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miércoles, 22 de julio de 2020

El líder y el topo



Por Juan Pablo Cárdenas S.:
El fin de semana pasado se cumplieron 49 años desde la nacionalización del cobre. Colosal Iniciativa del presidente Salvador Allende que fuera aprobada por la unanimidad de los miembros de poder legislativo, en un tiempo en que los desacuerdos políticos eran extremos, tanto que más tarde nos condujeran al Golpe Militar de 1973. Hasta hoy, poco se entiende que se pudiera alcanzar aquel consenso parlamentario, desafiando todas las presiones de las grandes compañías mineras extranjeras, del gobierno de los Estados Unidos y de aquellos empresarios que temían que la Unidad Popular pudiera emprender otras estatizaciones que también se hacían necesarias.


La explicación es relativamente sencilla: primó el interés nacional y se impuso el verdadero liderazgo de un mandatario que había hecho de la recuperación de nuestro metal rojo uno de sus principales objetivos y compromisos. Estamos ciertos que la derecha de entonces se resignó a apoyar la propuesta de La Moneda, en reconocimiento de la inmensa popularidad que tenía esta decisión soberana, además de sufrir un descalabro electoral si se oponía a tan sentida aspiración. Lo propio aconteció con aquellos sectores que poco antes habían favorecido la “chilenización” del cobre, una verdadera entelequia destinada a atenuar la irritación de la Casa Blanca, la que –apenas asumido Allende- empezó a promover y financiar su derrocamiento.

Con esta efeméride se nos ocurre que esta nacionalización habla de un Allende líder y visionario, cuyas solidas ideas y consecuente vida pública lograron permear transversalmente a la política al grado que sus más feroces detractores tuvieran que brindarle apoyo finalmente a su iniciativa. Muy a regañadientes, sin duda, por lo que después de esta Ley se pusieran su derrocamiento porque ya veían prácticamente imposible vencerlo mediante el sufragio.

No hay duda que los grandes cambios siempre obedecen a procesos sociales y culturales, pero también a la existencia y férrea voluntad de los más lúcidos y legítimos representantes del pueblo, como sensibles intérpretes de la evolución histórica. De allí que los grandes líderes y conductores de perpetúen en la conciencia de las naciones y su prestigio trascienda a todo el mundo. Ejemplos de ello hay muchos, pero el caso de Allende es el más significativo no solo en Chile, sino de toda nuestra región.

A 49 años de aquel magno acontecimiento, desbaratado posteriormente por la dictadura cívico militar de Pinochet, el actual Congreso Nacional discute sobre la posibilidad de sustraerle apenas el 10 por ciento de los multimillonarios fondos en manos de las administradoras previsionales (AFP). A objeto nada más de que las abrumadas víctimas de la pandemia, del desempleo y el hambre puedan aliviar sus aflicciones y se pueda mitigar en algo la grave situación social y sanitaria del país.

No se trata, por supuesto, de nacionalizar o siquiera chilenizar las AFP como se hizo antaño con los yacimientos de cobre. Solamente se persigue echar mano a algunos recursos de ese inmenso patrimonio derivado del ahorro forzado de los trabajadores chilenos, en el que ha llegado a reconocerse como el más lucrativo negocio consumado después de que el estado chileno decidiera privatizar el sistema previsional con una ley concebida, como se sabe, por un hermano del actual gobernante. Dineros que no se necesitaría distraer si la clase política actual decidiera abrir las bien provistas arcas de nuestras reservas en el exterior, que contienen recursos más que suficientes para encarar la crisis sanitaria y emprender la plena recuperación de la economía nacional.

O si tuviéramos en La Moneda a un presidente de la estatura de Salvador Allende y no a un verdadero topo tan ampliamente repudiado por el pueblo, según lo señalan todos los sondeos de opinión pública. Quien que se aferra al poder valiéndose del estado de calamidad decretado por él mismo, a expensas también del temor que el coronavirus y la publicidad oficial le han impuesto a la población a fin de confinarla. Disponiendo de toda suerte de leyes y decretos ad hoc, pero sobre todo recurriendo a la represión de las FFAA y las policías que ofician de cancerberas del régimen vigente y de su ilegítima Constitución de 1980. En uno de los diez países más desiguales del planeta, con una concentración pavorosa de la riqueza y en el descubrimiento real, ahora, de aquellos millones de pobres por años ocultados por los gobernantes de toda la postdictadura.

