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martes, 16 de junio de 2020

Justicia o Barbarie



Por Prof.PSAlvatb:
Brutalidad policial. Racismo, discriminación desigualdades, corrupción, exclusión social, crisis medioambiental. Es lo que estamos viendo en los USA, y también aquí pues, modelo ejemplar de neoliberalismo y capitalismo más o menos salvaje, impuesto por la violencia policial y estatal.  Pero para ver estas situaciones, más allá de sus efectos y sombras; de la manipulación constante que hacen los medios y las elites de poder, habría quizá que tener otro tipo de educación. Bien nos señala el pensador alemán T.A. Adorno que “hacer hablar al sufrimiento es la condición de toda verdad”.


¿Lo ha pensado así usted, estimado lector y lectora? Es la capacidad o talante de ponerse en el lugar del otro que se expresó en nuestro estallido social, y ahora, se deja ver en el último imperio, arriba, al norte. Estas situaciones, que se repiten a lo largo de nuestras historias, nos permiten concluir que el punto de partida en la reflexión y debate sobre el estado de nuestras sociedades, no puede ser el presumir de que en ellas prima la justicia en general. Lo que se muestra históricamente, tanto en el Norte desarrollado, como aquí, es que la modernización neoliberal globalizada no ha sido capaz de contrarrestar – después de tener el camino despejado con el derrumbe de los socialismos históricos-, el dato central de las relaciones sociales: su radical injusticia.   Al contrario, lo que hace es promoverla y ahondarla, por cierto, disfrazada de tiempos mejores, cambio crecimiento, libertades o nuevos ricos, etc. Es una injusticia estructural y bifronte. 

Hace referencia tanto a la distribución de condiciones materiales y posibilidades de llevar una vida digna (recursos, bienes, derechos, libertades, salud, educación, vivienda, etc), como al espacio y acciones orientadas hacia la consideración, el respeto y el aprecio por cada sujeto-ciudadano. Lo que se llama también, una justicia del reconocimiento. Las situaciones anteriores, históricas por lo demás, están a la base de los estallidos sociales, tanto acá, como en los EEUU, no son meras expresiones de rechazo a situaciones puntuales. Veamos un momento algunas cifras de los EEUU.

Es importante, porque no podemos olvidar la influencia y poder condicionante (país-modélico) que ejerce ese país en nuestras elites económicas, políticas y culturales. Es cosa de ver no más las parrillas de Entel o VTR. Por el momento van 11 muertos en las protestas por el vil asesinato de G. Floyd (entre ellos, un policía). Unos 10 mil detenidos, y una represión muy similar con balas de goma (algunas directo a los ojos, como acá); con otro tipo de balas novedosas que son como corchetes eléctricos que se clavan en el cuerpo y producen el efecto de un shock eléctrico (increíble no, lo que da la creatividad técnica al servicio de la represión y el miedo). 

Bueno, además de los consabidos apaleos a mansalva. Y no estoy hablando de los saqueos, sino del trato a manifestantes pacíficos en su gran mayoría. Pero qué más hay detrás de todo esto. Fíjese usted lo que es la lógica del capital: los más ricos en USA, saltan de controlar el 60% de la riqueza en 1983, al 79% en el 2016, La clase media, controlaba el 32% del patrimonio en 1983; y baja al 17% en 2016. La clase baja controlaba el 7% de la torta en 1983, y baja al 4% en 2016 (Kesiser Report- mayo-junio 2019). 

No hay que olvidar que ahora mismo, es decir, en los dos meses y algo de esta epidemia del Covid-19, el capitalismo ha generado nuevas oportunidades para que, los que ya eran ricos, pues lo sean aún más (entre ellos, los señores Bezos y Zuckerberg ), y  además, algunos otros pocos se suban también al carro. Si a comienzos de abril existían 614 milmillonarios en USA, a comienzos de junio, ascendieron a 630.   Tiene ese país unos 40 millones de pobres, de los cuales cinco millones en pobreza extrema.   Ya puede imaginar quiénes son esos excluidos sociales.

Por no hablar de las consecuencias que tiene allí el masivo consumo de drogas. Hay algunos que comentan: si gobernase B. Obama la cosa sería distinta.  Lamentablemente, el bipartidismo en los USA ha rato que no se diferencia entre sí, salvo en aspectos puntuales y que no tocan el dominio que ejerce la élite de poder y el llamado Complejo Militar-tecnológico-financiero.   La influencia del dinero en la política, y de las elites de esos partidos, es enorme con las consecuencias previsibles.  Cuando Obama llegó a la Casa Blanca habló que ella se iluminaba como con un arco iris; y al día siguiente bombardeaba 3000 civiles en Oriente Medio de forma extrajudicial; o deportaba 3.2 millones de personas (cualquier semejanza con Derecha/ Concertación es pura coincidencia).  

