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miércoles, 7 de noviembre de 2018

El espejismo de la migración


Por Juan Pablo Cárdenas S.:
Uno de los miles de hondureños que emprendieron la gran marcha migratoria tras un futuro mejor reconocía en una entrevista que el modelo neoliberal era el principal responsable del afán de muchos latinoamericanos por abandonar sus países e instalarse en Estados Unidos. Sindicando, por cierto, a las políticas socioeconómicas impuestas por esta potencia la imposibilidad de obtener un trabajo digno en sus países, forzándolos ahora a realizar una travesía incierta y muy peligrosa, cuando además se sabe que el Presidente Norteamericano no ha mostrado la más mínima disposición a acogerlos.


La incongruencia que se aprecia en el diagnóstico que hace este marchante con su deseo de establecerse en el país responsable de la miseria en tantas naciones de nuestro continente se agrava con el hecho de que Donald Trump no solo advierte que reprimirá a los que alcancen su territorio sino suspenderá toda forma de ayuda a aquellos países que fomenten o toleren esta migración.

A pesar de la conmoción mundial que ha causado esta marcha del hambre, que ya ha cruzado Guatemala y varias ciudades mexicanas, se augura que un gobernante de la calaña de Trump pueda efectivamente cumplir con sus amenazas, y estos miles de hombres, mujeres y niños queden, en definitiva, en tierra de nadie, a la intemperie. Aun cuando desde los países latinoamericanos han encontrado apoyo y solidaridad pero, más allá de la retórica, ninguna decisión para disuadirlos en su propósito, encontrándoles solución a sus demandas laborales en su propios país. Evitándoles así una nueva y acaso fatal frustración.

Sabemos que los desplazamientos migratorios por el mundo son parte de los derechos humanos reconocidos por la legislación internacional, pero en el mundo actual es algo que ahora está en verdadero entredicho, cuando apreciamos estas bravatas de Estados Unidos y de otras potencias en contra de quienes quieran alcanzar sus territorios. Algo muy distinto de lo que acontecía tres o cuatro décadas atrás, cuando las economías de las posguerras mundiales requerían con urgencia mano del Tercer Mundo para alcanzar sus actuales grados de desarrollo.

Existe la falsa creencia de que son muchos los habitantes del mundo que quieren salir de sus países, cuando en realidad las corrientes migratorias son mínimas en relación a la de los españoles, portugueses, británicos y otros que se instalaron en nuestros países y con los años han alcanzado derechos y hasta privilegios en toda nuestra geografía. Respecto de los propios africanos, incluso, éstos se vieron forzados a salir de sus países como esclavos de los conquistadores, presencia étnica que se atestigua en las propias potencias mundiales como en nuestro sincretismo demográfico. Las estadísticas hablan, asimismo, que la migración total salvadoreña no alcanza al uno por ciento de su efectiva sobrepoblación.

Se sabe que todavía hay países de gran prosperidad, como Alemania, en que se estima necesario atraer más mano de obra ante los pavorosos índices de envejecimiento de su propia población. Incluso en nuestro país las estadísticas vienen demostrando la gran contribución de los migrantes colombianos, bolivianos, peruanos, haitianos y otros en la agricultura y los servicios. Así como en la propia recaudación de impuestos como asalariados y consumidores. Sería, asimismo, inútil negar la gran contribución de migrantes europeos en el desarrollo de diversas ciudades y actividades económicas de norte a sur del país. De allí que se hace tan sospechoso que el gobierno chileno y nuestra Fuerza Aérea estén promoviendo el retorno de los haitianos a su país. En toda una operación que más sabe de racista y xenófoba que motivada por razones humanitarias.

Ni siquiera el 10 por ciento de los habitantes del Planeta busca el desarraigo. Cuestión que se comprueba hasta en países como Siria, Yemen, Palestina y otros que enfrentan invasiones, conflictos y guerras civiles. De allí que parezca doblemente cruel qua existan naciones europeas dispuestas a desafiliarse de los acuerdos y tratados internacionales que los obliguen a acoger a los exiliados políticos. ¡Vaya que extrañamos en la actualidad que españoles, franceses, croatas y otros no reconozcan como todo nuestro continente fue tierra de acogida ante fenómenos como el apartheid y la desolación de las guerras!

