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lunes, 3 de diciembre de 2018

Venezuela ya está en la mira del nuevo comandante del Comando Sur


Por Carlos E. Lippo:

“Los esfuerzos militares de momento han dado cobertura a la diplomacia para garantizar una transición pacífica en Venezuela,  pero la situación es desastrosa, y está afectando a toda la región. Nuestro principal foco serán nuestros aliados”   Almirante Craig Faller, comandante actual del Comando Sur estadounidense

A manera de recordatorio y tal como ya señalásemos en un trabajo anterior (1), debemos decir que el Comando Sur es uno de los diez comandos que conforman la maquinaria militar más mortífera del planeta, tratándose de un mando conjunto integrado por efectivos militares y civiles que representan a todas las  ramas de las Fuerzas Armadas Estadounidenses: el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, el Cuerpo de Marina (“Marines”), la Guardia Costera, así como de varias agencias federales,  la CIA y la NSA, entre ellas, junto a sus respectivas agencias mamparas como la USAID y la NED. Un Comando que cuenta entre sus múltiples recursos con la Cuarta Flota, reactivada en el 2008 después de haber permanecido inactiva durante 58 años, como una respuesta político-militar al surgimiento de regímenes populares de carácter nacionalista y antimperialista en Venezuela y otros países de Suramérica, Centroamérica y El Caribe.


En resumen, se podría decir además que el Comando Sur consiste básicamente en un comando unificado de seguridad, que está encargado de velar por la seguridad y los intereses del imperio en el territorio de las 31 naciones latinoamericanas que, con excepción de Méjico, Cuba y las colonias gringas aún existentes en el área del Caribe, forman parte de la América del Sur, la América Central y el Caribe, garantizando una amenazante, permanente y efectiva presencia militar gringa en la región.

El centro de operaciones de esta extremadamente letal panoplia militar se encuentra ubicado en el sur de la Florida, siendo oportuno señalar que a mediados de 2015 el actual e írrito presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, en su primer mandato también de más que dudosa legitimidad, solicitó a los gringos, en supremo acto de lacayismo y adulación, que trasladaran a su país dicho centro de operaciones (2). Los gringos se apresuraron a declinar “formalmente” esta vergonzante solicitud; no obstante enviaron a ese país una cantidad importante de funcionarios civiles y militares adscritos a dicho comando, en una acción que James Petras interpretó en su momento, que tenía como propósito crear una plataforma militar adecuada para intervenir en América Latina y en específico en Venezuela, si las  elecciones parlamentarias previstas para diciembre de ese año terminaban con un resultado demasiado estrecho (3).

Podría decirse que el Comando Sur adquirió entre nosotros una infausta notoriedad desde mediados de ese mismo año 2015, a raíz de las reiteradas declaraciones injerencistas de su jefe de entonces, el general John Francis Kelly, un connotado asesino de élite al frente de las fuerzas de conquista y ocupación en Irak, donde permaneció por más de 8 años, además de un eficiente verdugo, durante su pasantía como comandante de la base naval y prisión de Guantánamo; quien en relación a Venezuela se comportase en aquel entonces como un verdadero payaso con guerrera de general que llegó a decir, palabras más palabras menos, que sólo pensaba en Venezuela durante 40 segundos diarios y eso sólo para rezar por nosotros que estábamos sumidos en una brutal crisis humanitaria de la cual él estaba dispuesto a rescatarnos a través de los organismos multinacionales, sólo si se lo solicitábamos (4).

Con muchísima más pena que gloria y con una inmensa frustración a cuestas, el general Kelly entregó la jefatura del Comando en enero de 2016, sin haber podido ver materializada su profecía autocumplida, que no era otra que invadir a venezuela por solicitud de la OEA con base en la “crisis humanitaria” en la que han venido pretendiendo fallidamente sumir al país.

