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miércoles, 13 de febrero de 2019

¿Nuevas elecciones en Venezuela, y por qué no en los EEUU?


Por Rolando Prudencio Briancon:

Trump se ha trancado con su propuesta de invadir Venezuela, y en todo caso lo único que atinado hacer es presentar una propuesta de elecciones en. Al parecer eso será lo único que atinará hacer por Venezuela; tal como ha dejado a medias todo en lo que impulsivamente anuncia que hará, y no termina de cumplir con sus anuncios.

Por ejemplo, el anuncio de la construcción del muro fronterizo con México que con toda arrogancia autoritaria advirtió que lo construiría; incluso haciendo que los mexicanos “paguen por él” -a quienes además los trató con los peores adjetivos: delincuentes, narcotraficantes; en síntesis la peor gente- para justificar la construcción del muro- hoy no cuenta con la aprobación del senado norteamericano, y la construcción del muro ha quedado en mero anuncio, pues si a Peña Nieto no lo conminó, con AMLO  se quedará con el jopo hecho.


Lo mismo ha ocurrido con los anuncios guerreristas que lanzó Trump contra el presidente norcoreano Kim Jong Hu para que; incluso divulgando que tenía listo su botón para lanzar una lluvia de mísiles contra la península norcoreana, Y no hizo nada. Transcurrido el tiempo, y una vez que bajó la beligerancia verbal, no sólo Trump que cerró la boca, sino que cuando volvió abrirla fue para elogiar a su par norcoreano, calificándolo de un hombre honorable.

Hoy sobre Venezuela ha llegado al punto de anunciar que entre sus “opciones” está la de invadir en cualquier momento la patria del libertador, pero lo real, lo cierto es que hasta el día de hoy a lo único que atinado es a presentar ante el consejo de seguridad una propuesta de convocatoria a elecciones generales.

Más allá de lo inestable e inconstante que pueda ser Trump, sobre lo que la opinión pública debe reflexionar es, ¿cuál es realmente el grado de legitimidad que tiene Trump como presidente? Cabe hacer notar que en primer lugar Trump no ganó las elecciones del 2015; es más perdió con 3 millones de votos frente a Hillary Clinton.

Es más, como una reacción frente a esa ironía, pese a que ése es el resultado que lo hizo ganador habiendo perdido, tal como es de acuerdo a el sistema electoral norteamericano que son esas sus reglas, surgió aquel entonces el movimiento: “Is not my president” que los desconoció, porque realmente no lo considera su presidente.

Vale decir que Trump; ni nadie es el indicado de ponerse por encima del voto de los venezolanos, y pedir nuevas elecciones; menos Trump que no ha ganado elección alguna; y aun así hubiera ganado; es sólo a los venezolanos a quienes les toca no sólo hacer respetar su voto; sino sus recursos naturales que es a lo que Trump apunta con un nuevo gobierno.

prudenprusiano@gmail.com

miércoles, 23 de enero de 2019

Ilegitimo Por Que el presidente Maduro


Por Pascualina Curcio:

¿Se habrán hecho esta pregunta quienes afirman que Nicolás Maduro es un dictador, un usurpador y que el período 2019-2025 carece de legitimidad? ¿O solo repiten lo que escuchan?
Comenzaron a posicionar esta matriz de opinión los 12 países reunidos en Lima. Se lee en su comunicado: “…el proceso electoral llevado a cabo en Venezuela el 20 de mayo de 2018 carece de legitimidad por no haber contado con la participación de todos los actores políticos venezolanos, ni con la presencia de observadores internacionales independientes, ni con las garantías y estándares internacionales necesarios para un proceso libre, justo y transparente.”
Los dirigentes de la oposición venezolana, nos referimos a la no democrática, repiten sin descanso, y por supuesto sin argumentación, que Maduro es un usurpador.


