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sábado, 21 de marzo de 2020

“Tejer vínculos entre nosotras es lo más potente que tiene la revolución”

Por Leandro Albani:

La revolución en el Kurdistán sirio sigue su curso, pese a los ataques militares de Turquía. Una internacionalista catalana relata en primera persona su experiencia.

Cuando llegó a Rojava, eligió el nombre de Aurora Picornell, la costurera y reconocida militante del Partido Comunista de España (PCE), oriunda de Palma de Mallorca, fusilada por los falangistas en octubre de 1937. Con ese nombre-homenaje, que prefiere elegir a la hora de contar su experiencia junto a los pueblos del norte y el este de Siria, el relato de esta joven catalana que se encuentra desde hace meses en Rojava se expande por temas, reflexiones, vivencias y sentimientos como si fuera un mar calmo y profundo. Pese a la invasión militar que, por estos días, encabeza Turquía contra el territorio controlado por la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES), Aurora cuenta su historia eligiendo palabras que recoge de la profundidad de ese mar de experiencias que crece desde hace más de ocho años y se conoce como la Revolución de Rojava.


Imagen: Inauguración de una Casa de las Mujeres en Rojava / Aurora Picornell
Hasta hace poco en la ciudad de Kobane –conocida mundialmente por haber resistido durante más de dos meses los ataques del Estado Islámico (ISIS o Daesh) en 2015-, Aurora habla sobre las transformaciones que viven los y las internacionalistas que llegan a Rojava para sumarse a un proceso revolucionario novedoso para Medio Oriente, pero, al mismo tiempo, jaqueado por diferentes poderes de la región. Sus reflexiones, algunas de las cuales se pueden leer en El Salto Diario, navegan por la autonomía de las mujeres, su autodefensa –a través de las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ)-, la construcción de una educación liberadora, los desafíos de la solidaridad internacional en medio de una guerra cruenta y un futuro cargado de esperanzas y luchas. Las palabras de Aurora ahora navegan sobre las olas de la revolución.

Conocer y llegar
Milito desde hace años en un movimiento comunista que lucha por el socialismo, el feminismo y la liberación de los países catalanes. A partir de ahí, conocí la lucha del movimiento kurdo, especialmente, desde los debates y el trabajo tanto ideológico como práctico para la liberación de la mujer. Empezamos a leer perspectivas que se planteaban desde el Movimiento de Mujeres de Kurdistán y comencé a conocer la cuestión kurda. Como a mucha gente nos pasó, después de la resistencia y la batalla en Kobane contra ISIS, fue que empecé a investigar, a leer más y a interesarme por el tema de la liberación del pueblo kurdo, poniendo el foco en cómo se planteaba la lucha de liberación de las mujeres tanto a nivel ideológico como práctico. Quería ver cómo se estaba desarrollando y empezar a conocer la revolución de Rojava, que es conocida como la revolución de las mujeres. Para muchas mujeres, fue una gran dosis de esperanza y motivación al observar lo que estaban haciendo las mujeres aquí. Eso fue lo que, poco a poco, me llevó a interesarme y a conocer más la lucha del pueblo kurdo. Y eso, finalmente, me trajo a Rojava.

Imagen: Movilización de mujeres en Rojava / Aurora PicornellAl llegar a Rojava, a muchas personas nos sorprende su cultura de la hospitalidad. Nos sorprende que seamos tan bien recibidas, que se abran tantas puertas, que se ofrezca cobijo, comida y lo poco que tienen. Y ver cómo te reciben, como una compañera, como una persona. A veces, nos pasa, en otros contextos en Occidente, que vamos dejándonos de tratar como personas y desconfiamos las unas de las otras, y, entonces, juzgamos. Pero aquí te encuentras con lo opuestos: te reciben con los brazos abiertos, con confianza y tratándote como una compañera más. En ese sentido, la relación con la población siempre ha sido una experiencia positiva, al ver cómo personas que están en el caos creado en Medio Oriente, con toda la guerra que viven desde hace tantos años -y con todo lo que eso supone, no solo en el impacto de la guerra a nivel económico, ecológico, etc.-, aun así, te reciben en su casa con una sonrisa, se ponen a hablar contigo mientras tomas té y con todas las buenas maneras que el liberalismo, de algún modo, nos intenta hacer perder en otras partes del mundo.

Ahora, estoy participando de la campaña #WomenDefendRojava, que desarrolla el Kongra Star y se inició un poco antes de la nueva invasión turca en octubre del año pasado. La campaña trata de organizar, activar e impulsar la solidaridad y el internacionalismo de todas las mujeres en el mundo, no solo para la defensa de Rojava, sino para construir una revolución de las mujeres. Es una campaña que se realiza desde los últimos meses y se articula por medio de comités, de grupos de mujeres que se reúnen para llevar adelante acciones, formaciones, explicaciones de la situación en Rojava, participación en manifestaciones en sus propios pueblos o ciudades. Es una campaña para juntarnos como mujeres y que cada una pueda actuar de manera local, pero pensando de manera global, pensando en las mujeres de Rojava y el mundo, que ahora mismo están resistiendo frente a la invasión de Turquía y sus aliados yihadistas. La campaña está presente en diferentes países y la intensión es seguir desarrollándola desde el norte y el este de Siria, y en todo el mundo. Que sea una manera de unirnos y vincularnos como mujeres, y defender la revolución. Los avances que aquí se han dado no solo son importantes para las mujeres de la región, sino que son un paso adelante para las mujeres de todo el mundo. Tanto por nuestra responsabilidad de internacionalistas, pero también para nuestra propia libertad como mujeres, vivamos donde vivamos, tengamos religión o no, y hablemos la lengua que hablemos, defender la revolución de Rojava es defender nuestra propia libertad.

Mujeres y liberación
En Rojava, las mujeres son el auténtico motor de la Revolución. Lo son desde el planteamiento más teórico, más ideológico, que se hace a la cuestión de la liberación de la mujer, como también en la práctica y en cómo se desarrolla. Se entiende que, sin la liberación de las mujeres, la liberación de la sociedad no es posible. Haciendo un repaso histórico, y cómo se materializa hoy en día, la opresión de la mujer, relegándonos a la casa, por fuera del espacio público, negándonos la independencia económica o siendo mano de obra barata o de reproducción gratuita, al final, es una herramienta que ha servido de base para la explotación de la sociedad entera, para romper la comunidad y para legitimar, de alguna manera, toda la explotación que se hace.

