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martes, 4 de febrero de 2020

“EL PETRO” solución, o condena al rentismo.



Por Carlos Ellis:
El sistema monetario nacional no debe caer en un vacío, se palpa, sí, pero si comenzamos a fabricar medios de producción cambiamos de inmediato la posible condena. Hoy la liquidez del bolívar por el alza exacerbada del dólar acrecienta la devaluación a la cima, ya no hay suficientes bolívares en el torrente financiero interno para comprar dólares y esto ocurre porque no fabricamos productos terminados para disminuir la dependencia y así la necesaria compra o intercambio por esta divisa. Ahora bien: No hay bolívares, y el proceso de adecuación, configuración y familiarización del uso del “PETRO” aún está en proceso.

Razón por la que estamos en la obligación de impedir que el sistema monetario interno caiga en un vacío. No solo no hay bolívares y el “PETRO” en proceso, repito, la población en general no accede al dólar porque no es la moneda de circulación y es contra ley, pero sobre todo porque carece de poder de cambio y allí la indefensión de esta población; porque no hay ocupación en la fabricación de medios de producción como valor de cambio y obtención de divisas para fortalecer el bolívar y el “PETRO”, asunto que debilita nuestro poder adquisitivo y el poder de cambio. Así el Estado, asunto que nos lleva a disponer de políticas de extracción, economía de puerto y abierta trasgresión de las normas que conllevan al debilitamiento del círculo vicioso, en decremento, del poder adquisitivo y del poder de cambio de nuestro valor monetario. Por eso estamos en la obligación de proteger a nuestra población.

El plan es el “PETRO”. Respecto al instrumento planteo lo siguiente: Solo la fabricación de medio de producción para fabricar productos terminados, la creación de patentes y la participación en los mercados para generar intercambios y dependencia de nuestros productos podemos fortalecer el “PETRO” para que sea la fuerza del poder económico de todos. Solo así tendrá un ciclo de vida eterno, interno y externo. Si evaluamos el comportamiento del mecanismo de intercambio aparte del sistema “BIOPAGO” para compras directas; en la plataforma “APP Petro” podemos cambiar a otras criptomonedas, y de estas en divisas o monedas de circulación y aceptación internacional. Ósea, de “PETRO” a dólar o euro luego del cambio a criptomoneda; es una devaluación intrínseca progresiva y de alta rotación si no contamos con un valor de cambio con productos terminados.

Para mayor interpretación analicemos lo siguiente: el respaldo principal y tangible de este instrumento es el petróleo, un recurso que a escala mundial está financiando la generación de energías combinadas para su propia sustitución, debe ser invertido este recurso por ejemplo en la fabricación de ferrocarriles y optimizarlo en nuevas tecnologías, que es un factor de incidencia en el tema del combustible para automóviles; lapidando el recurso. Los países que invierten entre 18% y otros el 20% de sus recursos en la fabricación de vehículos eléctricos, de celdas de captación solar u otros mecanismos de transformación y generación de energías, saben que el petróleo hay que optimizarlo y diversificar su transformación de más y mejores derivados; nosotros también. De no producir bienes de capital, de no darle valor agregado a nuestra matrería prima, no podemos participar en los mercados para generar ganancias, en lugar de generar endeudamiento progresivo propio de la cultura rentista del Estado y de los ciudadanos. Fabricar bienes de capital o medios de producción, sea por cuenta propia o asociados es el compromiso del Estado y los particulares, en asociación o por cuenta propia.

Lo contrario; el endeudamiento tomará más fuerza e impactará dentro de un mediano plazo o ciclo económico pertinente; una realidad que estamos desde ya a tiempo de que no ocurra y colapse todo el sistema económico doméstico. El impacto si se produjera, se expresa en el pago de nuestra deuda con todas nuestras riquezas representadas en hidrocarburos y todos los demás recursos que se adhieran a este instrumento.

