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viernes, 16 de octubre de 2020

LA PAZ EN ORIENTE MEDIO

 Por Jorge Aniceto Molinari: 

Carta de Roberto Savio* a sus amigos sobre la paz en Oriente Medio a la que agrego mi opinión. 

Crear un Estado palestino sigue siendo una quimera 

Después de la caída del Imperio Otomano al finalizar la I Guerra Mundial, Gran Bretaña fue mandatada por la Liga de Naciones para administrar Palestina. La gestión de Londres fue poco eficaz, en parte, por las promesas contradictorias que hicieron a los árabes, a los sionistas y a Francia, la otra potencia colonial con la cual dividió la zona.

Pero el conflicto es mucho más antiguo. Ya se han cumplido 30 siglos desde los primeros enfrentamientos entre filisteos y hebreos y el acuerdo de paz impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump entre Israel y dos pequeñas dictaduras monárquicas arcaicas del golfo no será ciertamente la solución para la rivalidad milenaria.

Los filisteos se establecieron en esa zona alrededor del año 1200 a.c.  A finales del siglo XI a.c, los israelitas lograron expulsarlos de gran parte de su territorio, pero siguieron siendo independientes en la franja costera. Y, a pesar de que nunca dominaron por completo toda el área, el nombre del gentilicio procede precisamente, de la palabra peleset (filisteo) y el territorio Filasṭin, Falasṭn o Filisṭin (Palestina).

Tres mil años más tarde, el conflicto parece no tener arreglo. Los israelíes nunca han aceptado la existencia de un Estado palestino.

Por su parte, los dirigentes palestinos viven utilizando una retórica imposible, que los ha llevado a perder muchas ocasiones. La corrupción de los cuales se les acusa, es cierta, pero Israel tiene una historia bastante negra.

Los sultanes y jeques árabes son personas con mentalidad de la edad media, que lo único que les importa es el fanatismo religioso y el dinero. Trump le gusta, porque de alguna manera se les parece. Los israelíes han sabido aprovechar todo esto, y eliminar la posibilidad de un Estado palestino.

Resultado: los palestinos van a tener que vivir bajo el control de israelita. Van a ser ciudadanos de segunda clase, y la composición de Israel va a cambiar ya que los ultra ortodoxos haredin, tienen una tasa de crecimiento más alta de los árabes y de los demás judíos.

Los árabes son el 20% de la población, mientras los haredin ya constituyen el 12% de la población. Al momento de la creación del Estado de Israel, eran solo el 0.2%. Son clanes medievales, que viven en un mundo especial. Por ejemplo, han logrado el derecho de no ir a la escuela, ya que solo estudian las escrituras sagradas. No hacen el servicio militar y por derecho no trabajan, básicamente los mantiene el Estado.  

Benjamín Netanyahu sobrevive gracias a los partidos ultra ortodoxos. El futuro de Israel no es un futuro de paz. Es un país que se va a derechizar siempre más, que va a tener que continuar usando la fuerza contra los palestinos, que van a convertirse exclusivamente un problema interno, ya que serán abandonado por los demás árabes. Van a vivir en condiciones económicas y sociales atroces, y vamos a presenciar como Israel va adoptando cada vez más el camino del apartheid.

Estas victorias cortas de Netanyahu, presagian un futuro negro. He visitado demasiadas veces la región como para tener un pronóstico positivo. En todo esto Trump impulsa alianzas con los fundamentalistas religiosos sunitas liderados por Arabia Saudita, unidos en contra de los chiitas, liderados por Irán.

Irán, la antigua civilización persa, es mucho más tolerante que los sunitas. El problema es que ha sido capturada por un grupo de fanáticos, que aprovecharon de la impopularidad del Sah, Mohammad Reza Pahlaví, para tomar el poder en 1979. No son populares, pero se mantienen.

Cabe recordar que el régimen teocrático se instaló con la decisiva ayuda de Occidente.

El Ayatolá Ruhollah Jomeini volvió de su exilio en Francia a Irán en un avión puesto a disposición por el gobierno conservador del presidente galo Valéry Giscard d’Estaing.  Irán hace parte de los errores de lectura de la realidad de Estados Unidos, cuya política exterior es siempre de corto plazo.

