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domingo, 15 de diciembre de 2019

La verdad, ese bien inmarcesible



Por Carolina Vásquez Araya:

Una prensa sumisa ante la presión de grupos de interés, hace tambalear la democracia

La reciente celebración del día del periodista en Guatemala nos obliga a reflexionar sobre el papel de los medios de comunicación en un panorama tremendamente conflictivo y cargado de amenazas como el que se observa en ese país centroamericano, pero también en muchos otros alrededor del mundo.  Quienes nos hemos desempeñado en este oficio sabemos, por experiencia, la envergadura de las trampas en la búsqueda de la verdad y hasta dónde se puede obtener información de calidad. Pero esto no afecta solo a los periodistas; también para la sociedad la ruta está plagada de obstáculos: se puede ir uniendo fragmentos de información para armar el rompecabezas, pero siempre faltan las piezas indispensables, esas que podrían dar una pista sobre las causas y las consecuencias de los fenómenos que nos rodean.



Los medios de comunicación –garantes de uno de los pilares fundamentales de cualquier sistema democrático- se han ido transformando en enormes monopolios cuyos intereses corporativos marginaron, de una vez y para siempre, su responsabilidad social y su misión de garantizar no solo la libertad de prensa, sino también el derecho ciudadano a la información. Esta ruta, aparentemente inevitable por la necesidad de contar con los ingresos de la publicidad comercial y condicionada por intereses particulares, ha causado un impacto negativo en su labor informativa, pero también en la integridad de las estructuras democráticas y en la manera como las sociedades se ven inducidas a tomar posición frente a los hechos políticos, económicos y sociales que les conciernen.

Ante esta realidad, los medios alternativos -cuya presencia abunda en el mundo digital- se han transformado en una solución parcial e indudablemente valiosa para quienes buscan conocer aquello que los grandes medios suelen callar por presión de los gobiernos o por defender posiciones e intereses de grupo. Esto resulta especialmente notorio en la cobertura de acontecimientos de enorme trascendencia como las protestas masivas contra gobiernos dictatoriales y corruptos alrededor del mundo, así como fenómenos de histórica data: el racismo, la visión sobre las migraciones, la discriminación por género, la naturalización de la pobreza, los femicidios y la criminalización de las organizaciones y líderes populares.

Sin embargo, estos medios alternativos solo son un paliativo cuya presencia alcanza a una élite educada y con acceso a la tecnología. En la marginación y la oscuridad quedan las grandes masas de población sometidas a la constante invasión de mensajes interesados a través de la televisión y la radio, los instrumentos de conexión con el mundo más eficientes y también los más peligrosos cuando no están comprometidos con su misión por la búsqueda y difusión de la verdad. La influencia de estos medios coludidos con los centros de poder resulta, entonces, un auténtico hachazo sobre el centro mismo de la democracia y la vida institucional de las naciones, incluso en aquellas que presumen de desarrollo, como sucede con las grandes cadenas noticiosas del primer mundo.

La palabra, ese auténtico milagro capaz de traducir las ideas para compartirlas con otros, es un instrumento cuyo poder no es valorado en toda su dimensión. Por ello, usarla de manera responsable, asumir con ello el compromiso de respetar la verdad y transmitirla a la sociedad a pesar de las presiones en contra, es un acto de fe en sociedades profundamente heridas por la traición de sus líderes y por la incalificable institucionalización de la mentira.

El milagro de la palabra no ha sido valorado en toda su dimensión.

elquintopatio@gmail.com

jueves, 4 de julio de 2019

López Obrador único presidente diferente: en vez de apapachar a expresidentes, los denuncia



Por Pedro Echeverría V.
 1. Aunque el presidente López Obrador sabe, tiene todos los elementos, para poner en prisión a los cinco expresidentes que aún viven por saquear al país, por gobernar el beneficio de un millar de grandes millonarios y mantener al 80 por ciento de la población en la pobreza y la miseria, está confrontado con ellos, pero mantiene un terrible miedo de hacerlo. Lo contrario fue el gobierno de López Mateos (1958-64) que siguiendo la tradición de todos los gobiernos burgueses del PRI reunió a todos los expresidentes a su alrededor y les dio trabajo y responsabilidad.


2. Recuerdo que a Lázaro Cárdenas le dio para dirigir la Siderúrgica de Michoacán; a Miguel Alemán la secretaría de Turismo, y así sucesivamente a los siete expresidentes que vivían les dio trabajo. Pero obviamente todos los presidentes “tenían prohibido criticar a sus antecesores y estos tenía prohibido hablar mal de quien gobernaba”. Así era el PRI y el PAN hasta que apareció López Obrador que parece que con sus críticas “no dejará títere con cabeza” porque por lo menos en los últimos 30, todos, dejaron a México en terrible bancarrota.