Es imposible plantear una liberación de la sociedad si no somos capaces de reconstruirnos y liberarnos como mujeres. No podemos ser libres como sociedad cuando la mitad de la población está oprimida. Como pueblos, no podemos ser libres si oprimimos a otros pueblos. No podemos ser libres si estamos oprimiendo a miembros de la sociedad. Aquí, se pone mucho en valor la figura de la mujer, precisamente, por su papel en la sociedad, por su papel en la gestión más comunitaria y en la reconstrucción de la vida. Se plantea la necesidad de romper con esta explotación y opresión contra las mujeres, y con esta mirada patriarcal que el mundo ha tenido a lo largo de su historia. La historia es una historia de explotación, de dominación, de conquistas de territorios, de asesinatos y genocidios. Todos estos valores fueron legitimados a través de la opresión de la mujer. Por eso, es necesario que rompamos con ellos si queremos realmente romper con la opresión del sistema.

Ahora mismo, y a lo largo de toda la historia, el sistema capitalista depende de las mujeres y de nuestro trabajo, pero no importa si nos asesinan a miles cada año. Para construir realmente una vida en libertad, es necesario que las mujeres seamos libres, si no, no será posible. Porque no podremos cambiar la mirada con la cual estamos construyendo el mundo y porque seguirá existiendo la mitad de la población mundial oprimida. Por lo tanto, desde ese punto, no podemos ser capaces de construir otro mundo.

Autonomía y autodefensa
Aquí, puedes ver cómo las mujeres son el motor de la Revolución, ya que son las más activas, las más ilusionadas, las más fuertes, no sólo en los espacios autónomos de mujeres, sino también en las estructuras y proyectos mixtos. Las mujeres son las que están ahí, tirando del carro, desarrollando los proyectos y haciéndolo con ganas y con la ilusión de aportar realmente el esfuerzo que sea necesario para llevar a cabo esta revolución. Lo ves en todas las mujeres de la sociedad. A nosotras, en el resto del mundo, tal vez nos llegó solo una parte de esta defensa, pero es una parte importantísima y, sin duda, es todo un símbolo de la revolución, que ha tenido un impacto súper-positivo.

Están las YPJ, pero la revolución también se desarrolla en muchos otros ámbitos. La desarrollan las madres de la asociación de mártires, lo que hacen las jóvenes -con una potencia y una fuerza increíble-, y que se lleva adelante desde todos los ámbitos con mujeres de todas las edades, con diferentes procedencias, religiones. Lo desarrollan en el día a día, en las instituciones, haciendo acciones, en el frente con la autodefensa ante el Estado turco y sus aliados yihadistas. Pero a la revolución también la impulsan las madres con su trabajo incansable cuidando a las familias, las estudiantes generando la autoeducación en los diferentes institutos y así lo hacen todas las mujeres en todas las facetas de la vida. Las mujeres no sólo hemos tomado el ámbito militar, sino que hemos continuado en todos los ámbitos, también aquellos que son invisibles, como es el trabajo a nivel social y que es imprescindible para que se desarrolle la revolución. Las mujeres aquí son realmente la vanguardia de la revolución. Y esto pasa por una cuestión muy simple: al final, las más oprimidas somos las que más vamos a luchar por defender esto. Y, especialmente aquí, sobre todo, mujeres que han vivido bajo el Daesh, como las mujeres de Raqqa.

Hay que destacar la autonomía de las mujeres. Eso es algo que se ha intentado destruir, destruir nuestros vínculos, porque, precisamente, el potencial que tienen estos vínculos es lo que puede hacer de una revolución que sea victoriosa y que se mantenga, como vemos aquí, ocho años después de que comenzara. Tejer vínculos entre nosotras es uno de los puntos más potentes que tiene la revolución. La otra parte es la autodefensa. Si queremos llevar a cabo una lucha por la vida, vamos a tener que defenderla. En una de las partes donde se materializa la autodefensa es en lo militar. No olvidemos que estamos en un territorio donde tropas fascistas turcas y con diferentes bandas de yihadistas ocupan regiones e intentan avanzar.

También es importante la autodefensa en todos los aspectos de la vida, en cómo defendemos nuestra manera de pensar, para no pensar como aquellos que nos quieren sumisos. ¿Cómo protegemos nuestro territorio, la naturaleza, a nuestras vecinas, a los niños y niñas, a toda la sociedad? ¿Cómo nos protegemos de todo lo que pasa? Desde la perspectiva de las mujeres, es muy interesante ver cómo se desarrolla, desde un lado, con las YPJ, pero, por otro, con las cooperativas de mujeres para defender su independencia económica o el vínculo que hacen entre ellas las madres de mártires para protegerse de esta guerra. La lucha de las mujeres en Rojava es lo que da más esperanza de que la revolución pueda ser victoriosa por muchos años y se extienda por muchos territorios. Si existe alguna esperanza, o si hay algo potencialmente ganador en todo este gran cambio que tenemos que hacer en el mundo, es precisamente la lucha de las mujeres. En el momento en que nos encontremos entre nosotras y nos empecemos a organizar, la ilusión por cambiar este mundo y por recuperar nuestras vidas en libertad va a ser demasiado fuerte y no la va a poder parar ni el Estado turco ni toda la OTAN.

Crítica y autocrítica
Sobre Rojava, hace falta una mirada mucho más profunda, más amplia, que tenga en cuenta el contexto en el que nos encontramos. Hay un proyecto claro. En algunos ámbitos, se han podido dar más pasos y, en otros, no. Pero la dirección hacia la que caminamos es clara. El problema, en gran medida, es el contexto en el que nos encontramos. No podemos olvidar que la revolución se encuentra en medio de una guerra no sólo militar. Desde hace unos meses, la invasión de Turquía continúa expandiéndose por el territorio de Rojava, después de la invasión de Afrin. En octubre, tomaron por la fuerza militar otros territorios. Es también una guerra económica, porque Rojava sufre un embargo. Es una guerra mediática, con toda la contrainformación y la propaganda que se hace desde Turquía y del resto de los estados miembros de la OTAN y de otras potencias. Contra Rojava, se lleva a cabo una guerra mediática, económica, militar, psicológica, que hace que el desarrollo de la revolución se encuentre con bastantes dificultades, por lo que, en que muchos momentos quizá, no se den los pasos que querríamos o que haya dificultades para dar esos pasos más rápidos.