Desencadenar una escalada para sacar el Sah, utilizando el clero, creó un régimen que   finalmente se invirtió contra ellos, cosa que Reza Pahlavi nunca hubiera hecho. Es el mismo error cometido en Afganistán, cuando financiaron un movimiento en contra de la ocupación rusa, creando fenómenos como Bin Laden, que terminaron en un camino opuesto.

Dicho sea de paso, es el mismo error que hizo Israel cuando apoyó al comienzo a Al Fatah, para debilitar a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de Yasir Arafat.

Los mullah no son nada populares, pero se mantienen, por el apoyo de los campesinos y un fuerte aparato represivo. Sin duda en algún momento los sacarán en una crisis interna sangrienta, e Irán volverá a su normalidad.

A este respecto, deseo subrayar tres asuntos: a) Irán tiene universidades de altísimo nivel, un gran cine, una excelente arquitectura, una buena categoría científica: todas realidades desconocidas en el mundo sunita. b) En Teherán hay sinagogas e iglesias, cosa inexistente en el mundo sunita. c) En todos los atentados terroristas ocurridos en Europa y Estados Unidos, no hay un solo terrorista chiita.

 Y tengamos en cuenta que Irán sufre sanciones hace 40 años.

Moraleja: el desastre político del Medio Oriente es un desastre de gobernabilidad, en el cual el Occidente y Trump tienen muchas responsabilidades. Y también los europeos, que instalaron a los reyes, príncipes, emires y jeques cuando se repartieron el imperio otomano. 

 Y Trump, con su yerno, que, a pesar de ser judío, sabe razonar en términos árabes, al fortalecer el mundo de los petrodólares y del pensamiento medieval.

En todo este panorama, los palestinos continúan como un pueblo sin patria y sin nacionalidad, y los israelíes tienen la respuesta preparada: no aceptan el plan de paz, y no tienen dirigentes que quieran la paz.

Sin embargo, persistir en mantener a millones de personas resentidas y en la pobreza no es una receta inteligente. Y es evidente que el nivel intelectual y artístico del pueblo israelita poco tiene que ver con esta fórmula.

Por lo tanto, caer en esta trampa sólo se explica por el esfuerzo de Netanyahu de mantenerse en el poder, a cualquier precio, vendiendo su alma a la ultra derecha, con una izquierda que se ha convertido en una fuerza simbólica…

*presidente de Other News, el ítalo-argentino Roberto Savio es economista, periodista, experto en comunicación, comentarista político, activista por la justicia social y climática y defensor de una gobernanza global anti neoliberal. Director de relaciones internacionales del Centro Europeo para la Paz y el Desarrollo. Cofundador, en 1964, y actual Presidente Emérito de la agencia de noticias Inter Press Service (IPS) , que dirigió durante más de cuatro décadas. 

Mi opinión:

Los elementos que aporta Roberto Savio son razonables, pero corresponden a una etapa del desarrollo de la economía mundial en que se razonaba en función de la construcción de Estados. Se buscaba la correspondencia entre nacionalidad y Estado.

No renegamos de ello, pero si busquemos entender en medio de una crisis irreversible acentuada por la pandemia de la predominancia del modo de producción capitalista.

Como defender una nacionalidad o nacionalidades en medio de esta crisis sin poder afirmar la viabilidad de la empresa que es en definitiva el Estado.

Sería un crimen imperdonable tratar de borrar de la faz de la tierra una cualquiera de las nacionalidades –se trata de un crimen fascista- pero en la actual estructura del capitalismo a ello se llega por la inviabilidad empresarial del Estado. Y a ello apunta lo más regresivo del planeta con la contra partida de que tampoco pueden abrir una perspectiva propia de largo alcance.

¿Entonces? Es un desafío para la revolución que proponemos tome el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial cambiando radicalmente su orientación económica en el mundo con dos herramientas básicas: la moneda única y universal, y el sistema impositivo basado en la circulación del dinero dando muerte a los paraísos fiscales.

Palestina necesita inversiones y eso ya no lo va a hacer con rentabilidad el modo de producción capitalista. Lo tienen que hacer con eficiencia y con formas de administración participativa estos organismos revolucionados construyendo sociedad en todos los lugares que sea necesario.

