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sábado, 31 de marzo de 2018

¿Qué son la Ciberpolítica y la Psicología social?


Por Norma Estela Ferreyra:

Pienso que hoy,  la psicología social no es tenida en cuenta por algunos políticos de Latinoamérica  y por eso, los Poderosos que influyen en su “Patio trasero” como nos dicen ellos, se han especializado en el tema.
Ellos, han aprendido cómo funciona el colectivo social sobre cada individuo que lo compone y por eso, necesitan monopolizar todos los medios de comunicación para ocultar y callar lo que no resulta conveniente que se sepa. Para mentir y mentir. Para poder dominar a la Justicia, con dinero o con amenazas y  hacer lo mismo con el Parlamento para lograr la sanción de leyes que remontan a la sociedad 100 años para atrás.


En fin, para que los tres poderes del Estado se transformen en una dictadura, cruel y mentirosa, que es dirigida por Ministros que nadie votó, pero que son colocados en el cargo por los Poderes extranjeros, para  que sea más fácil esclavizarnos. Pero que la gente siga creyendo que era necesario  y el presidente pueda victimizarse  frente a las cámaras y justificar  con mentiras y más mentiras, el rumbo del país. Cuando en realidad, el Jefe de Estado Argentino, es alguien a quien no le afectan las cosas que le digan o le griten, mientras sea conducido en autos blindados  y protegidos por fuerzas especiales.

Por lo general,  los Poderes Dominantes del Mundo, eligen a un presidente, que es puesto a como dé lugar en el cargo. Si  hay elecciones, habrá fraude y por si esto fuera poco, se analizará a los votantes  para influir en ellos, con espías de Internet y la complicidad del Facebook, que ya sabemos cómo opera. Esta es la psicología social que usa el colombiano Durán Barba, presente en todos los procesos desestabilizadores de Latinoamérica.

Se trata de analizar, cómo influyen los demás en una persona determinada, los  grandes grupos y los partidos políticos. Cómo se distorsiona la realidad y las personas son vigiladas, a través de sus expresiones en Whatssap, en Facebook  y  otras redes. Así trabajan los Trolls de Marcos Peña, el jefe de los Ministros de Macri.

Vamos a ver los que dicen los psicólogos sociales como Tomas Morales. Ellos dicen que la realidad social es algo que se construye colectivamente. Y para demostrarlo, cuenta que un psicólogo  entró a la clase pidiéndoles a los alumnos, en secreto cómplice, que dijeran que una recta de 40 cm era semejante a otra de 10 cm, para hacerles una demostración práctica. A continuación, hizo entrar a un alumno nuevo y cuando llegó el momento, dibujó las mismas rectas en la pizarra, e hizo la siguiente pregunta: ¿Creen Uds. que estas rectas son iguales?

Uno por uno, fueron  diciendo que sí. Al llegar al alumno nuevo, éste también dijo que sí. El profesor le hizo pasar a medir las rectas y al comprobar r que no eran iguales, el alumno se retractó. El profesor, le preguntó porqué había dado su primera respuesta y él le dijo que  por influencia del grupo. Así actúa el colectivo social sobre los inexpertos e ingenuos, es decir, entre los que no piensan por sí mismo.  Eso nos sirve para entender, que aún haya personas  ciegas, ante una realidad evidente, como ocurre con el bochornoso desgobierno de Macri y sus Ministros, que lo llevan a pasear como títere,  por los escenarios del mundo.

Para eso están los medios hegemónicos, y por eso, en mi país los medios opositores fueron barridos, a como dio lugar, mediante apresamientos a sus dueños o apoderamientos mafiosos de sus bienes.  Además, obligaron a despedir a periodistas y  amedrentaron a legisladores y jueces, para manipularlos. Hubo detenciones injustificadas de dirigentes obreros o simples opositores de destacada actuación pública, que fueron amenazados y encarcelados para callarlos. Al mismo tiempo, los hechos  delictivos del gobierno, como Odebrecht, Panama Papers y otros paraísos fiscales, son apañados por jueces corruptos.

Parece que el colectivo social, se deja atrapar fácilmente, por la maraña de mentiras que producen estos medios y los individuos que caen, son capaces de aplaudir que los gendarmes o policías, maten por la espalda a un niño, como ocurrió en estos días. Asimismo,  hordas de vecinos han intentado y linchado a jóvenes, por un hurto de celular en la vía pública  o  de denunciar a un vecino que poda  un árbol  y pasan de largo cuando ven  tirado a un niño pobre, que en situación de calle, no tiene quien lo proteja.

Esa realidad construida, se va creando en base al miedo, a perder el empleo, la jubilación, etc. y también, a través de mentiras o fomentando el odio entre los ciudadanos, para poder implantar “la mano dura” en las protestas sociales, aunque  en verdad, de lo que se trata es de ” represión  dictatorial”, por parte de las fuerzas policiales o de gendarmería.