Le sucedió en la jefatura del Comando el vicealmirante Kurt Tidd, funcionario de gran experiencia militar en el medio oriente, en Irak y en el Golfo Pérsico (estrecho de Ormuz), así como también de gran experiencia diplomática-militar en Irán, junto al secretario de estado de la administración Obama, el inefable John Kerry; siendo necesario señalar que durante la audiencia de confirmación de su nombramiento por parte del Senado, se refirió a Venezuela utilizando la misma retórica difamatoria y con la misma prepotencia que su predecesor, lo que me hizo señalar en un artículo titulado “La no tan nueva estrategia del Comando Sur en contra de Venezuela” (5), que se trataba del mismo “musiú” aunque con diferente gorra.

Tidd dio inicio tempranamente a sus acciones injerencistas en contra de Venezuela suscribiendo el documento titulado en inglés: “Venezuela Freedom-2 Operation - Phase preceding - Executive summary. 25.2016, February/Admiral Kurt W. Tidd, Commander U.S. Southern Command (SOUTHCOM)” (6), que resultaba ser un compendio de las principales tácticas de guerra de cuarta generación que nos había venido aplicando el imperio y que se proponía seguirnos aplicándo con mayor intensidad aún, hasta lograr derrotar nuestra revolución y retrotraernos al anterior estatus neocolonial. Dicho documento tenía como algunas de sus muy escasas “virtudes”, a juicio mío, el llevar implícito un reconocimiento de las actividades terroristas desarrolladas hasta ese momento por los diferentes elementos de la contrarrevolución local, así como el lograr demostrar de una manera incontrovertible aquella hipótesis que formulásemos a finales de octubre del año 2015 en relación a que el liderazgo de la oposición no hacía otra cosa que seguir las instrucciones del Comando Sur, cuyo comandante fungía de verdadero jefe de todos ellos.

Una demostración fehaciente de cuanto empeño puso el Almirante Tidd en promover una intervención militar conjunta de Venezuela la constituye un documento secreto  del Comando Sur suscrito por él mismo, el 23 de febrero del presente año, cuyo título en inglés es “PLAN TO OVERTHROW THE VENEZUELAN DICTADORSHIP, MASTERTROKES” (7) (“Plan para Derrotar la Dictadura Venezolana, Golpe Maestro” (8)), una de cuyas consideraciones finales señala textualmente, sin eufemismos de ningún tipo: El Gobierno Bolivariano solo podrá ser derrocado a través de una "operación militar bajo bandera internacional, patrocinada por la Conferencia de los Ejércitos Latinoamericanos, bajo la protección de la OEA y la supervisión, en el contexto legal y mediático del secretario general, Luis Almagro".

La pretendida invasión, que en este caso había sido prevista utilizando como pantalla la movilización militar asociada a las maniobras navales UNITAS LIX, celebradas en aguas del Caribe Colombiano a comienzos de septiembre de este 2018, no pudo ser materializada debido a la estrepitosa derrota experimentada por el imperio en la sesión extraordinaria del consejo permanente de la OEA convocada para el 05 de septiembre, al no poder ni siquiera plantear el tema de la condena a Venezuela debido a que la correlación de fuerzas le era totalmente adversa. Es por ello que el Almirante Tidd tuvo que entregar la jefatura del Comando el pasado Lunes 26, con muchísima más pena que gloria, al igual que su predecesor inmediato, el general Kelly.

El nuevo jefe del Comando, el almirante Craig Faller es un egresado de la Academia Naval con una maestría en Asuntos de Seguridad Nacional y Terrorismo, veterano de la operación “Libertad Duradera”,  (2001-2002) que casi borra del mapa a Afganistán con la excusa de apresar a aquel anciano enfermo renal crónico, Osama Bin Laden, al que acusaban de haber dirigido el “ataque” a las Torres Gemelas del WTC; también es veterano, coincidente con el inefable John Kelly, de la invasión a Irak (2003), que logró retrotraer a la “Edad de Piedra” a la que fuese la cuna de la civilización humana, un país heredero de aquella antigua cultura que inventó la escritura y la rueda; así mismo, viene de ser asesor principal y adjunto del secretario de defensa John “Perro Rabioso” Mattis. Su nominación estuvo a punto de ser rechazada en el senado, a causa de su participación en varias “escandalosas cenas” ofrecidas junto con algunos “regalos”, por un contratista militar que se declaró culpable de cargos de soborno hace tres años; participación que ha sido reconocida por funcionarios de los departamentos de defensa y de justicia que han dicho que Faller no cometió ningún delito, pero que se encuentra entre cientos de oficiales navales enredados en el caso del citado contratista (9).

