Mostrando entradas con la etiqueta atómicas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta atómicas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de marzo de 2019

El gobierno quiere guerra, pero el pueblo pide paz



Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

Nada más peligroso para la estabilidad, la paz y la democracia internacional, que un presidente del tipo Trump, cuyas decisiones son a la medida de sus preocupaciones personales diarias y su discurso anuncia todo lo contrario a la paz, la democracia y la estabilidad. Sus apreciaciones triviales son convertidas a hipótesis exentas de validación técnica y política, inclusive para definir quién debe vivir o morir en el planeta, sin que las muertes de inocentes o implicados, cuenten siquiera como daño colateral. Lo que dice es noticia que se transforma en capital y cifras a su favor. 



Pero así ha sido en la américa gringa desde el fin del genocidio de sus mas de 12 millones de indígenas, asesinados por sus propios compatriotas y que refleja consecuencias en los casi 55 millones de hispanos inmigrantes, tratados y maltratados hoy como infrahumanos. Siempre ha ocurrido una distorsionada mezcla de derechos humanos y economía, con expresión en que solo es digno de ser tratado como humano aquel que tiene propiedad y riqueza que le otorgan libertad y son su fuente de honor y respeto. Trump, es eso, un hombre libre, un propietario al que “su américa” le consiente todo, siempre que ocurra afuera.

Pero la otra américa, la del sur, es distinta, diversa, a pesar de múltiples genocidios, forjó su libertad por cuenta propia, con resistencias y rebeldías y no por efecto de ninguna ley de abolición. Ese es su secreto para enfrentar los nuevos vientos de guerra alentada por Trump y conducida por su club de gobernantes del sur, que reinventan la seguridad nacional y la caduca guerra fría para llevar al horror. A los pueblos del sur, sus organizaciones políticas y sociales, estudiantes, campesinos, trabajadores, les queda por única opción impedir, movilizar, resistir y oponerse a caer otra vez en la ruta de la muerte ya mil veces ya padecida. 

Nadie más que él, el pueblo (no el estado) sabe que después de otra nueva guerra, sea interna o entre países, nada, absolutamente nada, quedaría intacto. Nada absolutamente nada, volvería a ser como antes. Quedarán miles de lisiados de todos los lados, cuerpos putrefactos botados en los caminos, riqueza perdida, bosques arrasados, aguas contaminadas, puentes, acueductos, infraestructuras y ciudades enteras destruidas, con migrantes no para compadecerlos si no para perseguirlos y liquidarlos. Que nadie espere una guerra regular, pactada, limpia, con reglas, justa, lineal, con arqueros y caballeros.

Sería asimétrica, letal, con mercenarios (contratistas), criminales de oficio, francotiradores, hackers, paracos y drones y el terror detonaría donde menos se espera, no en las fronteras, si no en céntricas calles, autopistas y mercados. Se extenderían el hambre, la peste, las enfermedades y la maldad. Los señores de la guerra probarían sus armas de todo tipo, químicas, biológicas y atómicas, que desprendan la piel y desintegren todo menos el odio. En presente otra guerra, traerá miseria, humillación y sufrimiento para unos y otros, por orden de oficiales, psicópatas y parapolíticos.

La internet dejará de funcionar y, cajeros, sistemas eléctricos y de interconexión quedarán fuera de servicio. A veces de tanto dolor, la gente olvida lo que deja la guerra y enajenada clama y vitorea al presidente y a sus ministros y áulicos, cuando presentan informes semanales exponiendo cifras y cadáveres. En la guerra la inteligencia es sometida al arbitrio de los más perversos y la poesía y el arte son tratados como escombros, así ocurre siempre.

No es posible aceptar entonces que por voluntad de Trump, se quiera destruir a la américa del sur, y borrar para siempre el legado de Bolívar, justo en el año del bicentenario de independencia. La trampa del gobierno para reconducir a la guerra es hacer creer que hay dos américas en el sur, una orientada por el socialismo, a la que hay que destruir y otra por el capitalismo a la que se debe salvar. América del sur, es una sola que se niega a ser el botín de los impacientes dueños del capital, que no logran consolidar su segunda conquista de despojo y exterminio. En medio de este panorama el gobierno de Colombia, aupado por su partido, pide amontonar los muertos adentro y repartir fórmulas de salvación afuera, son consecuentes, porque son el gobierno del No, las negaciones a la vida, a la memoria y a la paz y en su patio corrupción, desigualdad, inequidad y violencia, florecen al vaivén de una creciente economía para pocos y derechos humanos recortados para muchos. Así que sí el gobierno del No, quiere guerra y sepultar con ella el acuerdo de paz, la JEP y la comisión de la verdad que no la haga y si la hace que no sea ni en nombre del pueblo, ni con sus hijos en las trincheras.