Sería interesante ver cómo se puede desarrollar esta revolución sin todas estas fuerzas contrarrevolucionarias en contra de la autoadministración del norte y el este de Siria. Aun así, hay algunos aspectos que considero muy importantes, que marcan la diferencia en cómo se está construyendo este proyecto a pesar de todas las dificultades. Una es la voluntad de mejora constante, de revisión a través de la práctica. Es revisar todo constantemente: qué es lo que funciona, lo que no, con qué posibilidades se cuentan, qué dificultades nos encontramos y cuáles no. Esas son las herramientas que se utilizan de manera sistemática, a través de la crítica y la autocrítica, precisamente, para señalar aciertos y errores, modificarlos e ir mejorando poco a poco. Y, así, salir de posiciones dogmáticas y entender que no tenemos una receta mágica para hacer la revolución, sino que aprendemos haciéndola desde la práctica y la autocrítica constante. Así, vamos a ir avanzando. Uno de los grandes valores que aporta la revolución en Rojava es entenderse como un proyecto en constante desarrollo y mejora, con los aportes de todo el mundo.

Historia y educación
Otro punto importante es la mirada global que aquí se plantea en la lucha. Al final, la revolución de Rojava es una lucha en defensa de la vida en común y con sentido. Ahora mismo, nos encontramos en un mundo en que el sistema capitalista y patriarcal no tiene ningún sentido. Es un sistema que destruye el planeta, un sistema en que unos pocos tienen mucho y el resto trabaja miles de horas, pasa hambre y no puede pagarse una casa. Es un sistema en el que las mujeres somos asesinadas a diario en todo el mundo. Como sociedad, tenemos una manera de vivir que no tiene ningún sentido y lo que se plantea en Rojava es una reconstrucción de la vida en todos sus ámbitos: desde la liberación de las mujeres hasta implicar a las personas mediante sistemas democráticos para autogobernarse; en la manera en que tenemos de relacionarnos con nuestro entorno natural, con la tierra de donde nos alimentamos y nos abastecemos de los recursos que genera. Esta mirada global es muy importante para plantear una enmienda al sistema en el que vivimos.

Uno de los aciertos es el foco que se pone en la educación de las personas, en educarnos y hacer las cosas diferentes, porque siempre hemos sido educadas con las herramientas del sistema liberal, entonces, no vamos a ser capaces de crear un sistema diferente. También tenemos la responsabilidad, si queremos hacer las cosas diferentes, de aprender a hacerlas de otra manera. Eso se hace con la formación y con la práctica, ir viendo los errores que cometemos y señalarlos entre nosotras en un proceso colectivo para construir un mundo nuevo. La importancia de la educación en todas sus facetas, tanto de las jóvenes como de la gente mayor, de cualquier procedencia y profesión, es para hacer las cosas diferentes, para aprender de nuestra historia. Aquí, tienen presente que es necesario conocer su propia historia como kurdas, asirias, árabes, conocer su propia historia para saber qué nos ha traído hasta este punto en el que estamos y poder ver cómo hacemos para ir a otro punto nuevo que deseamos.

Se puede ver cómo se implica a toda la sociedad en el desarrollo de la revolución. No es un grupo de personas que desarrolla una revolución, sino que es realmente el pueblo el que impulsa la revolución, porque, al final, es el pueblo el que impulsa la sociedad. Al haber tantas instituciones sociales, desde las organizaciones de jóvenes a las de estudiantes, o a las organizaciones de autodefensa civiles de las comunidades, las asociaciones de diferentes etnias o religiones, de familiares de las personas caídas en la lucha, implica que toda la sociedad se organice para llevar a cabo esta revolución, para llegar a cada ámbito del desarrollo social. De lo que se trata es cómo gestionar y compartir un territorio, y vivir en él.

Internacionalismo y aprendizajes
Como internacionalista, un punto que destacaría es que la revolución no se queda en Rojava. Por ejemplo, cuando se dio la lucha contra Daesh, esa lucha no se frenó en las fronteras de Rojava, sino que continuó hasta Manbij, Raqqa, hasta zonas que no son el territorio de Rojava. La lucha que se plantea aquí es por la liberación de la humanidad. ¿Cómo vamos a ser libres si la revolución y la lucha contra Daesh se hubiera detenido, si, en el pueblo de al lado, está Daesh martirizando, asesinando a las personas y explotando el territorio?

Hay que entender que la lucha es por toda la humanidad y, más aún, en un mundo globalizado como el actual, en el que nos liberamos todas o ningún pueblo va a poder ser libre. Ese es un valor importantísimo y la revolución no es solo por Rojava. Esto lo puedes ver, porque no sólo se desarrolla en zonas donde vive población kurda. Ahora, ya hablamos de los territorios del norte y el este de Siria, porque esta revolución propone un modelo de autogestión colectiva, un modelo de vida, de vivir en comunidad, y de gestión comunal del territorio, que es una propuesta que no se queda en los límites de ninguna frontera.

A menudo, tenemos una perspectiva poco internacionalista del internacionalismo. Es una perspectiva de la solidaridad, pero no desde una perspectiva internacionalista real. Esa es una de las cuestiones que más profundamente me han cambiado: poder sentir que luchar aquí, o allá, o en cualquier parte del mundo, se debe hacer por los mismos valores. Si estás en un sitio u otro, estás en la misma lucha. Son diferentes golpes que le estamos dando al sistema desde diferentes partes, pero es una sola lucha y por la humanidad entera. Muchas de nosotras tenemos la perspectiva de separar las cosas, de clasificarlas, a ponerlas a cada una en su recuadro exacto y no pensar en general, en lo más grande, más allá de las propias fronteras que nos imponemos por conceptos o ideas preconcebidas que tenemos. Una de las cosas que más me ha cambiado es entender -y ya no desde lo más racional- y poder sentir lo que es la lucha internacionalista desde una perspectiva verdaderamente internacionalista. Cuando partí de mi territorio, tenía muchas flaquezas, en el sentido de entender las cosas de manera separada, de analizar desde una perspectiva poco global.