La tarea primordial que debe cumplir el almirante Faller al frente del infausto comando le fue claramente definida por su jefe el secretario Mattis, quien en su discurso durante la ceremonia de toma de posesión, a la que acudieron los representantes militares de varios países latinoamericanos, señaló que si bien Tidd había trabajado para fortalecer la confianza entre las fuerzas armadas del hemisferio, Faller debería llevar al “siguiente nivel” la cooperación comandada por Tidd, logrando de esta forma incrementar la contribución de éstas en la lucha contra el terrorismo y la violencia en una región que calificó de “crítica” para la seguridad nacional de los Estados Unidos (10). 

Si asociamos este inusitado énfasis en la “lucha antiterrorista” a las recientes acusaciones formuladas por funcionarios del imperio y de algunos de los países de la región que le son más afectos, en relación a que el Estado Venezolano es un estado patrocinador del terrorismo, tal como lo señalásemos en nuestro artículo anterior titulado “El supuesto patrocinio al terrorismo es la nueva excusa del imperio para invadir a Venezuela” (11), podremos inferir claramente cuál país será el blanco principal de las acciones injerencistas de todo tipo promovidas por el comando durante el ejercicio de su recién nombrado jefe.

Sostengo responsablemente que Venezuela ya está en la mira del nuevo jefe del Comando Sur por las siguientes razones:

             Ante una de las “Preguntas Anticipadas” contenidas en el cuestionario previo a la audiencia de confirmación en el Senado, el almirante Faller respondió que el Hezbolá libanés contaba con una amplia red de operaciones en la región (12), dándose el caso de que es una supuesta amistad del Gobierno Revolucionario con este grupo insurgente, tachado de terrorista por el imperio, la más reciente excusa del senador Marco Rubio para solicitar la intervención militar de nuestro país.
             En el mismo cuestionario de preguntas anticipadas respondió: “Venezuela se enfrenta a su peor crisis socioeconómica. Déficit financiero y disminución del petróleo. La disminución de los ingresos junto con la deuda externa y la hiperinflación están exacerbando la crisis humanitaria y expulsando la migración adicional fuera del país. Esta migración masiva hacia los vecinos países está extendiendo la crisis humanitaria y está afectando los recursos de la región”; es decir, ni más ni menos que el mismo discurso apocalíptico sobre nuestro país que mantuvieron sus predecesores Kelly y Tidd, durante sus respectivas gestiones.
             Ante una pregunta formulada en la audiencia de confirmación por la senadora demócrata Claire Mc Caskill, en relación a que si Trump u otros altos funcionarios de su administración habían sugerido que deberían prepararse para acciones militares “quirúrgicas” en la región, el almirante Faller respondió falsa y estúpidamente: “No estamos haciendo otra cosa que la planificación prudente normal que un comando combatiente haría para prepararse para una serie de contingencias”.

Para nosotros está suficientemente claro que el nuevo jefe del Comando Sur tratará de llevar sus acciones injerencistas sobre Venezuela a un nivel mayor que el desarrollado por sus predecesores, tal como se lo ha exigido públicamente su jefe en el discurso que mencionásemos en uno de los párrafos anteriores y que para ello cuenta con las sumisas y entreguistas fuerzas armadas de algunos de los países de la región; no a otra cosa se refiere el hipócrita grito de “vamos juntos”, proferido en español para terminar su discurso de toma de posesión del cargo. También está suficientemente claro que habrá de tropezar con la misma piedra con la que tropezaron Kelly y Tidd, por lo que en ningún caso le arrendamos las ganancias.
¡Hasta la Victoria, Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