Si; se dice que todos los seres humanos tenemos grandes similitudes con el reino animal. Incluso algunos creen que las mascotas terminan pareciéndose con el tiempo a sus amos, o viceversa. En las redes sociales circulan parecidos asombrosos al respecto, y no en vano ha habido gobernantes tildados de leones, perros, caballos y otras especies animales, además de las consabidas ratas que pululan habitualmente en la política.

En este sentido, Piñera a lo que más se asemejaría es ciertamente a un topo, un minúsculo mamífero que vive bajo tierra y que con la evolución natural ha perdido la vista y el oído, pero que con sus cortas patas hace gala de una voracidad inmensa, como que llega a comer por día el equivalente de todo su peso. De uñas poderosas y bien dotadas para cavar bajo tierra. Repugnante, como nos dicen otros, a pesar del respeto que le debemos a todas las manifestaciones de nuestra prodigiosa naturaleza. Incluso a la apariencia de un roedor que donde más le gusta vivir, según los biólogos, es los espacios subterráneos de Norteamérica. Especialmente de Estados Unidos, nos suponemos.

¡Vaya que distancia es la que se expresa entre un Allende y Piñera! Pero qué enorme asimetría se comprueba también entre los políticos de ayer y de hoy, aunque debemos reconocer que algo auspiciosamente está pasando con el quiebre de los partidos de derecha, la vertiginosa decrepitud del conjunto de estas y otras colectividades y las que podrían ser prometedoras decantaciones de las izquierdas. No es que el futuro de Chile esté a la vuelta de la esquina, por supuesto, pero tal parece insinuarse un buen porvenir en la rabia acumulada por el pueblo y el irrefrenable proceso de movilización social que se avecina.

Patético, por lo mismo, nos parece, que uno de los jefes de los partidos oficialistas haya invocado a su sector a “obedecer al presidente de la República, aunque éste sea feo, chico y tonto”. Lo que, más que indignación, irremediablemente nos ha producido hilaridad, pero también rubor por la suerte actual de Chile.
juanpablo.cardenas.s@gmail.com

domingo, 9 de junio de 2019

José Pepe Mujica



Por Jorge Aniceto Molinari:
Cuando en setiembre del 2013, el entonces presidente José Mujica, hacía su exposición ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), no fueron pocos los amigos que me felicitaban porque el presidente de la República había abordado a nivel del mundo aquellos puntos por los cuales venía bregando en cada una de las oportunidades que me era posible.

No faltó quién a nivel de chanza me dijera: “se lo redactaste vos” y en verdad que me entusiasmaba que al fin los centros de la crisis irreversible en la predominancia del modo de producción capitalista eran abordados en el estrado de la máxima Institución ecuménica; antes lo había intentando con una carta dirigida al entonces presidente electo Barack Obama, de la que no había obtenido respuesta (*).


No conozco las causas por las cuales el entonces presidente Mujica llegó al foro de la ONU con un planteo que iba al corazón de la crisis y luego no volviera sobre él. Tampoco he tenido oportunidad de conversarlo directamente con él o con sus allegados más próximos. Me consta que están ahora en otra cosa, incluso su agrupación política ha venido reivindicada la renta básica universal, que si bien puede ser en determinadas circunstancias un paliativo como lo son las estatizaciones o las propias cooperativas cuando se cierran las posibilidades de trabajo a resolver en una coyuntura, no son las que en su momento planteó en la ONU. Y esto porque no son una solución en si misma cuando la crisis llega al funcionamiento de todo el aparato productivo.

¿Qué es lo que más duele de todo esto?: que la crisis avanza y la necesidad de un programa para resolverla e iniciar una transición es imperiosa.
En el Uruguay, la segunda planta de celulosa de UPM, y el restablecimiento a pleno de las líneas centrales del ferrocarril, auguran el poder tirar la crisis para adelante. No es sencillo porque los cuestionamientos tienen base en muchas cosas que hoy están pasando con el medio ambiente aún cuando no tengan una respuesta alternativa para poder hacer funcionar al país en las condiciones actuales de un cierto crecimiento dentro del capitalismo, lo que no es poco comparado con la crisis que nos rodea particularmente en Brasil y Argentina.