No lo más grave es que no se está haciendo y si se puede hacer ya.

sipagola@adinet.com.uy

domingo, 11 de noviembre de 2018

Yemen: el infierno creado por Arabia Saudí

Por Leandro Albani:

Mientras el territorio yemení es arrasado desde hace casi cuatro años por los bombardeos de Arabia Saudí, el mundo mira para otro lado.

Yemen es un infierno. Y a nadie parece importarle. El país de Medio Oriente, uno de los más pobres del mundo, atraviesa una tormenta de bombardeos y matanzas impulsadas por Arabia Saudí desde hace casi cuatro años. La frontera entre las dos naciones del Golfo Pérsico se convirtió en una zona de nadie por donde el reino de la familia Saud descarga miles de toneladas de misiles que transformaron a Yemen en una tierra arrasada al borde del colapso.

Por estos días, las miradas están puestas en el príncipe heredero, Mohammed Bin Salman (MBS), debido al asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul. El escándalo internacional resuena en todos los medios, Estados Unidos –principal aliado de Arabia Saudí- se quiere mostrar decidido en condenar el hecho y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan se posiciona como un defensor absoluto de la libertad y filtra la información escalofriante sobre lo que le sucedió a Khashoggi en sus medios de comunicación afines. Pero a nadie parece importarle la crisis humanitaria en Yemen.

Cuando MSB, que también se desempeña como Ministro de Defensa, ordenó los bombardeos sobre Yemen, sus cálculos eran simples: la tribu houti y su brazo político-militar Ansarolá, aliados de Irán, eran una excusa perfecta para desatar una guerra justa contra la expansión persa; por otro lado, un país azotado por una pobreza estructural y conflictos internos no iba a resistir el poderío militar saudí. Luego de más de tres años de bombardeos sobre Yemen, el horizonte planeado por MSB es cada vez más oscuro. Los houtis controlan buena parte del territorio yemení, sus fuerzas militares no sólo resisten la invasión, sino que dieron varios golpes de fuego en suelo saudí, y el malestar contra la principal monarquía de Medio Oriente no para de crecer.

La invasión a Yemen no se puede entender como un “capricho” de MSB o con el argumento de la disputa inter-estatal entre Arabia Saudí e Irán. La nación de las tribus tiene, entre sus riquezas, el Estrecho de Bab Al Mandeb, por el cual fluían casi cuatro millones de barriles de petróleo y productos refinados diarios. Además, Yemen -con 527.000 kilómetros cuadrados- es productor de petróleo y posee grandes reservas de gas natural. Se calcula que, en el país, habitan un poco más de 28 millones de personas, de las cuales 22 millones necesitan ayuda para sobrevivir, según la Cruz Roja Internacional (CICR), que describe la situación como “la mayor crisis humanitaria del mundo”.

Hombres, mujeres y niños son los objetivos de guerra de Arabia Saudí. La invasión de la monarquía, comandada por el rey Salmán bin Abdulaziz, tiene un respaldo internacional concreto, apuntalado a través de los petrodólares. Estados Unidos y Europa siguen enviando armamento a Riad a cambio de barriles de petróleo y cantidades de dinero pocas veces vista.

El poder saudí, para cubrir con un manto de silencio la crisis humanitaria en Yemen, también llega a América Latina. En septiembre pasado, el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó una resolución para prorrogar, por un año, el mandato de su grupo de expertos internacionales y regionales que investiga las violaciones de los derechos humanos en el país. La resolución fue aprobada con 21 votos a favor, ocho en contra y 18 abstenciones. Entre los países que votaron en contra, estaban Cuba y Venezuela.

