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sábado, 25 de julio de 2020

La letra, con sangre entra




Por Carolina Vásquez Araya:

Sustitución de paradigmas: el desafío planteado en función de un cambio inevitable.
Las sociedades necesitan reglas, de acuerdo con las cuales funcionan a partir de cierto orden y bajo determinados conceptos. En casos excepcionales, cuando se produce una repentina transformación de los sistemas vigentes o la ruptura de una línea establecida de normas y acuerdos, es preciso repensar los paradigmas –o el cuerpo de creencias, presupuestos, reglas y procedimientos que definen el comportamiento humano en todos los campos: la ciencia, la espiritualidad, las relaciones sociales- con el propósito de no perderse en una situación de caos y conflicto.


Hoy, la comunidad humana necesita reflexionar, como pocas veces, sobre las bases de su relación con el mundo, con sus semejantes y con su propia esencia. Su existencia ha experimentado un sacudón de enormes proporciones y, a pesar de no tener todavía la suficiente capacidad para captar la dimensión de su impacto sobre la vida presente y futura, sabe por intuición que se encuentra en un proceso de transformaciones radicales, aún desconocidas. Para las grandes mayorías es imposible abarcar la visión del bosque; de modo que, para conservar su estabilidad emocional, se enfocan en el árbol más cercano. De este modo, lo inmediato y lo conocido se convierte en una tabla de flotación ante la inmensidad de lo imponderable.

El desafío mayor ante el ataque de una pandemia capaz de poner de cabeza un sistema de vida considerado inamovible y cuyas bases de pronto parecen desaparecer, es comprender la necesidad de crear un nuevo orden de cosas. La crisis actual ha quitado muchos velos y, aunque ya sabíamos que ahí estaban, hemos intentado ignorarlos. Entre ellos, la poderosa influencia de un sistema económico rapaz y perverso, cuyos intereses resultan prioritarios e indiscutibles aun cuando las consecuencias de sus decisiones constituyan el sacrificio de millones de vidas humanas. Un sistema injusto al cual nos hemos plegado por comodidad. Por lo tanto, se nos plantea la urgencia de pensar, analizar, reflexionar y finalmente comprender que nuestro mundo ya no volverá a ser el mismo. Pero, sobre todo, cómo vamos a abrazar y conducir este cambio.

“La letra con sangre entra” o “Escena de escuela” es un cuadro pintado por Francisco de Goya y Lucientes entre 1780 y 1785, en donde el artista español escenifica un modelo de educación basado en la efectividad del castigo. Es, guardando las distancias, aquello que nos ha impuesto hoy eso que llamamos pandemia –conspirativa o no- de la cual deberemos extraer una dura lección: que no estamos en control de nuestro mundo. De hecho, lo que hemos intentado ignorar para tener una vida más gratificante y con visos o certezas de seguridad, hoy nos golpea en lo más preciado de nuestro entorno: la libertad relativa, la familia, la estabilidad económica.

Sin embargo, como de este fenómeno hemos de salir con un surtido de recursos más adecuados para el ejercicio de supervivencia, es imperativo comenzar por el cambio de paradigmas y, muy especialmente, un ejercicio de reeducación indispensable para reforzar nuestra salud mental, sin la cual ningún esfuerzo futuro resultará exitoso. En esta ruta se perderá, posiblemente, la noción de individualidad a la cual estamos tan acostumbrados, para sentar otro paradigma: que vivimos en un mundo de vasos comunicantes y dependemos de manera forzosa de las interrelaciones implícitas en un tejido social dinámico, sin las cuales nos será imposible superar el desafío del cambio.
elquintopatio@gmail.com


miércoles, 4 de diciembre de 2019

Colombia: Dylan y Brandon, no murieron, los mataron



Por Tony López R.:
Los resultados de la necropsia realizada a Dylan Cruz, según la Directora de Medicina Legal, Claudia García Fino, murió a causa de un impacto por munición de arma de fuego, que califica como homicidio.  Mientras que el joven militar Brandon Cely Pérez, se suicido luego de ser fuertemente reprendido y amenazado de llevarlo a un Consejo de Guerra y tomar represalias contra su familia por sus superiores, al negarse a reprimir a los manifestantes y apoyar el paro nacional. Esa terrorista amenaza lo llevó al suicidio y así lo denunció en su video que él hizo público. Fue con terror, amenaza y guerra psicológica, como    mataron a Brandon.