Tradicionalmente, en mi territorio, y en toda Europa o en todo Occidente, los vicios que tenemos a la hora de la lucha son más para sentirnos revolucionarias que por hacer la revolución. Esto fue muy influenciado por el neoliberalismo, por sentirnos mejor que los otros, que tu organización es mejor o que eres más listo. Hay que aprender a valorar a cada una de las compañeras desde sus puntos fuertes y débiles, y aprender que el proceso es colectivo. El proceso que hacemos hacia adelante solo puede ser colectivo y plantear las luchas desde una perspectiva mucho más global con el resto de compañeras y compañeros. De algún modo, al llegar aquí, pude ver cómo la gente participa en la revolución desde otros lugares, que no es la militancia política en organizaciones con una ideología desarrollada, sino que la lucha se lleva adelante desde la madre que te está diciendo que ella se va a quedar a defender su casa y que, de ahí, nadie la va a mover, o la que va al entierro de uno de los compañeros que caen y sus familias no están, y entonces van a acompañarlo. Es poder aprender más y valorar más a todas las compañeras, y entender que el proceso es colectivo.

Momentos y recuerdos
Me resulta difícil quedarme con algunos momentos y recuerdos… Ver a mujeres jóvenes que han tenido que marcharse de Afrin luego de ser ocupada por los turcos y que llevan meses esperando para defender Kobane en el caso que se produzca una invasión. Ver que esa fortaleza que tienen, con escasos 19 o 20 años, después de abandonar su tierra, de enterrar a varios amigos o familiares, ver esa entereza que tienen, y cuando una compañera está mal, hacen el esfuerzo para bailar o para animarla. Esa fuerza de estas mujeres tan jóvenes que son realmente la esperanza de la revolución y están dispuestas a llegar al final, y que entienden que su vida no puede tener sentido si no la ponen en riesgo para la defensa de su pueblo y de su tierra.

Una de las cosas que más tengo presente es ver a tantas personas dispuestas a entregarse en el frente, pero también cada día, las 24 horas, entregarse a la lucha por la libertad de su pueblo. La otra es cuando una compañera kurda nos explicaba que su lucha no era solamente por las mujeres de Rojava, sino que era por todas las mujeres del mundo, y que la lucha de las mujeres no entiende ni va a entender de fronteras. Y aquí, realmente, tiene este potencial. En las miradas de estas mujeres, puedes ver que no van a parar de luchar ni un solo momento hasta que en todo el mundo seamos libres. Una de las cosas que más fuerza me dio en estos meses en Rojava fue vivir ese entendimiento absoluto de la libertad colectiva de todas las mujeres.
leandroalbani@gmail.com

miércoles, 8 de agosto de 2018

“Le faltó tiempo” para intervenir militarmente en Venezuela


Por Carlos E. Lippo:
A Santos, al igual que a Uribe 
“Ojalá mañana mismo terminara la presidencia de Maduro”
Juan Manuel Santos

Poco después de las 5 de la tarde del pasado sábado 04 me disponía a terminar mi más reciente artículo al que había titulado “Invadir a Venezuela al servicio del imperio: la obsesión fatal de los tres últimos presidentes de Colombia”, cuando fui ingratamente sorprendido con las llamadas de algunos camaradas que al principio sólo daban cuenta de una brusca interrupción de la transmisión televisiva en cadena del acto conmemorativo del 81° aniversario de la fundación de la Guardia Nacional Bolivariana, con asistencia del presidente Maduro, y muy poco después, de un fallido intento de magnicidio perpetrado por medio de unas aeronaves no tripuladas (drones), portadoras de explosivos de muy alto impacto, versión que vino a coincidir con la versión oficial difundida poco después por el ministro de comunicación e información (1), según la cual a pesar de que el presidente había salido totalmente ileso, resultaron heridos unos siete efectivos de nuestra GNB.


Desde un primer momento tuve la convicción que detrás de este vil y alevoso atentado frustrado se encontraba el presidente saliente de Colombia, Juan Manuel Santos; ello no sólo por todas las ejecutorias anti venezolanas que éste desarrolló durante el ejercicio de sus dos períodos presidenciales, mucha de las cuales alcanzaba a señalar en el artículo mencionado en el párrafo anterior, sino por unas declaraciones de prensa ofrecidas el lunes 30 de julio, que lo mostraban de cuerpo entero como el asesino lombrosiano que es y siempre ha sido desde los altos cargos de gobierno que ha desempeñado (2).

En efecto, en dichas declaraciones este inefable personaje no tuvo el menor empacho en señalar de entrada, impúdica y descaradamente: “ojalá mañana” mismo terminara la presidencia de Maduro, frente a lo cual “Colombia estaría más que dispuesta y lista a ayudar en todas las formas posibles”; para luego rematar como sólo un cínico asesino podría hacerlo: lo mejor que podría pasarle a Venezuela y a Colombia, que comparten una frontera de 2.200 kilómetros, es que el presidente bolivariano caiga, ojalá de “forma pacífica”. Es que acaso este redomado imbécil (con el perdón de todos aquellos que padezcan de un retardo mental moderado) desconoce que el presidente Maduro, que terminará su período actual en febrero del próximo año, ya fue reelecto para un nuevo período constitucional 2019-2025. Es decir, que mientras él deberá entregar la presidencia en escasamente una semana, a Maduro le restan 6 y medio años de mandato constitucional. ¿Cómo podría entonces intentar tomarnos por imbéciles diciendo que deseaba que cayese de forma pacífica?

Dejé entonces de escribir el artículo en el cual analizaba las razones económicas geopolíticas, políticas e ideológicas que tiene la oligarquía colombiana actual, que es la misma de la época colonial, para odiar a nuestra revolución como fiel exponente del proyecto bolivariano, que incluye como doctrina el antiimperialismo, la igualdad social y el gobierno popular, por contraposición al modelo “monroista” que plantea el hegemonismo de Estados Unidos en el continente americano, al cual se plegó Francisco de Paula Santander, siendo aún vicepresidente de la Gran Colombia.

Un artículo que permanecerá en los archivos del disco duro de mi portátil en el cual señalaba también como los tres últimos presidentes de Colombia: Andrés Pastrana Arango 1998-2002; Álvaro Uribe Vélez, 2002-2010; y Juan Manuel Santos (2010-2018), próximo a entregar el poder, se habían tomado tan en serio su rol de mandatarios de esa oligarquía y de peones del imperio, que habían venido haciendo lo indecible por defenestrar a los gobiernos de la Revolución Bolivariana con los que tan hipócritamente se habían relacionado; todo ello mediante acciones tales como: la suscripción de acuerdos con potencias militares extra regionales que amenazan nuestra seguridad interior; la aprobación de instrumentos legales que sirven de base a la guerra económica que el imperio nos ha impuesto; un criminal apoyo a los autores intelectuales y a algunos líderes de las acciones terroristas ejecutadas por la contrarrevolución; una permanente injerencia en nuestros asuntos internos materializada desde organismos como la OEA y la ONU; así como una continuada operación de guerra mediática que bajo las directrices del imperio persigue mostrarnos como un país forajido y/o fallido.

