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martes, 22 de agosto de 2017

¿Dijeron: Soberanos?

 Por Profesor Pablo Salvat Bolonga: 

Así es pues, estimado lector y lectora.  Vivimos tiempos peligrosos y amenazantes, a nivel mundial, pero también entre nosotros. Los que manejan el poder del impero hoy en el norte, y sus ocasionales aliados de las elites de poder gobernantes acá, no cejan en su trabajo de cercar, asediar, intervenir, en la política cotidiana de un país hermano y soberano. Usted sabe a qué país, Estado y gobierno me estoy refiriendo. También sabe, o debería saber,  qué gobiernos firmaron la llamada Declaración de Lima contra el gobierno venezolano, promovida ciertamente por el gobierno norteamericano, el cual, por estrategia de conveniencia, se ausentó de Lima. 



No deja de ser paradojal: buena parte de los gobiernos  de esos países, aliados en esta campaña  a los EEUU, exhiben enormes problemas y deudas  en sus propios países, desde México, hasta el Cono Sur.  Pero  lo importante es mostrarse como “buenos amigos” del señor del imperio y sumarse a su campaña y directrices con bombos y platillos, sin atender por las consecuencias de sus actos. No son precisamente  los pueblos los que promueven castigos e intervenciones militares, eso hay que tenerlo claro de antemano.  Como sabemos, la imposición de la globalización neoliberal, desde mediados de los setenta y comienzos de los ochenta (sea manu militari o en procesos electorales), ha traído como uno de sus ingredientes constitutivos,  el debilitamiento ex profeso de la soberanía popular y de sus Estados. 

Todo ello bajo la imposición de la doctrina que aplaude como bueno per se el proceso de globalización y sus consecuencias para todos los pueblos del mundo: en el plano económico, pregonan, no debe intentarse ir más allá de la economía de mercado desregulada  o capitalista,  aunque esté en crisis y tenga efectos muy perjudiciales tanto para las mayorías, como para el medio ambiente. En el plano sociopolítico, no puede plantearse tampoco nada distinto a la  democracia representativa liberal, tal como la entienden liberales y neoliberales obviamente (y está además estipulado en la misma OEA). Cualquier  pretensión de construir un proyecto de sociedad justa y de política democrática participativa y republicana, resulta en esa supuesta doctrina única expresión de.. Totalitarismo.

Fíjese, así de increíble. Como decía el señor Hayek: o usted es liberal, o usted es totalitario ¡Bueno, por eso algunos apurados empleados del Departamento de Estado de los USA, sostuvieron que, terminados los socialismos históricos del Este, comenzaba un largo tiempo circular, llamado el fin de la historia. Es decir, casi como el eterno retorno de lo mismo: capitalismo + liberalismo ¡En el plano jurídico, esta globalización no tiene muchos aportes, salvo la que se impone desde el poder  que tienen algunos gobiernos : aquellos países y gobiernos que se salen del marco neoliberal son pasibles de ser amenazados, intervenidos y destruidos,  económica  y militarmente.

Con esto, el así llamado derecho internacional queda, de hecho,  jubilado (Naciones Unidas incluida). El país más poderoso en lo  económico- militar puede por “derecho” propio invadir y agredir, aunque el poder hacerlo no esté consagrado en  ninguna parte.  Este tinglado de ideas o meras ideítas mejor dicho, ha fungido hasta ahora como una suerte de pensamiento único, con sus cuotas de cinismo, engaños y mentiras y los sufrimientos que engendra para  muchos pueblos. 

Por cierto, este trabajo no lo hacen solos, esos poderes y gobiernos. Se suman importantemente sus agencias de información y noticias. Usted se dirá, pero dónde se ha dado esto? Lo invito a releer la  historia latinoamericana. A revisar allí cómo la presencia norteamericana ha influido de manera determinante, en las posibilidades y decisiones que se pretenden tomar en nuestra América, en cuantas naciones pretendidamente “soberanas”. Lo invito a revisar los golpes de Estado, sea vía militar  o a través de  espurias  alianzas político-judiciales  (llamados golpes “blandos”); los cercos económicos, el aislamiento, los embargos, orientados  a ahogar gobiernos y políticas que ese imperio, y sus aliados locales (no puedo llamarles nacionales; ellos no tienen patria)  evalúan como nocivas.

Y esto, aunque esas políticas cuenten con suficientes mayorías sociales y electorales.  Allí tiene usted –por si aún no se entera- el embargo contra la pequeña isla de Cuba, por más de 50 años ¡Una isla que no es amenaza  para nadie y que sufre las consecuencias del ejercicio de su soberanía.  Un embargo que solo recibe el apoyo de los USA y de Israel ¡Pero, qué importa  lo que digan los demás.  Así pues, la soberanía que se supone reside en los pueblos se ha visto crecientemente  desdibujada, limitada y subordinada –en la realidad-  a los intereses de aquellos que comandan esta globalización  (Consejo de Seguridad ONU, Banco Mundial, Unión Europea, FMI, OTAN,  OEA,TIAR,BID  transnacionales ).

Se conforma así,  lo que se ha dado en llamar un “soberano privado supraestatal”, que se mueve por la ley del más fuerte, en función de sus intereses de poder y de recursos. Este nuevo soberano y los Estados que subsume   no admiten disidencias a su pensamiento único, así como tampoco alternativas en la práctica política. Para ellos, el ideal democrático o los derechos humanos, son, a final de cuentas, referencias retoricas a utilizar según conveniencia.