Ambos jóvenes dieron sus vidas a favor de un pueblo que clama justicia social y garantías de vida digna para sus compatriotas, o como los 18 jóvenes que murieron cerca de la vereda de Aguas Clara, en San Vicente del Caguán, Caquetá,  víctima de un criminal bombardeo por la Fuerza Aérea y que según testigos, refirieron a Noticias UNO,  tres de ellos rematados, tampoco eran 8 como había dicho la prensa, fueron 18,  ninguno era guerrillero y hasta hoy la única medida fue la renuncia del ministro de Defensa, Guillermo Botero. Impunidad plena y completa para los asesinos.

En Colombia las movilizaciones y paro contra el gobierno de Duque-Uribe, han sido absolutamente históricas y sus peticiones contundentes entre ellas las siguientes: la implementación y cumplimiento de los 6 puntos y el articulado de los Acuerdos de Paz de La Habana, hasta el momento solo se ha cumplido el 18 por ciento y el gobierno tiene la decisión de no cumplirlos. Retomar las conversaciones de paz, con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), y el desmonte de la criminal policía conocida como SMAD.


Iniciar un proceso judicial e investigación por las muertes, hasta hoy de 7 fallecidos, hay desaparecidos, pero no hay cifras, lesionados más de 700, y unos 600 detenidos todos por la represión del gobierno. El cese de la criminalidad contra los lideres sociales, comunales, gremiales, indígenas y afrodescendientes y contra desmovilizados de la FARC, de los primeros van más de 800 asesinados y de las FARC 170 y 38 familiares, incluido niños.
El Comité de Paro, no acepta las conversaciones por regiones y menos en un término de largo aliento, como plantea Duque, hasta marzo del 2020, ellos plantean el dialogo ahora.

Solo aceptan un dialogo bilateral del Comité de Paro y el gobierno, y no lo que proponen Duque y Uribe, de incorporar al gremio de empresarios y funcionarios del Estado y gobierno y del Comité de Paro, solo aceptan algunos sectores o sea excluyente de los gremios o sectores que el gobierno considera radicales. Dicen los líderes del Paro, que rechazaron esta propuesta del presidente Duque, porque sería un dialogo de YO con YO, estarían en minoría y por excluyente. 

El Comité de Paro debe tener la clara la idea, de que si se llegara a consenso   y acuerdos, incluido los de La Habana, ello supone cambios estructurales y por tanto, deben ser refrendados por una Asamblea Nacional Constituyente Corporativa, porque de lo contrario pueden ser modificados o eliminados por el Poder Legislativo o el Judicial, como precisamente sucedió con los Acuerdos de La Habana al no someterlos a una constituyente y convertirlos en una política de Estado, que debe ser el objetivo estratégico del paro.

Mientras la crisis política, económica y social se acrecienta los líderes políticos colombianos, no se preocupan por los problemas que confronta el pueblo en cuanto a salud, educación, vivienda, seguridad ciudadana, empleo,  pobreza, esos tema que son la causa y origen de la crisis actual, para nada le interesa, eso lo demuestra el ex presidente Andrés Pastrana, al atribuirle al ex presidente Juan Manuel Santos de ser el autor de las protestas, marchas y paros, con el objetivo de darle un Golpe de Estado a Iván Duque.

Mientras que por otra parte, el presidente Iván Duque y sus asesores continúan con la campaña, que es el gobierno de Venezuela, el culpable de la actual crisis y preparan y fomentan provocaciones  armadas en la frontera con la intención de crear un conflicto bélico en la zona de Arauca y Santander, Cúcuta,  para distraer la atención de la grave crisis  que atraviesa su gobierno y con la peregrina idea de convertirlo, en una conflagración internacional, que contaría con el respaldo de Estados Unidos y del mercenario Secretario de la OEA,  Luis Almagro.

Por el momento las manifestaciones y protestas continúan y el próximo Paro Nacional está convocado para el 4 de diciembre, y a él se le siguen sumando gremios y fuerzas sociales en mas de 600 municipios y los principales departamentos del país.
Periodista, politólogo, analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com