Y es que a juicio mío el abominable hecho terrorista que se intentó perpetrar el pasado sábado en la tarde, bajo la autoría intelectual, la inspiración o la neutralidad cómplice de Juan Manuel Santos, sólo podría ser comparado con aquel infausto magnicidio perpetrado por unos sicarios en contra del joven Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, en la oscura selva de Berruecos en junio de 1830. Entre cuyos autores intelectuales ha sido señalado por una gran cantidad de reputados historiadores al general José María Ramón Obando del Campo, militar y político neogranadino, quien fuese el primer presidente de la escindida Nueva Granada (actual Colombia) en 1831, resultando luego electo presidente constitucional para el período 1853-1857; un triste personaje del cual se ha señalado que a las pocas horas del terrible asesinato ordenó desenterrar el cadáver de la tumba provisional que se le había dado,  “para comprobar realmente su muerte”.

Volviendo al tema del fallido magnicidio es oportuno señalar que el propio presidente Maduro, en su primera aparición pública después de tan infausto hecho, que pudo haber cobrado de manera simultánea las vidas de los máximos representantes de los cinco poderes públicos del estado venezolano, así como las de los miembros del alto mando militar en pleno, presentes todos en la tarima principal del evento, señaló de manera clara y enfática que “el nombre de Juan Manuel Santos está detrás de este atentado” (3), gravísima acusación que sólo ha provocado en la canciller Holguín (4) y en el propio Santos (5) la absurda respuesta de que Santos no puede estar implicado en el hecho “porque a la hora del atentado se encontraba bautizando a una nieta”; absurdas e histriónicas respuestas muy típicas de un estado forajido, como lo es el dirigido por el narcoparamilitar gobierno colombiano.

A muy escaso tiempo de producirse el frustrado atentado una parte de la contrarrevolución venezolana trató de negarlo, dándose el caso de que un periodista editor y/o colaborador de varios medios opositores nacionales e internacionales, de nombre Víctor Amaya, difundió a través de su cuenta Twitter @victoramaya la falsa noticia de que no se trataba de drones cargados de explosivos, sino que la  explosión que había obligado al retiro inusitado del presidente Maduro del acto de la GNB en la Av. Bolívar de Caracas, habría sido originada por la explosión de una bombona de gas en un edificio cercano (6). Posteriormente, después de que las autoridades entregasen pruebas documentales de la utilización de drones, pasaron a difundir a través de sus redes sociales, que se trataba de una simple simulación del gobierno con el propósito de cohesionar las “maltrechas” filas de sus partidarios.

Paradójicamente Patricia Poleo y Sergio Novelli, dos periodistas tarifados de la contrarrevolución, miembros conspicuos de la “gusanera” venezolana residente en el estado de Florida (USA), difundieron a través de sus redes sociales sendas comunicaciones de supuestos grupos armados que se atribuían el atentado sin aportar prueba alguna de su participación en la acción. En el caso de la Poleo (7), se trata del comunicado de una llamada“Operación Fénix”, mientras que Novelli, se basa en un twit de un supuesto grupo autodenominado Soldados de Franela, que decía textualmente: “La operación era sobrevolar dos drones cargados con C4 el objetivo el palco presidencial, francotiradores de la guardia de honor derribaron los drones antes de llegar al objetivo. Demostramos que son vulnerables, no se logró hoy pero es cuestión de tiempo” (8). La contradicción entre estas versiones procedentes del exterior y las difundidas por los “contras” locales es nada extraña en el marco de las profundas diferencias de todo tipo existentes entre las diferentes fracciones y grupúsculos de la contrarrevolución venezolana.

 Nil Nikandrov, un conocido analista político y periodista de origen ruso ampliamente conocedor de la realidad política venezolana y latinoamericana, apoyándose en la metodología utilizada para el atentado ha señalado que"Un jugador que quiere usar este esquema necesita contar con potente infraestructura y personal bien preparado. Claro que los drones pueden venderse libremente en el mercado, pero no se venden llenos de explosivos potentes. Por esta razón, este ataque no puede estar relacionado con los opositores (locales) radicales. Probablemente este ataque fue muy bien planeado y haya incluido a un coordinador y a (ejecutores) profesionales”; y al hablar de la probabilidad de que el mismo hubiese sido cometido desde el territorio colombiano, señaló que "… los estadounidenses hacen su trabajo a través de Colombia. Puede ser que especialistas colombianos también hayan participado en este atentado. Sin embargo, EEUU sería el principal organizador, inspirador y financista de todo lo ocurrido", añadiendo seguidamente que "Los estadounidenses, claro está, se ocultan detrás de los ejecutores colombianos. No obstante, todo se planea y se organiza en la Agencia Central de Inteligencia" (9).

Para el momento en que escribo estas notas, mientras el propio secretario general de la ONU, los representantes de muchos gobiernos amigos, Cuba, Bolivia y El Salvador entre ellos, y los de otros que no han venido siendo tan amigos, como el del gobierno de España, han condenado el atentado (10), no he visto que  ninguno de los líderes opositores lo haya hecho públicamente, dándose el caso de que sólo uno de los menos miserables de todos ellos, Enrique Ochoa Antich, ha llegado a señalar: “Condenamos el atentado pero sólo si se confirma”(11); en suma que al igual que ocurría con Chávez que fue objeto de numerosos intentos de magnicidio y en menor grado con Maduro, ellos sólo llegarían a creer en la tesis del magnicidio, si se les muestra el cadáver del magistrado asesinado.

Termino estas líneas muy pocas horas antes de que Santos deba entregar el mando al cachorro de Uribe, el ultraderechista Iván Duque, y es por ello que me atrevo a decir que al igual que Uribe le faltó tiempo para intervenir militarmente a Venezuela, como ese enano político se regodea en decir, cada vez que se le ocurre, desde la primera vez que lo dijo públicamente en la Universidad de Medellín (12); por supuesto que sin haber dicho ni pío ante aquella lapidaria frase del Comandante Chávez: "No es que le faltó tiempo (...) le faltaron cojones al caballero"(13), proferida al enterarse de la bravuconada del narcotraficante # 82.

