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viernes, 6 de noviembre de 2020

Donald Trump ante la imposibilidad de ganar la elección 2020

 Por Diego Olivera Evia:

Sin embargo, las entrevistas con 21 estrategas republicanos y demócratas, que han trabajado en campañas durante los últimos 30 años, indican que Trump necesitará algunos eventos de último momento en la contienda. Eso podría incluir un tropezón de Biden en la campaña, sentencias judiciales o tácticas republicanas que impidan los votos de los demócratas y un proselitismo republicano que genere electores que quizás no hayan contado las encuestadoras.

Además, según los estrategas, Trump tendrá que integrar a la campaña una disciplina que no ha tenido hasta ahora. Eso significa dar una idea contundente y ordenada de que está mejor capacitado que Biden para reconstruir la economía, mientras intenta resaltar el contraste con su oponente a quien ha presentado como demasiado izquierdista, desde el punto de vista ideológico, como para gobernar el país.

Exitoso.

Los republicanos han tenido éxito en registrar nuevos electores en estados como Florida y Pennsylvania. Eso podría ser importante para aprovechar una parte crucial de la estrategia del presidente en 2016: convencer a estadounidenses blancos de la clase trabajadora que no han votado antes.

“Quedan pocos días para cambiar la trayectoria de la contienda”, afirmó Sara Fagen, quien fue directora política de la Casa Blanca durante el mandato del presidente George W. Bush. “En este momento, la mejor oportunidad de Trump sería aumentar de manera drástica la votación entre los electores blancos no universitarios en el Medio Oeste industrial”.

Incluso los demócratas más optimistas señalan que esto es motivo de preocupación. 

“Esta vez, los republicanos se han enfocado, sobre todo, en aumentar el electorado”, afirmó Donna Brazile, quien coordinó la campaña presidencial de Al Gore en el año 2000. “En la práctica, los republicanos tienen una mejor operatividad que cualquier cosa que hayamos visto desde 2004”. 

Y no solo se trata de los electores de la clase trabajadora. Las encuestas señalan que, en algunos estados, a Trump le está yendo tan bien o un poco mejor con los electores negros y latinos que en 2016 contra Clinton. 

Biden presenta competencia en varios estados que Trump ganó en 2016: Arizona, Carolina del Norte, Georgia, Wisconsin, Pennsylvania y Michigan. Algunos sondeos también indican que Biden lleva la delantera en Florida, el cual desde hace mucho tiempo ha sido el territorio que han estado a punto de ganar los candidatos demócratas a la presidencia.

No obstante, cualquier camino hacia la reelección de Trump pasa por Pennsylvania, Michigan y Wisconsin. Es poco probable que gane sin al menos uno de esos tres estados descontentos de 2016 (y lo ideal es que sean dos), y cada día cambia cuál es el que le ofrece la mejor oportunidad.

La crisis del capitalismo en la Pandemia 2020

El capitalismo está en crisis. La pandemia podría cambiarlo para siempre, a favor de los trabajadores y los más necesitados.

El covid-19 ha puesto una lupa sobre las muchas desigualdades de la economía y la sociedad estadounidenses. Millones de estadounidenses todavía están sin trabajo. Las mujeres y los trabajadores de minorías se han visto particularmente afectados. Muchas personas no pueden pagar el cuidado infantil o la tecnología que sus hijos necesitan para el aprendizaje a distancia en la escuela.

El campo de juego no estaba nivelado antes, y el virus ha arrojado una nueva luz sobre las deficiencias de los sistemas económicos y sociales actuales, dijo Paul Collier, profesor de economía y políticas públicas en Oxford. El Foro Económico Mundial ya ha pedido un «gran reinicio» del capitalismo.

Es emblemático de la sociedad capitalista actual que grupos de personas se queden atrás, y es el trabajo de los legisladores tratar de arreglar eso.

La pandemia expuso las grietas en la red de seguridad social de Estados Unidos. Entrar a un «Estado de bienestar 2,0» podría estar más en sintonía con las necesidades de los trabajadores, dijeron los expertos.

«Estamos en un momento en el que el péndulo está [oscilando] hacia una visión más favorable de lo que puede hacer el gobierno», dijo Glickman.

Beneficios de desempleo mejor diseñados, programas para ayudar a las personas a regresar a la fuerza laboral y viviendas más asequibles podrían ayudar a aliviar la carga de esta crisis para los miembros más débiles de la economía.

