armadas pro-mueven e insuman competiciones regionales (como Brasil x argentina; Chile Vs Argentina; Perú X Chile, Bolívar X Paraguay; Perú X Ecuador; Venezuela X Colombia, Venezuela X República de Guyana), la mentalidad de competencia en el mismo bloque continental alcanza un nivel de tensiones como la ya experimentada en los años 70 (en la disputa argentina y chilena), o en los años 90 (con peruanos y ecuatorianos declarando la guerra). Aunque el subcontinente es una región considerada pacífica, en comparación con otras regiones desde un punto de vista geopolítico, tiene problemas y cuellos de botella, como el narcotráfico, las políticas de modernización que no dan lugar a carreras armamentísticas y la creación de políticas de seguridad regionales que se ajusten a las peculiaridades de la región. Por lo tanto, si la Escuela finalmente expandiera las opiniones antiimperialistas al no dar prioridad a las agendas de seguridad del Comando Sur del Imperio de los Estados Unidos, ya significaría un progreso considerable. 

EDSA fue creado teniendo en cuenta estos problemas. Al principio, este órgano sería el espacio donde los militares de los países miembros completarían sus estudios, con el objetivo de responder a estas preguntas, con la mínima interferencia o adoctrinamiento de países fuera de la realidad y las especificidades de América del Sur [1]. 

Además, esta Escuela Militar serviría como foro para el debate de las políticas de defensa conjunta entre los países miembros, dentro del ámbito del Consejo de Defensa Suramericana (Consejo de Defensa Suramericana) [2]. Por lo tanto, al mantener la Unión de Naciones del Sur y asegurar la coexistencia de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la mayor proyección, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y caribeños (CELAC), la Escuela sería un anticaspa de las Américas, un intento de contrarrestar la influencia permanente de los gringos y poderes con tradición imperialista en las filas de oficiales de las fuerzas armadas de nuestro continente. Es importante en-tender que cuanto más integrado, menor sea el riesgo de caer en manipulaciones de la CIA, DEA, FBI, NSA y otras interferencias clásicas de los Estados Unidos en nuestras sociedades. 

Como explicamos anteriormente, aunque sin conflictos importantes desde la Guerra del Paraguay, entre 1864 y 1870[3], América del Sur experimentó una serie de conflictos militares a lo largo del siglo XX. Este conflicto, ocurrido entre abril y junio de 1982, fue la Guerra de las Malvinas, oponiéndose a Argentina al Reino Unido. Según la lógica de UNASUR-ALBA-CELAC, un conflicto como el de las Malvinas no se desencadenaría sin el respaldo de otros países miembros y aún menos toleraríamos más dictaduras militares como la Junta Militar que había promovido el genocidio contra la propia población. 

Además de estas experiencias, el narcotráfico en la década de 1990 resultó ser un problema complejo y casi insuperable para los países de la región, que culminó con la intervención de Estados Unidos en Colombia en la década de 1990[6] a través de su plan de apoyo y equipo al gobierno local. Todavía tenemos relación con este problema, la quiebra del Estado peruano en la misma década, be970, be970, acosado por el auto dilapido golpeado por el presidente Fujimori. 

La dinámica de seguridad impuesta por el Plan Colombia es muy preocupante; la intención de los gringos era invertir el envío de recursos desde el comercio minorista de tráfico al país de los cárteles de Medellín, Cali y Norte do Valle; préstamos de gringos que alteran la lógica de la soberanía nacional colombiana. Por lo tanto, el trabajo coordinado entre las agencias latinoamericanas sin pasar por el mando y la "colaboración" de las agencias imperialistas sería un triunfo en el sentido de una mayor autonomía y menos dependencia. 

A partir de este panorama, agravado por el escándalo de espionaje llevado a cabo por la NSA (Agencia Nacional de Seguridad), en 2013, la diplomacia brasileña trabajó para que la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) se incorporara a su conjunto de objetivos, para encargarse de la formación del personal militar del alto funcionario de los países miembros [8]. Como resultado, EDSA fue creada dentro del paraguas organizativo del Consejo de Defensa de UNASUR en 2015. Como es observable, la Escuela fue de corta duración y llegó tarde, ya a la vuelta de la correlación de fuerzas, con la socialdemocracia perdiendo espacio en Brasil y Argentina y con la elección de Ecuador acercándose a la traición que llegó. 

En términos de articulación diplomática, Itamaraty operó bien. Con el fin de evitar las críticas a la búsqueda de la hegemonía dentro de UNASUR, que eliminaría a la mayoría de los miembros del cuerpo, y como prueba de buena fe, Brasil apoyó la elección de la ciudad de Quito en Ecuador para ser el hogar tanto del Consejo de Defensa como de la Es-cuela de Defensa de América del Sur. Para el Brasil, la EDSA tendría el propósito, ade-más de los objetivos antes mencionados, de permitir una instrucción "limpia" de sus oficiales de alto nivel (de los mayores a los generales). 

Limpieza de influencias organizativas, políticas e "ideológicas" que se derivan en gran medida de los estudios realizados por estos oficiales en lugares como la Escuela Supe-rior de Guerra, un lugar marcadamente relacionado con ideas de sumisión geoestratégica e ideológica a los Estados Unidos. Como resultado del comportamiento anti-integración de las Fuerzas Armadas de Brasil, que vieron (y ver) con desdén y hostilidad a UNASUR y sus agencias de defensa (CDS y EDSA), combinados con una fobia exagerada de las políticas consideradas "bolivarianos", hicieron fuertes e infundadas críticas a EDSA y UNASUR en su conjunto [12]. A medida que crecía la conspiración de la alta cumbre mili-tar hacia las amenazas de golpe de Twitter y tanto la "nueva derecha" como la "extrema derecha", la diplomacia brasileña corrió paralelamente hacia la EDSA. Había una falta de inteligencia en el gobierno que estaba a punto de ser dispuesta. 

Después del golpe con el apodo de impeachment de Dilma Rousseff (políticamente orquestada, con una base legal frágil) en abril de 2016, el país comenzó un proceso de eliminación y deshidratación de las organizaciones UNASUR, afectando, incluso, a la EDSA [13]. En abril de 2019, Brasil, junto con Argentina, Colombia, Ecuador, se retiró definitivamente de la organización sudamericana, marcando el fracaso del proceso de integración y transformando UNASUR en un pequeño bloque, que contiene hoy Venezuela, Surinam y Guyana, con Perú suspendido su participación y Bolivia habiendo iniciado negociaciones de salida en noviembre del mismo año. 

El abandono de EDSA por parte de Brasil y otros de los antiguos miembros de UNASUR relegó a la Escuela Militar Sudamericana a un gigantesco ostracismo institucional. Hoy en día, sólo hay un curso impartido por el Colegio de Guerra, que data de 2017. No hay información de actualización del plan de estudios o si todavía se enseña [16]. Además, la página web oficial de la edsa no funciona, lo que contrasta con el abandono de esta en-tidad por parte de antiguos y actuales miembros. 

Con el establecimiento de asociaciones entre Colombia y Brasil con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en 2018 y 2019 [18,19] respectivamente, el continente está avanzando hacia una mayor desviación de los mecanismos de integración regional, ya sea políticamente o en defensa y seguridad. La elección de las élites políticas y milita-res sudamericanas por parte de una organización militar internacional que tiene mecanismos similares en el propio continente, con la ventaja de no depender de la imposición neocolonial de un liderazgo extranjero, demuestra que la independencia a nivel internacional no es una prioridad. 

Una vez más el componente "ideológico" -el de la sumisión y no el de la independencia y la autonomía-, sumado a los disturbios políticos causados por grupos y partidos alineados con la derecha y la extrema derecha política en Brasil (desde 2015) y Bolivia (con el golpe de Estado de 2019), alineado con gobiernos convenientes con el desmantelamiento de políticas de integración, como Argentina (Gobierno de Macri) y Colombia (sucesivamente desde el Plan Colombia) , pero con énfasis después del gobierno del paramilitar y narco-traficante Álvaro Uribe Vélez y sus herederos políticos) una vez más sol aparado los esfuerzos políticos para la integración y la construcción de un entorno de seguridad más propenso a la integración latinoamericana, el antiimperialismo y la autodeterminación de nuestros países. 

Es definitivamente el momento de que el grupo de izquierdas de este continente entienda que no hay "neutralidad" en el tema de las fuerzas armadas y no es suficiente dejarlos intactos como lo hicimos en Brasil durante 30 años de democracia liberal. La tradición castrense en nuestros países es principalmente colonialista, poscolonial y sumisa. 