(1)http://alertarojaboletin.blogspot.com/2015/11/mosca-que-el-verdadero-jefe-de-la.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter
(2)    https://honduprensa.wordpress.com/tag/comando-sur/
(3)    http://www.contrainjerencia.com/?p=105412
(4)    http://www.telesurtv.net/news/EE.UU.-continua-politica-injerencista-contra-Venezuela-20151029-0050.html
(5)    http://celippor.blogspot.com/2016/04/800x600-normal-0-21-false-false-false_17.html
(6)    http://celippor.blogspot.com/2016/04/
(7)    http://www.voltairenet.org/article201100.html
(8)    file:///C:/Users/Carlos/Documents/Art%C3%ADculos%20Publicados/Art%C3%ADculos%20de%202018/Traduccion%20Documento%20Comando%20Sur%20Golpe%20Maestro%2023FEB2018.pdf
(9)   https://www.militarytimes.com/news/pentagon-congress/2018/09/25/democrats-question-past-ethics-of-southcom-nominee/
(10)  https://www.elnuevoherald.com/noticias/sur-de-la-florida/article222210645.html
(11)  https://celippor.blogspot.com/2018/11/el-supuesto-patrocinio-alterrorismo-es.html
(12)  https://www.armed-services.senate.gov/imo/media/doc/Faller_09-25-18_APQs.pdf

celippor@gmail.com

domingo, 23 de octubre de 2016

El estado de vigilancia en los países libres

Por Noam Chomsky

En los últimos tiempos, hemos aprendido mucho sobre la naturaleza del poder del Estado y las fuerzas que impulsan sus políticas, además de aprender sobre un asunto estrechamente vinculado: el sutil y diferenciado concepto de la transparencia. La fuente de la instrucción, por supuesto, es el conjunto de documentos referidos al sistema de vigilancia de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) dados a conocer por el valeroso luchador por la libertad, el señor Edward J. Snowden, resumidos y analizados de gran forma por su colaborador Glenn Greenwald en su nuevo libro No Place to Hide (Sin lugar donde esconderse).

Los documentos revelan un notable proyecto destinado a exponer a la vigilancia del Estado información vital acerca de toda persona que tenga la mala suerte de caer en las garras del gigante, que viene a ser, en principio, toda persona vinculada con la moderna sociedad digital.

Nada tan ambicioso fue jamás imaginado por los profetas distó picos que describieron escalofriantes sociedades totalitarias que nos esperaban. No es un detalle menor el hecho que el proyecto sea ejecutado en uno de los países más libres del planeta y en radical violación de la Carta de Derechos de la Constitución de Estados Unidos, que protege a los ciudadanos de persecuciones y capturas sin motivo y garantiza la privacidad de sus individuos, de sus hogares, sus documentos y pertenencias. Por mucho que los abogados del gobierno lo intenten, no hay forma de reconciliar estos principios con el asalto a la población que revelan los documentos de Snowden.

También vale la pena recordar que la defensa de los derechos fundamentales a la privacidad contribuyó a provocar la revolución de independencia de esta nación. En el siglo XVIII el tirano era el gobierno británico, que se arrogaba el derecho de inmiscuirse en el hogar y en la vida de los colonos de estas tierras. Hoy, es el propio gobierno de los propios ciudadanos estadounidenses el que se arroga este derecho.
Todavía hoy Gran Bretaña mantiene la misma postura que provocó la rebelión de los colonos, aunque a una escala menor, pues el centro del poder se ha desplazado en los asuntos internacionales. Según The Guardian y a partir de documentos suministrados por Snowden, el gobierno británico ha solicitado a la NSA analizar y retener todos los números de faxes y teléfonos celulares, mensajes de correo electrónico y direcciones IP de ciudadanos británicos que capture su red.

Sin duda los ciudadanos británicos (como otros clientes internacionales) deben estar encantados de saber que la NSA recibe o intercepta de manera rutinaria routers, servidores y otros dispositivos computacionales exportados desde Estados Unidos para poder implantar instrumentos de espionaje en sus máquinas, tal como lo informa Greenwald en su libro. Al tiempo que el gigante satisface su curiosidad, cada cosa que cualquiera de nosotros escribe en un teclado de computadora podría estar siendo enviado en este mismo momento a las cada vez más enormes bases de datos del presidente Obama en Utah.
Por otra parte y valiéndose de otros recursos, el constitucionalista de la Casa Blanca parece decidido a demoler los fundamentos de nuestras libertades civiles, haciendo que el principio básico de presunción de inocencia, que se remonta a la Carta Magna de hace 800 años, ha sido echado al olvido desde hace mucho tiempo.