Para finalizar quiero decir que apoyo en todo su contenido un comunicado oficial de nuestro gobierno, emitido el día de hoy, en el cual se responsabiliza a Colombia de cualquier nueva agresión(14); sin embargo, estando plenamente convencidos de que tales agresiones inexorablemente habrán de producirse desde ya, dadas las opiniones emitidas en nuestra contra por el nuevo presidente y la evidente disposición a seguir agrediéndonos de los expresidentes Uribe y Santos, nos permitimos solicitar una ruptura de relaciones diplomáticas y consulares, así como un cierre indefinido de los pasos fronterizos permanentes, que es la única medida que ha demostrado ser eficaz para combatir los desmanes de tan ingrato y agresivo vecino.

¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

(1)    http://albaciudad.org/2018/08/atentado-contra-nicolas-maduro-usando-drones/
(2)    https://www.hispantv.com/noticias/colombia/384038/venezuela-tensiones-santos-maduro-oposicion
(3)    http://albaciudad.org/2018/08/maduro-primeros-autores-del-atentado-ya-fueron-capturados-senala-a-juan-manuel-santos-y-la-ultraderecha-colombo -venezolana/
(4)    https://www.aporrea.org/actualidad/n329258.html
(5)    https://www.msn.com/es-ve/video/noticias/fiscal-presunto-atentado-contra-maduro-%e2%80%9cno-es-hecho-aislado/vi-BBLzApB
(6)    http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=105449
(7)    https://www.laiguana.tv/articulos/308291-comunicado-operacion-fenix-atribuir-atentado-maduro/
(8)    https://www.laiguana.tv/articulos/308353-soldado-franela-atentado-mensaje-ataque-maduro/
(9)    https://www.aporrea.org/venezuelaexterior/n329264.html
(10)  http://www.rtve.es/noticias/20180805/espana-condena-atentado-contra-maduro-demanda-salida-pacifica-democratica-crisis/1774763.shtml
(11)  http://www.noticierodigital.com/2018/08/enrique-ochoa-antich-condenamos-presunto-atentado-se-confirma/
(12)  http://www.correodelorinoco.gob.ve/alvaro-uribe-admite-que-le-falto-tiempo-para-intervenir-militarmente-a-venezuela/
(13)  https://actualidad.rt.com/actualidad/view/51505-chavez-uribe-le-faltaron-cojones-accion-militar-venezuela-colombia
(14)  https://www.aporrea.org/actualidad/n329298.html

celippor@gmail.com

viernes, 3 de noviembre de 2017

Ningún chavista sede por aludido

Por Homar Garcés:

 En la onda de citar a Hugo Chávez, como muchos, dentro y fuera de Venezuela, incluyendo a sus detractores más recalcitrantes, con la deliberada intención de hallar una explicación algo aceptable respecto a las causas de los sucesos escenificados últimamente en Venezuela (güarimbas, elecciones, asedio económico y financiero, guerra mediática, sin incluir las sanciones y amenazas del imperialismo gringo) podría echarse mano a la ilustración que éste hiciera sobre la necesidad y el ejercicio de la crítica y la autocrítica, cuando afirmara: «hagamos internamente la crítica dura para poder enfrentar al enemigo. Nuestros cuadros políticos deben ser críticos y autocríticos.



Un revolucionario, una revolucionaria debe hacer contraloría permanente, cuestionar y -si así lo requiere- denunciar a la dirigencia o a la instancia que sea, llámese como se llame. Observar una injusticia, una mala gestión, actos de corrupción, pésima atención al pueblo, ineficiencia, ineficacia, o cualquier actitud que sea distinta a nuestra concepción de lo que debe ser el socialismo y callar ante esto…. Nos haría cómplices de estas situaciones. Un revolucionario, una revolucionaria, se debe a las bases, al pueblo. Un revolucionario no es borrego de ningún dirigente. Un dirigente está para gobernar obedeciendo".

 Pero, ¿qué acontece, entonces, con la vigencia de este llamado de atención que Chávez hiciera a sus seguidores? Se silencia. Así de sencillo. Apenas se mencionará, en algunos momentos oportunos. Cuando conviene. Ahora de una manera reiterada, tratando de impedir que voces «disidentes» perturben y lleguen a erosionar peligrosamente los «liderazgos» existentes. Se pasa por alto que muchas de estas voces se inspiran en el ideal bolivariano que dio soporte a lo iniciado con Chávez en la elección presidencial de 1998, insuflando esperanzas de redención social a los sectores populares, subordinados, explotados y excluidos durante la época del puntofijismo.

De esta manera, se quiere obviar el hecho cierto que una importante mayoría de los dirigentes del chavismo son personajes que escalaron posiciones gracias a la falta de claridad política de quienes, en el pasado, fueran militantes de diversas organizaciones de izquierda, los mismos -o gran parte de ellos- que ahora se regodean con éstos cuando antes proclamaban la necesidad de generar una revolución distinta, la cual acabara con el capitalismo y sus derivaciones.  

Se pretende también soslayar que una de las causas que define la crisis por la que actualmente atraviesa Venezuela es que el chavismo repite -con un mínimo grado de diferencia y de originalidad- los mismos patrones de conducta de los regímenes seudo democráticos, comunistas y socialistas (basados en el modelo de Estado liberal burgués), básicamente en lo concerniente al tratamiento que se les da a los sectores populares, relegándolos a un papel secundario y aclamativo, con escasa o nula influencia en la toma de decisiones por parte de quienes conforman la élite gobernante. Esto tiene, indudablemente, sus fuertes repercusiones en el modo de entender la política por parte del pueblo, generalmente acostumbrado y sometido a la práctica clientelar y a la demagogia de aquellos que demandan su voto, por lo que solo espera que los conductores del Estado satisfagan (como niño mimado) sus necesidades, sin mayores exigencias y responsabilidades.

El dirigente chavista devino en agente cómplice de la reproducción del viejo sistema democrático representativo y rentista-económico, en vez de demolerlo y de reemplazarlo por uno de signo socialista. De haberse concretado este último pasó, habría en práctica un amplísimo programa político hegemónico, de esencia popular, por supuesto, el cual reflejaría (de manera explícita e implícita) las reivindicaciones y las necesidades del pueblo. Tal programa tendría por saldo la generación de comunidades autogestivas, lo que delinearía finalmente la constitución y consolidación de un verdadero poder popular soberano.