A lo que hay que agregarle el deterioro general de la economía, que no se detiene en las fronteras de ningún país. Es cierto el éxito de Trump parando el no crecimiento de su PBI (Producto Bruto Interno) y obteniendo una reactivación superior al 3% no es poca cosa, pero si analizamos a costa de que se ha obtenido, llegaremos sin dificultades a la conclusión de que los próximos meses pueden llegar a ser dramáticos, aún con la reelección. Con los episodios además de la industria de guerra que como todos los demás conglomerados industriales importantes no solo están radicados en EE.UU. y su manejo político forma parte de la constante agravación de la crisis.

Sé también que los economistas de más renombre y los dirigentes políticos más destacados no gustan hablar de esto temas. Hacen descripciones y diagnósticos, pero omiten hacer proyecciones para la aplicación de sus posibles propuestas o a lo sumo describen un mundo ideal.
El gigante asiático y su partido Comunista, empujan la economía capitalista mundial, pero somos contestes que eso tiene límites y que ya no están tan lejano.

No se puede mover el aparato productivo con el objetivo de la rentabilidad si la organización económica del mundo está regida por la predominancia capitalista que se aferra al juego de las monedas y de los impuestos al consumo, al trabajo y a las pensiones, mientras las economías se endeudan cada vez más y los paraísos fiscales no paran de crecer en su aumento demencial.
Mujica en la ONU atacó esos centros, muchos en el mundo lo aplaudieron, pero aún no existe la voluntad política de abrir el debate sobre esos temas.
Mientras tanto sin llevarse un centésimo a sus bolsillos ha demostrado ser un pésimo administrador en las normas que el capitalismo exige para su funcionamiento, aún cuando hoy este esté lleno de vicios y costumbres que lo envilecen permanentemente.

Cuando la Presidencia del Dr. Jorge Batlle –tampoco él se llevó un centésimo a sus bolsillos- ocurrió algo similar con otro signo, la economía bancaria era un caos y los millones pasaban por los asientos contables –públicos y no públicos- rumbo a los paraísos fiscales, sin que el gobierno atinara a ninguna medida, y lo más grave aún es que los economistas y políticos que estaban en el centro del problema tampoco atinaban a nada.

Recordemos que una de las grandes virtudes del gobierno de Batlle es que, perdido por perdido, haber confiado la conducción del país para encarar la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a un líder sindical del gremio bancario: Juan José Ramos, que asociado a un líder político moralmente sano: el Dr. Alejandro Atchugarry, y un excelente equipo, encararon con fuerza y energía la defensa de la economía del país en esas negociaciones.

Pero entonces como ahora hablamos de lo inmediato, como por ejemplo el déficit fiscal, pero no hay una sola idea de cómo encarar una realidad que inexorablemente comienza a mostrar sus rasgos negativos.
Mujica en la ONU insinuó un camino, pero en la vida ha transitado otro. Lo grave es que aquí en el Uruguay el Frente Amplio en el gobierno no está en condiciones de ser sustituido con ventajas para el país, es más, la campaña electoral actual tiene un objetivo, todos quieren aumentar sus cargos en el aparato político del Estado, pero nadie honestamente en la oposición pretende la ejecución de las políticas con un candidato presidencial creíble.

Ahora no es sólo un fenómeno nuestro en el Uruguay está pasando prácticamente en una enorme cantidad de países. En EE.UU. ocurre con Trump y se va a agravar cuando las condicionantes de su política actual acentúen la crisis de los conglomerados empresariales multinacionales que tienen su matriz de origen en ese país. En Argentina con Cristina Fernández que pone el centro en que la economía argentina se debe amurallar como la de EE.UU. o la crisis de Bolsonaro en que frente a los cuestionamientos ha recordado que es militar y no político y que en ese marco no tiene respuestas razonables a las inquietudes de los empresarios que primero respaldaron a Lula y luego lo derribaron y hoy no ocultan su malestar.