Millones de personas han perdido sus trabajos en la pandemia, pero los beneficios de desempleo regulares a menudo no son suficientes para llegar a fin de mes, mientras que los alquileres consumen una gran parte de los ingresos en todo el país. A medida que la pandemia se prolonga, el hambre también es un problema cada vez mayor.

Además de eso, los trabajadores en trabajos que en su mayoría tienen salarios más bajos se han encontrado en riesgo de contraer el virus en su lugar de trabajo, incluidos casinos, plantas procesadoras de carne y almacenes de envío.

Pagar para reemplazar los salarios de estos trabajadores no será barato y probablemente significará que los impuestos tendrán que subir mientras se mantienen lo suficientemente bajos como para no sofocar los negocios, coinciden los economistas.

 Es una cuerda floja.

Periodista, Historiador y Analista Internacional

diegojolivera@gmail.com

domingo, 25 de noviembre de 2018

¿Ha surgido una fuerza de izquierda en Estados Unidos?

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

El reciente proceso comicial llamado de término medio en Estados Unidos por realizarse exactamente en la fecha intermedia entre una y otra elección presidencial, marcaron un punto de interés jamás visto en el planeta, dado que sus resultados podrían haber impactado de forma trascendente en la dinámica del sistema internacional, sin embargo resulta dudoso suponer que la mitad de la población electoral del país que es la que generalmente participa - aunque en esta ocasión hubo una cantidad superior de votantes- decidiera su opción motivada en hechos acecidos o que pudieran ocurrir fuera de las fronteras. Eso sí, esta vez – posiblemente más que nunca antes en la historia- el evento eleccionario fue considerado un referéndum a la gestión del presidente.


Los resultados han respondido a lo que se avizoraba previamente: los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes y algunos gobiernos estadales, al mismo tiempo que los republicanos confirmaron su favoritismo para retener su mayoría en el Senado.

A partir de estos resultados, se ha conjeturado mucho respecto del impacto que los mismos van a tener en el futuro inmediato del país, sobre todo en la capacidad que ha adquirido el partido demócrata para, desde el nuevo espacio conquistado, “torpedear” la administración de Donald Trump a fin de crearle contratiempos que impidan su reelección en 2020.

Por lo pronto, la nueva composición del Congreso podría derivar en una situación más de confrontación que de consenso en el funcionamiento del Estado y el gobierno. Trump incluso, ya amenazó con la posibilidad de cierre del gobierno federal si la ahora mayoría demócrata de la Cámara de Representantes no accede a aprobar los recursos para la construcción del controvertido muro en la frontera con México. Además de eso, se han comenzado a manifestar problemas de carácter estructural en la sociedad estadounidense que se profundizarán en el marco de este conflicto en ciernes y que ha producido el despertar de ciertos sectores, sobre todo de mujeres, jóvenes y minorías étnicas.

Aunque es poco probable que para América latina y el Caribe estos resultados puedan tener trascendentes implicaciones directas, es necesario decir que la obligatoriedad de Trump de encarar de otra manera el frente interno, le generará un mayor imperativo en esa área, lo cual podría redundar en la disminución de su atención hacia la región. Los cambios en la correlación de fuerzas en aquellos estados en los que existe una mayor población inmigrante podría ser también un elemento para considerar en este ámbito.

Aunque la diferencia en el voto popular de alrededor de un 7% es similar a la de la elección presidencial de hace dos años, la cifra que marca la tendencia más importante de cara a futuros procesos eleccionarios es aquella que señala que 62% de los que votaron por primera vez, lo hicieron por los demócratas. Muy probablemente, ello se deba a que estos hicieron una campaña basada en los temas que más preocupan a la población del país y que están en el centro del debate y de la gestión, el principal de ellos es el de la salud, pero también se verificó un gran activismo en torno a una agenda que giró en torno a asuntos como migración, seguridad social, represión policial, posibilidad de posesión de armas por parte de la ciudadanía, y las manifestaciones de misoginia, xenofobia y racismo de las que ha hecho gala el gobierno. En el manejo de estos aspectos, los demócratas tienen una indudable ventaja frente a los republicanos.