Es de comprender que más allá de ser el “PETRO” un instrumento pionero, que abre la ventana al proceso de criptomonetizaciòn del sistema monetario mundial, una jugada de orden magistral, estas estrategias se aplican para apuntalar la lógica de desarrollo de cualquier país, el nuestro, por ejemplo. Lógica que sigue siendo la única: Desarrollar las capacidades inmersas en la población para generar productos, patentes y participar en el mercado interno, generar esa renta interna necesaria y el excedente al mercado internacional sin complejos.

Para esto es a mi entender que se está refundando el Estado y Bolivariano. Solo dentro del marco de una revolución estructuramos y ponemos en marcha un plan de grandes proporciones como este: Desde la educación para la fabricación de medios de producción, para que configuremos una sociedad productora de productos terminados con calidad y con la participación del capital privado como fabricantes y fabricantes de medios de producción, todo protegido por el Estado de derecho como bien inalienable para apalancar el proyecto. Por supuesto bajo una férrea y honesta supervisión de las instituciones del mismo Estado.
Analista internacional Instagram
carlosellis1@gmail.com


miércoles, 25 de septiembre de 2019

¿Por qué ha bajado el valor del denominado dólar paralelo? He aquí dos hipótesis.



Por Juan Martorano:
Hemos podido observar, como luego de toda una espiral inflacionaria, producto de la manipulación del tipo de cambio del denominado dólar paralelo, y luego que la cotización oficial producto de las mesas de cambio que promueve el BCV lo igualará, ese dólar paralelo comenzó a descender en su valor.
Esto indudablemente impactó en la cotización del Petro, el cual inmediatamente comenzó a descender en su cotización, como descendió este dólar.


Es importante que nuestro pueblo sepa que el Petro funciona de dos maneras: Una como unidad de cuenta con un valor fijo de 80.000 bolívares, para el cálculo de salario, cesta tickets, pensiones y tributos, y un valor variable determinado por la cotización del euro, el cual, a la fecha del 20 de septiembre se ubica en 1.184.091, y es el valor usado para comprar y vender Petro.
Por ello, una de las jugadas perversas del descenso del valor del dólar paralelo, es a su vez para minar los que tenemos ahorros en Petro. Una observación que es importante que nuestras autoridades cambiarias y monetarias tomen muy en cuenta.

Pero este artículo no se trata de caerle encima a esa realidad, la cual indudablemente debe ser corregida. Ciertamente hacemos evaluación de las consecuencias, y en muchas oportunidades obviamos las causas.
Y de eso se tratan las líneas que a continuación se presentan. Tratar de responder la pregunta del por qué ha bajado el valor del denominado dólar paralelo. Y en mis investigaciones compartiré dos posibles hipótesis que pueden explicar este fenómeno.

La primera, tiene que ver que una de las causas del descenso del valor del dólar paralelo estaría motivado al despliegue de la FANB en la frontera con Colombia, en el marco de la alerta naranja y los ejercicios militares ordenados por el ciudadano presidente de la República Bolivariana de Venezuela, y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Nicolás Maduro Moros. Esto evidentemente corta el flujo de efectivo y minimiza el contrabando de gasolina, lo que hace que ese despliegue obligaría a realizar transacciones por la banca nacional a la tasa oficial.

La segunda hipótesis es cortesía del periodista, investigador, comunicador y buen camarada Ennio Dimarcantonio DiGiovanni. Es tan interesante e importante el aporte de Ennio, a mi juicio, que me permito compartirlo con todas y todos ustedes.
Escribía Ennio en su blog, y se planteaba la siguiente interrogante: “¿Ustedes no se han dado cuenta que los “frenazos” y “bajadas” de este dólar chimbo que comentamos, ha coincidido con momentos tributarios venezolanos?