 Mediante las comunidades autogestivas se procuraría la socialización de la producción económica, lo que significa abrir también rutas a la socialización del poder; ampliándose, en consecuencia, los horizontes de los valores y de la práctica diaria de la democracia, esto es, la autodeterminación popular (como hecho revolucionario y no simplemente como un acto legal o permitido). Se debe comprender la verdadera naturaleza de las contradicciones aparentemente inofensivas que ocurren a lo interno del Estado entre las fracciones de los sectores dominantes que, normalmente, no requieren -mientras éstos puedan mediar entre sí- la presencia ni el consenso del pueblo. Si estas contradicciones persisten y se hacen insolubles, sucederá entonces una crisis de gobernabilidad. Justamente lo que podría determinarse a simple vista en relación con el escenario político nacional.

La organización, la conciencia y la movilización de los sectores populares como propulsores y protagonistas del cambio estructural representan un requerimiento indispensable para reemprender la realización del Proyecto Bolivariano; esta vez, de un modo diferente y sustentado efectivamente en un poder popular plenamente soberano. Las múltiples condiciones de desestabilización creadas por la derecha tradicional, dentro y fuera del país, han contribuido, de una u otra manera, a fortalecer el liderazgo político del chavismo, expresado sobre todo a nivel electoral. Sin embargo, la actual coyuntura económica, sin ser del todo caótica, pese a los pronósticos catastróficos de alguna gente, le da cabida a las propuestas y advertencias hechas por diferentes movimientos revolucionarios, siendo una excelente oportunidad para aportar alternativas que le sirvan de instrumento al pueblo para la lucha de cada día.-

  Maestro Ambulante
¡¡¡Rebelde y Revolucionario Resiliente e Irreductible!!!
  ¡¡¡Hasta la victoria siempre!!!
  ¡¡¡Luchar hasta vencer!!!


mandingarebelde@gmail.com

miércoles, 16 de agosto de 2017

Venezuela - El país donde la óptica de los Medios se pone patas arriba

Por: Níkolas Stolpkin

Venezuela, un país muy especial Para todo aquel que le fascina estudiar los Medios de Comunicación, Venezuela es el país ideal para estudiar el funcionamiento de los mismos. Como todos sabrán, Venezuela ha estado permanentemente en la óptica de los Medios desde que la revolución bolivariana irrumpiera junto al comandante Hugo Chávez Frías.


Nos atreveríamos a afirmar que, el tema de Venezuela es el tema que ha estado por más tiempo en los noticiarios internacionales de Latinoamérica. Y, si somos inteligentes, nos daremos cuenta que todo lo divulgado por los Grandes Medios respecto a Venezuela, por lo general todo suele ser negativo. Pues bien, eso se llama Guerra Mediática o Campaña Mediática contra el gobierno bolivariano de Venezuela. (Nota: Recordar siempre que los Medios son la voz de las élites económicas.)

Una cosa que siempre debemos tener en cuenta es que cada cosa que los Grandes Medios divulgan no está por nada. Todo tiene un fin. Pero cuando se trata de Venezuela, no se trata de informar, sino más bien de manipular a la opinión pública para que ésta tenga una opinión negativa respecto al gobierno bolivariano de Venezuela. Por tanto, no es de extrañar que, ignorantes que difícilmente se dan el trabajo de pensar, traguen todo lo que emiten los Grandes Medios de Comunicación y repitan todo lo que estos difunden. Y para qué hablar de la hipocresía en la cual suelen estar sumergidos los “periodistas”, que no son más que mercenarios de la información.

La óptica de los Medios cuando se trata de Venezuela suele estar patas arriba. Es interesante, porque vemos cosas que en otros países suele tener otro significado o porque vemos de manera distinta lo que hemos entendido de otra manera.
Si enfocamos bien con respecto a lo que nos muestran de Venezuela, nos daremos cuenta de muchas cosas que chocan con nuestro entender.

Para empezar, nos vienen diciendo desde hace un buen rato que Venezuela es una “dictadura” o que “ahora sí es una dictadura”. Y la palabra dictadura irremediablemente nos transporta a las dictaduras que vivieron Latinoamérica en el siglo pasado (Nicaragua, República Dominicana, Cuba, Chile, Argentina, etc). Todos sabemos de los horrores que los pueblos en América Latina vivieron. Pero como llamar “dictadura” a Venezuela nos suena ya un poco extraño, entonces lo que han inventado, después del fallecimiento de Fidel Castro, es que hay dictaduras de izquierdas y dictaduras de derechas, y que ambas son “malas”. Es así entonces como han logrado meter a Cuba y Venezuela dentro del concepto de “dictaduras de izquierdas”. No hay fosas comunes, asesinatos extrajudiciales, detenidos desaparecidos, torturas hasta la muerte, amenazas de muerte, con las cuales vivió Latinoamérica, pero, según la nueva retórica burgués, son “dictaduras de izquierda”.

Pero, aun así, vaya “dictaduras” que hay. En Cuba su pueblo tiene garantizada la educación y la salud, pero le tienen que llamar “dictadura” porque no hay “libre empresa” y porque no hay partidos políticos como están acostumbrados dentro del sistema capitalista. Se les olvida aquí que en Cuba rige el modo de producción socialista, muy distinta al modo de producción capitalista. Pero como la URSS se derrumbó e instalaron que el socialismo había fracasado, al darse cuenta que no fracasó en Cuba se encargaron de hacerle la “guerra” o censurarlos para que sus éxitos sociales no se propagasen para los demás países.

Por otro lado, el caso de Venezuela es distinto. Si bien el modo de producción sigue siendo capitalista, existe un proceso socialista en curso. Pero como las élites económicas venezolanas y extranjeras han perdido terreno por dicho proceso, entonces lo natural es que quieran hacerle la “guerra” a ese proceso.
A las élites económicas les duele no tener el control del mayor recurso natural de Venezuela: el petróleo. Y más aún, cuando ya está probado que en Venezuela están las mayores reservas de petróleo en el mundo. Y todos sabemos el valor que se le da a la energía en el mundo, y más aún cuando es el recurso más apetecido por las grandes potencias. Entonces para nada es extraño que Estados Unidos, como gran potencia, tenga especial interés en Venezuela. No olvidemos que estamos dentro de su “patio trasero”. “América para los americanos”, ¿les suena? ¿Doctrina Monroe?…

Por lo que, para nada es de sorprender que Estados Unidos junto con sus aliados opositores venezolanos estén trabajando juntos, llámese guerra económica-política-social. En otras palabras, hacerle lo más difícil la vida al pueblo venezolano y al proceso bolivariano. Es así entonces que nos encontramos con acaparamientos de productos para poder generar disgusto dentro de la población hacia el gobierno bolivariano. La oposición, por supuesto, ha de negar su participación, y le ha de echar la culpa al gobierno. No hay acaparamiento de productos para la oposición, para ellos hay un “mal gobierno”. Fue así entonces que la oposición venezolana terminó convirtiéndose experta en hacer “magia” y con la gran ayuda de los Grandes Medios de Comunicación.
Si se dan cuenta, todo dirigente que es apresado por “x” motivo, inmediatamente es convertido en “preso político”. Tienen el don de convertir a los victimarios en víctimas.