Con esta realidad, seguimos afirmando que están todas las condiciones humanas y tecnológicas para cerrar en paz la etapa de predominancia del capitalismo e iniciar una transición, para la cual se exige la construcción de una voluntad política plasmada en un programa. Programa sobre cuyos puntos fundamentales venimos insistiendo.
 (*) Carta a Obama:
Montevideo, 11 de diciembre de 2008.
Señor Presidente Electo
de los Estados Unidos de
Norte América.
Don Barack Obama
Presente.
Con mi mayor estima:
En mi condición de ciudadano de Uruguay, nacido en Paysandú hace 69 años, con 38 años de trabajo bancario ahora jubilado, y desempeñándome actualmente como Consejero Secretario Adjunto del Consejo Honorario de la Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias, con una extensa actividad militante, política y sindical en el ámbito de mi país, hijo mayor de un humilde carpintero, me tomo el atrevimiento que espero sepa disculpar, de dirigirme a Ud.

En primer lugar, para desearle el mejor gobierno posible, por su pueblo y por todos los pueblos del mundo.
No es mi deseo reclamar ni reivindicar nada. Todo lo que ha vivido la humanidad es importante; seguramente estudiosos de todas las ramas del saber científico encontrarán en ellas material para ayudarnos a transitar el futuro y harán justicia con cada uno de los hechos ocurridos y transcurridos.
Pero mi intención es llegar a Ud. para señalarle algunos aspectos que considero fundamentales para que la humanidad supere esta crisis que sin duda es la mayor de la historia.
Hay gentes que lo tienen todo claro; de un lado están los buenos y del otro los malos. -  No es mi caso. Pero sí creo que las circunstancias nos ponen a cada uno en situaciones de decidir, como en su caso, la suerte de millones de seres humanos.

Así como un médico debe decidir la suerte de su paciente, el presidente de los EE.UU., decide con sus acciones la suerte de millones de seres humanos en el planeta.
Mi preocupación es qué debe y qué puede hacer Ud. para cambiar en beneficio de la gente una situación tremendamente crítica de un avance prodigioso en materia científica en medio de la mayor crisis de la historia. 

Permítame pues en medio de la incredulidad de la inmensa mayoría de la inteligencia moderna, proponerle dos medidas que para mí son sustanciales para un giro en la historia humana.
Una, la necesidad de un signo monetario único universal, aspiración de Lord Keynes a la salida de la segunda guerra mundial. - Así como existe universalmente el metro, el kilo, el litro, debe existir una unidad monetaria única.
Sé que lograr esto es una dura batalla, pero vale la pena encararla, sobre todo para los pobres del mundo, que son en última instancia los que no tienen medios para defenderse de su manejo y resultan ser las víctimas de sus ajustes. -
La segunda, directamente vinculada con la primera, es la necesidad de cambiar radicalmente los sistemas impositivos del mundo. - La revolución técnico-científica permite hoy registrar totalmente los movimientos de dinero, y es sobre ellos que hay que aplicar la carga tributaria y eliminar los impuestos al consumo y al trabajo. 

Los inmensos recursos genuinos que este cambio impositivo genere podrán ser utilizados en beneficio de la humanidad y con la intervención democrática de la sociedad. Se estará entonces en condiciones de transformar en jardines, lo que hoy son las residencias donde padecen la mayor parte de nuestros hermanos. Se estará en condiciones de transformar la vida humana.
Claro está que para la aplicación de estas medidas necesitamos más que nunca afirmar una política plena de paz y democracia, de desarrollo de todas las instituciones que la sociedad se ha ido dando a través de su avance.

Estas medidas son las centrales, todo lo demás gira en torno a ellas; los paraísos fiscales, el lavado de dinero, la droga, la corrupción, la guerra, todas las formas de esclavitud, podrán ser controladas y superadas si el pueblo tiene estos instrumentos fundamentales para avanzar. 

La tremenda amenaza que para el mundo significa la actual crisis económica, con la fractura social más grande de la historia, que impide el acceso de gran parte de la humanidad a los formidables avances que se han dado en todos los campos del conocimiento, sólo puede revertirse volviendo a la economía real.
El ejercicio pleno de la libertad humana parte del equilibrio y la justicia del sistema económico, hoy como nunca antes en la historia humana un presidente de EE.UU., está en condiciones de dar pasos para un giro gigantesco en la historia de la humanidad.

He escuchado y leído sus discursos, creo en su palabra, y sobretodo en la emoción de su pueblo que también es el mío en tanto ciudadanos del mundo.
Lo mejor está por venir. Con todos mis respetos:

sipagola@adinet.com.uy