A finales de agosto, los expertos internacionales y regionales de la ONU presentaron un informe en el que evaluaron la situación en Yemen entre septiembre de 2014 y junio de 2018, y responsabilizaron por los crímenes de guerra a Arabia Saudí y a los Emiratos Árabes Unidos.
El 3 de septiembre pasado, el secretario general de la ONU, António Guterres, alertó de que Yemen “se encuentra al borde del precipicio”. El funcionario convocó a la comunidad internacional a evitar “una catástrofe inminente” y a detener “la peor hambruna” de las últimas décadas en el mundo. Desde la ONU, también advirtieron que si no se adoptan medidas concretas, la mitad de la población yemení (unas 14 millones de personas) podría estar expuesta a la hambruna durante los próximos meses.
Por su parte, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) reveló, el miércoles, que los niños y las niñas yemeníes atrapadas en la ciudad portuaria de Al Hudayda se encuentran en “riesgo inminente de muerte”. Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef, puntualizó que los ataques contra la localidad costera al oeste del país “se están aproximando peligrosamente al hospital de Al Thawra, poniendo en riesgo inminente de muerte a 59 niños, incluyendo 25 que están en cuidados intensivos”. Fore agregó que, solo en Al Hudayda y en las provincias colindantes, vive el 40 por ciento de los 400.000 niños y niñas de Yemen que sufren desnutrición aguda grave. Los bombardeos de Arabia Saudí contra la ciudad se multiplicaron, ya que, por sus puertos, ingresa el 80 por ciento de la ayuda humanitaria y las importaciones comerciales a Yemen.

Unos días antes de las declaraciones de Fore, el director regional del Unicef en Oriente Medio y el Norte de África, Geert Cappelaere, resumió que los ataques saudíes convirtieron a Yemen en un “infierno terrenal”.
Aunque es difícil conocer datos concretos sobre Yemen, se calcula que, desde que comenzó la invasión, fueron asesinados entre 10 mil y 15 mil civiles, a los que se suman miles de heridos. Además, la infraestructura del país fue destruida completamente y existen brotes de difteria y cólera que se expanden debido a la falta de servicios sanitarios. Pese a este panorama, a nadie parece importarle Yemen.
leandroalbani@gmail.com

viernes, 10 de noviembre de 2017

La Región en ruta al desarrollo sustentable III

Por Víctor Manuel Barceló R.:

Los acontecimientos climatológicos que se suceden por todo el Planeta, se van recrudeciendo conforme los esfuerzos por países y regiones no logran llegar siquiera al mínimo de acciones para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, considerados en la Agenda 2030. Dicha Agenda será revisada en el 2018 durante la 2ª Reunión de su Mesa Directiva en Panamá, junto con el X Foro Ministerial para el Desarrollo de América Latina y el Caribe, convocado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).


 En la región latinoamericana y caribeña, las acciones a favor de la naturaleza tienen ligeros avances, como hemos visto. Es lenta tal mejora porque su economía sigue atada a los petrodólares –aprobados en negociación E.U.- SaudiArabia- sin prontas posibilidades de cambiar o usar yugüanes, muy a pesar de la capacidad de China para comprar todo lo que producimos, pagado con yugüanes -que están respaldados por oro-. E.U. ya no puede respaldar su dólar en oro, pero mantiene el control de la Región a base de sus transnacionales y el sobreviviente “consenso de Washington” que llevó a comprar y vender petróleo en dólares o de lo contrario habría represalias. Ahora se basa su presión en el respaldo de los principales productores de petróleo en el mundo, salvo Venezuela que mantiene cierta autonomía en tal sentido.

 Libia e Irak se atrevieron a desafiar al petrodólar y vendieron en euros; el resultado fue una terrible conspiración que terminó con los gobiernos que estaban mejorando notablemente las condiciones de vida de sus ciudadanos, llevando incluso, a sus líderes, –Omar Kadaffi y Shadam Hussein, en cada caso-  al sacrificio de sus vidas. Sus pueblos siguen envueltos en conflictos locales, como medida para mantener la hegemonía de los estadounidenses sobre el Medio Oriente, donde entran en juego otros asuntos en que sobresalen: el rompimiento del acuerdo E.U.-Irán sobre temas nucleares -impulsado por el Sr. Trump- y la búsqueda de la conservación del control de la Comunidad Europea. Ver:https://mundo.sputniknews.com/radio_telescopio/201710121073093583-iran-acuerdo-nuclear/ 