Algunas cifras son expresión de ciertos cambios que podrían estar verificándose en el escenario electoral estadounidense. Por ejemplo, la elección de una mayor cantidad de mujeres lo cual ha hecho que se llegara a que por primera vez, más 100 féminas accedieran a la Cámara, 105 demócratas y 19 republicanas, aunque esta última cifra es menor respecto de los anteriores comicios. Alrededor del 60% de las mujeres votaron por candidatos o candidatas demócratas y un poco menos de 40% por el partido republicano. 

En el caso de los jóvenes las cifras son todavía más apabullantes: el 67% de los menores de 30 años votó por los demócratas y el 58% de los que tienen entre 31 y 45 años. Estos indicadores, vistos a futuro tienen una proverbial importancia, sobre todo si se considera que el voto fuerte de los republicanos se concentra entre los votantes de más edad: aunque entre los de 50 a 59 años hay casi un empate, los mayores de 65 votan claramente por los republicanos.

La lectura de estas cifras señala algunas tendencias que deben conocerse y estudiarse. Por una parte, un sector importante de los votantes sigue apoyando a Donald Trump, el mismo se concentra en los estados del norte y medio oeste que es definida por los analistas estadounidenses como una zona “de clase trabajadora, blanca y sin estudios universitarios”. En esos estados, Trump ha logrado crear un núcleo incondicional de seguidores que determina el resultado de las elecciones, sobre todo en aquellos lugares donde la apatía sigue generando niveles bajos de participación. El discurso de Trump ha calado hondo en esas zonas donde 25 años de tratados de libre comercio y outsourcing han dejado condados enteros desolados. Sanders tenía un mensaje similar, pero desde una perspectiva diferente, sobre todo si se mira desde la visión de las soluciones propuestas, considerando que en Estados Unidos es difícil debatir sobre temas de política económica desde un punto de vista alternativo, aunque mucha gente que “ya no tiene nada que perder”, está comenzando a escuchar.

Por su parte, en el partido demócrata ha emergido un sector más liberal, entre quienes hay líderes que incluso portan un pensamiento más avanzado. Una de las preguntas que podríamos hacernos es si ¿ha surgido por primera vez un sector de izquierda en Estados Unidos? Algunos lo podrían considerar temerario y otros sencillamente ilusión o deseo, pero lo cierto es que las agrupaciones cercanas al senador Bernie Sanders (quien fue reelegido ampliamente en su distrito del estado de Vermont) han planteado un verdadero desafío al partido demócrata, toda vez que en 2016,fue sacado de competencia de manera ilegal en las internas del partido demócrata para favorecer a Hillary Clinton, cuando todas las encuestas lo daban ganador sobre Donald Trump o cualquier candidato republicano. La mayor parte de los aspirantes apoyados por Sanders en esta elección (alrededor de un 50% de los postulantes) triunfaron en las primarias y en la elección misma, lo cual fortalece la posibilidad de su candidatura de cara al 2020 creando un dilema al interior del partido azul que tendrá que decidir nuevamente a favor de Trump -sabiendo que pueden perder como lo hicieron en 2016- o aceptar a Sanders.

Sanders está agrupando en torno suyo a amplios sectores que sostienen un discurso muy avanzado en aquellos temas que preocupan a los ciudadanos, de manera particular en salud, migrantes y gasto social. Esta situación augura una confrontación no solo con los republicanos, sobre todo manifestará una fuerte disputa dentro del partido demócrata que es controlado, manejado y dirigido por un sector conservador, muy cercano al partido republicano con el que tiene muy pocas diferencias, sobre todo en materia de política exterior y de seguridad.

En general, podría decirse que hay un gran movimiento de jóvenes progresistas, sobre todo en las grades ciudades, cada vez más organizado y participativo, entre ellos figuran Justice Democrats, Democratic Socialist of America (DSA) y Movement for a People’s Party, que están respondiendo a las necesidades que plantean estos sectores juveniles.  Estas organizaciones están desarrollando políticas inéditas desde la perspectiva progresista entrando en aquellos lugares que, si bien son socialmente conservadores y tradicionales, están sedientos de que se desarrollen prácticas de justicia económica y políticas económicas y sociales que les interpreten, por ejemplo, en el Medio Oeste y en el cinturón industrial del centro noreste y en las zonas del Atlántico medio desde la costa atlántica al este de Wisconsin. Las ocultadas protestas y paros de sindicatos de profesores y maestros en Oklahoma y Virginia (estados de clara mayoría republicana) han sido un buen ejemplo de lo anterior.
Por otro lado, es importante mencionar el crecimiento que ha tenido entre los ciudadanos la popularidad de propuestas como la de un sistema de salud pública y universal, la legalización y regulación de la marihuana, y el rechazo a las invasiones militares de Estados Unidos en el extranjero, que son propugnados por estas organizaciones.