La Ciberpolítica y manipulación en la Argentina, es esa realidad que construyen Durán Barba y Marcos Peña. El periódico Sur y Sur lo dice, claramente, así: “La afirmación realizada por el director ejecutivo de Cambridge Analytica (CA), Alexander James Ashburner Nix, frente a la cámara oculta de los investigadores periodísticos, generó un alto nerviosismo en las oficinas de la jefatura de gabinete en Argentina…..”  Y sigue:” La tensión, motivada por la difusión de los videos de CA, se profundizó cuando los funcionarios del gobierno admitieron que la empresa ofreció sus servicios pero que estos fueron rechazados….
Los interrogantes acerca de quién ofreció dichas tareas de consultoría, cuándo fueron realizadas  y quién/es fueron los responsables de recibir a los ejecutivos de CA, ha sido el tema central de discusión entre quienes participan de los grupos de manipulación digital asociados a Marcos Peña” 

“La investigación no sólo se refería a la manipulación de datos destinados a influir en el estado de ánimo y las pasiones de los electores, sino que también exhibía la capacidad de “operar en las sombras”, a través del potencial envío de “chicas de Ucrania” (mecanismo conocido en la jerga, como “trampas de miel”) a eventuales adversarios políticos, para filmarlos y difundir material comprometedor por Internet. La presentación del informe del Channel 4, señala que “los ejecutivos se jactaron de que CA y su empresa matriz Strategic Communications Laboratories (SCL) habían trabajado en más de doscientas elecciones en todo el mundo, incluidas las de Nigeria, Kenia, República Checa, India y la Argentina” Y yo me pregunto:¿Fue en el 2015? Recordemos también, la estrategia de querer involucrar a Néstor Kirchner, después de su muerte, con una falsa amante,  cuando en realidad todo era falso. Miriam Quiroga, había asegurado por TV que trabajó como secretaria del ex presidente y presenció el traslado de bolsos con dinero. El juez determinó que nunca ocupó ese cargo y que "el hecho no ocurrió". La ex pareja de esta mujer, declaró que hizo la denuncia para promocionar un libro. En esto de la psicología social, los asesores del gobierno de Cambiemos son expertos, pero son descubiertos a menudo, aunque cuando esto ocurre, ya ha sido distorsionada la realidad  social que era el objetivo a cumplir.

Por lo que la ingenuidad de nuestro pueblo que ignora estos manejos mafiosos, nos podría  llevar a una nueva catástrofe económica y política.-
normaef10@hotmail.com

miércoles, 7 de junio de 2017

Colombia La paz ante el asedio de las Leyes de Dios, Del Estado y Del Mercado

Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez

Decisiones como las que ha tomado la corte constitucional respecto al pacto político de paz negociada, ya suscrito entre el estado y la insurgencia; la insistencia de los líderes de grupos político-religiosos por limitar derechos; iniciativas para favorecer a responsables de delitos atroces de paramilitarismo o corrupción con medidas especiales de reclusión, rebaja de penas o; la continuidad de contratos con empresas cuestionadas por violaciones a derechos, advierten de la existencia de tres tendencias en la concepción que orienta y somete a confusiones y estrategias de poder la vida judicial del país.


 Las tres se mezclan unas veces para complementarse, otras para subsidiarse y por solidaridad de poder y en el actual momento de tensión, ante la polarización a la que quieren devolver al país algunos sectores con la falsa disyuntiva guerra-paz, que ya está superada, queda al descubierto una disputa entre fuentes distintas en el orden discursivo y modos de acción, reconocible cada una a través de sus temas y defensores. La primera es la Ley de Dios, que en el siglo XXI ha reaparecido con fuerza, en buena parte por la cooptación del estado por el mercado que envió a la miseria a millones de personas y provocó el desmonte de los sistemas de gasto y asistencia social, lo que fue aprovechado para reconducir la desesperanza hacia la fe. Esta concepción es defendida por cientos[1]  líderes de congregaciones religiosas (pastores y de obispos), con representación en el gobierno, las cortes de justicia, el congreso y los medios, desde donde promueven el regreso del debate moral que pone en retroceso derechos y conquistas ya logradas, a la vez que fomenta temores al desconocido y pasiones por lo imponer lo propio.

La segunda es la Ley del Estado Laico, defendida por sectores progresistas,  intelectuales, sectores políticos minoritarios y la gran mayoría de organizaciones sociales que resisten contra las políticas del estado, que aceptan la existencia de un mundo cambiante movido por intereses de emancipación y deseos de libertad. En común en esta concepción se entiende el derecho como instrumento de regulación social y protección de derechos conquistados. Y la tercera es la Ley de las Mafias, que defienden sus conquistas a base del terror y consideran que el derecho es una mercancía a la que pueden acceder según su deseo personal, porque como todo conocimiento o cosa material la ley es un objeto de mercado que tiene precio y otorga el beneficio a quien pueda pagarla, y permite comprar inclusive a jueces, magistrados, funcionarios, condenas, vidas humanas y gobiernos.