Y, sin embargo, premunidos de una falsa ideología del “excepcionalísimo estadounidense” (y por cierto, la defensa de los DDHH) se creen autorizados (apoyados entre otros por sus “empleados” y seguidores del Grupo de Lima) a ponerle la rodilla al cuello a cualquier país en función de sus intereses (Irak, Libia, Siria, Afganistán, Venezuela, Cuba, entre otros). Para eso tienen repartidas   unas 800 Bases Militares por todo el mundo, de las cuales hay unas 76 operando en Latinoamérica y el Caribe. Colombia es la “privilegiada” con unas 10 bases.

¡Pero también existe una en Argentina y otra en Chile (Fuerte Aguayo)!  El universalismo eurocéntrico con todo está siendo cada vez más cuestionado.  Y por si todo eso fuera poco, hay unos 150.000 muertos y unos 2 millones de contagiados por Covid-19. En fin, interesa subrayar que con esta pandemia del Covid-19, todos estos ingredientes y sus consecuencias (dentro y fuera de los USA) es lo que habilita a muchos para sostener que estaríamos frente a una crisis de la civilización del capitalismo liberal occidental. Otros, en esa estela, nos hablan de que vamos hacia un colapso generalizado del sistema, con el peligro de una salida “eco fascista” (Carlos Taibo). 

Y, aún hay quienes, como José Luis Sampedro, nos advierten que ya “Vivimos en una época de barbarie (...) “se desintegra la civilización occidental tal como venía del siglo XV.  Tenía razón Fukuyama –continúa-   pero al revés: estamos al final de la historia, pero no por haber llegado al colmo, sino por haber llegado al desmoronamiento”.  Volvemos al principio: justicia o barbarie. ¿Pero, será posible la Justicia con mayúscula bajo este sistema?  Para su logro más allá de este sistema habría que ir saliendo de la servidumbre voluntaria en que nos encontramos. Y de nuevo, no olvidar que: “hacer hablar al sufrimiento es la condición de toda verdad”. 

pablosalvatb@gmail.com

miércoles, 26 de febrero de 2020

Primer Congreso Internacional de Historia Petrolera de Venezuela



Por Humberto  Trompiz Valles:
I.-FUNDAMENTACION
Este año que recién se estrena, asistiremos a dos fechas aniversarias de capital significación en la historia petrolera de Venezuela. Nos referimos en primer lugar, a los cien años iniciales de la primera ley petrolera que la nación se dio, hecho ocurrido el 19 de junio de 1920. Cabe señalar que, en esta legislación fundacional petrolera, tuvieron destacada participación dos eminentes funcionarios gomecistas de procedencia coriana: Pedro Manuel Arcaya y Gumersindo Torres. En segundo lugar, también se cumplirán sesenta años de la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), creada el 14 de septiembre de 1960. Ambos acontecimientos cimentaron la condición rentístico-petrolera que actualmente perfila a la formación social venezolana.


Durante este centenario petrolero se produjo un radical quiebra histórica, hacia los años veinte de la pasada centuria en el devenir del país,  emergiendo una nueva sociedad acicateada por la renta petrolera, con un perfil caracterizado por atributos como los siguientes: un capitalismo rentístico que actualmente se encuentra en etapa agónica, un Estado bifronte, capitalista y anticapitalista al mismo tiempo, un proceso de urbanización casi concluido, un proceso demográfico aluvional, surgimiento de un poderosa clases media, un proceso de integración nacional que aunque avanzado, todavía no logra hacer coincidir el poder estatal con todo el territorio nacional y una tarea democrática no concluida.

En síntesis, desde hace más de cien años Venezuela viene subsistiendo gracias al ingreso que le reporta la exportación de hidrocarburos. Este emolumento cuyo nombre técnico es “Renta Petrolera Internacional”, nos convirtió en apenas cincuenta años en unos de los países de mayor adelanto económico de Latinoamérica: y lo que es altamente riesgoso: seguirá siendo la base material de este país por las próximas tres o cuatro décadas. Semejante panorama determina que cualquier solución política que se ensaye en estos linderos, necesariamente para por la variable petrolera.