Sin embargo, a futuro habrá que considerar que la mayor resistencia a este nuevo movimiento progresista será el establishment demócrata, porque mientras los republicanos tienen una clara orientación en defensa de los más ricos, las grandes transnacionales, el Complejo Militar Industrial y Wall Street, el partido demócrata es peligrosamente hipócrita y en los hechos resulta ser “un falso aliado”. Han demonizado a Sanders como radical comunista, utilizando para ellos sus grandes influencias en los medios de comunicación como el New York Times, el Washington Post (cuyo propietario Jeff Bezos, es además CEO de Amazon, y opera en contubernio y bajo contrato con el Departamento de Estado en los temas de política exterior), CNN, MSNBC (MSN y Microsoft) que son los promotores de la narrativa demócrata de la “injerencia rusa”.

También se debe considerar que a largo plazo estos movimientos, deberán transformarse en una nueva organización cuando se le cierren todos los espacios dentro del partido demócrata, cuya maquinaria ha hecho todo lo posible para debilitarlos. La única opción política progresista institucional en este momento es el Partido Verde (Green Party) por lo que, por ahora, DSA y Justice Democrats están apoyando candidatos progresistas (que tengan un programa político que comparta los valores de las organizaciones) y que además no acepten dinero de interés especiales corporativos. Aunque estas condiciones son necesarias, han sido un elemento de controversia, por ejemplo, Andrew Gillum, el candidato a gobernador por el partido demócrata a Florida no tuvo el apoyo de DSA por esta razón, sin embargo, algunos opinaban que frente a la voracidad republicana de ese importante estado, Gillum podía considerarse el “mal menor” y debía ser apoyado.

Mirando el futuro, hay que considerar que esta elección ha sido el punto de entrada de los candidatos progresistas y de izquierda al sistema institucional de Estados Unidos, solo 3 aspirantes nuevos apoyados por estas organizaciones ganaron en las últimas elecciones. Aunque es importante que por primera vez haya varios representantes progresistas, estas organizaciones deberán seguir avanzando para lograr objetivos mayores en el mediano y largo plazo. 
sergioro07@hotmail.com

sábado, 29 de septiembre de 2018

Poder y dignidad en el derecho humano al trabajo


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:
El capital en su forma más deshumanizadora se metió en la médula del mundo para destruirlo. Con la fuerza de la guerra y de la muerte se convirtió en la nueva ideología que arrastra a la humanidad a su derrota, imponiendo reglas que invalidan el valor del ser humano y dimensionan el valor de las cosas, de las mercancías y amplían el trabajo inmaterial a través del logo, la marca, lo superfluo, el me gusta, que promueven inconsciencia, aislamiento y riesgo para la vida con dignidad


  El trabajo, resurge con este panorama como el que mejor sintetiza lo que son los derechos humanos, porque del emerger la dignidad indispensable para defender y reivindicar la esencia del ser humano y reconstruir la razón y sentido de la clase trabajadora, a la que corresponde asumir como clase y con urgencia las tareas de lucha social y política, para que la riqueza que produce no siga siendo el aliento del apetito voraz de los capitalistas, en detrimento del bienestar colectivo.

En Colombia los trabajadores del campo producen comida fresca y suficiente para alimentar al país, pero no todos logran comida en su mesa y los mismos campesinos están desnutridos; la clase media trabajadora de servicios, oficinas, aulas escolares, juzgados y despachos pagan un impuesto del 8% por comer un menú especial con carne, mientras los ganaderos y terratenientes defienden el despojo de las tierras y tratan a las vacas y caballos pura sangre como divinidades, útiles para lavar dineros y sostener paramilitares. Los sectores populares condenados a la informalidad y el rebusque, apenas si logran, con el fruto de su trabajo, pagar servicios básicos de energía, agua y alcantarillado y sin embargo el gobierno de la ultraderecha cree que la gente debería ganar menos y pagar más impuestos y los empresarios ganar más y pagar menos impuestos. Es la lógica repudio a la clase trabajadora, que parece estar dispuesta a no permitir que el país sea convertido en un gran campo de concentración en el que se sobreexplota el trabajo sin garantía venga del campo intelectual, material o sea mano de obra calificada o sin calificar. El delito es hacer parte de la clase trabajadora.   

