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sábado, 14 de julio de 2018

La corrupción un obstáculo a los derechos humanos (I)


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez
 La corrupción política es la acción de corromper, de descomponer, dañar, utilizar mal y en beneficio propio lo que es común, razón por la cual la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, mediante resolución 58/4 del 31 de oct de 2003 aprobó la Convención contra la corrupción, tras reconocer que esta es “una plaga insidiosa que tiene un amplio espectro de consecuencias corrosivas para la sociedad. Socava la democracia y el estado de derecho, da pie a violaciones de los derechos humanos, distorsiona los mercados, menoscaba la calidad de vida y permite el florecimiento de la delincuencia organizada, el terrorismo y otras amenazas a la seguridad humana.” Es un fenómeno maligno, que invalida los resultados económicos, debilita las instituciones democráticas “perturba el orden social y destruye la confianza pública, permitiendo que prosperen la delincuencia organizada, el terrorismo y otras amenazas para la seguridad humana” (Koffi Annah). El  corruptos es el individuo que corrompe, destruye y descompone lo que es saludable en perjuicio del beneficio público, es el que sustrae los bienes materiales y carece de respeto por el bien común.

La corrupción es más perjudicial para quienes padecen los efectos nocivos de la desigualdad material, impide la realización de los derechos humanos, afecta la vida cotidiana de muchas maneras diferentes, permite que las mafias se incrusten en las instituciones y mata de manera silenciosa. Hace doscientos años hubo un primer hecho relevante: Colombia fue el primer país de América en contraer un empréstito con Londres y envió a un funcionario a traer el dinero pero este dispuso de buena parte para su uso personal, provocando un faltante que sirvió de excusa para trabajadores, campesinos, esclavos del campo y de la ciudad fueran reclutados para una guerra en la que se perdieron las vidas que servían para el trabajo (Bonilla, H. U.N. Colombia: 200 años de deuda externa). Vivir de la corrupción se convirtió en un fenómeno endémico, que se reproduce a diario. Con corrupción cercenaron al país y vendieron a Panamá y con parte del pago construyeron ferrocarriles que después también vendieron.

El país se acostumbró a oír de préstamos y cuentas secretas, doble contabilidad, sobrecostos, lobby, compra venta de decisiones, concesiones, crímenes. Se robaron los puertos, la flota mercante, la energía, las vías 4G, las elecciones. Con corrupción han impedido el acceso a alimentos, medicamentos y tratamientos sanitarios, mutilado oportunidades de empleo, cerrado las puertas de universidades a jóvenes que terminan raptados por el crimen. Con visos de corrupción a diario se emiten noticias manipuladas que anuncian crímenes contra líderes sociales, opositores políticos y defensores de derechos humanos, de los que en algún párrafo se puede leer que también luchaban contra la corrupción y denunciaban corruptus.

La corrupción aparece como algo cercano, el fraude es común y vive cerca. Se sabe de pagos por: un turno para obtener una cita médica, suplantar una identidad, evitar un comparendo de tránsito, apadrinar a otro para un empleo, favorecer en un concurso, imponer una reina de belleza, ocultar otro fraude, modificar actas, usar en beneficio propio información privilegiada, decidir en un juicio, tapar una falta, modificar resultados, falsificar recibos, dar un voto, desvirtuar una noticia, cambiar una hipótesis de investigación judicial, entregar un diploma falso, falsear datos en una hoja de vida, testificar en falso, fabricar miedos y mentiras.

También se sabe de: entregar contratos sin requisitos, nepotismo, contratos a familiares, cobro sexual de favores políticos, maquillar informes de gestión, alterar la verdad, hacer publicidad engañosa, abusar del poder para humillar y silenciar, mandar matar. Y se reconoce más fácilmente por grandes fraudes, desfalcos, robos continuados al erario, desvió de capitales públicos al sector privado, manejo de cargos y contratos, compra de votos para elecciones, pago de “bonificaciones” de empresas por facilitar el despojo libre de obstáculos (derechos).

La esfera pública y la privada se han vuelto difícilmente separables, las instituciones públicas fueron penetradas por sistemas de gestión, control y administración que por responder a indicadores crean climas propicios al engaño, al fraude. La corrupción es un hecho de la vida real y las elites gobernantes son las indiscutibles responsables históricas que volvieron tradición apropiarse de los bienes públicos y ofrecerse impunidades. Como ocurrió en el Perú de Fujimori, en cabeza del exjefe de inteligencia Montesinos, en Colombia hay cientos de grabaciones telefónicas y de video de hechos de corrupción que involucran a miembros de cada rama del gobierno, congresistas, ministros, empresarios, periodistas, directivos, militares y otros, con la intención de preservar pruebas que luego puedan ser utilizadas para exigir cooperación y sostener la impunidad, como parece ocurrir respecto al régimen de la seguridad democrática.