En un acto de desespero, el propio vicepresidente de los EEUU, Mike Pence al verse obligado a convocar personalmente la marcha opositora para el 23 de enero, debido a la incompetencia de la dirigencia opositora, insistió y repitió que el presidente Nicolás Maduro es un dictador, usurpador e ilegítimo.
La estrategia es clara, repetir mil veces la mentira para convertirla
en verdad.

Desmontemos la mentira:
1.            Hubo elecciones presidenciales. Se realizaron el 20 de mayo de 2018, es decir, antes del 10 de enero de 2019, momento en el que de acuerdo con los artículos 230 y 231 de la Constitución se vence el período presidencial 2013-2019. Se estuviese violando la Constitución si las elecciones se hubiesen realizado después del 10 de enero de 2019, o peor aún que no se hubiesen realizado.
           
2.            Fue la oposición venezolana la que solicitó el adelanto de las
elecciones. Se realizaron en mayo y no en diciembre, como
tradicionalmente se hacía, porque fue la oposición la que solicitó, en
el marco del diálogo en República Dominicana, que se efectuasen el
primer trimestre del 2018.

3.    En Venezuela el voto es un derecho, no es un deber. Quienes de
manera libre, aunque influenciados por algunas organizaciones
políticas no democráticas que llamaron a la abstención, decidieron no
asistir a votar están en su pleno derecho, pero en lo absoluto
ilegitima el proceso electoral, más aún cuando eso implicaría
desconocer e irrespetar a los 9.389.056 que si decidieron votar y
ejercieron democráticamente su derecho al sufragio.

4.    Participaron 16 partidos políticos en la contienda electoral
(PSUV), (MSV), (Tupamaro), (UPV), (Podemos), (PPT), (ORA), (MPAC),
(MEP), (PCV), (AP), (MAS) (Copei) Esperanza por el Cambio, (UPP89). En
Venezuela no es obligatorio que todos los partidos políticos
participen en los procesos electorales. Están en su pleno derecho de
decidir si participan o no. Justamente porque nuestro sistema es
democrático. El hecho de que 3 partidos (AD, VP y PJ) decidieron
libremente no participar, no ilegitima el proceso electoral.

5.    Se postularon 6 candidatos: Nicolás Maduro, Henri Falcón, Javier
Bertucci, Reinaldo Quijada, Francisco Visconti Osorio y Luis Alejandro
Ratti (los dos últimos decidieron retirarse).

6.    Maduro ganó con un amplio margen, obtuvo 6.248.864 de votos, el
67,84%; le siguieron Henri Falcón con 1.927.958, el 20,93%; Javier
Bertucci con 1.015.895, 10,82% y Reinaldo Quijada quien obtuvo 36.246
votos, el 0,39% del total. La diferencia entre Maduro y Falcón fue
46,91 puntos porcentuales.

7.    Acompañaron el proceso electoral unas 150 personas, entre ellas 14
comisiones electorales de 8 países; 2 misiones técnicas electorales;
18 periodistas de distintas partes del mundo; 1 Europarlamentario y 1
delegación técnico-electoral de la Central Electoral de Rusia.

8.    Las elecciones se realizaron con el mismo sistema electoral
empleado en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, en las
cuales resultó ganadora la oposición venezolana. Sistema que es
automatizado y sometido a auditorías antes, durante y después de los
comicios. Sistema que garantiza los principios de “un elector, un
voto” porque solo con la huella dactilar se desbloquea la máquina de
votación; y garantiza el “secreto del voto”.

9.    Se realizaron 18 auditorías al sistema automatizado. Los
representantes del candidato Henri Falcón participaron en las 18 y
suscribieron las actas en las que manifiestan su conformidad con el
sistema electoral. Las auditorías son públicas y televisadas en vivo
por el canal del Consejo Nacional Electoral. Una vez realizadas las
auditorías, el sistema se bloquea y la única manera de acceder
nuevamente es con la introducción simultánea de los códigos secretos
que tiene cada organización política.