Las cifras de lo que realmente ocurre con el derecho al trabajo son tergiversados, hay lobby y staff de corrupción que venden certificaciones, avales y acreditaciones de todo tipo a las instituciones, para que funcionarios acostumbrados a mentir acosen y opriman trabajadores, exigiendo rendimientos excesivos, que llevan a trabajar y vivir con miedo a perder el empleo, a ser excluidos, marginados y olvidados. El poder fomenta el miedo a la pérdida del puesto, la pensión, la vivienda o a ser castigado, disciplinado o empapelado. Fomenta el acoso y la presión a través de indicadores que no resuelven ninguna necesidad concreta ni mejoran la vida de nadie pero acosan. Infunde miedo a asociarse, reunirse, protestar o descansar y completa con el miedo a la violencia selectiva que asesina, amenaza, y encarcela. De promover el miedo son responsables los mismos que se roban la riqueza nacional y controlan el poder político, de ellos proviene la manipulación y maquillaje de datos ante la comunidad internacional y las agencias de derechos, para esconder su fraude. Esos mismos responsables se organizan en clientelas de favores y se asocian para destruir la ética, la política, el derecho, la justicia, las libertades, la democracia, la confianza y la historia, para no dejar rastro de la memoria de las conquistas alcanzadas por la clase trabajadora y tratar de impedir su resurgimiento en auge.

El trabajo, es la fuente de riqueza producida por la clase trabajadora, cada vez más sobreexplotada, aunque cada quien aparezca hoy como víctima y victimario, explotador y explotado, consecuencia del capitalismo inhumano que trata de esconder la violencia estructural del desempleo y la informalidad e impedir la vida con dignidad. La plusvalía, que materializa la desigualdad y la confrontación entre trabajadores y dueños del capital, también existe, está intacta, igual que la clase trabajadora, que se empobrece, mientras con sus frutos se enriquecen pocos patrones, que controlan el poder, el territorio, las conductas y las reglas de la clase trabajadora y que se empeñan en hacer creer, y lo han logrado, que todo se reduce a que ellos son afortunados y privilegiados por el destino y ganan en la competencia y en cambio los trabajadores son simplemente desgraciados.

En este panorama el derecho humano al trabajo, como un asunto de derechos colectivos, está llamado a reconstruir un sentido de dignidad y de potencia política de la clase trabajadora, con capacidad, para convertirse en el núcleo de sublevación, protesta, resistencia y construcción de poder alternativo organizado, que supere la indignación momentánea y la espontaneidad de las protesta y que con compromiso de liderazgos incorruptibles e insobornables, promueva la unidad de grupos y movimientos sociales en busca de condiciones para vivir como merecen vivir los seres humanos de este siglo, con bienes materiales para satisfacer sus necesidades y demandas y con respeto y reconocimiento por su diversidad, diferencia y solidaridad, y para dejar de ser el país de la muerte adentro de sus fronteras y que sus gobernantes anuncian afuera como ejemplo de democracia.  

La clase trabajadora tiene en común, producir la riqueza colectiva y su obligación es defenderla como parte del bien público que sirve para realizar los derechos humanos conquistados, para que el menosprecio que ha generado los aterradores hechos de barbarie ultrajantes para la conciencia del país y de la humanidad no se repitan, para nadie y en particular para la clase trabajadora aunque unos trabajadores vayan de traje (pilotos, funcionarios de oficina), otros de overol (obreros) de sombrero (campesinos) o de toga o chaqueta (judiciales, maestros) y miles padezcan las arbitrariedades de la tercerización, el rebusque, la ocasionalista o la humillante esclavitud moderna. La lucha colectiva de la clase trabajadora tiene como gran reto juntarse en unidad y enfrentar al poder y al capital en todas sus técnicas y en todos sus espacios, recuperar la democracia real y la sociedad de derechos y convivencia y eliminar de la cotidianidad los miedos que inmovilizan y matan lentamente.
mrestrepo33@hotmail.com

miércoles, 9 de agosto de 2017

La barbarización de la clase media venezolana

Por Jesús A. Rondón

La clase media en Venezuela ha sido una idea que se comenzó a instalar con la explotación petrolera a principios del siglo XX y se consolido en la década de los sesenta del mismo siglo. Una idea engañosa que solo ha servido al capital dividiendo a  la clase trabajadora, es decir separando a aquellos que por su grado de educación (fundamentalmente), realizan labores no manuales de los que si la realizan.