Pero esa no es la única violación a los principios éticos y legales básicos. Recientemente, el The New York Times informó sobre la angustia de un juez federal que tenía que decidir si permitía o no que alimentaran por la fuerza a un prisionero español en huelga de hambre, el que protestaba de esa forma contra su encarcelamiento. No se expresó angustia alguna sobre el hecho de que ese hombre lleva doce años preso en Guantánamo sin haber sido juzgado jamás, otra de las muchas víctimas del líder del mundo libre, quien reivindica el derecho de mantener prisioneros sin cargos y someterlos a torturas.

Estas revelaciones nos inducen a indagar más a fondo en la política del Estado y en los factores que lo impulsan. La versión habitual que recibimos es que el objetivo primario de dichas políticas es la seguridad y la defensa contra nuestros enemigos.

Esa doctrina nos obliga a formularnos algunas preguntas: ¿la seguridad de quién y la defensa contra qué enemigos? Las respuestas ya han sido remarcadas, de forma dramática, por las revelaciones de Snowden.
Las actuales políticas están pensadas para proteger la autoridad estatal y los poderes nacionales concentrados en unos pocos grupos, defendiéndolos contra un enemigo muy temido: su propia población, que, claro, puede convertirse en un gran peligro si no se controla debidamente.

Desde hace tiempo se sabe que poseer información sobre un enemigo es esencial para controlarlo. Obama tiene una serie de distinguidos predecesores en esta práctica, aunque sus propias contribuciones han llegado a niveles sin precedentes, como hoy sabemos gracias al trabajo de Snowden, Greenwald y algunos otros. Para defenderse del enemigo interno, el poder del Estado y el poder concentrado de los grandes negocios privados, esas dos entidades deben mantenerse ocultas. Por el contrario, el enemigo debe estar completamente expuesto a la vigilancia de la autoridad del Estado.

Este principio fue lúcidamente explicado años atrás por el intelectual y especialista en políticas, el profesor Samuel P. Huntington, quien nos enseñó que el poder se mantiene fuerte cuando permanece en la sombra; expuesto a la luz, comienza a evaporarse. El mismo Huntington lo ilustró de una forma explícita. Según él, “es posible que tengamos que vender [intervención directa o alguna otra forma de acción militar] de tal forma que se cree la impresión errónea de que estamos combatiendo a la Unión Soviética. Eso es lo que Estados Unidos ha venido haciendo desde la doctrina Truman, ya desde el principio de la Guerra Fría”.
La percepción de Huntington acerca del poder y de la política de Estado era a la vez precisa y visionaria. Cuando escribió esas palabras, en 1981, el gobierno de Ronald Reagan emprendía su guerra contra el terror, que pronto se convirtió en una guerra terrorista, asesina y brutal, primero en América Central, la que se extendió luego mucho más allá del sur de África, Asia y Medio Oriente.

Desde ese día en adelante, para exportar la violencia y la subversión al extranjero, o aplicar la represión y la violación de garantías individuales dentro de su propio país, el poder del Estado ha buscado crear la impresión errónea de que lo que estamos en realidad combatiendo es el terrorismo, aunque hay otras opciones: capos de la droga, ulemas locos empeñados en tener armas nucleares y otros ogros que, se nos dice una y otra vez, quieren atacarnos y destruirnos.

A lo largo de todo el proceso, el principio básico es el mismo. El poder no se debe exponer a la luz del día. Edward Snowden se ha convertido en el criminal más buscado por no entender esta máxima inviolable.
En pocas palabras, debe haber completa transparencia para la población pero ninguna para los poderes que deben defenderse de ese terrible enemigo interno.

* Traducción de Jorge Majfud.
foroprofesoral@ula.ve