El complejo de los chuchos, regimientos al mando y organizaciones militares, siempre es dañino y como tal debe ser rechazado. Como sabemos en nuestro propio territorio, es ab-surda la idea de que las fuerzas de Caxias, Eduardo Gomes y Tamandaré defenderán la soberanía popular en Palmares y Pindorama. Como nos enseña José Gervasio Artigas, general de hombres y mujeres libres, "sólo podemos contar con nosotros mismos".

Bibliografía:

1:https://cienciapolitica.org.br/index.php/system/files/documentos/eventos/2017/04/conselho-defesa-sul-americano-cds-balanco-e-perspectivas-714.pdf página 09.

2:https://nuso.org/articulo/o-brasil-e-a-criacao-do-conselho-de-defesa-sul-americano-uma-convergencia-de-vantagens/

3:https://super.abril.com.br/mundo-estranho/quais-foram-as-principals-guerras-entre-paises-da-america-do-sul/

4:https://noticias.r7.com/internacional/ultimo-confronto-militar-entre-sul-americanos-foi-ha-24-anos-23022019

5: https://mundoestranho.abril.com.br/materia/o-que-foi-a-guerra-das-malvinas

6: https://diplomatique.org.br/nas-fronteiras-do-plano-colombia/

7: http://almanaque.folha.uol.com.br/mundo_07abr1992.htm

8: https://www.bbc.com/portuguese/noticias/2015/04/150417_escola_defesa_unasul_mc

9:https://www.congresso2019.fomerco.com.br/resources/anais/9/fomerco2019/1568848319_ARQUIVO_548dd6afcd1e9e726d05136f23fbd025.pdf

10:https://www.gov.br/defesa/pt-br/assuntos/noticias/ultimas-noticias/07-06-2013-defesa-brasil-apoia-proposta-de-criacao-da-escola-de-defesa-sul-americana-diz-amorim

11:https://opiniao.estadao.com.br/noticias/geral,escola-de-defesa--sul-americana,1721200

12:https://gedes-unesp.org/suspensao-da-participacao-na-unasur-reflexos-sobre-a-seguranca-e-a-defesa-regional/

13:https://agenciabrasil.ebc.com.br/internacional/noticia/2019-04/brasil-formaliza-saida-da-unasul-para-integrar-prosul

14:https://www.esg.br/cursos-regulares/cad-sul

15:https://www.esg.br/cursos-regulares/cad-sul

16: http://www.unasursg.org/es/consejo-defensa-suramericano-unasur/

17:https://agenciabrasil.ebc.com.br/internacional/noticia/2019-08/estados-unidos-designam-officially-brasil-como-aliado-extra-otan

18:https://www1.folha.uol.com.br/mundo/2018/05/colombia-e-aceita-na-otan-e-se-torna-o-1o-pais-da-america-latina-na-alianca.shtml

blimarocha@gmail.com

pedro_0141@hotmail.com

Traducido al Español Por Sylvia Ubal


miércoles, 24 de junio de 2020

Instituciones y Funcionarios Arpías del Régimen de Terror




Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

Todas las instituciones colombianas estuvieron comprometidas con cincuenta años de guerra. Todas las políticas, programas, planes, proyectos, manuales y directivas emitidas por el estado, llevaban la sustancia de la guerra, se organizaban para agenciarla y convertir a los funcionarios en agentes políticos del sistema de poder. De esta manera, no es para menos, que sea posible señalar sin lugar a equivocación, que cientos de funcionarios con consciencia o sin ella hicieron parte del ejercito desarmado que humilló la dignidad de un pueblo, desde sus posiciones de ejecutivos, gobernantes, altos directivos, gerentes, ministros, secretarios, magistrados y legisladores. El todos resulta abstracto y extendido, pero la memoria no podrá dejarlos afuera, a la hora de buscar la verdad para emprender el nuevo relato colectivo del país en paz y de la sociedad con derechos libre del temor y la maldad.



Notarios que legalizaron tierras y bienes despojados y dieron fe a falsedades; jueces que dilataron o desviaron juicios y procesos; gerentes de salud que pusieron el dinero de la vida al servicio de la muerte; directivas universitarias que prepararon listas de estudiantes y profesores para ser desaparecidos, encarcelados o asesinados; alcaldes que enviaron recursos a los victimarios y sostuvieron sistemas de corrupción con contratistas y clientelas; gobernadores que acogieron y ofrecieron protección a paramilitares; directores de la inteligencia del estado que ejercieron de policía política del terror; protectores de los niños que ofertaron huérfanos como mercancías; encargados del control que hicieron fraudes o se negaron a investigar; ministros que alinearon recursos públicos y empréstitos para la guerra; congresistas elegidos con violencias y sobornos; protectores de la riqueza natural que dieron licencias para robársela; carceleros aliados con encarcelados para descuartizar contradictores; rectores de colegios que vendieron a sus estudiantes para ser violadas.

Militares que cazaron niños para obtener medallas unos y días de permiso otros; personeros que ignoraron a las víctimas; directivas que obligaron a sus subalternos a callar; encargados de justicia que extraviaron expedientes; magistrados que le pusieron precio a sus fallos; liquidadores de las empresas del estado exaltados por empresarios; jefes organizadores de carruseles de cargos y puertas giratorias; tramitadores de impunidad y negociadores de impedimentos en tribunales. Jefes de oficinas que destruyeron pruebas y maquillaron informes; secretarios y asesores que elaboraron actas y falsearon datos; gobernantes que abominaron la inteligencia y fomentaron la fuerza; directivos astutos que reptando se atornillaron en los cargos e; impostores de la buena fe abrigados por iglesias. Gobernantes todos que usaron sus cargos para atropellar la dignidad humana de un pueblo, de un país.

Las responsabilidades son calificables, se pueden medir por escalas de mayor a menor, unas por acción directa, otras por omisión y las demás en connivencia. La sociedad entera, constituida por 48.654.000 personas
(populationpiramyd.net/2016), ha sido gobernada históricamente por no más de 500 familias ascendientes de los herederos de tierras, negocios y cargos de la colonia y adscritas a los partidos hegemónicos tradicionales liberal y conservador con orientación ideológica mayoritaria de derecha (ramificados en Cambio Radical, Partido de la U, Centro Democrático, Opción Ciudadana, otros). Ellos son los principales responsables de este holocausto y del desajuste en la democracia real, por haberse traspasado por herencia el control del estado en medio de complicidades y de ocultar la verdad de cincuenta años de guerra, en que adelantaron para su beneficio y el de sus escasos asociados políticos y económicos, el mayor despojo regional, la mayor consolidación de fortunas y en traición a su pueblo entregaron la soberanía e independencia nacional.

Toda actuación de guerra anunciada por el estado contó con funcionarios, comenzó y finalizó en un escritorio, en un despacho, en una ventanilla del poder político y extendió un imaginario de desprecio y discriminación hacia ese otro, critico, empobrecido, excluido, que recibió el trato de enemigo, de ajeno, de inmigrante en su propio territorio. Fueron cincuenta años de guerra en los que nadie vio nada y ahora trata de negarse a entender que al finalizar la guerra todo deberá cambiar: instituciones, gobernantes, familias en el poder, imaginarios -porque ya no hay enemigo si no adversario-, leyes, reglas de convivencia, practicas electorales, ejercicios democráticos y sobre todo la manera de reconocer que se requiere con urgencia una idea y unos modos distintos de ser humanos.

Odio y Venganza distribuidos por las instituciones
       
El país entero fue consumido por el odio y la venganza distribuidas por las instituciones, al amparo de una guerra popular y prolongada, librada entre un estado con sesgo de derecha, tomado por pocas familias usufructuarias del poder y una parte de la sociedad alzada en armas. La guerra se extendió, se alargó, se deformó, se distorsionó, cruzó todos los límites permitidos. Cambiaron las generaciones de jóvenes herederos de esos odios y de venganzas sin tregua sobre los más débiles.

El poder político se degradó a sus máximos niveles, se metió en la sociedad para corromperla, la compró, la cooptó, la violentó, destruyó la solidaridad, incrustó la competencia y organizó a los paramilitares de ayer y de hoy para sostener el poder político, la propiedad privada y el control sobre la vida y conductas de la población con crueldad y barbarie. Las instituciones impidieron ver que los asesinos y los asesinados eran sacados de adentro de una misma clase social y llevados a batirse hasta regar su sangre como gladiadores para diversión de un pueblo enajenado y de una pequeña minoría triunfante.