No estamos, por lo mismo, frente a una catástrofe migratoria como Trump y otros gobernantes se empeñan en hacernos creer. Es tan enorme la riqueza de muchas naciones frente al atraso de otras que perfectamente con un poco de solidaridad podría lograrse una solución y, de paso, evitarle al mundo la vergüenza de esos cientos de africanos y asiáticos que pierden todos los días su vida en el Mediterráneo. En imágenes que estremecen a la humanidad y hablan de los más oscuras características de la condición humana.

Con franqueza, nos parece absurdo el deseo de estos cinco o siete mil hondureños que buscan llegar a Norteamérica. Es evidente que sus condiciones de pobreza, incultura y desesperación no les permiten realizar un buen raciocinio que, entre otros, los convenza que es justamente en Estados Unidos donde pueden arriesgar los más altos niveles de violencia, criminalidad, corrupción e, incluso, pobreza. Que este país no es el Edén, ni nada que se le parezca. Que, a pesar de todo, muchas veces es mejor quedarse en sus países que sacar pasaporte perpetuo a la discriminación.

Entender, asimismo, que son sus propios gobernantes los que pueden estar interesados en arrojarlos de su territorio para eludir su responsabilidad y despejarse el camino para afianzar su supremacía política al servicio de las grandes empresas extranjeras enseñoreadas en todos nuestros recursos naturales. Al respecto, es inaudito el silencio de los gobiernos caribeños y de todo el conjunto de nuestra región, pese a la atención que le ha puesto la prensa a esta caravana de desplazados de sus derechos más esenciales.

En este sentido, lamentamos que demore tanto el acceso de Andrés Manuel López Obrador al gobierno de México. Seguramente que con él pudieran surgir iniciativas para disuadir a todos los mexicanos y pueblos de nuestra región a permanecer en nuestro magnifico continente y emprender las luchas necesarias para sanear la política y promover el acceso de los pueblos a la conducción efectiva de sus naciones. Es decir, practicar la democracia en una vastedad de riquezas y potencial de desarrollo.

Que desde sus propios países luchen por sacudirse del llamado “sueño americano” y no sigan encandilándose tampoco, con los otros espejismos prometidos por los Bolsonaro, Macri o Piñera que, bien sabemos, son nada más que los promotores de las políticas neoliberales. Cuyo cometido de siempre es hacer más ricos a los ricos y a los pobres explotarlos o hacerlos emigrar.

Sería preciso que de nuestros diplomáticos y organismos multinacionales surgiera una iniciativa para acoger a los sin trabajo, casa o expectativas educacionales. Que esta marcha hacia los Estados Unidos se fuera diluyendo en las generosas posibilidades que les ofrezcan nuestras naciones a su paso. Que hagamos todo lo posible por evitarles un nuevo desencanto, cuando se trata de solo unos pocos miles. Menos que de los trabajadores de una mediana empresa…

Eso sería darle una lección a Trump y a sus aliados. Resolver con nuestros propios medios y, de hecho, advertirle al mundo la perversión del modelo económico propiciado por la Casa Blanca, las transnacionales y los gobiernos abyectos de nuestra región. Porque, entre otras razones, son muchos más los que deben permanecer en sus países condenados a la miseria.

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Europa es la madre del terrorismo en el mundo…

Por Ensartaos:

En la Primera Guerra Mundial hubo en Europa más de diez millones de muertos y más de 20 millones de heridos (casi todos mutilados). Producto de la Segunda Guerra Mundial el planeta tuvo más 70 millones de muertos y por su culpa alcanzó la cifra de unos 200 millones de locos y heridos. En ésta última contienda mundial participó gozosa la mejor hija y émula de los imperialismos europeos: Estados Unidos.



Luego EE UU ha asesinado en los últimos sesenta años, a más de 500 millones de personas con intervenciones, invasiones, bloqueos e injerencias en el planeta.