Colombia está siendo irresponsablemente reconducida hacia la guerra, por un gobierno, que a la manera de una junta administra los negocios comunes de toda la burguesía y hace de la dignidad personal un simple valor de cambio. Paulatinamente ha sustituido, mediante leyes y recortes sociales, las libertades humanas, por la libertad de mercado y reducido a cada persona, medico, abogado, ingeniero, maestro, científico, obrero, campesino o artesano a la mera condición de servidumbre asalariada, enfrentados a una realidad sin oportunidades, sin trabajo, sin estabilidad, sin un futuro previsible de bienestar y felicidad, fértil para crear hábitos de indiferencia, intolerancia y violencia que ahonden el imaginario de que todo podría ser peor y que mejor nos ira con otra guerra.

Ese poder, esa manera de gobernar, ha sabido destruir las bases del estado de derecho, acomodar miedos, borrar la memoria de su tragedia, negar los hechos y recuperar la efervescencia de los odios que refrescan las condiciones para usar las armas contra quien sea, adentro o afuera. La guerra es su instrumento de producción mas importante, de ella hacen depender las relaciones económicas y todas las relaciones sociales en su beneficio.

El partido de gobierno lo tiene calculado, sabe que sin guerra no puede existir y tiene claro que para sobrevivir y ganar elecciones necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes. Y así lo hace, toca las fibras intimas, acude al secreto, la moral, la cizaña, el rumor, el chisme, redescubre pasiones, crea intercambios e interdependencias entre regiones y grupos sociales e impide que la producción intelectual de la nación se convierta en patrimonio común de todos. Ha sometido al estado de derecho, como Trump, al libre arbitrio de sus impulsos de poder hegemónico. No hay fórmulas para salir de este encierro, solo existe la necesidad vital de construir la salida en colectivo y obligatoriamente más temprano que tarde.

mrestrepo33@hotmail.com

miércoles, 19 de septiembre de 2018

La ONU como instrumento de dominación de EEUU


Por Diego Olivera Evia:
La sociedad humana sufre la violencia del capitalismo

Muchas veces se ha analizado el papel de la Organización Naciones Unidas (ONU), como su apéndice la Organización de Estados Americanos (OEA), concebidos como mecanismos de control político, con el objetivo de lograr un equilibrio a nivel mundial de los 193 países en la ONU, pero la realidad geopolítica ha creado  que EEUU, se ha trasformado desde la Segunda Guerra Mundial, el control con la armas nucleares, aplicadas en Japón, contra una nación derrota y millones de los ciudadanos japoneses asesinados, y crear una guerra fría con la desaparecida URSS, que permitió crear un estado gendarme.

De la misma manera los presidentes de EEUU hicieron caso omiso, a la ONU, usando a los Secretarios de esta organización, en títeres de los Estados Unidos, no pudiendo controlar la acciones militares, en mundo, creando guerras en Asia, en naciones en Europa, controlando a miembros de la ONU, como Iraq, Afganistán, Libia, Siria, aplicando acciones militares y sembrar bases militares en todo el planeta, creando ahora en la era del presidente Trump, el uso de sanciones a todas las naciones, miembros  de la ONU, hasta los 5 miembros  con derecho a veto, como con EEUU, Inglaterra, Francia, la URSS (ahora Rusia)  y China, contener acciones militares sin consenso de los miembros, pero la realidad ha sido que EEUU e Inglaterra, como Francia, además del gobierno de Israel sionistas, que con armas atómicas ilegales aportadas por EEUU, han creado una ONU, sin poder de su Secretarios en los 72 años de creación.

“La parte más importante del ente creador para regular, velar por los derechos humanos y como espacio para solventar conflicto entre naciones”, pero la realidad es un hecho vacío de contenido, la ONU no ha podido detener las guerra, con millones de seres humanos asesinados, entre el Siglo XX y XXI, han mostrado los desplazamientos humanos por las guerra, el fascismo en la 2da guerra mundial, mostro la parte feroz del capitalismo salvaje, al crear guerras globales, como en Viet Nam, Corea, países agredidos por EEUU, para combatir a los países socialistas, como la balcanización de Yugoslavia, con millones de personas, las guerras son de controlar los mercados, como adueñarse de las riquezas naturales, el petróleo, el gas, el oro, el Coltan, como el esclavismo en África, como las inmigraciones con miles desaparecidos,  muestran el rostro más feroz de una crisis mundial sin salida para la sociedad humana.  