Tampoco dejaron ver que, de las aulas universitarias, de las calles, los campos y los sindicatos eran extraídos los desaparecidos que superan por miles a las cifras de terror de la operación cóndor que preparó en las técnicas del horror y la crueldad a los generales y oficiales más destacados del sur y centro américa para reproducir el horror de dictaduras made in USA, sin que nadie viera. Tampoco han dejado ver las más de cinco mil fosas comunes que superan al número de cementerios oficiales sumados de a uno por cada municipio; no dejan ver a los más de 15000 lisiados vivos con cuerpos incompletos, sin piernas, sin brazos, sin manos, sin orejas, sin nariz. Tampoco a los millones de huérfanos y viudas, deambulando a expensas de un bocado de compasión y de memoria que impida olvidarla.  

La tierra madre quedó humillada en esta guerra, despojada de sus hijos campesinos, de sus cuidanderos indígenas, de sus sagrados habitantes afro, queda contaminada, podrida con los desechos que le deja el capital y adormecida con el aliento de más de 200.000 muertos, todos víctimas inocentes en un país gobernado por el odio criminal de sus elites, que por su ansiedad y obsesión de poder colonizador no vieron que por cada combatiente caído en la guerra hubo cinco muertos civiles indefensos y doblegados por el hambre, la miseria, la pobreza provocada y la desigualdad en síntesis.

En los despachos públicos nadie vio nada. Cientos de funcionarios actuaron como arpías desde los despachos, cada uno usando sus pequeñas herramientas de poder burocrático a su alcance, para hacer cumplir el castigo de humillación, crueldad, indolencia, señalamiento u olvido, impuesto por las elites a sus estigmatizadas víctimas. Cada uno hizo su parte y cree que actuó en defensa legitima de de algo, no le preocupan las consecuencias y podrá justificar que no tenía salida o que se sustrajo del sistema de odio y horror o que estuvo desconectado de todo para evitar la culpa y auto compadecerse señalando que nunca vio nada, que solo cumplió encargos de otro superior como archivar, guardar, firmar, enviar, hablar, calificar, elaborar listas, preparar informes, citar reuniones, decidir.

Los combatientes del régimen, unos en armas, otros en los despachos, se alinearon, siguieron ordenes, se sacrificaron según ellos por el bien común y tomaron partido, dispararon indolencia, indiferencia y recibieron a cambio su parte de sobrepago a la escondida o de frente, daba igual, sabían que la impunidad esta de parte de quien esté en las listas de sus jefes. Armados y desarmados que nunca vieron nada, porque alegan haber cumplido con eficiencia su tarea laboral, desarrollaron nervios de acero para no sentir el dolor ajeno y si había que sufrir lo harían en silencio, uno a uno, guardando el honor de hombres y mujeres que conducidos ideológicamente llegaron a renunciar incluso al control sobre sus cuerpos, sus conductas y sus modos de asumir un sentido de humanidad, sin compasión por el otro, al que había que ver como enemigo para no dudar, para no caer en vacilación. Abandonaron todo compromiso ético, renunciaron a la verdad y la justicia se la dejaron de encargo a la ley.

Actuaron en favor del estado, guardaron lealtades no a la constitución si no a sus jefes y los jefes actuaron para su propio provecho, convertidos en guías y líderes de una pequeña clase social privilegiada que se hace reconocer como destinada a seguir gobernando sea en paz o sea en guerra, el estado es su gran shopping de negocios y la tribuna para dar explicaciones democráticas sin democracia, ni respeto.

La tragedia fue legal y ocurrió en la comedia democrática

Nadie vio nada, aunque todo ocurrió en democracia. Aunque todo no ocurrió a la luz del día, sin dobles intereses, sin temores, sin exclusiones ni cartas tapadas como lo exige la democracia. No hubo asalto al poder, no se implantó una dictadura y mediante elecciones ratificaron lo que previamente habían determinado. No hubo gobiernos absolutos, ni siquiera autoritarios, lo que es más agrave aun, porque entonces el problema se extiende de lo político y lo económico a lo clínico, como un asunto también radicalmente mental, en los que guerra o paz no se diferencian.

Nadie vio que las victorias no se cantaron por el número de nacimientos si no por el número de inocentes dados de baja, de asesinados legalmente como se asesina a una langosta o a una araña, previamente señaladas de enemigas. Se asesino en nombre de la patria, -no la de Bolívar, Martí o Farabundo, si no la del pacto de ralito para refundarla, la de Mancusos, Uribes, Gerleins, Mosqueras, Ordoñez, Vivianes, Escobares, Pastranas, Carranzas, Lafouries, Valencias, Turbay, es decir, los de siempre

También se cantaron victorias en nombre de instituciones donde no impera la ley si no la trampa, al equilibrio de poderes lo (co)rompe la obediencia al capital y la independencia política es derrotada por la clientela de cargos y contratos.

Colombia ha tenido una reproducción humana selectiva, en la que viven como humanos completos solo cinco de cada cien; la mitad vive al filo de la línea delgada entre estar bien y caer en el vacío y; el resto sobrevive entre la opresión, la carencia, la necesidad y la sin salida. Lo único común a todos es el voto que ratifica lo ya decidido en escritorios y el acceso a la información que desinforma y enaltece el odio. La consecuencia es la tragedia colectiva y la causa es la comedia preparada por pocos poderosos, que impiden ver que detrás de las bambalinas con obras públicas y recursos de la nación se pagan los votos colectivos, de pueblos, veredas, juntas comunales, sectores sociales y en dinero efectivo o con esperanzas de futuro se pagan los votos individuales, quedando en todo caso la sensación de que eso es la democracia y así debe seguir funcionando.

La desinformación exalta la pureza del régimen, vende el imaginario de que una urna trasparente es señal de trasparencia y de que un elegido es un demócrata. Los funcionarios hacen silencio, a toda costa luchan consigo mismos para no caer en la ruleta de los que inevitablemente tendrán que caer para salvar al sistema. Saben que, si caen, es decir, si llegan a ver o dejar que otros vean, serán humillados por sus jefes y acusados de algún desorden de la genética política (corrupción, narcotráfico, cohecho, etc.) y luego marcados como manzanas podridas y obligados a flagelarse para limpiar con su dolor las impurezas del poder.

Nadie vio nada. Pero la paz tendrá que ser real, es un asunto colectivo, un derecho ya conquistado que debe ser protegido y derribados sus obstáculos. Es hora de empezar a ver, a mirar, a hacer memoria, aunque los unos aleguen que jamás dieron ordenes concretas y los otros que apenas realizaban sus tareas sin preguntar para qué y se empecinen en decir que obediencia es obediencia.

Todos miraban hacia adelante, nadie hacia atrás, aprendieron que el enemigo no era el opresor, si no el rebelde (el que para mirar lo que ocurría de verdad debía entrar en lucha frontal contra el sistema y exponerse a ser eliminado). Al funcionario se le enseñó que el enemigo no era el asesino, ni era el despojador, ni era el farsante, ni era el corrupto, le enseñaron a interiorizar que el enemigo era el ateo, el negro, el indio, el campesino, el estudiante, el homosexual, el pobre, el crítico, el independiente, el desobediente y le enseñaron a actuar en consecuencia, a asumir que de sus actuaciones dependía la patria, las instituciones, la democracia y la victoria medida con las cifras del horror y la crueldad. No importa que nadie haya visto, es hora de empezar a ver lo que ocurrió y a predecir lo que vendrá.

P.D. Nadie vio que la campaña presidencial del vicepresidente ha gastados 60 billones de pesos, en contratos a lo largo del país del miedo, ni vio que la guajira gobernada por agentes políticos de su partido, -hoy en la cárcel, prófugos y destituidos- es un territorio de víctimas, donde a los niños y a los viejos el hambre y el olvido los mata como a moscas, los trata como a enemigos y los culpabiliza de su dolor y de su olvido, pero votaran por él. ¿Otra vez nadie vera nada?

 mrestrepo33@hotmail.com

miércoles, 3 de junio de 2020

Preguntas al mando de la revolución bolivariana



Por Humberto Trompis Valles: y Por Minia García:

Desde el mismo momento que se planteó en el país la posibilidad del triunfo electoral del comandante Chávez en las elecciones presidenciales de 1998, los políticos del imperio y los de la oligarquía criolla, vieron acrecentarse sus preocupaciones por el destino político de la formación social venezolana, ahora que un líder parido por la reacción antineoliberal del 89 y envuelto en las banderas del nacionalismo bolivariano, pudiera desatar los demonios enterrados de la revolución comunista.


Con la constitución del 99 y la Ley Petrolera del 2001, el gobierno yanqui entendió que las lo de Chávez apuntaba a la yugular del imperio en estas latitudes. El golpe de estado del 2003 fue del primer entrompamiento del imperio con la Revolución Bolivariana, destinado a eliminar de raíz el peligro del mensaje chavista para los pueblos oprimidos del mundo. De allí en adelante, el imperio, sus satélites y lacayos echarían mano de sus armas tecnológicas, financieras, mediáticas, militares y políticas para fumigar este proceso revolucionario que amenazaba con desenterrar los fantasmas del anticapitalismo, pulverizados por la caída del Socialismo Real. La guerra de Cuarta Generación sería el expediente a emplear por las fuerzas del capital internacional para someter al pueblo venezolano por su osadía antineoliberal.

