lunes, 5 de junio de 2017

Operación Manhattan

Por Néstor García Iturbe

Es casi seguro que ustedes recordarán el “Proyecto Manhattan”, llevado a cabo por el gobierno de Estados Unidos dentro del  mayor secreto, pues involucraba la fabricación de armas atómicas que se utilizarían contra Japón.

Para trabajar en el “Proyecto Manhattan” se seleccionaron un grupo de  científicos cuyos conocimientos debían asegurar la fabricación de las armas atómicas y además con un grado de confiabilidad que asegurara no fuera conocimiento del enemigo lo que se estaba haciendo ni los procedimientos e ingredientes para lograrlo.



El “Proyecto Manhattan “culminó con éxito, las bombas cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki, pero no se logró el grado de discreción deseado y con el tiempo se conocieron los detalles de todo lo que implicaba el proyecto.

Ahora se ha organizado una Operación que también lleva el nombre de Manhattan, considero que seleccionaron ese nombre porque va dirigida contra alguien que ha vivido en ese barrio de la ciudad de Nueva York y además ejecutan la operación personas que trabajan en el mencionado barrio.
Los ejecutores de la “Operación Manhattan” aspiran a que la misma tenga repercusión en todos los estados de la nación y especialmente en Washington, D.C. objetivo contra el cual están tirando las bombas que diariamente fabrican.

Al igual que sucedió con el “Proyecto Manhattan” uno de los participantes en la mencionada Operación traslado a este órgano de prensa detalles de la misma. Esa persona pidió no ser identificada, pues se encuentra dentro del personal que ejecuta la Operación y está segura que de conocerse su identidad se llevarán a cabo represalias contra la misma.

La sede principal de la “Operación Manhattan” se encuentra en el periódico New York Times. Esta es una operación que desarrolla la dirección de dicho periódico con el propósito de dañar la imagen pública del presidente Donald Trump y el personal que trabaja en su administración. El objetivo final que se busca es que Trump  no continúe en la Casa Blanca, de ser posible después de someterlo a un proceso de “impeachment” fundamentado principalmente en  los rumores y noticias falsas que ha divulgado el propio New York Times.

En la conspiración, además de la Dirección del periódico, se encuentran políticos que ocupan altos cargos en el partido Demócrata, algunos del partido Republicano y sobre todo un grupo de millonarios que consideran la política trazada por Trump perjudica sus intereses económicos dentro del país y en el exterior.
Se ha seleccionado  un grupo de periodistas que son los encargados de divulgar las noticias falsas, los rumores, envenenar las noticias ciertas y publicar “leaks” que en algunos casos también son falsos. No se quiere dar tregua a la administración Trump y es por eso que diariamente debe publicarse algo que perjudique la misma.

 Algunos de los periodistas seleccionados para trabajar en esta Operación son, Matthew Rosemberg, que se encarga de noticias relacionadas con Rusia, en su equipo también se encuentran Maggie Haberman y Matt Apuzzo.

El equipo designado para trabajar contra la política de Trump en el Medio Oriente cuenta entre sus miembros  a Peter Baker y  Michael D. Sears. Eventualmente utilizan también a Ben Hubbard y Thomas Erdbrik.

Se creó un equipo para los temas relacionados con la política interna, en el mismo entre otros trabajan Jonathan Martin, Alissa J. Rubin, Jeremy W. Peters y Robert Pear.

Según la fuente otros periodistas han trabajado con los antes mencionados, pero los mismos están ajenos a la conspiración y consideran que lo que realizan es un trabajo periodístico normal, como cualquier otro
Cuando preguntamos si esta conspiración involucraba a otros periódicos y órganos de prensa estadounidenses, la fuente dijo no tener seguridad de esto, pero por el enfoque de algunas noticias en otros órganos de prensa podía pensarse que esto existe.

La fuente relato que en su caso, un artículo que escribió sobre uno de los proyectos de Trump, donde inclusive criticaba el mismo, se publicó con un enfoque totalmente distinto al que él le dio y lo que señalaba como una política equivocada, se publicó como si fuera un grave error que merecía ser sancionado por considerarse una violación de la Constitución.
sarahnes@cubarte.cult.cu


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