La ley de Dios, es invocada para negarse a aceptar que el viejo régimen, de la constitución de Núñez de 1886, fue derrotado por las convulsiones sociales, civiles y armadas, cuyo punto de encuentro fue la Asamblea Nacional Constituyente que forjó la nueva constitución de 1991, que, abrió la puerta al estado moderno, respetuoso de los otros, de sus derechos y sus conductas, dejando atrás al antiguo régimen confesional en el que el estado estaba entregado al sagrado corazón, la política al frente nacional liberal-conservador y la vida personal a los prejuicios morales de los capataces de las fincas. De la puesta en escena política de la ley de Dios, para entorpecer derechos, no son responsables sus feligreses, que también hacen parte de los sectores vulnerados, excluidos y marginados por el poder.

Sus responsables hay que buscarlos entre congresistas, magistrados, gobernantes y directivas de instituciones que no separaran su fe personal y prejuicios de su oficio y a veces convierten sus despachos en capillas de oración, izan las banderas de fe de los cruzados, celebran oficios religiosos en nombre de las instituciones, fomentan la segregación en nombre de la hermandad y maldicen a quienes no acogen sus mandatos, sin precaución por entender que sus comportamientos violentan derechos, irrespetan y ofenden la conquista común llamada laicidad, consignada en la constitución que a pesar de ser agredida con frecuencia trata de afianzar el estado moderno, diverso y plural.

La ley del Estado, de carácter civil, se funda en la construcción humana de la justicia. Reconoce la historia de los pueblos, su fuente es la razón y funciona separada de todo prejuicio, reconoce a la ética no a la moral y juzga sin distinciones. Aunque es la única con validez efectiva, su aplicación resulta débil, por la inexistencia de un real estado de derecho, obstaculizado justamente por la solidez de las otras leyes. Es la ley que fundamenta sus actuaciones en la justicia material y reconoce a los derechos en la base de sus decisiones. Acoge los resultados de luchas sociales y sus formulaciones son técnicas, objetivas e imparciales con el fin de regular la convivencia y además contiene la letra y espíritu de los grandes aportes universales de protección de la vida humana y del planeta.

Es la ley que debe imponerse en el estado de derecho, más ahora que su capacidad es requerida para que el estado en cada uno de sus poderes entienda y aprehenda que los pactos políticos, como el acuerdo de paz entre el estado y la insurgencia, tiene esencia política y la ley del estado ha de ser el instrumento de garantía, no al contrario, máxime cuando al amparo de la ley de dios se produjo la derrota electoral del primer acuerdo, y que sus líderes tratan de cobrar para poner en retroceso la paz negociada.

La tercera ley que impera en Colombia con fuerza suficiente para provocar daños irreversibles, bien porque esta incrustada en el estado o por su alcance afirmado en las reglas del mercado, -para el que nada es legal o ilegal-, es la ley de las mafias, asociada a una idea de ley de la selva, del más fuerte, extendida a través de esparcir horror y sufrimiento, con la astucia del que delinque y sabe tapar o borrar las huellas de su crimen. Esta ley fomenta el espíritu mafioso y criminal del todo vale, del astuto, el cínico, el perverso que desconoce toda construcción humana colectiva, se hace y aplica con base al interés propio de un sector, grupo o cofradía que invalida lo que sea para imponer lo suyo.

La existencia entrecruzada de estas tres concepciones ponen en tensión el valor de la ley impidiendo consolidar un estado de derecho real, solido, legítimo y capaz de responder en democracia a los retos que plantea este tiempo de complejidades, de interconexiones que superan todo limite previsto y de creación colectiva de una paz estable y duradera. El primer paso para todas las concepciones es abandonar su ideologización respecto al espíritu contrainsurgente que provoca odios y discriminaciones, al tiempo que el estado emprenda la tarea de imponer para todos los poderes, instituciones y funcionarios, la soberanía del derecho de concepción civil y laico, que es único con capacidad para representar legítimamente a la nación entera y fomentar la protección y respeto por los derechos humanos. Solo de esta manera se podrá garantizar el transito no otra vez del antiguo régimen a la sociedad moderna, si no de la guerra a la paz con plenos derechos.

El objetivo común tiene que ser el de crear una cultura de la legalidad que fomente la convivencia democrática, sirva para recuperar el valor de la vida como esencia de toda actuación humana y contribuya a reconstruir las instituciones y aceptar con respeto la ley como norma fundamental de garantía para que Colombia no sea una buena noticia para turistas, sino una maravillosa realidad para vivirla con paz y dignidad.


mrestrepo33@hotmail.com