Sin embargo, lo que resulta extraño y está clamando por una respuesta, es la conducta que ha seguido el alto mando de la Revolución Bolivariana en esta guerra antimperialista, suministrándole a su enemigo acérrimo, posibilidades tácticas y estratégicas para demoler este proceso de cambio histórico.  En lo que sigue, formularemos una serie de preguntas a la dirección de este movimiento ya que el pueblo está demandando se la aclare esta situación paradojal.

Primera pregunta: ¿Cómo es posible que en veinte años de revolución no se hay cambiado el patrón yanqui de refinación de nuestro petróleo, brindándole así al imperio la posibilidad tecnológica de golpear a PDVSA?
Segunda pregunta: ¿No previo el alto mando de la revolución que el imperio en cualquier momento iba expropiar a CITGO por encontrarse en sus linderos territoriales?
Tercera Pregunta: Si el imperio le robo a Gadafi miles de millones de dólares depositados en los bancos occidentales, ¿Por qué se dejaron millones de dólares de Venezuela en los bancos de USA?
Cuarta Pregunta: ¿Cuáles fueron las razones para depositar parte del oro de la república en los bancos de Inglaterra, país enemigo a ultranza de la revolución bolivariana?
Quinta pregunta: ¿Cómo fue que el gobierno madurista no detectó el desmantelamiento de PDVSA, cuando el movimiento obrero chavista venia denunciando tal hecho de los tiempos de Chávez?
Sexta pregunta: Si el Petro fue la apuesta monetaria para desbancar al dólar en estas tierras y potenciar al bolívar soberano, ¿Cómo fue que paradójicamente, el Petro potencio al dólar y enterró al bolívar soberano?
Séptima pregunta: Hasta mediados del 2018 el llamado dólar today era etiquetado por el gobierno madurista de “dólar criminal”; entonces ¿como se explica que en el Plan de Emergencia Económica de agosto-2018, el dólar today fuese aceptado por el gobierno como su tipo de cambio oficial?
Octava pregunta: Si el capital imperial lo que busca en la periferia del sistema es la precarización salarial, entonces ¿por qué el gobierno madurista permitió que el salario en Venezuela se redujera de los trescientos dólares mensuales donde lo dejó Chávez al morir, a los cuatro dólares actuales?
Novena pregunta: Si la burguesía criolla y el capital transnacional receptores de dólares estatales baratos y beneficios arancelarios, se han cansado de burlar los llamados acuerdos de precios, ¿por qué se sigue implementando esta política criminal a favor de estos criminales parasitarios y contra los asalariados?
Décima pregunta: ¿Porqué el gobierno madurista premia a altos funcionarios fracasados, funcionales al imperialismo, con nuevas responsabilidades burocráticas enroscadas?
Decima primera pregunta: ¿Por qué el gobierno ha permitido la delincuencial existencia de dos precios de venta al público en los establecimientos comerciales, uno con efectivo y otro por punto de venta?
Decima segunda pregunta: ¿Por qué la revoluciona ha permitido la especulación con las medicinas, condenando a muerte millares de pacientes que no pueden acceder a sus medicamentos?
Décimo tercera pregunta: ¿El astronómico contrabando de gasolina puede achacársele a los designios del imperio?
Decima cuarta pregunta: Estas situaciones paradójicas ¿obedecen a la falta de una teoría de la transición al socialismo, a una inocencia política como la de Evo Morales o a intereses burgueses aviesos enquistados en el corazón de la revolución?

En atención a estas interrogantes y a las que se nos quedan en el tintero, los chavistas pensamos que, si el presidente Maduro y su gabinete no responden con meridiana claridad estas interpelaciones e implementa con urgencia, los correctivos necesarios para enderezar todos estos entuertos, entonces, el compañero presidente se convertirá en el Gorbachov del bolivarianismo revolucionario en estas tierras.

htrompizvalles@gmail.com

viernes, 8 de mayo de 2020

COVID-19: ¿La era de las Masas ha muerto?



Por Níkolas Stolpkin:
Muchos parecieran dar por sentado el que un nuevo mundo estaría emergiendo a partir de la denominada pandemia COVID-19. Quizá podrían tener razón con respecto a determinados aspectos relacionados con el control social, pero no más que eso. Sería absurdo imaginar que de ahora en adelante viviremos con mascarillas, limpiaremos asiduamente nuestras manos con alcohol gel, mantendremos una distancia relativa, no habrá apretones de manos, no besaremos en la mejilla, no habrá abrazos, no se podrá bailar en pareja, no habrá más eventos masivos…

Dentro del sistema económico imperante, sería difícil pensar en la ausencia del rol que representan aún las masas. Tanto en el aspecto político como económico, las masas juegan un rol preponderante. Sin las masas la política y la economía de hoy no tendrían sentido. Los gobernantes responden a las masas, así como la actual fabricación de productos. No estamos en tiempos en donde la opinión de las masas no era tomada muy en cuenta por sus gobernantes. Ni estamos en tiempos en donde los productos mayormente eran elaborados por artistas y artesanos. Tampoco estamos en tiempos de esclavitud vulgar sino subrepticia.

La clase gobernante necesita de las masas porque es la forma en que mejor las controla, y no de manera aislada o individual que es cuando más se utiliza la razón.
La política, además, es el puente de comunicación que existe entre las élites económicas y el pueblo, y el Estado su morada. Sin ese puente sólo quedaría el imperio de la fuerza o las élites no podrían avanzar sin dificultad y erigir las instituciones que hoy dominan.

¿De ahora en adelante no habrá aglomeraciones o encuentros masivos? ¿Las manifestaciones deportivas, musicales, teatrales, religiosas, lúdicas, populares, políticas serán cosas del pasado? ¿Por cuánto tiempo estarán suprimidas las actividades con fuerte carga popular? Por supuesto que nos costaría creer en algo así, pero dichas preguntas son necesarias tenerlas en cuenta y que las autoridades vayan despejando dudas.

Nuestros pueblos nunca habían experimentado en tiempos de paz y, al mismo tiempo, visto amenazada su libertad de maniobra y laboral, un confinamiento tal como lo estamos experimentando hoy y a nivel mundial.
Impedidos de poder ir a sus lugares de trabajo –ya por un prolongado tiempo– o impedidos de proseguir su vida habitual, muchos comienzan a padecer la angustia y desesperación de un horizonte que aún no da señales de mejoría.

El confinamiento parcial o total, voluntario u obligatorio, comienza poco a poco a surtir efecto; un efecto adverso tanto en lo político, económico como social. Y es en las recesiones económicas donde también afloran los efectos negativos de la crisis. Los índices de cesantía, inflación, suicidio, alcoholismo, depresión, divorcio, violencia doméstica, etc., se dispararán.

Las grandes empresas no tienen mayor problema con las restricciones, pero las pequeñas y medianas empresas, los trabajadores tanto formales como informales –quienes han sufrido más las restricciones–, comienzan a entrar a terrenos adversos que, de proseguir tal como está, nos arriesgamos a ser partícipes de un escenario complejo que podría desembocar en revueltas sociales significativas o un clima social negativo.
Sin una pronta apertura económica o un horizonte favorable, la desobediencia a la autoridad y la revuelta social asomarán con más voluntad allí donde ya no se sostenga más el confinamiento o las restricciones. No es de extrañar que estas ya comiencen a aflorar en distintas partes o regiones. Las familias o personas necesitan trabajar, comer, desplazarse, pagar deudas, esparcirse…

Se requieren decisiones políticas pronto; liderazgo político. La política debe ejercer su función: liderar, entregar certezas y tranquilidad a la población. La comunidad científica no hará ese papel. Las familias, los trabajadores, los estudiantes, los desempleados necesitan pronto ver un horizonte que los tranquilice y les de esperanza.

Los Medios, a su vez, deberían asumir un rol más responsable y dejar de lado su actual rol apocalíptico de cifras y curvas que de nada ayudan más que avivar el fuego del miedo. ¿Por qué no empezar desarticulando el actual centro de la información que gira hoy alrededor del COVID-19? Difícil tarea, evidentemente, teniendo en cuenta el manejo de la información que tienen las grandes potencias económicas frente a los países políticamente dependientes que suelen acomodarse o hacerse eco de lo que difunden las grandes potencias.

¿Los países dependientes políticamente junto a sus Medios pueden actuar de manera independiente frente a las grandes potencias a las cuales gustan hacer reverencia? Fijémonos cuando eso suceda y vean el comportamiento de los Grandes Medios de Comunicación frente a los países o líderes que logran actuar con independencia o fuera de los parámetros de algún órgano internacional de relevancia.

stolpkin@gmail.com

miércoles, 6 de mayo de 2020

Aspirina no sirve a grandes males grandes remedio

Por Sergio Ortiz:

La prolongación de la cuarentena evidencia que el problema de salud es muy grave. Y a eso se suma la no menos crítica situación económica. Es una crisis doble. No van la aspirina ni el geniol.

El Covid-19 sigue cobrándose en enfermos y muertes. Que las estadísticas locales sean mejores que la de otros países comprueban que se tomaron buenas medidas políticas y sanitarias. Pero no deben sacarse conclusiones erróneas, por ejemplo, que los argentinos somos los más grandes del mundo. Tampoco que el problema está solucionado y se puede volver a la normalidad.

El drama continúa. Según sanitaristas y epidemiólogos puede venir una oleada aún más dolorosa en mayo o junio. Está bien que Alberto Fernández prorrogue la cuarentena por un par de semanas, flexibilizando actividades en zonas donde sea posible. Es de sentido común, a veces el menos común de los sentidos.

Tampoco hay que consolarse comparando nuestras bajas con las de otras nacionalidades. Sería de pésimo gusto incurrir también en la zoncera de «mal de muchos, consuelo de tontos». Hay que mejorar la performance y dar una mano a nuestros vecinos, próximos y lejanos. Por caso, qué lindo sería que llegaran cajas de alimentos argentinos a China, retribuyendo la solidaridad recibida y en vez de ir con frases del Martín Fierro fueran con algunas citas de Confucio o Mao.

Como la solidaridad empieza por casa, lo más importante es ver cómo están los compatriotas y mejorar su situación. Si bien es una responsabilidad central del gobierno nacional, los argentinos de a pie también debemos involucrarnos. Así quedarían más aislados los imbéciles que amenazan a médic@s y enfermer@s; los quieren confinar en algún asilo o cárcel lejos del vecindario, en vez de agradecerles lo que hacen por la gente.

La pandemia ha ilustrado los márgenes peligrosos de la situación sanitaria. Se ha remarcado poco que los presupuestos de Salud fueron achicados por el gobierno anterior y su lógica de mercado. El ministerio fue rebajado a secretaría. Y los jubilados (franja etárea tomada como blanco principal por el virus) sufrieron la reforma previsional en diciembre de 2017.

Hay mucha población vulnerable al Covid-19. Esa gente no puede guardar la cuarentena porque vive hacinada en una vivienda que no es tal. Y debe salir a buscar un peso fuera de casa porque no tiene ahorros ni medios para sobrevivir.

El gobierno actual parece consciente de esa realidad, pero subestima el drama. El ministro de Desarrollo Social se vio sorprendido al constatar que en vez de 8 millones de personas pobres y vulnerables en marzo eran 11 millones. Y cuando se vio apremiado, Daniel Arroyo aprobó, en el apuro, licitaciones que no eran correctas ni en precios ni formas.

Lo que viene.
Para una apreciable mayoría de argentinos y de ciudadanos del mundo, luchar contra la pandemia es la tarea de la hora. Siempre hay ultrareacionarios que, en cambio, ponen en el banquillo de los condenados a otras personas de carne y hueso, y a ideas humanistas.

Siguiendo la huella criminal de Donald Trump y Jair Bolsonazi, una runfla de políticos y algunos literatos devenidos en políticos, emitieron un documento condenando al populismo y gobiernos democráticos como el de Argentina. Bajo la pluma novelesca -en este caso de terror- de Vargas Llosa, firmaron Mauricio Macri, Álvaro Uribe, José María Aznar, Ernesto Zedillo, Alberto Lacalle y otros políticos e intelectuales orgánicos del neoliberalismo.

Ese documento virósico tiene dos cosas positivas. Una, es un reconocimiento de lo que se está haciendo bien: «ladran Sancho, señal de que avanzamos». Otra, les recuerda a los ingenuos y oportunistas que luchar contra la pandemia y la crisis requiere una fuerza política que excluye a personajes como aquellos 147 firmantes. No por una cuestión de nacionalidad peruana, colombiana o española, sino de límite político e ideológico. Es el mismo error que comete el presidente cuando apuesta a alianzas con Horacio Rodríguez Larreta, Gerardo Morales y Jorge Macri.

Lo adecuado es prepararse para lo peor y semanas más duras por daños provocados por el coronavirus. Todo lo que se planifique en salud es bienvenido, no sólo la lamentable y necesaria cuarentena, incluyendo el preacuerdo aún no concretado de traer 200 médicos cubanos a Buenos Aires. La noticia despertó otra vez el odio del anticomunismo cerril y el corporativismo de las sociedades anónimas vestidas de galenos.

El Estado deberá invertir muchos más centenares de miles de millones de pesos en esta emergencia y para salir de la misma, que aún no se avizora. Las cuentas finitas no se hicieron pues aún no se ve la luz al final del túnel, pero es obvio que se gastará más en salud y en mantener viva a la Argentina, dos fines altruistas y elementales.

Los números ilustran la gravedad y amplitud del fenómeno a atender; a veces el gobierno no lo ve o lo hace en forma limitada. Aunque hiera prejuicios, también hay que ocuparse de la gente en las cárceles. Descontando genocidas, son seres humanos.
La pobreza se ha disparado del 38 por ciento al 45, según la Universidad Católica Argentina. Esto significa que en el país hay 16 millones de pobres, según el Indec. O sea, ministro Arroyo, no son 11 millones como usted admitió esta semana sino 5 millones más.

Según la Cepal de Alicia Bárcena, buena amiga de Argentina, el PBI del país caerá este año 6,5 por ciento, en el podio negativo de los tres que verán más estrellada su economía. En Latinoamérica habrá 11 millones más de desocupados, hasta totalizar 37,7 millones; y habrá 30 millones más de pobres, hasta completar 83,4 millones. De eso no hablan Vargas Llosa, Macri y sus amigos anticomunistas del club de Trump.
Emitir, ma non tropo.

¿De dónde sacar recursos para afrontar la crisis pandémica y económica?
Argentina no abonó un bono de deuda de 500 millones de dólares vencido el miércoles 22. Por lo tanto, arrancó, en principio, su rumbo mensual hacia el default. Mal puede esperar préstamos internacionales.
Por otro lado, la economía semiparada no genera ingresos para sus habitantes ni para el fisco, vía recaudación; tampoco dólares mediante exportaciones (los sojeros siguen con sus silos bolsa a full aguardando que el dólar llegue a 150 pesos o más).

Unas 420.000 empresas pequeñas, medianas y algunas grandes, privadas, han pedido ayuda al Estado para abonar sueldos de sus empleados. Otra prueba del rol esencial del Estado, reafirmado en esta crisis y que no debería desdibujarse y mucho menos retroceder cuando las aguas hayan bajado.

Una vía de financiación es la emisión. Para horror de los Melconián, Espert, González Fraga, Cachanosky, De Pablo, la caricatura de Lennon y otros adoradores del Dios Mercado, el Frente de Todos tomó la justa decisión de emitir.

Por supuesto no debe ser la única forma de financiación porque si la máquina de imprimir billetes no se detiene llegará un punto en que prende el motor de la inflación. El gobierno de Fernández tiene que definir qué otras fuentes legítimas tienen de financiación.

Y, ligado con eso, debe analizarse en forma crítica en qué se empleó lo emitido hasta el momento. Durante marzo se emitieron 600.000 millones de pesos, de los cuales 125.000 millones fueron del Central al Tesoro como adelantos transitorios y otros 60.000 millones como pago de utilidades. Sorprendente y lamentablemente, más de 304.000 millones fueron a pagar Leliq a los bancos, con la ilusoria idea que estas entidades prestaran en forma rápida y amplia a las empresas privadas. (Fuente: BCRA, reproducido por Página/12, I-Profesional y BAE). Los bancos no hicieron eso ni respetaron el tope del 24 por ciento de interés marcado por el Central para prestar a las firmas que lo solicitaban para abonar sueldos.

La Patria Financiera.
Destinar la mitad de lo emitido a pagar a los bancos es un gravísimo error y no precisamente de Miguel Pesce, titular del Central, sino del presidente Fernández. Significa que él hasta hoy confía política y financieramente en la tristemente célebre «Patria Financiera».