Y es que Venezuela es muy especial, si aún no se han dado cuenta. Los “defensores de los DDHH” (opositores como Lilian Tintori) defienden a terroristas; la oposición anti-chavista es amante de la Constitución Bolivariana… ¿los han visto con el librito en la mano? Y ahora cuando hay elecciones por la Constituyente, nadie vota; los chavistas se queman solos y les disparan de la nada; las bombas explotan solas, casualmente cuando pasa alguna comitiva de la Guardia Nacional Bolivariana; los manifestantes son “pacíficos”, pero les gusta trancar las calles, tirar piedras, linchar y quemar gente; la oposición venezolana denuncia ante el mundo una “dictadura”, pero resulta que pueden viajar libremente por el mundo, salir a la calle a expresarse, dar entrevistas, etc.

Y lo más gracioso de esta Venezuela especial, es que la oposición anti-chavista tiene una pareja que se autodenomina “chavista” y que se agrupa en una cosa llamada “Chavismo crítico”. Un matrimonio, al fin y al cabo, pero que duermen en camas separadas. Uno es el proveedor y la otra se abre de piernas, porque es la antigua ex¬-pareja despechada del oficialismo. Despechada que jura que la está haciendo de oro, pero que se hace daño a ella misma; despechada que no es más que un instrumento para fortalecer el discurso opositor y burgués del imperialismo.

Y es que las sensibilidades han cambiado demasiado, gracias al “buen” trabajo de los Grandes Medios. Quizá por ello los Medios suelen “escandalizarse” al mínimo detalle, así como ahora nos “escandalizamos” junto a los Medios por un perrito maltratado (“maltrato animal”), un niño corregido (“maltrato infantil), un niño acosado física y sicológicamente (“bullying”), un chiste que se ríe de la mujer (“machismo”), un chiste que se ríe del homosexual (“homofobia”), una crítica hacia Israel (“anti-semita”), etc

 Los Medios y Venezuela
La famosa y archí-mencionada “preocupación” por Venezuela siempre ha sido una farsa. Los Grandes Medios nunca han estado “preocupados” por lo que pasa en Venezuela. El juego de los Medios con respecto a Venezuela, siempre ha sido la manipulación. Han creado una realidad que no es tal.
Si en verdad estuvieran preocupados, los Grandes Medios estarían más enfocados con lo que pasa en México y los innumerables asesinatos, desaparecidos, amenazas, fosas comunes, etc. Si en verdad estuvieran preocupados, los Grandes Medios estarían más enfocados con lo que pasa en Colombia y los paramilitares, los millones de desplazados, los dirigentes asesinados, etc. O lo que sucede en El Salvador y las pandillas.
Sin embargo, los Grandes Medios están “preocupados” por lo que pasa en Venezuela, donde la “Dictadura” no persigue a periodistas, ni los asesina; no asesina a dirigentes; no se habla de fosas comunes, desaparecidos, torturas; los medios de comunicación privados son libres de publicar lo que les apetezca, etc. Y, más encima, una “Dictadura” que le permite a su pueblo participar periódicamente en elecciones o algún referéndum. ¿Qué países autodenominados “democráticos” permite los niveles de participación popular que hay en Venezuela? ¿México? ¿Perú? ¿Colombia? ¿Chile? ¿Estados Unidos? ¿España?

Pero dicha “preocupación”, para que entendamos, no es más que manipulación para que una gran potencia como los Estados Unidos pueda meter mano en el petróleo venezolano. Venden un producto al mundo (violencia-muerte-mentiras-ridiculeces = manipulación) para favorecer los intereses de un imperio. ¿Acaso creen que esa “preocupación” por Venezuela existiría si no existiera toda esa riqueza petrolera? Algunos dirán que la OEA, ONU, Human Rights Watch, Amnistía Internacional, la Iglesia… ¿qué hay de sus “preocupaciones”? Mentiras. Todos ellos son instrumentos del Gran Capital Occidental, de las clases dominantes, cuya “preocupación” suele ser amplificada por los Grandes Medios cuando mejor les conviene. ¿Cuál ha sido el comportamiento de los Grandes Medios cuando la ONU vota en su mayoría contra el bloqueo hacia Cuba o contra cualquier medida que vaya en contra de los intereses del imperio estadounidense? Lo pueden mencionar, claro, pero, por lo general, suele ser el “anécdota” del día, y nada más.
Ahora ¿cuál es el producto que hoy nos han vendido los Grandes Medios, después de celebradas las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela? Todos dan a entender que ha habido “fraude”. Y los “inocentes” periodistas se quejan de que no haya organismos independientes en Venezuela que puedan confirmar quién dice la verdad. “No se puede verificar ni lo uno ni lo otro”, declararía el periodista Carlos Zárate de canal 13, Chile. O sea que no se pueden verificar los resultados de la oposición ni los resultados oficiales. Cosa más extraña, porque cuando hay elecciones en sus propios países los periodistas, por lo general, se ajustan a la voz oficial y todo lo demás suelen no darle tanta voz o importancia. Inclusive los periodistas suelen tener opinión. Pero ahora los “periodistas”, curiosamente, quedan sin opinión cuando pasan las imágenes descaradamente de la explosión al pasar una caravana motorizada de la Guardia Nacional Bolivariana, siendo que la misma escena la suelen titular como “atentado”. ¿Creen que, si esa escena de la explosión ocurriera en los Estados Unidos o Europa, los “periodistas” sólo se limitarían a ignorar gravedad de lo sucedido y decir “violentas manifestaciones”? Claro que no, incluso estaríamos una semana con el título “atentado terrorista”, con el cual la voz oficial suele declarar. Pero como dicha explosión ocurre en Venezuela, entonces para ellos es parte del “descontento” de la población o de la “resistencia”.

Por eso aquí es bueno siempre recordar las palabras de Malcom X: «Si no estás prevenido ante los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido»