sábado, 23 de marzo de 2019

Juan “White Dog” está trabajando preaviso y ha sido despedido por la CIA.



Por Juan Martorano
Si algo debemos destacar, es que el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está siguiendo muy de cerca la situación de Venezuela. De buenas fuentes, se sabe que una de las primeras cosas que hace al despertar e iniciar sus rutinas de trabajo al frente del Salón Oval, es revisar muchos papeles e informes sobre la situación de nuestro país.

El as bajo la manga que tenía y considera que tiene Trump es Venezuela. Él sabe que nuestro país tiene los recursos para poder sustentar su modelo de desarrollo y salir de la crisis capitalista que hoy agobia al gigante del Norte. Realizo una alta apuesta al retirar sus tropas de Siria, y en otras partes del mundo, porque daba como un hecho la toma de nuestro país. No en balde, para este asunto, comenzó a jugar cuadro cerrado con su vicepresidente Mike Pence, su Secretario de Estado y ex director de la CIA, Mike Pompeo y su asesor de seguridad nacional, John Bolton. Los demás que se han pronunciado sobre este tema, como el caso del senador republicano Marco Rubio, es solo una ficha táctica, y por ende, fácilmente prescindible.

Es importante destacar que el actual mandatario estadounidense está muy molesto con su cachorro “White Dog”, y no le falta razón. Se ha gastado mucho dinero para recuperar el control de Venezuela, y a pesar de todas las acciones realizadas, Nicolás Maduro continúa al frente de los destinos del país. “White Dog” es uno de los agentes formados por la CIA desde hace más de 10 años (el mismo tiempo que invirtió EEUU para la inoculación del cáncer con el que fue asesinado Hugo Chávez) para retomar el control político del país ubicado al norte de Suramérica.

Si detallamos bien, más allá del discurso altisonante del perrito faldero del imperio, su rostro y gestos, lo que se conoce como comunicación no verbal denota no solo stress, sino desespero y su incómoda situación ante sus jefes norteños. La fecha de caducidad del adalid de la oposición se ha adelantado, debido a los errores inexcusables que ha cometido en el mes y medio de su “gestión autoproclamada”.

Las pérdidas en las que ha caído el gobierno de EEUU para lograr el cambio de régimen en Venezuela, se calculan en miles de millones de dólares, y los gringos, y en concreto Donald Trump, no tienen mucho tiempo para esperar. En la medida que transcurra el año 2019 y se acerqué el 2020, los escenarios podrían colocárseles cuesta arriba a la actual administración, debido a que las elecciones presidenciales en ese país las tienen prácticamente a la vuelta de la esquina, y una aventura bélica durante un año electoral resultaría totalmente inconveniente a la aspiración de continuar al frente del Salón Oval por parte del actual Jefe de Estado de USA.

Y si a eso le agregamos que el senador  Bernard “Bernie” Sanders (de tendencias socialdemócratas) ha anunciado su precandidatura presidencial, y si el stablishment lo deja y no lo asesina antes, se alzaría con la nominación demócrata para inscribir su candidatura, y posteriormente disputarle la presidencia a Donald Trump (en la coyuntura de 2017, todos los sondeos apuntaban que si Trump se medía electoralmente con Sanders, éste último lo hubiese derrotado con todo y lo arcaico del sistema electoral estadounidense) es lo que tiene al borde del desespero al actual mandatario norteamericano. Y Venezuela sería un valioso trofeo que exhibir, de cara a sus aspiraciones reeleccionistas.

Por ello, la jugada del “White Dog” de lograr aglutinar la suficiente fuerza como para lanzarse una marcha hacia el Palacio de Miraflores, en una reedición del 11 de abril de 2002, o en su defecto, implementar de manera sesgada, la aplicación del artículo 187 numeral 11 de la CRBV, es porque sabe que sus jefes imperiales no le darán una nueva oportunidad para que logre el derrocamiento de Nicolás Maduro de la Presidencia de la República, y les entregue Venezuela.

Importante es que tengamos muy claro que el acto terrorista y de sabotaje a nuestro sistema eléctrico nacional, debe ser catalogado como un acto de guerra sin ningún tipo de complejos, así como lo ocurrido en las instalaciones de Petro San Félix en el estado Anzoátegui, de servicios públicos y de transporte masivo en estas últimas horas. De ahí que salga el remanente de los funcionarios diplomáticos estadounidenses del territorio venezolano, porque las cosas pueden tornarse realmente feas.