¿Cumple la ONU su función reguladora?
La responsabilidad de Antonio Gutiérrez  como  el secretario general de la ONU., está concebida  como una estructura arcaica,  mucho bombo como la gran esperanza para el futuro de la humanidad después de la Segunda Guerra Mundial, la ONU ha tenido problemas para lograr un equilibrio global. Su órgano de gobierno, el Consejo de Seguridad, es un reflejo ya que China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos, son aún los únicos miembros permanentes con poder de veto. Para los críticos, esa parálisis ha conducido a fracasos en el tratamiento de crisis como las guerras en Siria y Ucrania.

El exsecretario general, Kofi Annan, había declarado que el Consejo debe tener nuevos miembros permanentes ya que podría terminar con un papel cada vez más irrelevante en el escenario internacional. Sin embargo, hay pocas señales de que los actuales miembros quieran renunciar a cualquier poder o compartirlo.

La ONU continúa con algunas discapacidades referente a sus funciones, como el caso del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba o su posición ante la situación crítica que mantienen el mandatario estadounidense Donald Trump y su homólogo Kim Jong-un, tras los reiterados ensayos nucleares, en las que el organismo sanciona solo a Corea del Norte.

Cabe destacar que Estados Unidos es una de las naciones que aportaba mayor ayuda económica a la organización internacional, lo que hace cuestionable el hecho que la ONU vela principalmente por sus intereses y no ejerce la función para la que fue creada, y ahora se salió de la comisión de derechos humanos, para poder seguir el Plan Trump, de no responder a la ONU y los derechos humanitarios en sus guerra militares, creando su poder de muerte para controlar los mercados y la ONU una marioneta.
La sociedad humana sufre la violencia del capitalismo

En ese sentido la guerra y la violencia, han creado efectos de desplazamientos de millones de inmigrantes, las mismas guerras del siglo XX , la primera y segunda, fueron realizadas para la conquista de Europa, África, Asia y Medio Oriente, creando la huida de millones de Europeos, rusos, las masacres por el Imperio Otomano entre ella a la nación armenia de 1894-1896, hacen referencia a las diferentes matanzas y asesinatos colectivos que, en esos años, sufrieron los armenios del Imperio otomano y cuyas bajas se estiman entre unas 200.000 y 300.000 personas.

Reciben este nombre del sultán reinante en esos años, Abdul Hamid II, quien en su esfuerzo de mantener la integridad territorial del imperio adoptó el panislamismo como ideología de estado. Aunque las masacres estaban destinadas mayoritariamente a los armenios, algunas poblaciones cristianas como los asirios también fueron víctimas.

Estos hechos que a veces los vemos como históricos, siguen siendo factores de nuevas conquistas, de querer apoderar las riquezas de las naciones, como la guerra criminal en Siria, la muerte de palestinos, la guerra sin fin en Afganistán, la agresión del presidente de la supremacía blanca Trump, en sus ataques a Corea del Norte, los ataques de EEUU a Rusia y China, aplicando bloqueos y sanciones económicas a estas naciones, como a Cuba, Venezuela, Nicaragua y a Bolivia, creando nuevas migraciones, ahora latinoamericanas, ante la medidas tomadas por Trump, de cerrar la entrada a la sociedad norteamericana, hoy enferma de muerte y violencia, la venta legal de armas, ha creado miles de muertos, en colegios por niños enfermos de violencia y droga.

Esta es la realidad de una sociedad agredida por los monopolios y las grandes trasnacionales, la misma crisis con los transgénicos de MONSANTO, han envenenado a las economías de América Latina, con niños y adultos con canceres por las fumigaciones del Glifosato, con deformaciones, de la misma manera ríos se han visto contaminados en Uruguay y el Cono Sur, no solo se mata en guerras, se crea una sociedad de consumo de productos nocivos, ante esta realidad solo la unidad de los pueblos y las naciones que luchan por una sociedad humana, contra el abuso de un capitalismo criminal.
diegojolivera@gmail.com