 Hemos visto en otras oportunidades que la economía China crece vigorosamente y como superpotencia puede afrontar un ataque estadounidense de cualesquiera naturalezas. Incluso, en reunión del 4-Nov-2017, Moscú y Pekín conversan sobre ampliar el acuerdo trienal de swap de divisas nacionales (rublos vs yuanes), con  valor de 25.000 millones de Dls. Paralelamente China compra todo lo que Rusia requiere vender, ante las sanciones que se le aplican y aplicarán; por su lado,  ofrece China a Irán –sancionada también y acosada en su integridad territorial- comprarle, en yugüanes –petróleo, gas natural y otros-. Las dos naciones podrán convertirlos en oro, cuando así lo deseen, ante el respaldo comprobable de China a su moneda, ahora divisa internacional en crecimiento. 
Ver
http://www.hispantv.com/noticias/economia/358543/rusia-china-comercio-rublo-yuan-swap
La caída del petrodólar está en ruta. Tal proceso se inició en el 2000, cuando China se integró a la Organización Mundial de Comercio (OMC), ámbito en que tendrán que dilucidarse algunas de las desavenencias en la renegociación del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) que, tras 22 años de vigencia e importantes beneficios para las trasnacionales involucradas, se realiza con sobresaltos mediáticos provocados por el Sr. Trump, en su manera abrupta de plantear temas de alto impacto.

Ver: http://www.excelsior.com.mx/nacional/2017/08/31/1185406   
 Por tanto, los avances en la aplicación de las medidas acordadas para afrontar el avance hacia una economía sustentable o sostenible en la Región es atendida a diversos pasos, según las condiciones internas y externas de cada país. Las internas se relacionan con la ruta escogida por sus gobiernos y hacia donde tienden sus políticas de desarrollo.

Tales políticas pueden estar estratégicamente atadas cien por ciento a los dictados de la economía globalizada, atendiendo las normas de los organismos financieros internacionales que les encausan a servir de mercado a las transnacionales interesadas en el avasallamiento de la producción y el mercado locales. En esta circunstancia –con matices a percibir en cada caso- se encuentran la mayoría de las naciones de la Región.      

La crisis de la deuda externa, pretexto para el control pleno de nuestras economías se intensificó en 1982 llevando al fin del modelo de sustitución de importaciones en América Latina y el Caribe, así como su cruce hacia el modelo neoliberal. Fueron las dictaduras militares que se implantaron en los setentas del S. XX, en diversos países de Centroamérica y en prácticamente todos los del Cono Sur, quienes impulsaron su propagación en la Región.  México y después otras naciones, se reconocieron sin capacidad de cubrir el servicio de sus deudas, dándose por vencidas ante las normas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y con los bancos trasnacionales acreedores cerrando válvulas del crédito.

Hasta esa fecha, una mayoría de gobiernos regionales -salvo dictaduras del Cono Sur- oponían resistencia para renunciar a sus modelos de desarrollo, que crecían poco o mucho, pero orientados al mercado interno. Sin duda los sistemas productivos estaban trasnacionalizados desde finales de los sesenta, afectando la conformación de los centros de poder nacionales, pero sus gobiernos por lo general  continuaban ligados al modelo de acumulación, basado en la sustitución de importaciones.

 La “gran crisis” que afectó a todo el sistema capitalista desde finales de los sesenta –como dijimos- se buscó neutralizarla en los países mayores de la Región, acentuando la intervención del estado en la economía y, por supuesto, en el manejo de la deuda externa. Gobiernos y grandes empresas privadas entraron a la pista del endeudamiento internacional, que ya mostraba estragos, pero que era alimentada con la instauración y propagación del eurodólar como divisa del mercado mundial.

La estrategia de desarrollo volteó hacia el neoliberalismo. La aplicación en la región de políticas monetarias y fiscales restrictivas (1983-1989) se hizo razón de ser de la vida económica de cada país, en lo particular y de todos en conjunto. El crédito externo fue cancelado por los bancos transnacionales, lo que no detuvo pagar el servicio de las deudas, bajo el guión imperativo aplicado por el FMI y admitido “de mil amores” por las elites de cada nación, omisas en considerar que llevaría al estancamiento económico, configurándose así la denominada década perdida de los ochenta, caracterizada por una inflación “inercial”, misma que llevó a encausar los rumbos productivos hacia el mercado exterior para, a través de exportaciones, conseguir divisas que los bancos transnacionales ya no prestaban.