10.    Ninguno de los candidatos que participó en el proceso electoral
impugnó los resultados. No hay pruebas de fraude,  no presentaron
ninguna evidencia o denuncia concreta de fraude.

Las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018 fueron libres,
transparentes, confiables, seguras y ajustadas a la Constitución y a
las leyes a pesar del llamado antidemocrático a la abstención por
parte de un sector de la oposición.

Son otros los que pretenden usurpar el cargo de Presidente de la
República con el argumento de un supuesto vacío de poder, figura que
no está contemplada en nuestra Constitución y la instauración de un
“gobierno de transición”, figura tampoco prevista en la Carta Magna.
Por si fuera poco, pretenden ejercer el poder fuera de nuestras
fronteras violando el artículo 18 de la Constitución que establece que
es Caracas la sede de los poderes públicos.

Así las cosas, son otros los usurpadores, ilegítimos y antidemocráticos.
Es ilegítimo y constituye un intento de usurpación el que algunos
sectores de la oposición pretendan sostenerse en el apoyo de sectores
extranjeros provenientes de gobiernos imperialistas para ejercer una
autoridad que ni el pueblo ni la Constitución les da.

Repitamos mil veces estas verdades.
solidaridad-venezuela@lists.mayfirst.org

miércoles, 26 de julio de 2017

¿Quién determinará la legitimidad de la Asamblea Nacional Constituyente?

Por Juan Martorano

En el artículo que antecede a este, habíamos mencionado los seis escenarios de cara a los ya ocho (8) días que restan (para el momento en que escribimos estas líneas) para la elección de los voceros y voceras a la Asamblea Nacional Constituyente. Desconozco las razones por las que en los portales en los que ese artículo fue publicado, eliminaron el sexto escenario.
Sin embargo, nos vamos a permitir transcribirlo a continuación, para que nuestro pueblo lo conozca. El sexto escenario es el siguiente:


Escenario que no ocurra absolutamente nada: En este caso, reforzamos el llamado a votar, se participa sin incidentes en los comicios del 30-J y se procede a la instalación sin traumas de la Asamblea Nacional Constituyente a más tardar el 2 de agosto de 2017. Sería éste el mejor de nuestros escenarios, y es el que debemos promover.

Por otra parte, agradezco el programa especial grabado la semana pasada con el extraordinario periodista Eduardo Cornejo y su equipo, el cual fue transmitido el día de ayer a las 8:30 am por el canal de todos los venezolanos y de todas las venezolanas, Venezolana de Televisión, donde hicimos un análisis sobre el proceso popular constituyente, y la actual coyuntura, tanto nacional como internacional. Algunos de los amigos y de las amigas han solicitado, y lo hago público, que el mismo sea subido a YouTube, de manera de poder compartirlo y difundirlo.

Lo mejor del programa no fue lo que pude haber dicho, si no la impecable edición y “evocaciones” de videos de Chávez, Lula, Kirchner, Maduro más el tema del déficit de la deuda gringa.

Y es en ese sentido, que también vaya toda mi solidaridad a los trabajadores y trabajadoras de Venezolana de Televisión, que fueron objeto de un ataque y asedio por parte de hordas fascistas. Hay que apoyar aún más y proteger el cañón más potente, comunicacionalmente hablando, de nuestro Gobierno y Revolución Bolivariana.
Hechas ya estas consideraciones como introducción, y que no podía pasar por debajo de la mesa, entremos pues, en materia. Uno de los temas que estará en discusión y en disputa de los comicios a escenificarse dentro de ocho (8) días en nuestro país, tiene que ver con el de la legitimidad y los índices de participación que tendrá dicha jornada.
Y es en ese sentido, que primero que nada debemos definir lo que es el concepto de legitimidad.
El término legitimidad se utiliza mucho en teoría del Derecho, en la ciencia política y en la filosofía para definir la cualidad de ser conforme a un mandato legal.