En enero-marzo pasado, el dólar se estancó y hasta “disminuyó” en su valor por tres meses (como siempre, sin que se detuviera la “inflación”). Y después de abril comenzó a subir sin parar, como siempre.
A este aporte de Ennio habría que agregarle que al presentarse la contingencia eléctrica del 7 de marzo del presente año, los comercios comenzaron a incrementar las transacciones en dólares, y resulta curioso que en un país bloqueado como el nuestro, y que están impedidas las transacciones en divisa estadounidense, proliferen billetes de dólares en las calles de Venezuela (incluso en barrios). Es por ello, que ya se está empleando incluso la categoría de “dolarización social” por parte de algunos analistas.
Pero, retomando la idea de Ennio, nuevamente se formula la siguiente interrogante: “¿Qué ocurrió en ese período?”.

La respuesta es muy sencilla: La declaración anual del Impuesto Sobre la Renta (ISLR).
Se repite el cuadro ahora, cabe la pregunta que se formula Ennio, y que nuevamente reproduzco a través de este escrito: “¿Qué está ocurriendo ahora, que su “dólar” se comporta de la misma manera?
La respuesta también es muy sencilla: La declaración de Impuestos de contribuyentes especiales (es decir, los impuestos a los grandes capitales)

Ahora, al igual que Ennio, nos preguntamos: ¿Por qué ocurriría esto?
La respuesta: Porque sencillamente los que tienen los dólares necesitan MUCHOS bolívares, para pagar sus impuestos (que como todos sabemos, son por excesivas ganancias, hasta el punto que el SENIAT no es que recauda, TRIPLICA la meta de recaudación todos los años – y eso que aún no está la tecnología financiera como para que nada se le escape, lo que seguro DECUPLICARÍA la recaudación).
Más claro: el dólar lo “estancan” o lo “bajan” para obtener todos los bolívares necesarios para no entrar en problemas con el fisco nacional.

Y una vez pagados los impuestos, vuelven a subir el dólar para seguir acumulando divisas.
Y a su vez, golpean el valor del Petro (el comercial, no el de unidad de cuenta) para minar el poder adquisitivo de los que nos hemos refugiado en dicha “alternativa”, y afectar al Estado también, dentro del marco de una nueva modalidad de cerco y asfixia económica y financiera, no tanto para afectar al Estado venezolano, sino para molestar a la población y continuar desgastando y erosionando la base social que respalda a la Revolución Bolivariana.
Espero que estas líneas contribuyan a aclarar algunas dudas que puedan presentarse con respecto a esta materia.

Pero, sobre todo, que a quien pueda interesar, tome las medidas a las que hubiere lugar.
¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
jmartoranoster@gmail.com

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Nos dolarizaron la vida nos quebraron bolivarizaron la muerte.



Por Juan Martorano:
Predecir con exactitud los fenómenos sociales es una tarea harto difícil en estos momentos signados por tanta incertidumbre, improvisaciones y afectaciones de intereses muy poderosos. Pero en las próximas líneas trataré de hacer, desde mi óptica, una aproximación acerca del momento en que actualmente nos encontramos.

Como lo señalaba en el día de ayer en el inicio del artículo que antecede a este, estamos iniciando el mes de septiembre, el noveno mes de este año tan duro, complejo y difícil como lo ha sido el año 2019. Y sin negar lo advertido por el ministro- vicepresidente Jorge Rodríguez acerca de los atentados terroristas que se iban a cometer en varios lugares concurridos del área metropolitana de Caracas; no obstante, no es esa la principal preocupación del venezolano y venezolana “de a pie”.

Y leyendo el muro de una mujer con una capacidad y un talento extraordinario (en algún momento diré de quien se trata, si así me autoriza a revelarlo) acuñó una frase muy buena, que me permití tomarla para titular las presentes líneas.
Indudablemente la escalada del último mes que ha ocurrido en el país sería la preocupación más grande que afecta a la familia venezolana. Y la principal causa de desestabilización emocional y psíquica de los que tenemos que vender nuestra fuerza de trabajo para poder subsistir. Hoy en día alimentarse y movilizarse constituyen hazañas dignas de una aventura épica.