 Como por arte de magia surge una fórmula para enfrentar la restricción monetaria y el déficit financiero cero, en las finanzas públicas: el “Consenso de Washington” que se basó: en el empleo de programas de estabilización “cismáticos”, fundamentados en políticas de ingresos y el uso del tipo de cambio como “ancla” de la inflación; en renegociar la deuda externa bajo los parámetros del Plan Brady, que consistía en una reducción poco significativa del principal y los intereses, una reconversión de la deuda pendiente, en bonos a venderse en el mercado secundario; y la “joya de la corona”: la apertura de la cuenta de capitales, que integró la Región a la globalización financiera, alimentada e impulsada por el capital monopolista-financiero de los centros económicos, fundamentalmente el anglosajón.

Argentina, Brasil y México junto a otros países Latinoamericanos y Caribeños, encausaron sus empeños en imponer las políticas del “Consenso”, como una obra proyectada para todos. Cada país, sin salirse del libreto, creo sus mecanismos propios. México (1988-1994) aplicó el Pacto de Solidaridad Económica, basado en el control de precios y salarios y en la utilización del tipo de cambio, como ancla antiinflacionaria, logrando disminuir la inflación de tres dígitos a uno solo. El país fue el 1º en la Región firmando el Plan Brady y decretando la apertura de la cuenta de capitales; acelerando y profundizando un amplio programa de privatizaciones de empresas estatales, cuyas consecuencias merecen análisis en otro contexto.

 En los noventa (1994) entró en vigor el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN). Con él México “institucionalizó” la reforma neoliberal y encadenó la economía mexicana al ritmo  y curso de la estadounidense. Brasil hizo lo mismo, ya con gobiernos civiles en el poder. Las medidas adoptadas se ajustaron plenamente a los parámetros del Consenso de Washington. La reforma neoliberal tuvo su impulso en la década de los noventa (1990-1992), acelerándose la desgravación arancelaria, eliminando prácticamente los permisos a la importación e iniciando la privatización de empresas públicas. En 1994 se consolidó la reforma: se renegoció la deuda externa (Plan Brady) se creó el Plan Real, basado en el control del tipo de cambio y en una política de ingresos. La inflación se redujo de 42 por ciento en 1994 a 1.8 por ciento en 1998. La tarea estabilizadora fue factible por el abundante ingreso de capitales del exterior. Posteriormente (1995-2003) se aceleró el programa de privatizaciones (petróleo, bancos y telecomunicaciones). En la década de los noventa, la mayoría de los países latinoamericanos consolidaron las bases del modelo neoliberal.

La pieza clave de la reforma fue la apertura de la cuenta de capitales. Mediante ella cobra vigencia el “régimen de acumulación con dominación financiera” (RADF), impulsado por el capital monopolista-financiero de los principales centros capitalistas. Se acepta por diversos analistas que la reacción del capital -su fracción dominante el monopolista-financiero- ante la crisis, fue la de contrarrestar la baja en la tasa de ganancia, mediante el neoliberalismo, en el que se ligan diversos procesos entretejidos: ofensiva generalizada del capital contra el trabajo y el estado del bienestar; globalización económica y comercial, que implica la liberalización de intercambios e impulso de acuerdos de libre comercio; desregulación de mercados de bienes y los financieros; globalización financiera; y la “financiarización” de la economía.
Ver:https://es.wikipedia.org/wiki/Neoliberalismo

 Existe relación estrecha entre el semi estancamiento que disparó la crisis de los sesentas y la financiarización. Ésta encarnó un cambio cualitativo del régimen de acumulación, vinculado al proceso de formación de la ganancia, sobre todo de la ganancia financiera -en condiciones de crisis y bajo la dominación del capital monopolista-financiero-. Kripnner (2005:2) lo define como un “patrón de acumulación en el cual la obtención de ganancias ocurre cada vez más a través de los canales financieros, y no a través del comercio y la producción de mercancías”. Ver:
https://es.slideshare.net/conormccabe/greta-krippner-2005-the-financialization-of-the-american-economy(Continuará)

V_barcelo@hotmail.com