Europa (la mamacita y ductora del imperialismo gringo) es la madre del racismo y de la esclavitud, de la Inquisición, de las abominables contiendas religiosas; de guerras que duraron cien años; la que impuso la guerra del opio para obligar a los chinos a drogarse (para que vivieran sometidos al imperio inglés); llevó sus crímenes y criminales a todos los continentes: África, Asia, Oceanía, y América Latina.

Todos ellos: alemanes, franceses, ingleses, españoles, italianos, holandeses,… han sido países horriblemente malhechores y genocidas.

Y estos malditos locos (madres y abuelas de los nazis y fascistas del orbe) nos quieren dictar a nosotros cátedra de derechos humanos. Es la que le da el premio Sajarov a la oposición venezolana (!y se lo dan para que alienten el terrorismo, las guarimbas!), porque todavía sueña con que nos matemos unos con otros y así ella lograr la guerra civil que con gran acierto ha sabido implantar (junto con estados Unidos) en Libia, Irak, Siria, Afganistán, Yemen,… Mataron de la manera más vil, con sevicia, a Sadam Hussein y a Gadafi; lo celebraron difundiendo el ahorcamiento de uno y la mutilación con gran jolgorio del otro. Entraron estas malditas hienas a Irak y a Libia para saquear sus tesoros y su petróleo.

Y siempre han sido así.

Sólo los imbéciles que no conocen la historia de Europa sería capaces de admirar a este asqueroso y repugnante continente junto con todos sus mandatarios, filósofos y políticos. Simón Bolívar sentía el mayor asco hacia Europa, y estoy escribiendo un libro para demostrarlo.

La historia de Francia (la culta), por ejemplo, comienza con Clodoveo y la reina Cleotilde, padres de Clodomiro. Cleotilde tuvo la virtud de hacer católico a su bárbaro marido; este “milagro” condujo al dominio de los visigodos y un poder que se extendió desde el Loira hasta los Pirineos.

En el siglo VI, los hijos de Clotario habían dividido su herencia en tres reinos: el de Paris (Neustria), que pertenecía a Chelperico; el de Metz (Austrasia), que tenía por Rey a Sigiberto, y el de Autun (Borgoña), que el que reinaba Gontrán.

Los tres soberanos eran una banda de degenerados y envidiosos.

Cuando murió el hermano de Clodomiro, dejando tres niños pequeños, Clodomiro pensó que los tres sobrinos eran molestos y los invitó a pasar una tarde en su palacio. Los niños llegaron sin ninguna desconfianza. Clotario mandó a su madre una nota redactada así: “Quisiera conocer tu voluntad acerca de los niños: ¿prefieres que vivan con la cabeza rapada o que sean degollados?”

En aquella época, la cabeza rapada constituía una señal infamante. La abuela exclamó ante los emisarios, a la manera de los héroes cornelianos:

¡Antes muertos que rapados!

Clotario no esperaba más que esta respuesta para poner manos a la obra. En cuanto la recibió, se dirigió a la sala en la estaban jugando los niños, y con la ayuda de su hermano Childeberto, los asesinó a cuchillazos. Tras ello, los dos criminales procedieron a repartirse el reino de Clodomiro.
Estos métodos, eran corrientes en aquella época; Chilperico, Sigiberto y Gontrán se mantenían alerta.

Chilperico era quien llevaba la vida más disoluta. Poseía un verdadero harén, y cada una de sus preferidas ostentaba el título de reina.

Todo un mierdero que lleva casi dos milenios y siguen igualitos.

! Qué multitud de canallas y miserables, Dios mío!

domingo, 23 de abril de 2017

Las invasiones del siglo XXI

Por Norma Estela Ferreyra: 
                   
Antiguamente, cuando Roma tenía el poder bélico sobre los demás países, extendió sus dominios, mediante ejércitos mercenarios que podían enriquecerse saqueando los tesoros de los pueblos vencidos. Los sobrevivientes eran convertidos en esclavos y dominados por el látigo.


Más tarde, fueron los mal llamados conquistadores españoles, ingleses, franceses, etc. quienes cruzaban los océanos con propósitos sanguinarios y crueles,  logrando someter con el hierro de sus espadas, nada menos que a tres grandes imperios en estas tierras, provocando la muerte de noventa millones de nativos originarios, que vivían en un paraíso natural llamado Abia Yala y que los invasores cambiaron por otro nombre, que es América.