De más está señalar (soy uno de los que lo ha pedido hasta la saciedad) la sustitución inmediata del gabinete económico. En medio de estas vicisitudes económicas que afronta el país: ¿Dónde están los integrantes de esta Vicepresidencia o Gabinete, más allá de su vicepresidente, Tarek El Aissami, dando información sobre los aspectos económicos? ¿Por qué buscar soluciones superestructurales a problemas estructurales?
Creo haber leído en alguna publicación, que, en los últimos dos meses, la manipulación del tipo de cambio del denominado “dólar paralelo” se ha traducido en un incremento de más de 204%, y en el período comprendido entre el 1 de agosto al 2 de septiembre, la cotización de las mesas de cambio ha incrementado la divisa estadounidense en más de un 96% versos 90% de incremento del “dólar de guerra”. ¿Cómo un país aguanta esto?

Y evidentemente esto se ha traducido en un incremento considerable en los precios de alimentos, medicamentos, bienes y servicios que permitan sostener la calidad de vida de la población. Además de perjudicar a las fuerzas productivas y a todos los sectores de la economía venezolana, desde los productores, comerciantes, empresarios, hasta el consumidor final que es el pueblo.

¿Se ha preguntado cuantos billetes del cono monetario que entró en vigencia el 20 de agosto de 2018 se mantienen vigentes? Pues bien, de 8 piezas (2, 5,10, 20, 50,100, 200 y 500) se mantienen apenas 3 (100,200, 500) pues los de baja denominación solo quedaron para tejer carteras, producto de la hiperinflación inducida (lo que se traduce en que prácticamente derogaron 62,5% del “nuevo cono monetario). Esto sin contar la agregación de los billetes de 10.000, 20.000 y 50.000 bolívares, lo que denota un total fracaso en el denominado Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica y Social de hace poco más de un año.

¿Cómo entender los señalamientos del ministro del poder popular para las industrias y vicepresidente del área económica, Tarek El Aissami, quien señala que estamos en un proceso de recuperación económica? ¿Por qué el propio presidente Nicolás Maduro secunda este señalamiento? ¿En qué país viven? ¿Será que ellos todos los días van al mercado y conocen al “pelo” los precios de los rubros de primera necesidad que consumimos? ¿Será que pueden subsistir durante un mes con un salario mínimo de 40.000 bolívares? Si es así, pues que nos den la receta, porque muchos compatriotas la están pasando realmente mal.

Y sobre todo, este terrible divorcio con la realidad no les ayuda en lo absoluto. Este aporte lo que busca y tiene el claro objetivo de alertar a la dirigencia gubernamental y política y de que tomen acciones inmediatas. Pero me preocupa sobremanera que no vea capacidad de reacción. Como que el Gabinete Económico y el presidente Maduro andan en otra onda o no están en sintonía con lo que padece el pueblo todos los días, ese pueblo que se monta en microbús (o camionetica como le dicen en Caracas) y que debe hacer mercado casi que todos los días. O los que tienen que bregar para tener los servicios. Si la dirigencia se desconecta de lo que está pasando en la calle de lo que vive el pueblo sufriente, el problema no hace sino agravarse.
Como lo señala Erick José Gregorio Evans García, hablando en términos económicos, el eufemismo ese de “devaluar” para hacer más competitiva nuestra economía, sólo funciona en ecosistemas industrializados de alto nivel de manufactura.

Lamentablemente en el país no producimos NADA (salvo pranes y estafadores) y tenemos un 91% de los productos del mercado que son importados, a precios de EEUU. ¡Qué maravilla!
¿Pero de cuanto es el salario mínimo en EEUU? 10 dólares la hora, 80 dólares diarios, 1760 dólares por 22 días laborados al mes.

¿El salario mínimo en dólares en Venezuela? Algunos consideramos es un insulto a los que hacen un esfuerzo sobrehumano por encontrar motivación para asistir a sus puestos de trabajo.
Y como lo señala Evans (El Bueno), a esta gente hay que darles el premio: “La caja de machete de oro”, porque al ministro Menéndez ha fracasado también en su manera de planificar. Que desastre económico estamos viviendo, sin duda alguna.

