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martes, 25 de agosto de 2020

Huracanes, terremotos y pandemia en Puerto Rico



Por Dr. Carlos Pérez Morales:
En los pasados años las Islas de Puerto Rico han pasado por una serie de fenómenos naturales que han causado desastres, muertes y desasosiego en la población.
En los días 19-20 de septiembre de 2017, el catastrófico huracán María pasó sobre nuestras Islas, con categoría en los altos 4 (en una escala de 5), y vientos de 156 mph, El mismo dejó sobre Puerto Rico 40 pulgadas de lluvia en 24 horas. Sus poderosos vientos causaron la destrucción de miles de viviendas, comercios, hospitales y otras importantes estructuras. La mayor pérdida que causó fueron las más de 5,000 muertes que produjo. Sus intensas lluvias causaron inundaciones, derrumbes y ríos y quebradas desoldados. Lo peor de la situación fue la total pérdida del servicio eléctrico, el cual tardó un año en restablecerse.
El huracán María, por el daño causado, regresó a Puerto Rico a la década de los cuarenta (40).


En el año 2020 sucedieron una serie de terremotos en el Sur-Oeste de la Isla. El día 7 de enero ocurrió un movimiento telúrico de magnitud 6.4. El mismo causó destrucción de vivienda, estructuras comerciales, escuelas e Iglesia. Su epicentro se localizó al Sur de pueblo de Guánica, pero afectó los pueblos circundantes de este municipio, incluyendo la Ciudad de Ponce. Este temblor causó sólo una muerte, porque a un hombre le cayó una pared encima. Como consecuencia de este terremoto se han producido miles de réplicas en todos los meses que van del año.  Algunas de estas réplicas se han sentido en toda la Isla.

Estos terremotos causaron que miles de personas tuvieron que refugiarse al aire libre. Las personas de otros pueblos le ayudaron con alimentos, medicinas, ropa y cubrieron otras necesidades. Muchos médicos, alguno de ellos especialistas, le brindaron sus servicios gratuitamente.

Cuando el gobierno entró en acción, la corrupción no se hizo esperar. Políticos y otros funcionarios activistas se presentaron con ayudas, desplazando a los verdaderos funcionarios públicos a quien les tocaba esa tarea. Hay indicios de que la corrupción y el derroche de dinero llegó hasta altos directivos del gobierno, incluyendo la gobernadora Wanda Vásquez.

Como en todos los países del mundo, Puerto Rico ha sido afectado por el virus SARS-Co-V2 que causa la enfermedad del COVID-19.

La gobernadora Wanda Vázquez tomó medidas de contención inmediatamente, cerrando todas las operaciones económicas, manufacturera y gubernamentales. Sólo podían abril las farmacias, los supermercados y los bancos. Estas medidas fueron tomadas cuando apenas se habían reportado 5 casos de ellos, siendo tres de ellos importados.

La gobernadora nombró 2 grupos para que le asesoraran sobre la pandemia: el primero, un grupo de médicos especialistas y después nombró un grupo asesor económico. Al principio, los contagios con la enfermedad del COVID-19 crecieron lentamente. La gobernadora, presionada por el grupo asesor económico, decidió permitir la apertura de la economía. La apertura se hizo con un proceso de etapas. Al abrirse la economía y el gobierno, los casos de la enfermedad del COVID-19 se duplicaron en poco tiempo.

Esta vez fueron los jóvenes quienes abandonaron las medidas de precaución, asistiendo a los bares, las discotecas y realizando actividades multitudinarias donde no se guardaban las medidas de precaución. Como consecuencia, la gobernadora impuso algunas medidas restrictivas, incluyendo en los centros comerciales, los restaurantes y las playas. Aún no sabemos qué resultados tendrán estas medidas de precaución.
Si además consideramos la politiquería que existe todo el año en Puerto Rico, podemos pensar: ¿Qué más nos va a pasar?
Geógrafo/Historiador
carlosperezmorales@hotmail.com


jueves, 4 de julio de 2019

Cuando empezará el cambio climático sobre nuestro planeta



Por Dr. Carlos Pérez Morales:
La pregunta es retórica pues el cambio climático ya está ocurriendo. El cambio climático ya está causando algunos desastres sobre nuestro planeta.  Entre estos desastres se encuentran, un aumento en la temperatura global de la Tierra, el derretimiento de los casquetes polares, un aumento en el nivel del mar, la acidez de los océanos, erosión den las costas, la desaparición de algunas especies.

La intensificación de los ciclones, la emigración de muchas especies y unas condiciones climáticas anómalas como sequías extremas, incendios forestales, inundaciones o escasez de alimentos que para cientos de millones de personas podrían ser solo los primeros síntomas del cambio climático.


 Se han observado cambios en los extremos de temperatura consistentes con el calentamiento en las capas bajas de la atmósfera. (Oroza, 2011).  En nuestro planeta se han disminuido el número de noches frías y con escarcha, mientras que han aumentado la frecuencia de días y noches cálidos y de olas de calor. Cuando hablamos de Cambio Climático nos referimos a un aumento irregular en la temperatura del planeta. 
El mismo es causado por el efecto de invernadero. El efecto de invernadero ocurre cuando los rayos que rebotan de la Tierra no pueden salir a la atmósfera y se acumulan antes de llegar a ésta. Entre los gases que producen el efecto de invernadero están: el Bióxido de Carbono, el Ozono.  el Vapor de agua, el Metano, el Óxido de Nitrógeno.