Si estas “pruebas” cayeran en manos de autoridades éticas, correctas, con responsabilidad democrática e independientes, podrían proporcionar detalles contundentes sobre cómo funcionan las redes políticas, judiciales y administrativas de corrupción y permitir que sea de dominio público el conocimiento sobre cómo se controla y manipula a la sociedad mediante la tradición de la corrupción y entonces sería fácil eliminarla de raíz.

mrestrepo33@hotmail.com

jueves, 14 de septiembre de 2017

El Papa en Colombia para “conciliar”¿a quiénes?

Por Rubén Ramos

Nadie medianamente informado pone en duda que en todos los tiempos, desde el advenimiento del cristianismo a nuestros días, la Iglesia ha sido y es la institución clave para imponer, antes, el colonialismo genocida más despiadado contra la civilización, la cultura y los hombres y mujeres del “Nuevo Mundo”, de África y de Asia y, hoy día, el neocolonialismo de las transnacionales y la globalización.



Tampoco, nadie medianamente informado, pone en duda que en todos los intentos de los pueblos por su liberación y sus luchas por una verdadera independencia y libertad para decidir sobre sus propios destinos, la Iglesia y sus jerarquías eclesiásticas han sido y son las que auspician, encubren e instrumentalizan la sedición, la corrupción y el terrorismo de los llamados partidos o grupos de oposición y de sus mercenarios, movidos y pagados por la alianza sionista internacional.

Uno de los beneficiarios directos de cuanta guerra, tiranía o dictadura hay en el mundo es la alta jerarquía eclesiástica de la Iglesia paulina que representa y maneja el Papa, y las diferentes iglesias protestantes y evangélicas. Juntas vertebran, ideológica y políticamente, la avanzada de la alianza sionista euro-estadounidense-israelí-saudí, contra la paz y en pro del supremacismo racista.

La “visita” del Papa Jesuita a Colombia no sólo significará más terror y muerte de líderes populares y campesinos, tal como ha ocurrido en cuanto lugar ha llegado, sino también la “venia” para atacar, desde territorio colombiano a Venezuela usando las bases militares estadounidenses allí instaladas.

Llama la atención, en este sentido, lo que la prensa llamada “alternativa” dice sobre esta nueva “visita” del Papa. En un artículo publicado en la web de Telesur, por ejemplo, el articulista hace suya las palabras de un sacerdote venezolano apellidado Molina y las pone para el consumo del pueblo sin la menor reflexión exigible en estos casos.

El Papa no visita Colombia “luego del proceso de paz alcanzado entre la insurgencia colombiana y el Gobierno” sencillamente porque esta paz no existe. A no ser que la paz suponga asesinatos selectivos de líderes campesinos y movimientos sociales que ya van por 200 en lo que va del año y de dirigentes de la ex-FARC-EP, que ya son cuatro. O suponga territorio invadido por fuerzas mercenarias y bases militares. Al respecto, sólo diré que un medio alternativo lo es en la medida de su deslinde con cualquier tipo de eclecticismo.

La visita del Papa a Colombia tampoco expresa o significa “apostolado” alguno.  El Papa es un jefe de Estado como cualquier otro de los sátrapas del Nuevo Orden Mundial Capitalista. Que agrega a su condición de tal, ser el jefe del único Estado Teocrático de Europa y del más pequeño de los “micro estados” europeos cuyo poder manipula, sin embargo, al mundo entero.

El Papado no es solamente reconocido como el inveterado aliado de las dinastías del poder mundial cuyas raíces se hunden en los orígenes del cristianismo (Concilio de Nicea), las cruzadas, los templarios, los Iluminati, los jesuitas, los masones. Es ella misma una dinastía, “familiar” y, sobre todo, política. No de otra manera ha podido construir su magno poder, su sistema corrupto y enajenador de la Fe y sus vínculos con el poder dinástico hasta nuestros días. Baste recordar, como ejemplo, el Papado de los Borja o Borgia con Alejandro VI que gobernó la Iglesia y el Vaticano entre 1492-1503 sucediendo a su tío Calixto III.

No abundaré aquí en la historia tiránica de esta dinastía y de las que le antecedieron y sucedieron. Sólo diré que de las instituciones erigidas sobre el terror y la muerte, la más cruel y corrupta de todas estas es, sin lugar a dudas, la Iglesia y su alta jerarquía. A no ser que alguien pretenda contradecir a la realidad y a los hechos. A esa realidad y a los hechos que marcaron los cristianos y conversos que llegaron a la parte sur de América para extinguir sus poblaciones y su civilización; y que marcaron, en el norte, los llamados “protestantes” (pero igualmente judeocristianos) con igual furia y sintiéndose “enviados de Dios”. O la realidad y los hechos de cuanto cardenal hizo del poder de los reyes la más sangrienta cacería de infieles, herejes y brujas. O la que hizo de las guerras entre protestantes y católicos una matanza de inocentes o fieles de uno y otro bando durante siglos.

El Papa Francisco que representa a esa misma Iglesia (que no pertenece al pasado sino que vive en el presente) llega a Colombia a bendecir a los mercenarios que se alistan en Colombia para invadir Venezuela. Tal como su antecesor Juan Pablo II hizo en 1983 con los mercenarios estadounidenses llamados "contras" que desde Honduras invadían Nicaragua para "acabar" con la Revolución Sandinista.