Nuestros pueblos jamás se rindieron, de allí que fueron casi exterminados. No defendían su tierra, ya que para ellos, no tenía dueños y no era de su propiedad, pero sí defendieron su honor y su libertad. Durante cuatro siglos, lucharon por su dignidad y sus tradiciones. Nunca otro pueblo del planeta, resistió tanto tiempo una invasión tan poderosa y criminal, sin rendirse. Estamos orgullosos de nuestros pueblos originarios, que prefirieron el holocausto más largo y doloroso, sin entregarse. Los invasores, debieron traer al continente, a la raza negra esclava, para que hiciera los trabajos más duros, ya que los indígenas, como ellos los llamaban, no se sometían por ninguna causa.

Luego de cuatro siglos, cuando ya quedaban pocos originarios, que eligieron las montañas y los lugares alejados, para vivir, ya no tuvimos un continente sino partes del mismo, ocupadas ´por los invasores ingleses, portugueses, españoles y otros menores. El Norte de América, sometió económicamente, con el tiempo, a los todos los otros países americanos y del mundo, para que una Elite reducida, disfrute de los placeres de la riqueza.

En el siglo XX, los invasores esclavistas desataron guerras mundiales de exterminio, planificadas en su deseo de dominio  globalizado. Se usaron armas poderosas, como la bomba atómica. No obstante, los países sobrevivieron contrayendo deudas económicas, con sus propios vencedores, para reconstruir sus ciudades. Y así, la esclavitud cambia el látigo y el trabajo forzado, por deudas que los gobiernos nunca podrán pagar, transfiriendo la explotación del hombre a los propios gobernantes de esos países deudores, que se vieron obligados a reducir los gastos del Estado, para intentar cumplir con deudas contraídas, tras esa dos guerras infames y despiadadas. Las enfermedades y la miseria generalizada, hicieron el resto.

Y llegamos al siglo XXI, creyéndonos algunos, civilizados y libres. Sin embargo, eso no es cierto, porque desde el Norte de nuestro continente, hoy siguen tratando de esclavizar al resto de América y del mundo. Allí se instaló  el Poder económico de Wall Street y por si fuera poco,  tomaron el Congreso de EEUU como Sede de decisiones del Orden mundial, junto a Londres e Israel, los que tratan de someter, juntos con la Unión Europea, a otros pueblos, que no necesitan claudicar favores económicos, porque poseen riquezas y dignidad, como Corea del Norte, Irán, Siria, etc. y que también están dispuestos a morir, antes de ser esclavos y  lucharán hasta su último hombre.

Pero el planeta ya no resiste. Sus aguas, su energía, sus productos alimentarios, no dan abasto ante la ambición desmedida de esos invasores que cambiaron de tácticas y  de armas, pero no de ideas. El poder en este siglo, se basa en producir sofisticadas armas para la guerra, en el endeudamiento económico de los países que ellos llaman del subdesarrollo y donde existe la necesidad de contraer deudas para subsistir. Pero no sólo eso, existe la necesidad de un exterminio mundial y general de la humanidad, ante las pocas reservas del Planeta y frente a la superpoblación. Y quieren lograrlo a través de la industria farmacéutica y alimenticia, preparada con químicos para matar en masa, con  productos vegetales fumigados con glifosato, con aguas contaminadas con arsénico, entre otros venenos, gaseosas zero, con aspartamo, pastillas para mosquitos, lámparas bajo consumo con aluminio, etc, etc.