Al respecto, el portal laiguana.tv publicó un muy buen trabajo titulado: “Gobierno en la sombra y parálisis estratégica: Hipótesis de conflicto para Venezuela”. Este trabajo recomiendo leerlo detenidamente. En una próxima oportunidad podemos comentarlo con detalle.
La planificación de ponerle la mano a Venezuela data de hace más de 10 años, tiempo en el que se aprovechó, como ya lo señalé, la inoculación del cáncer de Chávez, así como la formación de un conjunto de jóvenes que se podrían convertir en sus potenciales sucesores (Yon Goicoechea, Freddy Guevara, Gaby Arellano, Lorent Saleh, David Smolansky, el cachorrito que pretende ser “presidente interino”, entre otros) pero que agarraran la línea de USA. De ahí el panorama y la realidad que quiero llamar la atención en estas líneas.

Si “White Dog” no logra la denominada “marcha sin retorno” , o la aprobación del uso de una misión militar extranjera liderada por EEUU en Venezuela, que logre el derrocamiento de Maduro y el establecimiento del “Gobierno de Transiciòn”, solo le quedarían tres opciones: Que sea encarcelado, ya que el Fiscal Tarek William Saab y el Tribunal Supremo de Justicia, al parecer se han puesto en la tarea que les corresponde; el exilio, ya que huiría como ya han hecho otros dirigentes de la oposición, y sea rápidamente olvidado por la base antichavista; o la muerte, ya que sea ejecutado por órdenes de sus propios amos. Así de sencillo.

Si el “White Dog” no cumple con la tarea que le dieron los gringos, estos evidentemente dejarán de apoyarle, y colocarán toda su apuesta en otra ficha. De ahí lo develado por Diosdado Cabello en el programa “Con el Mazo Dando”, al señalar la jugada en la que estarían personeros de Acción Democrática, y en especial Henri Ramos Allup, para apoyar la captura, o en su defecto la salida del juego de “White Dog”, y colocar al “1er vicepresidente” de la actual Asamblea Nacional Insubordinada, el diputado Edgar Zambrano (quien es ficha de Ramos Allup) como el nuevo “presidente encargado”.
Esto devela el tremendo arte de maniobra por parte del partido Acción Democrática, pero eso será tema de otro artículo.

Lo cierto es que los múltiples errores cometidos por “White Dog” hace que cuente con cada vez menos respaldo de la CIA, el Departamento de Estado y de la propia presidencia del país del norte a su figura, por lo que ya lo consideran como “desechable”. Él sabía muy bien que tenía que salir de Maduro muy rápido, y no cumplió con esa tarea.
Y peor aún, le prometió a EEUU que no se preocuparán, pues les dijo que tenía el control de los militares, del pueblo y de varios actores en el país. Les prometió a los gringos que en Venezuela se reeditaría lo sucedido en Ucrania con la revolución de colores o la primavera árabe, y fracasó en esa tarea.

Y debe saber el cachorro imperial que con los gringos no se juega, y que su derrota supone la derrota de Donald Trump en todos los sentidos, y de cara a las elecciones presidenciales en ese país en el año 2020 como ya fue explicado párrafos más arriba.

En caso de que el “White Dog” sea finalmente desechado, y pese a la victoria táctica que obtendríamos en este pulso geopolítico, no obstante, el peligro aumentaría. Ya que la injerencia directa del imperio hará que el escenario del magnicidio contra del presidente Nicolás Maduro, y el resto de los integrantes del Alto Mando Político y Militar de la Revolución cobra pertinencia y vigencia y aumente como opción por parte de los halcones imperiales.

Esto porque se manejan algunas informaciones que ya hay un funcionario de la CIA, con la disposición de 250 millones de dólares para el asesinato del actual Jefe de Estado venezolano, sea éste de manera convencional, como lo intentaron aquel 4 de agosto de 2018, o de manera no convencional (caso de Hugo Chávez). Incluso la operación de “tocar” a no menos de 5.000 generales y almirantes, relativamente cercanos a Maduro, estaría en marcha, lo que aumentaría a 1.250.000.000 de dólares, para acabar con su vida.

En fin, así están planteadas las cosas en este momento en la actual coyuntura.
¡Leales siempre! ¡Traidores, nunca!
¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!

jmartoranoster@gmail.com

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