Sería bueno que pudiéramos intentar pensar lo que pasa en el continente (en particular hoy con  Venezuela), con nuestras propias cabezas y desde nuestra propia historia, “(…) hay que hacerlo –como nos lo dice Samuel Ramos, mexicano, citado por el historiador chileno, Luis Corvalán M.-,  porque con frecuencia pensamos como si fuéramos extranjeros, desde un punto de vista que no es el sitio en que espiritual y materialmente estamos situados.

Todo pensamiento debe partir de la aceptación de que somos mexicanos (chilenos o latinoamericanos podríamos decir también), y de que tenemos que ver el mundo bajo una perspectiva única, resultado de nuestra posición en él”.  Como se deja ver, nuestras elites de poder y sus gobiernos,  reunidos en Lima hace poco tiempo para intervenir en Venezuela, siguiendo las directrices del  Sr. Trump,  están muy lejos  de las enseñanzas del pensador mexicano. Y las consecuencias de esta postura pueden no ser  baladíes (lo invito a revisar los casos de Libia, Siria, Irak, Afganistán, Ucrania, entre otros). Serán, esas elites en  el gobierno de esos países,  co-responsables de lo que pueda suceder.  Como ya sucedió con algunos de ellos,  en el golpe de Estado contra el presidente H. Chávez el año 2002, el  que una interesada desmemoria intenta borrar de las páginas de nuestra historia.
psalvat@uahurtado.cl


sábado, 1 de julio de 2017

Marielos y los dinosaurios

Por Carolina Vásquez Araya 
No es un regreso a los años 70. En realidad, nunca fueron plenamente superados.

Las estrategias de intimidación contra quienes trabajan por avances tan importantes como el establecimiento de un mejor sistema de justicia y contra la impunidad, nunca han desaparecido. Todo lo contrario, parecen intensificarse a medida que comienzan a verse los primeros resultados del esfuerzo de la población civil por defender sus derechos por medio de acciones concretas. Por una razón lógica derivada de su influencia, algunas de las víctimas favoritas de tales campañas son los miembros de la prensa nacional, con especial énfasis en quienes no se dejan corromper.



A ese honorable grupo de colegas pertenece Marielos Monzón, cuya trayectoria ha destacado por su valentía y una incansable búsqueda de la verdad. Por eso mismo, ha sido objeto privilegiado de quienes desean –y necesitan- callarla por medio de amenazas directas o veladas, incluyendo su nombre en listados de supuestos enemigos políticos, acusándola de hechos criminales cometidos cuando ella era apenas una niña que comenzaba a vivir, todo ello por esa inveterada incapacidad de jugar limpio, característica fundamental de estos grupos extremistas.

Aun cuando quisiéramos pensar en las amenazas políticas como cosas del pasado, la realidad nos demuestra lo contrario. Los dinosaurios existen. Excepto el de Augusto Monterroso, los demás nunca se fueron. Ahí se quedaron agazapados rumiando su fracaso político y añorando los tiempos aquellos cuando la abominable organización criminal de la “mano blanca” gobernaba desde las alturas del poder. Hoy ni siquiera plantean propuestas racionales sino simplemente destilan odio y resentimiento por los juicios contra algunos de los suyos por crímenes tan espeluznantes como genocidio, desapariciones forzadas y masacres en denuncias bien fundamentadas con pruebas concretas. Eso no lo va a perdonar y lo demuestran amenazando a una mujer dedicada al análisis, la denuncia y a practicar un periodismo basado en la ética y la verdad.

La solidaridad con Marielos no es un gesto de empatía personal -aunque la aprecio y respeto como profesional y como mujer íntegra- sino un acto de supervivencia gremial. En pleno siglo veintiuno, superada la frontera de la pacificación después de 36 años de conflicto bélico entre hermanos y en plena construcción de un estado de Derecho, es inaceptable esa agresión cuya finalidad es acallar a la prensa. Marielos es integrante de un gremio cuya existencia misma constituye un peligro para aquellos sectores cuya intención es volver a reinar con sus métodos represivos y dictatoriales. Pero además de Marielos, hay muchas mujeres y hombres comprometidos con un periodismo limpio y transparente, cuyos nombres podrían, eventualmente, aparecer en esos listados de muerte.

Marielos Monzón acudirá a la Fiscalía de Delitos contra Periodistas a depositar su denuncia y esperamos que esa dependencia actúe con celeridad y eficacia para identificar a los responsables de las amenazas contra su integridad. Lo hace no solo por seguir un protocolo institucional definido por las normas legales, sino por hacer visible un hecho repudiable cuyas consecuencias trascienden con mucho su situación personal para afectar a toda la comunidad periodística, cuya labor está consignada entre los derechos humanos fundamentales de una sociedad democrática.

La libertad de expresión figura entre los derechos amenazados por estos grupos clandestinos cuyo poder económico les permite disponer de muy variados mecanismos de intimidación contra quienes piensan diferente. Es deber de la ciudadanía demostrarles que esos tiempos ya pasaron a la historia.

ROMPETEXTO: Por carecer de razones recurren a intimidación, amenaza o eliminación de quienes piensan distinto. 

elquintopatio@gmail.com