El Papa llega a Colombia para asegurar con el gobierno entreguista de Santos los intereses de la alianza sionista que maneja Estados Unidos en “su patio trasero”; los del Vaticano y la jerarquía eclesiástica; y los de las oligarquías y “criollos” colombianos.

No dirá algo que pueda distanciarlo de estos sus fieles devotos. No denunciará, pero hará retórica conciliatoria sobre la corrupción, la violencia y el crimen institucionalizado que el gobierno de Santos-Uribe induce y protege. Tampoco dirá algo sobre las bases militares estadounidenses y las bandas paramilitares mercenarias que financian las oligarquías nativas, la USAID, la NED, el Congreso estadounidense, la UE. No tocará a las ONG colombianas y extranjeras intermedian los pagos del mercenarismo militar y político. Su retórica "conciliará" a estas fuerzas con las del Comando Sur, de la OTAN, de la ONU ((FMI, BM, UNESCO, UNICEF), de la OEA (BID). No en vano se trata de la institucionalidad que tiene sumergido al pueblo colombiano y a los demás pueblos de América latina y del mundo, en la miseria, la ignorancia, la prostitución, el narcotráfico, el terrorismo. ¿Qué otra cosa se puede esperar de un lobista y operador político al servicio de los intereses del gran capital y del sionismo internacional? Sólo la estupidez rampante que otorga “santidad” a una sotana puede esperar otra cosa.


ruby_7872@yahoo.es

lunes, 11 de septiembre de 2017

Irresponsables declaraciones del vicepresidente de Guatemala

Por Ilka Oliva Corado:

No reconozco al señor Cabrera como vicepresidente de mi país. Ni a él ni a ningún miembro del gabinete de la corrupción que ha infestado el gobierno de Guatemala.

Por haber aprovechado el río revuelto de las manifestaciones del 2015, él es vicepresidente de Guatemala, un puesto inmerecido, demasiado grande para una persona que no respeta a su pueblo. No es digno del lugar que ocupa. Él y toda la clica criminal que infesta el Estado de Guatemala no representan a nuestro país, representan a una mínima parte que votó por la continuidad de los saqueos, las empresas transnacionales, los feminicidios, las limpiezas sociales, la corrupción y el neoliberalismo; el patriarcado, el machismo y la misoginia en el país.



Un gabinete de marionetas que se ha atrevido a irrespetar a su pueblo, que lo abusa, lo tortura y lo desaparece. Un clan de ingratos que se ha atrevido a la injuria y a la mancilla.

Hay que explicarle con manzanas al señor Cabrera, que la migración de guatemaltecos hacia Estados Unidos es forzada, son obligados a abandonar su lugar origen, y a dejarlo todo para salvar sus vidas, para buscar techo y comida en otras tierras, porque el gobierno de Guatemala es un Estado fallido, corrupto y un saqueador que se ha olvidado de sus funciones básicas. No hay mayor culpable de estas migraciones que el Estado del país. Las migraciones son forzadas y en lugar de solaparlas, el señor Cabrera debería exponer la mediocridad de su gobierno ante la dignidad de los migrantes.

Ya quisiera el señor Cabrera, tener los arrestos de los guatemaltecos que migran sin documentos, ya quisiera tener las agallas para emprender una hazaña como esta, ya quisiera tener la dignidad de miles de migrantes que viven en Estados Unidos porque su país de origen les negó la vida. La vida.

El gobierno actual es un ejército de vasallos, que no merecen al pueblo de Guatemala y no merecen a los migrantes que los honran en el extranjero. Por eso es urgente que estos personajes impresentables salgan del gobierno, es urgente un cambio radical en el país, ya es tiempo que Guatemala tenga una oportunidad.

Escribo estas letras en nombre de miles de guatemaltecos que trabajan 3 turnos de lunes de domingo, para poder enviar las remesas que mantienen a flote al país. Porque son ellos los que mantienen respirando a Guatemala, son ellos, esos migrantes que fueron expulsados, los que levantan la cara y sacan el pecho por el país. No la horda de mequetrefes, corruptos, oportunistas, majeadores y vasallos que han infestado en gobierno del país.

Que sepa el señor Cabrera, que los migrantes indocumentados dignifican a Guatemala en el extranjero, algo que no ha podido hacer el gobierno. Un gobierno inoperante que es incapaz de brindar las condiciones para un retorno masivo de connacionales y mucho menos para detener las migraciones forzadas. Que sepa el señor Cabrera que sus declaraciones son vergonzosas y deplorables, dignas de una clica criminal que más temprano que tarde será expuesta en las plazas del país y enfrentará la justicia.

Que aprenda modales y respeto el señor Cabrera y que sepa que cada vez que hable de migrantes indocumentados tiene que lavarse la boca con jabón y piedra poma, porque son los que le dan de comer a él y a su familia.

ilka@cronicasdeunainquilina.com