En la ciencia política, es el concepto con el que se enjuicia la capacidad de un poder para obtener obediencia sin necesidad de recurrir a la coacción que supone la amenaza de la fuerza, de tal forma que un Estado es legítimo si existe consenso entre los miembros de la comunidad política para aceptar la autoridad vigente. En este sentido, el término tiene sus orígenes en el Derecho Privado Sucesorio y aparece vinculado a la política en relación a la restauración monárquica tras la Revolución Francesa. Esta apelación inicial a criterios tradicionales como justificación ética del ejercicio personal del poder es aceptada por Max Weber como uno de los tres tipos de legitimidad junto con la legitimación carismática (los subordinados aceptan el poder basándose en la santidad, heroísmo o ejemplaridad de quien lo ejerce) y la legitimación racional (los subordinados aceptan el poder de acuerdo con motivaciones objetivas e impersonales).

La legalidad tiene que ver con un sistema de leyes que debe ser cumplido y que otorga la aprobación de determinadas acciones, actos o circunstancias, y como contrapartida desaprueba a otras tantas que afectan las normas establecidas y vigentes. Es entonces que la legalidad es, entonces todo lo que se realice dentro del marco de la ley escrita y que tenga como consecuencia supuesta el respeto por las pautas de vida y coexistencia de una sociedad dependiendo de lo que cada una de ellas entienda por tal concepto.

En este caso, si la legalidad, por ser un término jurídico, versa sobre la ley, la legitimidad política que quiero plantear en estas líneas tiene que ver con el ejercicio del poder. El poder político será percibido como legítimo será mayoritariamente obedecido, mientras que el que sea percibido como ilegítimo será desobedecido, salvo que éste obtenga obediencia por medio de la violencia del Estado.
Es decir, que la legitimidad política se podría definir entonces desde dos perspectivas, de quien obedece y de quien manda:

1.- Desde la perspectiva de quien obedece, será legítimo aquél gobierno que accede al poder (legitimidad de origen) y lo ejerce (legitimidad de ejercicio) cumpliendo con los requisitos que los que obedecen creen que tiene que cumplir para mandar.
2.- Desde la perspectiva de quien manda, será legítimo aquel gobierno que accede al poder y lo ejerce haciendo ver a los que obedecen que cumple los requisitos para mandar.

La legitimidad así entendida es un compromiso entre ambos extremos. Desde luego, la teoría de la legitimidad no prejuzga la bondad o maldad  de cual o tal régimen político, sino que examina, simplemente, los mecanismos de mando y obediencia. Resta decir que, en términos generales, cuando el poder pierde su legitimidad deja de ser poder, salvo que ejercite la coacción.
Es por ello, que no podemos confundir la legalidad con la legitimidad.
Esto lo señalo, porque he escuchado como a alguna gente, bien por ignorancia o bien con premeditación y alevosía, hablan de un quórum de participación que otorgue válidez a las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente a escenificarse dentro de una semana y un día.

Si este criterio hubiese sido aplicado así, entonces los comicios presidenciales de 1993, donde fue electo Rafael Caldera para un segundo mandato no hubiesen sido válidos, puesto que el fue electo con un 80% de abstención para ese año, y con menos del 30% de los votos válidos emitidos en aquel entonces.

Pero, quiero colocar dos ejemplos sobre este quórum de participación, como lo fue el referendo consultivo planteado por el Comandante Chávez el 25 de abril de 1999, las elecciones de los constituyentistas del 29 de julio de 1999 y el referendo aprobatorio de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela del 15 de diciembre de 1999.