Sin embargo, esta nación que fue capaz de transitar aluvialmente hacia la modernidad capitalista de la mano del petróleo, desde un estadio de miseria precapitalista, hoy presenta un cuadro económico-político bastante comprometido, donde las  amenazas imperiales de recolonización, quiebra económica y disolución moral están a la orden del día,  acicateando la más grave crisis de la nación en toda su existencia republicana.

Frente a tan desolador cuadro de la Venezuela del presente,  surgen entonces preguntas científicas que es necesario responder,  a fin de sustentar sobre nuevas bases, la viabilidad histórica de esta nación; a saber: ¿Qué fue lo que salió mal en la Venezuela petrolera?; ¿Cuáles fueron nuestros pecados tanto en la captación como en el destino de la renta petrolera?; ¿Quiénes son los responsables de esta desmadre petrolero?; ¿Es el petróleo el culpable de todos los males de la Venezuela contemporánea?; ¿Es el imperialismo el que se ha apropiado de la renta petrolera?; ¿Realmente somos víctimas de la Enfermedad holandesa?; ¿Debemos regalar nuestro petróleo y demás recursos naturales a los países desarrollados para salir de nuestro subdesarrollo?; ¿Existe la posibilidad de fundar una Venezuela pospetrolera?

A fin de dar respuestas a las interrogantes formuladas, es de obligado proceder, acudir a la ciencia de la historia, como expediente heurístico que nos ayude a explicar   esta gran quiebra histórica de la Venezuela contemporánea; pues tal como lo afirma una analista brasileña:

“… es imposible pensar el devenir sin el desarrollo y este sin aquel, pues la sucesión temporal de las formas históricas o de los modos de producción depende de la reflexión de cada una de ellas, es decir, de su desarrollo completo. El entrecruzamiento necesario del devenir y del desarrollo explica la afirmación: “lo nuevo nace de los escombros de lo viejo”.( Marylena Chaui. La historia en el pensamiento de Marx.http://biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/campus/marxis/P1C2Chaui.pdf)

En atención a lo expuesto, consideramos de urgente necesidad la celebración del Primer Congreso de Historia Petrolera de Venezuela, donde se interpele la Cuestión Hidrocarburera desde todos los ángulos posibles, con la finalidad de obtener insumos científicos que nos permitan superar, la condición primario-exportadora y el subdesarrollo del país que nos fue impuesta por el sistema-mundo capitalista mundial.

II.-OBJETIVOS
II.1.-Promover la reconstrucción de la historia insurgente del petróleo venezolano, vista desde el trabajo, el capital y la tierra.
II.2.-Mostrar los avances de la economía política del petróleo: origen y destino de la renta petrolera.
II.3.-Crear conciencia sobre la obtención y preservación de las fuentes documentales de la Cuestión Petrolera venezolana.
II.4.-Exponer los límites y alcances de la Legislación Petrolera latinoamericana.
II.5.-Conocer el manejo geopolítico de la Cuestión Petrolera.
II.6.-Identificar los perfiles de la cultura implantada por la renta petrolera.
II.7.-Analizar la naturaleza ideopolitica de los petro-estados.
II.8.-Estudiar la financierizacion de las reservas petroleras

 III.-LINEAS DE INVESTIGACION
III.1.-Historia de la cuestión Petrolera Venezolana
III.2.-Economia Política del petróleo
III.3.-Fuentes documentales para historiar el petróleo venezolano
III.4.-Legislacion Petrolera venezolana
III.5.-Geopoltica Petrolera
III.6.-Naturaleza de los petro-estados
III.7.-Los militares y la cuestión petrolera venezolana
III.8.-Petroleo y políticas monetarias
III.9.-La cultura material y espiritual del petróleo
III.10.-La literatura y la cuestión petrolera venezolana
IV.-Lugar: Santa Ana de Coro-Estado Falcón-Venezuela
         Fecha: 15, 16 y 17 de octubre de 2020
  V.-Vías de contactos
            +Teléfonos
                             0416 9666659
                             0412 1210289
           +Correos
                            cicecoro@gmail.com
                            htrompizvalles@gmail.com

    VI.-Instituciones Organizadoras
             VI.1.-Colectivo de Investigación Para el Cambio Época (CICE)
             VI.2.-Universidad Politécnica Territorial “Alonso Gamero”
             VI.3.-Instituto de Cultura del Estado Falcón
      

htrompizvalles@gmail.com