Hay 144 países reconocidos por la ONU contando con el Estado del Vaticano, pero sólo 9 países son soberanos y no dependen de los bancos Internacionales de Préstamos, que esclavizan al mundo, produciendo bajas de salarios, carencias de alimentos,  en la salud, la educación  y  en los recursos necesarios para vivir con dignidad. Precisamente, en esos 9 países, quiere poner sus garras el Poder Mundial, neoliberal, sionista y criminal, del cual hablamos antes. Esto es fácil de probar, no bien sepamos sus nombres: Rusia, China, Iceland, Cuba, Siria, Irán, Venezuela, Corea del Norte y Hungría. Pero tan sólo son 3 los países sin ningún tipo de vínculo con la dinastía; Corea del Norte, Irán y Cuba.  Por eso, todos los medios informativos, arremeten  con mentiras programadas para dar aval a sus guerras contra esos  9 países soberanos e incluso, lograr que participen otros países aliados o dominados, en esas infamias, a cambio de recibir apoyo en el mantenimiento de sus pseudo democracias. Algunos, como el Presidente Mauricio Macri les entrega todo lo que ese Poder Sionista pida, con tal de que lo mantengan en la presidencia, a como dé lugar, para acrecentar sus negocios. Su docilidad frente a los poderosos lo lleva a desautorizar y a criticar al hermano país de Venezuela, con todo el énfasis que puede sacar a relucir dentro de su indiferencia de tipo inglesa, que lo caracteriza. Un cero en la nada, ni siquiera a la izquierda, es nuestro presidente, que no intenta entender lo que el pueblo necesita, porque está ocupado en acrecentar sus riquezas, utilizando el cargo que le prestaron por 4 años.

 Tampoco se puede negar que el plan de ataque contra Venezuela, está finamente diseñado y estratégicamente aplicado.  Empezaron por la economía y manipulando el signo monetario, hicieron que los sueldos se diluyan  como la sal en el agua. Al mismo tiempo, fueron sacando del mercado los alimentos básicos y los van soltando en dosis, procurando desesperar a los hombres y mujeres que se angustian por adquirirlos, distorsionando la psiquis colectiva. No existe ningún rubro, o actividad económica que no haya sido afectada. Hay que destacar que el efecto creado en la sociedad venezolana es cuidadosamente manipulado y magnificado. Por ejemplo: la mayonesa (Solo por nombrar un producto) es desterrada de los estantes del comercio, pero aparece ofrecido por los mercenarios del comercio bachaquero, con un sobre precio grotesco.  Y para impedir que el pueblo pueda  hacer su propia mayonesa casera, aplican el mismo plan con los huevos y el aceite de comer  y todos se convierten en rehén de las mafias estafadoras de los pseudos empresarios parásitos Y no es que hacen eso tan sólo para obtener el poder. Una vez logrado el objetivo de estrangular la economía van a los más íntimo del hogar. Por ejemplo: el gas domestico, para afectar el último detalle luego de la odisea para obtener los alimentos.  Las empresas de servicio de venta de los cilindros de gas, tanto privadas, como oficiales, inventan  excusas para no despachar el servicio al domicilio en el tiempo prudente. Se tardan hasta tres meses. Debo decir que hay parte de culpa en el gobierno venezolano, cuando  permite la impunidad de los actores empresariales y de  la embajada del crimen organizado residente en USA.  Pero, son necesarias duras decisiones, contra los culpables. 

Ya es público y notorio, que desde Estados Unidos, se diseñaron estos ataques en contra del país y su pueblo.  Pero lo único que se hace es denunciar y pedir respeto al enemigo. Pero todo tiene un límite, la paciencia, la dignidad y el coraje, también. Si sabemos que el centro de la actividad contra Venezuela está en la embajada de estados Unidos, es tiempo de cerrarla. Así los acusen de  dictadura, o de lo que sea. Sólo se deben aplicar la ley y la justicia. Cuando logren debilitarlos, será muy tarde. Hay que entender que no es asunto de un hombre o de un equipo, sino de las mayorías del pueblo, que quieren más energía y acción. No les pidamos sacrificios  mientras el enemigo queda impune.  El enemigo ataca y vierte la sangre de sus líderes. Quedarse en retóricas no es suficiente, porque  el respeto se gana, no se implora. Confío en el presidente Maduro, en que comprenda que el  imperio no juega y que no cejará en su intención de robarse todo. Confío  en que entenderá que a ese enemigo no le importan sus vidas. Por lo tanto hay que actuar, con un pueblo armado, organizado y fuerte. No cometer el error de Salvador Allende, que tratando de evitar que su pueblo sufriera, lo dejó  sin armas para defenderse y los encontraron débiles e indefensos frente a sus verdugos…
normaef10@hotmail.com