Quienes son incorporados en esta idea de clase media, no solo se les doto de un base material superior (mayores salarios), que permitió elevar si nivel de consumo; sino también de una identidad que colonizo todos aspectos de la vida cotidiana, tales como sus aspiraciones, gustos, entre otros. De acuerdo con Rodríguez (2017) esta clase media es “Conformada fundamentalmente por la burocracia, miembros del estado, estamento militar, sistema educativo y cultural, de eso que los estructuralistas han denominado la super estructura, otorgándole muy poca o ninguna autonomía con respecto a los intereses de la burguesía”, así como el personal administrativo de las empresas privadas.

En primera instancia la consecuencia la instalación de esta idea es que este conjunto de venezolanos y venezolanas no se asumen como trabajadores o trabajadoras (aunque mayoritariamente su base material sea el salario) y tampoco como la burguesía (Por que no son los propietarios de los medios de producción), aunque asimilan y defienden los intereses de esta. Para las familias trabajadoras el acceso a la educación fue un mecanismo para que los hijos e hijas “se superaran” y “evolucionarán”.

Algunos rasgos de esta identidad de clase media son la superioridad moral y racional frente a la clase trabajadora, los cuales dada su falta de formación son incapaces de conducir sus vidas y menos llevar las riendas de un país, de una sociedad. Así pues, la clase media es ese faro en la sociedad que todos deben seguir.

El desarrollo democrático desde la década de los sesenta genero las condiciones para la consolidación de la clase media a través de la asignación de parte de los recursos de la renta petrolera cuando hubo bonanza (década del sesenta y mitad de setenta), de la misma manera la azoto cuando la renta petrolera disminuyo (mitad de la década del setenta y toda la de ochenta). Y es este último escenario donde la opinión pública fue colonizada por el discurso de la clase media, demandando cambios para que su base material retorne, pues al haber menos que repartir los beneficios son cada vez más exiguos. Aun así los cambios no se dieron.

Digamos que la rebelión popular del 89 y el intento de golpe de Estado del 92 inauguraron desde otra perspectiva la posibilidad del cambio. El discurso de Chávez convocando al pueblo como sujeto histórico fue acatado y movilizo las voluntades para que los cambios se hiciesen desde el mismo marco democrático. La clase media se incluyó en eso que se denominó pueblo con la esperanza de recuperar su base material, pero esta inclusión duro poco pues a pesar de que el gobierno de Chávez en el marco de la redistribución de la renta petrolera aumento la base material de la misma, quienes forman parte de esta tienen una particular forma de que tienen “de percibir la democracia, su enfrentamiento histórico al socialismo, y un problema de status, la negación a igualarse por debajo, de que su grupo pueda ser permeado por los pobres.” Rodríguez (2017). Aun así seguían siendo beneficiados.

En el escenario actual donde nuevamente hay una disminución de la renta petrolera, los beneficios se restringen, surge con fuerza nuevamente en la opinión pública la clase media como el faro guía, solo que es ignorado y en su soledad viene la desesperación.

La dirigencia opositora capitaliza el discurso de la clase media y la moviliza, pero como no son mayoría. Los radicaliza y le convoca paulatinamente a tomar acciones de calle, pero siguen solos. Entonces sus acciones son más hostiles, pues si el resto de la sociedad no quiere escuchar hay que obligarlos y aquí llegamos a la guarimba, llegamos a la violencia contra todo el que piense distinto. Así es como las personas que se asumen como la lumbrera moral y racional del país entendieron o justificaron que la violencia era la única forma de promover los cambios que ellos creen que deben darse. A mi juicio así fue que se barbarizo la clase media, que hoy ignora todos los mecanismos que brinda nuestra democracia.

Escarra (2008) citado por Rodríguez (2017) afirma “Esa clase media ha sido deteriorada y manipulada comunicacionalmente por medio del miedo y del engaño, transmitiéndole el temor de que el cambio, elemento esencial de su condición social, será en detrimento de los valores individualistas propios del capitalismo que le han inculcado: perderás tu carro, perderás tu apartamento, te quitarán los hijos, y pare usted de contar.”