Es exactamente al revés del Pepino. Hay que enfriar un poco la emisión monetaria, pero sobre todo cambiar el destino de los fondos, cortando todo favor a los bancos. En medio de esta durísima pandemia parece llegado el momento de nacionalizar la banca, que ganó 314.044 millones de pesos en todo el año 2019, según informe del Banco Central.

El país necesita esos recursos, que en buena medida se hicieron usando plata depositada por la población y los dineros del Estado con los negocios macristas de las Lebac y Leliq. Además de un problema de liquidez, en esta crisis se necesita disponer de un aparato financiero nacional que se utilice con similar criterio al de una planificación sanitaria a nivel país (algo que aún no se pudo hacer por el peso decisivo del negocio de la medicina privada, que vetó el plan de ser englobada en un plan nacional e hizo retroceder al gobierno).

No es una receta médica sino posibles soluciones: nacionalizar la banca, cobrar impuesto a la riqueza y suspender los pagos de la deuda externa. Pueden ser los tres remedios para salir del hospital con mucha vida.
Dirán que son medidas muy serias. Lo grave es la crisis capitalista dependiente y la enfermedad, que no se cura con aspirina ni geniol.

ortizserg@gmail.com

#QuedateEnCasa

sábado, 28 de marzo de 2020

¿Y, nos juntamos?:

Por Jorge Aniceto Molinari:
Hoy los medios técnicos permiten hacerlo a la distancia, (por lo del coronavirus).
Esta parecería ser la consigna que debería primar en toda la humanidad. Se necesitan respuestas económicas, sociales, políticas…….

A mí, modesto militante político y sindical de toda la vida, me parecen tan simples que parece estúpido que no ocurra. Y que figuras universales de todas las disciplinas no estén preocupadas por ello.
El costo en vidas humanas, y en sacrificios colectivos por efectos del coronavirus pueden ser muy grandes, pero más grande aún es el desequilibrio en el enorme aparato económico de la humanidad.


Es cierto las medidas de prevención que la humanidad tiene a su alcance aún no se toman masivamente, como, por ejemplo: que cada ser humano por el hecho de serlo tenga una historia clínica digital y al cual se le haga en determinados periodos de tiempo un examen que es económico y no invasivo que permite saber las enfermedades ya contraídas y las que pudiera contraer. Lo del coronavirus va a servir de experiencia.

Tal vez no se hacen por la misma razón por la que hoy billones de dólares no se aplican al desarrollo de la atención de las necesidades humanas, por la única razón de que ya dentro de la predominancia del modo de producción capitalista no son rentables.
¿Y si hoy tuviéramos la fuerza de una voluntad política organizada que determinara el fin de esa predominancia? ¿Qué pasaría?

Los instrumentos existen: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial……, las herramientas también: unidad monetaria universal, sistema impositivo basado en la circulación del dinero, haciendo inválida cualquier transacción que no estuviera registrada donde la sociedad democráticamente lo dispusiera. Daríamos así muerte a los paraísos fiscales y a los sistemas impositivos basados en el consumo, los salarios y las pensiones.

Esos inmensos fondos administrados con criterios de eficiencia y correctamente administrados con el control democrático de la sociedad pueden ser inmediatamente aplicados, a la salud, a la educación, a la atención social, al desarrollo del propio aparato productivo, afectado en gran parte por el informalismo y el trabajo innecesario e improductivo.

Me defino como un ser humano de izquierda que se orienta con el pensamiento de maestros como Marx, Engels, Lenin, en cuyas obras hay análisis que tienen plena validez para esta etapa de la crisis del capitalismo.

Pero me duela la desorientación y el despiste que existe hoy en lo que llamamos izquierda. No ven las enormes posibilidades que tiene la humanidad de pegar un salto gigantesco, ni bien la actividad económica se libere de las trabas que el impone un modo de producción cuya predominancia está llegando al fin.

No estoy hablando del fin del capitalismo, como la revolución francesa no fue el fin del feudalismo, no estoy hablando de estatizar la economía como hizo el stalinismo deformando las concepciones revolucionarias.

Estoy hablando de una reorganización de toda la economía, sobre la base del control social. No creo que sea sencillo hay que respetar las costumbres, las nacionalidades, pero el mundo tiene los instrumentos y los seres humanos preparados para hacerlo y aún con mis años tengo la esperanza de poder verlo.
sipagola@adinet.com.uy 

miércoles, 9 de octubre de 2019

A mirarse en el espejo de Ecuador y sacar conclusiones

Por Sergio Ortiz:


La receta del FMI provocó grandes ajustes en el país hermano. A diferencia de Argentina de hoy, la revuelta popular tuvo gran envergadura. Allá hubo un traidor llamado Moreno, ojalá acá no lo haya desde diciembre próximo.

Mauricio Macri pedía a la población en 2018 que se enamorara de Christine Lagarde, directora gerente del FMI. Su enamoramiento tenía razones dinerarias y no del corazón. El organismo había firmado un préstamo stand-by por 50.000 millones de dólares para Argentina, ampliado a 57.000 millones tras incumplimientos iniciales del deudor.


Ese regreso de la entidad de ominoso prontuario en Argentina, la región y el mundo fue muy negativo, más allá de los nombres de uno y otro lado del mostrador. Entonces estuvieron madame Lagarde y Nicolás Dujovne, luego reemplazado por Hernán Lacunza con varios cambios en el Banco Central. Sigue Macri, aunque su mandato tiene fecha cierta de finalización y la nueva jefa fondomonetarista es Kristalina Georgieva, búlgara a la que tocará negociar con Alberto Fernández.

El Fondo y Fernández ya han tenido reuniones muy amables en Buenos Aires, en junio y agosto pasado. La mesa quedó servida para sí el 27 de octubre las urnas confirman la victoria del Frente de Todos.

El board del Fondo radicado en Washington, con la administración Trump como voz autorizada y mayoritaria a la hora de tomar decisiones, tiene una política invariable al negociar préstamos en las modalidades de stand by y de facilidades extendidas. Amén de asegurarse el reembolso del capital prestado y los intereses correspondientes, impone reformas internas a los deudores
.
Un clásico de esa liturgia es achicar el gasto público con la demagogia del déficit fiscal cero. No importa que eso suponga un ajuste en la plantilla de empleados estatales y sus salarios, el achicamiento del «gasto» (en rigor inversión) en educación y salud, reformas previsionales a la baja de los ingresos, con aumentos en las edades de percibir el beneficio. Y último, pero no menos importante, reformas laborales para bajar el «costo laboral», dicho en lenguaje empresarial descarnado.
Argentina experimentó esas políticas fondomonetaristas desde su membresía en 1956, con la «Revolución Fusiladora».

Esa triste fama llegó al estrellato en diciembre de 2001, cuando el Titanic se hundió. Los argentinos vivieron en carne propia esa experiencia. Es la que están sufriendo los ecuatorianos hoy, con el traidor Lenin Moreno pactando con el FMI, que pidió reducir miles de millones de dólares en subsidios estatales, el aumento del 123 por ciento de los combustibles y el despido de miles de empleados públicos. Moreno tuvo que implantar el estado de excepción por 60 días y reprimió las protestas, con un saldo inicial de decenas de heridos y 300 detenidos. Ecuador está en llamas. ¿Argentina volverá a incendiarse?

Un poroto.
La gravísima crisis de Ecuador, con la mano injerencista del FMI, es menor que la que padece Argentina. El aumento de los combustibles queda muy atrás del producido al compás de las devaluaciones del gobierno de Cambiemos. Desde diciembre de 2015 las devaluaciones sumaron un 600 por ciento, teniendo de punto de partida un dólar de 9,75 pesos hasta hoy, de 60. Y eso se trasladó a los surtidores. Quedó en la nada el decreto presidencial que congelaba por 90 días el precio de las naftas.

Los despidos de empleados públicos en Ecuador, siendo graves, no llegan al punto de lo que hizo la administración macrista, cuando despidió a muchas decenas de miles de empleados públicos. Dijeron separar «la grasa militante» (Alfonso Prat-Gay dixit). El cuchillo de carnicero lo tenía el ex «ministro de Modernización» Andrés Ibarra.

Lenin Moreno vino endeudamiento a Ecuador, al contrario de lo que ocurría con Rafael Correa. El actual acuerdo con el Fondo acentuará ese lastre para el país sudamericano. Sin embargo, la deuda externa pública de Ecuador es 47 por ciento más en el actual gobierno: ha llegado a 39.491 millones de dólares, lo que representa el 36,2 por ciento del PIB.