Pero no solo es el tema de la dolarización de facto que nos han impuesto en el país, sino de otras divisas. Basta pasar por el corredor colombo-venezolano, y en especial en el estado Táchira, para que veamos cómo se están realizando transacciones en pesos colombianos, en detrimento de nuestra moneda, o en Santa Elena de Uairén, capital del municipio Gran Sabana del estado Bolívar y fronterizo con Brasil, donde se comercia con reais brasileros, o los dólares guyaneses, trinitarios o las monedas de las islas del Caribe. La geometría de la ocupación alertada por la abogada y constituyente María Alejandra Díaz en algunas de sus alocuciones públicas.

También como lo señala la colega abogada Ana Cristina Bracho, quien nos invita a realizar una evaluación concienzuda de la política pública y económica, porque una cosa es que se haya eliminado el régimen de ilícitos cambiarios que sólo significaba quitarle las consecuencias punitivas a las acciones relacionadas con cambiar divisas, y, otra, es que se haya derogado el bolívar o que se haya permitido libremente, en igualdad de condiciones y sin ninguna consideración sobre el impacto financiero o tributario, esta “circulación de divisas”.

Este estado de cosas está haciendo indetenible la desaparición del bolívar como moneda y con ella la ruina nacional. De ahí que algunos “expertos económicos” están recomendando su eliminación de una vez y pensar en un nuevo plan económico y de otra moneda.
“La gente está repudiando el bolívar porque se está anticipando que la inflación se va a acelerar y quienes se queden con los bolívares estarían arruinados. Nadie quiere los bolívares”, están señalando algunos.
Y como lo señala la colega Bracho, de quien recomiendo leer su más reciente artículo publicado en el diario Correo del Orinoco de fecha 1 de septiembre de 2019, una moneda es un elemento constitutivo de la identidad. Y se perderla significa una merma de la autonomía de nuestro país. Además de permitir, mientras miramos hacia otro lado, que se instale la moneda que gobierna quien nos ha prometido hacernos sufrir: no parece la mejor apuesta para defendernos.

Si el tipo de cambio oficial calculado econométricamente por nuestro ente emisor (El BCV), lo hace casi a la par que el “dólar de guerra”: ¿Será que no existe tal guerra económica y de verdad estamos quebrados? ¿O será que la gente que dirige el equipo económico en el país es quién financia las páginas que calculan el “dólar de guerra”, en total complicidad con los opositores al gobierno de Maduro?  ¿O será que quieren que el pueblo le coja arrechera a Nicolás y a la Revolución Bolivariana, para después ellos poderse gastar todo el billete que se han robado? Misterios de las ciencias económicas y políticas.

Lo cierto es que el ambiente de la calle, donde se respira incomodidad, descontento, arrechera, tensión, no me gusta en lo absoluto. Y me preocupa porque oigo el rumor de las piedras, el ruido de los sables, y si los cerros bajan, no sólo barrerían contra la burguesía que los hambrea, sino contra un gobierno y un Estado que se ha mostrado incapaz de garantizarle sus derechos más elementales. Y esto es algo que hay que evitar.
Pero estamos sentados sobre una bomba de tiempo. Predecir en qué momento puede estallar resulta harto difícil, pero no nos descuidemos.

Yo culmino estas líneas del día de hoy, recomendando otro buen artículo del periodista Julián Rivas, publicado en el diario La Razón N° 1.276 de la semana comprendida del 1 al 7 de septiembre de 2019, titulado: “El peor salario del mundo”. Y me sumo a su recomendación, la cual reproduzco como si fuera mía: “Hay que frenar la política clandestina, no consultada al pueblo, que nos llevó al peor salario del mundo. Hay que acabar la desregulación y dar vida al pueblo. Pongamos fin al caos”.
Y agregaría yo: Antes de que sea demasiado tarde…
Y definitivamente, nos dolarizaron la vida, nos bolivarizaron la muerte…

¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
jmartoranoster@gmail.com