La producción y manufactura de muchos artículos libera gases de invernaderos como el Bióxido de Carbono y otros El uso de combustibles fósiles como el petróleo y sus derivados, producen emanaciones de gases de invernadero. El automóvil es una de las principales fuentes de la liberación de estos gases a la atmósfera.

El cambio climático también afecta a los océanos y mares. El intercambio de calor entre el mar y la atmósfera ha provocado cambios en los vientos y en fenómenos tales, como El Niño-Oscilación Austral, lo que afecta a su vez, las corrientes y las olas oceánicas.

En la Conferencia de París sobre el Clima (COP21), auspiciada por las Naciones Unidas y celebrada en diciembre de 2015, 195 países firmaron el primer acuerdo vinculante mundial sobre el clima. Para evitar un cambio climático peligroso, el Acuerdo de Paris establece un plan de acción mundial que pone el límite del calentamiento global muy por debajo de 2 ºC.

A pesar de lo muchos que se habla sobre el calentamiento global, los estados no se toman las medidas de resiliencia necesarias para evitar este fenómeno.  Los países que no tomen estas medidas pagaran un elevado costo económico. El acuerdo de Paris fue firmado por Estados Unidos y China. Este acuerdo fue renunciado por el presidente Donald Trump tan pronto asumió la presidencia. Se rumora en los pasillos del Capitolio de Washington, que Donald Trump retiró a Estados Unidos de este Acuerdo por presiones de las empresas petroleras y carboníferas.  Las mismas fueron contribuyentes en su campaña política.

Geógrafo
carlosperezmorales@hotmail.com

sábado, 27 de octubre de 2018

El barniz se descascara


Por Carolina Vásquez Araya:

Las reacciones lo dicen todo frente a la ola migratoria latinoamericana

Los fenómenos migratorios forman parte ineludible de la historia de la Humanidad. Múltiples motivos han generado desplazamientos de grandes conglomerados humanos desde que aparecieron sobre la faz de la Tierra: sequías, inundaciones, invasiones, pestes y hambrunas han obligado a comunidades enteras a buscar refugio en otras latitudes. Por lo tanto, es preciso observar el fenómeno desde una perspectiva más amplia y no como un problema puntual de un país o una región determinados.


Las recientes oleadas de migrantes procedentes de países en crisis han impactado a quienes, con una mezcla de solidaridad y repudio, ven a las familias en tránsito o en proceso de convertirse en residentes permanentes como una amenaza latente, sobre todo cuando esos movimientos migratorios son masivos y objeto de gran atención mediática. Pero también existen migraciones lentas y sostenidas, como las procedentes de los países más afectados por la miseria y la violencia, cuyos habitantes van escapando en un goteo constante hacia tierras más prósperas buscando aquello que su patria no les brinda.

Nada hay más injusto como el rechazo hacia quienes por necesidad abandonan su tierra, sobre todo si está basado en la ignorancia y el prejuicio. Para comprender la dimensión del drama humano implícito en una migración forzada por el hambre y la violencia, es preciso acercarse y conocer cómo el miedo y el instinto de supervivencia son fuerzas tan poderosas como para inducir a una familia a enfrentar los riesgos de una ruta desconocida y plagada de obstáculos. La criminalización de los migrantes por parte de líderes de países poderosos –el caso Trump y sus mensajes de odio y racismo hacia los pueblos latinoamericanos- no hace más que provocar un eco destructivo en ciertos sectores de la sociedad, tanto aquella perteneciente a los países que experimentan el fenómeno de paso como de ingreso de migrantes, ambos temerosos de la amenaza implícita en todo lo que escapa a su visión conservadora y proteccionista.

Esta falta de empatía es claramente perceptible en un amplio sector de la sociedad estadounidense, pero también en ciertas capas medias urbanas de los países afectados, cuya aparente sensibilidad humana desaparece ante la vista de la cruda realidad de sus periferias, en donde se hacen visibles los estragos de la corrupción, la desidia gubernamental y la indiferencia ciudadana. En países con elevados indicadores de desigualdad, pobreza, violencia y desnutrición, la huida hacia otros horizontes es casi inevitable y termina siendo el resultado obvio de la falta de oportunidades y del círculo vicioso de una miseria abrumadora.

En esta era de la comunicación instantánea y ante el desarrollo de los procesos migratorios masivos en algunos países de la región, llama la atención la abundancia de comentarios xenófobos y racistas contra quienes arriesgan su vida y la de sus hijos en la búsqueda de una vida mejor. Al parecer, olvidan su propio origen –producto de otras migraciones con similares motivos-, reniegan de sus ancestros y con ello hacen evidente que el lustre de barniz de solidaridad y empatía se descascara ante la menor amenaza a su marco de valores y estilo de vida. Muy pocos habitantes de este continente pueden considerarse plenamente pertenecientes a su territorio. Las migraciones europeas, asiáticas y africanas han poblado, mezclado y asentado sus reales en estas tierras pródigas de las Américas. Las pretensiones de pureza étnica o nacionalismos herméticos son por lo tanto cada día más insostenibles y absurdas, pero sobre todo aterradoramente inhumanas.

elquintopatio@gmail.com