 3.  Aquellos presidentes, todos nacidos del PRI mantuvieron mucha disciplina y fidelidad porque todos entraban a robar, a saquear el país, por ello al tomar el gobierno o un cargo, aunque les hubieran dejado sin nada, su obligación fue siempre el silencio, limpiar todas las huellas y cuidar a sus antecesores.  Por ello el PRI fue siempre, desde que se fundó en 1929, un partido unido (un nido de víboras, como dice el pueblo) El PAN fue su mejor alumno, porque le bastaron dos sexenios de gobierno para ser igual o peor que el PRI, robando y asesinando.

4.      El PRD no llegó a la Presidencia, pero con lo que demostró en su corta vida de 20 años como legisladores y presidentes municipales, fue suficiente para demostrar que pudo ser peor que los dos. En sus últimos cinco años de vida renunciaron al PRD el 80 por ciento de sus militantes y hoy está a punto de desaparecer. Muy distinto, López Obrador –del partido Morena- en los seis meses que lleva gobernando está demostrando que es absolutamente diferente. Ha denunciado todo y repetido sus denuncias, sólo le falta decidirse a cumplir los castigos que prometió.

5. No puedo olvidar que al iniciarse el gobierno de López Mateos (1958-64) también me inicié en política al conocer la criminal represión de la policía y el ejército contra los ferrocarrileros y luego contra los maestros encabezados por Othón Salazar. Vi en estos años que el presidente López Mateos decía que era “de izquierda, pero dentro de la Constitución”; la realidad es que gobernaba para la derecha y los conservadores, sobre todo al ver su política criminal contra ferrocarrileros, maestros y al mandar asesinar al líder campesino Rubén Jaramillo.

6. Quería congraciarse – para manipular con mayor efectividad- el presidente ALM con la posición de centro-izquierda del PRI que encabezaba el expresidente Lázaro Cárdenas (1934-40) que apoyaba la revolución cubana y viajó a Cuba para apoyar a Fidel Castro. Pero al mismo tiempo ALM se congraciaba con la derecha empresarial guiada por el expresidente Miguel Alemán (1946-52), con fuerte apoyo de los EEUU. López Mateos parecía tontito, pero la realidad es que fue el ejemplo del centrismo político del PRI que siempre les jugó el dedo en la boca a los políticos cardenistas y panistas.

7. Con esa posición centrista del PRI, el presidente López Mateos sumaba apoyo de los intelectuales de izquierda o progresistas con Cárdenas y sus seguidores (Marcué Pardiñas, Flores Olea, González Pedrero, Heberto Castillo, a su hijo Cuauhtémoc, Alonso Aguilar, Carlos Fuentes, Octavio Paz) que crearon (yo colgado ahí, desde Yucatán) en 1961 el “Movimiento de Liberación Nacional” y comités de apoyo a Cuba. Pero del otro lado Miguel Alemán, la derecha y empresarios del país fundaron el “Frente Cívico de Afirmación Revolucionaria” para consolidar las organizaciones derechistas.

8.  El presidente López Mateos -que se decía del Estado de México, a pesar de estudios de investigadores- nunca se supo con firmeza si era mexicano o guatemalteco, quién fue su padre y cuántos años realmente tenía. Actuó con enorme habilidad política al no votar por la expulsión de Cuba de la OEA haciendo un guiño a la izquierda; pero mantuvo a decenas de presos políticos en prisión (Vallejo, Campa, Siqueiros) para mantener mareados a izquierda y derecha. La realidad es que la represión ferrocarrilera y los presos políticos fueron su identidad.

 9. Algunos desde la izquierda apoyamos con todo lo que cuanto podemos y al mismo tiempo criticamos –positivamente- como se dice, para empujar hacia posiciones más consecuentes. La derecha se ha lanzado con todo buscando derrocar del gobierno a López Obrador. Hay algunos sectores de izquierda que erróneamente dicen que López Obrador es más de lo mismo y se niegan a analizar a fondo las posibilidades de que se abran caminos para avanzar un poco. Quizá ello les lleve a arrepentimientos cuando no se pueda recuperar nada.

10. Hay una gran masa de la población que sostiene, que apoya a López Obrador contra viento y marea; eso está bien mientras tengan capacidad de pensamiento para resistir los mil un argumento que construyen la derecha y el empresariado a partir de las trampas y calumnias que comienzan a desatarse. Sigo pensando en la extensión de trabajo ideológico, en la educación política del pueblo para que descubra el engaño de sus enemigos. Supongo que en cada estado de la República deben estar funcionando por lo menos 10 seminarios de por lo menos 100 simpatizantes o seguidores de Morena. (28/VI/19)
alterar26@gmail.com