Esto es muy negativo, pero queda hecho un poroto comparado con el endeudado serial Macri, que aumentó la deuda en 170.000 millones de dólares. Actualmente, la deuda pública bruta total asciende a 307.000 millones; araña el 100 por ciento del PBI, habiéndola recibido cuatro años atrás en el 35 por ciento.
En Quito y Buenos Aires se cuecen habas. Allá la policía y el Ejército están implantando el estado de excepción dispuesto por Moreno, reprimiendo a quienes cortan calles y rutas. Acá las fuerzas de represión bajo el mando de la ministra Patricia Bullrich reprimieron brutalmente la protesta de diciembre de 2017 en el Congreso. Así el oficialismo pudo hacer aprobar la reforma jubilatoria, preparando el terreno para que posteriormente se suscribieran acuerdos en postura de genuflexión hacia Lagarde.

Habrá que ver hasta qué punto asciende la rebeldía social ecuatoriana; es muy auspicioso que se estén incorporando a la protesta los pueblos originarios. Y también es muy bueno que el expresidente Correa y sus partidarios estén llamando a elevar esa resistencia, reclamando la renuncia de Moreno. Los formalistas de Argentina dirían que Correa hace muy mal en reclamar eso, porque el mandato del traidor está vigente hasta el 2021.

Cuando un presidente electo democráticamente traiciona su mandato y vende su alma al diablo del Fondo, está bien que la ciudadanía pida su salida. Fernando de la Rúa tuvo que renunciar e irse en helicóptero. Con una solución similar para MM, ¿cuántas vidas, empleos, fuentes de trabajo y reservas se hubieran salvado desde junio de 2018 cuando entregó el cogobierno al Fondo?
La calle, fundamental.

Si los hermanos ecuatorianos no ceden al autoritarismo y represión pueden todavía torcer el brazo al ajuste y semi colonización. Aquel país todavía está dolarizado y no tiene moneda propia, lo que lo convierte en una presa más fácil para estos acuerdos-imposiciones de la entidad financiera mundial. Rafael Correa debería hacer una reflexión autocrítica de los motivos que le impidieron en diez años volver a tener una moneda nacional como el sucre.

Esa reflexión viene a cuento de que, en medio de las devaluaciones del peso, en nuestro país se alzaron algunas voces de la ultraderecha neoliberal, por ahora aisladas, aconsejando ir a una nueva versión de la dolarización impuesta en los tiempos de Domingo Cavallo, del 1 a 1 (economistas suyos de la Fundación Mediterránea cobraron muchos dólares en Quito en el 2000 para implementar la dolarización).
En comparación con lo que los argentinos están haciendo hoy en las calles contra el ajuste y las devaluaciones, los ecuatorianos llevan la delantera. Han reaccionado más rápido y más activamente contra la agresión del Fondo. En cotejo con lo heroicamente que se luchó en Argentina cuando la crisis tocó fondo en el 2001, la protesta de Ecuador está aún atrás.

Si hoy no hay más huelgas y movilizaciones en las calles de nuestro país no es tanto porque no haya voluntad de lucha de las bases. Influyen mucho las direcciones sindicales que frenan, como lo hicieron los capitostes de la CGT en estos cuatro años de Macri. Incluso otros gremialistas que son bastante mejores que los de Azopardo 802, como Hugo Yasky, de la CTA, desde 2017 viene diciendo que no es conveniente hacer paros porque era un año electoral. Después vino 2018, se avecinaban las elecciones y tampoco eran convenientes los paros activos.

Tras la victoria electoral de las PASO de agosto pasado, hubo menos voluntad movilizadora en esa dirigencia de CTA, negociando como estaba su reincorporación a la vieja CGT, un tema que se resolvió el jueves pasado en un congreso en Lanús.

De acá en adelante es posible que la CTA en vías de extinción y absorción por parte de la CGT tenga aún menos voluntad de lucha, entre otras razones importantes porque es lo que viene pregonando el presidenciable Alberto Fernández ante los gremios. «Los paros no convienen», pontificó ante el paro de pilotos de APLA.

El profesor de Derecho Penal e hijo de un juez, que pasea a Dylan, exige a todos los gremios unificarse en la CGT, que tiene la jefatura de Héctor Daer, con vistas al Pacto Social con la UIA. Daer está alejado de luchadores como Agustín Tosco e inclusive de sindicalistas como Saúl Ubaldini.
De todos modos, por convicciones o sobre todo por necesidad, habrá muchos sectores sindicales y sociales, cooperativas, desocupados, jubilados, etc., que van a seguir ocupando las calles reclamando lo suyo.

Por ejemplo, en Ecuador algunas de las medidas de Moreno fueron: «Vacaciones para empleados públicos bajan de 30 a 15 días al año. Trabajadores de empresas públicas aportarán cada mes con un día su salario. Reformas laborales regirán para nuevos contratos. Nuevas modalidades de contratos laborales para quienes inician un emprendimiento. Nueva modalidad de contrato de reemplazo en caso de licencia de maternidad y paternidad y enfermedades catastróficas. Facilidades para teletrabajo, etc.».

Ese libreto también lo querrán imponer en Argentina, ya no con Macri sino con Fernández. Ante esas recetas de ajuste no habrá paz de los sepulcros. Acá se conoce bien el prontuario del FMI y sus amigos: ojalá en Argentina no haya otro Lenin Moreno, sino un Mariano.
ortizserg@gmail.com

miércoles, 2 de octubre de 2019

El capitalismo destruye la sociedad humana y las naciones



Por Diego Olivera Evia:
Las guerras, la droga, el hambre en el Siglo XXI

La sociedad humana avanza hacia una crisis global, en el marco del capitalismo, el resurgimiento del fascismo en Europa y América Latina, impulsado por el modelo imperial de EEUU, con la presidencia del magnate Donald Trump, que ha impuesto sus reglas del juego, logrando controlar a la Unión Europea (UE), como a la OTAN el brazo militar de la UE, en es mismo sentido aplica mecanismos, para intentar controlar a la Organización de Estados Americanos (OEA). Creando mecanismos coercitivos, de los miembros, pero en una guerra sin cuartel contra Venezuela, pero no han podido lograr mayoría, para agredir a Venezuela y apoderar un gobierno de facto en esta nación sudamericana, la imposición de un títere de la Asamblea Nacional (AN), en desacato, ha generado una grave crisis, donde el petróleo, el Oro, el Coltán, las refinerías de CITGO, de propiedad venezolana, son la base de una guerra imperial y sin escrúpulos.


Un informe de la CELAC advertía los posibles efectos del modelo gringo desde las promesas de campaña y a partir de la (inesperada) asunción al Gobierno de Donald Trump suenan las alarmas sobre un “retorno al proteccionismo” en Estados Unidos (EE.UU.) como amenaza al orden global neoliberal. Se ha renovado la discusión liberalismo-proteccionismo desde una postura hegemónica que plantea ambas alternativas como contradictorias y en la que el proteccionismo sería un lastre del “populismo de derecha” de Trump que atenta contra los logros del neoliberalismo a nivel internacional. Así, desde la prensa hegemónica -que se hace eco de las voces expertas más calificadas- se viene advirtiendo sobre los perjuicios de los lineamientos proteccionistas impulsados por el Gobierno, en particular, los efectos en la economía y geopolítica internacional y, también, para América Latina y el Caribe (ALC).

Sin embargo, hay poca información concreta sobre cuál es el impacto en inversiones y relaciones comerciales con la región, donde las políticas de Trump, paradójicamente, parecen haber profundizado el neoliberalismo por la vía de la expansión de las transnacionales estadounidenses. Además, más allá de si el proteccionismo es “bueno o malo”, los resultados de los lineamientos implementados parecen haber abierto un nuevo ciclo de crisis en la economía de EE.UU., a la vez que están causando un impacto significativo en la geopolítica internacional. Lo que no está tan claro es que se trate de medidas que amenacen la supervivencia del neoliberalismo.

Proteccionismo a lo Trump en EE.UU.
La llegada de Trump a la presidencia de EE. UU. auguraba, para la mayoría de analistas, un menor ritmo de comercio y de inversiones con la región. En efecto, varios factores parecían conjugarse en este sentido: la suspensión de acuerdos, como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que contemplaban la reducción de barreras no arancelarias, la armonización regulatoria y la creación de nuevos estándares para regular el comercio digital; la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); la idea de renegociar, también, acuerdos bilaterales con otros países como Chile, Colombia, Panamá y Perú, entre otros; las críticas a la OMC por favorecer el libre comercio; y la apuesta por la relocalización de la producción de las empresas estadounidenses hacia EE.UU. Sin embargo, hasta el momento, no se ha verificado esta tendencia.