En el primer caso, el padrón electoral era de 11.022.031 electores y electoras, y apenas participó en el mismo 4.129.547 electores y electoras, es decir, el 37,65% de ese padrón electoral, con una abstención de 6.850.747, que traducido en porcentaje equivale al 62,35%.
Cabe recordar las preguntas de ese referendo consultivo, con sus correspondientes resultados:

Pregunta 1
¿Convoca usted una Asamblea Nacional Constituyente con el propósito de transformar el Estado y crear un nuevo ordenamiento jurídico que permita el funcionamiento de una Democracia Social y Participativa?
•             SI  3.630.666 votos para un 87,75%
•             NO 300.233 votos  para un 7, 26%
Los votos nulos aquí fueron de 198.648, para un 4,80%

Pregunta 2
¿Está usted de acuerdo con las bases propuestas por el Ejecutivo Nacional para la Convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, examinadas y modificadas por el Consejo Nacional Electoral en sesión de fecha 24 de marzo de 1999 y publicada en su texto integro, en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 36.669 de fecha Marzo, 25 de 1999?
•             SI  3.382.075 votos para un 81,74%
•             NO  527.632 votos para un 12,75%
Los votos nulos acá fueron de 209.689, para un 5,07%

En el caso de las elecciones de los 128 constituyentistas del 29 de julio de 1999 (ya que tres eran constituyentistas indígenas que se eliigieron según sus tradiciones y costumbres, como ahora ) en dichas elecciones, el padrón electoral era de 10.986.871,  y votamos 5.079.445, para un 46,2% de participación, absteniéndose 5.907.426, que en porcentaje se traduce en un 53,8%
En el referendo aprobatorio de nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el padrón electoral era de 10.860.799, y participó 4.819.056 para una participación del 44,4%, absteniéndose 6.047.743, que en porcentaje se traduce en un 55,6%.
Los votos nulos en esa oportunidad fueron 219.476, para un 4,60%.
Y todo esto lo estamos señalando en procesos electorales con un Hugo Chávez con un 80% de popularidad.

De acuerdo a nuestras leyes, no está determinado un quórum máximo y mínimo de participación que valide, legalmente hablando, alguna elección como la que va a escenificarse el próximo 30 de julio.  Si esto fuese así, entonces las elecciones internas del partido Voluntad Popular escenificadas el 10 de julio de 2011, donde se postularon 7834 candidatos y candidatas a nivel nacional eligiendo  3418 cargos en todo el país, habilitado 1027 centros y todo el padrón electoral, que en ese entonces era de 14 millones de electores y electoras, nada más participaron 123.026 personas, es decir, 0,87% del padrón electoral de aquel entonces, y nadie se quejó ni impugnó dichas elecciones, por sólo citar un ejemplo.

En otros países, cualquiera de los comicios parlamentarios, estadales o locales la abstención ronda entre el 40 y el 60%, y no por ello dichos procesos son impugnados o declarados inválidos. En la última elección presidencial en los Estados Unidos, ocurrida en noviembre del año pasado, la abstención rondó el 50%
Pero, como entendemos el contexto complejo y difícil en el que estamos moviéndonos, y por el tema de la legitimidad en términos políticos, ya explicada en párrafos anteriores, es que es importante derrotar a la abstención el próximo 30 de julio.

Eso lo entendió nuestro pueblo, más allá del signo político o ideológico que profesa, y por eso, el 16 de julio, no menos de 6 millones de compatriotas se movilizaron para apoyar al CNE y a la propuesta de la paz, de más democracia y Poder Popular condensada en la Asamblea Nacional Constituyente convocada por el Presidente Nicolás Maduro el pasado 1 de mayo de 2017.

Lo del 16 de julio, a nuestro criterio, fue todo un acto revolucionario, y un asomo de lo que nos espera de cara al 30 de julio de 2017, a poco más de una semana y un día.

Por ello, la legitimidad de la Asamblea Nacional Constituyente, estará determinada, en primer lugar por nuestra Constitución y leyes de la República, y en segundo lugar, por la masiva, multitudinaria, alegre y entusiasta participación de nuestro pueblo.

¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Hasta la Victoria Siempre!

jmartoranoster@gmail.com