De este repaso sobre algunos aspectos de la clase media venezolana concluyo que, en nuestro periodo democrático, el pueblo de a pie siempre respeto las reglas del juego, solo en el 89 exploto y fue una acción limitada, aunque no la represión. En el 92 con el intento de golpe de Estado de Chávez, el pueblo se mantuvo dentro del juego democrático. Por otro lado, que la clase media, no desprecia a la dirigencia en el gobierno, fundamentalmente desprecia a aquellos que son diferentes y hacen que el chavismo siga siendo gobierno. Es la soberbia.

Hoy tenemos en Venezuela un desafío de construir las condiciones para consolidar la democracia participativa y protagónica y el desarrollo de un modelo económico que algunos llaman “post-petrolero” o diversificado. En esa tarea todos y todas estamos convocados, incluso la clase media. ¿Ahora bien como logramos que se incorpore y abandone la barbarie como forma de hacer política?, yo creo que desandando y eso significa  desarrollar un liderazgo que desarrolle procesos que los incluya, pero no como seres superiores, sino como venezolanos y venezolanas que aportan a la construcción de un proyecto con intereses comunes. Y ese es uno de los retos de la revolución bolivariana hoy.

Referencias:
Rodríguez, P.  “La clase media en Venezuela (I)“, [en línea]. Aporrea. Caracas, Venezuela. Dirección URL:   https://www.aporrea.org/ideologia/a242118.html [Consulta: 29 de julio de  2017].
Rodríguez, P.  “La clase media en Venezuela (2)”, [en línea]. Aporrea. Caracas, Venezuela. Dirección URL:   https://www.aporrea.org/ideologia/a241878.html [Consulta: 29 de julio de  2017].
Sociólogo, @jxrondon
jesusalbertorondon@gmail.com


viernes, 28 de julio de 2017

La Asamblea constituyente como muralla anti neoliberal

Por  Humberto Trompiz Valles 

El capitalismo globalizado en su empeño agónico por encontrar salidas a la imparable caída de su tasa de ganancia, viene implementando desde la octava década del pasado siglo,  una política económica draconiana conocida como Neoliberalismo, la cual viene siendo impuesta a  todos los países del centro y de la periferia, con resultados desgarradores para las clases trabajadoras y altamente beneficiosa para los dueños del capital.


El neoliberalismo viene siendo vendido a los pueblos como la única alternativa económica positiva de las sociedades humanas. A los políticos que se oponen a este credo económico se les tilda de forajidos, jurasicos o populistas. Según la señora  Teatcher, el neoliberalismo es la única salida económica de los tiempos que corren.

La sustantividad del proyecto neoliberal podemos sintetizarla en los siguientes aspectos:

1.-Precarización máxima del trabajo asalariado
2.-Desregulación del capital financiero
3.-Severa reducción del gasto público y de la presencia estatal
4.-Liberalizacion del comercio internacional
5.-Privatizacion extrema del sector público
6.-Incorporar gratuitamente los recursos naturales a los intereses del capital.

Siendo esta la naturaleza de la apuesta neoliberal, la constitución Bolivariana se erige como gran obstáculos para que el neoliberalismo logre sus metas en estos linderos (véase Humberto Trompiz valles.

https://www.aporrea.org/tiburon/a247821.html). Y lo que es más grave para el imperio: la asamblea constituyente (ANC) convocada por el presidente Maduro está llamada a reforzar los fundamentemos libertarios legados por el comandante Chávez como son: a) la igualdad social sustantiva, b) formas avanzadas de propiedad privada de los medios de producción y c)la democracia participativa y protagónica, donde el funcionario mande obedeciendo al pueblo. Con estos fundamentos bien establecidos en la nueva constitución que debe elaborar la ANC, las directrices rectoras del neoliberalismo quedaran definitivamente sepultadas  en la tierra de Bolívar.

Desde el punto de vista económico la ANC debe darle un parao a la expropiación del salario que el capital viene ejerciendo sobre la clase trabajadora y salirle al paso, a la intención imperial de apoderarse gratuitamente de nuestros recursos naturales. En relación al petróleo, la ANC deber taponar las troneras jurídicas a favor del neoliberalismo que posee la Constitución del 99 y blindar la propiedad nacional estatal sobre este recurso energético. Ni más ni menos.

htrompizvalles@gmail.com