El “América First”, que prometía generar empleo e impulsar la industria nacional, volver al “made in América” vs. el “made in China”, ha mostrado escasos resultados. No parece haberse conseguido un aumento en la competitividad de las industrias locales, pues la mayoría está atada a una cadena de producción invariablemente internacional. A esto se suma la disminución de las ganancias en las industrias manufactureras de EE.UU., como la de producción de alimentos, bebidas y tabaco, las productoras de petróleo, carbón, químicos y otros productos durables que se fabrican en territorio estadounidense. En un análisis reciente se menciona que esa caída de las ganancias podría explicar la política proteccionista al interior y la política de libre mercado al exterior.

Sin embargo, esta merma no se observa en todos los sectores. El complejo industrial-militar (una de las principales fuentes de empleo en EE.UU.) sigue gozando de buena salud: la venta de armas de EE. UU. al mundo se incrementó en 2017 (en continuidad con la tendencia con los gobiernos de Obama y de acuerdo a lo prometido por Trump). El último ejercicio fiscal (octubre 2016-septiembre 2017) cerró con la venta de poco más de 41.930 millones de dólares, un incremento del 24% con respecto al mismo periodo anterior.

Los departamentos de Defensa, Estado y Comercio plantean diferentes propuestas para mejorar y acelerar el proceso de ventas a otras naciones y, también, estimular el incremento de empleos en el sector. Según datos recientes, EE. UU. realiza el 57.9% de las transacciones mundiales de armamentos, y con América Latina las ventas rebasaron los 343 millones de dólares en 2016, destacando las compras de México (100.899 millones), Colombia (75.990 millones), Brasil (59.310 millones) y Chile (48.798).

A su vez, las políticas proteccionistas están generando una mayor expansión de las empresas EE. UU. al exterior, expansión que, tal como vienen operando desde hace décadas -si bien por un lado implica aumento de inversiones y puestos de trabajo- también es portadora de una serie de “condicionamientos” a las economías (sobre todo las periféricas), asociados a exenciones impositivas, fuerza de trabajo barata y condiciones laborales “flexibles”, etc. -cabe recordar que en esta tónica van las reformas laborales y previsionales de los gobiernos de derecha en Argentina y Brasil, por ejemplo-.Los factores por los cuales las políticas proteccionistas podrían generar mayor inversión de las empresas estadounidenses en el exterior son: ( el encarecimiento de los costos de producción derivado del incremento de aranceles para insumos de uso difundido, como acero y aluminio;  la repatriación de capitales puede inducir a una apreciación del dólar que también atente contra la competitividad local y las políticas anti-inmigratorias pueden atentar contra el “reclutamiento de cerebros” que realizan las empresas estadounidenses en todo el globo para desarrollar las tareas de innovación en su país.

Las guerras, la droga, el hambre, en el Siglo XXI
Otros efectos como las drogas son parte de la acción de EEUU, el principal consumidor de estupefacientes del planeta, la inmoralidad de los gobiernos de Colombia, han creado el mayor imperio de la droga, controlado por presidentes corruptos, el mismo presidente Duque, es parte de la familia de los carteles de la Droga.  Siendo Uribe señalado de participar habitualmente en el diseño y ejecución de matanzas perpetradas por los paramilitares colombianos, como el caso de la Matanza de El Aro cometida en 1997.
En esa, según relata el periódico de Miami, El Nuevo Herald en informo, que el mismísimo Álvaro Uribe, planeo la matanza con los dirigentes de las Autodefensa Unidas de Colombia y posteriormente acudió personalmente a felicitar a los paramilitares que “brillantemente” habían asesinado, con motosierras, al menos a 15 campesinos indefensos, matanza por la que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a Colombia.

Ahora en la actualidad del gobierno de Duque en Colombia, se mantienen la variables del terrorismo en Colombia, la muerte de luchadores sociales, el desplazamiento de los campesinos, los asesinatos de ex Farc son parte de las políticas de Uribe, como los ataques a Venezuela y los intentos de atentados al presidente Nicolas Maduro, los vínculos  del terrorista Guaidó con los rastrojos, quedo al descubierto en corredores para las fechorías, del terrorismo impulsado por Trump, para intentar controlar el petróleo, el oro, el Coltán, la imposibilidad de derrotar al gobierno venezolano, ha creado una histeria del psicótico Donald Trump, no solo en Venezuela sino con Cuba, en su resistencia de mas de 50 años, esta es la realidad de las guerras imperialistas contra los pueblos del mundo.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional
diegojolivera@gmail.com

miércoles, 7 de agosto de 2019

Lección para otros paises



Por Dr. Carlos Pérez Morales:
Las protestas políticas son usuales en el mundo entero.  Muchas protestas son para conseguir algo, un cambio social, por el alto costo de la vida y por miles de razones más.  En algunos casos estas protestas se tornan violentas rompiendo el orden de "legalidad" imperante en una sociedad.  También las protestas pueden ser pacíficas, incluyendo la desobediencia civil.

Las protestas más fuertes suelen ser aquellas que exigen un cambio de régimen, Por lo regular estas últimas suelen ser revolucionarias. Las protestas también pueden ser para remover al primer(a) Ejecutivo(a), llámese este presidente, Primer ejecutivo o Secretario General.


En Puerto Rico durante las pasadas semanas hubo una serie de protestas exigiendo la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló.  Rosselló lideraba uno de los gobiernos más corruptos que ha tenido la Isla.  Recientemente, los federales de Estados Unidos, (Puerto Rico es una colonia de EEUU) arrestaron a altos funcionarios del gobierno por cometer actos de corrupción, incluyendo conspiración, malversación nade fondos robo e enriquecimiento ilícito.

Luego se reveló un Chat entre el gobernador y sus principales ayudantes donde todos, incluyendo a Rosselló, usaban lenguaje ofensivo y soez contra otras personas y grupos minoritarios, incluyendo miembros de la oposición.  El lenguaje utilizado era sexista, contra las mujeres, los homosexuales, los extranjeros, los cadáveres de los muertos causados por el huracán María que aún permanecían en la morgue del Instituto de Ciencias Forenses, y otros grupos minoritarios. 

En ese Chat privado se discutían asuntos de política pública, brindando así a uno del representante de la empresa privada, información confidencial que el utilizaba para su propio beneficio en negocios con el gobierno. Este empresario era un cabildero que sin esa información había obtenido cuantiosos contratos multimillonarios con las agencias gubernamentales.

La indignación del pueblo de Puerto Rico no se hizo esperar.  El primer día de las protestas frente al Palacio de Santa Catalina (Residencia oficial del gobernador) un puñado de docenas de personas comenzaron a exigir la renuncia de Rosselló.  Previamente el gobernador tuvo que interrumpir sus vacaciones en Europa y regresar a la Isla, para atender la situación.  Las protestas continuaron aún en el aeropuerto el mismo día que llegó.  Como si fuera una bola de nieve que baja por una pendiente, las protestas pacíficas la asistencia a éstas, se multiplicaban.  Día a día, las protestas auto convocadas continuaban creciendo en las Calles del Cristo y Fortaleza, lugar donde ubica el Palacio de gobierno.  

Diferentes sectores sociales, como los obreros, convocados por sus sindicatos, los pequeños comerciantes, las amas de casa, los estudiantes, los artistas puertorriqueños de fama internacional, los locales, los miembros de la oposición política y una multitud de jóvenes, formando una marcha pluriclasista exigían la renuncia del gobernador.  Una marcha convocada por los artistas unida a un paro nacional, alcanzó la participación de más de 1 millón (1.000.000) de personas.  Fue esta marcha la que puso a pensar a los miembros del Partido político del gobernador.  Sus principales asesores comenzaron a renunciar y éste no conseguía a nadie que los quisiera aceptar.  La Comisionada Residente en Washington, Jennifer González se unió al coro que exigía su renuncia, Puerto Rico se hizo ingobernable bajo la dirección de Ricardo Rosselló.  Sus principales aliados le solicitaban su renuncia al cargo.
La primera señal de su renuncia fue cuando tuvo que dejar la presidencia de su partido y renunciar a sus aspiraciones de reelección.

El presidente de la Cámara de Representantes de Puerto Rico, único cuerpo con capacidad para residenciarlo por la autoridad que le confiere la Constución de Puerto Rico anunció que tenía los votos de la mayoría de los legisladores para residenciarlo, pero para darle tiempo al gobernador, envió el Chat a una Comisión de 3 notables juristas.  Ésto enardeció más al pueblo que exigía el comienzo del residenciamiento inmediatamente.

Las protestas pacíficas continuaban ahora a través de toda la Isla. 
El miércoles 24 de julio de 2019 el gobernador tuvo que renunciar a su cargo.
Puerto Rico le ha dado una lección al mundo.  Los cambios políticos se pueden lograr pacíficamente.  Hay muchos países que deben emularlo.

Analista Geopolítico
carlosperezmorales@hotmail.com